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19 de septiembre de 2011

¿Por qué la plancha eléctrica calienta tanto?

planchaCuando la corriente eléctrica pasa por cualquier conductor se genera calor a causa del rozamiento de los electrones que forman la corriente eléctrica. Parte de la energía que transportan se disipa en forma de calor. Este efecto se conoce con el nombre de Efecto Joule.

Loe electrones ganan energía cinética en su libre circulación hasta que chocan con alguna partícula de las que componen el conductor y vuelven a iniciar su movimiento hasta el próximo choque. La energía que el electrón transmite a esta partícula se transforma en vibración al aumentar su estado energético. Los contínuos choque aumentan la energía acumulada en el conductor y se irradia en forma de calor.

El calor que se acumula en el conductor y que posteriormente se irradia, es mayor cuanto mayor sea la resistencia que el conductor opone al paso de la corriente. Esta resistencia variará en función del conductor, de su tamaño, forma y grosor.

Por ejemplo, un alambre grueso y corto ofrece poca resistencia al paso de la corriente eléctrica y, por consiguiente, se calentará poco. En cambio, un alambre fino y largo opondrá más resistencia y acumulará y desprenderá más calor. Un buen conductor desprenderá poco calor y un mal conductor desprenderá más.

La solución para obtener una buena cantidad de calor a partir de la corriente eléctrica es hacerla pasar por un no muy buen conductor muy estrecho y largo. Y generalmente dispuesto en espiral o zig-zag para comprimirlo y evitar que ocupe una superficie excesiva.

Muchos utensilios y pequeños electrodomésticos se basan en este principio elemental: estufas eléctricas, tostadoras, secadores de cabello, calentadores de agua…

Nota sabionda: La ley de Joule dice que “el calor que desarrolla una corriente eléctrica al pasar por un conductor es directamente proporcional a la resistencia, al cuadrado de la intensidad de la corriente y el tiempo que dura la corriente.

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Saber Curioso

A través de Twitter: Entrevista con el primer humanoide espacial

El humanoide Robonaut, instalado en la Estación Espacial. | NASA

El humanoide Robonaut, instalado en la Estación Espacial. | NASA

  • ELMUNDO.es contacta con los ingenieros que hablan en nombre de Robonaut
  • Es el primer robot que convive con los astronautas de la Estación Espacial

Orbita a 350 kilómetros de la Tierra pero no es un astronauta. Tampoco una nave espacial. Y no, no es Superman: es el primer robot humanoide que ha llegado al espacio exterior. Se llama Robonaut y hace pocos días 'despertó' por primera vez en la Estación Espacial Internacional. Sus compañeros son seis astronautas que se van relevando (el pasado jueves tres de ellos volvieron a la Tierra y se espera que otros tres los reemplacen en noviembre).

El aspecto físico de Robonaut acelera el corazón: parece el eslabón perdido entre el ser humano y el androide. Aunque de momento sólo es capaz de desarrollar tareas básicas en la Estación Espacial (apretar botones, mantener el control del aire), es innegable que él es el primero de una legión que en unas décadas podría encargarse de tareas engorrosas o peligrosas como rescatar personas de incendios o reparar coches. Y en el espacio, incluso de llegar a zonas que nunca hemos explorado por la distancia o los riesgos.

Aunque todavía no tiene voz ni puede escuchar, el 'Grupo Robonaut' de la Nasa ha abierto una cuenta de Twitter @AstroRobonaut, donde ellos son la 'voz' del robot. Hablan por él y como si fueran él. El experimento es, cuanto menos, fascinante. Así lo entrevistó EL MUNDO.es el pasado jueves.

-Cuéntame, ¿quién está detrás de la cuenta de Robonaut en Twitter?

-Tengo algunos amigos en la Tierra que me ayudan a twittear. Algunos de mis creadores son ingenieros, pero no todos. En la Nasa hay un gran grupo feliz: El club Robonaut.

-¿Qué continente ves ahora, mientras twitteamos?

-En este momento estamos a unas 220 millas por encima del Océano Pacífico. Cruzaremos la costa canadiense en cualquier momento. Por desgracia no conseguí un asiento con ventana. Además, técnicamente hablando, estoy durmiendo.

-Vi en una foto que en la estación hay un muñeco pequeño de Futurama: Bender.

-¿Es tuyo?

-Es de la tripulación. El único juguete que traje es mi tablero de tareas, un montón de palancas y botones para practicar y aprender a levantar y apretar con la mayor precisión posible.

Capacidad de aprendizaje

Por el momento, RoboNaut solo tiene desarrollado su cuerpo del torso para arriba, pero el equipo de la Nasa en la Tierra ya está construyendo sus piernas. Cuando las lleven a la Estación Espacial, tendrán que fijarlo a determinados espacios para que no orbite a voluntad por toda la estación debido a la gravedad cero.

RoboNaut tiene la capacidad de aprender a medida que hace: si un miembro de la tripulación le enseña a apretar un botón, él podrá hacerlo y luego memorizará la acción para repetirla cuando los humanos así lo deseen.

-¿Cuándo estarás listo para el espacio exterior? ¿Quiero decir, para salir de la estación?

- Voy a necesitar muchas actualizaciones antes de estar listo para las duras condiciones en el espacio. Además, primero tengo que probar mi funcionamiento dentro de la nave.

Visión panorámica

Toda su cabeza está llena de cámaras para poder 'ver'. Tiene cuatro donde estarían sus ojos, para tener una visión panorámica, y una en su boca para poder recibir la imagen en tres dimensiones. Y todo lo que ve se lo envía a sus ingenieros en la Tierra para que ellos también puedan verlo.

-Háblame de tus manos, ¿en qué se asemejan o se diferencian de las manos humanas?

-Mis manos son similares a las manos humanas para poder usar las herramientas que usan los humanos. Ya las habían fabricado antes de crearme a mí, así que uso esas, es más fácil que crear manos nuevas solo para mí.

-¿Puedes dibujar? ¿Escribir? ¿Teclear?

-Puedo escribir 'Hello'. Puedes verme hacerlo en los videos de mi página web. Podré escribir otras cosas cuando me enseñen mis ingenieros.

Robonaut todavía no puede hablar, y no existe ningún proyecto en el futuro cercano para que así sea. Seguirá siendo un 'robonauta' silencioso. Aunque fuerte.

-¿Cuánto peso puedes levantar?

- En la Tierra, puedo levantar 10 kilos en cada mano. ¡Y aún más en gravedad cero!

Twittear con total autonomía sería un paso gigante para un robot humanoide, ya que significaría capacidad reflexiva y de interacción con el ser humano. Pero para esto tendremos que esperar: la tripulación necesita primero que aprenda a apretar botones de los que puede depender su vida. Y luego habrá tiempo para enviar trinos a través de Internet. Cuando esto ocurra, será, sin duda, un gran paso para un hombre de hojalata.Enlace

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El Mundo Ciencia

¡Sorpresa!: El Partido Pirata Alemán gana 15 lugares en el Parlamento de Berlín

Conocer Ciencia felicita al Partido Pirata ¡y a trabajar por una nueva sociedad donde circule libremente el conocimiento!



Desde hace unas semanas las proyecciones electorales señalaban al Partido Pirata Alemán como una de las posibles sorpresas. El pronóstico apuntaba al menos a la obtención del 5% necesario para poder sentarse en el Parlamento berlinés.

El Partido Pirata Alemán obtuvo 8.9% de los votos, lo cual equivale a 15 lugares en el Parlamento de Berlín, que se pretenden utilizar para demostrar que:

[..]es posible conducir la política de forma transparente. La política tradicional es un secreto, un área de “prohibido el paso”. Las reuniones se llevan a cabo a puerta cerrada, las agendas y los protocolos no son abiertos, los tratados no son publicados.

Sebastian Nerz, líder de los piratas alemanes, declaró para TorrentFreak momentos después de que se anunciará el triunfo — que están preparados para trabajar en la abolición de patentes y limitar la expansión del control que ejercen las sociedades de gestión de derechos de autor.

Vaya que sí hace falta.

En pocas palabras: Vamos a demostrar que la política puede reformarse.

El triunfo del capítulo alemán del Partido Pirata es una muestra contundente del hartazgo de las nuevas generaciones ante la desastrosa forma de gestionar el poder en detrimento de la sociedad. La introducción de un partido comprometido con los derechos civiles, su expansión y respeto en la era de la Sociedad de la Información, sin duda tendrá un efecto positivo.

Actualmente vemos a políticos de muchos (demasiados) países reproducir la retórica de todos aquellos empeñados en acotar nuestros derechos y dañar el internet con propósitos puramente financieros. También hay gobernantes cavernarios que ejercen el poder en pseudo democracias acusando de terrorismo a ciudadanos o bien, promoviéndo leyes que pretenden blindar la pésima imagen que se han ganado, a través del acoso a la libertad de expresión vía internet. Todo, esto sin contar a supuestas Ministras de Cultura coludidas con la industria del entretenimiento y dedicadas a hacer todo, menos, promover el acceso a la cultura.

La política tradicional internacional esta llena de analfabetos y analfabetas digitales con un profundo desdeño por la democracia.

Pero las cosas no deben de seguir así. Y el 15% de los votantes de menos de 30 años en Berlín, afortunadamente lo sabe.

La plataforma actual del Partido Pirata Alemán en Berlín además de concentrarse en los objetivos iniciales de este movimiento político, como lo son la privacidad, la legalización del intercambio de archivos vía P2P y el combate a la censura, también incluye otros principios que traducen el libre flujo de información a la ciudad y la participación en ella. Por ejemplo, actualmente promueven el acceso gratuito al metro, de la misma forma que lo hacen con el Wi-fi.

Otra buena noticia es que los social demócratas lograron un 29.5% y los partidos de extrema derecha combinados, afortunadamente solo un 5%.

Sin duda, el triunfo del Partido Pirata Alemán en Berlín se merece una gran celebración. Esta noche, la fiesta del Partido Pirata Alemán luce así:

Imagen vía Steffireichert e Infopolicy

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Diseñan un cromosoma: La primera levadura con ADN fabricado en laboratorio

La levadura 'S. cerevisae' con las paredes celulares teñidas. | EL MUNDO

La levadura 'S. cerevisae' con las paredes celulares teñidas. | EL MUNDO

Cuando Craig Venter, el padre del genoma humano, anunció en mayo de 2010 la creación del primer organismo sintético, cuyo genoma había sido creado a partir de cuatro botes de productos químicos, el propio científico ya advertía que sería una "potentísima herramienta para decidir qué queremos hacer en el campo de la Biología". En aquella ocasión él y su equipo habían logrado fabricar en el laboratorio el ADN completo de la bacteria 'Mycoplasma mycoides' e introducirlo en otra célula recipiente de otra especie llamada 'Mycoplasma capricolum'.

Ahora, un año y medio después, comienzan a vislumbrarse las primeras aplicaciones de la técnica inventada por Venter. Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins ha diseñado desde cero por primera vez un brazo de uno de los 16 cromosomas de la levadura 'Saccharomyces cerevisae' y lo ha incorporado con éxito en un organismo vivo. De esta forma, los científicos han desarrollado una herramienta que les permitirá reorganizar el material genético de la levadura y diseñar en el futuro organismos con las necesidades genéticas de los científicos.

De forma resumida se puede decir que Craig Venter inventó la técnica para crear organismos sintéticos y el equipo de la Johns Hopkins, dirigido por Jed Boeke y cuya investigación acaba de ser publicada en la revista 'Nature', ha desarrollado la primera forma de utilizarla en un laboratorio. Pero la importancia del trabajo no queda sólo ahí. El salto entre un organismo procariota, la bacteria 'fabricada' por Venter, y otro eucariota, la levadura es enorme. El primero sólo tiene un cromosoma circular que está desnudo, desprovisto de núcleo celular. En cambio, la levadura posee 16 cromosomas encerrados en un núcleo eucariótico, como el de las células humanas.

Diseño de genomas para fabricar vacunas

"Hemos creado una herramienta de investigación que, no sólo nos permite conocer más sobre la biología de la levadura, sino que también ofrece la posibilidad de que algún día el diseño de genomas para fines específicos, como la fabricación de nuevas vacunas o medicamentos", explica Jef Boeke, director del Centro de Análisis Biológico de la Universidad Johns Hopkins.

La levadura es el chico para todo en la investigación biotecnológica moderna. Es, probablemente, el organismo con un núcleo más estudiado del planeta. "Ya se usa para todo, desde la medicina a los biocombustibles", dice Boeke. Por ese motivo se convirtió en el objetivo de su equipo.

En la propia investigación el equipo de Boeke explica que el objetivo era diseñar un organismo de máxima utilidad para los investigadores. Por ello, escriben, se definen tres reglas básicas: el producto no puede poner en peligro la supervivencia de la levadura; debe ser lo más eficaz posible y tiene que contener flexibilidad genética y facilidad para el cambio.

Simular la evolución

Precisamente pensando en esta tercera regla, los investigadores diseñaron e introdujeron un sistema para inducir la evolución llamado SCRaMbLE (revuelto o barullo, en inglés, y acrónico de Evolución Mediada por la Modificación y Reordenación del Cromosoma Sintético). Y esa es la gran diferencia que separa el cromosoma diseñado por los científicos del cromosoma 9 natural.

"Hemos desarrollado el SCRaMbLE para poder apretar el gatillo de la mutación", explica Jef Boeke. "Hacemos que el cromosoma sintético se reorganice a sí mismo e introduzca cambios similares a los que podrían suceder durante la evolución, pero sin tener que esperar mucho tiempo".

¿Para qué puede ser útil un sistema como éste? "Para cambiar varias cosas a la vez", dice Boeke, "lo que supone un anatema para los científicos experimentales que tradicionalmente cambian sólo una variable cada la vez. La Naturaleza nunca está tan bien controlada", dice.

Tomado de:Enlace

El Mundo Ciencia

Los tres puntos escépticos de Rusell que podrían revolucionar la vida humana


Bertrand Russell (1872 – 1970) fue un filósofo, matemático y escritor británico. Y, sobre todo, fue un gran escéptico.

Por ejemplo, fue el creador de la analogía llamada la Tetera de Rusell, cuya función era desacreditar la creencia en cosas que no podían falsarse. Otra versión más actual de la misma es la religión del Monstruo de Espagueti Volador.

Así describe el propio Rusell su tetera:

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Pero su escepticismo lo resumió brillantemente en tres proposiciones publicadas en “Ensayos escépticos” que, como él mismo afirma, de aceptarse, acabarían revolucionando por completo la vida humana:

I. Que mostrándose de acuerdo los expertos, no es posible afirmar que la posición contraria sea segura.Enlace

II. Que no existiendo dicha concordancia, las personas que no sean expertas no pueden considerar segura ninguna posición.

III. Que si todos los expertos sostienen que no hay base suficiente para emitir juicio taxativo, el hombre corriente hará bien en dejar suspenso su propio criterio.

Vía | La ciencia y sus demonios

Tomado de:

Xakata Ciencia

¿Por qué los creyentes no quieren escuchar los argumentos que critican su creencia?

Como dice Michael Shermer, la gente lista cree en cosas raras porque está entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes. Pero el siguiente experimento que os voy a referir trata más bien de personas normales que profesan algún tipo de fe y que no son especialmente duchas en defenderla. Entonces prefieren no escuchar. No escuchar para impedir la entrada en su mente de puntos de vista inconvenientes.



El experimento se llevó a cabo en la década de 1960 por los científicos cognitivos Timothy Brock y Joe Balloun. La mitad de los participantes en el experimento eran religiosos, y la otra mitad, ateos. A ambos grupos se les pasó un mensaje grabado que atacaba el cristianismo.

Pero había algo más. En la grabación se añadió un poco de molesta electricidad estática, una especie de chisporroteo de fondo que impedía entender bien todas las palabras. No obstante, el que escuchaba el mensaje tenía la posibilidad de reducir estas interferencias pulsando un botón: entonces el mensaje se entendía sin dificultad.

Los resultados fueron totalmente previsibles y bastante deprimentes: los no creyentes siempre intentaban eliminar las interferencias, mientras los individuos religiosos preferían que el mensaje fuera difícil de oír. En posteriores experimentos de Brock y Balloun en que unos fumadores escuchaban un discurso sobre la relación entre el tabaco y el cáncer se reveló un efecto parecido. Todos acallamos la disonancia cognitiva mediante la ignorancia autoimpuesta.

Naturalmente, esto ocurre en toda clase de personas: también entre científicos ateos frente a argumentos de creyentes. Aunque, en este caso, el hecho no es tan flagrante porque los científicos acostumbran a aducir pruebas (o se limitan a negar que no creen, y la carga de la prueba está en el que afirma, no en el que niega). Y raramente veremos que un científico se siente ofendido en sus creencias si un creyente critica sus ideas científicas: sólo es buen científico precisamente el que anhela encontrar errores en sus ideas a fin de armar ideas mejores. En el caso del creyente, incluso se aplaude la inmovilidad de las ideas aunque todo apunte a que están equivocados.

Por ello,
muchos creyentes se niegan a escuchar los argumentos esgrimidos por ateos, o por la misma ciencia, si éstos entran en conflicto con sus creencias. Y si los escuchan, es como si sólo oyeran el sonido de las palabras, pero el mensaje no les empapa la mente.

Algo parecido sucede en un artículo de ciencia donde se critique o cuestione la fe: enseguida se llenará de lectores que tratarán de defender con uñas y dientes sus creencias (en el mejor de los casos) o censurar el contenido de cualquier forma, por ejemplo aduciendo que el contenido les ofende profundamente (en el peor). (En ese sentido, resulta curioso lo de tener que respetar las creencias ajenas: si se respetaran todas las creencias, también debería respetarse el no respetar determinadas creencias. O incluso deberíamos respetar ideas como el nazismo, la esclavitud o la pederastia. Las ideas no merecen respeto, sino las personas; y las personas no deberían ser sus ideas, sino difícilmente progresarían y aprenderían de los errores de las mismas).

Dicho lo cual, si acaso debiéramos respetar un único mandamiento, el undécimo: aprenderás, dudarás de todo, sobre todo de quienes dicen saber la verdad, y también dudarás de ti mismo y del resto de los 10 Mandamientos. Y si alguien dice que lo que crees es falso o es peligroso, desearás con toda tu alma que te expliquen la razón, para no desperdiciar ni un minuto más en ello.

Podéis leer más sobre estos asuntos en ¿La religión es también una pseudociencia?, ¿Creer en Dios es como creer en Santa Claus? y La inmoralidad de profesar una fe.

Vía | Cómo decidimos de Jonah Leherer

Tomado de:Enlace

Xakata Ciencia

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