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1 de abril de 2013

El condicionamiento verbal de la conducta de los clientes en contextos terapéuticos

¿Puede usarse el condicionamiento verbal para manipular a una persona y modificar su conducta? ¿Hasta qué punto se puede llegar con las relaciones condicionadas?



Independientemente del modelo teórico que se utilice como referencia, es innegable que existen toda una serie de variables que condicionan la conducta, y que a su vez producen una gama de respuestas observables en el comportamiento.

Usar estas variables en terapia puede suponer un importante plus de efectividad. Tomando la perspectiva del condicionamiento, estas variables se pueden explicar cómo estímulos condicionados (EC) que actúan sobre la conducta del paciente, que sería la respuesta condicionada (RC). En lo que concierne al profesional, habría que tener una especial atención en la conducta verbal, ya que es uno de los factores que más influye al paciente durante la terapia; y puede dar lugar a una situación en la que el paciente se encuentre condicionado por la conducta verbal del psicólogo.

Desde la psicología clínica, es altamente esperable que las mencionadas respuestas observables sean manifestadas por el paciente durante la terapia, lo que permite acotar y definir una situación dada y ahondar en las variables que puedan haber causado el comportamiento. Cabe destacar el punto de vista del CBA (Clinical Behavior Analysis), que resalta dos variables que tienen influencia sobre la conducta posterior: la interacción entre doctor y paciente y los automensajes del paciente.

Cuando la problemática está relacionada con la interacción social, el primer punto gana importancia, ya que la relación doctor-paciente supone en sí una interacción mediante la cual el psicólogo puede reforzar las conductas prosociales. Sin embargo, los automensajes del paciente son el estímulo incondicionado (EI) determinante para la conducta. Si a un paciente con tendencia a la ansiedad se le presta más atención cuando se expresa con tranquilidad, es más probable que repita este comportamiento en otras ocasiones. Por otro lado, la interpretación que él de a la situación (con los consecuentes automensajes) será la clave que le suscite ansiedad o tranquilidad.

También se ha comprobado de cara al condicionamiento la importancia del contexto y de la saliencia del mensaje. Si en medio de clase, alguien gritara ¡GOOOL! la conducta sería recordada por todos con total seguridad. Esto tiene gracia, pero si pasamos el ejemplo a hablar de superioridad aria en la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial la pierde por completo.

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