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20 de mayo de 2011

Finalmente resuelto el misterio del microbio lunar

Artículo publicado por Leonard David el 2 de mayo de 2011 en Space.com

Ha habido desde hace tiempo cierto folklore sobre el aterrizaje lunar Apollo que ahora parece haber terminado: Los microbios de la Luna.

El misterio lunar gira en torno al aterrizaje lunar del Apollo XII y el retorno a la Tierra por parte de los caminantes lunares de una cámara que era parte de un anterior aterrizador robótico de la NASA – la sonda Surveyor 3.

Apollo XII


El 19 de noviembre de 1969, los astronautas del Apollo XII Pete Conrad y Alan Bead hicieron un aterrizaje preciso en la superficie lunar en Oceanus Procellarum, en latín Océano de las Tormentas. Su lugar de aterrizaje estaba a apenas 163 metros del aterrizador Surveyor 3 – e hicieron una suave caminata el 20 de abril de 1967 a por el dispositivo que había aterrizado delicadamente en la superficie lunar años antes.

La cámara de la Surveyor 3 fue una captura fácil y volvió a la Tierra bajo condiciones estériles gracias a la tripulación de Apollo XII. Cuando los científicos analizaron las piezas en una sala estéril, encontraron pruebas de microorganismos dentro de la cámara.

Para abreviar, una pequeña colonia de bacterias comunes – Streptococcus Mitis – se habían acumulado dentro del dispositivo.

El resultado astrobiológico que se dedujo del experimento no planificado fue que de 50 a 100 microbios parecían haber sobrevivido al lanzamiento, al hostil vacío del espacio, a tres años de exposición al entorno radiactivo de la Luna, al frío lunar con una temperatura media de -253 grados Celsius, por no mencionar la falta de acceso a nutrientes, agua o fuentes de energía.

Ahora, avancemos hasta la actualidad.

¿El sucio secretillo de la NASA?

Un diligente equipo de investigadores está ahora buceando entre documentos históricos – e incluso localizaron y revisaron una película de 16 milímetros de la era Apollo archivada por la NASA – para llegar al fondo de la historia.

Pues resulta que hay un sucio y secretillo de la NASA que ha salido a la luz sobre la etiqueta de sala estéril en la época en que se estudió la cámara de la Surveyor 3.

“Esta afirmación de que un microbio sobrevivió 2 años y medio en la Luna era, como mucho, endeble incluso para los estándares de la época”, dice John Rummel, presidente del Panel de Protección Planetaria del Comité de Investigación Espacial (COSPAR). “La afirmación nunca pasó una revisión por pares, aunque ha persistido en la prensa – e Internet – desde entonces”.

El equipo de la cámara de Surveyor 3 pensó que había detectado un microbio que había vivido en la Luna durante todos esos años, “pero sólo detectaron su propia contaminación”, comenta Rummel a SPACE.com.

Antiguo funcionario de protección planetaria, Rummel está actualmente en el Instituto de Ciencia y Política Costera en la Universidad de Carolina del Este en Greenville, Carolina del Norte.

Rummel, junto con sus colegas Judith Allton del Centro de Vuelo Espacial Johnson de la NASA y Don Morrison, antiguo científico de laboratorio de recepción lunar de la agencia espacial, presentó recientemente el artículo: “¿Un microbio en la Luna? Surveyor III y las lecciones aprendidas para futuras misiones de retorno de muestras.

Una pobre higiene en la sonda espacial

Su veredicto se dio en una reunión sobre “La importancia de las misiones de retorno de muestras del Sistema Solar para el futuro de la ciencia planetaria”, en marzo en The Woodlands, Texas, y patrocinada por la División de Ciencia Planetaria de la NASA y el Instituto Planetario y Lunar.

“Si ‘American Idol’ juzgara la microbiología, esos chicos habrían sido descartados en la primera ronda”, escribe el equipo de investigación sobre la forma en la que el equipo de la cámara de Surveyor 3 estudió el equipo aquí en la Tierra. O dicho con más delicadeza. “El escenario general no da mucha confianza sobre la proposición de que no tuvo lugar contaminación”, dice el coautor Morrison.

Por ejemplo, se vio que los participantes que estudiaban la cámara vestían ropa de quirófano de manga corta, de forma que sus brazos quedaban expuestos. Además, las camisas estaban por encima del nivel del banco de flujo… y actuarían como fuelles para partículas de dentro de la camisa, informa el coautor Alton.

Los investigadores también destacaron otros problemas en los controles de contaminación.

En microbiología 101 (asignatura de primer curso universitario) hablamos de “una relación personal estrecha con el sujeto… no es necesariamente algo bueno”, explica el equipo de investigación.

Con todo esto, la probabilidad de que tuviese lugar una contaminación durante el muestreo de la cámara de Surveyor 3 se mostró que era muy real.

Una historia de advertencia

Por una parte, Rummel enfatiza que los métodos actuales para manejar las muestras retornadas son mucho más efectivos en la detección de microbios.

Sin embargo, el incidente de la Surveyor 3 levanta una bandera de advertencia para el futuro.

“Tenemos que ser órdenes de magnitud más cuidadosos con el control de contaminación de lo que fue el equipo de la cámara de Surveyor 3. Si no lo somos, las muestras de Marte podrían morir ahogadas por la vida terrestre en su retorno, y en todo ese ‘ruido’ nunca podríamos tener la posibilidad de detectar la vida de Marte que pudiésemos haber traído”, dice Rummel. “Podemos, y debemos, hacer un mejor trabajo con una misión de retorno de muestras de Marte”.

Tomado de:

Ciencia Kanija

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