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29 de mayo de 2011

¿Qué hay en el centro de nuestra Galaxia?

En la década de los 90, astrónomos alemanes del European Southern Observatory apuntaron sus telescopios al centro de la galaxia. Y, pacientemente, durante 16 años, registraron lo que allí ocurría. En 2008 mostraron el resultado, que gracias al método Time Lapse (mal llamado también cámara rápida en español), permite compactar en unos segundos aquel largo periodo de tiempo. Este es el impresionante vídeo:



Para apreciarlo mejor, en este otro vídeo han coloreado y "maquillado" las luces bailarinas:



Por si todavía no te has dado cuenta, las luces son estrellas. Y ese movimiento que tienen indica que se están desplazando enormes distancias a velocidades terribles rotando alrededor de un punto, el centro de la galaxia. ¿Puedes imaginar lo que supondría ver eso de cerca? Un espectáculo inimaginable. Y ¿qué es lo que convierte esa zona en una especie de remolino monstruoso? En la siguiente animación te lo explican:



En el centro de la Vía Láctea debe haber un masivo agujero negro alrededor del cual gira toda la galaxia, con nuestro sistema solar incluido, y de forma especialmente violenta las estrellas más cercanas. En esta otra animación puedes verlo con más detalle:



Impresionante, ¿no? Y ¿por qué algo así no salió en los informativos (allá por 2008) como se merece?

Si quieres ver el vídeo completo, pásate por
la web de la ESO.

Fuente:

El Blog de Centinel

Graban por primera vez las ondas expansivas de un trombón



Por primera vez, las ondas de choque producidas al sonar un trombón fueron captadas en video por un grupo de investigadores, que dieron a conocer esas imágenes en un encuentro de la Sociedad Americana de Acústica.

Una onda de choque es una onda de presión abrupta que produce un objeto o energía que viaja más rápido que la velocidad del sonido en un medio determinado.

Produce diferencias de presión extremas y aumento de temperatura de forma expansiva y que se perciben en el medio como una explosión.

Son las ondas que generan las bombas, los aviones supersónicos o los meteoritos cuando entran en la atmósfera terrestre.

En 1995, el experto Mico Hirschberg, de la Universidad de Tecnología de Eindhoven, sugirió que los trombones pueden producir esas ondas de presión abrutas, que pueden exceder la velocidad del sonido.

Esa hipótesis interesó a Kazuyoshi Takayama y Kiyonobu Ohtani, del Instituto de Ciencia Fluida de la Universidad de Tohoku, que trabajaron en colaboración con el profesor Hirschberg para investigar en profundidad el proceso.

El resultado: el primer video que muestra las ondas de choque que salen de un trombón.

Mahler y Tchaikovsky: creadores de ondas de choque

Esas ondas expansivas se pueden formar cuando la energía se introduce de forma muy rápida en un canal determinado. Por ejemplo, cuando los trenes entran en los túneles forman débiles ondas de choque.

Partitura de Mahler

Las partituras que contienen "fortissimo" y "fortississimo" generan más ondas de choque.

Esa es la base que llevó a sugerir que el aire cuando entra en un trombón puede dar lugar a ese fenómeno.

Para registrarlo utilizaron lo que se conoce como fotografía schlieren, un proceso óptico que capta la variación de la densidad.

Esa técnica puede grabar variaciones en lo que se conoce como el índice refractivo del aire. Las ondas expansivas r epresentan un cambio marcado y repentino en ese índice y por ello aparecen claramente en esas imágenes.

Las ondas de choque se forman cuando el trombón se sopla particularmente fuerte, lo que en música se conoce como "fortissimo" y "fortississimo".

"Mahler y Tchaikovsky amaban esas especificaciones dramáticas sin saber sobre las ondas de choque", dijo el Takayama a la BBC.

"Los músicos que se sientan frente a un trombón o una tormpeta han sufrido las consecuencias de esas ondas expansivas", apuntó el experto.

El equipo midió la presión en la boca del instrumento, en la mitad del mismo y en la salida, y observó cómo las ondas de compresión se convierten en otras más abrutas de expansión, que viajan a una velocidad de un 1% más rápido que la velocidad del sonido.

Fuente:

BBC Ciencia

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¿Europa se desliza debajo de Africa?

Europa estaría empezando a deslizarse debajo de Africa, creando una nueva zona de subducción y aumentando potencialmente el riesgo de terremotos en el Mediterráneo occidental, según un informe científico.




Las zonas de subducción se forman donde chocan las placas tectónicas, y una placa se desliza debajo de la otra hacia el manto terrestre. A veces las colisiones son graduales, pero con frecuencia se producen en grandes sacudones que pueden desatar terremotos.

Como las zonas de subducción están generalmente en el lecho marino, los terremotos de estas zonas pueden provocar tsunamis, como la ola que devastó Japón. Duante millones de años la placa africana, donde está parte del lecho marino mediterráneo se ha movido hacia el norte hasta la placa de Eurasia a un ritmo de aproximadamente un centímetro por año.

Estudios de recientes terremotos en la región indican que se estaría formando una nueva zona de subducción donde colisionan las placas a lo largo de las costas de Argelia y del norte de Sicilia.

"La formación de una nueva zona de subducción es muy rara", afirmó el director del estudio, Rinus Wortel, geofísico de la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos.

Cambian roles geológicos

Según Worte, hace 30 millones de años se daba la situación inversa, cuando la placa africana se deslizaba bajo la placa de Eurasia a lo largo de una importante zona de subducción del Mediterráneo occidental.

Allí, las densas rocas del lecho marino africano eran empujadas bajo la placa europea.

A lo largo de millones de años, Africa se movió tan al norte que no queda nada de la placa en el lecho del Mediterráneo occidental. Sólo quedan las rocas del continente mismo, que eran más livianas que el lecho marino y no se hundían, explicó Wortel.

Pero las dos placas han seguido convergiendo, generando tensiones tectónicas. Parte de esta tensión fue absorbida por el plegamiento de la placa de Eurasia en los Alpes, la región del Cáucaso y los montes Zagros.

En base a las ubicaciones y los movimientos de terremotos recientes a lo largo de los límites de la placa, Wortel y sus colegas piensan que la subducción ha vuelto a comenzar pero esta vez es Europa la que se desliza debajo de Africa.

La nueva zona de subducción, anunciada en una reunión reciente de la Unión Europea de Geociencias en Viena, es un descubrimiento interesante, según Wortel, porque tales regiones tienden a existir durante largos períodos, geológicamente hablando.

¿Se subestimó el riesgo?

Otros científicos están intrigados por la posible zona de subducción pero siguen siendo cautos.

"No escuché nada, pero es perfectamente plausible", afirmó Seth Stein, profesor de geofísica de la Northwestern University de Illinois. Por ejemplo, otras partes de la región mediterránea, como Italia continental, han tenido cambios tectónicos en los últimos dos millones de años, explicó.

Worte, el director del estudio, añadió que la formación de una zona de subducción es un proceso lento: "Estos procesos se dan en una escala de tiempo de varios millones de años". Por ejemplo, añadió, las zonas de subducción más establecidas están marcadas por gigantes fosas oceánicas. En en Mediterráneo podría formarse una fosa similar, pero no de la noche a la mañana.

Wortel opina que los nuevos datos indicarían que el riesgo de terremoto en el Mediterráneo occidental ha sido subestimado y quizás vaya en aumento.

"Usualmente no se la considera una región de enorme actividad sísmica, no de la magnitud gigante experimentada recientemente en Japón", explicó Wortel. Eso simplemente puede deberse a cierta complacencia histórica. "El hecho de que algo no haya ocurrido en cien años no significa que no exista el riesgo de que ocurra".

De hecho, añadió que 70.000 personas murieron en Messina, Italia, en 1908, cuando un terremoto de una magnitud de 7,1 produjo un tsunami con olas de 12 metros.

Y uno de los terremotos más devastadores de la historia europea ocurrió al oeste del estrecho de Gibraltar en 1755, cuando una ola gigante alcanzó Lisboa y provocó 100.000 víctimas fatales, según cálculos de la época.

Fuente:

Quilmes Presente

Evolución, sexo y los cuellos de los dinosaurios

Diploducus, quizás el más famoso Sauropoda. (Imagen: Mark Hallet, PaleoArt/SLP)

Están entre las más grandes y fascinantes criaturas del planeta.

Me refiero a los saurópodos, el grupo de dinosaurios de cuatro patas que son casi instantáneamente reconocibles gracias a sus largos cuellos, que terminan en una pequeña cabeza, y sus largas colas.

Entre los saurópodos se encuentra el famoso Diplodocus y el menos conocido, pero hasta más notable, el Argentinosaurus, que ostenta dos récords, por ser tanto el animal terrestre más pesado como el más largo que ha existido jamás.

Pero, ¿qué tienen que ver estos gigantes con el sexo?

De una teoría a la otra

Pues bien: los científicos están debatiendo cuál fue exactamente la causa de que estos enormes reptiles desarrollaran tan grandes cuellos.

Una teoría reciente propone que el sexo, o más precisamente la selección sexual, fue la razón principal.

La idea es que a lo largo de las generaciones, los saurópodos machos desarrollaron cuellos cada vez más largos para dominar a los rivales y ganarse el afecto de las hembras.

Jirafas (Foto: Arup Shah / NPL)

También se ha debatido sobre por qué las jirafas tienen el cuello tan largo. (Foto: Arup Shah / NPL)

Los dinosaurios se murieron hace tiempo, lo que hace difícil que se prueben las teorías sobre por qué ciertas características evolucionaron y a qué se adaptaron. Pero hay evidencia que sigue siendo relevante para analizar las diferentes hipótesis.

Por ejemplo, durante la mayor parte del siglo XX nos imaginamos que los saurópodos eran bestias que adoraban el agua, que vivían o pasaban casi todo el tiempo en ella, usando sus largos cuellos como tubos de buceo.

En los años '70 esa idea perdió validez pues varias líneas de investigación, que fueron validadas, mostraron que los saurópodos eran más que todo terrestres.

Eso llevó a los paleontólogos a imaginar que los saurópodos usaban sus largos cuellos para alcanzar grandes cantidades de vegetación, de donde sacar la energía necesaria para mantener sus enormes cuerpos.

Un cuello largo, el razonamiento dice, le permitía a los Argentinosaurus y a sus parientes pacer desde en los pastos en el piso hasta las hojas en árboles de varios metros de alto.

Atracción

Pero luego llegó la hipótesis de la selección sexual, que apareció por primera vez en 2006.

Esta argumenta que los saurópodos que heredaron cuellos más largos, causado por una mutación casual, atraían más a las hembras.

La longitud del cuello era indicativo de su virilidad e idoneidad para engendrar.

Un cuello largo también pudo haber sido usado para combatir a la competencia, de la misma manera en la que las jirafas macho se enfrentan en justas a "cuellasos" o a "garrotazos de cabeza", en las que los machos con los cuellos más largos y las cabezas más pesadas suelen ganar.

Y es posible que las tortugas de los Galápagos también utilicen sus cuellos para dominar.

Así, los machos de cuellos más largos tenían más descendientes y pasaban sus genes a más dinosaurios, potenciando ese rasgo en la población.

Debate

De la misma manera en la que los paleontólogos discutieron en el pasado sobre si los saurópodos eran bestias terrestres o acuáticas, ahora debaten si es la selección sexual o la vegetación comestible la que explica el largo cuello del Diplodocus y otros.

Y la teoría de la selección sexual acaba de ser examinada minuciosamente... y descartada.

Pavo real (Foto: Phillipe Clement / NPL)

¿Son atractivas para las hembras de los pavos reales las colas de los machos? (Foto: Phillipe Clement / NPL)

El doctor Mike Taylor, de la Universidad de Bristol, y sus colegas, pusieron a prueba los argumentos presentados para respaldar esa idea, y los juzgaron insuficientes.

En primer lugar, dicen que no hay evidencia en los récords de fósiles de una especie de saurópodo que tenga machos con cuellos relativamente más largos que los de las hembras, o viceversa, algo que se esperaría si fuera "sexy".

Y, aunque es imposible atestiguar si los dinosaurios extintos luchaban a "cuellazos" como las jirafas, sus huesos fosilizados indican que no fue así: no se engrosaron para soportar los golpes, como es de esperarse, ni muestran ninguna señal de trauma asociado con tal comportamiento.

Además dan una larga lista de otras razones más técnicas que explican por qué el cuello largo no era un cuello sexy.

Los argumentos son bastante convincentes.

Misterios sin resolver

Este tipo de debates ocurren más de lo que uno piensa, al menos cuando se trata de características seleccionadas debido a cuestiones sexuales.

Por ejemplo, no hay un acuerdo firme sobre si a las hembras de pavos reales les parece atractivas las elaboradas colas de los machos. La longitud y el número de puntos juegan un papel pero no se sabe precisamente cuál.

También ha habido varios debates similares sobre por qué las jirafas tienen cuellos tan largos.

De hecho, la hipótesis de que las jirafas desarrollaron ese cuello tan largo como una señal sexual es la que llevó a la hipótesis de que lo mismo pasa con los saurópodos.

Pero en 2008 esa idea se desinfló, luego de que el profesor Graham Mitchell, de la Universidad de Wyoming, EE.UU., y sus colegas, la pusieran a prueba examinando a 17 jirafas macho y 21 hembras.

Si los cuellos largos eran una característica que evolucionó por razones sexuales, esperaban encontrar que:

  • La longitud fuera más exagerada en machos que en hembras
  • Deben desarrollarse para ser de un tamaño mayor que otras partes del cuerpo
  • No debe conceder ningún beneficio inmediato en términos de supervivencia, y puede costar.

Sus resultados no respaldaron estas proposiciones.

Nada por el sexo

La refutación es similar a aquella del doctor Taylor y sus colegas respecto a los saurópodos.

Y el equipo de Taylor subraya otra cosa más:

No existe ningún ejemplo, en ninguna parte, de algún tipo de animal de cuatro patas -de los cuales hay muchas especies- que haya desarrollado ningún rasgo para ser sexy.

Los cangrejos hacen alarde de sus grandes pinzas, algunas moscas desarrollaron enormes ojos en rabillos, las aves del paraíso menean sus atractivas plumas de la cola... ¿pero los dinosaurios? no parece.

Fuente:

BBC Mundo

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El dolor enmascara la depresión

El malestar articular o en extremidades son consecuencia, algunas veces, de transtornos psíquicos del paciente no detectados




Dolor de espalda, dolor en las articulaciones y extremidades o malestar gástrico son algunos de los síntomas físicos que pueden enmascarar cuadros de depresión o de ansiedad generalizada y que dificultan su diagnóstico.

Así, el 78 por ciento de los pacientes con esos trastornos psíquicos (en España) sufren dolor, pero en un 69 por ciento de los casos no se asocia. "La presencia conjunta de depresión, ansiedad y síntomas somáticos es la norma más que la excepción", ha señalado hoy el doctor Luis Caballero, psiquiatra del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), durante la presentación de la Guía práctica clínica en depresión y ansiedad generalizada con presentación de síntomas somáticos, que ha coordinado.

La guía, editada por la Organización Médica Colegial (OMC), el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y la famacéutica Lilly, va dirigida principalmente a los médicos de Atención Primaria, cuyo papel es "fundamental" en la detección de los casos de depresión que se manifiestan con síntomas somáticos.

Así lo ha señalado el doctor José María Rodríguez Vicente, del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España, quien ha asegurado que esta publicación aporta su "granito de arena" al Sistema Nacional de Salud, ya que están seguros de que "disminuirá considerablemente el número de interconsultas entre atención primaria y especializada".

Casi el 70 por ciento de los pacientes con depresión solo comunica los síntomas físicos cuando acude al médico, lo que despista a los profesionales sanitarios, retrasa el diagnóstico y empeora el pronóstico.

La presencia de más de un dolor, las descripciones exageradas o pormenorizadas del mismo, que el dolor varíe de una visita a otra, que ningún tratamiento analgésico funcione, así como que cualquier molestia o sensación de cansancio y desánimo dure más de dos semanas, son algunos de los indicios que deben hacer sospechar al médico que puede tratarse de una depresión.

En España hay entre 1,2 y 1,5 millones de personas con depresión, aunque se estima que casi la mitad de los pacientes no están diagnosticados. La prevalencia de la depresión es dos veces superior en la mujer que en el hombre, y se calcula que una de cada cuatro mujeres va a sufrir esta enfermedad a lo largo de su vida.

La patología es más frecuente entre los 18 y 48 años, coincidiendo con el periodo fértil de la mujer, por lo que hay estudios que relacionan la aparición de la depresión con los estrógenos, según ha señalado la doctora Inmaculada Gilaberte, de Lilly, aunque ha precisado que en la depresión hay una interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales.

La guía incluye el decálogo para el buen diagnóstico y orientaciones para profundizar en la entrevista clínica, que, según el doctor Caballero es "fundamental" para el manejo del paciente.

Aunque ha reconocido que el tiempo de que disponen los médicos de atención primaria supone una limitación a la hora de detectar la depresión en los pacientes, este psiquiatra ha asegurado que "cuando uno conoce bien la técnica de la entrevista, a veces cinco minutos es suficiente". Es lo que se conoce como "cinco minutos de calidad", ha subrayado el doctor Caballero.

No obstante, ha considerado que "muchos de los pacientes" requieren que, aunque solo sea una vez, el médico de familia les dedique media hora. El documento revisa los últimos datos sobre epidemiología y prevalencia de la depresión, no solo en España sino también en otros países del entorno, y actualiza a los profesionales sobre los tratamientos indicados para este tipo de trastorno.

Fuente:

La Vanguardia

¿Lo que dices está comprobado?

Algunas personas, cuando hablan, lo hacen con tal convicción que para interrumpir momentáneamente su inacabable discurso suelo preguntarles: “¿Eso qué dices está comprobado?”. Su actitud pasa, en un instante, de un desenfrenado optimismo a una mueca de pocos amigos; ni siquiera se habían planteado que, en la medida de lo posible, las hipótesis que uno adelanta debieran haber sido probadas.

Quiero decir que la mayor parte de las veces, si uno lo pensara, lo mejor sería callarse o, cuando menos, adelantar que lo que iba a decir no estaba totalmente probado. Todo, menos hacer gala de una gran seguridad agresiva al hablar de un tema determinado, no porque hubiera sido sobradamente probado, sino porque esa era su convicción pura y simple.

Tres cuartas partes de la humanidad se pasan la vida recordando en voz alta el talante de sus convicciones; para ellos, no tuvo ninguna influencia sobre la cultura humana la revolución científica; es decir, la sugerencia de que, antes de articular una opinión, lo más correcto era adelantar una hipótesis, intentar comprobarla luego y, si resultaba probado, emitir la conclusión en forma de conocimiento, hasta que otros más tarde demostraran lo contrario.

El paso del tiempo es igual en todo el planeta pero no en todo el Universo (imagen: usuario de Flickr).

La dimensión temporal del espacio es uno de los conceptos más complejos; los niños no dominan esta dimensión hasta que tienen casi los cuatro años. Igualito que un gusano, resulta que un niño de tres años ya gestiona la dimensión espacial de ir para adelante y atrás; la de ir de un lado a otro y, finalmente, cuando ha crecido lo suficiente para caerse un día de la cuna, la última dimensión espacial, de arriba abajo.

Ahora bien, está lejos todavía de dominar la dimensión del tiempo; a los tres años sigue sin saber si los Reyes Magos ya han pasado o están a punto de llegar. A los cuatro años –yo lo he descubierto con mis nietas– ya dominan perfectamente las tres dimensiones espaciales y la cuarta del tiempo. Pues bien, el más renombrado de los científicos, Isaac Newton, declaró, porque creía haberlo demostrado irrevocablemente, que el tiempo era absoluto en el sentido de que era idéntico para todo el mundo. Ya podía uno ponerse como se le antojara que el tiempo seguía siendo lo que era, hiciera uno lo que hiciera. Otro científico no menos reconocido universalmente como el gran sabio de Occidente Albert Einstein descubrió, y pudo comprobar, que el tiempo era relativo; que dependía de la velocidad a la que iba uno y de la masa gravitatoria que lo envolvía. El tiempo no era absoluto.

Tres cuartas partes de la humanidad no se han parado a pensar si se han comprobado o no cosas mucho más sencillas que la naturaleza del tiempo. Comparado con la complejidad de la dimensión temporal –que no hemos tenido más remedio que cambiar a raíz de comprobar que no era absoluta, sino relativa–, resulta mucho más sencillo comprobar de quién es la culpa del elevadísimo índice de paro entre los jóvenes, por qué los electores han cambiado de parecer con relación al pasado, cuáles son las motivaciones concretas de nuestro endeudamiento exterior, las causas que pueden adjudicarse a defectos de las políticas inmobiliarias o de las deficiencias de las políticas de prevención y previsión en la tragedia de Lorca. Es incomparablemente más fácil detectar las dimensiones apuntadas que descubrir la compleja dimensión temporal.

Tres cuartas partes de los ciudadanos, sin embargo, se obstinan en aducir su pertenencia al sector público, o a la empresa privada, o alguna convicción que sustentan desde que eran pequeñitos –“yo siempre he pensado…”–, dicen, como si esto tuviera más fuerza y mereciera más respeto que lo probado y comprobado mil veces.

Fuente:

Blog de Eduad Punset

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