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8 de noviembre de 2017

La oscura utilización de Facebook y Twitter como armas de manipulación política

Las maniobras en redes se convierten en una amenaza que los gobiernos quieren controlar.

Todo cambió para siempre el 2 de noviembre de 2010, sin que nadie lo notara. Facebook introdujo un simple mensaje que saltaba en el muro de sus usuarios, una ventanita que anunciaba las amistades que ya habían votado. Eran las elecciones legislativas estadounidenses y 60 millones de votantes vieron ese señuelo de Facebook. Cruzando datos de sus usuarios con el registro de votantes, la red calculó que fueron a votar 340.000 personas que se hubieran quedado en casa si no hubieran visto en su muro que sus amigos ya habían pasado por las urnas.

Dos años después, cuando se jugaba la reelección Barack Obama, los científicos de Facebook publicaron los resultados de este experimento político en la revista Nature. Era la forma de mostrar músculo ante los potenciales anunciantes, el único modelo de negocio de la compañía de Mark Zuckerberg, que le reporta más de 9.000 millones de dólares por trimestre. Es fácil suponer lo mucho que habrán crecido los bíceps de Facebook desde que sacó a la calle a cientos de miles de votantes en hace siete años, cuando ni siquiera había historias patrocinadas.

Hace pocas semanas, el cofundador de Twitter Ev Williams se disculpaba por el papel determinante que había desempeñado esa plataforma en la elección de Donald Trump, al ayudar a crear un "ecosistema de medios que se apoya y prospera en la atención". "Y eso es lo que nos hace más tontos", aseguró, "y Donald Trump es un síntoma de eso". "Citando los tuits de Trump, o citando lo último y más estúpido que cualquier candidato político o cualquier otra persona diga, es una manera efectiva de explotar los instintos más bajos de la gente. Y eso está enturbiando el mundo entero", denunció Williams.

Cuando le preguntaron a Zuckerberg si Facebook había sido determinante en la elección de Trump, rechazó la idea como una "locura" y algo "extremadamente improbable". Sin embargo, la propia red social que dirige se jacta de ser una herramienta política decisiva en sus "casos de éxito" publicitarios, atribuyéndose un papel esencial en victorias de legisladores estadounidenses o en la mayoría absoluta de los conservadores británicos de 2015.

 Lo cierto es que es el propio equipo de Trump quien reconoce que cabalgaron hacia la Casa Blanca a lomos de las redes sociales, aprovechando su masiva capacidad para alcanzar usuarios tremendamente específicos con mensajes casi personalizados. Como reveló una responsable del equipo digital de Trump en la BBC, Facebook, Twitter, YouTube y Google tenían trabajadores con despacho propio en el cuartel general republicano: "Nos estaban ayudando a utilizar la plataforma de la manera más eficaz posible. Cuando estás inyectando millones y millones de dólares a estas plataformas sociales [entre 70 y 85 millones en Facebook], recibes tratamiento preferencial, con representantes que se aseguran de satisfacer todas nuestras necesidades".

El atículo completo en:

El País (España)

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