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8 de septiembre de 2011

La ISS como plataforma para explorar el Sistema Solar

Especial: Astronomía

"¿Por qué no usamos la estación espacial internacional como una nave interplanetaria?". Esta es quizás una de las preguntas más habituales que se suele escuchar en los círculos de aficionados a la astronáutica. En realidad, la ISS nunca fue diseñada para viajar más allá de la órbita baja (LEO), así que mejor nos olvidamos de emplear la mayor estructura espacial creada por el hombre para trasladarnos por el Sistema Solar. O quizás no. Puede que después de todo sí que seamos capaces de buscarle algún uso de cara a los viajes interplanetarios.

¿Podríamos usar la ISS como astillero espacial en órbita baja? (NASA).

Tras la cancelación del Programa Constellation, la NASA lleva años buscando posibles objetivos para misiones fuera de la órbita baja que no requieran el uso de grandes naves con enormes cantidades de combustible. Eso deja fuera la superficie lunar o la marciana, pero a cambio podríamos enviar misiones tripuladas a los puntos de Lagrange, a un asteroide cercano o a la órbita de Marte.

Requisitos para alcanzar los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Luna (NASA/Michael Raftery).

Pese a ser objetivos modestos, este tipo de misiones requiere el uso de lanzadores enormes -y caros- similares al SLS o al desaparecido Ares V. Una forma de evitar el cuello de botella de los cohetes gigantes es utilizar la ISS para montar parte de nuestra nave interplanetaria empleando solamente cohetes de potencia media como el Protón ruso o el Atlas V norteamericano. Una vez la nave esté lista, podremos unirle un módulo de propulsión solar eléctrica con motores iónicos y ya está. El diseño más simple estudiado por la NASA requeriría solamente seis módulos con una masa total de 55 toneladas. Los elementos principales consistirían en un bloque central basado en los nodos de la ISS, un módulo hábitat -diseñado a partir de los MPLM- con víveres y sistemas de soporte vital y otro módulo de servicio con una esclusa y paneles solares. Por último se acoplaría una estación rusa de tipo DOS similar al módulo Zvezdá de la ISS. El módulo ruso aportaría sistemas redundantes, además de motores para maniobrar todo el conjunto. Acopladas a este complejo tendríamos dos naves para el transporte de tripulaciones, una Soyuz TMA y una Orión/MPCV.

Nave para el espacio cislunar montada a partir de elementos de la ISS (NASA/Skip Hatfield).

El nodo sería el primer elemento en ser lanzado y utilizaría un Atlas V con un módulo de propulsión para alcanzar la ISS (NASA/Skip Hatfield).

El módulo hábitat tendría en su interior los camarotes de la tripulación, sistemas de soporte vital y víveres (NASA/Skip Hatfield).

El módulo de servicio incluiría radiadores, paneles solares y una esclusa para acceder al espacio exterior (NASA/Skip Hatfield).

Diseño modular para la plataforma de propulsión eléctrica solar con motores iónicos encargada de sacar el conjunto de LEO (NASA/Michael Raftery).

Los módulos de diseño norteamericano se ensamblarían en la ISS usando lanzadores Atlas V. Una vez finalizada esta etapa, se acoplaría una nave Orión y el conjunto se separaría de la ISS para permitir el acoplamiento del módulo ruso. Entonces se uniría la etapa de propulsión solar eléctrica de 400 kW que habría sido lanzada previamente. Poco después, la nave pondría rumbo al espacio cislunar o a un asteroide cercano.

Los módulos norteamericanos se unen al módulo ruso en LEO (NASA/Skip Hatfield).

La etapa de propulsión eléctrica sería el último elemento en acoplarse al conjunto (NASA/Skip Hatfield).

La nave cislunar lista (NASA/Skip Hatfield).

El primer objetivo de una misión de este tipo podrían ser los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Luna, muy fáciles de visitar si empleamos una órbita de baja energía. Este tipo de trayectoria requiere a cambio aumentar la duración del tiempo de vuelo de forma considerable (semanas o meses en vez de días), pero podemos aprovechar esta circunstancia a nuestro favor con el fin de probar la tecnología necesaria para viajes tripulados interplanetarios, incluyendo sistemas de soporte vital avanzados y medidas activas contra la radiación. La etapa de propulsión eléctrica podría regresar a la ISS para ser cargada de combustible antes de regresar otra vez al espacio profundo para recoger a la estación cislunar (o bien se podría emplear una segunda etapa de propulsión eléctrica).

Órbitas de halo alrededor de los puntos de Lagrange Tierra-Luna (NASA/Michael Raftery).


Trayectoria para alcanzar los puntos de Lagrange EML-1 y EML-2 usando propulsión eléctrica (ESA).


Tiempo de vuelo a los puntos de Lagrange lunares usando propulsión eléctrica en función de la masa y de la potencia del sistema (ESA).

Esquema de exploración de la Luna usando la etapa eléctrica (NASA/Michael Raftery).

La ISS ya cuenta con algunos sistemas de soporte vital redundantes que podrían ser utilizados en una misión interplanetaria, como es el caso de los aparatos que generan oxígeno a partir del agua no potable (Elektron) o los que se emplean eliminar el dióxido de carbono (Vozdukh). No obstante, habría que desarrollar nuevas tecnologías menos dependientes de los suministros terrestres, además de estudiar los efectos de la microgavedad en el ser humano a largo plazo, una línea de investigación que desgraciadamente ha sido abandonada (el récord de permanencia en el espacio sigue en posesión de Valeri Poliákov después de 16 años).

Sistemas de la ISS para generar oxígeno (NASA/Michael Raftery).

Sistemas de la ISS encargados de eliminar el dióxido de carbono (NASA/Michael Raftery).

Si queremos viajar a los asteroides cercanos (NEOs) o a la órbita marciana, se podría emplear la misma tecnología como punto de partida, aunque habría que crear sistemas de propulsión más potentes y ampliar el número de módulos de nuestra nave. En este caso, debemos tener en cuenta que estamos hablando de misiones con una duración de uno a varios años.

Modelo de módulo hinchable para misiones interplanetarias (NASA/Michael Raftery).

Ejemplo de misión a un NEO de un año de duración con un módulo más grande y una etapa de propulsión eléctrica adicional (NASA/Michael Raftery).

Una hipotética misión a Marte empleando esta tecnología (NASA/Michael Raftery).

Posible calendario para este tipo de misión (NASA/Skip Hatfield).

Por supuesto, estos planes son en la actualidad una quimera, pero lo importante es que nos demos cuenta de la facilidad con la que podríamos viajar por todo el espacio cislunar utilizando tecnología que tenemos al alcance de la mano. Sin embargo, la idea de emplear la ISS como astillero orbital tiene sus inconvenientes, por supuesto. Por ejemplo, la puesta en órbita de la etapa de propulsión iónica requeriría numerosos lanzamientos de cohetes convencionales, por lo que este tipo de misión no sale "gratis" en términos energéticos, ni mucho menos. Pero nadie dijo que salir de nuestro planeta fuese una tarea fácil...

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Eureka Blog

El sueño de Korolev (o el arma secreta que dio gloria a la URSS en el espacio)

Especial: Astronomía


La historia de Korolev siempre me ha fascinado, sobre todo su vertiente negativa, la mala suerte que tuvo y, más que nada, los pésimos efectos que tiene dejar en manos de políticos ineptos algunos proyectos de gran calado.

Para los rusos, nunca existió una verdadera “carrera” por la conquista de la Luna pues no admitieron participar en ella. Tras la desintegración del conglomerado soviético, los archivos secretos de la antigua URSS han mostrado lo contrario, la carrera existió sin ninguna duda.

Si el genio de la parte norteamericana ha recibido el premio de la fama mundial, su equivalente del “otro lado” ha quedado bastante oscurecido para la historia, siendo como fue su valía tan grande o mayor que la de Werner von Braun.

Gagarin y Korolev

Los éxitos soviéticos en el espacio abalaban la trayectoria de este ingeniero jefe, cuya identidad fue un secreto hasta su muerte como si su propia persona fuera un arma secreta. El primer satélite en el espacio, el primer astronauta en órbita…todo se lo debe la astronáutica al genio de Sergei Korolev. El reto del viaje a la Luna lo lanzó John F. Kennedy el 25 de mayo de 1961 ante el Congreso de los Estados Unidos: “Colocar a un Hombre sobre la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del final de la década.” Se puso en marcha el programa Apolo, que llevaría definitivamente a los americanos por delante, al llegar el Apolo XI a la Luna.

Los rusos comenzaron, por su parte, la contraofensiva lunar, pero siempre en medio del más terrible de los secretos. Korolev ya había pensado en los viajes a la Luna, diseñando los rudimentos para conseguir ese objetivo. Ahora, tras el reto de Kennedy era el momento de lanzarse por delante de nuevo. Korolev tenía que superar los muchos problemas debidos al sistema gubernamental soviético, conflictos por el presupuesto, los técnicos y sus implicaciones políticas, la burocracia interminable, las presiones de los dirigentes del PCUS. Tras muchos años de luchas, rediseños y experimentos, el plan estaba listo para llevarse a cabo. El cohete impulsor, el N1, similar en concepción al americano Saturno V, estaba en fabricación, llegando la hora de elegir qué motores impulsarían al monstruo. Llegó aquí un contratiempo vital, pues el colaborador de Korolev, Valentin Glushko, constructor de los motores R7, no se puso de acuerdo con el ingeniero jefe y negó el acceso a sus instalaciones de investigación sobre propulsión a Korolev. El N1 todavía estaba en las mesas de dibujo cuando el Saturno V se encontraba ya en las pruebas finales, la necesidad de encontrar otro fabricante de motores retrasó mucho su desarrollo.

En este mar de envidias, Korolev llegó a un acuerdo con una fábrica que hasta entonces no había construido más que motores de aviación. Los primeros modelos generados por esta cooperación no eran lo suficientemente potentes, llegándose finalmente al diseño de un N1 impulsado por decenas de pequeños motores, en contraste con los cinco solitarios megapropulsores del Saturno V. El N1 no andaba por buen camino por culpa de varios accidentes, algunos mortales, en algunos lanzamientos y vuelos orbitales para la prueba de las cápsulas lunares, todo ello ocultado a la prensa durante décadas. El caos final para el proyecto lunar soviético llegó el día en el que el genio fundador de Korolev desapareció para siempre.

Tras su fallecimiento en 1966, las autoridades rusas decidieron, por fin, darle un homenaje público, se destapó de esta forma la oculta identidad del jefe espacial soviético, que el estamento de la URSS mantuvo en la oscuridad por miedo a que la CIA lo secuestrara. En substitución de Korolev, el Kremlin nombró al poco experimentado Mishin, lo que trajo el retraso de los planes lunares. Se hicieron planes alternativos a los de Korolev, reformas necesarias para afinar los detalles, pero el gobierno soviético no quería gastar mucho más de su maltrecho presupuesto en esta aventura y ordenó continuar con el plan original. Así, las siguientes pruebas también fracasaron.

En el experimento del Kosmos133 se descubrió que el escudo térmico había fallado, si hubiera estado tripulado todos sus ocupantes hubieran muerto. Por otra parte, las pruebas del mastodonte N1 confirmaron los temores iniciales, la falta de motores de gran potencia, inicialmente pedidos por Korolev, hicieron que todos los modelos de prueba explotaran en la rampa de lanzamiento o en la baja atmósfera. Paralelamente, el accidente de la prueba del Apolo 1 en Estados Unidos, con la muerte de sus tres ocupantes, daba un negro respiro a los rusos. Para aprovechar la brecha se ordenó el lanzamiento prematuro de la nave Soyuz1 desde Baikonur el 23 de abril de 1967, viajando en su interior el cosmonauta Komarov.

El final de esta misión fue igualmente trágico, con los paracaídas enredados en su estructura tras varias maniobras de reentrada abortadas y sin combustible, la cápsula Soyuz impactó sobre la Tierra a una velocidad terrible provocando la muerte inmediata de Komarov. Con el paso de los años se sucedieron los fracasos con las nuevas versiones del N1, tomando la ventaja los americanos. A pesar de esto, los rusos consiguieron muchos éxitos técnicos, como son las muchas sondas cislunares o los vehículos robóticos que aterrizaron sobre nuestro satélite natural y trajeron muestras de rocas de vuelta a la Tierra. Éxitos similares supusieron las estaciones orbitales Salyut, que la URSS tomó como paso inicial en un vuelo de larga duración a la Luna para mediados de la década de los años setenta, ahora que los americanos habían “conquistado” a nuestra vecina plateada.

Este viaje se contempló en un ambicioso plan que debería llevar a cosmonautas rusos a Marte en la década de los ochenta para dar un golpe de gracia al programa espacial norteamericano. Todas estas fantasías quedaron en nada cuando la dañada economía soviética paralizó los programas lunares, ahora que ya no se les veía ninguna ventaja propagandística política. En mayo de 1974 Mishin fue substituido y el programa N1 se substituyó por el exitoso cohete de carga Energiya, el mayor vehículo de lanzamiento de la actualidad.

La URSS continuó diciendo que nunca había participado en ninguna carrera. Para borrar todas las huellas del fracaso lunar, las autoridades ordenaron el desguace de todo lo que quedara en pie de los gigantescos N1. Secciones de lanzamiento se pueden observar aún en varios campos rusos sirviendo como granjas de porcino, aparcamientos para automóviles o alojamientos para colonos. Las rampas de lanzamiento fueron reconvertidas para ser utilizadas por los Energiya y el transbordador Buran. Las Soyuz lunares se utilizaron como vehículos auxiliares de la mítica estación espacial Mir. Algunas de las decenas de motores que quedan del N1 están en venta en la actualidad, y varios diseños de Korolev han influido en el modelo final del sistema de regreso de emergencia de la ISS. Las conspiraciones políticas en el interior de la Unión Soviética para imponer este o aquel plan lunar, sumados a un presupuesto económico y humano inferior al americano, además de la descoordinación, llevaron a la ruina final el sueño de Korolev.

En la fotografía: Gagarin con Korolev.



Tomado de:

Tecnología Obsoleta

6 de septiembre de 2011

¿Podrá la energía de fusión salvar al mundo?

El JET, la máquina más grande del planeta que imita a las estrellas para obtener energía, comienza sus experimentos después de 22 meses de parón.



La energía de fusión tiene una propuesta impecable. Plantea imitar a las estrellas para obtener una fuente de energía inagotable, segura y limpia, una promesa de futuro para el mundo. De la misma forma que el Sol consigue mantenerse, se trata de unir partículas en vez de dividirlas, que es lo que hace la energía nuclear. El planteamiento es hermoso, pero su puesta en práctica complicada, muy ardua y, de momento, exageradamente cara. La esperanza en el desarrollo de este tipo de energía, hasta que un gigantesco laboratorio llamado ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional) se construya en Francia a mediados de la década de 2020, reside en el JET ( Joint European Torus), la máquina más grande del mundo para la fusión por confinamiento magnético, ubicada en Culhman (Inglaterra). Esta maravilla de la Física ha comenzado su primera serie de experimentos después de 22 meses en los que ha permanecido inactiva para mejorar su potencia e instalaciones.

Los investigadores, dirigidos por el físico británico Steven Cowley, responsable del centro para la Fusión de Culham, investigan la capacidad de la fusión para generar una energía segura, limpia, sin gases de efecto invernadero y prácticamente sin límites para las generaciones futuras. En realidad, la energía de fusión es el intento de imitar el proceso de liberación de energía que se produce cuando los núcleos atómicos ligeros se fusionan para formar átomos más pesados. Este proceso ocurre en las estrellas, y los físicos esperan que pueda ser reproducido en las plantas de energía de fusión en la Tierra. En un reactor de fusión, los núcleos de isótopos de hidrógeno, deuterio y tritio se fusionan para producir helio y neutrones a alta energía, pero hace falta que la temperatura ronde los 150 millones de grados, un proceso muy difícil de conseguir en el que intervienen campos magnéticos. El JET es la única instalación capaz de operar con una mezcla de deuterio y tritio, el combustible que se utilizará en el proyecto ITER.

Un pequeño ITER

Durante su etapa de descanso, el JET ha sido equipado con un nuevo muro, lo que le permitirá convertirse en la primera máquina de fusión que probará los materiales que serán utilizados en el ITER. Los científicos han cambiado aproximadamente 86.000 componentes, utilizando tecnología de manipulación a distancia. De esta forma, sabrán si lo que se proyecta para el gran reactor termonuclear de Francia responde a las expectativas. Es, en palabras de Francesco Romanelli, uno de los responsables del laboratorio, como «construir un pequeño ITER».

Otra de las mejoras realizadas en esta revisión real del proceso de fusión es un aumento del 50% de la potencia de calor. Con esta potencia extra, las temperaturas de chorro de plasma llegan más alto y acercarse a las condiciones del ITER.

Para los científicos, estas mejoras suponen un paso muy importante en un camino largo y tortuoso. En el año 97, el JET obtuvo 16 MW, suficiente para proporcionar energía a una localidad pequeña de 16.000 habitantes, aunque por poco tiempo. Ahora, el desafío es conseguir que sea energía sea más abundante y asequible. Europa gastará 6.000 millones de euros en el proyecto ITER, pero los expertos creen que, con suerte y si es que realmente funciona, la fusión no será masiva ni llegará a los hogares hasta la segunda mitad de este siglo, cuando existan cien reactores. Para algunos, ésta es la única fórmula para evitar un panorama energético inquietante en el que las centrales nucleares parecen inevitables y el carbón y el petróleo apenas durarán otros 200 años.

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ABC EspañaEnlace

Antropólogos piden revisar el concepto de progreso

El profesor de Investigación del CSIC Luis Díaz de Viana

Luis Díaz de Viana, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

En una sociedad como la actual, inmersa en rápidos y profundos cambios, la antropología, disciplina que gira alrededor del hombre, ha de ser capaz de dotar al ser humano de un discurso coherente del que en ocasiones carece, y que esté sostenido por planteamientos como el de que “no necesariamente lo pequeño tiene que ser lo no rentable” o “no necesariamente los conocimientos locales” de una determinada población han de estar destinados a la desaparición.

Así lo ha destacado en la capital leonesa Luis Díaz de Viana, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), previamente a su intervención en el Congreso de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español.

En un congreso celebrado en la Universidad de León (ULE) y en el que participan alrededor de medio millar de antropólogos de diversos países, Díaz de Viana ha apostado por la “rehumanización” del hombre actual y por contar con una disciplina como la antropología no sólo para “apagar fuegos” o “poner cataplasmas” en conflictos interculturales, por ejemplo, sino también para diseñar un “mundo futuro” en el que las cuestiones de identidad o las culturas populares no sean vistas necesariamente como un foco de problemas, sino como una oportunidad.

Para el antropólogo, es necesario revisar todos aquellos aspectos que el hombre tenía “delante de él”, que le enseñaban y que le encardinaban a un espacio y a un pasado, como son el tiempo, el lugar y la memoria. La triple negación de estos factores es la causa para el profesor de lo que considera la “deshumanización” del mundo.

Revisar el concepto de progreso

A la par, Díaz de Viana ha insistido en la conveniencia de modelar la concepción actual del progreso, pues es necesario que éste tenga en cuenta que a la vez que se avanza y se obtienen nuevos logros se deben conservar elementos del pasado. “Hay que revisar la idea de progreso” y la Antropología se debe esforzar para que se tenga en cuenta que con el progreso “hay que cambiar” a la vez que “conservar”, ha enunciado.

El que el hombre se aleje o rompa con sus raíces puede conllevar la pérdida de su “relato” y su “deshumanización”, pues la cultura es lo que le constituye al ser humano como tal. Para ello, el ponente ha apostado por el acercamiento a ese legado y por la construcción de un relato coherente, excluyendo del mismo todos los aspectos que se consideren execrables.

En este proceso de creación de un discurso, ha llamado a no acotar el terreno ni perder de vista la concepción tradicional del hombre. “No es tan bueno ponernos en perspectivas siderales y galácticas y dedicar tanto dinero en ver si puede haber vida en otros planetas y perder la perspectiva de lo humano. Y, sobre todo, el tamaño de lo humano”.

Díaz de Viana, que ha pronunciado una conferencia titulada Los combates de la antropología en el futuro, ha advertido además de que este desarraigo y falta de memoria hace a los seres humanos “muy manipulables”, lo que podría auspiciar, por ejemplo, que broten problemas como pueden ser movimientos políticos totalitarios.

Cambios rápidos

En una sociedad que avanza a gran velocidad y en la que se generan conflictos porque muchas veces hay unos aspectos que se desarrollan mucho más rápido que otros, el experto ha destacado que la Antropología ha de ajustarse a esas transformaciones y aprender a analizar y comprender a un hombre que hoy en día se relaciona en ocasiones más de forma virtual que física.

Aspectos que conciernen y forman parte del ser humano como su alimentación, la medicina, los espacios en los que habita, la política, la historia o la educación serán analizados desde hoy y hasta el próximo viernes en los diferentes simposios y debates que se celebrarán dentro del congreso.


vía idea de progreso.

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Paleorama en Red

Enciclopedia de la Vida, más amplia y también en español

Imaginemos que todo el conocimiento sobre la vida en el planeta estuviera disponible en internet, sin costo alguno y al alcance de todos.

Poco a poco, el sueño se está haciendo realidad, según los creadores de la Enciclopedia de la Vida (EOL por sus siglas en inglés), el proyecto iniciado en 2008 que acaba de lanzar una nueva versión con 20 veces más información, disponible ahora también en árabe y español.

Mariposa Inachis io Autor: Sandy EOL

La Enciclopedia de la Vida contiene información sobre cerca de 700.000 especies. Foto:Sandy/EOL

La Enciclopedia ha sido descrita como una "Wikipedia de la naturaleza", con información avalada por científicos, pero disponible a todos. Contiene información sobre aproximadamente 700.000 especies de un estimado de 1,9 millones de especies descritas hasta el momento. También incluye más de 600.000 imágenes.

El sitio busca ser no sólo fuente de información, sino una herramienta para la generación de conocimiento, en la que participen no sólo científicos sino profesores, estudiantes, amantes de la naturaleza y público en general.

"No sólo tenemos un mayor volumen y calidad de información, sino que hemos puesto un énfasis muy particular en que esté en otros idiomas y para eso hay que involucrar a los científicos de la región hispanoparlante", dijo a BBC Mundo el director ejecutivo de la Enciclopedia de la Vida, Erick Mata, experto en computación costarricense que trabajaba anteriormente en el InBio, el Instituto de Biodiversidad del país centroamericano.

El sitio, www.eol.org, incluye datos originales generados en español por otras instituciones. "Es muy importante que la Conabio de México (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad) y el InBio de Costa Rica estén facilitando el acceso a la información de más de cinco mil especies".

Colecciones y comunidades virtuales

La idea de una enciclopedia de la vida fue impulsada por uno de los grandes naturalistas, Edward Wilson, curador emérito del Museo de Historia Natural de la Universidad de Harvard. El proyecto es auspiciado por el Instituto Smithsonian en Washington y cuenta con la participación de más de 100 instituciones.

Pueden consultarse, por ejemplo, textos de la Academia China de Ciencias, la Universidad de Harvard, la Biblioteca de Alejandría y el Instituto Smithsonian.

Además de la información en otros idiomas y de cambios en el diseño para facilitar la participación, "en esta nueva plataforma se da la posibilidad a los usuarios de que no sean simplemente pasivos, navegando y tomando notas, sino que muy al estilo de web 2.0 puedan participar proveyendo información o incluso ayudando a construir conocimiento", explicó Mata a BBC Mundo.

Una de las actividades que se han dado ya desde el primer día en forma espontánea, según Mata, es la creación de colecciones virtuales.

Tortuga Chelonia Mydas Foto: Caleb Slemmons/EOL

El sitio también incluye más de 600.000 imágenes. Foto: Caleb Slemmons/EOL

"De manera que si alguien está interesado en las aves de Ecuador, puede hacer una colección de acuerdo a su interés, de una cierta familia, o de especies en peligro de extinción".

La idea es que los entusiastas y científicos puedan además crear áreas de trabajo para intercambiar datos y generar información.

Los usuarios pueden registrarse para convertirse en curadores, con la función de verificar si la información que otros generan es científicamente confiable. También se establecieron acuerdos para que los estudios publicados en revistas científicas digitales pasen a ser parte de EOL.

Versión 3

Los creadores de la Enciclopedia esperan que sea una herramienta especialmente valiosa en el mundo en desarrollo, donde es más difícil el acceso a libros de texto.

Archilochus colubris Foto: bitslammer/EOL

Se espera que la Enciclopedia contribuya a la conservación de especies, muchas de las cuales están desapareciendo antes de ser nombradas. Foto: bitslammer/EOL

"Esperamos que la EOL sea una plataforma en donde nuestros educadores y estudiantes de primaria, secundaria o universitarios puedan conocer más la biodiversidad, saber cuáles son los vacios y colaborar en llenarlos", dijo Mata a BBC Mundo.

Un grupo de expertos en educación de la Universidad de Harvard ya está trabajando con instituciones en Costa Rica, México, China y Sudáfrica, entre otros países, con el objetivo de diseñar dinámicas educativas para que la EOL se utilice como herramienta.

Mata y sus colegas ya están trabajando en la versión 3 de EOL. "La nueva etapa es una en la cual vamos a lograr un mayor nivel de integración de la información que tenemos, que en este momento es a nivel de especies, con información sobre ecosistemas y genética generadas por otras iniciativas como el Proyecto de Código de Barras de la Vida, que le asigna a cada especie una firma de ADN que la identifica de forma inequívoca".

"Vamos a una integración de la información nuestra con la de otras iniciativas para que tal como digo a veces medio en broma, medio en serio, todo lo que usted quería saber sobre una especie y temía preguntar lo haga también sobre los ecosistemas a todos los niveles".

El gran desafío por ahora es que el sueño de la Enciclopedia de la Vida sea una realidad y una herramienta cotidiana para cada vez más usuarios, y que pueda contribuir a los esfuerzos de conservación de especies, que están desapareciendo aún antes de ser identificadas.

A nivel de educación, las posibilidades son ilimitadas. "Queremos que sea un libro de texto digital de uso casi de facto, que los docentes puedan usar con total libertad e incluso enriquecer".

Fuente:

BBC Ciencia


Twitter abre la puerta para publicar mensajes en Facebook

El sistema de mensajes cortos añade un botón para cambiar el perfil sin tener que entrar. Ahora puedes publicar tus twitts, en simultáneo, en Facebook!

En teoría no son excluyentes. Tanto Twitter como Facebook se empeñan en decir que son servicios complementarios, que la primera es contacto cercano, directo, sin esperas, y que la segunda se basa en las relaciones de amistad entre las personas para poder hacer eventos, estar en contacto o compartir el álbum de las vacaciones. A pesar de que Facebook superó 700 millones de usuarios esta primavera y Twitter tiene más de 200 millones, la pugna entre redes sociales tiene menos que ver con el tipo de servicio y más con la atención del usuario. El tiempo sí es limitado.

Cada vez es más común encontrar usuarios que replican el mismo mensaje en el muro de Facebook y en el perfil de Twitter. En el peor de los casos optan por uno de las dos servicios. Aunque existían trucos o aplicaciones para enviar el mismo contenido a los dos sitios, ninguno había dado el paso para abrir la puerta a mandar directamente el mensaje. Twitter acaba de incluir esta opción. Para hacerlo hay que configurar el perfil: al final de las opciones aparece un botón, que no ha tenido todavía una comunicación oficial por parte de la empresa que dirige Jack Dorsey. Al aceptar conectar ambas redes los tuits aparecerán en el muro con una salvedad: si son contestación a alguien o forman parte de una conversación no se tomarán. La intención es clara: difundir el contenido con el mínimo nivel de ruido.

Antes de que existiese está recién estrenada opción, por ahora no correspondida oficialmente desde Facebook, los más avezados optaban por una aplicación para conectar perfiles como HootSuite o Tweetdeck. También está muy extendido el uso de Selective Twitter, una aplicación de Facebook que permitía actualizar el muro desde Twitter siempre que se añadiese al final del mismo #fb, es decir, se perdían dos caracteres y creaba cierta confusión si no se sabe de qué se trata.

Google ha querido en sumarse al fenómeno de las redes sociales. Primero lo hizo con Buzz, un agregador que además de los dos servicios comentados incluían blogs personales, Flickr o YouTube y que terminó integrado dentro de Gmail. A finales de junio volvió a la carga con Google +. Se caracteriza por permitir acotar claramente qué se comparte con quién y rechazar los psedónimos. Google no acepta marcas comerciales o instituciones, solo personas con nombres y apellido. Aunque el crecimiento ha sido muy rápido, más de 10 millones de usuarios en menos de dos meses, no se integra con ninguna otra red, sino obliga a actualizarlo manualmente.

En Eskup, la red social de EL PAíS, se puede configurar la publicación en tanto la red del pájaro azul como en el invento de Mark Zuckerberg.

Fuente:

El País Ciencia

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