En "Conocer Ciencia" denunciamos el silencio cómplice del actual gobierno encabezado por Ollanta Humala. La afamada ONG ORCA Perú (unidad especializada en investigación y conservación de diversas especies marinas) ha constatado que los delfines varados en las costas de Perú (hecho que representa el peor "genocidio" de delfines en toda la historia) se debe a ondas sonoras producidas por la explotación petrolera.
Exigimos al gobierno a tomar cartas en el asunto: a investigar los funestos acontecimientos, a otorgar severas penas a los culpables, a detenr la matanza de fauna marina y tomar precauciones legislativas copntra estos delitos ambientales.
Un delfín muerto en una playa en la costa norte del Perú, cerca de Chiclayo, unos …
Una organización no gubernamental peruana dedicada a la conservación de animales
acuáticos afirmó este miércoles que la muerte de más de mil delfines
entre febrero y abril en la costa norte de Perú se debe al impacto
acústico producido por ondas sonoras de embarcaciones de petroleras.
"Está confirmado al 100% que los delfines murieron por un síndrome de
descompresión e impacto acústico, producido por ondas sonoras", dijo a
la AFP Carlos Yaipén, de la Organización Científica para Conservación de
Animales Acuáticos (Orca).
"Analizamos a 30 ejemplares y hemos encontrado oídos rotos,
hemorragias y burbujas de gas en sus órganos vitales", indicó Yaipén,
tras señalar que los análisis de restos de los animales se realizaron en
Estados Unidos y Europa.
El experto manifestó que los cetáceos murieron al sufrir el "síndrome de descompresión en sus órganos".
"Esto los desorienta y así encuentran la muerte inexorablemente",
dijo Yaipén, quien descartó la presencia del virus Morbillivirus en la
muerte de los delfines, como se había especulado.
Según Orca, restos de más de mil delfines aparecieron a lo largo del litoral de la costa norte del Perú entre febrero y abril.
Autoridades de los ministerios del Ambiente y del Instituto del Mar
de Perú han señalado que el gobierno está a la espera de análisis para
determinar la causa de la muerte de los delfines. De acuerdo con cifras
de los organismos estatales, se han encontrado restos de 877 delfines en
las playas norteñas.
Un delfín muerto en una playa en la costa norte del Perú, cerca de
Chiclayo, unos 750 km al norte de Lima, el 27 de marzo de 2012. Una ONG
peruana dedicada a la conservación de animales acuáticos afirmó que la
muerte de más de mil delfines entre febrero y abril en la costa norte de
Perú se debe al impacto acústico producido por ondas sonoras de
embarcaciones de petroleras.
Bertrand Russell fue un gran matemático y uno de los filósofos más
influyentes del siglo XX. Luchó a lo largo de toda su vida en contra de
las supersticiones milenarias, pero no enfrentándose directamente a
ellas, sino divulgando la razón a través de sus libros, sus ponencias y
en cualquier oportunidad que se encontrara por el camino.
El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la New
York Times Magazine para divulgar una vez más la razón, mediante un
artículo titulado The best answer to fanaticism: Liberalism. Al final de este artículo, Russell exponía un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.
Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió como
mandamientos- no sea una enseñanza completa en sí, pero enseña los pasos
necesarios que toda persona ha de intentar dar para encontrarse con la
razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin
fundamento alguno.
1. No estés absolutamente seguro de nada.
2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.
3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.
4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus
hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad,
pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la
conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras,
aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.
9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla. 10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en
el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la
felicidad.
Estos diez mandamientos, difícilmente resumibles, nos enseñan a ser
escépticos, pero sin cerrarnos a posibles evidencias que desconozcamos; A
respetar al resto y permitir que todos expongan su opinión, sin que
nadie la intente imponer a la fuerza mediante el miedo o la opresión; A
seguir adelante con nuestras opiniones, por muy excéntricas que sean; A
ser franco y no ocultar la realidad, aunque esta vaya en contra de
nuestro propio beneficio.
Ni la fuerza, ni la autoridad, ni la mentira tienen valor alguno en
un mundo donde únicamente ha de triunfar la razón, por encima de todo.
La Nación entrevistó a científicos de la Argentina,
Estados Unidos e Inglaterra para determinar si es cierto, como se ha
afirmado durante años, que las nuevas tecnologías afectan nuestras
funciones intelectuales, y cómo lo hacen. La respuesta es asombrosa.
Foto: SIMON CHAVEZ
Según la teoría de la evolución, el
hombre está en constante cambio. Aunque muchas veces sea imperceptible,
las modificaciones se van dando en función del entorno.
Con la masificación de Internet, las redes sociales, la
telefonía celular, la cotidianidad se ha visto radicalmente modificada
durante los últimos años. Por ejemplo, antes recordábamos con facilidad
muchísimos números telefónicos, y ahora no es disparatado encontrar
hasta nuestro propio número agendado en nuestro celular.
El Prof. Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología
Cognitiva de Fleni e investigador independiente del Conicet, explica
este fenómeno: "Las nuevas tecnologías cambian paradigmas. De esta
manera, las formas de procesamiento que eran habituales en generaciones
anteriores se alteran; es decir, si en el pasado el procesamiento de la
información era más lineal, actualmente es en paralelo, por eso una
persona puede mantener al mismo tiempo varias conversaciones a través de
Twitter, SMS y chat, sin inconvenientes".
Plástico como el cerebro
"La ortografía y escritura también se están alterando, y
esto se evidencia a simple vista cuando se observa cómo escriben los
más jóvenes. Esto no quiere decir que estén mermando las capacidades
lingüísticas, simplemente hay un cambio comparado con el pasado",
ejemplifica la Dra. Alba Richaudeau, neuropsicóloga del Hospital Austral
y del Instituto Argentino de Psicología Aplicada (Iapsa).
Por su parte, la Dra. Tracy Alloway, experta en
psicología cognitiva de la Universidad de Stirling, en Escocia, realizó
un estudio para analizar el impacto de las aplicaciones tecnológicas en
la memoria del trabajo , es decir, los procesos cerebrales
involucrados en retener información durante un período corto y cómo
manipulamos esta información. Esta memoria, además de almacenar los
recuerdos, nos ayuda a utilizarlos para relacionar datos y resolver
problemas.
Dra.
Alba Richaudeau, neuropsicóloga del Hospital Austral y el Instituto
Argentino de Psicología Aplicada (Iapsa). Foto: LA NACION / Hernán
Zenteno
"Los cerebros de los niños, por
su relación con las nuevas tecnologías y por la evolución propia del
hombre, tienen diferencias respecto de los cerebros de las generaciones
anteriores, por eso es indispensable cambiar el sistema educativo, que
está prácticamente obsoleto. Nosotros aprendimos acumulando datos y lo
valioso era saber muchas cosas. Sin embargo, hoy los datos están
accesibles todo el tiempo, de modo tal que ya no es un valor para el
cerebro el acumular información", sostiene la Dra. Alba Richaudeau,
neuropsicóloga del Hospital Austral y el Instituto Argentino de
Psicología Aplicada (Iapsa).
A tal fin, Alloway reunió a 104 estudiantes
universitarios y a 284 adultos, de entre 18 y 30 años. A esos dos grupos
los dividió en dos equipos. Por un lado, los que llevaban más de 12
meses usando Facebook y por el otro, los que contaban con menos tiempo
en esa red social. Se sometió a todos los participantes a distintas
pruebas vinculadas con la memoria y el lenguaje. Los resultados
obtenidos indican que los del primer grupo tuvieron una mayor puntuación
en todas las pruebas en comparación con los del segundo.
"De esta manera pudimos observar que el acto de comprobar el estado
de un amigo y sus actualizaciones en Facebook fue un importante
predictor del coeficiente intelectual verbal. Esto es así porque cuando
una persona está usando Facebook tiene que tener en cuenta la nueva
información de su amigo (es decir, el estado de actualización) y
descartar el conocimiento previo acerca de dicho individuo. De esta
manera es posible que usar Facebook sirva para aumentar las capacidades
cognitivas como la memoria de trabajo y el coeficiente intelectual
verbal", dijo en diálogo con La Nacion.
Además, Alloway está analizando
el impacto de aplicaciones populares como YouTube y Twitter en la
memoria de trabajo. Según los primeros resultados del estudio, tales
aplicaciones estarían disminuyendo dicha habilidad: "Mis conclusiones
indican que estas herramientas podrían estar perjudicando las
capacidades del ser humano, que existe la posibilidad de que este tipo
de tecnología pueda dañar nuestra memoria de trabajo ya que nos insta a
realizar actividades muy breves y cortas. Con Twitter, que se basa en
mensajes de 140 caracteres, utilizamos muy poca información en cada
mensaje. De esta manera no estamos usando la memoria ni la capacidad del
lenguaje tal como lo hacíamos en el pasado, y lo mismo sucede con el
uso de los mensajes de texto. Por otro lado, cuando una persona está
usando Facebook tiene que tener en cuenta la nueva información de su
amigo (que sería el estado de actualización), y descartar el
conocimiento previo acerca de dicha persona. De esta manera es posible
que el acto de usar Facebook sirva para aumentar las capacidades
cognitivas como la memoria de trabajo y el coeficiente intelectual
verbal", sostiene.
Dra. Marcela Cohen, neuróloga de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. Foto: LA NACION / Ignacio Colo
Con respecto a estas conclusiones, el médico de Fleni
advierte: "Si uno evalúa las funciones cognitivas en forma aislada,
puede decir que el impacto es positivo o negativo. Por ejemplo, si
analizo el efecto de los buscadores de Internet puedo afirmar que
alteran de alguna manera nuestro cerebro, ya que la memoria episódica
(que es un sistema de memoria explícita y declarativa que se utiliza
para recordar experiencias personales enmarcadas en nuestro propio
contexto, como es el hecho de recordar números de teléfonos) se vuelve
menos efectiva que antes, pero si lo analizo en el nivel global, sin
duda se trata de un impacto positivo, porque rescato que las redes
sociales como Facebook nos facilitan la memoria operativa porque nos
permite interrelacionar situaciones, mientras que Twitter, por sus
características de instantaneidad y linealidad, pone al cerebro en
contacto con infinidad de personas que discuten una misma información".
En este sentido, una investigación publicada en la revista Science
a mediados de 2011 sugiere que cuando las personas confían en tener
acceso futuro a la información tienen menor recuerdo de los datos, pero
mayor de la fuente de esa información. Este estudio asegura que Internet
se ha convertido en la fuente primaria de memoria externa. Al respecto,
el experto de Fleni opina: "Estamos ante un problema si la actividad
que antes tenía el cerebro ahora se la delegamos a los aparatos, dejando
al órgano inactivo. Pero si descargo parte de mi memoria en Internet
para poder usar mis capacidades para interactuar y procesar diversas
informaciones, entonces el efecto es positivo. Antes teníamos una
capacidad mucho más limitada para ubicar y manejar información. Ahora
tenemos más acceso y mayor capacidad para procesar y relacionar mucha
información. Definitivamente, no es que el cerebro deja de trabajar,
sino que lo hace de otra manera".
El Efecto Google
Los motores de búsqueda tienen un impacto fundamental
en el funcionamiento de nuestro cerebro. Los expertos denominan Efecto
Google al fenómeno por el cual la población ha comenzado a utilizar
Internet como su banco de datos. De esta manera, las computadoras y los
buscadores se han convertido en una especie de sistema de memoria
externa al que puede accederse a voluntad del usuario y al que la
memoria humana se está adaptando.
"Este alejamiento de la memorización en última
instancia puede ayudar a la gente a mejorar su comprensión, porque la
memoria es mucho más que la memorización, y el Efecto Google nos permite
liberar más espacio en nuestros cerebros para orientarlo más al
procesamiento de información", asegura Alloway.
Prof.
Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e
investigador independiente del Conicet. Foto: LA NACION / Diego
Spivacow/AFV
"Cuando usamos el GPS dejamos de estimular nuestro cerebro para crear una estrategia para desplazarnos de un punto a otro". , subraya la Dra. Marcela Cohen, neuróloga de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
"Está claro que hoy, el Efecto Google es la forma
actual de acopio de datos. Si bien puede verse como detrimento para el
ejercicio de la memoria, desarrolla otras áreas como la creatividad y
asociación rápida, y la posibilidad de realizar lecturas simultáneas. El
acceso instantáneo a la información variada permite la comparación, la
asociación de ideas, y estimula la flexibilidad cognitiva mediante la
utilización de juegos y programas informáticos. El cerebro tiene muchas
funciones, una es la memoria. Si bien ésta es la que parece descansar
en el nuevo escenario, otras como la rapidez visual y motora, la
deducción, la concentración y la atención utilizadas en Internet son
propiciadas como una forma de gimnasia cerebral", destaca la Dra.
Marcela Cohen.
Mentalmente social
Casi el 40% de los argentinos tiene una cuenta en
Facebook, según un reciente estudio de la consultora eMarketer, que
vaticina que para 2014 existirán 17 millones de personas registradas en
esta red social. Con estos datos, el país se coloca como el tercero a
nivel mundial con mayor penetración y como líder en América latina.
"Hay evidencia de que los individuos que están más
conectados socialmente pueden retrasar la pérdida de memoria en la edad
avanzada", dice Alloway, y explica que, por ejemplo con el uso de
Facebook, la memoria de trabajo puede ser estimulada y mejorada a
cualquier edad, obteniendo un impacto enorme en las capacidades
cognitivas y de aprendizaje.
"Las nuevas tecnologías cambian
paradigmas. De esta manera, las formas de procesamiento que eran
habituales en generaciones anteriores empiezan a cambiar, es decir, si
en el pasado el procesamiento de la información era más lineal, hoy el
cerebro trabaja de otra manera, por eso las conversaciones hoy no son
lineales, sino que se dan en paralelo, motivo por el cual una persona
puede mantener al mismo tiempo varias conversaciones diferentes a través
de Twitter, SMS y chat, sin inconvenientes", advierte el Prof. Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e investigador independiente del Conicet.
Tracy Alloway, experta en Psicología Cognitiva de la Universidad de Stirling, en Escocia.
El investigador Ryota Kanai, del Instituto de
Neurociencias Cognitivas del Colegio Universitario de Londres, lleva
tiempo investigando el funcionamiento del cerebro. Junto a su equipo
encontraron que existe una relación directa entre el número de amigos
que una persona tiene en Facebook y el tamaño de ciertas regiones del
cerebro, lo que eleva la posibilidad de que el uso de redes sociales
pueda cambiar este órgano.
Para llegar a esta conclusión escanearon el cerebro de
125 estudiantes universitarios usuarios de Facebook y compararon los
resultados con el tamaño de sus grupos de amigos, tanto en la red como
en el mundo real. Entrevistado por La Nacion, explica: "Concluimos que
cuantos más amigos tenía una persona en esta red social, mayor era su
volumen de materia gris en cuatro regiones del cerebro, entre ellas la
amígdala, asociada a la respuesta emocional y la memoria, así como otras
zonas clave para identificar las señales que se producen durante la
comunicación con otras personas".
El espesor de la materia gris en la amígdala también se
vinculó con el número de amigos que tenía la gente en el mundo real,
pero el tamaño de las otras tres regiones parecía estar correlacionado
sólo con las conexiones online.
"Creo que la razón por la cual se encontró dicha
correlación entre el número de amigos de Facebook y lo que sucede en
varias regiones del cerebro tiene que ver con el impacto de la actividad
social online de las personas, que podría reflejar su nivel de
sociabilidad general o de extroversión. Las redes sociales son
enormemente influyentes, pero todavía conocemos muy poco sobre el
impacto que tienen en nuestros cerebros", reconoce Kanai, y agrega que a
pesar de los estudios realizados, hasta ahora no es posible afirmar si
tener más contactos en Facebook hace más grandes determinadas partes del
cerebro, o si algunas personas están simplemente predispuestas para
tener más amigos.
Mark Mapstone, de la Universidad del Rochester Medical Center en Rochester, Nueva York, Estados Unidos. Foto: LA NACION
Está claro que las nuevas tecnologías no atrofian el
cerebro, como muchos creen. De todos modos, los entrevistados enfatizan
que son herramientas para realizar determinadas acciones, y no deben ser
utilizadas como un fin en sí mismo.
Al ritmo al que avanzan las tecnologías parece
imposible prever cómo funcionará nuestro cerebro en sólo 20 años. "Este
órgano tiene una gran capacidad de adaptación. Es mentira que tenemos
zonas del cerebro que no se usan. Todo lo que tenemos lo usamos y todo
se adapta para una mejor interacción con el mundo", concluye el Dr.
Allegri.
Si bien hay en marcha diversos estudios científicos al
respecto, para la Dra. Alba Richaudeau no es posible aún probar
científicamente cómo se están dando esos cambios: "Las investigaciones
demandan tiempo y los avances tecnológicos avanzan a una velocidad
superior. Tenemos la impresión de que Internet impacta en el
funcionamiento cerebral, pero todavía no hay resultados concluyentes.
Entonces, si bien ya hay ciertos estudios que dan cuenta de cómo el
cerebro se está adaptando al nuevo medio, lo cierto es que aún hay mucho
por investigar".
En definitiva, como dice el
neuropsicólogo Mark Mapstone, de la Universidad del Rochester Medical
Center de Rochester, Nueva York, Estados Unidos, al ser consultado por
La Nacion: "El hombre se ha centrado en la tecnología desde los albores
de los tiempos. Controlar el fuego, inventar la rueda y desarrollar el
lenguaje escrito son sólo algunos ejemplos de lo que ha sido la
evolución. Los humanos somos animales de adaptación, y en este contexto
utilizamos la tecnología para que la especie continúe avanzando".
A todos los maestros y padres de familia preocupados por la educación de sus hijos y pupilos les dejo esta presentación que trata sobre el uso de Internet como una herramienta "a nuestro favor".
Los científicos se inspiran en la naturaleza en el diseño de las computadoras del futuro.
Un equipo de investigadores
británicos y japoneses asegura que en un futuro podrían construirse
computadoras biológicas mediante el uso de bacterias magnéticas.
Se trata de microorganismos que se alimentan de
hierro y generan pequeños imanes en su interior, similares a los que
contienen los discos duros de las computadoras.
La investigación, llevada a cabo por
científicos de la Universidad de Leeds y la Universidad de Agricultura y
Tecnología de Tokyo, pretende diseñar computadoras más rápidas que las
actuales.
A medida que avanza la tecnología y los
componentes de las computadoras son cada vez más y más pequeños, se hace
más difícil el producir sistemas electrónicos en una nanoescala.
Así que los investigadores buscan soluciones en la naturaleza haciendo uso de los microbios.
Bacterias come-hierro
En su estudio, los científicos usaron la bacteria Magnetospirillummagneticum. Es un organismo que usualmente vive en entornos acuáticos, bajo la superficie de estanques o lagos donde el oxígeno es escaso.
Estas criaturas nadan arriba y abajo siguiendo
las líneas de los campos magnéticos de la Tierra, alineándose con ellos
como la aguja de una brújula, en búsqueda de concentraciones de oxígeno.
Cuando la bacteria ingiere hierro, unas
proteínas en su interior interactúan con el metal para producir
diminutos cristales del mineral magnetita, el más magnético de la
Tierra.
Tras estudiar el modo en que los microbios
recolectan, dan forma y posicionan a estos nanoimanes dentro de su
cuerpo, los investigadores copiaron el método y lo aplicaron en el
exterior de la bacteria, "cultivando" así imanes que en el futuro
podrían usarse para fabricar discos duros.
"Estamos llegando al límite de la computación
electrónica tradicional a la hora de fabricar componentes cada vez más
pequeños", dijo la investigadora a cargo Sarah Staniland, de la
Universidad de Leeds.
"Las máquinas que hemos usado tradicionalmente
para construirlas son torpes a pequeña escala. Pero la naturaleza nos ha
proporcionado la herramienta perfecta para este problema".
Cables biológicos
Las bacterias podrían facilitar la fabricación de discos duros mucho más pequeños.
Además de usar microorganismos para producir
imanes, los científicos lograron crear pequeños cables eléctricos hechos
con organismos vivientes.
Generaron tubos en escala nano hechos con la
membrana de células artificiales cultivadas en el laboratorio con la
ayuda de una proteína presente en las moléculas de lípidos humanas.
Según explicó a BBC el Dr. Masayoshi Tanaka de
la Universidad de Agricultura y Tecnología en Tokyo, estos tubos podrían
usarse en un futuro como cables microscópicos capaces de transferir
información tal y como lo hacen las células de nuestro cuerpo, pero en
una computadora.
"Estos cables biológicos pueden tener
resistencia eléctrica y transferir información de un grupo de células en
una biocomputadora a otras células", dijo.
Además de en computación, estos cables
biológicos podrían usarse también en cirugía porque son enormemente
biocompatibles, añadió Tanaka.
"Se han desarrollado varios cables diminutos en todo el mundo, pero la biocompatibilidad todavía es problemática", apuntó.
"Los cables nanofabricados en este proyecto se
cubrieron con membrana celular, así que teóricamente deberían ser
biocompatibles".
Investigadores del Hospital Universitario Bispebjerg de de Dinamarca han demostrado que practicar footing puede prolongar la vida. Concretamente, hacer ejercicio físico corriendo entre 1 hora y 2,5 horas a la semana,
distribuidas en dos o tres sesiones y a una velocidad media, puede
aumentar la longevidad hasta 5,6 años en hombres y hasta 6,2 años en
mujeres. Lo más sorprendente, como explica Peter Schnohr, responsable
del estudio, “no hace falta dedicar mucho tiempo a correr para notar los
beneficios de este ejercicio”.
El estudio, lanzado en 1976 para
analizar la salud cardiovascular de una población de 20.000 hombres y
mujeres con edades comprendidas entre 20 y 93 años, ha permitido
demostrar que el hábito de correr regularmente tiene efectos claramente visibles sobre el riesgo de mortalidad, que en los experimentos se redujo hasta un 44% en quienes se ejercitaban regularmente.
La relación es "incluso más evidente que la que existe entre la ingesta
de alcohol moderada y la longevidad", según concluyen los científicos.
Además, la mortalidad es más baja tanto en comparación con quienes no se
ejercitan como si se compara con los sujetos que practican niveles
extremos de ejercicio físico.
Para obtener los beneficios óptimos para la salud, Schnohr asegura que
los corredores “deben notar que respiran con más dificultad que cuando
caminan, pero nunca quedarse sin aliento”.
Además de alargar la vida, correr aumenta la oxigenación y la sensibilidad a la insulina, reduce la presión arterial, mejora la función cardíaca y combate el sobrepeso, entre otras ventajas Fuente:
Los científicos descubrieron que
la cantidad de basura plástica flotando en el Océano Pacífico se
incrementó 100 veces en los últimos 40 años.
La mayor parte del plástico está en forma de
fragmentos que son del tamaño de una uña, pero el viento y las
corrientes marinas los mantienen juntos en una pila de deshechos que va
continuamente de un lado a otro.
El estudio fue realizado por investigadores de la Scripps Institution of Oceanography que rastrearon la región del Pacífico entre Hawái y California.