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13 de marzo de 2010

La evolución ¿culpable de nuestras enfermedades?

Sábado, 13 de marzo de 2010

La evolución ¿culpable de nuestras enfermedades?

La evolución garantiza la supervivencia "del más fuerte’" aunque también se la puede culpar por los principales problemas de salud, como el cáncer, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

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De acuerdo a un sondeo de Gallup del año 2009 “el 44% de los estadounidenses cree que Dios creó al ser humano en su forma actual en los últimos 10 mil años. Muchos también piensan que el cuerpo humano está perfectamente diseñado”.

Aunque los científicos (biólogos, antropólogos, paleontólogos y genetistas,) ven al cuerpo humano actual como "una colección de acuerdos improvisados por la evolución a medida que nuestros antepasados se adaptaban a las condiciones cambiantes".

Nuestros antepasados cazadores eran corredores de larga distancia altos y delgados que subsistían en base a plantas y proteínas’ y cuando las poblaciones pasaron a la agricultura hace unos 10 mil años, se hizo popular la dieta rica en carbohidratos”.

Rudolph Leibel, experto en obesidad de la Universidad de Columbia, uno de los descubridores de la leptina, una hormona que manda señales al cuerpo para dejar de comer; afirma que "Los niveles de leptina caen rápidamente cuando la gente pierde peso, provocando una cascada de cambios fisiológicos que queman menos calorías y actúan para recuperar peso" y concluye “Era muy bueno durante épocas de hambrunas, pero en estos días, es contraproducente”.

Los seres humanos viven lo suficiente como para que las células tengan más opciones para volverse locas. Los cánceres reproductivos podrían ser una función de vidas más prolongadas y culturas cambiantes.

Durante muchos períodos históricos, la mujer promedio tenía sólo unos 100 ciclos menstruales en su vida, ya que los embarazos frecuentes y la lactancia le impedían menstruar. Hoy en día, una mujer típica tiene 400 ciclos, lo que crea más estrés para los ovarios y somete a sus pechos a más cambios hormonales’.

Algunos de estos genes que tenemos son del Pleistoceno, un período comprendido entre 2 millones de años y 10 mil años antes de nuestra era. La brecha entre la anatomía humana y la cultura moderna se podrá ampliar en los próximos años.

Los científicos que estudian las variaciones genéticas dicen que "cerca de 1800 genes, el 7% del genoma humano, evolucionó rápidamente en los últimos 10 mil a 40 mil años".

Los investigadores identificaron varios genes que ‘proveen una ventaja clave para la supervivencia y que han sido expandidos con el paso de los años’.

Algunos ejemplos

Como por ejemplo: la piel oscura que protegía a los humanos de los rayos ultravioletas en África era menos necesaria a medida que emigraron hacia el norte hace unos 50 mil años.

Las variaciones genéticas para una piel más clara, identificadas en las poblaciones europeas y asiáticas les habrían permitido absorber más vitamina D, elemento necesario para los huesos fuertes y varias funciones corporales.

La mayoría de las mutaciones recientes se desarrollaron en respuesta a enfermedades infecciosas, particularmente a medida que la gente comenzó a vivir en grandes comunidades.

En África, surgió en los últimos 10 mil años cerca de 25 nuevas variaciones de genes y un nuevo tipo de sangre para ayudar a las personas a resistir a la malaria y alrededor del 10% de las personas en Europa actualmente tienen una variación genética que las hace resistentes al VIH/sida.

Pero la evolución viene acompañada con problemas como por ejemplo, se sabe desde hace tiempo que las variaciones genéticas que protegen a algunos africanos de la malaria los hacen vulnerables a la anemia falciforme. Y los genes que ayudaron a los primeros africanos a retener sal para protegerlos de la deshidratación en climas tropicales ponen en riesgo en la actualidad a algunas personas de raza negra de sufrir alta presión arterial.

En las mujeres, la desigualdad entre la estrecha pelvis de la madre, que facilita el andar erguido y la cabeza grande del recién nacido, que facilita el desarrollo cognitivo, hace del parto un proceso doloroso y a menudo peligroso.

Los científicos consideraban que el apéndice, servía como cámara de fermentación para bacterias intestinales beneficiosas en los primates, es mucho menos necesario ahora que la gente tiene dietas variadas y cocina los alimentos.

Los dientes, que también entran en la evolución, se encogieron considerablemente a medida que la agricultura cambió la dieta de nuestros antepasados de principalmente carne a mayoritariamente carbohidratos. La mandíbula humana se contrajo incluso más rápido, dejando prácticamente sin uso a las muelas del juicio y creando el agolpamiento de dientes.

Según los expertos, ‘muchos rasgos de la nuestra anatomía operan bajo el radar de la selección natural. Es decir, por lo general no son lo suficientemente problemáticos para afectar a la supervivencia de la persona antes de que llegue a la edad de reproducción, por lo que siguen pasando de generación en generación y algunos consideran que la muela del juicio y el apéndice acabarán desapareciendo, ya que en ocasiones causan infecciones que pueden llegar a ser mortales’.

Según Henry Harpending, antropólogo de la Universidad de Utah, y coautor de The 10,000 Year Explosion, un libro sobre cambios evolucionarios recientes indicó que “Los problemas que afectan la fertilidad podrían convertirse en un tema delicado para las próximas generaciones”. “La diabetes y el síndrome metabólico causan mucha infertilidad, impotencia masculina y muertes prematuras” y concluye “Espero que todos seamos más delgados en mil años”.

De acuerdo a algunos futurólogos “la raza humana podría divergir en dos caminos: ‘elites altas y delgadas y un conjunto mucho mayor de trabajadores más pequeños y menos educados”.

Fuente:

Momentos 24 Salud

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