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11 de agosto de 2011

Granjas avícolas ecológicas contra la resistencia bacteriana a los antibióticos

Especial: Medicina

Resistencia a los antibióticos

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) pone de manifiesto que sería interesante producir pollos y gallinas en granjas avícolas ecológicas, ya que se lucharía con más efectividad contra la resistencia bacteriana a los antibióticos. Se trata del primer estudio que demuestra que el número de bacterias resistentes a los antibióticos es significativamente inferior en las aves de producción ecológica, que en las aves producidas en granjas convencionales o producción industrial.

Sabemos que la seguridad alimentaria se complica año tras año, y esto es debido a la resistencia a los antibióticos que han adquirido algunos microorganismos patógenos, bacterias relacionadas con las enfermedades infecciosas que se transmiten de animales a humanos a través de la alimentación, como pueden ser la salmonella o la Campylobacter, han mejorado su resistencia gracias a las técnicas de producción empleadas. Una de las principales causas ha sido el uso indiscriminado de antibióticos en los animales sin que sea necesario, es decir, los fármacos se administran de forma preventiva para evitar que enfermen, con esta acción se da a los microorganismos la posibilidad de ser más resistentes. Según los expertos, con un cambio en el modelo productivo implantando las granjas avícolas ecológicas, se garantizaría una reducción inmediata de la resistencia a los antibióticos que hasta ahora han generado las bacterias.

Parece que se pretende revertir el proceso de resistencia, como sabemos las bacterias generan la resistencia utilizando los integrotes, unos elementos móviles que permiten transmitir la información genética de la resistencia adquirida de unas bacterias a otras, por lo que cada nueva generación es más resistente a la acción de los antibióticos. Los modelos productivos han provocado que determinadas cepas bacterianas estén presentes en cualquier tipo de carne sin que los antibióticos hayan podido acabar con ellas. Ya hace algunos años que los expertos advierten que utilizar antibióticos en la alimentación es una solución negativa, los patógenos luchan por sobrevivir y generan una resistencia que se convierte en una amenaza mundial.

Aunque la investigación habla sobre las granjas avícolas ecológicas contra la resistencia bacteriana a los antibióticos, es un modelo que se podría implantar en cualquier tipo de producción animal. Al respecto sería interesante retomar la lectura del post Carne contaminada en Estados Unidos, en su lectura podíamos saber que hasta un 25% de los diferentes tipos de carne que se comercializan en el país están contaminadas por una cepa de la bacteria Staphylococcus aureus o estafilococo áureo, bacteria peligrosa cuyo rango de enfermedades que causa es variado, neumonía, sepsis, meningitis, osteomielitis… y todo gracias a que ha desarrollado la resistencia a los antibióticos.

La preocupación sobre este tema hace que se inicien nuevas líneas de investigación para evitar que se desarrollen bacterias más resistentes y peligrosas, en lugar de desarrollar nuevos fármacos, los investigadores proponen dejar de utilizarlos y adoptar un modelo más respetuoso en la producción. Los datos parecen evidentes, un cambio de modelo productivo a las granjas avícolas ecológicas provoca que las aves contengan niveles significativamente más bajos de bacterias resistentes a los fármacos, suponemos que al cabo de unas cuantas generaciones se podría erradicar la resistencia. Al parecer, en un principio los expertos no esperaban encontrar diferencias o avances tan significativos simplemente por el cambio de modelo de producción. Los investigadores estudiaron principalmente los enterococos, microorganismos presentes en todas las aves, sean de producción industrial o ecológica. Estos microorganismos son un buen modelo para la investigación, para estudiar el impacto de los cambios en el uso de antibióticos en las granjas, ya que poseen una gran capacidad en el intercambio genético de la resistencia adquirida a otros enterococos.

En todas las granjas que participaron en el estudio (10 convencionales y 10 ecológicas) se detectaron bacterias enterococos en la alimentación, el agua y la cama de las aves, sin embargo la diferencia radica en la resistencia a los antibióticos, un claro ejemplo, un 67% de los enterococcus faecalis de las granjas avícolas convencionales eran resistentes a la eritromicina, el cambio de modelo productivo provocó un descenso del número de bacterias resistentes a los antibióticos hasta situarse en un 18%. Se observaron además otros cambios interesantes, un 42% de los enterococcus faecalis de las granjas convencionales habían desarrollado resistencia a diferentes tipos de fármacos, por el contrario, en las granjas ecológicas la resistencia era sólo de un 10%. En el caso de los enterococcus faecium, en las granjas convencionales la resistencia a los fármacos había sido desarrollada por un 84% de las bacterias, en las granjas de producción ecológica la cifra alcanzaba un 17%.

Estudios como este que hemos conocido a través de Eurekalert, hacen que se replantee el modelo productivo animal como una forma de luchar contra la resistencia que están adquiriendo los microorganismos y además mejorar la calidad de nuestra alimentación. De todos modos los investigadores indican que el estudio continúa y que es necesario comprobar los resultados dentro de unos años. Puedes conocer más detalles sobre el estudio a través de la publicación científica Environmental Health Perspectives.

Foto | Svadilfari

Fuente:

Gastronomía & Cia.

Unos científicos surcoreanos crean un perro fluorescente, podría curar enfermedades

Especial: Medicina

Los científicos han creado un perro que brilla utilizando una técnica de clonación que podría ayudar a encontrar curas para enfermedades humanas como el Alzheimer y el Parkinson.



El equipo de investigación de la Universidad Nacional de Seúl ha dicho que la beagle genéticamente modificada, llamada Tego, que nació en 2009, brilla con un verde fluorescente bajo luz ultravioleta si recibe el antibiótico doxiciclina, según la agencia Yonhap.

Los investigadores, que completaron una investigación de dos años, han afirmado que la capacidad de brillar puede ser desactivada o activada añadiendo un fármaco a la comida del perro.

'La creación de Tegon abre nuevos horizontes ya que el gen inyectado para hacer que el perro brille puede ser sustituido con genes que desencadenan enfermedades humanas mortales', según ha recogido la agencia citando al principal investigador, Lee Byeong-chun.

Dijo que el perro fue creado utilizando la tecnología de transferencia nuclear de células somáticas que el equipo de la universidad utilizó para crear el primer perro clonado del mundo, Snuppy, en 2005.

El científico ha afirmado que dado que hay 268 enfermedades que humanos y perros tienen en común, crear perros que muestran de forma artificial este tipo de síntomas podría ayudar a tratamientos para enfermedades que sufren los humanos.

El último descubrimiento publicado en 'Genesis', una publicación internacional, tardó cuatro años de investigación con un coste de aproximadamente unos 2,1 millones de euros para crear al perro y realizar los análisis de verificación necesarios.

Fuente:

Terra Noticias


Descubren una increíble terapia que puede curar el cáncer con células “natural born killers”

Especial: Medicina

Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania ha informado de un descubrimiento sorprendente que podría salvar la vida de los cientos de miles de personas que sufren leucemia en el mundo. Y que también abre, de una patada la puerta, la cura para el resto de tipos de cáncer.

Se trata del primer éxito claro en 20 años de un nuevo enfoque para el tratamiento de esta enfermedad: convertir las células de los pacientes en asesinos en serie con un único objetivo, que es buscar y destruir a las células cancerígenas.

Sólo lo han probado con tres pacientes, pero los resultados han sido “increíbles”, según los investigadores. Se trataba de tres hombres con casos muy avanzados de leucemia linfocítica crónica o LLC. Los pacientes fueron tratados con éxito en los últimos años con quimioterapia hasta que los medicamentos convencionales ya no funcionaban.

La única esperanza de una cura para ellos era el transplante de la médula ósea o de células madre, que no siempre funcionan y tienen un alto riesgo de muerte. Un año después de someterse a esta nueva terapia, dos de los hombres están completamente libres de cáncer y el tercer paciente se mejora a un ritmo endiablado.

“En tres semanas los tumores habían sido eliminados. Funcionó demasiado bien. Nos sorprendió que funcionara tan bien como lo hizo”, afirma el doctor Carl June, un experto en terapia génica de la Universidad de Pennsylvania, en el estudio publicado simultáneamente hoy en el England Journal of Medicine y en Science Translational Medicine. “Pero sólo ha pasado un año. Tenemos que saber cuánto tiempo tarda exactamente esta remisión”.

¿Sólo un año? Los pacientes con este tipo de enfermedad sabrán que es un suspiro si el final de ella está así de cerca.

Los científicos han estado trabajando durante mucho tiempo para encontrar maneras de aumentar la capacidad del sistema inmunológico para combatir el cáncer. Los anteriores intentos de modificación genética para crear “soldados de sangre”, (linfocitos T, que pueden reconocer y destruir las células malignas ) han tenido un éxito limitado, ya que las células T modificadas no se reproducen bien y desaparecen rápidamente.

Ahora estos soldados se han convertido en asesinos a sueldo, sicarios que se introducen en nuestro cuerpo con un sólo objetivo: cobrar su recompensa. Y para ello contarán con el mejor equipamiento. El Dr. June y sus colegas hicieron cambios en la técnica, utilizando un vehículo más rápido para ofrecer los nuevos genes a las células T, además de un mecanismo de señalización diciendo a las células a quién hay que matar y cómo deben multiplicarse para hacerlo.

Con este nuevo equipo, se produjo un aumento de 1000 veces en el número de células T modificadas en cada uno de los pacientes. Y descubrieron que, a esta amplia capacidad para la auto-replicación, se unía un ataque sin piedad a las células del cáncer para destruirlas; e incluso se quedaban de retén para matar a las nuevas células cancerosas que surgían. Se sabía que las células T atacan a los virus como el de VIH de esa manera, pero esta es la primera vez que se ha hecho contra el cáncer.

En promedio, cada nueva célula T infundida produjo la matanza de miles de células tumorales. Y, en general, la operación destruyó al menos dos kilos de tumor en cada paciente

Para la experimentación, se extrajo sangre de cada paciente y se modificaron su células T en las instalaciones de la facultad para la producción de vacunas. Después de haber sido alteradas en el laboratorio, millones de estas nuevas células se devuelven al paciente en tres transfusiones. Los investigadores describieron en detalle la experiencia de uno de los pacientes de 64 años de edad.

No hubo cambios durante las dos primeras semanas después de la transfusión. Pero luego comenzaron a enfermar con escalofríos, náuseas y fiebre. Él y los otros dos pacientes se vieron afectados por una reacción que ocurre cuando un gran número de células cancerígenas mueren al mismo tiempo, una señal de que la terapia génica está haciendo su trabajo dentro del cuerpo. Imagínate la peor gripe de tu vida, pero que cuando se pasa la batalla dentro de tu cuerpo…¡estás curado del cáncer!

Pero no todo es tan fácil como parece. Si entran los asesinos profesionales, hay que prever víctimas colaterales. La complicación principal parece ser que esta técnica también destruye algunas otras células que combaten infecciones de sangre, y hasta ahora los pacientes han estado recibiendo sencillos tratamientos mensuales para eso.

Porque estos asesinos celulares no sólo pueden acabar con la leucemia. Los científicos ya se están preparando para intentar la misma técnica de terapia génica para otros tipos de cáncer. Los mismos investigadores quiere poner a prueba la técnica con el cáncer de páncreas, el cáncer de ovario, el mieloma y melanoma. Otras instituciones están estudiando el mismo procedimiento con el de próstata y el cáncer cerebral.

Sin embargo, los mandos de misión son cautos y no quieren anticipar cuales serán los resultados de las operaciones secretas a corto plazo. Y el comandante en jefe, el Dr. June, es el primero que lo tiene claro: “Siguen siendo tan sólo tres pacientes. Tres mejor que uno; pero no son cien…Aunque sí que es el 100%”.

Más info: Universidad de Pennsylvania

Vía: New England Journal

Fuente y gráficos: El estudio completo en Science Translational Medicine

Tomado de:

Cooking Ideas


10 de agosto de 2011

Terapia génica: creando monstruos y curando el cáncer

Especial: Medicina

Desde que se insinuó la posibilidad, la modificación del ADN ha sido a la vez criticada, por las dudas éticas y posibles malos resultados, y mirada con esperanza para la cura de enfermedades a las que de otro modo no se les ve solución. Pero, ¿qué es la terapia génica? ¿Es realmente útil? ¿Podemos crear un monstruo por accidente?

Una breve introducción al maravilloso mundo del ADN…


Como todos sabemos, la información sobre cómo será nuestro cuerpo está almacenada en el ADN, en nuestro genoma. Esta información no se encuentra una sola vez en todo el cuerpo, sino repetida en muchas de nuestras células. Normalmente escucharéis que cada una de las células del cuerpo humano la tiene repetida una vez, pero eso no es del todo cierto. Existen células con varias copias de nuestro genoma, teniendo varios núcleos (como por ejemplo algunas células musculares) y otras que no tienen ninguna, como es el caso de los glóbulos rojos.

Esta información es, en principio, idéntica en todas las células del cuerpo. Y existe una buena razón para que esto sea así: todas provienen de la misma célula: el cigoto, que se forma por la fusión de un espermatozoide y un óvulo. Sin embargo, no es estrictamente cierto que el material genético de todas las células sea igual. A lo largo de la vida de cada célula, esta puede tener pequeños cambios en su ADN, que conocemos como mutaciones. Estas mutaciones pasan, a su vez, a las células que vengan de la célula que las sufra. Así, acabamos por tener montones de células con genomas ligeramente diferentes.


¿Es un planeta? No: un cigoto

Aun así, que esto no os haga preocuparos por la exactitud de los test de ADN, son muy precisos… pero de eso ya se hablará otro día.

Estas pequeñas diferencias entre las células son las que hacen, por ejemplo, que aparezca un cáncer. Algunas de las células del cuerpo acumulan mutaciones en algunos genes clave (por ejemplo, el conocido como p53) y esas células empiezan a dividirse a lo loco, creando graves problemas en el cuerpo.

Con esto, vemos dos cosas. Una, el genoma de todas las células de un mismo ser vivo no es exactamente igual. Dos, las diferencias en esos genotipos pueden tener efectos reales.

Terapia génica, o cómo podemos aprovechar las diferencias

Como hemos visto, las diferencias entre las diferentes células tienen a veces una manifestación más que evidente, como puede ser un tumor. Pero también podemos aprovechar esto para curar.

Con la cantidad de células que tenemos en el cuerpo, resulta fácil entender la imposibilidad de transformar completamente el genoma de un humano desarrollado. Por eso, tenemos que recurrir a cambiar el ADN de una pequeña parte de nuestras células. Ahora bien, ¿cómo puede esto dar resultado?

Dependiendo de la enfermedad, de una manera diferente.

Así, por ejemplo, en el caso de enfermos de diabetes se puede plantear la transformación de algunas de las células de los islotes de Langerhans para que produzcan insulina de forma relativamente normal. En el caso de enfermos de cáncer, se puede aplicar terapia génica para devolver a las células tumorales a su estado original.

Y, ¿cómo hacemos esto?

Básicamente, de dos formas, aunque cada una tiene montones de variantes.

La primera es la conocida como ex vivo, es decir, fuera del paciente. Se toma una muestra del tejido de interés y es esta muestra la que se transforma. Tiene la ventaja de que pasa a ser posible utilizar técnicas que, como la electroporación o la microinyección, no podemos usar de otra forma. Además, permite una mayor precisión, al poder enfocarla sólo a células de un determinado tipo. Sin embargo, tiene un grave problema, y es que para aplicarla necesitamos mantener las células en un cultivo de laboratorio, cosa posible con muy pocas células humanas, al menos sin recurrir a técnicas como los heterocariontes, que no son adecuadas para el uso en terapia.


Microinyección

La segunda forma de hacerlo, in vivo, consiste en hacerlo sobre el propio paciente. La transformación es, por esta razón, diferente y más complicada. Se suelen utilizar vectores víricos (por ejemplo, retrovirus modificados genéticamente), aunque también se ha probado con inyecciones de ADN desnudo (que también se usan en las vacunas de ADN, que podrían considerarse un tipo de terapia génica). Tiene una gran desventaja, y es la dificultad de controlar en qué células se está insertando el material.

Hay muchos más métodos para insertar material genético: liposomas, bombardeo con partículas (biobalística)…

En ambos casos, existe dificultad para saber cuántas copias del fragmento que queremos introducir se han insertado en cada célula y en qué zona del genoma se han insertado. Como se decía antes, estamos hablando de montones de células, y analizar una por una es inviable, sobre todo en tratamientos in vivo.

¿Es útil la terapia génica?

Sin duda, sí. A pesar de estar aún en sus inicios y muy lejos de estar normalizada, la terapia génica ya ha dado interesantes resultados en el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la periodontitis o la diabetes, además de prometedores caminos para la Enfermedad de Huntington.

¿Y los monstruos?

Algunos de vosotros, aficionados a los comics o la estupenda serie de televisión de Spiderman que se hizo en los 90, recordaréis al Dr. Curt Connors, personaje que, en su afán por recuperar su brazo perdido mediante terapia génica con ADN de lagarto, acaba convertido en Lizard, un lagarto humanoide y sumamente problemático. También el propio Spiderman aparece tras ser picado por una araña radioactiva que mezcla su ADN con el propio de Peter Parker, una suerte de terapia génica accidental

Sin embargo, y por desgracia para los que quieran convertirse en superhéroes o supervillanos, la terapia génica no puede tener estos efectos. Para empezar, a día de hoy, no estamos hablando de utilizar genes de otros seres vivos en humanos. Aún llegado el caso, sería necesario modificar muchos puntos, no sólo uno, para ver cambios tan drásticos. Además, los cambios que se ven en estos casos afectan a todo el cuerpo y no sólo a una parte… estamos hablando más bien de una metamorfosis, nada que se pueda hacer con terapia génica.


¿Esto nos espera si usamos la terapia génica?
Esto no significa, sin embargo, que la terapia génica esté exenta de riesgos. En uno de los primeros intentos de terapia génica, llevados a cabo sobre pacientes de algunos tipos de inmunodeficiencias severas combinadas (SCID), se produjeron leucemias tras el tratamiento, como se detalla en este artículo. Por suerte, se pudo hallar la causa de este problema y resolverla para posteriores intentos. No deja de ser, no obstante, un recordatorio de que la terapia génica, como muchas otras terapias, ha de ser usada con cuidado y que, con una mala aplicación, puede ser tan perjudicial o más que lo que intenta curar.

Bonus: En el próximo post, los X-men y los verdaderos mutantes. ¿algo en común?

Fuente:

Biotecmática

El ser más rápido del planeta

El Pilobolus, un hongo que crece en el estiercol, es tan rápido que si un ser humano fuera sometido a una fracción de su capacidad de aceleración quedaría destrozado. Pero antes... ?sabe usted qué son las Fuerzas G? Descúbralo antes de leer el post:

Las fuerzas G

Las fuerzas G no son una medida de fuerza sino una medida intuitiva de aceleración. Está basada en la aceleración que produciría la gravedad terrestre en un objeto cualquiera en condiciones ideales (sin atmósfera u otro rozamiento). Una aceleración de 1G es generalmente considerado como igual a la gravedad estándar, que es de 9.80665 metros por segundo cuadrado (m/s2).

La fuerza G para un objeto es de 0G en cualquier ambiente sin gravedad, como una caída libre o un satélite orbitando la Tierra y de 1G a cualquier objeto estacionario en la superficie de la Tierra al nivel del mar. Aparte de esto, las fuerzas G pueden ser mayores a 1, como en una montaña rusa, en una centrifugadora o en un cohete.

La medición de las fuerzas G se hace por medio de un acelerómetro.

Más información en la Wikipedia.



¿Un pájaro? ¿Un insecto? ¿Usain Bolt? Nada de eso. El ser vivo más rápido del mundo puede dejar en un pozo de vergüenza incluso a los artificios humanos más complejos. Es tan rápido que si fuéramos sometidos a una fracción de su capacidad de aceleración seríamos mucho menos que papilla. Imaginamos que ya deben estar pensando algunas posibilidades, pero la respuesta se encuentra en un lugar increíble, y dicho sea de paso, particularmente asqueroso.

Una de las maravillas de internet es que se ha convertido en la fuente de información ideal para responder a aquellas preguntas algo complejas que suelen hacer los niños. Imaginemos por ejemplo una pregunta como “¿qué es lo que corre más rápido?” Esa es relativamente fácil, ya que se trata del guepardo. Pero los más bajos de la casa no suelen conformarse con eso, y eventualmente llega el “¿hay algo más rápido?”. Uno puede hacer referencia a un halcón, que puede quebrar la barrera de los trescientos kilómetros por hora, con la obvia diferencia de que vuela y no corre.

Pero hay algo más rápido aún. No corre, ni tampoco vuela, sino lo que hace es expulsar. Ahora, no faltará quien puntualice el hecho de que aceleración y velocidad no son lo mismo, sin embargo, la habilidad de esta minúscula criatura es sorprendente. A simple vista no se puede decir mucho sobre el Pilobolus, más allá de ser un género de hongos que crece en el estiércol. La espora del Pilobolus es consumida por los herbívoros directamente sobre el césped, sobrevive a todo el proceso de digestión, y germina una vez que el excremento es evacuado.

Una aceleración monstruosa

El logro del Pilobolus llega al “disparar” la espora. Puede llegar de cero a veinte millas (32 kilómetros) por hora en apenas dos millonésimas de segundo, y su aceleración alcanza los veinte mil Fuerzas G. Si tenemos en cuenta que pilotos de caza altamente entrenados y experimentados pueden soportar nueve o diez Fuerzas G por unos pocos segundos, es fácil llegar a la conclusión de que la aceleración de la espora del Pilobolus es una monstruosidad.

Lo más sorprendente de todo es que el Pilobolus tiene una razón perfectamente lógica para disparar a sus esporas de ese modo. A su escala, el aire es mucho más “espeso”, por lo que la espora sufre de un importante nivel de fricción. Aún así, un Pilobolus puede arrojar a su espora a una distancia máxima de dos metros, lo suficientemente lejos del estiércol como para que otro herbívoro la consuma, y repita su ciclo de vida naturalmente. El vídeo pertenece a un documental de tres episodios presentado por la BBC en marzo de 2010 llamado “Richard Hammond’s Invisible Worlds”, que hace un especial énfasis en la utilización de alta tecnología para ver y apreciar aquello que normalmente se escapa a nuestros ojos. Si la penicilina se encontró en pan mohoso, y el ser vivo más rápido del planeta está en el estiércol, sólo nos queda esperar a ver de dónde saldrá la siguiente maravilla.

Datos:

1 milla terrestre = 1,6 km

Una aceleración de 1G es generalmente considerado como igual a la gravedad estándar, que es de 9.80665 metros por segundo cuadrado (m/s2).

Fuente:


ABC Ciencia


También la Luna tuvo su luna

Científicos creen que, en su origen, nuestro satélite natural orbitaba junto a una «compañera» que finalmente chocó contra su misteriosa cara oculta.



En los orígenes del Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años, un enorme objeto del tamaño de Marte chocó contra la Tierra. El violentísimo impacto generó una gran cantidad de escombros que salieron expulsados hacia el espacio. Todo ese material terminó unido formando la Luna. Hasta aquí, la historia que explica el origen de nuestro satélite natural es bien conocida, pero ahora un equipo de científicos de la Universidad de California en Santa Cruz ha añadido un nuevo capítulo y un nuevo personaje a la trama. Según los investigadores, el gigantesco impacto también creo otro cuerpo, más pequeño -alrededor de una trigésima parte de la masa de la Luna-, que se convirtió a su vez en una luna compañera de nuestro satélite natural, como si se tratara de un juego de muñecas rusas. Sin embargo, decenas de millones de años después, algo modificó su órbita y finalmente se precipitó contra su hermana mayor. Esta teoría, que aparece publicada en la prestigiosa revista Nature, puede explicar la existencia de una región montañosa en la cara oculta de la Luna, algo que hasta ahora resultaba un misterio.

Las notables diferencias entre las dos caras de la Luna han desconcertado a los científicos desde hace mucho tiempo. El lado cercano es relativamente bajo y plano, mientras que la topografía de la cara oculta es alta y montañosa, con una corteza más gruesa. Para Erik Asphaug, uno de los autores de la investigación, estas tierras altas pueden ser los restos sólidos de la colisión de la Luna con su pequeña compañera.

Los científicos consideran que la luna compañera fue atrapada incialmente por la Luna, compartiendo órbita con ella, pero en un determinado momento se desestabilizó y ambas chocaron. ¿Cómo se produjo ese choque? Para reproducirlo, los investigadores realizaron una serie de simulaciones computacionales del impacto, donde pudieron estudiar su dinámica y seguir la evolución y la distribución del material lunar.

Colisión a baja velocidad

Los científicos creen que la colisión se produjo a baja velocidad, de forma que el impacto no formó un cráter, sino que arrastró la mayoría de los materiales afectados y los acumuló como una gruesa capa de residuos sólidos, formando las tierras altas de la cara alejada de la Luna. Al mismo tiempo, desplazó el océano de magma bajo la superficie selenita hacia el hemisferio opuesto, lo que supone una explicación para la concentración de potasio, elementos de tierras raras y fósforo en su lado más cercano.

Otras teorías han intentado dar sentido al enigma de las dos caras diferentes de la Luna, como, por ejemplo, por causa de las fuerzas de marea. «El hecho de que el lado cercano de la Luna sea tan diferente al lejano ha sido una incógnita desde los inicios de la era espacial, quizás el segundo misterio después del origen de la propia Luna», afirma Francis Nimmo, investigador de la Universidad de California. Por ahora, no hay suficientes datos para saber qué teoría está en lo cierto. En la medida en que las sondas y artefactos humanos enviados al espacio proporcionen más y más información, descubrirlo será una cuestión de tiempo.

Fuente:

ABC Ciencia


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