Antes de que el MDMA acabar como droga recreativa, era usado como coadyuvante en terapias contra el estrés postraumático. Sus efectos dañinos sobre el cerebro y su carácter adictivo son cuestionados por algunso científicos. / DEA
Dos expertos británicos y uno estadounidense han analizado la historia reciente de la investigación con cuatro grandes tipos de drogas psicoactivas, el cannabis, el MDMA (éxtasis) y sus asimilados, la dietilamida de ácido lisérgico (LSD) y la psilocibina (presente en determinados hongos). Aunque todas presentan grandes posibilidades en el campo de la neurociencia o para el desarrollo de nuevas medicinas, el control legal sobre ellas ha abortado la investigación.
“Sostenemos que los enfoques que han colocado la penalización de la posesión ilegal de drogas en un primer plano en los marcos regulatorios ha limitado severamente, y sigue haciéndolo, la investigación en neurociencia y el descubrimiento de nuevos tratamientos para los desórdenes neuronales”, mantiene los autores del estudio, publicado en Nature Reviews Neuroscience. Para ellos, las limitaciones impuestas al estudio de estas drogas tienen una base más política que científica.
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