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21 de noviembre de 2009

Equipo multinacional de expertos analizará el Huaytapallana

Sábado, 21 de noviembre de 2009

Equipo multinacional de expertos analizará el Huaytapallana

Glaciar perdió la mitad de su superficie en los últimos 20 años por cambio climático


  • Nevado de Huaytapallana, en Junín. Foto: ANDINA/Pedro Tinoco.
    Nevado de Huaytapallana, en Junín. Foto: ANDINA/Pedro Tinoco.
  • Un equipo de científicos nacionales y extranjeros fue constituido para determinar el volumen de agua que aporta el nevado Huaytapallana -que perdió en los últimos 20 años la mitad de su superficie por el cambio climático- a la cuenca del río Shullcas, principal fuente hídrica en la ciudad de Huancayo (Junín).

    El grupo de trabajo está formado por especialistas del Instituto Geofísico del Perú (IGP), la Universidad de Ohio (Estados Unidos), Universidad de Mc Gill (Canadá) y el Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD).

    “Para resolver el problema que se presentará a futuro con la probable desaparición del Huaytapallana es necesario saber qué cantidad de agua está depositada en el glaciar y la subcuenca del río Shullcas, donde este se encuentra”, señaló Pablo Lagos, asesor científico del IGP, en declaraciones a la agencia Andina.

    Sostuvo que una de las primeras aproximaciones para abordar el problema fue a través de imágenes satelitales que permitieron ver cómo ha disminuido el área de nieve que cubre el Huaytapallana.

    “Se ha visto que hay un retiro. Ya perdió el 50 por ciento de su superficie y para 2030 habría desaparecido, pero es una teoría todavía bastante simple. Por eso, necesitamos saber el volumen de agua que tiene. Con el estudio podremos dar información de cuál es la contribución actual y cómo será en los próximos años, y hasta cuándo podríamos contar con la contribución del nevado”, remarcó.

    “En función de eso, las autoridades y la empresa Sedam Huancayo podrán planificar, proyectarse, considerar que si tendrán un déficit de agua en tanto tiempo se deben buscar opciones como el acopio de agua en época de lluvias en grandes represas o en cadenas de pequeñas represas.”

    Mencionó que los especialistas estadounidenses y canadienses han desarrollado una metodología por la cual se toman muestras de agua en diferentes lugares del nevado, laguna, ríos y afluentes para el análisis químico, lo que contribuirá a conocer el volumen de agua.

    “También se utilizará un radar óptico en frecuencia visible, lo que permitirá tener un mapeo de la zona en alta resolución. Tendremos la topografía del nevado en tres dimensiones, para así hacer un mejor seguimiento. Necesitamos por lo menos dos períodos de lluvia para hacer las mediciones y comparaciones”, comentó.

    Ken Takahashi, jefe del área de clima del IGP, enfatizó que la actividad o tiempo de vida del Huaytapallana representa un tema de importancia para el futuro de la ciudad de Huancayo y sus pobladores.

    “Hay preguntas fundamentales del cambio climático por abordar en Huancayo: cuánto contribuye el Huaytapallana al agua de Huancayo, si desaparecerá, y si es así cuándo será, lo que define la prioridad de estudio del lugar”, refirió.

    Tanto Lagos como Takahashi participan de la II Conferencia Macrorregional “Cambio climático en la cuenca del río Mantaro: balance de siete años de estudio”, que se lleva a cabo en la ciudad de Huancayo con la participación de especialistas, autoridades locales y estudiantes.

    Para Takahashi, la idea de este encuentro es juntar todas las informaciones que han recogido las diferentes instituciones que trabajan en el Mantaro y posteriormente plasmarlas en un balance final y en un libro que sirva de apoyo a las autoridades.

    “Estamos involucrados en el proyecto del impacto climático en la sociedad y se busca involucrar a las autoridades desde un comienzo para el desarrollo de metodologías y políticas que ayuden a enfrentar mejor los riesgos del clima, de forma que el impacto negativo sea menor”, culminó.

  • Fuente:

    Agencia Andina

    Lea también:

    Junín elabora estrategia regional para enfrentar cambio climático

    Proponen, en Junín, sembrar árboles, pero como dice nuestro amigo Miguel, de Generación Ambiental, no se trata de sembrar árboles, sino de pintar de blanco la Cordillera.
  • 20 de noviembre de 2009

    ¿Cómo se hizo el primer virus informático?

    Viernes, 20 de noviembre de 2009

    ¿Cómo se hizo el primer virus informático?

    Pero... ¿sabe usted lo que es un virus informático?

    Un virus informático es un malware que tiene por objeto alterar el normal funcionamiento de la computadora, sin el permiso o el conocimiento del usuario. Los virus, habitualmente, reemplazan archivos ejecutables por otros infectados con el código de este. Los virus pueden destruir, de manera intencionada, los datos almacenados en un ordenador, aunque también existen otros más "benignos", que solo se caracterizan por ser molestos.

    Los virus informáticos tienen, básicamente, la función de propagarse a través de un software, no se replican a sí mismos por que no tienen esa facultad como el gusano informático, son muy nocivos y algunos contienen además una carga dañina (payload) con distintos objetivos, desde una simple broma hasta realizar daños importantes en los sistemas, o bloquear las redes informáticas generando tráfico inútil.

    El funcionamiento de un virus informático es conceptualmente simple. Se ejecuta un programa que está infectado, en la mayoría de las ocasiones, por desconocimiento del usuario. El código del virus queda residente (alojado) en la memoria RAM de la computadora, aun cuando el programa que lo contenía haya terminado de ejecutarse. El virus toma entonces el control de los servicios básicos del sistema operativo, infectando, de manera posterior, archivos ejecutables que sean llamados para su ejecución. Finalmente se añade el código del virus al del programa infectado y se graba en disco, con lo cual el proceso de replicado se completa.


    Computadora.

    El primer virus informático nació ahora 36 años y fue fruto de una investigación académica.

    Si en alguna ocasión tuvo que gastar una buena cantidad de dinero en un programa antivirus, está disculpado por querer pedir explicaciones, por decirlo de un modo suave, al doctor Fred Cohen, padre del primer virus informático del mundo.

    Pero, aunque Cohen es responsable de haber creado el primer virus informático de la historia, hace ahora unos 36 años, su investigación en realidad pretendía proteger a las computadoras de las amenazas que iban a llegar sólo unos años después.

    Cohen habló con la BBC sobre el día en que hizo el descubrimiento, cuando era estudiante en la Universidad del Sur de California.

    Al saber que una universidad cercana había creado un programa troyano –que permitía acceder a las computadoras ajenas sin autorización- Cohen pensó que ese troyano podría ser programado para duplicarse a sí mismo. Ese fue el momento en que, como suele decirse, se le encendió la bombilla.

    Peligro potencial

    "Estaba sentado en la clase cuando de repente se me ocurrió que el troyano podría copiarse a sí mismo en otros programas. Entonces, todos esos programas resultarían infectados y así todo el mundo que utilizara esos programas se contagiaría y así sucesivamente", aseguró Cohen.

    "En ese momento resultó obvio que el juego había terminado", agregó.

    Inmediatamente, el experto presentó la idea al Doctor Len Adleman, otro estudioso de la seguridad informática.

    "Fred se me acercó y me dijo que había descubierto un tipo nuevo de amenaza informática, y empezó a describirme lo que ahora denominamos virus", recordó el doctor Adleman.

    "Quería llevar a cabo varios experimentos reales, en concreto con la computadora que yo utilizaba. Pero no tenía sentido realizar un experimento cuando era evidente que iba a funcionar", añadió.

    Sin embargo, Cohen insistió en asegurarse y así nació el primer virus informático.

    Problema de seguridad

    "En ese instante comprendí las malas noticias. A partir de ahí, pasé los siguientes cinco o seis años de mi vida intentando encontrar formas de protección contra lo que acabábamos de descubrir, así como de comprender los límites de lo que se podría hacer", apuntó Adleman.

    Ante su nuevo hallazgo, la pareja de investigadores afrontó el problema.

    El descubrimiento tenía el potencial de tener un impacto negativo enorme en el mundo de la informática. Como académicos, ¿tenían la obligación de compartir sus conclusiones o debían mantener en secreto la vulnerabilidad del sistema?

    Finalmente, decidieron publicar el artículo.

    "Si avisábamos a la gente sobre los virus informáticos, podrían protegerse a sí mismos", afirmó Adleman.

    "Era inevitable"

    "Mi opinión era que los virus informáticos eran inevitables, que iban a llegar independientemente de que publicáramos el artículo. Sin embargo, en la publicación no fuimos lo suficientemente explícitos como para que un aficionado pudiera aprender a crear virus", agregó.

    Cohen está de acuerdo con su compañero en este punto.

    "Esto iba a suceder tarde o temprano. La cuestión de fondo era que, si sucedía después de que hubiéramos hecho la investigación o antes de eso", apuntó.

    Según Cohen, hace tiempo que se dejaron de llevar a cabo investigaciones serias sobre las posibles amenazas que pueden afectar a los sistemas informáticos.

    "Hasta donde yo sé, a finales de la década de los 80 se abandonó la investigación real sobre virus informáticos. Hay intereses importantes que quieren que siga siendo rentable curar el último virus, pero no prevenir contra el siguiente", señaló el padre del primer virus.

    Fuente:

    BBC Ciencia & Tecnología

    1995: El 'boom' de los planetas extrasolares

    Viernes, 20 de noviembre de 2009

    1995: El 'boom' de los planetas extrasolares

    Imagen artística del planeta HD189733b con su estrella. | NASA

    Imagen artística del planeta HD189733b con su estrella. | NASA

    En 1995 los astrónomos Michel Mayor y Didier Queloz anunciaron la detección de 51 Pegasi b, un planeta que orbita en torno a una estrella de tipo solar a 50 años luz de la Tierra. Confirmado prontamente por los norteamericanos Geoffrey Marcy y Paul Butler, este descubrimiento inauguró una intensa carrera que ha conducido a la detección de un total de más 400 planetas extrasolares contenidos en unos 300 sistemas planetarios.

    Aunque todos estos planetas son significativamente más masivos que la Tierra, la instrumentación que está siendo específicamente diseñada para la búsqueda y detección de planetas de tipo terrestre debería conducir en pocos años a la detección de otras tierras.

    ¿Hay otros mundos con vida?

    Durante siglos el hombre se ha preguntado si estamos solos en el universo y ha tratado de responder mediante la observación del sistema solar, pues aquí se encontraban los únicos planetas y satélites al alcance de sus telescopios. Sin embargo, la zona de habitabilidad del entorno solar (esto es, la región que tiene la temperatura y la radiación adecuadas para que se desarrolle la vida) no es más que una pequeña franja circular en torno a la órbita de la Tierra.

    Todos los planetas y los satélites, salvo Marte (que se encuentra en la frontera exterior) y naturalmente la Luna, se encuentran fuera de esta zona habitable. Aunque la Luna esté en la zona de habitabilidad, su carencia de atmósfera hace que la vida allí sea extremadamente improbable. De forma que, fuera de la Tierra, las posibilidades de encontrar vida en los otros cuerpos del sistema solar se reducen, aparte de algunas notables excepciones, a Marte.

    Marte es muy similar en muchos aspectos a nuestro planeta, tiene agua y energía volcánica y, aunque está ubicado en una zona más fría que la terrestre, su subsuelo es relativamente prometedor. Si no en la actualidad, quizás en fases más tempranas de la evolución del sistema solar Marte tuvo una temperatura más elevada y pudo albergar algún tipo de vida. Aunque ninguno de los intentos realizados hasta la fecha para detectar allí vida haya tenido éxito, merece la pena seguir explorando en detalle su superficie y su subsuelo. En cuanto a los otros cuerpos del sistema solar, tan sólo algunos satélites de Júpiter (como Europa) y de Saturno (como Titán y Encelado) ofrecen alguna vaga posibilidad.

    La esperanza de encontrar vida en nuestro sistema solar es por tanto bastante limitada. Pero, al fin y al cabo, el nuestro es un sistema planetario en una estrella de los 100.000 millones que conforman nuestra Galaxia. Y si nuestro Sol está acompañado por sus planetas, cabe esperar que al menos una buena fracción del enorme número de estrellas de la Vía Láctea también lleve asociado un sistema planetario más o menos similar al nuestro.

    El descubrimiento del primer planeta extrasolar

    Imagen artística de 51 Pegasi y su estrella.

    Imagen artística de 51 Pegasi y su estrella.

    En 1995, utilizando un pequeño telescopio de 1,9 metros del Observatorio de Haute Provence (Francia), los astrónomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz detectaron los primeros indicios claros de la presencia de un planeta orbitando en torno a una estrella: 51 Pegasi. Se trata de una estrella de tipo solar situada a 50 años luz de distancia en la constelación de Pegaso.

    De manera similar a Mayor y Queloz, los norteamericanos Geoffrey Marcy y Paul Butler llevaban varios años buscando indicios de planetas extrasolares. Poco tiempo después de que la detección del nuevo planeta, denominado 51 Pegasi b, se hiciese pública, Marcy y Butler la confirmaron mediante observaciones realizadas en el Observatorio de Lick (cerca de San José, California). Siguieron otras varias observaciones que mostraron que el planeta tenía una masa de al menos la mitad de la de nuestro Júpiter y que orbitaba muy cerca de su estrella, por lo que la temperatura en su superficie debía estar por encima de los 1000 grados Celsius.

    La caza de planetas

    Sistema planetario HD70642 I PPARC

    Sistema planetario HD70642 I PPARC

    La detección del planeta 51 Pegasi b inauguró una rápida carrera a la caza de más y más planetas. En los últimos años se han ido multiplicando y refinando las técnicas de medida, adaptando la instrumentación a este tipo de observaciones, haciendo que tal caza sea cada vez más certera y fructífera.

    La observación de un planeta extrasolar es una tarea muy delicada, pues en esencia se trata de ver un pequeño cuerpo oscuro en la inmediata proximidad de un intensísimo foco luminoso (la estrella central). Es como tratar de ver una mota de polvo que, arrastrada por el viento, pasa en la noche por delante del faro iluminado de una motocicleta distante. La técnica inicial de detección, denominada de la "velocidad radial" sigue siendo la más productiva.

    Según el planeta orbita en torno a su estrella causa sobre ésta unas pequeñísimas variaciones en su velocidad radial (de acercamiento y alejamiento a la Tierra) que pueden ser identificadas en sus líneas espectrales gracias al efecto Doppler. Ésta fue la técnica empleada para la primera detección de 51 Pegasi b.

    La técnica 'astrométrica' consiste en la medida de alta precisión de la posición estelar y de las pequeñas desviaciones causadas por el efecto gravitatorio del planeta según se desplaza en su órbita. La técnica de los "tránsitos" se basa en la medida de las variaciones en luminosidad total producidas por los mini-eclipses que se ocasionan cuando el planeta pasa por la línea de mirada que va desde nuestro telescopio a la estrella.

    Un planeta de tipo 'Júpiter caliente'. | NASA

    Un planeta de tipo 'Júpiter caliente'. | NASA

    Todas estas técnicas siguen caminos más o menos sinuosos y no consiguen detectar el planeta de manera directa, sino tan sólo mediante los efectos causados sobre características de su estrella central (pequeños cambios en su velocidad, posición o brillo). Estas perturbaciones son más acusadas según el planeta es mayor y según su órbita es más cercana a la estrella. Por lo tanto, en términos generales, estas técnicas favorecen la detección de planetas muy masivos y que orbitan muy cerca de sus estrellas.

    Gracias a los telescopios progresivamente más potentes y al desarrollo de instrumentación específica de detección de planetas, las noticias que dan cuenta del descubrimiento de nuevos planetas se suceden actualmente de manera muy rápida. En octubre de 2009, la ESO anunció la detección de 32 planetas desde su observatorio en La Silla (Chile) y la NASA, mediante observaciones con el telescopio espacial Spitzer, confirmó la presencia de atmósferas en dos planetas de tipo 'Júpiter caliente'.

    Desde la detección de 51 Pegasi b se han detectado más de 400 planetas extrasolares formando parte de más de 300 sistemas planetarios.

    Los planetas de los púlsares

    Un pulsar y un planeta que lo orbita.

    Un pulsar y un planeta que lo orbita.

    Tres años antes del descubrimiento en el óptico de 51 Pegasi b, en 1992, utilizando el gran radiotelescopio de Arecibo, el astrónomo polaco Alexander Wolszczan había detectado anomalías en el periodo del pulsar PSR B1257+12 (a casi 1000 años-luz de la Tierra). La única explicación posible para esas anomalías es la presencia de dos planetas con masas unas 4 veces superiores a la terrestre.

    Se conocen hoy algunos otros planetas en torno a púlsares, sin embargo, no es seguro que estos planetas tengan las mismas características de los que orbitan en torno a estrellas estándar. Los de los púlsares pueden ser los residuos de planetas gigantes gaseosos que no han sido completamente destruidos cuando la estrella masiva central llegó al final de su vida generando una supernova y dando lugar a la también residual estrella de neutrones. O, alternativamente, quizás tales planetas hayan sido formados en una "segunda ola" de formación planetaria poco después de la explosión de la supernova.

    Otras tierras

    El telescopio Kepler. | NASA

    El telescopio Kepler. | NASA

    Los planetas detectados hasta el presente son significativamente más masivos que la Tierra. El siguiente reto que se plantea es pues la detección de pequeños planetas rocosos (de tipo terrestre) en los que se den las condiciones idóneas para el desarrollo de vida.

    En el año 2009 la NASA lanzó el telescopio espacial Kepler con la misión específica de explorar muy detalladamente una pequeña región de la Vía Láctea y examinar millares de estrellas con el fin de detectar y caracterizar planetas de tipo terrestre e incluso menores. Siguiendo razonamientos estadísticos, se espera que Kepler llegue a localizar más de un centenar de tales tierras.

    Hay otros proyectos espaciales encaminados a la búsqueda de planetas de tipo terrestre. La NASA tiene previsto el Terrestrial Planet Finder y la ESA el Darwin. Ambos observatorios están siendo diseñados para realizar observaciones de interferometría (con varios telescopios) y poder obtener buenas imágenes de los sistemas planetarios más cercanos a la Tierra.

    Además de la imagen directa, los estudios espectroscópicos de los planetas de tipo terrestre también revisten un gran interés pues pueden permitir la detección de agua, ozono, dióxido de carbono y de otros compuestos relacionados con la vida en las atmósferas planetarias.

    2M1207b, el primer planeta detectado por imagen directa. | ESO

    2M1207b, el primer planeta detectado por imagen directa. | ESO

    ¿Hay otros mundos con vida? Gracias a las nuevas técnicas de observación, tanto desde la Tierra como desde el espacio, las próximas décadas ofrecerán al hombre una relación progresivamente más estrecha con el cosmos. La detección de planetas extrasolares no ha sido más que la primera de una apasionante e impredecible serie de aventuras.

    Curiosidades

    • En el año 2004, el Observatorio del Hemisferio Austral (ESO) anunció la detección de un planeta mediante imagen directa con el Very Large Telescope (VLT): 2M1207b, un objeto 5 veces más masivo que Júpiter situado a unos 170 años luz de la Tierra. En el año 2009 ya se han detectado, mediante imagen directa, 11 planetas que forman parte de 9 sistemas planetarios diferentes, y cabe esperar que los grandes telescopios ópticos, con espejos de entre 8 y 10 metros, multipliquen este tipo de detecciones en el futuro próximo.

    • Algunos astrónomos pretenden haber detectado planetas huérfanos, esto es, planetas que vagan o flotan libremente por el espacio sin estar sujetos a ninguna estrella. De confirmarse su existencia, habría que estudiar si tales "planetas" tienen las mismas características que los planetas estándar que orbitan en torno a estrellas. Y es que un planeta huérfano pudo quizás formarse a partir de una pequeña nube interestelar que no llegó a formar una estrella, mediante un mecanismo diferente del que forman las estrellas y los discos circunestelares polvorientos que acaban produciendo un sistema planetario de los habituales.

    • El planeta extrasolar más cercano de los conocidos se encuentra a tan sólo 10 años luz de la Tierra, su nombre es Epsilon Eridani b y es tan sólo una vez y media más masivo que Júpiter. Fue descubierto en el año 2000 y confirmado, mediante medidas astrométricas, por el telescopio espacial Hubble en el año 2006.

    Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional ( Instituto Geográfico Nacional).

    Fuente:

    El Mundo

    El sorprendente pasado cálido de la Antártida

    Viernes, 20 de noviembre de 2009

    Su temperatura fue seis grados superior a la actual

    El sorprendente pasado cálido de la Antártida


    Un investigador trabaja con uno de los testigos de hielo. | British Antartic Survey

    Un investigador trabaja con uno de los testigos de hielo. | British Antartic Survey

    • El análisis de testigos de hielo revela que hace 125.000 años hacía más calor
    • Los investigadores no esperaban encontrar temperaturas tan altas
    • También el nivel del mar era entre 4 y 5 metros más alto que en la actualidad

    La temperatura en la Antártida no está en su pico máximo. Aunque las consecuencias del cambio climático podrían llevar a pensar que atravesamos la época más cálida de los últimos milenios, la temperatura del Polo Sur fue alrededor de seis grados centígrados superior a la actual durante el último periodo cálido, que tuvo lugar hace 125.000 años.

    Una investigación, publicada este jueves en la revista 'Nature', ha analizado testigos de hielo tomados en la Antártida a profundidades de hasta 1.000 metros y ha demostrado que la temperatura durante los periodos interglaciales -épocas cálidas situadas entre las glaciaciones- era más alta de lo que la ciencia pensaba hasta la fecha.

    "No sólo hemos demostrado que la temperatura era hasta seis grados superior a la actual, sino que también el nivel del mar era entre cuatro y cinco metros más alto que hoy en día", asegura la investigadora del British Antartic Survey y autora principal del trabajo, Louise Sime, a EL MUNDO.

    Un descubrimiento sorprendente

    Tal cantidad de agua procedía de Groenlandia y de la Antártida, lo que hace pensar a los científicos que la cantidad de hielo en ambos lugares era menor que en la actualidad. "No esperábamos encontrar temperaturas tan altas y, de hecho, aún no sabemos en detalle qué las causó", dice Sime.

    La autora explica que la temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera han ido de la mano durante los últimos milenios. "En aquella época había entre 280 y 300 partes por millón de CO2 y hoy tenemos casi 400. La pregunta del millón es qué sucederá en los próximos años si sigue aumentando este gas en la atmósfera", se pregunta. "Lo que indica nuestro trabajo es que el clima de la Antártida ha sufrido cambios muy rápidos en los últimos periodos con altos niveles de CO2", añade.

    Entonces, ¿estos nuevos datos suponen que ya tenemos un ejemplo de lo que sucederá a consecuencia del cambio climático?. "Si llegamos a conocer en detalle cómo de cálidos fueron el Polo Sur y Groenlandia, podremos realizar predicciones sobre la contribución de la fusión de estas masas de hielo al aumento del nivel del mar en el futuro», explica Eric Wolff, coautor y uno de los mayores expertos del mundo en climas pasados.

    Fuente:

    El Mundo Ciencia

    El correo eléctronico tiembla frente a Twitter

    Viernes, 20 de noviembre de 2009

    El correo eléctronico tiembla frente a Twitter


    El correo electrónico podría desaparecer en sólo una década, dejando paso a los servicios de mensajes tipo Twitter y a las redes sociales. Es la conclusión de un estudio realizado por antropólogos sociales de la Universidad de Kent (Reino Unido) y encargada por la empresa de telefonía TalkTalk. Los resultados muestran que sólo un 51% de los adolescentes y jóvenes elige actualmente el e-mail como forma de comunicación.

    David Zeitlyn, coautor del estudio, asegura que actualmente se detecta una tendencia hacia el estilo “uno y listo” (“one and done” en inglés), que consiste en mandar mensajes cortos tipo Twitter (limitado a 140 caracteres) para comunicar algo a varios contactos a la vez, lo que nos ahorra mucho tiempo y favorece la comunicación inmediata. No en vano en el último año el uso del servicio de microblogging de Twitter ha experimentado un crecimiento explosivo de un 1.300%.

    En las generaciones más veteranas, el correo electrónico es aún el que manda, con un uso del 96% entre los internautas adultos de 45 a 64 años, y un 98% entre quienes superan los 65 años de edad.

    Fuente:

    Muy Interesante

    Google quiere reinventar la búsqueda de imágenes

    Viernes, 20 de noviembre de 2009

    Google quiere reinventar la búsqueda de imágenes

    En Google no se cansan de crear nuevas formas de mejorar las búsquedas en Internet. La compañía recientemente anunció que mejoraría su famosísimo buscador y a finales de octubre lanzó una versión mejorada de su búsqueda de imágenes. Precisamente en este campo es en el que trabaja de nuevo Google Labs.



    Recientemente, 'Similar Images' "se graduó" en Google Labs, tal y como explica la compañía en el blog oficial del buscador. Gracias a esta opción se pueden "buscar imágenes similares", lo que amplía y mejora la cantidad de resultados.

    Ahora, Google está trabajando en un tipo de búsqueda que agrupa dentro de un mismo resultado diferentes tipos de imágenes y permite afinar la indexación, algo útil cuando una palabra resulta ambigua a la hora de mostrar resultados. Su nombre provisional es Goole Image Swirl.

    La compañía cita el ejemplo de Washington, que puede dar como resultado el Capitolio, la Casa Blanca, el presidente de los Estados Unidos o el Memorial. Con el nuevo sistema Google Image Swirl, las imágenes aparecerán reunidas en diferentes grupos y, una vez que el usuario los seleccione, aparecerá un árbol en el que las opciones aparecerán interconectadas.

    Con este sistema, se busca "discernir cómo las imágenes deberían ser agrupadas y construir jerarquías de esos grupos", según recogió Portaltic.es en el blog de la compañía. Cada imagen principal que se muestre representará un grupo definido mediante un algoritmo que recogerá su importancia y significado. "No se trata de las imágenes más relevantes sino de los grupos más relevantes de imágenes.

    Fuente:

    PotalTic.es
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