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16 de agosto de 2012

¿Qué come un astronauta?

La comida es una de las cosas que damos por sentadas cuando estamos en nuestro planeta; pero, ¿cómo le hacen los astronautas para comer cuando están en sus cápsulas o en la Estación Espacial Internacional? El proceso ha tenido una evolución muy interesante desde los primeros vuelos espaciales hasta la actualidad.

Los Soviéticos, líderes en su momento de la Carrera Espacial determinaron la pauta de la tecnología espacial y también de la comida de astronautas. El cosmonauta Yuri Gagarin en su histórico vuelo del 12 de Abril de 1961, el Vostok-1, llevaba 3 rollos metálicos, de 160 gramos cada uno, con una forma muy similar a los de nuestra pasta de dientes actual. Los Estadounidenses repitieron lo que sabían de los rusos y cuando John Glenn tuvo su vuelo en Friendship 7 en 1962 una de sus misiones era comer en el espacio para comprender el proceso de ingesta en microgravedad. ¿Su comida? Una papilla de manzana en un tubo metálico. El resto de las misiones Mercury comió unos desabridos cubos, no más grandes de 1 cm, que estaban llenos de proteínas pero cuentan los astronautas que tenían un sabor muy desagradable.

En ese momento se creía que el proceso de perístasis en el esófago, el proceso que nos permite tragar, no sucedía con los músculos atrofiados en el espacio. Por eso se hicieron estos rollos que colocaban la pasta como paté directamente en la garganta de la persona orbitando. La sorpresa para todos los científicos y para los mismos astronautas es que ellos podían comer sin problema y que la perístasis funcionaba perfectamente. 

Comida Espacial, foto: cortesia archivo NASA

Los Americanos a finales de la época de los 60 tomaron la delantera en la Carrera Espacial y dictaron también la forma de comer en el espacio. Desarrollaron un sistema de rehidratación de comida, donde conectarían una pistola de agua caliente a una pequeña bolsa que contenía su comida y así la restituirían. Esta nueva forma de comer permitió a los astronautas tener comidas distintas y mucho más sabrosas. Además, su preparación tomaba menos de 5 minutos, lo que permitía que los astronautas se enfocaran más a su trabajo. Los astronautas en sus viajes a la Luna comían de esta forma.

Algunos años después, en Skylab, se introdujo el primer refrigerador espacial. Lo que permitió que algunos perecederos se integraran a la comida que los astronautas consumían regularmente. El proceso de reconstitución y calentamiento se estableció formalmente en Skylab y actualmente continua existiendo en la Estación Espacial Internacional.

El primer cambio significativo ocurrió en 1990, cuando la comida de “Misiones extendidas” y sus instrumentos se volvieron básicos para todas las misiones de NASA. Con paquetes de aluminio muy delgadas y una entrada para la manguera de la despachadora se llenaban los paquetes, después se colocaban en un compartimento que genera calor vía microondas y calienta la comida de los astronautas. Al terminar el proceso de calentamiento, los astronautas cortarían un extremo del paquete con unas tijeras y usarían el paquete como plato también. Fue en los transbordadores espaciales también que se agregó un compactador de basura para eliminar el problema de la basura de la comida espacial. 

Comida espacial moderna, foto: cortesia Archivo NASA

Actualmente los astronautas pueden comer casi cualquier cosa. En Tierra tienen la oportunidad de elegir el menú de sus comidas por el tiempo de su estadía, además de poder llevar alguna comida regional de su elección. Los astronautas llevan un cuidadoso esquema de comidas desde tierra, se escanea el código de barras de la comida y se anota en una computadora el número de calorías que han consumido ese día. Si el número es bajo, los controladores en Tierra los invitan a consumir algún snack de media noche antes de ir a dormir. ¿Qué vida tienen ellos no? Pero es realmente importante mantener la misma masa durante el vuelo ya que quienes pierden mucha masa (o peso en la Tierra) tardan mucho más tiempo en recuperarse de su vuelo al espacio.

Los cosmonautas rusos no tuvieron la misma suerte, ellos tienen a elección poco más de 200 platos de su comida moderna que la empacan en latas, como las de atún. Esto en su momento les ayudó a tener una mejor variedad de comida en la estación espacial MIR y también facilidad para calentarlas. 

Afortunadamente, como buenos compadres que son americanos y rusos en el espacio, ahora no tienen que conformarse con sus latas sino que también disfrutan de la comida de su contraparte americana.

Ahora les comparto algunas curiosidades y rompemos con algunos mitos de la comida en el espacio:
  • Los astronautas Gus Grissom y John Young del Gemini III, hartos de la mala comida espacial de NASA metieron de contrabando un sándwich de carne en su cápsula. Las migajas de pan fueron capturadas por las cámaras de NASA y los astronautas fueron regañados por el congreso estadounidense por su peligrosa broma.
  • El TANG de naranja no fue diseñado para ir a la Luna, sin embargo, cobró mucha publicidad puesto que los astronautas no soportaban el sabor del agua de sus cápsulas. Los químicos que se usaban para limpiar el agua eran demasiado fuertes y el TANG quitaba ese sabor muy fácilmente.
  • Los Rusos dejaron de usar los tubos con paté y papillas hasta mediados de los 80s.
  • La comida en la Estación Espacial Internacional tiene instrucciones de preparación en Ruso e Inglés. Si un astronauta de otra nacionalidad es lanzado, su comida especial lleva instrucciones en su lengua natal (Japonés, Coreano, Sueco y hasta Italiano).
  • Las tortillas de harina son el complemento más utilizado por los astronautas al comer. Las tortillas de harina contrario al pan y las tortillas de maíz dejan muy pocas migajas volando en las cápsulas. ¿El mejor desayuno? Un burrito de huevo a la mexicana.

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