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Los resultados indicaron que las personas con problemas de salud y depresión sufren más problemas de descanso. Además, las mujeres padecen más trastornos de sueño que los hombres. Lo más sorprendente del estudio es que, en contra de lo esperado, la calidad del sueño es mayor a edades avanzadas, o al menos eso sentimos. "Incluso aunque las personas mayores duerman peor que las jóvenes, la percepción del propio descanso mejora con la edad", ha indicado Michael Grandner, uno de los autores del trabajo que se publica en la revista Sleep. Fuente: |
6 de marzo de 2012
Con la edad dormimos mejor
La igualdad nos hace felices

El dinero es importante para ser felices (pero solo hasta cierto nivel). Lo que resulta determinante para nuestra felicidad, sin embargo, es más bien la distancia que hay entre los nosotros y los demás: es decir, la igualdad.
Es la razón de que haya países ricos cuyos ciudadanos se declaran felices o infelices: el modo en que está repartida esa riqueza. al contrario de lo que sucede en países profundamente desiguales como Brasil, Nigeria o EEUU, en Dinamarca, Suecia o Noruega, el PIB per capita sí es indicativo de la redistribución de la riqueza, y por ello están en los primeros puestos de muchos rankings sobre el estudio de la felicidad.
También es importante la libertad, tal y como se señala en el gráfico que encabeza el artículo, donde se establece la correlación entre la felicidad y la libertad percibida por los ciudadanos de diversos países. Una vez más los países europeos, y dentro de ellos, los nórdicos, se agrupan en el vértice superior, allí donde coinciden la libertad y la felicidad.
La capacidad de adaptación en una de las razones por las cuales el dinero importa mucho menos de lo que piensa la gente. Según la leyenda literaria, F. Scott Fitzgerald señaló una vez a Hemingway: “Los ricos no son como nosotros”. Hemingway le quitó hierro al asunto: “Ya, tienen más dinero”, con lo que daba a entender que la riqueza por sí sola no cambiaba mucho las cosas. Tal y como señala el psicólogo Gary Marcus en Kluge:
La gente situada por encima del límite de pobreza es más feliz que la gente por debajo del límite de pobreza, pero los verdaderamente ricos no son mucho más felices que los simplemente ricos. Por ejemplo, un estudio reciente ha demostrado que la gente que gana más de 90.000 dólares al año no es más feliz que la gente que está en la franja entre los 50.000 y los 89.999 dólares. Un reciente artículo de The New York Times describía un grupo de apoyo para multitudinarios. Otro estudio informaba de que si bien la renta familiar media en Japón se incrementó por un factor de cinco entre 1958 y 1987, el nivel de felicidad manifestado por la población no cambió en absoluto; pese a toda esa renta de más, no hubo más felicidad.
Así que recordad. La riqueza absoluta sólo produce felicidad efímera. Y puestos a elegir, preferimos la riqueza relativa a la riqueza absoluta.
Fuente:
Gente que se siente bien pagando sus impuestos

¿Realmente existen los actos altruistas? Si una persona hace una donación económica que le hace sentir bien, ¿su acto es altruista (porque ayuda a una persona) o egoísta (porque le hace sentir bien)? ¿Hay alguien que sienta que hace lo correcto cuando paga sus impuestos?
Para esclarecer algunas de estas preguntas de difícil respuesta, William Harbaught y sus colaboradores de la Universidad de Oregón, realizaron un experimento para determinar qué pasa en el núcleo accumbens, un sustrato neural del placer (y la recompensa), cuando alguien paga un impuesto u ofrece una donación. (Luego están los que disfrutan donando dinero porque, así, mejoran su estatus social, tal y como explico más extensamente en mi reciente artículo para Amazings.es ¿Somos ahora más materialistas y despilfarradores que antes?
Dado que el pago de impuestos es también un acto que está encaminado principalmente para favorecer el bien común, comprobaron qué ocurría en el cerebro de los participantes cuando pagaban un impuesto y cuando ofrecían una donación. Así que reunieron a 19 jóvenes de las cercanías de la ciudad de Eugene, en el estado de Oregón, y les pidieron que tomaran diversas decisiones de carácter económico mientras les sometían a un escáner cerebral.
Tal y como lo explica el neurólogo David J. Linden en su libro La brújula del placer:
Cada sujeto recibía una cuenta con 100 dólares que podía destinar, en la cantidad que estimara conveniente, a un banco de alimentos. En algunas de las pruebas los sujetos podían decidir si donar dinero o no; en otras no tenían alternativa porque pagaban un “impuesto”. Y en otras recibían el dinero sin la instrucción expresa de donarlo. El estudio se llevó a cabo como sigue: primero se presentaba a los sujetos una cantidad de dinero (pongamos que 15 ó 30 dólares) en una pantalla de ordenador. Unos segundos después se les daba a conocer la condición de la prueba: esa cantidad era o bien un regalo para ellos, o bien un impuesto sobre su cuenta, o bien dinero que podían donar al banco de alimentos. En cada caso, podían aceptar o rechazar la condición pulsando uno de dos botones. Los escáneres cerebrales revelaron que el pago de impuestos y donación activaban prácticamente las mismas regiones del núcleo accumbens que el hecho de recibir el dinero, aunque, en general, la donación provocaba una activación más fuerte que el pago de impuestos. Estos resultados apoyan por igual el modelo del “altruismo puro” y el de “la sensación de bienestar”.
Naturalmente, los impuestos son menos atractivos porque pueden destinarse para fines que no son exactamente del gusto del ciudadano. Este experimento tampoco sugiere que el cerebro de todo el mundo responda exactamente de la misma manera en estas condiciones. Lo que sí parece tener importancia es el placer que sentimos al donar dinero: si es un placer elevado, entonces optaremos por donar más dinero que si es un placer más escaso. Y, de nuevo, esto sigue complicando la respuesta filosófica a si el altruismo puro existe, si todo en realidad es egoísmo, si altruismo y egoísmo significan en el fondo lo mismo o si al sentir placer por hacer cosas buenas para los demás entonces este sentimiento es menos noble o no.
Tomado de:
La Luna, cómplice en el hundimiento del Titanic
Fotografía del 'Titanic', tomada a su salida e Southampton, en Iglaterra, en 1912.
Un estudio realizado por un equipo de astrónomos de la Universidad Estatal de Texas-San Marcos determina que la Luna podría haber tenido algo que ver en el hundimiento del Titanic, o más concretamente en las peligrosas condiciones del mar y en la existencia de numerosos icebergs en la noche en que el trasatlántico tuvo el accidente.
El autor principal de este trabajo, Donald Olson, ha indicado que, a través de una serie de técnicas "más parecidas a las de los detectives que a las de un científico", han logrado descubrir que el 4 de enero de 1912 (cuatro meses antes de la tragedia), la Luna y el Sol se alinearon en un modo en el que los tirones gravitatorios de uno y de otro se reforzaban.
Además, el perigeo de la Luna -su acercamiento máximo a la Tierra- fue el más cercano en 1.400 años, y se produjo a menos de seis minutos de una Luna llena; mientras que el perihelio de la Tierra -máximo acercamiento al Sol- se produjo el día anterior.
Estas circunstancias fueron las que, según los expertos, provocaron una marea inusualmente alta, lo que provocó que muchos icebergs, que en esa época se quedan atascados en aguas poco profundas, se derritieran lo suficiente como para "viajar" hacia las corrientes oceánicas del sur en donde, en abril de 1912 se encontraron con el Titanic.
Así, para Olson, "la causa última del accidente fue que el barco chocara contra un iceberg". "El Titanic no pudo frenar, después de haber recibido varios mensajes en los que se les alertaba del mar helado que tenían por delante, pero se metió a toda velocidad en una región con icebergs y ésto es lo que realmente hundió al barco", ha indicado.
En este sentido ha añadido que "la conexión con la Luna es la explicación de por qué un número inusualmente alto de icebergs se metió en el camino del Titanic".
Fuente:
Los seis presidentes de la nueva Alianza del Pacífico realizaron la primera cumbre virtual en la región
Presidente Piñera (Chile) desde el Salón Prat en el Palacio de la Moneda
Los Presidentes miembros del proyecto de Alianza del Pacífico realizaron hoy la primera cumbre virtual de Jefes de Estado de la región latinoamericana a través de un sistema de teleconferencia para firmar el nacimiento de este nuevo bloque comercial.
Durante la reunión que duró 90 minutos, los presidentes de Colombia, México, Chile, Perú, Costa Rica y Panamá (vía telefónica) mantuvieron una charla e interactuaron entre ellos a través de un servicio de nombre TelePresencia, una solución provista por Cisco y Telefónica.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido uno de los impulsores de esta nueva modalidad de reunión. Con el argumento de demostrar que se puede conversar sobre las problemáticas de cada uno de los países integrantes sin gastar dinero de más y evitando costosos e incómodos desplazamientos, esta primera prueba de teleconferencia resultó ser un éxito.
Los presidentes Calderón, Santos y Piñera utilizaron las salas de teleconferencia ubicadas en Los Pinos (México), Casa de Nariño (Bogotá) y Palacio de la Moneda (Chile). En Perú y Costa Rica los Jefes de Estado utilizaron las salas de las oficina locales de Telefónica y Cisco respectivamente.
A nivel técnico, la cumbre utilizó una sistema integrado de audio y video de alta definición así como también herramientas interactivas como presentaciones, gráficas y animaciones en pantallas de 65″ y 1080p de resolución.
La Alianza del Pacífico es un grupo de países que buscaban concretar un nuevo bloque regional para lograr mejoras en las relaciones políticas y económicas de este límite natural marítimo que comparten. Está conformada por México, Colombia, Perú y Chile como miembros principales y Costa Rica y Panamá como observadores. Este bloque regional representa a más de 200 millones de habitantes y más del 55% de las exportaciones de la regiónFuente:
FayerWayer
Los vencedores son más agresivos
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Los investigadores realizaron tres experimentos con estudiantes de Francia y Estados Unidos, que consistían en diferentes pruebas en las que tenían que competir con unos adversarios que en realidad no existían. Después de la primera prueba, a la mitad de los participantes se les decía que habían ganado y a la otra mitad que habían perdido. En un segundo ensayo los que perdían recibían un "castigo" como beber un refresco con picante o escuchar un sonido estridente. Los participantes podían decidir tanto la cantidad de picante como la intensidad y duración del sonido que recibirían sus adversarios. Los resultados mostraron que quienes supuestamente habían ganado en la prueba anterior añadían más picante a la bebida y sometían a sus contrincantes a sonidos más altos que los que habían perdido. Fuente: |