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18 de noviembre de 2014

Compartir casa con un fumador es “como vivir en Pekín”

Los no fumadores en hogares con humo sufren una exposición a las partículas en suspensión que triplica los límites recomendados por la OMS



El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presumía en una entrevista en la revista El Fumador en 1996, cuando era ministro de Administraciones Públicas, que fumaba puros incluso en las reuniones con el ministro de Sanidad de entonces. Casi 20 años después, una declaración así es inconcebible, en parte por estudios como el que publica hoy la revista especializada Tobacco Control sobre los fumadores pasivos.

Compartir casa con un fumador es tan malo para la salud “como vivir en ciudades fuertemente contaminadas, como Pekín”, según los autores del trabajo, de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido). Los investigadores han comparado las concentraciones de finísimas partículas en suspensión en casas de fumadores y en hogares libres de tabaco. Estas partículas, conocidas como PM2,5, están formadas por metales pesados u otros compuestos derivados de los cigarrillos o de la quema de combustibles fósiles, ya sea carbón en la industria o carburante en los coches. Sus efectos incluyen el agravamiento del asma, daños pulmonares e incluso muertes prematuras en personas con problemas de corazón.

Los científicos, dirigidos por el médico John Cherrie, han detectado niveles de estas partículas en las casas de fumadores que en promedio multiplican por 10 las presentes en viviendas en las que nadie fuma. En las primeras, las concentraciones rondan los 31 microgramos por metro cúbico de media, con máximos habituales de 229, rozando los 250 que se observan en Pekín. Los no fumadores en hogares con humo sufren una exposición a las PM2,5 que triplica los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, advierten los autores. El estudio se ha llevado a cabo en 110 casas en Escocia.

EEl artículo completo en:

El País

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