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26 de marzo de 2010

Determinan el área del cerebro que crea los juicios morales

Viernes, 26 de marzo de 2010

Determinan el área del cerebro que crea los juicios morales

Conocida como corteza prefrontal ventromedial, hace posible la integración de emociones e intención


La capacidad para emitir ciertos juicios de valor acerca de las acciones de otros depende de un área concreta del cerebro conocida como corteza prefrontal ventromedial (VMPFC), revela un estudio reciente realizado por científicos del MIT. Las personas con trastornos en esta área son incapaces de evaluar moralmente acciones maliciosas, en caso de que éstas fracasen o no tengan resultados nocivos. La investigación añade así una nueva pieza al puzzle que explicaría cómo el cerebro humano construye la moral.


Patrick Gillooly.  MIT

La capacidad para emitir ciertos juicios de valor acerca de las acciones de otros depende de un área concreta del cerebro, señalan los resultados de un estudio reciente, realizado por científicos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y de la University of Southern California.

En un comunicado emitido por el MIT, se explica que personas con daños producidos en una parte del cerebro conocida como corteza prefrontal ventromedial (VMPFC) no son capaces de generar una respuesta emocional normal ante un agravio, sino que se fijan sólo en el resultado de éste.

Es decir, que si, por ejemplo, alguien intenta hacer daño a otra persona pero, finalmente, no lo consigue, piensan que su acción es moralmente admisible.

Evaluación moral atípica

Ya se sabía que la corteza prefrontal ventromedial está relacionada con la toma de decisiones de contenido emocional.

Por otro lado, debido a sus conexiones con otras áreas de la corteza y con estructuras subcorticales, como la amígdala, se sabía también que juega un papel mediador entre cognición y emoción, y que desempeña una función fundamental en la regulación y el control del comportamiento.

El presente estudio ha demostrado que la VMPFC funciona, además, ante situaciones muy concretas provocando una reacción extraña: una evaluación atípica del valor moral de las acciones de los perpetradores, en caso de que éstos no consigan llevar a cabo su objetivo.

Según Liane Young, investigadora del MIT y directora de la investigación, los resultados obtenidos añaden una nueva pieza al puzzle que explicará cómo el cerebro humano construye la moral.

Young afirma que, lentamente, se está horadando en la estructura que posibilita esta aptitud humana y que, aunque no sea la primera vez que se demuestra que las emociones condicionan la moralidad, el estudio sí que delimita hasta qué punto las emociones importan para la formación de los juicios morales.

Aceptar el intento de asesinato

Según explican los investigadores en un artículo aparecido en la revista Neuron, los juicios morales, tanto los de la vida cotidiana como los que se emiten en las salas de justicia, dependen de nuestra capacidad de inferir intenciones.

Gracias a dicha capacidad, podemos perdonar daños no intencionados o accidentales o, por el contrario, condenar lo intentos fallidos de hacer daño.

Estudios anteriores habían demostrado que pacientes con trastornos en la corteza prefrontal ventromedial emitían juicios anómalos como respuesta a dilemas morales y que dichos pacientes eran incapaces de generar respuestas emocionales ante hechos abstractos o intenciones.

En el presente estudio, lo que se ha demostrado es que, concretamente, si el resultado de una mala intención es nulo, incluso ante una acción tan perversa como el asesinato, estas personas son incapaces de valorar dicha intención.

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