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14 de noviembre de 2011

¿Te provoca? Científicos esperan crear una hamburguesa de laboratorio para el próximo año


Hace algún tiempo comentamos aquí que un grupo de científicos había logrado hacer crecer carne de cerdo en un laboratorio. Esa investigación ha seguido avanzando, y ahora los científicos de la Universidad de Maastricht en Holanda esperan producir la primera hamburguesa de laboratorio.

La idea es ayudar a solucionar los problemas de hambre en el mundo, fabricando carne en laboratorios en lugar de hacer crecer animales en granjas, una solución que podría ser más amigable con el medioambiente, y claro, salvaría la vida de varios animales.

Sin embargo, al principio el asunto no será muy barato. La primera hamburguesa de laboratorio tendrá un costo de producción de alrededor de 250.000 euros (US$345.000). “La primera sólo será una prueba del concepto, para ver si es posible. Creemos que podemos hacer esto el próximo año“, explicó el biólogo Mark Post a la agencia Reuters.

Puede sonar loco, pero la carne cultivada en laboratorio sería carne real – no como la de soya, o sustitutos usados por vegetarianos -, excepto que nunca ha formado parte de un animal completo y viviente.

El sistema funciona usando células madres de animales, que son alimentadas con azúcares, aminoácidos, lípidos, minerales y todos los nutrientes necesarios para que crezcan correctamente. Hasta ahora se ha logrado producir unas pálidas tiras similares a músculo, de 2,5 cm de largo, menos de un centímetro de ancho y tan delgadas que son casi transparentes. Pero si se apila un montón de este tejido junto con grasa (también creada en laboratorio), se podría conseguir una hamburguesa de laboratorio.

Como en el laboratorio esa carne no tiene sangre, tampoco tiene color, por lo que no se ve muy apetitoso por el momento. Como todos los músculos, los de laboratorio también necesitan ejercicio para crecer y fortalecerse, de modo que los científicos utilizan láminas de velcro en la placa de Petri para ayudarles a ejercitarse.

Todavía hay que trabajar en el sabor de la carne de laboratorio, pero Post cree que combinando las cantidades correctas de grasa, carne y quizás sangre de laboratorio se puede lograr algo bueno. También sería posible crear carne “más saludable”, con menos grasas saturadas, por ejemplo, o más nutrientes.

Habrá que ver si la idea gana apoyo y algún día la carne que comamos no venga de animales que fueron criados en granjas, usando antibióticos y hormonas y consumiendo pasto, sino que será producida en laboratorios. No es un tema menor, considerando que se espera que para 2030 consumamos alrededor de 376 millones de toneladas de carne en el mundo- quizás sin suficiente espacio donde poner más granjas -, según la Organización Mundial de la Salud.

Fuente:

FayweWayer

Localizan las ciudades perdidas de Libia con satélites

Imagen tomada por satélite de la ciudad perdida. | DigitalGlobe

Imagen tomada por satélite de la ciudad perdida. | DigitalGlobe

Una civilización cubierta por las arenas del Sáhara ha salido a la luz gracias a la utilización de satélites artificiales y fotos aéreas. Son los vestigios de una cultura, la de los Garamantes, que existió desde el siglo VI a. de C. al siglo VIII. Ahora, un equipo británico de la Universidad de Leicester, dirigido por David Mattingly, ha descubierto los restos de más de un centenar de granjas, aldeas y ciudades fortificadas, datadas entre el siglo I y el siglo IV después de Cristo.

El equipo de Mattingly ya ha encontrado las ruinas de un castillo construido con ladrillos de barro, con muros de hasta cuatro metros de alto, así como viviendas, cementerios, pozos y sofisticados sistemas de irrigación. Los análisis de los sedimentos, realizada a comienzos de 2011, confirmó que eran de un periodo preislámico.

Según Mattingly, que abandonó Libia durante la guerra, "es como alguien que viene a Inglaterra y que descubre repentinamente todos los castillos medievales" porque durante el régimen de Gaddafi todos estos yacimientos nunca fueron excavados. "Ahora, las imágenes de los satélites nos han descubierto que la región ocupada fue muy grande y, aunque las evidencias sugieren que el clima no ha cambiado en esos años, ese paisaje inhóspito y sin lluvias estuvo alguna vez muy densamente poblado y cultivado", explica su colega Martin Sterry, responsable de interpretar las imágenes.

Un pueblo poco conocido

Durante mucho tiempo, la única información de este pueblo fueron los textos de romanos y griegos, que son quienes pusieron el nombre a ese pueblo que vivía más allá de sus fronteras. Fue en los años 60 cuando se descubrieron en la ciudad libia de Germa, en el corazón del país, vestigios de lo que pudo ser la capital garamante, bautizada como Garama, que debió tener casi 10.000 habitantes.

Ahora, los nuevos hallazgos confirman que los Garamantes, al contrario de lo que contaron los romanos, no eran tribus bárbaras y nómadas, sino que crearon una compleja civilización, que se organizó en torno a ciudades amuralladas, en cuyos alrededores vivían como agricultores, cerca de los oasis. Mattingly mantiene que era "un estado organizado, con lengua escrita y tecnologías avanzadas para su tiempo". De hecho, asegura el investigador británico, "fueron los pioneros en los cultivos de oasis y quienes abrieron el comercio trans-sahariano, que aún continúa".

Ahora, el equipo de investigadores está a la espera de volver al lugar, en cuanto la seguridad se restaure plenamente en el país. El departamento libio de Antigüedades, que según Mattingly estuvo bajo mínimos durante el Gobierno del dictador, se ha mostrado muy interesado en la continuidad del proyecto.

Financiación europea

La financiación tampoco faltará. Estas investigaciones son financiadas por el Consejo de Investigación Europeo, que concedió a David Mattingly una subvención 'Avant Grant' de casi 2,5 millones de euros. Para Mattingly, el fin de Gaddafi "es un nuevo comienzo para el servicio de antigüedades de Libia y una ocasión para que los libios conecten con su propia historia, que durante tanto tiempo ha permanecido oculta". De hecho, la civilización de los Garamantes construyó las primeras ciudades libias que no estuvieron colonizadas por pueblos mediterráneos, como los griegos o los romanos.

"Por ello, deben ser el centro de lo que aprendan los estudiantes libios sobre su historia y herencia", concluye.

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El Mundo Ciencia

Hollywood se equivocó con los extraterrestres









No tienen cabezas de formas curiosas ni ojos saltones ni son de un tono verdoso. Dimitar Sasselov está convencido de eso.

De lo que no está seguro es de que cuando los veamos los reconoceremos.

El astrofísico Sasselov piensa que si existe vida en otra parte -y él cree que sí-, probablemente sus componentes básicos serán distintos de los nuestros, así que quizás no nos demos cuenta de que son seres vivos.

Un proyecto que está dirigiendo en la Universidad de Harvard, llamado los Orígenes de la Vida, está tratando de imaginar cómo sería la vida si estuviera basada en químicos y condiciones diferentes y tuviera una historia distinta a la de la Tierra.

No hay razón para que la vida sólo se pueda formar bajo un conjunto único de circunstancias... o al menos eso es lo que él espera que el proyecto eventualmente pueda probar.

Revolución a puertas

Imagen conceptual de vida extraña

Es posible que aunque encontremos extraterrestres, no los reconozcamos como tales.

La humanidad se ha venido haciendo preguntas como "¿cómo llegamos aquí?" y "¿estamos solos?" desde siempre y, según Sasselov, probablemente no tendremos una respuesta definitiva hasta el próximo siglo.

Pero nuevos instrumentos y nuevos datos en una amplia gama de especialidades están permitiendo que los científicos se acerquen a esas respuestas más que nunca.

Y esfuerzos interdisciplinarios de gran envergadura, como el proyecto de Harvard y otros similares de la Universidad del Estado de Arizona, la Universidad de Washington y University College London, están cambiando radicalmente la manera en la que hacemos la búsqueda y, por ende, lo que tenemos posibilidades de encontrar.

Así como Copernico revolucionó la forma en la que la gente se concebía a sí misma y a su mundo hace 450 años, y Charles Darwin lo volvió a hacer hace 150 años, Sasselov profetiza que estamos acercándonos a otro momento transformativo.

"Una mañana nos despertaremos con una visión del mundo y de quienes somos fundamentalmente diferente", asegura.

¿Estamos solos?

Éste es un momento fértil para seguir buscando vida en otros planetas.

El telescopio espacial Kepler, lanzado por la agencia espacial estadounidense NASA en marzo de 2009, ha oteado cientos de planetas con características parecidas a las de la Tierra.

La humanidad se ha preguntado si está sola en el Universo desde el principio.

Eso ha energizado el campo de los científicos planetarios; si planetas parecidos a la Tierra son comunes, entonces es más realista pensar que la vida también podría serlo, dice Sasselov, cuyo libro sobre el tema "La vida de las súper Tierras" será publicado en enero.

Los láser rojos y verdes que Sasselov y su equipo pulsan en el sótano del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian les permite calcular los cambios de intensidad de onda que indican cuál es la composición química de un planeta.

Sasselov los compara usando un sistema de posicionamiento satelital (GPS), pero en vez de identificar la posición del planeta en el espacio, los láser revelan su posición en la frecuencia.

Buscando los orígenes

Pero se necesitará más que un telescopio elegante y unas luces brillantes para responder a las preguntas sobre el orígen de la vida.

Imagen conceptual del origen de la vida

La idea es entender el origen de la vida.

En Harvard, el equipo Orígenes también incluye a un geneticista, un químico, un geoquímico, un químico de medioambiente y un palenteólogo... y eso es apenas el comité directivo.

El hecho de que científicos de todas esas disciplinas diferentes estén compartiendo su progreso es de por sí una gran noticia para la ciencia, conocida por su tendencia al aislamiento.

"La mayoría de las universidades están configuradas de acuerdo a las líneas establecidas por los victorianos: química, matemáticas, físicas, etc.", explica el biólogo molecular John Sutherland del Medical Research Council de Cambridge.

La única manera de abordar esas preguntas gigantes sin embargo -apunta Sutherland- es que científicos de disciplinas diferentes trabajen juntos, aprendan de cada uno y sugieran soluciones que nunca surgirían si estuvieran inmersos en sus especialidades.

En Harvard, los miembros del equipo almuerzan o cenan juntos una vez al mes, y tienen reuniones de trabajo cada una o dos semanas.

Los miembros del equipo además tienen su "trabajo fijo", enfocado en investigación de más corto plazo, señala el miembro del comité directivo Andrew H. Knoll, un profesor de Historia Natural que está usando sus conocimientos sobre el ambiente en la infancia de la Tierra para ayudarle a NASA a explorar Marte.

¿Qué es la vida?

Mientras Sasselov mira para afuera, el cofundador de Orígenes Jack Szostak mira para adentro.

El foco del laboratorio de Szostak es entender cómo la vida -que depende de la autoréplica y la evolución darwiniana- emerge de la química.

Extraterrestre

Si encontramos vida fuera de la Tierra, es probable que no sea como nos la hemos imaginado.

Durante décadas los científicos han tratado de entender los componentes básicos de la vida tomando vida existente y llegando a su esencia. Pero sus experimentos no han prosperado.

En la década pasada, los investigadores de Orígenes empezaron a armarla desde cero.

Jack Szostak, el profesor de genética del Harvard Medical School que fue galardonado con en premio Nobel, mostró por primera vez cómo se podía formar una simple membrana en el barro que había en la Tierra temprana. Más recientemente, él y otros han estado tratando de encontrar una serie de pasos sencillos que puedan explicar cómo el material genético primitivo se replicaba.

Si lo logran, "como sabemos que hay probablemente cientos de millones de planetas parecidos a la Tierra en nuestra galaxia, sería muy probable que haya vida en otros lugares allá afuera", dice.

Si los experimentos de laboratorio demuestran que el proceso de tornar química en vida es extremadamente complicado o que es improbable que haya sucedido, "entonces sería posible que la vida sólo haya empezado aquí. Quizás sólo haya vida en la Tierra".

Por su parte, Lawrence Krauss, el físico que dirige el Proyecto Orígenes en la Universidad del Estado de Arizona, dice que tratar de entender cómo el universo vino de la nada.

"Mucha gente dice que es una cuestión religiosa, pero yo he estado tratando de explicar que es una cuestión científica", dice Krauss, cuyo libro sobre el tema, Un universo de la nada, será publicado en enero.

Una catedral que dure un milenio

El trabajo de Orígenes, como la mayoría de otras iniciativas "puramente científicas" a largo plazo, seguramente llevará a innovaciones que impulsarán a la ciencia y quizás a la vida en este planeta.

Esos beneficios complementarios, no obstante, no son los que motivan la investigación de Orígenes.

"Seguramente habrá toda clase de inesperados beneficios tecnológicos derivados, que servirán para que alguien se haga rico en alguna parte, pero esa no es la razón por la que se está haciendo", dice Steven Benner, un miembro distinguido de la Fundación para la Evolución Molecular Aplicada en Florida, que está buscando vida en la luna de Saturno Titan, así como desarrollando kits de pruebas para VIH y hepatitis.

En vez de construir los tres edificios metafóricos que la mayoría de becas científicas de tres años permiten hoy en día, señala, los investigadores de Orígenes están construyendo una catedral.

Es posible que les tome un siglo encontrar las respuestas, pero lo que ellos construyan se mantendrá erecto por un milenio.

Fuente:

BBC Ciencia

"Nuestro cerebro es el órgano más caro que existe"


"Nuestro cerebro resulta excepcionalmente caro porque es excepcionalmente grande. Además, en comparación con otros tejidos, el tejido nervioso consume mucha energía. En recién nacidos, en los que el cerebro aún está en desarrollo, consume un 60%. En adultos, nuestro cerebro consume una quinta parte de la energía que producimos diariamente y, con ello, consume lo mismo que toda nuestra musculatura en estado de reposo. Es decir, 1,3 kilos de cerebro están consumiendo lo mismo que 27 kilos de músculo (en un hombre de 65 kilos). Para hacerse una idea de lo costoso que es el cerebro humano en comparación con cerebros de otras especies, en chimpancés “sólo” consume un 13%, en otros mamíferos más pequeños como el ratón doméstico un 8.5% y en el mamífero medio 5%. Podríamos decir sin mucho margen de errar que nuestro cerebro es el órgano más caro que existe".

Seguir leyendo en: "Nuestro cerebro es el órgano más caro que existe" (lainformacion.com)

Tomado de:

Fogonazos

La extraña historia de la lobotomía

Hace 75 años, en Estados Unidos, se llevó a cabo un proceso que un psiquiatra describe como "meter una aguja en el cerebro y agitarla": la lobotomía. ¿Cómo llegó a ser considerada una cura mágica (que ya realizaban, desde hace 3000 años, los hombres de Paracas (Perú)?

Haciendo hueco en cráneo

La idea de abrirle huecos al cráneo para curar enfermedades viene de la noche de los tiempos.

En las profundidades de los archivos de la Colección Wellcome de Londres, ese magnífico tesoro oculto de curiosidades médicas, hay una pequeña caja blanca de cartón.

Adentro hay un par de aparatos médicos. Son sencillos. Cada uno consiste en una barra de acero de 8cm, con un mango de madera.

"Estas horripilantes cosas son instrumentos de lobotomía. Nada sofisticado", dice el archivista Lesley Hall.

Estas barras alguna vez representaron lo más avanzado de la ciencia psiquiátrica. Eran las herramientas operativas de la lobotomía, también conocida como leucotomía, una operación que era considerada como una cura milagrosa para una variedad de enfermedades mentales.

Por miles de años la humanidad había practicado la trepanación, agujereando el cráneo para dejar salir a los espíritus malvados.

La idea de la lobotomía era diferente. El neurólogo portugués Egas Moniz creía que los pacientes con conductas obsesivas sufrían de problemas en los circuitos del cerebro.

En 1935, en un hospital de Lisboa, pensó haber encontrado la solución. "Decidí cortar las fibras conectivas de las neuronas activas", escribió en una monografía titulada "Cómo llegué a hacer una leucotomía frontal".

Freeman (izquierda) potenció el descubrimiento de Moniz.

Su técnica original fue adaptada por otros, pero la idea básica se mantuvo.

Los cirujanos perforaban un par de huecos en el cráneo, ya sea en un lado o en la parte superior, e introducían un instrumento afilado -un leucotomo- en el cerebro.

El cirujano luego lo movía de un lado a otro para cortar las conecciones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro.

Moniz reportó mejoras dramáticas en sus primeros 20 pacientes. La operación fue acogida con entusiasmo por el neurólogo estadounidense Walter Freeman, quien se convirtió en un evangelista del proceso. Fue él quien hizo la primera lobotomía en Estados Unidos en 1936, y luego la divulgó por el mundo entero.

Desde principios de la década de los '40, empezó a ser vista como una cura milagrosa en el Reino Unido, donde los cirujanos ejecutaron proporcionalmente más lobotomías que EE.UU.

A pesar de la oposición de algunos doctores -particularmente los psicoanalistas- se convirtió en parte integral de la psiquiatría.

La razón de su popularidad era simple: la alternativa era peor.

"Cuando visitaba hospitales de salud mental... veía camisas de fuerza, celdas acolchonadas, y era patente que algunos pacientes eran -siento tener que decirlo- sujetos a violencia física", recuerda el neurocirujano retirado Jason Brice.

El chance de una cura a través de la lobotomía parecía preferible a una cadena perpetua en una institución.

"Esperábamos que ofreciera una salida", dice Brice. "Esperábamos que ayudaría".

Miles y miles

Escena de Atrapados sin Salida

Al hiperactovo McMurphy, encarnado por Jack Nicholson, le hacen una lobotomía en Atrapados sin Salida.

La operación se volvió tan popular que había doctores , como el británico Sir Wylie McKissock, que llegaron a hacer miles.

Terry Gould, quien trabajó con McKissock como anestesista, piensa que su antiguo jefe llevó a cabo unas 3.000.

"Era un proceso que tomaba cinco minutos", y McKissock -cuenta Gould- se prestaba para hacerlas hasta en los fines de semana.

"Iba a otros hospitales en la mañana de un sábado, hacía tres o cuatro leucotomías, y regresaba".

Según Brice, la operación podía tener resultados dramáticos en algunos pacientes, pero cada vez tenía más dudas al respecto, especialmente cuando se trataba de pacientes con esquizofrenia.

El psiquiatra John Pippard le hizo seguimiento a varios cientos de pacientes de McKissock y encontró que alrededor de un tercio se benefició, a un tercio no le afectó y el otro tercio empeoró.

A pesar de que él mismo había autorizado lobotomías, luego se opuso a su práctica.

"No creo que ninguno de nosotros estabamos realmente cómodos poniendo una aguja en el cerebro y agitándola".

En 1949, Egas Moniz ganó el premio Nobel por inventarse la lobotomía, y la operación llegó a la cima de su popularidad.

Pero a partir de mediados de los '50, rápidamente cayó en desgracia, en parte porque los resultados eran pobres y en parte gracias a la introducción de la primera ola de medicamentos psiquiátricos efectivos.

Décadas más tarde, cuando trabajaba como enfermero psiquiátrico en una institución, Henry Marsh cuidaba pacientes a los que se les hizo lobotomías.

"Eran esquizofrénicos crónicos y eran a menudo los más apáticos, lentos y acabados", dice.

Marsh, quien hoy en día es un eminente neurocirujano, dice que la operación sencillamente era mala ciencia. "Era muy mala medicina, mala ciencia, pues era claro que nunca se le hizo seguimiento apropiado a los pacientes".

"Si uno veía al paciente después de la operación, parecía que estaba bien: hablaba, caminaba y le decía 'gracias' al doctor", observa.

"El hecho de que los habían arruinado totalmente como seres humanos sociables probablemente no importaba".

Fuente:

BBC Ciencia

Volando por los cielos de Titán

Todos estamos de acuerdo en que Titán es un mundo espectacular. Porque, ¿quién no querría navegar por sus mares de metano o explorar sus misteriosos campos de dunas? No es de extrañar que en los últimos años se hayan sugerido todo tipo de sondas para estudiar este satélite en profundidad, desde barcos a globos, pasando incluso por submarinos.

AVIATR, un avión que podría volar por los fríos cielos de Titán (Mike Malaska/NASA).

Pero una de las propuestas más sugerentes consiste en el empleo de un avión para el estudio de esta luna de Saturno. Aunque parezca descabellado y a pesar de las bajísimas temperaturas (unos -190º C), lo cierto es que Titán es el mundo del Sistema Solar más favorable para el vuelo de aparatos más pesados que el aire. Con una aceleración gravitatoria superficial de tan solo 1,35 m/s2 y una presión atmosférica 1,44 veces superior a la Terrrestre, hacer volar un avión en Titán es realmente fácil. En concreto, la energía cinética específica requerida para que un avión vuele en Titán es una 1/30 parte de la que necesitamos en la Tierra y una 1/1200 parte de la que usaríamos en Marte (!). Por este motivo, la NASA lleva tiempo estudiando la viabilidad de construir una sonda capaz de surcar los cielos titánicos denominada AVIATR (Aerial Vehicle for In situ and Airborne Titan Reconnaissance). Aunque hace un año ya hablamos de AVIATR en este blog, recientemente hemos podido conocer más detalles sobre la misión.

Configuración actual de AVIATR. Abajo, las superficies de control (NASA).

Proyecto de globo para el estudio de Titán. AVIATR promete ser más interesante (NASA).

El principal problema de AVIATR es justificar sus ventajas frente a las de un globo, un concepto que a priori parece mucho menos arriesgado. En este punto, los diseñadores de AVIATR afirman que un avión es capaz de aprovechar mejor la energía proveniente de los generadores de radioisótopos (RTGs). No olvidemos que una sonda en Titán no puede utilizar energía solar al estar tan lejos del Sol y tiene que depender de baterías o RTGs. Y si queremos que nuestra nave esté en funcionamiento durante un tiempo razonable, sólo nos queda la opción de los RTG. Las propuestas actuales de globos en Titán usan MMRGs para calentar el aire (principalmente compuesto por nitrógeno), pero AVIATR haría uso de ASRGs -básicamente un RTG con partes móviles y más eficiente- para mover una hélice, aprovechando así las escasas reservas de plutonio de las que dispone la NASA en la actualidad.

Además, un avión podría recorrer mayores distancia en menos tiempo, maximizando la superficie explorada durante el transcurso de la misión. A diferencia de un globo aerostático, AVIATR podría controlar su trayectoria y mantenerse siempre en el hemisferio diurno estudiando las formaciones geológicas titánicas. En caso de que surgiese algún problema, la sonda estaría diseñada para entrar en modo seguro de tal forma que mantuviese la antena de comunicaciones apuntando al Sol (o lo que es lo mismo, a la Tierra) y evitando que el vehículo se internase en la oscuridad de la noche (bloqueando las comunicaciones con la Tierra).

La alta densidad atmosférica de Titán permite que el avión tenga unas alas relativamente pequeñas, pero éstas tendrían que estar plegadas dentro de la cápsula de entrada atmosférica durante los siete años de viaje hasta Saturno. Con el fin de simplificar la construcción de la sonda, AVIATR emplearía un diseño basado en los aviones UAV sin tripulación empleados por los militares norteamericanos.

Cápsula de entrada atmosférica de AVIATR con la etapa de crucero (NASA).


AVIATR desciende dentro de su cápsula después de un viaje de siete años (Mike Marlaska/NASA).

Estructura interior de AVIATR. Destaca la antena en la parte frontal (NASA).

AVIATR incluiría varios instrumentos. Entre ellos destacan dos cámaras, una de alta resolución (HRI, High-Resolution Imager) para cartografiar el terreno sobrevolado por la aeronave y otra para estudiar el horizonte (HLI, Horizon-Looking Imager). HRI estaría inclinada 15º hacia delante, trabajaría en las longitudes de onda de 1,97-2,09 micras (transparentes al metano) y alcanzaría una resolución de 0,5 metros/píxel a una altura de 3,5 kilómetros o de 2 metros/píxel a 15 kilómetros). Por su parte, HLI promete obtener vistas impresionantes del horizonte de Titán y, de paso, estudiar en detalle las nubes y los aerosoles de la atmósfera. Trabajaría en el rango de 4,87-5,15 micras con una resolución de 15-34 metros/píxel. A estos instrumentos habría que añadir un espectrómetro en el infrarrojo cercano (NIS, 1.5-5,4 micras) con más de 400 canales y una resolución espacial de 3,5-34 metros/píxel dependiendo de la altura.

AVIATR volaría a una altura de crucero de unos 15 kilómetros, aunque realizaría descensos en espiral hasta los 3 kilómetros para analizar determinadas zonas con mayor resolución. Al terminar la misión, se intentaría atravesar alguna nube de metano para estudiar sus propiedades (¿se imaginan las vistas?) y, finalmente, se haría entrar el vehículo en pérdida para forzarlo a "aterrizar" con una velocidad vertical de pocos metros por segundo. En el caso de que la aeronave sobreviviese al impacto, dejaría de funcionar poco después por culpa de la ausencia de refrigeración por aire.

De salir adelante, la primera aeronave titánica despegaría en febrero de 2017 y llegaría al Saturno después de sobrevolar la Tierra en 2020 y pasar por Júpiter en 2021 para recibir asistencia grvitatoria. Entraría en la atmósfera de Titán el 22 de octubre de 2024 y funcionaría durante un año aproximadamente. AVIATR promete convertirse en el primer avión que surcará los cielos de otro mundo y todo por un coste estimado de 715 millones de dólares (aunque probablemente el precio final será mucho mayor).

Trayectoria y fechas de AVIATR (NASA).

Es casi imposible que AVIATR sea aprobada a tiempo para que pueda despegar en 2017. Pero tranquilos, porque los fanáticos de Titán tenemos las esperanzas puestas en la sonda TiME (Titan Mare Explorer), candidata a la próxima misión Discovery de la NASA. Si finalmente es seleccionada, TiME sería el primer barco que navegase en otro mundo.

Siempre nos quedará TiME para navegar por los mares de metano de Titán (NASA).


AVIATR sobrevolando los mares de Titán (Mike Marlaska/NASA).



Fuente:

Eureka
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