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3 de abril de 2012

Si el sol despareciera.. ¿cómo podríamos sobrevivir?


Imaginemos la siguiente situación hipotética: alguien le da al interruptor de OFF del Sol y éste se apaga por completo. ¿Durante cuánto tiempo la Tierra quedaría caliente? ¿En qué momento haría frío de verdad? ¿Dónde podríamos mudarnos para intentar sobrevivir a las nuevas condiciones?

Pues en una simple semana, la temperatura global de la superficie de nuestro planeta descendería hasta los -17,8 ºC.

En un año, hasta los -129 ºC.

Gracias a que las capas superiores de los océanos se congelarían, las aguas profundas quedarían aisladas y no se congelarían por completo hasta transcurridos cientos de miles de años. Algún día, la Tierra alcanzaría una temperatura muy próxima al cero absoluto, estabilizándose a -240 ºC, tal y com explica Davis Stevenson, profesor de ciencia planetaria en el Instituto de Tecnología de California, en el libro ¿Sabías que…?:

A esta temperatura, el calor que desprendería el núcleo del planeta sería el mismo que la Tierra irradiaría al espacio.

Sin Sol no habría fotosíntesis, y la mayoría de las plantas moriría en unas semanas. Como también lo harían casi todos los organismos que viven en la corteza terrestre. Los árboles más grandes podrían sobrevivir varias décadas gracias a su lento metabolismo y a sus sustanciales reservas de azúcar.

Un buen lugar para que los seres humanos pudiera sobrevivir un poco más sería Islandia. Y es que Islandia es una gran fuente de energía geotérmica, una energía con la que podríamos calentar nuestros hábitats (hoy en día ya calienta el 87 % de los hogares). Según Eric Blackman, profesor de astronomía de la Universidad de Rochester, podríamos aprovechar el calor volcánico durante cientos de años.

Fuente:

Xakata Ciencia

Un fósil colombiano revela la serpiente gigante que acechó la Tierra

Serpiente gigante

El reciente descubrimiento de una monstruosa serpiente prehistórica ofrece respuestas sobre el pasado y plantea preguntas para el futuro.

Hace unos 58 millones de años, una víbora gigante se deslizó a través de las selvas pantanosas de América Latina y comenzó un reinado de terror.

Con un peso de más de una tonelada y 14 metros de largo, esta culebra gigante era capaz de tragarse a un cocodrilo entero sin mostrar siquiera un bulto.

Hace unos años, sin embargo, los científicos ni siquiera sabían de su existencia.

"Uno no espera encontrar una boa de 14 metros ni en los sueños más arriesgados. La serpiente más grande de hoy representa la mitad de ese tamaño", dice Carlos Jaramillo, científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y miembro del equipo que realizó el descubrimiento.

Un mundo de reptiles perdidos

Se cree que la serpiente bautizada con el nombre de "Titanoboa" era pariente lejana de la anaconda y la boa constrictor, y no era venenosa (no necesitaba serlo).

En su lugar, aplastaba a su presa con una fuerza de constricción de más de 180 kilos por pulgada cuadrada: el equivalente al peso de un puente de Brooklyn y medio.

El Cerrejón, Colombia

El Cerrejón, la mina de explotación de carbón a cielo abierto, en donde fueron hallados los fósiles.

Los fósiles quedaron expuestos por la excavación en la enorme mina de carbón a cielo abierto de El Cerrejón, en el norte de Colombia. En 2002, científicos habían descubierto en ese lugar los restos de una selva tropical de la era del Paleoceno; tal vez la primera del planeta.

Así como hojas y plantas fosilizadas, desenterraron reptiles tan grandes, que desafiaban a la imaginación.

"Lo que encontramos fue un mundo gigantesco de reptiles perdidos; tortugas del tamaño de una mesa de cocina y los cocodrilos más grandes en la historia de los registros fósiles", dice Jonathan Bloch, un experto en la evolución de los vertebrados en la Universidad de Florida.

También hallaron las vértebras de una serpiente colosal.

"Después de la extinción de los dinosaurios, este animal, la titanoboa, fue el depredador más grande en la superficie del planeta durante al menos 10 millones de años", afirma el Dr. Bloch. "Este fue un animal importante en todo sentido de la imaginación".

Búsqueda de calaveras

Pero los científicos necesitaban el cráneo de la serpiente para llevarse una idea total de cómo lucía, qué comía y cómo podría relacionarse con especies modernas. El año pasado, un equipo se propuso encontrarla, con pocas expectativas de éxito. Debido a que los huesos de la calavera de una serpiente son tan frágiles, pocos sobreviven.

"A diferencia de nuestras calaveras, las de las serpientes no están fusionadas. En cambio, están conectadas con tejido", señala el Dr. Jason Head, especialista estos reptiles de la Universidad de Nebraska.

"Cuando el animal muere, el tejido se decompone y todos los huesos individuales generalmente se dispersan. Son muy delgados y frágiles también y con frecuencia son destruidos. Gracias a que la titanoboa es tan enorme y los huesos de la calavera tan grandes, se trata de una de las pocas serpientes que llegan al registro fósil".

Para su asombro, el equipo recuperó los restos de tres calaveras, con los cuales el reptil pudo ser reconstruido con exactitud por primera vez.

Lea el artìculo copmpleto en:

BBC Ciencia

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¿La forma de alimentar a un bebé influye en su rendimiento escolar?


La forma de alimentar a un bebé podría influir en su rendimiento escolar, según el último estudio publicado en The European Journal of Public Health, que fue realizado por investigadores del Instituto de Investigación Social y Económica de la Universidad de Essex y de la Universidad de Oxford.

Según este trabajo, que empleó los resultados de pruebas de coeficiente intelectual y de otros test de rendimiento escolar realizadas a más de diez mil niños de entre 5 y 14 años, los niños que siendo bebés habían recibido sus comidas siguiendo un horario fijo tienen menor coeficiente intelectual que aquellos que eran alimentados cuando tenían hambre, según su apetito. Concretamente, el estudio se basó en información derivada del ALSPAC, el estudio longitudinal de Avon sobre padres e hijos del Reino Unido, en el que se evaluó a niños nacidos a principios de la década de los años noventa en la zona de Bristol, en el Reino Unido.

María Iacovou, principal autora del estudio:

No podemos asegurar con certeza la razón de estas diferencias, aunque sí podemos formular varias hipótesis. Se trata del primer estudio en explorar este tema y convendrá investigar más a fondo para comprender los procesos que intervienen.

En general, las madres que siguieron un horario fijo eran más jóvenes y entre ellas había mayor porcentaje de solteras y de mujeres con bajo nivel de estudios que no leían a sus hijos cuando eran pequeños.

Es un dato significativo, porque las madres que intentaron en vano ajustarse a una programación se parecen a las madres que siguieron un horario fijo en que por lo general eran más jóvenes. Asimismo, entre ellas era mayor el porcentaje de solteras y de las que se acogían al alquiler de viviendas sociales, siendo también mayor el porcentaje de las que no tienen un nivel elevado de estudios ni leen a sus hijos. Es evidente que estas características sociales aumentan las probabilidades de que un niño rinda peor en el colegio. Así que por lo visto la diferencia no se debe al hecho de haberse alimentado según una programación fija, sino al tipo de madre que intentó ajustarse a ella (con o sin éxito).

Pero es el primer estudio de estas características, así que deberán hacerse otros para localizar realmente la razón de que los niños que comen cuando tienen hambre acaban siendo más inteligentes.

Vía | Cordis
Sitio Oficial | The European Journal of Public Health

Tomado de:

Xakata Ciencia

Los restos de la hoguera más antigua

Restos de un hueso quemado en la cueva Wonderwerk. | P. Goldberg

Restos de un hueso quemado en la cueva Wonderwerk. | P. Goldberg

Nuestros antepasados ya usaban el fuego en sus hogares hace un millón de años. Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado en Sudáfrica los que probablemente son los restos más antiguos de una hoguera en una cueva. Se trata de plantas y de huesos quemados que sugieren que hace un millón de años ya se cocinaban los alimentos. Los detalles de esta investigación se publican esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Según explica a ELMUNDO.es Francesco Berna, autor principal del artículo, "las pruebas halladas en la cueva Wonderwerk concuerdan con la teoría de que el 'Homo erectus' era ya capaz de alimentarse de alimentos cocinados, aunque será necesario llevar a cabo más estudios. Por ejemplo, no podemos descartar que consumieran la carne cruda y que, posteriormente, los huesos fueran dispuestos en el fuego".

Aunque aún no se han encontrado restos de homínidos en la cueva, Berna señala que "las pruebas del fuego se asocian a las primeras herramientas de piedra de la industria achelense [también denominada de Modo 2]. Datan de hace un millón de años, por lo que el mejor candidato es el 'Homo erectus'".

Restos más antiguos de fuego

Existen restos de pruebas de uso de fuego más antiguos que los de esta cueva de Sudáfrica (de hasta 1.500.000 años), pero los paleontólogos no pueden garantizar que estos restos procedan de incendios naturales.

Según explica Berna, hay otros sitios arqueológicos de la industria achelense, como Koobi Fora (Kenia), Swartkrans (Sudáfrica) y Gesher Bnot Ya'akov (Israel), que tienen una antigüedad de entre 1.500.000 y 750.000 años. Pero todos están en yacimientos al aire libre. Los de la cueva de Wonderwerk serían por tanto los restos más antiguos procedentes del fuego controlado.

"Se trata de las pruebas arqueológicas más tempranas que muestran con seguridad el uso del fuego", afirma a ELMUNDO.es Michael Chazan, coautor del artículo e investigador de la Universidad de Toronto (Canadá).

El descubrimiento del fuego

Los paleontólogos creen que nuestros antepasados comenzaron a utilizar el fuego mucho antes, aunque aún no hayamos encontrado pruebas que lo demuestren. "[El antropólogo británico] Richard Wrangham sugiere que el uso del fuego se remonta a los orígenes del 'Homo erectus', hace 1.800.000 años. Creo que probablemente está en lo cierto y ahora estamos buscando pruebas más antiguas en Wonderwerk, que debió estar habitada en aquella época", señala Michael Chazan. "La otra gran cuestión por resolver es cómo el 'Homo erectus' usaba el fuego, si era capaz de hacerlo él mismo o lo aprovechaba [de la naturaleza], y si lo utilizaba para cocinar".

Jordi Rosell, investigador del Instituo Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social (IPHES), recuerda que "hasta hace poco, las primeras evidencias del uso controlado del fuego se situaban en Europa durante el Pleistoceno medio y se asociaban a contextos achelenses posteriores a los 500.000 años. Yacimientos como Schöningen y Bilzingsleben, en Alemania, Menez-Dregan y Terra Amata en Francia, Vértesszölös en Hungría o Beeches Pit en Inglaterra, así parecían demostrarlo".

"En los últimos años, el yacimiento israelí, Gesher Benot Ya’aqov, parecía retrasar la cronología hasta los 700.000 años. Aunque nadie pone en duda abiertamente el uso del fuego en este último yacimiento, los autores indican serios problemas de conservación, lo que les lleva a catalogarlos dentro de la categoría de 'Phantom hearths' (hogares fantasmas). Ha habido autores que sugirieron hace décadas la existencia de hogares en yacimientos africanos más antiguos del millón de años, pero estos fueron desestimados hace tiempo por falta de evidencias claras", afirma a este diario.

Des este punto de vista, por tanto, "la cueva de Wonderwerk podría representar el caso más antiguo del uso del fuego". Sin embargo, según el paleontólogo "parece que se trata de un hecho aislado en el contexto del Pleistoceno inferior de África. Si se tratara de un uso controlado del fuego regular y sistematizado, lo normal sería encontrar hogares en buena parte de los yacimientos de esa cronología o posteriores. En África, los hogares más antiguos, si se exceptúan estos, tienen una cronología de 200.000 años o menos". Sin embargo, Rosell aclara que "aunque no se niega la existencia de hogares en Wonderwerk, "a la espera de más datos tampoco se puede considerar que los homínidos de hace más de un millón de años en el África subsahariana usaran el fuego de manera habitual como lo hicieron los homínidos del Pleistoceno medio tardío".

Reunidos en torno al fuego

Pese a que los antepasados del hombre utilizan el fuego desde hace cientos de miles de años, tardaron mucho más en generarlo por si mismos. Seguramente lo aprovechaban de la naturaleza, por ejemplo, cuando se originaba por la caída de un rayo o por un incendio forestal. Por ello, aprender técnicas para conservarlo debió ser una preocupación crucial. Tardaron mucho más en desarrollar técnicas para generarlo, como rotando una punta de palo sobre la madera o produciendo chispas frotando piedras que tuvieran pirita de hierro.

Controlar el fuego no sólo permitió a los homínidos ver en la oscuridad, defenderse de depredadores, fabricar utensilios más sofisticados y cocinar alimentos.

Gracuas al fuego comenzaron a establecer estructuras parecidas a los hogares. Además fomentó que se cultivaran las relaciones sociales, pues, aunque no fueran capaces de hablar, lo más probable es que se sentaran alrededor del fuego para preparar alimentos y comer, construir herramientas e intercambiar costumbres.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Estrellas muertas como guías espaciales

Las naves espaciales podrán algún día viajar por el cosmos utilizando como guía un tipo específico de estrella muerta al estilo de un GPS.

Científicos alemanes están desarrollando una técnica que permite una ubicación muy precisa en cualquier lugar del espacio gracias a las señales de rayos X emitidas por los púlsares.

Estas estrellas densas y agotadas rotan rápidamente, extendiendo sus emisiones a través del Universo a un ritmo tan estable que se puede equiparar al desempeño de un reloj atómico.

Esta capacidad de ajuste es perfecta para la navegación interestelar, dice el equipo.

Si una nave llevara los medios para detectar las pulsaciones, podría comparar sus tiempos de llegada con los tiempos previstos en una localización de referencia.

Esto permitiría a la nave determinar su posición con una exactitud de un radio de cinco kilómetros en cualquier lugar de la galaxia.

"El principio es tan simple que seguro tendrá aplicaciones", dijo el profesor Werner Becker del Instituto para la Física Extraterrestre Max-Planck en Garching, Alemania.

"Estos púlsares están por todas partes en el Universo y sus destellos son tan predecibles que hace que este tipo de enfoque sea verdaderamente sencillo", le dijo a la BBC.

Becker habló sobre la investigación de su equipo en la reunión nacional británica de astronomía en Manchester.

La técnica propuesta es muy similar a la utilizada para el popular Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) que emite señales de localización al usuario desde una constelación de satélites en órbita.

Pero el GPS sólo funciona en la Tierra o justo sobre ella, así que no tiene ningún uso más allá de nuestro planeta.

Actualmente, los jefes de misión que quieran trabajar en la posición de su nave en lo profundo del Sistema Solar han de estudiar las diferencias en el tiempo que las comunicaciones de radio tardan en viajar al y desde el satélite.

Es un proceso complejo y requiere la existencia de numerosas antenas repartidas por toda la Tierra.

Es también una técnica que está lejos de ser precisa y los errores aumentan cuanto más lejos se mueve la sonda espacial.

Para la nave más distante todavía activa –los satélites de la sonda Voyager de la agencia espacial estadounidense, NASA, que se están acercando al límite del Sistema Solar a unos 18.000 millones de kilómetros– los errores asociados con sus ubicaciones rondan los varios cientos de kilómetros.

Incluso para una sonda a la razonablemente corta distancia de Marte, la duda en cuanto a la posición puede ser de 10km.

Lea el artìculo completo en:

BBC Ciencia

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1 de abril de 2012

Pueblos en extinción: El azúcar 'roba' el agua a las tribus etíopes

Área en la que viven los bodi, antes y después de ser 'preparada' para cultivar. | Survival

Área en la que viven los bodi, antes y después de ser 'preparada' para cultivar. | Survival

La vida al sur de Etiopía nunca ha sido fácil. Una tierra poco fértil, escasas lluvias, comunicaciones muy complicadas... Las tribus que viven en la región se asentaron hace quizás miles de años en torno al río Omo, un cauce que como en Nilo inunda sus orillas y les permitió sobrevivir manteniendo su ancestral modo de vida pastoreando el ganado y con pequeñas zonas de cultivo. Ahora, según ha destapado Survival Internacional, el Gobierno etíope ha puesto en marcha un ambicioso plan de reasentamiento de estos pueblos. El objetivo: utilizar las zonas fértiles para grandes plantaciones de caña de azúcar.

Investigadores de la ONG, que se centra en la defensa de los pueblos indígenas, visitaron el terreno recientemente y localizaron el mapa interno de la Autoridad para la Conservación de la Naturaleza (EWCA, en inglés) de este país, donde se especifican las zonas donde se harán las plantaciones y también los lugares adonde se quiere trasladar a los habitantes de la región, mursis, karos, kwegus y otros pueblos. En total, 200.000 personas podrían resultar afectadas.

Es el llamado Proyecto Kuraz, en el que ya hay implicadas empresas italianas con concesiones de biocombustibles en el territorio tribal del Omo: Fri El-Green (en la tierra de los dassanaches) y OBM (en la tierra de los mursis). También hay una empresa de la India que cultiva algodón, Whitefield Cotton, que también trabajaría en la tierra de los dassanaches, al oeste del Omo, en unas 10.000 hectáreas.

Pastora mursi de Etiopía. | Eric Laforgge /Survival

Pastora mursi de Etiopía. | Eric Laforgge /Survival

Desde el Gobierno etíope no se facilita información sobre estos reasentamientos, pero fuentes de la región aseguran que se están construyendo ya tres campos para realojar a los bodi. Los indígenas afirman que el Gobierno tiene intencion de quedarse con su ganado, que es su sustento: no sólo forma parte fundamental de su tradición gastronómica, que es consumir su sangre mezclada con leche, sino que las vacas son la base de sus relaciones sociales.

Daños ambientales

La investigadora de Survival Elisabeth Hunter, que visitó hace poco la región, asegura a ELMUNDO.es que han cerrado el paso al Parque Nacional Mago, una reserva natural de gran valor ecológico donde se teme que estén arrasando la tierra para las plantaciones. En esa área estarían construyendo tres campamentos para realojar a los bodi, lugares, donde, según Hunter "sólo les quedaría vivir de las ayudas que quisieran darles el Gobierno".

En total, se quieren cultivar 250.000 hectáreas, lo cual requiere también la construcción de infraestructuras que están realizando empresas chinas. "Los mursis y los bodi, los más afectados, me contaban que no han contado con ellos para nada y que protestan cuando ven a las máquinas destrozar su territorio, pero que a algunos les han encarcelado por ello", afirma Hunter.

Al parecer, una de las vías en construcción va en paralelo al río Omo, precisamente en el escaso pedazo de tierra donde cultivan los indígenas aprovechando el limo.

Atracción turística

La situación incluso es más dramática para los kwegu, que aún son cazadores y recolectores. Todos, en general, son considerados como 'reductos del pasado' que hay que 'modernizar' por parte de las autoridades. Así lo ha reconocido el presidente Meles Zenawi en algunos discursos. Zenawi ha dicho que son "algunas personas las que quieren mantener a los pastores como una atracción turística, pero los pastores no quieren ser eso".

Pero lo cierto es que nadie les ha preguntado oficialmente si quieren cambiar su forma de vida. Ni por las plantaciones, que les acabarán echando de sus tierras, ni por las presas, que río arriba están bajando el cauce del Omo. La presa Gibe II y ya está en marcha y el proyecto de Gibe III, que está en pleno desarrollo, se cree que cortará buena parte del cauce del Omo, tributario del Lago Turkana, en Kenia.

"El desastre no sólo va a ser humano, sino que también ambiental, con repercusiones para casi medio millón de personas entre los dos países y para la fauna salvaje", recuerda la representante de Survival.

Los habitantes de esta región aseguran que ya han notado una fuerte caída del cauce del Omo desde que se puso en marcha Gibe II, a finales de 2010. "Detrás de algunas de estas obras están empresas europeas y hasta es posible que se estén financiando con fondos de cooperación al desarrollo. Seguramente, si los que pagan impuestos supieran que esa ayuda va para echar a indígenas, no lo aceptarían", argumentan en la ONG.

Fuente:

El Mundo Ciencia

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