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21 de febrero de 2012

Graban a los últimos hablantes de lenguas en peligro de extinción

El lingüista David Harrison, en el centro, tomando notas, entrevista a John Agid (izda.) para documentar el matukar panau, una lengua de Papúa Nueva Guinea. / CHRIS RAINIER

El lingüista David Harrison, en el centro, tomando notas, entrevista a John Agid (izda.) para documentar el matukar panau, una lengua de Papúa Nueva Guinea. / CHRIS RAINIER

Algunos de los idiomas más raros y desconocidos del mundo acaban de ser estudiados, grabados y trasladados a diccionarios sonoros digitales por un equipo de lingüistas impulsados por el National Geographic. Se estima que hay 7.000 lenguas en el planeta, pero se cree que la mitad habrá desaparecido para final de siglo por la globalización y la pérdida de identidad de las comunidades locales. Del mismo modo que se pierden especies también se extinguen las lenguas. El ritmo actual de pérdida de diversidad cultural humana es devastador, cada 14 días desaparece un idioma en el planeta.

Ahora, la tecnología digital intenta rescatar algunos de los lenguajes más amenazados. Lingüistas de EEUU pertenecientes al proyecto Enduring Voices (Voces Duraderas) de National Geographic han viajado a algunos de los rincones más remotos de la Tierra y a las áreas donde más diversidad de lenguas hay. Y es que en el mundo hay algunos 'puntos calientes' de diversidad lingüística. Por poner un ejemplo, se hablan más lenguas en Bolivia que en toda Europa. La historia de nuestro continente está marcada por las luchas entre grandes estados e imperios. Esos poderes expansivos han erosionado la diversidad cultural que en otros territorios se ha conservado mejor.

Esas áreas ricas en idiomas son el centro de Siberia, el área de Bering y el Cáucaso; el norte de Australia y las islas del archipiélago indonesio; el sur de África, el golfo de Guinea y el este de África y amplias áreas de Suramérica, como los Andes, el interior del gran Chaco y la costa atlántica, además del sur de México, la costa del Pacífico norte y las llanuras centrales de Norteamérica.

Los integrantes del proyecto Enduring Voices han entrevistado a los últimos hablantes de idiomas que se desvanecen y con ello han creado una serie de diccionarios sonoros disponibles on line en los que buscar la traducción y oír la palabra o la frase. Los directores de este programa son K. David Harrison, profesor asociado de lingüística en el Swarthmore College de Pennsylvania (EEUU), y Gregory Anderson, presidente del Living Tongues Institute for Endangered Languages (Instituto de Lenguas Vivas para los Idiomas en Peligro de Extinción) con sede en Oregon (EEUU).

Harrison y Anderson señalan lo poco que se había hecho hasta ahora en este campo. Muchas de las lenguas que han estudiado no habían sido nunca grabadas ni puestas por escrito. De hecho, hasta han encontrado idiomas nuevos. En 2010, documentaron por primera vez el koro, un lenguaje que solo hablan unos pocos cientos de personas en el noreste de la India. Harrison acaba de presentar el resultado de los últimos años de trabajo. Son ocho diccionarios sonoros que contienen más de 32.000 palabras en ocho idiomas, con 24.000 grabaciones de audio de hablantes nativos pronunciando palabras y frases y fotografías de los objetos propios de esa cultura junto con las palabras que los designan.

Pérdida de un universo cultural

La desaparición de una lengua, según los responsables del proyecto Enduring Voices, no es sólo la pérdida de unas palabras, sino de todo el sistema cultural al que daba forma. Los vocablos que describen una práctica o una idea son difíciles de trasladar de forma precisa a otro idioma. "Muchas lenguas amenazadas tienen una rica cultura oral con historias y canciones transmitidas de generación en generación y que no están salvadas por escrito. Con la extinción de una lengua se pierde una cultura entera", afirman.

Los expertos añaden que estudiar esos idiomas enriquece el conocimiento sobre los procesos lingüísticos, que es precisamente una característica que distingue al hombre como especie. "Cada vez que muere una lengua, perdemos parte de una revelación sobre lo que nuestro cerebro es capaz de hacer", dice Harrison.

Además, hay que tener en cuenta que conocimiento ancestral sobre la naturaleza está recogido en muchas lenguas que sólo tienen transmisión oral. Los grupos indígenas han acumulado durante miles de años saberes sobre plantas, animales y el ecosistema que habitan y buena parte de todo ello no ha sido documentado de forma científica. La pérdida de esas lenguas, que no tienen además tradición escrita, supondría también la pérdida de todo ese acervo cultural aseguran en el proyecto Voces Duraderas de National Geographic.

Harrison es consciente de que la globalización y el mundo tecnológico son un motor de la extinción de idiomas, pero también los ve como una herramienta. Él lleva tiempo trabajando con las comunidades indígenas del Pacífico norteamericano para documentar y difundir sus lenguas a través de internet. Uno de sus colaboradores es Alfred 'Bud' Lane, uno de los últimos que hablan con fluidez un idioma de los nativos de Oregon conocido como siletz dee-ni. El líder nativo ha conseguido que los jóvenes estudien dos días a la semana el idioma de sus mayores con la ayuda del diccionario sonoro digital de siletz dee-ni recopilado por Harrison.

Algo parecido puede ocurrir ahora con las lenguas que el equipo de Enduring Voices acaba de documentar y verter en diccionarios sonoros. Una de ellas es el matukar panau, de Papúa Nueva Guinea. Cuando Harrison y sus colaboradores llegaron a la isla hace tres años, sólo lo hablaban 600 personas en dos aldeas y nadie lo había grabado ni escrito. La región es remota, pero no aislada del todo: los paisanos pidieron que pusieran su lengua en internet, y eso pese a que en la aldea no habían visto nunca internet.

Los hablantes de matukar vieron su petición satisfecha en 2010, cuando la electricidad llegó a la aldea y accedieron en la web a las primeras grabaciones que les habían realizado. Junto al diccionario de matukar, el equipo del proyecto Voces Duraderas ha presentado siete más. Entre ellos están el chamacoco, una lengua que hablan sólo 1.200 indígenas del norte de Paraguay; el tuva, compartido por los nómadas de Siberia y Mongolia; y tres idiomas de distintas partes de India: el remo, el sora y el ho. Este último, con un millón de hablantes, es el que en mejor situación está. Si hubiera que felicitar a Harrison en lengua ho, «bien hecho» sonaría así: "Kuwa siddi".

Fuente:

El Mundo Ciencia

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