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10 de febrero de 2011

El fondo de los lagos alberga una gran riqueza bacteriológica

Las bacterias son el motor de la vida pero siguen siendo unas grandes desconocidas. En la actualidad apenas se ha identificado entre el 1% y el 5% de las especies bacterianas que los científicos calculan que hay en el planeta. Su forma de relacionarse entre ellas y con el medio ambiente también es una incógnita.

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicada en la revista 'Microbial Ecology', revela que los ambientes que slagos albergan hasta un 20% más de riqueza microbiana endémica en las zonas profundas carentes de oxígeno. Los investigadores analizaron el contenido de 12 lagos del mundo, cinco de ellos en España.

"Los microorganismos son los seres vivos que soportan el sistema ecológico de un comunidad", explica el director de la investigación, el científico del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, Emilio Casamayor. Las bacterias son el motor de la vida y son "tan susceptibles de ser protegidas como los animales y las plantas". El científico considera que las actuales políticas de protección de hábitats no las tienen en cuenta. "Sin bacterias, el sistema ecológico se para".

Dos capas

Los lagos suelen estructurarse en dos capas: la superior, donde el contacto con la atmósfera crea un hábitat aireado (epilimnion); y la inferior, cuyo aislamiento genera un ambiente anóxico y sulfuroso (hipolimnion).

Muestra de agua del lago. | CSIC

Muestra de agua del lago. | CSIC

Tras analizar el contenido de ambas zonas en 12 lagos del mundo averiguaron que aproximadamente el 60% de la diversidad microbiana de los lagos se concentra en el hipolimnion, frente al otro 40% que permanece en el epilimnion.

Los investigadores aportan dos hipótesis para explicarlo: la existencia de barreras que impiden o ralentizan la dispersión de las especies anaerobias y favorecen la especiación, y una mayor variedad de ambientes en el fondo de los lagos que soporta una mayor diversidad de especies.

La diferencia en el contenido de oxígeno es la razón más palpable, ya que las especies cuyo metabolismo se basa en compuestos sulfurosos no pueden sobrevivir en la superficie, por lo que quedan confiadas en el fondo de la masa de agua. Los análisis no detectaron ninguna de las especies del hipolimnion en las capas superiores, pero sí al contrario, lo que puede ser consecuencia de un proceso de migración pasiva según el cual las bacterias de la superficie llegan al fondo por decantación.

Aisladas de factores externos

Los fondos de los lagos se convierten en hábitats aislados. "Estos ambientes son fósiles vivientes de la situación inicial de la vida en la Tierra, cuando aparecieron las primeras bacterias en ambientes sulfurosos y anóxicos hace unos 3.500 millones de años", explica Emilio Casamayor.

Bajo estas condiciones, las bacterias habrían evolucionado a lo largo de la historia, aisladas de los factores externos y el oxígeno, lo que explicaría que las aguas profundas alberguen una mayor diversidad que las superficiales.

Más diversidad en las comunides del fondo

Los análisis también han detectado más diversidad entre las diferentes comunidades del fondo que entre las de la superficie. La causa de este fenómeno puede deberse a que las condiciones físico‐químicas del epilimnion tienen un rango de variación más limitado y dependiente del ambiente externo. Además, las especies de esta zona podrían dispersarse a través del agua, el aire y de otros organismos superiores.

Por el contrario, a parte del aislamiento físico, cada hipolimnion presenta unas condiciones particulares de variables como la salinidad, la temperatura y el pH, de manera que la vida se desarrolla de forma distinta en cada uno de ellos. Los fondos de los lagos "presentan endemismos bacterianos", cuyas especies sólo existen en un ambiente concreto.

Fuente:

El Mundo Ciencia

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