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16 de enero de 2012

Dinocéfalo: El 'asesino de la Pampa' del Pérmico

Foto del cráneo encontrado en Rio Grande do Soul (Brasil). | J.C. Cisneros

Foto del cráneo encontrado en Rio Grande do Soul (Brasil). | J.C. Cisneros

Hace 270 millones de años, en el Pérmico, en el territorio que ahora ocupa Sudamérica, vivió un carnívoro depredador, de más envergadura que un león, y unos seis metros de longitud, que llegó a colonizar buena parte del planeta, donde aún no existían los dinosaurios. Se trata de un dinocéfalo, un'cabeza terrible' que perteneció a la familia de los reptiles (terápsidos) y que vivió en Brasil.

En este país sudafricano un equipo internacional, dirigidos por el paleontólogo Juan Carlos Cisneros, de la Universidad Federal de Piauí (Brasil) ha logrado localizar el cráneo completo de un ejemplar, cuya especie ha sido bautizada como 'Pampaphoneus biccai'.

Debido a la intensa vegetación que hay en la granja Boqueirao, en el estado de Rio Grande do Soul, los investigadores utilizaron imágenes de Google Earth para seleccionar las áreas con mayor potencial paleontológico. "Así descubrimos el yacimiento en el año 2008", recuerda Cisneros en declaraciones a ELMUNDO.es, firmante del artículo que publican esta semana en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).

Recreación del 'Pamaphoneus biccai', en lo que fue su entorno, a la caza de un herbívoro. |Voltaire Neto

Recreación del 'Pamaphoneus biccai', en lo que fue su entorno, a la caza de un herbívoro. |Voltaire Neto

El yacimiento se encontraba en el claro de un frondoso bosque. Fue el color del terreno y de las rocas la pista para que los geólogos detectaran que se trataba de un lugar con mucha antigüedad y podía tener fósiles. "Realmente no es fácil encontrarlos en Brasil debido a la vegetación", reconoce el paleontólogo.

El dinocéfalo es un «reptil mamaliforme", pariente lejano de los mamíferos. Tenían incisivos entrelazados, por lo que eran muy cortantes, y cierto engrosamiento en los huesos del cráneo, que se cree que era una adaptación a las embestidas de otros congéneres cuando se disputaban el territorio o las hembras. Algunas especies incluso desarrollaron un cuerno.

En el caso del 'Pampaphoneus', el cráneo descubierto mide unos 35 centímetros de longitud. El fósil fue encontrado en 2008 en una granja en la región de Pampa del Rio Grande hace Sul. Su nombre se basa en el griego y significa 'el asesino de la Pampa', mientras que el 'apellido' es un homenaje Jose Bicca, propietario de la granja en la que se encontró.

"El hallazgo es importante, en primer lugar, porque es el carnívoro terrestre más antiguo de Sudamérica", señala el investigador. "Ya se han encontrado animales herbívoros que vivieron en el período Pérmico, pero este es el primer carnívoro, o para ser más exacto, 'superdepredador', como lo son los felinos de hoy en día".

El dinocéfalo, a escala respecto a un ser humano. |Voltaire neto

El dinocéfalo, a escala respecto a un ser humano. |Voltaire neto

Además, el análisis comparativo de este fósil con otros dinocéfalos ha permitido descubrir que está relacionado con los restos encontrados con anterioridad en tierras tan lejanas como Rusia y Sudáfrica, lo que, según argumentan los paleontólogos, "constituye una fuerte evidencia de que las faunas terrestres en el 'supercontinente' Pangea tenían una distribución global en aquel período".

En palabras de Cisneros, esto significa que los vertebrados terrestres en el Pérmico ya podían migrar y dispersarse a grandes distancias (desde Brasil hasta Rusia), cuando los continentes estaban juntos.

El 'Pampaphoneus' poseían cuatro grandes dientes (dos superiores y dos inferiores) en forma de gancho para atrapar a sus presas con gran rapidez. Los huesos del cráneo que se han recuperado tenían muchas rugosidades, similares a las que hoy en día presentan los de los cocodrilos.

Compartía su espacio con los 'Tiarajudens', otro género extinto, en este caso de sinápsidos anomodontos herbívoros, que fue descubieEnlacerto en el mismo yacimiento, y publicado en la revista 'Science' el año pasado. También hallaron restos de otros herbívoros.

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El Mundo Ciencia

Científicos japoneses descifran el lenguaje de las ostras

Ostra perlera LAWRENCE LAWRY/SCIENCE PHOTO LIBRARY

Las ostras perleras pueden funcionar como intérpretes, transmitiendo mensajes sobre el ecosistema. Foto: Lawrence Lawry/SPL

Científicos en Japón crearon un sistema de sensores para "oír" los mensajes que transmiten las ostras sobre el ecosistema en que se encuentran.

Al abrirse y cerrarse con diferentes frecuencias las ostras ofrecen información clave, de acuerdo a los investigadores, que llamaron a su sistema de sensores "kai-lingual" (kai es el término japonés para crustáceo.

"Con kai-lingual, podemos escuchar los 'gritos' de las ostras, que pueden estar comunicando por ejemplo 'estamos sufriendo por falta de oxígeno'", señaló el Profesor Tsuneo Honjo, director del centro de investigaciones marinas de la Universidad de Kagawa, Seto Inland Sea Regional Research Center.

"Este equipo fue desarrollado originalmente para vigilar la presencia de la marea roja causada por el organismo Heterocapsa circularisquama, que puede matar a los crustáceos y dañar a las ostras perleras", dijo Honjo a BBC Mundo.

"Durante mucho tiempo se recolectaron estos datos y se compararon con el comportamiento de las ostras en condiciones normales. Los datos se traducen en diferentes gráficos y muestran cómo una alta frecuencia, es decir un número elevado de movimientos de apertura y cierre de las ostras por hora, es indicativo de problemas diferentes".

Ostras intérpretes

No todas las ostras se comunican con la misma facilidad. Las ostras perleras son más expresivas que las cultivadas como alimento, por lo que Honjo decidió colocar en las granjas de ostras para consumo humano algunas ostras perleras, que funcionan prácticamente como "intérpretes" o voceras de sus primas más tímidas.

Gráfico de kai lingual Imagen gentileza Tsuneo Honjo

La frecuencia de apertura y cierre de las ostras por hora se traduce en diferentes gráficos de ondas.

Sistemas kai-lingual están operando hasta fines de marzo en diversas granjas de ostras en Japón en la bahía Ago, en la prefectura de Mie, y en la prefectura de Kagawa.

"Las ostras perleras muestran respuestas diversas que se traducen en gráficos con ondas diferentes", dijo el profesor Honjo a BBC Mundo.

La reacción varía dependiendo del evento que enfrenten, por ejemplo, una marea roja de H. circularisquama. Las mareas rojas o floraciones algales son crecimientos explosivos de microalgas que alcanzan concentraciones tan elevadas que dan coloración al agua.

Otros de los problemas que pueden comunicar las ostras son la falta de oxígeno, la presencia de ácido sulfhídrico, la baja salinidad o el grado de turbidez o falta de transparencia del agua.

"Leyendo los gráficos podemos ver qué impacto están teniendo en las ostras estos cambios en el medio ambiente. Comprobamos además que la respuesta ante eventos similares es diferente para diversos moluscos, como mejillones o almejas, o sea que cada organismo responde de forma diferente al mismo evento", explicó Honjo.

Granjas comerciales

Sistema kai lingual

El sistema kai-lingual puede ser clave para el cultivo comercial de ostras.

El sistema de sensores tiene importantes aplicaciones prácticas, ya que podría ser fundamental para prevenir pérdidas en las granjas de producción comercial.

"En la bahía Ago, una marea roja de H. circularisquama causaba daños cada verano. Pero con el sistema kai-lingual logramos detectar el crecimiento de estos organismos en una fase temprana, a una concentración de cuatro células por mililitro", dijo Honjo a BBC Mundo.

"Esto permitió que los pescadores redujeran el daño trasladando las ostras a otra zona en el mar, donde no se detectó la presencia del organismo dañino".

"A través de años de investigación, hemos logrado establecer definitivamente verdaderas conversaciones con las ostras".

Fuente:Enlace

BBC Ciencia

¿A qué profundidad se frena una bala?

Todos lo hemos visto en muchas películas: el héroe de turno se zambulle en el agua y los malos malosos se dedican a dispararle desde la orilla. El héroe bucea rodeado de una lluvia de balas.

¿Peligroso? Ciertamente, per no tanto como a primera vista parece.

Las armas de fuego han sido diseñadas para dispararse al aire libre y no bajo el agua. En el medio acuático funcionan mal principalmente por tres razones:

-el agua es mucho más densa y ofrece mayor resistencia al movimiento.
-los cañones de las armas de fuego dotan de giro al proyectil y este giro aumenta el rozamiento y facilita el frenado.
-el diseño de las balas está determinado por el medio aéreo.

Una vez puntualizado esto… ¿a qué profundidad debe bucear nuestro héroe para que las balas no sean letales?

Para conocer este dato se ha de considerar el calibre del proyectil, la densidad del agua y el coeficiente de frenado, pero de manera general se puede decir que una bala común disparada con un arma ligera (una 9mm por ejemplo) deja de ser letal a una profundidad entre 2,5 y 3 metros.

Esto teniendo en cuenta que la bala penetrara en el agua según una trayectoria perpendicular a la superficie. Pero cuando los malos disparan desde un muelle o un embarcadero, la trayectoria no es perpendicular, sino que forma un ángulo de unos 20º, o puede que 30º.

Es decir, que entrando en diagonal y para llegar a la misma profundidad, el camino a recorrer por el proyectil es mucho mayor. Un cálculo trigonométrico concluye que zambulléndose a un metro de profundidad, las balas dejan de amenazar la vida de nuestro héroe.

Así que… ¡menos lobos!

Nota sabionda: Los rusos inventaron una pistola submarina que no usa balas ordinarias sino un híbrido entre una bala y un arpón, con forma de cuello de botella y sin giro sobre su eje. Están fabricadas en un acero blando que permite la deformación sin que la bala estalle y su radio de efectividad se amplía a los 17 metros.

Fuente:

Saber Curioso

¿Sirve de algo destripar un gran animal y refugiarte dentro del cadáver para sobrevivir al frío?


El Imperio Contraataca, planeta Hoth, Han Solo abre en canal el cadáver de su montura, un tauntaun, para alojar dentro a un atérido Luke y que el calor del animal le proteja del frío de la tormenta polar.

Todos recordamos la escena con mezcla de asco (imaginando entrar en contacto con los apestosos intestinos calientes que afloraban del vientre abierto del bicho) y de admiración por lo ingenioso del truco. En realidad la escena cinematográfica no era novedosa, antes que Lucas otros directores idearon situaciones similares con tuaregs, y camellos de por medio, guareciéndose de las tormentas de arena del terrible Sáhara. (Un truco bereber que probablemente haya sido usado en realidad).

Pero al grano, el caso es que en una de mis webs favoritas (Thestraightdope.com), uno de los lectores rememora el episodio de Starwars y pregunta si el truco es leyenda urbana o si en efecto funciona. Ya de paso, consulta qué clase de animal sería mejor usar en la Tierra en un caso de emergencia similar.

Cecil Adams cuenta entonces el único caso histórico documentado de un episodio similar, el del Padre Goiffon, un clérigo que debía viajar en el invierno de 1860 a Saint Paul, en Minnesota, para asistir a una reunión eclesiástica. Al parecer el pobre hombre se perdió en una tormenta de nieve, su caballo murió agotado, y para sobrevivir, el padre lo abrió en canal extrayendo las vísceras y refugiándose en su interior. Aquella maniobra le salvó la vida, pero no pudo evitar que perdiera una pierna por congelación.

Así pues, en efecto parece que el truco funciona, aunque solo sea durante unas horas, que en determinadas circunstancias podrían resultar críticas. Según cálculos efectuados por Cecil Adams, si imaginamos un día de frío extremo (temperaturas de -12ºC y vientos de 20 km/h) y no tenemos a mano para refugiarnos nada más que el cadáver de una vaca recién muerta de unos 500 kilos, la idea de guarecernos en su interior no sería en absoluto despreciable.

Los números indican que el cadáver del cuadrúpedo perdería calor a una media de tres grados por hora, lo cual nos mantendría “asquerosamente” calientes en su seno durante unas 15 horas. Tiempo más que de sobra para que la tormenta amaine y podamos, cuando nos de por asomar la cabeza, enfrentarnos tranquilamente a la manada de lobos que acudirían con toda seguridad a dar buena cuenta de la vaca “rellena” de explorador intrépido.

En fin, otro de esos datos absolútamente prescindibles e intrascendentes que sin embargo parecen encantarnos a todos. ¿O no?

Los datos los encontré en Straightdope.

La imagen que abre el post corresponde a un pastel de lo más original, y la encontré en GreatWhiteSnark.

Tomado de:

Maikelnais (El Comercio)Enlace

13 de enero de 2012

¿Por qué los perros no se congelan sobre la nieve?



Un grupo de investigadores japoneses acaban de resolver un viejo misterio veterinario: cómo pueden los perros pararse y caminar durante mucho tiempo sobre nieve e hielo, sin congelarse sus patas.

Científicos de la Universidad Yamazaki Gakuen (Tokio), se preguntaron cómo era posible que los perros no sintieran frío en sus patas, a pesar de tener menos aislante en la piel de sus extremidades que en el resto del cuerpo. Por lo visto, las patas poseen una serie de almohadillas con un alto contenido de grasa, que se congela con menos facilidad que otros tejidos. Sin embargo, también posee una superficie con un alto ratio área/volumen, lo que implica que debería perder calor fácilmente.

Cuando los seres humanos nos exponemos bajas temperaturas, se preoduce una vasoconstricción —disminución del volumen y estructura de los vasos sanguíneos— en las extremidades que reduce el flujo sanguíneo y la pérdida de calor. De esta forma se asegura que la sangre que circula de vuelta al resto del cuerpo no se haya enfriado demasiado.

El equipo de investigación, dirigido por el Dr. Hiroyoshi Ninomiya, empleó un microscopio electrónico de barrido para estudiar las patas de cuatro perros adultos. Tras numerosos estudios descubrió que las arterias que suministran sangre poseen redes de numerosas venas pequeñas o vénulas, y que el sistema actúa básicamente como un intercambiador de calor contra corriente.

Cuando la sangre caliente llega a las patas a través de las arterias, el calor se transfiere a las vénulas —que están íntimamente ligadas a las arterias—, lo que garantiza que la sangre se ha calentado antes de que vuelva con el resto del cuerpo.

El sistema de calor contra corriente evita el enfriamiento del cuerpo y asegura que la temperatura de las patas se mantiene dentro de unos límites razonables. El mismo sistema se ha identificado en otros animales como pingüinos de la Antártida o en delfines, que emplean un sistema de intercambio de calor en sus aletas.

No obstante, los perros domesticados no son capaces de soportar estas condiciones de hielo en la misma medida. Ya que depende de su entorno y la raza. Aunque la congelación en los perros es algo muy poco frecuente, puede ocurrir.

Fuente:

Xakata Ciencia

Las crías de foca se ahogan por falta de hielo

La retirada de hielo del Ártico está poniendo en serios apuros a las focas de Groenlandia, que no encuentran lugar donde procrear. Las crías mueren ahogadas o aplastadas por los trozos de hielo que chocan como consecuencia del calentamiento global.


La retirada paulatina del hielo ártico está conduciendo a la población de focas de Groenlandia (Pagophilus groenlandicus) a una situación dramática. Un equipo de investigadores estadounidenses ha cruzado por primera vez los datos a largo plazo de variación climática, espesor de hielo y tasa de mortalidad de las crías de esta especie y los resultados son evidentes: los periodos de mayor deshielo coinciden con la muerte de un número mayor de crías.

"Algunos años, cuando el hielo es escaso, la mayoría de las crías simplemente no sobrevive", apunta el biólogo de la universidad de Duke David Johnston, que conduce la investigación. En 2007, por ejemplo, más del 75% de las crías de foca de Canadá murieron por las pobres condiciones del hielo. "Y en 2010 casi ninguna sobrevivió", asegura Johnston en National Geographic.

El estudio, publicado en PLoS ONE, recoge los datos recogidos desde la década de los 70 y muestra evidencias de que el cambio climático ha producido el mayor impacto del que se tiene constancia en estas poblaciones de focas. En la actualidad existen cuatro grupos principales de este tipo de focas. De ellos, dos viven en Canadá (con unos 8 millones de ejemplares), uno en Groenlandia (con unos 650.000) y el último en la parte noroccidental de Rusia (con 1,3 millones).

Según sus cálculos, y las mediciones del satélite, la capa de hielo se ha retirado alrededor de un 6% cada década en los últimos 40 años. Después de pasar el invierno alimentándose, las focas preñadas se dirigen al sur para dar a luz y necesitan de 10 a 12 días para que las crías ganen peso y poder regresar al océano. Es en ese momento cuando las crías se quedan solas y durante dos semanas deben aprender a sumergirse y conseguir comida por su cuenta.

En todos estos momentos críticos las crías necesitan que el hielo tenga cierto espesor, y el hecho de que la capa esté en retirada ha aumentado los casos en que las crías se ahogan o son golpeadas por grandes fragmentos de hielo que flotan a la deriva.

Aunque el impacto es importante, los científicos consideran que aún se está a tiempo de hacer algo para impedir que la mortalidad de las crías de esta especie siga aumentando. En algunas zonas del Atlántico norte las poblaciones se han reducido hasta un 80% y la situación va a peor.

Fuente:

La Información

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