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5 de diciembre de 2013

Estudio asevera que la fidelidad es cosa de genética

Siempre se recomendó a los hombres que miraran a su suegra para ver cómo trataría la edad a su mujer. Ahora un nuevo estudio sugiere que las mujeres harían bien en fijarse en los hábitos de su suegro para conocer de antemano si su marido va a ser fiel o no.

Investigaciones de científicos checos sobre los motivos por los que algunos son infieles cuando están en relaciones estables descubrieron que, si bien tanto los hombres como las mujeres tienen aventuras extramatrimoniales, es más probable que los hombres las tengan si su padre fue infiel durante su infancia. En un estudio que el doctor Jan Havlicek y sus colegas presentaron ante un congreso de la Asociación Europea de Comportamiento y Evolución Humanas, observaron que las hijas no se veían afectadas en igual medida por la infidelidad de las madres.

Havlicek dijo que, durante su etapa de crecimiento, los varones aprendían de su mundo social qué conductas eran apropiadas y qué cosas podían hacer sin recibir castigo. El padre, agregó, era el modelo evidente de comportamiento.

Las conclusiones del estudio parecerían quedar confirmadas por ejemplos de padres e hijos mujeriegos que se han hecho famosos en la vida pública, como el golfista Tiger Woods y el futbolista británico Ryan Giggs.
Havlicek, que trabaja en la Universidad Charles de Praga, reclutó a 86 parejas para la investigación e interrogó a los hombres y las mujeres por separado y en confianza sobre sus relaciones, sus actitudes hacia el sexo, sus antecedentes familiares y sus infidelidades.

Martie Hasleton, psicóloga evolutiva de la Universidad de California en Los Angeles, dijo que el hecho de que las hijas no parecían ser afectadas por la infidelidad parental del mismo modo que los hijos varones tenía una explicación genética: si bien los padres buen mozos suelen tener hijos igualmente atractivos y esos hombres tienen más oportunidad de ser infieles, las hijas atractivas de madres atractivas se comportarían diferente.

“Las chicas que son más atractivas no necesariamente van a ser infieles. En primer lugar, es probable que tengan un compañero de más calidad. Los hombres y las mujeres buscan cosas distintas en las relaciones y por lo tanto lo esperable es que los hombres y las mujeres usen su atractivo de manera también distinta: ellos para obtener variedad sexual y ellas para conseguir el mejor compañero y un buen papá para sus hijos.”

La investigación checa sí da sustento a la idea de que los hombres y las mujeres tienen aventuras extramatrimoniales por diferentes motivos. Havlicek y su equipo descubrieron que el hecho de que un hombre estuviera satisfecho y feliz en su relación principal no tenía incidencia en la probabilidad de que fuera infiel. Los hombres, en general, tienen aventuras porque quieren sexo y un mayor número de compañeras sexuales, no porque están hartos de sus esposas.

Las mujeres, en cambio, eran mucho más propensas a ser infieles si estaban insatisfechas con algún aspecto de su relación. Según Havlicek, tienen aventuras para encontrar un nuevo compañero.

“Puede que sea mejor quedarse en una relación porque, en algunos casos, es mejor tener a alguien que no es perfecto que estar sola, en particular cuando se tienen hijos”, dice. “Pero, entretanto, se puede mirar alrededor en busca de otras opciones. Muchas de las mujeres que entrevistamos dijeron que estaban haciendo eso”.

Hasleton opina que la infidelidad es un tema que va a pasar más por las mujeres que por los hombres. “Podría deberse al aumento del anonimato de nuestro medio social, que hace que sea más difícil que a una la pesquen”, señaló. “Nuestro mundo se ha vuelto cada vez más anónimo, ya que cada vez somos más los que vivimos en grandes ciudades llenas de extraños. Si el comportamiento de una mujer puede quedar más protegido por el secreto, veremos más comportamientos infieles.”

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