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23 de mayo de 2018

Los paquetes ya viajan solos: llegan los camiones y plataformas sin conductor

El reparto a domicilio empieza a ser autónomo. Ya están en pruebas los camiones o coches eléctricos sin conductor, los contenedores inteligentes, las plataformas autónomas y adaptables.


El T-Pod, de la 'startup' sueca Einride, es un camión sin cabina, asiento para el conductor o ventanas.

Las doble queso con pepperoni no van a seguir llegando en ciclomotor. No habrá furgonetas de reparto por las calles. Volarán en silencio los drones y circularán vehículos autónomos capa­ces de cumplir los encargos con absoluta precisión. Gigantescos camiones auto­máticos o pequeños robots con ruedas como el de Starship Technologies, de los fundadores de Skype. Las entregas a domicilio y el transporte comercial también se suben al futuro. 
Aprovechando la inercia, algunas mar­cas de coches tradicionales se apuntan al viaje. Como General Motors con su pla­taforma móvil SURUS, o Toyota, que lo apuesta todo a su vehículo autónomo y modulable e-Palette, recién presentado y aún en fase de desarrollo. Diseñado, según la propia marca, “para una gran variedad de propuestas de movilidad y de servicios”. Podría parecer un mero conte­nedor con ruedas (los hay de tres tama­ños), pero es un sistema de transporte modular, 100% eléctrico, completamente personalizable y equipado con el software de conducción autónoma de Toyota.

A partir de esa base, podría utilizarse para entregar paquetes, como tienda móvil, como habitación de hotel, para el transporte de pasajeros o para repartir pizzas… Los ejemplos los sugiere Toyota, y no por azar: la marca japonesa se ha aliado con gigantes como Uber, Mazda, Amazon o Pizza Hut para dar forma al proyecto. El objetivo, más allá del complejo asunto de la legislación sobre vehículos autónomos, es que el e-Palette esté listo para los Jue­gos Olímpicos de Tokio (2020).

El reparto de pizzas parece un terri­torio interesante para los experimentos. Ford empezó a hacerlos en agosto de 2017 en colaboración con Domino’s Pizza, en la ciudad de Ann Arbor, cerca de Detroit (EE UU). Allí, un Focus híbrido y autónomo se hace cargo de algunos pedidos, siem­pre con un ingeniero a bordo, y los clientes pueden seguir el rastro con la app Domi­no’s Tracker. Para recoger su pizza de un compartimento ubicado en la parte trase­ra del coche solo tienen que usar el código enviado por la aplicación.

Camiones con control remoto

Mucho más espectacular es el proyecto de la startup sueca Einride, cuyo vehículo 100% eléctrico puede circular sin inter­vención humana o manejarse por control remoto. De modo resumido: el T-Pod es un camión, pero no tiene cabina ni asiento del conductor ni parabrisas. El prototipo mide alrededor de siete metros de longitud, puede cargar 15 palés de tamaño están­dar y ofrece una autonomía de unos 200 kilómetros. Y la empresa, sobre el papel, muestra optimismo: para 2020 quiere dis­poner de una flota de 200 camiones.

El objetivo no parece descabellado: la tecnología existe (en una fase ya avanza­da), las carreteras están preparadas y hay envíos por hacer. Otto, el camión autóno­mo de Uber, recorrió en octubre de 2016 casi 200 kilómetros entre Fort Collins y Colorado Springs (Colorado) para trans­portar 45.000 latas de cerveza.

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