El kilogramo está en vías de ser actualizado. Lo que está a punto de cambiar es la definición científica exacta de la masa de un kilogramo. Mañana, 16 de noviembre, científicos de más de 60 países se reunirán en la Conferencia General sobre Pesos y Medidas (CGPM) para votar por este cambio, o no, en el Palacio de Congresos en Versalles (Francia), y redefinir cuatro de las siete unidades base para el Sistema Internacional de Unidades (SI).
La
conferencia está organizada por la Oficina Internacional de Pesos y
Medidas (BIPM, por sus siglas en francés) y si la votación está a favor
de la modificación, las nuevas unidades se definirán en términos de
constantes que explican el mundo natural.
Un voto afirmativo significa que el kilogramo (masa), el kelvin (temperatura), el amperio (corriente eléctrica) y el mol (cantidad de sustancia) serían determinados por constantes fundamentales de la naturaleza en lugar de por objetos físicos.
Se tomó esta decisión ya que con el
tiempo, el cilindro que rige al kilogramo ha sufrido cambios y ha
perdido algunos miligramos; alterando su peso real.
La constante de Planck (H) por el kilo
Sin
embargo, a partir de 2019, si así se decidiera, la “gran K” cederá su
lugar a la pequeña “h”. Esta constante, descubierta en 1900 por el
físico Max Planck, al cual es el producto de una energía por un tiempo.
La unidad seguirá siendo la misma, es decir, se seguirá hablando de kilos; solo cambiará su definición. Esta modificación abrirá la oportunidad para usar nuevas tecnologías y así poner en funcionamiento las definiciones.
“Usar las constantes
fundamentales que observamos en la naturaleza como base para conceptos
importantes como masa y tiempo significa que tenemos una base estable
desde la cual avanzar en nuestra comprensión científica, desarrollar
nuevas tecnologías y abordar algunos de los mayores desafíos de la
sociedad”, explicó Martin Milton, director de BIPM, en entrevista con The Associated Press.
El valor de la unidad de masa ya no dependerá de un objeto, sino de una constante de la naturaleza.
Las nuevas definiciones quedarían así:
El kilogramo será definido por la constante de Planck (h)
El ampere por la carga eléctrica elemental (e)
El kelvin por la constante de Boltzmann (k)
El mol por la constante de Avogadro (NA)
Durante 130 años, el kilo ha sido la referencia de la unidad básica de masa. El kilo patrón, fabricado con una aleación resistente a la corrosión de 90% de platino y 10% de iridio,
pocas veces ha visto la luz, pero ha cumplido una función crucial como
la base del sistema aceptado internacionalmente para medir la masa del
cual depende, por ejemplo, el comercio internacional.
Se
necesitan tres llaves, guardadas en tres lugares distintos, para abrir
la bóveda donde se guardan el Gran K y seis copias oficiales ––
conocidas como “el heredero y los repuestos” –– bajo campanas de vidrio
en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas en Sevres, un suburbio al
oeste de París.
Es oficial, se votó a favor. ¿Qué va a cambiar?
La Conferencia Internacional de Pesos y Medidas aprobó la redefinición histórica del Sistema Internacional de Unidades. El acuerdo entrará en vigor el 20 de mayo de 2019.
En lugar de usar el kilogramo clásico como criterio, los científicos usarán la constante de Planck para definir un kilogramo, lo
que varía en unos 50 microgramos menos. El nuevo valor del kilogramo se
deriva de la constante de Planck gracias a una balanza de potencia.
La constante de Planck es
la cantidad de energía liberada en la luz cuando los electrones en los
átomos saltan de un nivel de energía a otro. Ese número ahora será
exactamente de 6.62607015 x 10 ^ -34 J·s. Para realizar sus mediciones,
los científicos usarán un instrumento electromagnético sensible conocido
como balance de Kibble.
Todavía queda una unidad básica en el punto de mira: el segundo.
Este cambio no tendrá ninguna implicación en la cesta de la compra ni se notará en el día a día, pero puede ser muy importante en ámbitos científicos como el desarrollo de medicinas.
Fuente: Muy Interesante