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23 de agosto de 2011

Seis trucos pàra optimizar los buscadores


- Imagen: Kirsty Andrews -

Hay muchos trucos para mejorar las búsquedas y algunos incluyen aspectos tan útiles como dejar que Google realice por nosotros complejos cálculos matemáticos o nos traduzca textos y palabras de otros idiomas. Además, destaca el apartado de las búsquedas avanzadas, pero en este artículo pretendemos mostrar seis maneras curiosas y poco usuales de encontrar utilidad a estos servicios. Son las siguientes:

  • Localizar recetas de cocina. A menudo, el usuario no tiene tiempo de hacer la compra y cuenta en casa con un conjunto de ingredientes, en apariencia, irreconciliables. Internet puede venir a su rescate: "Googlecooking" es el término que denomina la práctica de introducir en el popular buscador una lista de ingredientes (con o sin la palabra "receta") y cocinar el plato que figura en la primera página. El usuario puede introducir las palabras "macarrones alcaparras queso emmental soja" en Google y cocinar alguna de las recetas resultantes.

    La adición de la palabra "receta" ayuda, ya que sin ella es muy fácil encontrar menús de restaurantes que incluyen la lista de ingredientes, pero no el procedimiento, para confeccionar el plato. El "googlecooking" es como la ruleta rusa, pero con sartenes y fogones. Y lo bueno es que funciona. Esta práctica la inventó la bloguera Judy Hourihan, aunque el nombre y su popularización se deben a su hermana, la creadora del blogger y estudiante de cocina Meg Hourihan, también conocida como Megnut.com.

  • Encontrar teléfonos de interés. A menudo no hay tiempo, entre otras cosas, para cocinar; tampoco para ir de restaurante en restaurante y comprobar si tienen mesa libre. Tanto Google como Yahoo! permiten usarse como páginas amarillas. Si se introduce en el campo de búsqueda la palabra "teléfono", el restaurante favorito y la ciudad donde está el usuario, las probabilidades de que el primer resultado contenga la información deseada son muy altas. Con la búsqueda "teléfono el bulli" se obtiene el teléfono de reservas sin necesidad de poner ni la ciudad ni la provincia. Si el restaurante favorito se llama "El Frontón", es posible que haya que indicar también la localidad: "teléfono el frontón Madrid".

  • Averiguar el sexo correspondiente a nombres propios extranjeros. ¿Dana es un hombre o una mujer? ¿Y de qué sexo es alguien que vive en la India y se llama Manoj? Tetsuo es un nombre japonés de varón, ¿pero es Tetsuya su equivalente femenino? La mejor forma de averiguar si un nombre propio es de hombre o de mujer es introducirlo en la búsqueda de imágenes del buscador favorito y ver las fotos que aparecen. Por ejemplo, Dana es un nombre que en Estados Unidos puede ser de hombre o de mujer. Cris, que en España es una abreviatura femenina, en el mundo anglosajón se corresponde con Cristian, masculino.

  • Averiguar la ortografía de una palabra extranjera o de un nombre propio. ¿Se escribe "Gutenberg" o "Gutemberg"? En los momentos en los que no vale "a mí me parece que..." o "siempre lo he escrito así...", una solución puede ser escribir ambas palabras en el buscador y contabilizar cuál aparece más veces. El resultado es como preguntar "¿Tú cómo crees que se escribe?" a todos los "bloggers", periodistas y amantes de las letras de la Red. En este caso, doce millones de páginas escriben "Gutenberg" y trescientas mil, "Gutemberg". Apostar por "Gutemberg" es un error muy común entre los hispanohablantes, dada la regla que indica que se debe escribir "m antes de b". Pero el resto del mundo lo escribe correctamente. Si se utiliza Google, siempre que se escriba la palabra de modo inadecuado aparecerá en la cabecera del buscador un amable: "Tal vez usted quiso decir..."

  • Conocer el tiempo de una ciudad. ¿Me podré bañar el fin de semana en Alicante o es mejor opción subirse al Pirineo a hacer montañismo? Todo depende del tiempo que esté previsto. Basta con escribir en Google "el tiempo en Alicante" para que accedamos a la previsión de los próximos días, que resulta de la media de las previsiones encontradas.

  • Convertir moneda extranjera. Me voy a Japón a pasar unas semanas en una escuela de Ikebana y necesito llevarme dinero. ¿Cómo saber cuántos yenes son 1.000 euros? Nada más sencillo que escribir en la caja de búsquedas de Google "1000 euros a yen" para obtener la conversión. Aunque no es la que nos aplicará luego la agencia de cambio o el banco, seguro que se aproxima mucho.



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Consumer

Encuentran en Australia los fósiles más antiguos de la Tierra


Científicos aseguraron que su hallazgo es evidencia convincente de que las células y las bacterias fueron capaces de prosperar en un mundo sin oxígeno.

Científicos encontraron los fósiles más antiguos de la Tierra en Australia y aseguraron que su hallazgo es evidencia convincente de que las células y las bacterias fueron capaces de prosperar en un mundo sin oxígeno, hace más de 3.400 millones de años.

El hallazgo sugiere que la vida al inicio estaba basada en el azufre -organismos que viven y metabolizan azufre en vez de oxígeno para producir energía- y apoya la idea de que formas de vida similares podrían existir en otros planetas, donde los niveles de oxígeno son bajos o inexistentes.

"¿Podrían existir este tipo de cosas en Marte? Es una cuestión concebible. Esta evidencia es ciertamente alentadora y la falta de oxígeno en Marte no es un problema", dijo Martin Brasier de la Universidad de Oxford, quien trabajó en el equipo que realizó el descubrimiento.

Los microfósiles, que los investigadores dicen que están muy claramente conservados y muestran precisas estructuras del tipo de las células, fueron encontrados en una parte remota del oeste de Australia llamada Strelley Pool.

En un estudio publicado el domingo en la revista Nature Geoscience, el equipo de Brasier explica que los microfósiles fueron conservados entre los granos de arena de cuarzo de la ribera más antigua conocida en la Tierra en algunas de las rocas sedimentarias más antiguas jamás descubiertas.

"Podemos estar muy seguros sobre la edad porque las rocas se formaron entre dos sucesiones volcánicas que reducen la edad posible hasta algunas decenas de millones de años", explicó el experto.

"Eso es muy preciso en realidad, cuando las rocas tienen 3.400 millones de años", agregó.

Fuente:

La Tercera


Buscando la genialidad en el cerebro


Traducción de un artículo original publicado por Rex Jung


La genialidad es un concepto tan grande que intentar estudiarlo puede acabar volviéndose un suplicio. Si se examina la bibliografía, es sorprendente el hecho de que no existen muchos estudios científicos al respecto. Hay numerosos estudios sobre inteligencia, creatividad y personalidad –que son algunos de los ingredientes claves de la genialidad- pero ninguno que verse específicamente sobre “la genialidad”.

Los intentos de medir la inteligencia han estado a nuestro alrededor desde el pasado siglo, con la introducción por parte de Alfed Binet de los test de inteligencia para identificar a los estudiantes que necesitasen ayuda extra en la escuela. Esos test han evolucionado hasta ser bastante precisos y fiables a lo largo del S XX, con resultados contrastados que hoy en día son considerados válidos para medir el comportamiento humano. Si la genialidad fuese simplemente dependiente de una medida de gran inteligencia, seríamos capaces de identificar fácilmente a un individuo genial en sociedades como Mensa -2% de la población con CI más alto-, Glia -0.1% de la población con el CI más alto- o Mega -0.0000001% de la población con el CI más alto-, pero no es así. Una prueba de esto es el trabajo de investigación de Lewis Terman, el cual utilizó los resultados de test de inteligencia para seleccionar a los estudiantes más brillantes -con un promedio de CI de 151 (el normal está en torno a 100)-, y les realizó un seguimiento a lo largo de su vida. Los resultados del estudio mostraron que a estos estudiantes les fue bastante bien en la vida: a muchos les fue muy bien tanto en el ámbito académico como en el industrial -más de 2000 publicaciones científicas y 70 premios “Científico Americano”-. Sin embargo, uno de los hombres no incluidos en el estudio de Terman ya que poseía un CI por debajo de los límites impuestos, se convirtió en su edad adulta en ganador del premio Nobel de física: William Shockley, co-inventor del transistor, y ciertamente, un genio.

Entonces, hay algo que se escapa a los test de inteligencia que tiene gran peso para ser lo que ser considera un genio. Una gran capacidad creativa –entre otras cosas como por ejemplo la motivación- es una de estas características que forman parte de la genialidad y que normalmente no miden los test de inteligencia. Una de las maneras de medir la creatividad es el llamado “pensamiento divergente”. El “pensamiento divergente” consiste, por ejemplo, en pedirle a los participantes que piensen en todas los diferentes usos que puede tener un objeto común como puede ser un “tetrabrik”. Los participantes en el estudio pueden dar respuestas que van desde “para lanzar por una ventana” –poco creativa-, hasta “gemelos para la camisa de un gigante” –muy creativa-. Otra actividad de este test es la de pedirle a los participantes que dibujen cuántos objetos puedan utilizando cuatro líneas –una línea recta, una línea curva, un punto, todo cuenta como una línea- en un intervalo de tiempo determinado.

Estas medidas verbales y no verbales de “pensamiento divergente” se expresan en términos de fluencia –número de ítems producidos-, flexibilidad –número de categorías diferentes producidas-, y originalidad –la baja frecuencia de la respuesta emitida-. Hay métodos similares para medir la percepción, el flujo, el pensamiento convergente, la persistencia, la apertura a la experiencia, la motivación y otras piezas que componen el gran rompecabezas de la creatividad. Si se unen correctamente todas estas piezas y se ponen en relación con datos de estructura y funcionamiento cerebral, podremos hacer inferencias bastante precisas sobre el papel de la creatividad en el cerebro genial.

Pero, ¿cómo se traduce esto en el cerebro? Esta cuestión nos lleva a tener que hablar del concepto de "hipofrontalidad transitoria". Esto no es simplemente jerga neurocientífica, sino que representa el mejor intento de explicar cómo uno de los aspectos de la creatividad –el pensamiento divergente- ocurre en el cerebro. El gran científico en el campo de la creatividad, Arne Dietrich, fue quien acuñó el término. Lo que encontraron en sus investigaciones fue sorprendente: en los individuos con mayor capacidad de pensamiento divergente, también fueron encontrados menores valores de integridad cerebral -medidas por la bioquímica cerebral, organización de materia blanca o espesor cortical-, especialmente en los lóbulos frontales –simplificando mucho, la parte del cerebro que nos inhibe de hacer cosas que no debemos hacer, y controla y organiza nuestro comportamiento-. Los investigadores creen que esta menor integridad en esta zona cerebral provoca una menor inhibición del pensamiento, lo que permite a los individuos cambiar más rápido de idea -pensar fluidamente- y llegar a conclusiones poco comunes -pensar originalmente- durante las pruebas de pensamiento divergente. Para usar una metáfora sencilla, a la hora de pensar, los individuos creativos, tienen el pie más tiempo en el acelerador y menos en el freno en virtud de su organización del lóbulo frontal. Ahora bien, también necesitan un lóbulo frontal lo suficientemente bien organizado para lograr llevar a cabo sus ideas –que no se quede en una mera creatividad infructuosa- en un mundo agresivo y competitivo, así que la "transitoriedad" de su "hipofrontalidad" es muy importante -porque si no estarían todo el tiempo "creando" peor nunca pondrían en orden esas ideas-.

A pesar del hecho de que se usen pruebas extrañas y limitadas para medir la creatividad, el hecho de medir esta capacidad humana es importante porque es una pieza más que puede ayudar a encontrar y explicar la genialidad. El Dr. Simonton ha hecho un trabajo increíble que establece que las personas altamente creativas, genios eminentes incluso, producen un gran número de ideas: son prolíficos, tienen su pie en el acelerador; son un poco estrafalarios; los creadores de campos menos disciplinados -como la poesía, las artes visuales o la psicología- son más propensos a los trastornos mentales, en promedio, que aquellos en los campos más disciplinado -como el periodismo, el diseño o la física; y que la característica derrotista que produce un gran poema o un riff de jazz podría estar asociado con la depresión y otros trastornos asociados con hipoactividad del lóbulo frontal. Obviamente, se necesita más investigación para establecer cualquiera de las bases cerebrales de tales asociaciones interesantes.

En definitiva, se debe estudiar el genio con el mismo entusiasmo que estudiamos la creatividad y la inteligencia. Es muy probable que una combinación de inteligencia elevada -por ejemplo CI de 120-, capacidad creativa muy alta, y variables de personalidad -como persistencia/perseverancia, tenacidad, terquedad, motivación etc- sean características distintivas de un genio. Si la inteligencia es “demasiado” alta, quizás uno se comporte de la manera "correcta" y "sepa" responder con demasiada facilidad, sin explorar las innumerables, potencialmente estúpidas, ingenuas, respuestas alternativas que caracterizan a la capacidad creativa. Por otra parte, sin la suficiente inteligencia, uno no tiene las materias primas necesarias para poner ideas juntas de forma novedosa y útil. Y unido a todo esto, sin personalidad y tendencia a "luchar contra molinos de viento" todas las grandes ideas que pueda tener el cerebro genial no saldrán a la luz, permanecerán ocultas, el implacable paso del tiempo las disolverá en el olvido, y ya nunca se producirá el brote de genialidad.
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Tomado de:

La Bitàcora del Beagle

22 de agosto de 2011

"Estudiar un idioma a partir de los 50 años es clave para mantener joven el cerebro"

Personajes

Entrevista a Franciso Mora, doctor en Neurociencias

Sus consejos para mantener una mente brillante: comer bien, hacer ejercicio, no vivir solo, viajar mucho y aprender un idioma, entre otros tips. Lea:



El científico Francisco Mora, durante la entrevista. // Ricardo Solís

MYRIAM MANCISIDOR Francisco Mora (Elche, 1951) es doctor en Neurociencias por la Universidad de Oxford, catedrático de Fisiología Humana en la Universidad Complutense de Madrid y catedrático adscrito de Fisiología y Biofísica de la Universidad de Iowa. Casado y padre de dos hijos, Mora es además un escritor inquieto que ha publicado numerosos libros divulgativos sobre el cerebro y la memoria como, por ejemplo, "El Dios de cada uno", "Genios locos y perversos", "El sueño de la inmortalidad" o "¿Enferman las mariposas del alma?".
Este científico es capaz de explicar la complejidad cerebral en pocas líneas. Inició su carrera profesional en la Universidad de Granada, donde estudió Medicina. Entonces ya le llamó la atención todo lo relacionado con el cerebro, es decir, la neurología y la psiquiatría. "Sin estar loco, pasé cuatro años en un hospital psiquiátrico porque quise sumergirme realmente en esa incógnita de lo que significa no solo tener los procesos mentales sino cómo se pierden", explica. Mora aparcó su trayectoria médica y durante más de 30 años se encerró en un laboratorio con ratas y monos rhesus. "Éstos han sido mis pacientes", asegura con humor.
–¿Se considera un científico curioso?

–Lo he sido siempre y, de hecho, la curiosidad es el ingrediente elemental e innato de cualquier científico: no se puede ser científico si no quieres escudriñar todo aquello que no se conoce. Hubo un gran neurocientífico que fue premio Nobel, Charles Sherrington, que llamaba a la investigación científica la curiosidad sagrada. Los científicos tenemos el único instrumento, el único, que nos puede aproximar a eso que nunca alcanzaremos y que se llama verdad. No es la fe, no es el yo pienso: nosotros contrastamos primero con una observación, luego experimentamos, creamos hipótesis... Solo así se alcanza el verdadero conocimiento.

–Usted ha escrito sobre el placer, ¿por qué nadie se ríe cuando hace el amor?

–El fenómeno del acto sexual es muy interesante fisiológicamente hablando porque es el único, posiblemente, en el que en muy breve espacio de minutos se puede pasar de un estado del sistema nervioso a otro opuesto. Cuando uno juega al amor, está en lo que se llama una descarga del sistema nervioso autónomo o vegetativo parasimpático (uno está bien, relajado) y en esa situación unos tienen erección y otros secreción. Lo extraordinario es que después del juego viene la eyaculación en el hombre y el orgasmo en la mujer. En ese momento ninguno de los dos ríe, particularmente el hombre, porque se produce una descarga de otro sistema nervioso autónomo vegetativo que es el sistema simpático, y éste es el que únicamente se pone en marcha cuando hay algo muy importante para la supervivencia. Esto se ha mantenido porque es importante para tener la seguridad de la procreación. Hay que hacerlo rápido, fugaz y eficiente, es un diseño de la Naturaleza. Y esto es lo que en el ser humano, que pasa mucho tiempo haciendo estas cosas, no ha cambiado. Por eso no se ríe el ser humano.

–¿Cómo percibe el cerebro la belleza?

–Todo tiene una explicación biológica. Cuando se han hecho estudios, los participantes coincidían a la hora de definir a la mujer más hermosa la que presentaba una perfecta simetría entre el lado derecho y el lado izquierdo del rostro. Hay estudios que a mayor asimetría, menor aceptación de belleza en el rostro de una mujer. Es muy curioso. ¿Y qué fundamento tiene que sea simétrico? Pues mire si es crudo y real: a través de la evolución se ha sacado la conclusión de que la asimetría se corresponde con infecciones e infertilidad. Lo que los seres humanos hemos embellecido y hemos sacado en las filosofías a un nivel de excelsitud está extraído todo de nuestro proceso biológico de la evolución, todo.

–¿Qué diferencias hay entre el cerebro humano y el de un chimpancé?

–Somos muy distintos. Primero, nos llevamos una diferencia de seis millones de años en el proceso evolutivo; y segundo, y fundamentalmente, el chimpancé tiene 400 gramos de peso de cerebro, en tanto que nosotros tenemos 1.400.

–Pero el peso no tiene importancia, ¿verdad?

–Cuando hablamos de peso, estamos hablando de los circuitos neuronales que se codifican para las funciones específicas. Un cerebro grande, en nuestro caso, es una caja cilíndrica que alberga circuitos que el cerebro de un chimpancé no tiene. Las diferencias son tan grandes que no pueden ni aproximarse de lejos a lo que el ser humano percibe; ni los sentimientos, que son la sensación consciente de una emoción. La capacidad que tiene el chimpancé de reconocerse es lo que se llama autoquinética, pero de eso a tener un mundo interior hay un abismo. Como decía el gran antropólogo Povinelli, no nos equivoquemos: los chimpancés no son niños con pelo.

–¿Actuamos más consciente o inconscientemente?

–Infinitamente inconscientemente, la conciencia es un algo pequeñito al lado de lo que realmente sostiene la conducta humana, que está elaborada por mecanismos inconscientes. Los mecanismos de la construcción de la conducta, incluso de la conducta consciente, los hace nuestro cerebro inconsciente.
–¿El saber ocupa lugar?

–Sin duda. El cerebro ocupa lugar. Tanto lugar, que aprender y memorizar es cambiar físicamente el cerebro. No se puede aprender y no se puede memorizar lo aprendido a menos que cambiemos el cableado físico y químico del cerebro. Un ejemplo: el hipocampo de los conductores de taxis de Londres, el de aquellos conductores que se saben todas las callejuelas de los miles de kilómetros de la ciudad, es mucho mayor que el nuestro. En definitiva, haciéndolo simple: el saber sí ocupa espacio y lugar.

–¿Cuáles son las claves para mantener joven el cerebro?

–La primera y más importante es comer menos de lo que comemos, hay una larga historia detrás de esto, pero está demostrado. El segundo es practicar ejercicio físico aeróbico porque produce un aumento en las neuronas nuevas que crecen en el cerebro, en las áreas que codifican para aprender y memorizar. La tercera es tener una vida intelectual muy activa. Junto a estas tres claves, las nueve que nos quedan son: no vivir solo, dormir siempre sin luz porque se segrega una hormona que es antioxidante y nos repara de los daños celulares que existen, viajar mucho porque significa constantemente estar cambiando el panorama perceptivo y estudiar algo nuevo cada día. En este campo recomiendo aprender un idioma independientemente de cuántos se conozcan a partir de los 50 años porque es una exigencia para el cerebro. El cerebro no entiende de leer una novelita ni de mirar la televisión pasivamente o charlitas relajadas; el cerebro entiende de exigencias. Aprender un idioma retrasa incluso la aparición de la enfermedad del alzheimer hasta seis años. Otra clave para retrasar el envejecimiento cerebral es no fumar porque, y hoy lo tenemos muy bien contrastado, el fumador adelanta catorce años las enfermedades que aparecen con el envejecimiento y muere siete años antes que la población que no fuma. Más aún, las capacidades cognitivas de aprender y memorizar descienden cinco veces a velocidad superior que el que no fuma. La otra y última clave es la denominada "reserva cognitiva", que es la capacidad de poder almacenar en la juventud lo que podemos utilizar durante el envejecimiento para retrasar la aparición del deterioro.

Fuente:

Faro de Vigo

Falacias Ad Populum y Ad Numerum

Ayer, una persona con la que discutía sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud me dijo esto: “¿Cómo no puedes creer en Dios, cuando ves a tanta gente con fe reunida en Madrid.” Mi réplica fue explicarle las falacias Ad Populum y Ad Numerum, aunque creo que no sirvió de nada, ya que como dijo el malogrado Carl Sagan: No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer.

La falacia lógica llamada Ad Populum (o recurso al pueblo) consiste en afirmar que una proposición es cierta porque así lo cree la mayoría la población, la mayoría de un grupo, etc. Esta falacia está muy relacionada con la falacia Ad Numerum, que consiste en decir que cuanto más gente sostenga o crea en una proposición, más posibilidades de ser cierta tiene. Las personas que manipulan basándose en estas falacias suelen emplear encuestas o gráficos, a menudo con colores, muy bonito todo. Pero no por ello tiene que ser verdadero.

El que una idea sea compartida por la mayoría o por un elevadísimo número de personas no prueba nada acerca de su veracidad o falsedad. ¡Sólo prueba que es compartida por muchas personas! Estas falacias suelen ir acompañadas de argumentos, igualmente sin validez, como “siempre se ha hecho así” o “todo el mundo lo hace”.


Ejemplos de estas falacias son: "Solamente digo que miles de personas creen en el poder de las pirámides, así que debe haber algo en eso", "Por miles de años la gente ha creído en Jesús y en la Biblia. Esta creencia ha tenido un gran impacto en sus vidas. ¿Qué evidencia más necesita de que Jesús es hijo de Dios? ¿Está tratando de decirme que toda aquella gente es tonta y está equivocada?", “Todo el mundo estaba saqueando la ciudad así que yo también lo hice”, etc.

También me gustaría mencionar otros ejemplos como Copérnico o Darwin. Antes de Copérnico (quitando alguna excepción como Aristarco de Samos) todo el mundo pensaba que la Tierra era el centro del universo, y que todos los astros giraban entorno a ella. Copérnico, un solo hombre frente a millones de personas, ¡pero con las evidencias matemáticas de su parte! demostró que esto no es así. Antes de Darwin nadie pensaba que el hombre estaba relacionado con los monos. Darwin, demostró (basándose en las evidencias encontradas durante su viaje en el Beagle) que la práctica totalidad de la población se equivocaba.

Estas falacias me plantean una duda: ¿Estará relacionada la falacia del Ad Populum y la del Ad Numerum con la causa de que, precisamente la iglesia realice actos tan multitudinarios como este de las Jornadas Mundiales de la Juventud u otros con bastante gente como las misas dominicales?, ¿Será que esto permite a los líderes religiosos asegurar la fe de sus creyentes? Las personas que asisten a las misas o a las JMJ de Madrid deben sentirse cómodas ya que el resto de la gente comulga (¡nunca mejor dicho!) con sus ideas. ¿Te da eso más fuerza para creer? Soy un proyecto de científico y no acostumbro (a diferencia de otros) a afirmar hipótesis de las que no tengo bastantes pruebas. Simplemente hago una reflexión.

Antes mencioné a Carl Sagan, y me gustaría volver a hacerlo: “Una de las lecciones más tristes de la historia es ésta: si se está sometido a un engaño demasiado tiempo, se tiende a rechazar cualquier prueba de que es un engaño”.

La verdad, como bien dice David Osorio en su blog, no es democrática. La verdad no cambia porque muchas personas crean o no en ella. La verdad no depende ni de una persona sola, ni tampoco de la mayoría de personas. La verdad depende de las evidencias, de la lógica y de la razón, no del número de personas que crean, o no, en ella.

ENLACES:

BIBLIOGRAFÍA:
- Sagan, Carl. “La Tierra y sus demonios, la ciencia como luz en la oscuridad”

Tomado de:

Eres de Ciencias

2011: Los lugares más contaminados del mundo

La nueva lista 2011 de los lugares más contaminados del mundo podrá sorprender a algunos y a los seguidores de los mismos dará más pautas sobre la situación ambiental de los mismos.

De acuerdo a OurAmazingPlanet.com (reportes en inglés), los efectos en la salud y el medio ambiente son difíciles de medir pero se pueden estimar que los casos de cáncer, nacimientos defectuosos y reducción de la expectativa de vida son evidentes.

Procesando la información publicada en el periódico en inglés The HuffPost World las ciudades o lugares más contaminados del mundo se aprecian en las siguientes fotografías:

Contaminación atmosférica en Linfen, China.-

Mailuu-Suu, Kyrgyzstan, con muchísima basura radioactiva.-

Norilsk, Rusia con grandes complejos metalúrgicos.-

Sukinda, India con la minería sin control.-

Planta nuclear en Chernóbil, Ucrania.-

Dzerzhinsk, Rusia, ex ubicación de armas químicas.-

Kabwe, Zambia con minería de zinc y plomo.-

Sumgayit, Azerbaijan, que antes tuvo más de 40 fábricas de pesticidas y otros.-

Tianying, China, con fábricas de plomo.-

La Oroya, Perú y el complejo de minerales.-

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