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5 de abril de 2014

Sicólogos identifican los mejores hábitos de estudio

Algunos hábitos o estrategias de estudio facilitan el aprendizaje, en cambio otros son una pérdida de tiempo y esfuerzo. Para  saber cuáles son los verdaderamente efectivos la revista Scientific American hizo esa sistematización revisando más de 700 artículos científicos para encontrar las 10 estrategias de estudio más frecuentes y evaluar su efectividad.  (Psychologists Identify the Best Ways to Study por John Dunlosky , Katherine A. Rawson , Elizabeth J. Marsh , Mitchell J. Nathan and Daniel T. Willingham; 29/10/2013)  

Los dos ganadores son las auto-pruebas y el estudio distribuido en el tiempo. En menor medida aunque también efectivos son el interrogatorio de re-elaboración, la auto explicación y el estudio alternativo. Veamos.

1. La auto- prueba: se trata de evaluarse entre pares o uno mismo con pruebas diseñadas por uno mismo, fuera de clase. Se puede usar tarjetas de vocabulario (físicos o digitales) o responder a las preguntas del final de un capítulo que aparecen en el libro. Cientos de experimentos muestran que la auto- prueba mejora el aprendizaje y la retención.  En uno de ellos se pidió a los universitarios que memoricen palabras por pares, la mitad de las cuales fueron objeto de estas auto-pruebas. Una semana más tarde los estudiantes recordaban 35% de las palabras auto-practicadas, comparado con el 4% de las que no estaban incluidas en la lista.

En otra demostración se le presentó a los estudiantes palabras traducidas del Swahili al Inglés, seguido de una revisión convencional del vocabulario y oro grupo hacía las auto pruebas. Los  primeros recordaron 36% de los ítems en cambio los de las auto pruebas recordaron 80%.

La teoría detrás de esto es que la auto práctica voluntaria hace disparar mecanismos mentales de búsqueda y procesamiento de información que se instalan en la memoria de largo plazo que activan diversas actividades relacionadas, formando múltiples patrones de memorización que hacen que sea más fácil acceder a esa información.

2.  Estudio distribuido en el tiempo: es mejor que el tradicional estudio masivo de última hora que suele producir un efecto de blanqueo o taponeo mental en el momento del examen.  En cambio, la distribución del material de aprendizaje a través del tiempo es mucho más eficaz.

Hay estudios que muestran que acumular aprendizajes a lo largo de 30 días produce performances muy superiores a las del estudio concentrado del día anterior al examen. Para recordar algo por una semana, los episodios de estudio deben estar separados por 12 a 24 horas;  para recordar algo por 5 años, los episodios de aprendizaje deben estar espaciados de 6 a 12 meses. Estos espaciamientos de largo plazo son ideales para retener los conceptos fundamentales requeridos para conformar una base para abordar conocimientos posteriores.

Los tres siguientes hábitos, como dije al inicio, tienen menos eficacia pero aún tienen utilidad.
3. Interrogatorio de re-elaboración: los niños por su propia naturaleza buscan explicaciones para entender el mundo que los rodea. Hay muchas evidencias que la reiteración de las preguntas sobe el  “por qué” de las cosas  facilita el aprendizaje por la re-elaboración continua de sus conocimientos. Los alumnos producen explicaciones de hechos  como  "¿Qué sentido tiene que... ? " o " ¿Por qué es cierto esto… ?" y eso ayuda a consolidar los aprendizajes.

4. Auto- Explicación: se estimula a los estudiantes para que generen explicaciones de lo que aprenden  produciendo una revisión mental con preguntas como "¿Qué nueva información te proporciona esto "  o “¿Cómo se relaciona esto con lo que ya sabes". Esto refuerza el aprendizaje.

5. Estudio alternado entre varios temas: a contrapelo de lo que diría el sentido común de que es   preferible estudiar cada materia en bloque de principio a fin, antes de pasar a la siguiente, las  investigaciones demuestran los beneficios de una práctica intercalada, en donde los estudiantes alternan una variedad de tipos de información o problemas sin quedarse atascados en cada uno de ellos. Esta alternancia “desintoxica la mente” y abre espacios para regresar a los temas después de destrabar la saturación producida por la acumulación de contenidos y estrés de aprendizaje  relacionados a un mismo tema.

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Tomado de:

Leon Trahtemberg

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