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23 de abril de 2012

Los Himlayas se siguen derritiendo... pero más lentamente


El glaciar Imja, en Nepal, con el lago de agua derretida que empezó a formarse a comienzos de los 60. | Jeffrey S. Kargel/GLIMS/University of Arizona

El glaciar Imja, en Nepal, con el lago de agua derretida que empezó a formarse a comienzos de los 60.

  • La situación no es tan grave como dijo el IPCC, pero sigue preocupando
  • Los expertos dicen que cualquier pérdida afecta al abastecimiento de agua

Los glaciares del Himalaya retroceden y pierden reservas de agua, pero no tan rápido como se pensaba hasta ahora. Esta es la conclusión de un estudio recién publicado en la revista 'Science' . El trabajo es una revisión de todas las investigaciones existentes sobre los glaciares del Himalaya que ha sido llevado a cabo por un equipo internacional de científicos dirigidos por Tobias Bolch, de la Universidad de Zurich.

Los resultados indican que el ritmo de deshielo que padece la gran cordillera asiática es similar al del resto del mundo. Eso contradice las severas predicciones que diversos organismos habían hecho sobre el destino de los hielos eternos del techo del mundo. Hay que recordar que en 2007, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) aseguró en su IV Informe de Evaluación sobre el Cambio Climático que los glaciares del Himalaya podrían fundirse del todo en 2035. Tiempo después, el IPCC reconoció que se había equivocado y que había incluido en su informe esa referencia sobre el Himalaya que no estaba científicamente contrastada.


El trabajo recién publicado en 'Science' confirma, efectivamente, que el IPCC no estaba en lo cierto y que el Himalaya no va a desaparecer en 2035. Los autores han utilizado todas las medidas de longitud, área y volumen de los glaciares existentes, desde las más recientes vía satélite hasta las históricas, algunas de las cuáles se remontan hasta 1840.


Han concluido que los glaciares están perdiendo una longitud de entre 15 y 20 metros por año y pierden entre un 0,1% y un 0,6% de su superficie anualmente. 

Respecto al volumen de hielo, el grosor desciende unos 40 centímetros de media al año. Curiosamente, el retroceso es generalizado excepto al noroeste, en las montañas del Karakorum, donde los glaciares se mantienen e, incluso, ganan algo de volumen en los últimos años. Eso sí, los autores señalan también que esa zona del Karakorum es más impredecible y experimenta avances y retrocesos de forma más brusca y rápida que el resto de la gran cordillera asiática.
 
"Los cambios detectados en longitud, superficie y volumen se corresponden con la tendencia media global", asegura el investigador Bolch. Y añade en un comunicado remitido por la Universidad de Zurich:: "La mayoría de los glaciares del Himalaya se están derritiendo, pero mucho más lento de lo que se predijo antes".

El glaciar y el lago Imja, en Nepal, con el Makalu detrás. | Koji Fujita/Nagoya University

El glaciar y el lago Imja, en Nepal, con el Makalu detrás. | Koji Fujita/Nagoya University

Consecuencias para el hombre

Hay que tener en cuenta que grandes ríos como el Ganges, el Indo y el Brahmaputra, del que dependen cientos de millones de personas en el subcontinente indio, se alimentan directamente de los hielos del Techo del mundo. Los científicos creen que aunque el descenso del hielo no es un tan vertiginoso como se decía, sigue siendo motivo de preocupación.

No creen que en el plazo inmediato vaya a haber falta de abastecimiento de agua en las grandes cuencas, pero sí consideran que a medio plazo, debido a los cambios en los glaciares y al deshielo veraniego puede haber falta o exceso de agua en algunos valles.


Especialmente preocupante son las avalanchas que pueden provocarse por los nuevos lagos que se forman tras el deshielo. Grandes superficies de agua han crecido en las últimas décadas donde antes había hielo. Ocasionalmente, cuando la pared de rocas que contiene el agua cede a la presión, esos lagos glaciares se vacían de golpe provocando enormes riadas de piedras y lodo aguas abajo. Bolch y sus colegas abogan por vigilar y monitorizar esas peligrosas balsas de agua glaciar.

Otra novedad aportada por el trabajo publicado en 'Science' es un cálculo final de la superficie del hielo en el techo del mundo. Así, la superficie que ocupan los glaciares en el Himalaya y en el Karakorum es de 40.800 kilómetros cuadrados, es decir, una extensión similar a la de Extremadura y que equivale a 20 veces más que todos los glaciares de los Alpes. Sin embargo, el dato ha resultado una sorpresa, pues hasta ahora se pensaba que los glaciares del Himalaya abarcaban unos 50.000 kilómetros cuadrados. De un plumazo, han perdido un 20% debido a los errores topográficos que se habían mantenido hasta ahora. 

Fuente:

El Mundo Ciencia

22 de abril de 2012

Investigan muertes de delfines en Perú



En esta infografía usted se hará una idea de cómo están muriendo los delfines en la costa norte del Perú por obra y gracia de la "burbuja marina". Conocer Ciencia repudia este hecho y hace un llamado a la protesta ante este tipo de acciones que representan un crimen contra el delicado equilibrio de nuestro maravillosos medio ambiente.

Delfín muerto en costa peruana

 La siguiente nota apareció en BBC Mundo, la prensa nacional casi ni le ha dado importancia a este hecho:

Los delfines muertos han aparecido en la costa del Perú, 750 kilómetros al norte de Lima.

Científicos y funcionarios peruanos están investigando las muertes de centenares de delfines en la costa norte del país.

El viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del Ministerio del Ambiente, Gabriel Quijandría Acosta, explicó este jueves que podría tratarse del morbillivirus -similar al distémper- o del virus de brucella, tras indicar que se espera tener los resultados de los análisis la próxima semana.

Dijo que se han encontrado 877 delfines muertos, en su mayoría en estado de descomposición, en las regiones de Piura y Lambayeque.

Agregó que no es la primera vez que ocurre y que ha habido casos también en México y Estados Unidos.

¿Qué pasaría si todos los elementos de la tabla periódica se juntaran a la vez?

Últimamente ando un poco obsesionado con los elementos de la tabla periódica. Es irónico, porque en mis años instituto llegué a aborrecer esa tabla de letras raras y nombres marcianos que nos obligaban a memorizar. Ahora no dejo de lidiar con la tabla de marras. Estoy leyendo el libro La cuchara menguante, de Sam Kean, y también echándole un ojo a la visual Los elementos, Theodore Gray. Y leyendo y leyendo, he llegado a una pregunta un poco ociosa: ¿qué pasaría si entraran en contacto, simultáneamente, todos los elementos de la tabla periódica?

Todo lo que es tangible en este mundo está formado por elementos, y los elementos tienen dos caras: sus estados puros y una amplia variedad de compuestos químicos que forman al combinarse con otros elementos. Así pues, ¿cómo podríamos intentar unirlos en un mismo sitio?

Teóricamente hay dos maneras de hacerlo. 1. combinando átomos simples de cada elemento. 2. Juntar una porción de cada elemento en su estado natural. La primera requiere la energía de potentes colisionadores de hadrones, y la segunda otra podría convertirse en una calder a llena de plutonio abrasador. En cualquier caso, de ocurrir, seguramente ambas maneras acabarían creando monóxido de carbono y un puñado de sales y oxidación.

Al juntar átomos, no se creará una supermolécula que contenga un átomo de cada elemento. Los átomos no siempre se fusionan para generar moléculas. El oxígeno, por ejemplo, es muy reactivo, y si está cerca del hidrógeno formará el hidróxido. Si está cerca del carbón, formará monóxido de carbono. Y estas uniones serán básicamente azarosas, dependerá de qué átomo queda al lado de otro átomo, así que, cada vez que juntemos los átomos, aparecerán combinaciones diferentes. Otros elementos, como los gases nobles, no reaccionaría con nada. Al final, pues, tendríamos gases nobles y algunas moléculas comunes formadas por dos o tres átomos.

La única manera de se juntara más y mejor sería usando un acelerador de partículas, haciendo que choquen al 99,999 % de la velocidad de la luz. Así tal vez se fusionaran algunos núcleos, pero lo más probable es que se mezclaran formando plasma quark gluón, la materia que seguramente existió justo después de que se formara el universo, tal y como explica Bjorn Carey en ¿Sabías que…? Además, necesitaríamos un colisionador de partículas para cada elemento: 118 en total.

Y ¿si nos limitamos a juntar los elementos en una cámara sellada, en forma de polvo y gas? John Stanton, el director del Instituto de Química Teórica de la Universidad de Texas, lo ve así:
El oxígeno gaseoso reaccionaría con el litio o el sodio y se inflamaría, aumentaría la temperatura del contenedor hasta que pareciera un infierno. El grafito de carbón en polvo también se inflamaría. Hay más o menos unos 25 elementos radiactivos, y provocarían una mezcla inflamable un poco peligrosa. El plutonio en llamas no es algo muy recomendable. Inhalar el aire que desprende el material radiactivo causaría una muerte inmediata. (...) Al final, los elementos siempre llegarían a un equilibro y, en ese caso, sería una mezcla de compuestos comunes y estables.
Fuente:

Escucha tu música favorita para rendir más físicamente

 

No es la primera vez que en Xataka Ciencia hablamos sobre cómo la música influye en nuestro rendimiento intelectual, y también, por supuesto, en nuestras emociones, tal y como si la música fuera una droga auditiva. 

Por ejemplo, El musicólogo Deryck Cooke, en The Language of Music, de 1959, apoyaba la concepción generalizada de que las escalas musicales mayores expresan emociones positivas tales como alegría, confianza, amor, serenidad o victoria. Las escalas menores transmiten emociones negativas como el miedo, el odio o la desesperanza. 

Cuando la psicóloga Paula Niedenthal, de la Universidad de Indiana, necesitaba que los sujetos de sus experimentos se sintieran felices, seleccionaban piezas de Vivaldi y Mozart; cuando necesitaba que se sintieran tristes, entonces escogía a Mahler o Rachmaninov. 

En 2003, Hella Oelman y Bruno Loeng, psicólogos de la Universidad de Tromso, demostraron que personas de distintas épocas y culturas experimentaban una gama universal de reacciones emocionales a intervalos musicales concretos. Como si existiera una especie de gramática tonal universal. Ahora la música también influye en nuestro rendimiento físico. 

Según un estudio presentado en la Conferencia Anual de la Sociedad Británica de Psicología por Alexandra Lamont y sus colegas de la Universidad de Keele, escuchar tus canciones favoritas cuando practicas un deporte competitivo mejora tu rendimiento. 

 Los efectos positivos se comprobaron en partidos de fútbol y de baloncesto, así como en carreras de atletismo, reduciendo la sensación de esfuerzo durante el entrenamiento y en el momento de la competición. 

Fuente:

¿Pueden los ruidos afectar el sabor del alcohol?


Joven bebiendo una copa de vino


Sí. Desde hace rato los dueños de los bares saben que cuanto más ruidoso es el ambiente, más tragos venden.

Investigaciones recientes en las que la gente debía puntuar el sabor de las bebidas en distintos ambientes mostraron que no solo uno bebe más porque el barullo hace imposible la conversación, sino que además el alcohol sabe más "dulce" en sitios ruidosos.

Como los seres humanos tenemos una preferencia innata por los dulces, bebemos más.

Fuente:


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¿Dónde está la moral en el cerebro humano?

[foto de la noticia]


Al escuchar a Patricia S. Churchland en una de sus conferencias, es fácil olvidar que quién habla es una filósofa, y no una bióloga evolutiva. De hecho, en sus biografías, a esta profesora de la Universidad de San Diego (California), que ha visitado Madrid en un congreso educativo organizado por ACADE, se la define como neurofilósofa, el término que mejor describe su afán por explicar científicamente conceptos tan abstractos como la volundad, las creencias o la moralidad.


Esta última es el eje del libro que el 5 de mayo saldrá en España, 'Cerebro y moral' (Edit. Paidós), donde disecciona la historia humana y las neuronas para encontrar el origen de las normas éticas que hoy rigen nuestras sociedades. También esta obra es el eje de la entrevista que concede a ELMUNDO.es.


Pregunta.– Después de investigar el asunto ¿Dónde ha encontrado el origen de la moral humana?

La neurofilósofa Patricia Churchland, en la sede del congreso de educación de ACADE. | Sergio Enríquez-Nistal

La neurofilósofa Patricia Churchland, en la sede del congreso de educación de ACADE. | Sergio Enríquez-Nistal


Respuesta.– Está en unos impulsos sociales básicos que tienen todos los mamíferos. Tiene que ver con los cuidados de la madre cuando son pequeños y están en muchos animales, y también los humanos. Este es uno de los factores positivos de la sociabilidad. Otro sería que cuando nos enfrentamos a un problema del que no conocemos la solución, hacemos lo posible por encontrarla. Esta capacidad de aprendizaje y la sociabilidad, están detrás de la moral en los mamíferos.


P. – ¿En qué momento de la evolución esa necesidad de cuidado se convirtió en normas?  
R.– No lo sabemos. Pero no cambiamos el comportamiento social en decenas de miles de años. Las prácticas sociales fueron las mismas durante mucho tiempo. Cuando los grupos humanos se hicieron grandes, con la agricultura, se produjo el cambio hacia una elaboración de las normas.


P.– ¿La neurobiología acabará con la filosofía?

R.– Hay muchas cosas que tienen que aprender los filosofos. Si quieren entender la naturaleza del conocimiento, de la capacidad de elección, deben saber de neurobiología. No todos, porque algunos se dedican a la muerte, o a la justicia criminal, pero sí los que quieren saber sobre la mente humana.
"El sistema cerebral necesita cometer errores como parte del aprendizaje"


P. – Usted ha escrito sobre la voluntad de elección ¿existe realmente?

R.– Hay un mecanismo de control en el cerebro muy interesante. Todos los mamíferos tienen esa capacidad de elegir ante los impulsos. Algunas veces falla y son lo que se llaman las actitudes compulsivas, las obsesiones, pero son excepciones.


P.– ¿Aprendemos lo suficiente a manejar ese control?

R.– Hoy contamos con muchos estímulos, muchas estructuras educativas, comerciales, políticas... Son ámbitos en los que aprender y equivocarnos. Los mamíferos nacemos inmaduros porque es algo que nos permite adaptarnos, aprender a vivir en cualquier entorno. Y en ese aprendizaje el sistema de recompensa es fundamental. Así se llega al control.


P.– ¿Cree que somos lo suficientemente tolerantes con los errores ajenos y propios?

R.– No lo somos. A muchos niños los padres y los profesores les reprochan los errores, pero ellos necesitan explorar. Los errores son una oportunidad. El sistema cerebral necesita errores para aprender. Nadie quiere que un niño juegue con una pistola, pero sí deben equivocarse. Cada fracaso y cada éxito envían mensajes al sistema de recompensa del cerebro. Ese sistema genera dopamina, el neurotransmisor del bienestar. Y gracias a él, decidimos y aprendemos. El lado oscuro son las adicciones a sustancias que también generan dopamina y bloquean el sistema de recompensa, impidiéndo que se aprenda de los errores.


P.– ¿Y en el caso de los adultos?

R.– La actitud positiva frente a los errores hay que mantenerla toda la vida, porque el cerebro es flexible. No es un desarrollo tan acelerado como en los primeros seis años, pero existe. El cerebro es lo suficientemente plástico para buscar salida.

Fuente:

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