* Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la mejor forma de hidratar a los corredores* Las últimas evidencias indican que lo más adecuado es que el atleta beba cuando tenga sed
Actualizado jueves 31/08/2006 18:14 (CET) SABEL F. LANTIGUA (elmundo.es)
MADRID.- ¿Cuánto líquido debe ingerir un corredor de maratón durante la carrera? La pregunta parece simple pero lleva 70 años generando controversia. Después de muchos consejos, que han cambiado a lo largo del tiempo, un equipo científico ha llegado a la conclusión de que la mejor forma de mantener una hidratación correcta es que el atleta beba según la sed que tenga.
HIDRATACIÓN DE LOS ATLETAS
"Más que guiarse por rígidas normas que no sirven de mucho en una situación tan dinámica como una carrera y que no tienen en cuenta las particularidades de cada corredor, lo mejor es que el deportista confíe en la sensación de sed. Es el indicador más fiable", explica a elmundo.es la doctora Tamara Hew-Butler, experta en medicina deportiva de la Universidad de Ciudad del Cabo. Aunque históricamente el Colegio Americano de Medicina deportiva (ACSM, según sus siglas en inglés) ha considerado que la sed no es un buen medidor para saber cuándo hay que tomar líquido y se centran más en el peso del deportista, los miembros de la Asociación de Directores Médicos de Carreras de Maratón (IMMDA) han aceptado la sed como la mejor aliada del maratoniano, según cuenta un trabajo publicado en 'Clinical Journal of Sports Medicine'.
La cantidad de líquido que se pierde durante un maratón está condicionada por diversos factores como el peso corporal del atleta, la velocidad a la que corre y la temperatura ambiental. Además, hay que tener en cuenta las condiciones individuales de cada deportista, por lo que la IMMDA se ha convencido de que no se pueden aplicar unas normas estándar sobre cuánto debe beber cada uno.
"Cada individuo responde de manera diferente ante una misma situación y no debe dejarse guiar por lo que hacen los demás. La sed es una sensación personal, precisa y dinámica, ya que responde a los cambios del organismo. Por esto es la mejor señal para el atleta de que necesita beber", afirma la doctora Hew-Butler, principal autora del trabajo.
Asimismo señala que "no se trata sólo de beber agua sino que también conviene que los atletas se ayuden de bebidas isotónicas o fruta para reponer las sales que pierden por el ejercicio".
Ni por exceso ni por defecto
Tan malo es ingerir poco líquido durante la carrera, lo que puede producir la deshidratación del atleta, como pasarse con el consumo, ya que esto último puede derivar en hiponatremia, una condición que se da cuando hay niveles muy bajos de sodio en la sangre.
Las actuales recomendaciones de la ACSM establecen que los maratonianos deben consumir entre 600 y 1.200 mililitros por hora durante una carrera, dependiendo de su peso y velocidad. Como esta cantidad está sacada de un estudio con atletas varones de elite, posteriormente la IMMDA rebajó el rango a entre 400 y 800 mililitros por hora, para adaptarla a deportistas menos profesionales.
No obstante, los últimos consejos de los expertos indican que lo mejor es que los corredores beban cuando tengan sed y que presten atención a los cambios que experimente su organismo."Los atletas tienen que ir probando en los entrenamientos cómo les va mejor. Si alguien siente sed, debe beber y si se nota hinchado tiene que dejar de beber", concluye la experta de Ciudad del Cabo. "Parece así de sencillo, pero no tengo duda de que la controversia sobre el tema seguirá", añade.
PEOR QUE DESHIDRATARSE Pérdida de sal: un peligro frecuente para los maratonianos
JAVIER MARCO
Reponer los líquidos que se van perdiendo durante la carrera es fundamental para evitar el temible golpe de calor y la toxicidad muscular en los corredores de larga distancia. Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado la alta frecuencia con que se producen pérdidas importantes de sal, algunas extremas y peligrosas, en estos sujetos. Beber demasiado parece ser la causa de la mayoría de estos casos.
La pérdida de sodio (hiponatremia) ha sido identificada como una causa importante de enfermedad grave o incluso muerte durante la carrera en deportistas maratonianos. Hasta ahora se pensaba que la causa fundamental del descenso de sal en la sangre podría ser un exceso en la cantidad de líquidos bebidos durante el esfuerzo.
Se han sugerido otros factores de riesgo que incrementan las posibilidades de sufrir este problema como la composición de las bebidas que se ingieran (peor el agua que los refrescos especiales para deportistas), estar delgado, ser mujer, la falta de entrenamiento adecuado, un tiempo largo de carrera o incluso la toma de fármacos antiinflamatorios.
Para aclarar por qué se producen estos casos de pérdida excesiva de sal y cuáles son los sujetos con mayor riesgo de padecerla, investigadores norteamericanos utilizaron participantes en la carrera de la maratón de Boston (EE UU) del año 2002. En total consiguieron 766 corredores voluntarios aunque al final sólo dispusieron de muestras adecuadas de 488 participantes en la carrera. Los resultados aparecen esta semana en la revista 'The New England Journal of Medicine'.
Se recogieron datos sociodemográficos de todos ellos así como su peso inicial y después de correr, un cuestionario sobre la cantidad y el tipo de líquido que bebieron durante la competición, la cantidad de orina expulsada así como el peso antes y después de completar la maratón. Al finalizar, se extrajo una muestra de sangre de cada uno de ellos para determinar con exactitud los niveles de sodio (sal).
Culpable: el agua bebida
El 13% de los participantes tenían hiponatremia al final de la carrera y en el 0,6% los niveles de sodio eran extremadamente bajos, unos valores que pueden llegar a producir muerte súbita o problemas serios.
Los investigadores observaron que esta bajada en los niveles de sodio estaba relacionada con una ganancia de peso durante la prueba (algo debido a la ingesta exagerada de líquidos por encima de lo eliminado a través del sudor y la orina), consumo de más de tres litros de fluidos, beber cada pocos kilómetros, un tiempo de carrera superior a las cuatro horas, sexo femenino y bajo peso del participante.
Sin embargo, al hacer un análisis más exhaustivo se identificó el tiempo largo de carrera, la ganancia de peso y la delgadez como los factores fundamentales para el desarrollo de hiponatremia. El sexo femenino, el tipo de líquido ingerido o el empleo de antiinflamatorios no tenían una relación tan directa.
Según se afirma en el editorial que acompaña al trabajo, puede calcularse en 90 el número de corredores que pudieron haber tenido niveles peligrosamente bajos de sodio al acabar la maratón de Boston de 2002, algo que desde luego da que pensar, sobre todo a la vista de las numerosas muertes accidentales que se producen en este tipo de competiciones, cada vez más de moda.
Y es que, ante las constantes insistencias sobre la importancia de una hidratación adecuada, es muy frecuente que los corredores hayan ganado peso al terminar la competición como consecuencia de una ingesta excesiva de líquido. El remedio a este problema sería basarse en la sed y la cantidad de sudor para ir adecuando la bebida a las pérdidas.
Sin embargo, esto no es tan sencillo ya que son factores influidos por la temperatura durante cada prueba, por la humedad y por el esfuerzo realizado, que muchas veces depende de la dureza del trazado.
También se afirma en este editorial que las bebidas comerciales para deportistas que tanto se publicitan no contienen las cantidades adecuadas de sodio para reponer las pérdidas y en este sentido no aportan demasiado sobre el agua normal.
Se aclara finalmente que el deporte de maratón es una modalidad relativamente segura para los participantes con menos de una muerte por cada 50.000 corredores. Los fallecimientos que se producen en actividades deportivas menos extremas suelen deberse a enfermedades cardiacas previas, sobre todo congénitas, o por enfermedad coronaria no conocida en sujetos a partir de los 35 años.
La conclusión es que beber excesivamente en carreras largas puede ser más malo que bueno. Lo más sensato es calibrar la bebida en función de la sed cambiando las recomendaciones actuales que dicen que hay que reponer antes de perder demasiado por el sudor.
Ya pasó el tiempo en que la lentitud del pulso, el agrandamiento del corazón y los soplos cardiacos, hallazgos típicos de la adaptación de los corredores de fondo, dejaron de considerarse peligrosos. Ahora lo importante es mantener la sal y la cantidad de agua adecuadas en el organismo.
Hasta dónde puede llegar un atleta sin poner en riesgo su salud se desconoce. También la fisiología del músculo. Una teoría centenaria que apuntaba al ácido láctico, una sustancia segregada por el organismo, como el principal culpable de la fatiga muscular ha caducado. Numerosos estudios aportan nuevas teorías sobre cómo utiliza el cuerpo sus nutrientes para generar la energía necesaria para superar las metas humanas.
Hasta hace poco se pensaba las agujetas se generaban por la formación de pequeños cristales de ácido láctico en el músculo, pero investigaciones realizadas en los últimos años apuntan no sólo que esta sustancia no es dañina para el músculo sino que es una fuente de energía. Sin embargo, poco se conoce sobre el dolor típico de las agujetas o del causado por la fatiga muscular tras un gran esfuerzo, ya que la mayoría de las investigaciones se han hecho en animales y en condiciones diferentes de las que sufren los atletas.
"Las agujetas son distintas al dolor producido por un esfuerzo extremo. En la primera no hay fatiga mientras que en la segunda sí se sufre fatiga además de originarse un fuerte dolor en glúteos, cuádriceps y brazos", afirma José Luis Martínez Rodríguez, responsable nacional de pruebas combinadas de la Real Federación Española de Atletismo.
El cuerpo humano no es capaz de funcionar sin energía. Existen diferentes sistemas que transforman los nutrientes ingeridos a través de la dieta en pequeñas moléculas de energía. Uno de ellos es el que proporciona energía en actividades de alta intensidad y corta duración, de uno o dos minutos. En ese proceso no se utiliza el oxígeno, por lo que se denomina metabolismo anaeróbico, es decir, la transformación de la glucosa en ácido láctico y en moléculas de energía.
Cuando el oxígeno interviene en las reacciones energéticas, el proceso se denomina sistema aeróbico, en él no se produce el 'famoso' ácido láctico y la energía generada es mucho mayor que en la fase anaeróbica.
Hasta ahora se pensaba que el ácido láctico generado en un ejercicio de alta intensidad era el responsable de la fatiga muscular.
De hecho, muchos entrenadores y atletas desarrollan programas para trabajar en el "umbral láctico". Aunque, como explica José Luis Martínez, en los entrenamientos no se habla de ese umbral sino que se trata de ir "más allá del esfuerzo extremo. A ese nivel de lactato, el atleta tienen una reserva energética que le permitirá seguir y superar a los demás".
Según este experto, que lleva entrenando a cuatro generaciones de atletas en nuestro país, todo el entrenamiento va encaminado a convivir más tiempo con un ácido láctico muy alto y poder seguir con el ejercicio a ese nivel. En cuanto a las teorías existentes sobre la fatiga tras un gran esfuerzo, José Luis Martínez es contundente, "el trabajo del músculo aún no se conoce".
Tanto entrenadores como los científicos de ahora están cuestionando la creencia del peligro del ácido láctico. De hecho, parece que ya se ha dejado a un lado una teoría cuyo origen se encuentra a comienzos del sigo pasado.
En 1922 Otto Meyerhof y Archibald Vivian Hill extirparon las ancas a varias ranas para someter sus músculos a impulsos eléctricos para favorecer la contracción sin oxígeno. Una vez que dejaron de moverse, los examinaron y descubrieron que estaban bañados en ácido láctico.
Estos científicos dedujeron que la falta de oxígeno conducía a la producción de esta sustancia y por lo tanto a la fatiga muscular. Por esta teoría, se les concedió el premio Nobel de Fisiología y Medicina y, a partir de ese momento todos los atletas evitaban ejercicios anaeróbicos ya que les podían forzar a parar su entrenamiento.
Pero diferentes expertos, avalados por numerosas investigaciones, comienzan a rebatir esa hipótesis. "Es uno de los clásicos errores de la historia de la ciencia", afirmaba George A. Brooks, profesor del departamento de biología integrada en la Universidad de California (Berkeley, EEUU), al diario The New York Times.
Este científico ha realizado diferentes estudios en ratas y ha comprobado cómo éstas transforman más rápido el ácido láctico que cualquier otra sustancia que se les administre. Esta sustancia aumenta la masa de las mitocondrias, orgánulos presentes en el cuerpo humano que se encargan de suministrar la energía. Según Brooks, el ácido láctico ayudaría a los músculos a trabajar más y durante más tiempo.
"Los entrenadores han comprendido cosas que los científicos no han podido", explica Brooks. Algo con lo que está conforme José Luis Martínez. El responsable nacional de pruebas combinadas de la Real Federación Española de Atletismo afirma que "el científico acreditado no puede arriesgar, algo que el atleta y el entrenador hacen continuamente y que les lleva más allá. La teoría nos ayuda, pero el entrenador tiene un laboratorio vivo que es el atleta, el ser humano, al que tiene que conocer muy bien". La respuesta, en el cerebro
David Allen, fisiólogo del Instituto de Investigación Biomédica de la Universidad de Sydney (Australia), sugiere numerosas posibilidades sobre el efecto del esfuerzo máximo: "Muchos componentes del metabolismo muscular (ácido láctico, glicógeno, fosfocreatinina, fosfato inorgánico, ATP, calcio, sodio o potasio) cambian durante la fatiga y, por cada uno de ellos, necesitamos saber qué proteínas se ven afectadas y cómo éstas regulan la contracción muscular", afirmaba en un comentario publicado en 'Science' como respuesta a un artículo en el que se sugería que las agujetas surgían debido a un desequilibrio celular en los iones de potasio.
Este fisiólogo, en una revisión publicada en 'News in Physiological Sciences', explica que la evidencia a favor de la acidosis (aumento del ácido láctico) como origen de la fatiga muscular se basa en estudios de fibras musculares realizados a temperaturas de 15 grados centígrados o más bajas. Según se ha comprobado en otros trabajos, a una temperatura de 30 grados la acidificación sólo tiene un efecto pequeño o casi nulo sobre la musculatura.
Este experto también apunta que el fosfato inorgánico [un producto del metabolismo anaeróbico] puede generar la fatiga. Por un lado, esta sustancia podría reducir la fuerza al disminuir la sensibilidad de las fibras al ion calcio, algo que se observa con frecuencia en la fatiga musculoesquelética. Por otro lado, también podría actuar directamente sobre la liberación del ion calcio o sobre su recaptación, lo que provoca espasmos sobre los músculos. Sin embargo, no hay conclusiones evidentes sobre esta sustancia y se precisan de más estudios hechos a una temperatura corporal normal.
Quizás la respuesta a parte de estas dudas se encuentre en el cerebro humano. Como afirma José Luis Martínez, "la fisiología depende de la mente del atleta. En una competición las emociones son distintas de las que se dan en un laboratorio. Con un tono emocional alto, el músculo recibirá más impulso nervioso que el que se da en un entrenamiento. Habría que investigar más cerca del cerebro humano".
La OMS difunde un nuevo patrón de crecimiento infantil
El patrón de crecimiento confirma que los niños de todo el mundo tienen el mismo potencial de crecimiento.
27 DE ABRIL DE 2006 GINEBRA -- El nuevo Patrón Internacional de Crecimiento Infantil referido a los lactantes y niños pequeños difundido hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona, por primera vez, datos científicos y orientación sobre la manera en que cada niño del mundo debería crecer.
El nuevo Patrón de Crecimiento Infantil de la OMS confirma que todos los niños, nacidos en cualquier parte del mundo, que reciban una atención óptima desde el comienzo de sus vidas, tienen el potencial de desarrollarse en la misma gama de tallas y pesos. Por supuesto, existen diferencias individuales entre los niños, pero a nivel regional y mundial la media de crecimiento de la población es notablemente similar. Por ejemplo, los niños de la India, Noruega y el Brasil registran patrones de crecimiento similares si se les proporcionan las condiciones para un crecimiento sano en la primera infancia.
El nuevo patrón demuestra que las diferencias en el crecimiento infantil hasta los cinco años dependen más de la nutrición, las prácticas de alimentación, el medio ambiente y la atención sanitaria que de los factores genéticos o étnicos.Mediante este nuevo patrón, los padres, médicos, encargados de formular políticas y defensores de los niños podrán determinar cuándo se satisfacen o no las necesidades de nutrición y atención de salud de los niños. La subnutrición, el sobrepeso y la obesidad, así como otras condiciones relacionadas con el crecimiento, podrán entonces detectarse y abordarse en una fase temprana.
«El Patrón de Crecimiento Infantil de la OMS proporciona nuevos medios para ayudar a cada niño a aprovechar las mejores oportunidades de desarrollo en los años más importantes de su formación», dice el Dr. LEE Jong-wook, Director General de la OMS. «En este contexto, el patrón permitirá reducir las tasas de mortalidad y enfermedad de lactantes y niños pequeños». El nuevo patrón es el resultado de un estudio intensivo que la OMS inició en el año 1997 con el fin de desarrollar nuevos criterios internacionales de evaluación del crecimiento físico, el estado nutricional y el desarrollo motor de todos los niños, desde el nacimiento hasta los cinco años.
La OMS y su principal asociado, la Universidad de las Naciones Unidas, realizaron un Estudio Multicéntrico sobre el Patrón de Crecimiento, que es un proyecto internacional de base comunitaria en el que participan 8000 niños del Brasil, los Estados Unidos de América, Ghana, la India, Noruega y Omán.Los niños que participan en el estudio se seleccionaron sobre la base de un entorno óptimo para el crecimiento apropiado, a saber: prácticas de alimentación recomendadas para lactantes y niños pequeños, buena atención de salud, madres no fumadoras y otros factores relacionados con los buenos resultados de salud.Desde finales del decenio de 1970 se ha utilizado la tabla de referencia de crecimiento del National Center for Health Statistics/OMS para evaluar el crecimiento de los niños. Esa tabla de referencia se basaba en datos de una muestra limitada de niños de los Estados Unidos, y planteaba ciertos inconvenientes técnicos y biológicos que la hacían poco adecuada para el seguimiento de la rápida y cambiante tasa de crecimiento en la primera infancia. La tabla sólo indica de qué manera crecen los niños en una región y un momento determinados, pero no proporciona una base sólida para la evaluación en función de pautas y normas internacionales.
El nuevo patrón se basa en el niño alimentado con leche materna como norma esencial para el crecimiento y el desarrollo. Esto asegura, por primera vez, la coherencia entre los instrumentos utilizados para evaluar el crecimiento, y las directrices nacionales e internacionales sobre alimentación infantil que recomiendan la lactancia materna como fuente óptima de nutrición durante la primera infancia. A partir de ahora, se podrán evaluar, valorar y medir con precisión los resultados de la lactancia materna y la alimentación complementaria.
Una dieta balanceada es la clave para una vida más sana y feliz - lo sabe todo el mundo.
¿Pero que les pasa a los nutrientes una vez que están dentro del cuerpo?
Los científicos que trabajan en un área denominada biodisponibilidad, intentan responder a esta pregunta para tratar de descubrir cómo la gente puede absorber la mayor cantidad de nutrientes de lo que come.
Toni Steer, una nutricionista del Medical Research Council Human Nutrition Research Centre en Cambridgeshire, en el Reino Unido, indicó que: "la idea de que absorbemos todo lo que comemos no es verdadera, mientras usted puede tener una cierta cantidad de nutrientes en un alimento, la cantidad que realmente absorbe el cuerpo es menor".
"La biodisponibilidad trata de encontrar qué cantidad de un nutriente en un alimento es absorbido por el cuerpo".
Hierro
Pongamos el caso del hierro, mucha gente no están consumiendo lo suficiente, mientras que si se tiene muy poco de este mineral el paciente puede sufrir de anemia y con ello aumenta la susceptibilidad a las infecciones.
Pero los expertos aseguran que la absorción de este mineral depende de cómo obtenemos el hierro en nuestra comida.
Mientras la carne roja contiene un tipo de hierro -hémico-, que es absorbido por el cuerpo rápidamente, los vegetarianos consumen alimentos ricos en hierro como la espinaca.
Sin embargo, este vegetal contiene el hierro en una forma que no es de fácil absorción (no hémico).
Según el doctor Richard Faulks del Institute of Food Research en Norwich para ello hay una solución: un jugo de naranja en un plato de espinaca.
"La vitamina C en el jugo de naranja cambia el hierro a su estado no oxidado (hémico), que es de más fácil absorción que el que el hierro oxidado. Hasta cierto punto se puede manipular la química intestinal y gástrica de lo que comemos y combinar".
¿Crudo o cocido?
Si el alimento es consumido crudo o cocido también puede hacer la diferencia.
Los tomates contienen licopeno, un antioxidante. Los antioxidantes han sido aclamados por su habilidad para neutralizar los radicales libres, que a su vez están vinculados al proceso de envejecimiento, infartos y enfermedades coronarias.
"Los tomates frescos tienen un alto potencial antioxidante", explica la nutricionista Catherine Collins del St George´s Healthcare NHS Trust.
"Pero si los hierves o son enlatados el potencial del antioxidante baja cinco o seis puntos".
Aceite
La relación de los nutrientes con el agua y el aceite también puede afectar la biodisponibilidad.
Faulks sostiene que "para absorber los nutrientes solubles en grasas hay que despojarlos de su estructura celular y transformarlos en nutrientes lipofílicos para que sean absorbidos por el intestino".
La luteína es uno de esos nutrientes. Está presente en la espinaca y otros vegetales verdes como el brócoli, algunas evidencias sugieren que la luteína puede proteger la degeneración macular relacionada con la edad y a su vez es la principal causa de la ceguera.
"La luteína es absorbida de forma más eficiente si se come con un poco de grasa, el aceite ayuda a mantener los ácidos grasos en el intestino para que sean absorbidos".
Faulks cree que "una vez que comienzas a entender y puedes manipular cómo los nutrientes son absorbidos por el cuerpo, es útil para crear un producto que pueda brindar ciertos atributos al consumidor".
Sin embargo, el doctor Steer señala que es un campo lleno de complejidades debido a que diferentes nutrientes actúan de maneras distintas.
Un rompecabeza
De acuerdo con los investigadores, existen "pros" y "contras" al combinar alimentos de esta manera.
Al cocinar tomates para obtener antioxidantes la vitamina C se degrada. Si se añade grasa a los vegetales verdes, se incrementa el consumo de colesterol.
Según los especialistas "más", no siempre significa "mejor". Un alto consumo de algunas vitaminas y minerales han sido asociados con riesgos.
Sin embargo, la doctora Steer asegura que mientras más entendemos sobre cómo el cuerpo absorbe los nutrientes, se podrán hacer recomendaciones más acertadas.
Un tercio de China sufre la lluvia ácida causada por el rápido crecimiento industrial, de acuerdo con un reporte oficial citado por los medios de ese país.
Según este reporte, los niveles de contaminación se han incrementado y la calidad del aire se ha deteriorado.
China cuenta con algunas de las ciudades y ríos más contaminados en el mundo, a pesar de los constantes llamados a las autoridades para atacar el problema.
El reporte de la inspección ambiental encontró que el año pasado se arrojaron al aire 25,5 millones de toneladas de dióxido de sulfuro, principalmente a través de las fábricas de carbón, lo que representa un incremento de 27% respecto al año 2000.
Daño ambiental
Este aumento en los niveles de contaminación ocurrió a pesar de la promesa de las autoridades chinas de gastar miles de millones de dólares en una operación de limpieza ambiental. Además el reporte señaló que las emisiones de dióxido de sulfuro -sustancia química que causa la lluvia ácida- se situaron dos veces por encima del nivel máximo de seguridad.
Incluso en algunas zonas del país la lluvia que cayó se convirtió en lluvia ácida al 100%, según el reporte.
El corresponsal de la BBC en Pekín aseguró que debido a la prisa del gobierno chino por lograr un mayor desarrollo económico, ha descuidado la protección ambiental.
El último incidente ambiental ocurrió hace pocos días cuando un manantial que suministra agua a 100.000 habitantes de la ciudad de Hancheng se contaminó con sustancias químicas.
El hecho ocurrió cuando un camión cargado con 25 toneladas de sosa cáustica (soda cáustica) cayó a un río cercano a Hancheng.
La situación es tal que en ciertas áreas toda la lluvia que cae es ácida: se trata de los distritos de Anji y Xiangshan, en la provincia oriental de Zhejiang (una de las más ricas del país), el de Shaowu, en Fujian (costa suroriental) y el de Ruijin, en Jiangxi (este).
La lluvia ácida, que causa el aumento de la acidez en el suelo y puede cambiar la composición química de ríos y lagos, es causada principalmente por la emisión de dióxido de azufre a la atmósfera, sobre todo en la combustión de carbón en centrales térmicas.
Esta lluvia puede ser uno de los factores de la elevada contaminación del agua en China, donde beber este líquido directamente del grifo es inimaginable y más de la mitad de las masas de agua dulce tienen graves problemas de polución.
Los responsables de la SEPA reconocieron además hoy que China es el primer emisor mundial de dióxido de azufre, con 25,49 millones de toneladas de esta sustancia nociva emitidas en 2005, un 27 por ciento más que cinco años atrás.
Las fuertes emisiones son consecuencia de que China es el principal productor mundial de carbón, su principal fuente de energía (el 70 por ciento de la que consume procede de este mineral).
La solución a estos problemas pasa por que China deje de depender del carbón para alimentar su boyante economía, pero el propio informe de la SEPA reconoce que la situación 'es difícil de cambiar a corto plazo'.
No obstante, el mismo informe aseguró que se ha logrado que el porcentaje de la energía obtenida del carbón baje del 72 por ciento en 2000 a un 66 por ciento en 2004, pese a que algunos expertos habían dicho que el porcentaje iba incluso a aumentar.
Aparte del perjuicio para la salud de los seres vivos, la lluvia ácida genera graves pérdidas económicas a China, señaló el documento, que calcula que cada año el país pierde por culpa de este fenómeno más de 63.000 millones de dólares (unos 51.000 millones de euros).
Hace 60 años un pequeño y todavía innominado coleóptero de color marrón se paseaba libre y acaso feliz por las estepas de Eslovenia.
Pero la aguzada mirada del investigador alemán Oscar Scheibel dio con el pequeño y hasta entonces desconocido escarabajo.
Scheibel no era sólo un científico, sino también -corría el año 1933- un ferviente admirador de Hitler.
Y para honrar a su Führer, le dio su nombre latinizado, como corresponde a la nomenclatura oficial: Anophthalmus hitleri.
Hitler, que aparentemente no entendía latín y no podía saber que anophtalmus significa "carente de ojos, ciego", respondió al honor con una agradecida carta a Scheibel.
Trofeo
El pequeño escarabajo, que según los investigadores carece de interés científico, siguió una bastante discreta vida hasta que grupos de simpatizantes neonazis descubrieron su nombre y lo transformaron en un trofeo.
Hoy en día el Anophthalmus hitleri está virtualmente en estado de extinción.
"Casi todos los ejemplares de ese escarabajo de nuestra colección han sido robados", explica Martin Baehr, el experto en escarabajos de la Colección Zoológica estatal de Munich.
Otro especialista, Michael Ohl, del Museo de Historia Natural de la Universidad Humboldt de Berlín, le dijo a BBC Mundo que "hay gente que viaja al lugar de origen de este insecto y los caza".
"Hay muchos coleccionistas privados que están dispuestos a pagar precios en el mercado negro de hasta US$1200".
"Cuando se descubren nuevas y raras especies también se hace público su lugar de origen, así que cualquier aficionado puede ir al lugar a buscarlas; hay muchas especies de grandes escarabajos que por eso están bajo amenaza", añadió Ohl.
Bush, Rumsfeld, Cheney
"El presidente Bush me dedicó varios minutos, hablando simpáticamente sobre el honroso gesto", afirmó el entomólogo Quentin D. Wheeler, luego de haber bautizado a una nueva especie de escarabajo como Agathidium bushi.
Pero no sólo Bush recibió el curioso honor; también su ministro de Defensa Donald Rumsfeld (Agathidium rumsfeldi) y su vicepresidente Dick Cheney (Agathidium cheneyi) tendrán su nombre ligado para siempre a los escarabajos.
Pero el campeón a la hora de recibir ese honor parece ser el músico estadounidense Frank Zappa: una medusa, una araña, un fósil gasterópodo, un pez y hasta dos asteroides (3834 Zappafrank y 16745 Zappa) llevan su nombre.
Biopat: bautice usted mismo
Para quienes no tienen un científico a mano dispuesto al generoso gesto de inmortalizarlos con una nueva especie, existe Biopat, una sociedad de científicos con sede en Alemania que ofrece a cambio de una donación otorgar un nombre deseado a una nueva especie.
"Hay cientos de miles de nuevas especies que aún no tiene nombre. A través de Biopat ofrecemos la posibilidad que la población pueda ponerle un nombre deseado a la nueva especie a cambio de una donación" que va de los US$2.500 hasta los US$6.000, para apoyar la investigación, comenta el científico Michael Ohl.
En el catálogo de internet de Biopat pueden elegirse algunas de las especies que están a disposición para ser bautizadas: escarabajos, ranas, orquídeas, lagartijas, mariposas, medusas, avispas...
La rana de Madagascar, por ejemplo, puede llevar su nombre por unos US$3800; por unos US$45000, las anémonas del extremo sur de Chile; por unos US$6300, la lagartija de Nueva Caledonia: pequeños seres que imaginablemente tendrán mejor suerte en su bautizo que el Anophthalmus hitleri.