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4 de agosto de 2011

La deforestación del Amazonas continua siendo un problema

Especial: Planeta Tierra





El National Institute for Space Research (INPE), ha publicado un estudio en el que anuncia que la deforestación en el Amazonas (Brasil) se ha acelerado durante el mes de junio. En su análisis exponen que 312,6 kilometros cuadrados han sido destruidos en junio, lo que supone un incremento del 17% respecto al mes anterior. Para llevar a cabo este estudio se han basado en el análisis preliminar de las fotos de satélite de la gran selva tropical de América del Sur.

En abril, más de 400 kilómetros cuadrados de bosque fueron destruidos en un solo estado, Mato Grosso, que es considerado como una importante frontera agrícola y se utiliza para la cría de ganado y cultivo de soja. Estos hechos se contraponen a los acuerdos que tomaron en la cumbre sobre el cambio climático de las Naciones Unidas en 2009 en Copengaue, donde Brasil se comprometió a reducir la deforestación del Amazonas en un 80% en 2020.

Brasil es el quinto país más grande del mundo en terreno. Posee 5.300.000 kilómetros cuadrados de selva y bosques, la mayoría en la cuenca del Amazonas, de los cuales sólo 1,7 millones están bajo protección estatal. El resto está en manos privadas o su propiedad no está definida.

La deforestación masiva ha convertido a Brasil en unos de los principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo. Este ritmo de deforestación alcanzó su punto máximo en 2004 con un valor de 27.000 kilómetros cuadrados por año. Sin embargo, durante el año 2010 se había reducido este valor a 6.500 kilómetros cuadrados, en parte gracias al sistema DETER (INPE’s Real-Time Deforestation Detection System), el cual permite obtener imágenes de satélites a diario. No obstante, esta herramienta sólo permite monitorear áreas de 25 hectáreas o más, por lo que sus resultados no se consideran definitivos.

Vía | Radio Netherlands Worlwide

Tomado de:

Xakata Ciencia

Las sabanas, los paisajes habituales de la evolución humana

Especial: Planeta Tierra

Las sabanas africanas prevalecieron en la mayoría de los lugares del este de África, donde los ancestros del ser humano y sus parientes simios evolucionaron durante los últimos seis millones de años. Así lo confirma en la revista Nature un equipo internacional de científicos que ha desarrollado un nuevo método de análisis para cuantificar la superficie vegetal.

Sabana del este de África en la Reserva Nacional de Samburu en Kenia. Imagen: Thure Cerling / Universidad de Utah (EE UU).

Un grupo de científicos estadounidenses, australianos, y keniatas ha utilizado isótopos de suelo antiguo para medir la superficie de árboles prehistóricos y la sombra en el pasado geológico, y ha determinado que las sabanas cubiertas de pasto y salpicadas de árboles estuvieron presentes en la mayoría de los lugares del este de África desde hace seis millones de años.

“Existieron hábitats abiertos en los entornos del este de África donde se han encontrado algunos de los primeros fósiles humanos de los últimos millones de años”, afirma Thure Cerling, autor principal del estudio e profesor de geología, geofísica y biología en la Universidad de Utah (EE UU).

Según el geoquímico, “donde hay restos de ancestros humanos, existen indicios de hábitats abiertos mucho más parecidos a las sabanas que a los bosques”.

El estudio, que se publica esta semana en Nature, ha permitido desarrollar un método que ha correlacionado ratios de isótopos de carbono en 3.000 muestras de suelo con fotografías por satélite de superficies de árboles y vegetación en 75 ubicaciones tropicales de todo el mundo (la mitad en África).

Las localizaciones representaban cualquier medio: desde el bosque cerrado hasta el pasto abierto, lo que permitió a los científicos determinar el porcentaje de superficie de árboles y de arbusto frondoso de hace millones de años.

Esta nueva forma de cuantificar el grado de apertura de los paisajes tropicales es el primer método “que realmente cuantifica la superficie de canopea, que es la base para clasificar algo como sabana”, afirma el investigador.

Abundancia de pastos abiertos

Según Cerling, aunque las sabanas del este de África se hicieron más extensas en los últimos dos millones de años, y los ancestros humanos y sus parientes pasaron épocas en estrechos “bosques en galería” paralelos a los corredores fluviales, el nuevo método demuestra que los pastos y las dehesas han prevalecido durante más de seis millones de años en la cuna de la humanidad, con una superficie de árboles de un 40% aproximadamente en la mayoría de las ubicaciones.

Para el equipo de investigación, durante los últimos 7,4 millones de años, en la superficie forestal el 75% eran arboledas cerradas y el 5% o menos pastos abiertos. Pero importantes áreas con superficie forestal por debajo del 40% (arboledas y pastos de sabana) han estado constantemente presentes.

La investigación ha permitido demostrar que más del 70% de las ubicaciones analizadas presentaba menos del 40% de superficie forestal, lo que indica que se trataba de dehesa arbolada o pasto. Menos del 1% de las muestras indicaron ubicaciones donde la superficie arbolada superara el 70%.

“Por tanto, los bosques ‘cerrados’ (más del 80% de superficie forestal) representan una fracción muy reducida de los entornos representados por estos paleosuelos”, detalla Cerling.

Espacios abiertos durante el bipedalismo

A esto se añade el que los fósiles de los primeros humanos y de sus ancestros y parientes extinguidos se han encontrado en entornos abiertos y arbolados del este de África. Los Ardipithecus, por ejemplo, que vivieron hace 4,3 millones de años en bosques según sus descubridores, presentaban un pequeño componente de pastos y otras plantas en su dieta.

“El hecho de que incluyeran pasto significa que se adentraban en la sabana, a menos que estuvieran degustando comida para llevar”, añade Cerling. Según el estudio durante el paso al bipedalismo (hace unos 4 millones de años), los espacios abiertos ya existían, “incluso predominaban”.

“En algunos periodos, había más arbustos y en otras épocas, menos. Casi nada podría haberse denominado un bosque denso, pero podemos observar ciertos periodos en los que determinados entornos estaban constantemente más poblados de árboles que otros. Descubrimos homínidos en ambos lugares”, declara el experto quien añade que la forma en la que los primeros homínidos repartieron su tiempo entre hábitats “más abiertos” y “más cerrados” sigue siendo una cuestión pendiente.

Fuente:

SINC

Descubra desde su PC un asteroide peligroso para la Tierra

Especial: Planeta Tierra

Los aficionados a la Astronomía pueden ahora investigar desde casa en un proyecto científico que podría ayudar a evitar una catástrofe planetaria. Se trata de identificar asteroides potencialmente peligrosos en los archivos astrónómicos, dentro de un programa del Observatorio Virtual Español (Centro de Astrobiología) que acaba de ponerse en marcha y que está abierto a todo el público.

La posibilidad de que un asteroide colisiones con la Tierra y ponga en peligro la vida no es ciencia-ficción, y de hecho ya ocurrió hace 65 millones de años, propiciando la desaparición de los dinosaurios según la hipótesis más defendida en la actualidad. De hecho, sólo en el Sistema Solar puede haber millones de asteroides y, por ello, es importante identificar sus órbitas para saber si en algún momento pueden cruzarse con la nuestra.

Muchos de estos cuerpos ya han sido identificados por proyectos de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que les han clasificado tanto por su tamaño (algunos son como una mota de polvo y otros de más de un kilómetro de diámetro) como por el riesgo que conllevan. Sin embargo, Enrique Solano, responsable del Observatorio, explica que conocer toda su órbita no es fácil, dado que algunos tardan años en realizarla al completo.

Esta es la razón por la que se abre al público una iniciativa que hasta ahora sólo se destinaba a los investigadores. "Ahora hemos estandarizado los programas de búsqueda y es muy sencillo participar", asegura Solano.

Cómo entrar en el programa

Para colaborar basta con entrar en la web del Programa Asteroides Potencialmente Peligrosos y registrarse. Una vez que su solicitud sea aceptada, recibirá un nombre de usuario y contraseña. A partir de ese momento, podrá elegir el asteroide que quiere seguir de un catálogo previo y se le mostrarán imágenes del Universo captadas en los últimos años por el Telescopio Sloan (Estados Unidos) en donde tendrá que ir identificando el objeto.

"Una vez que nos envíen la información, nosotros la reenviamos a la Unión Astronómica Internacional y podría dar lugar a un trabajo científico en el que los participantes figuren como autores", asegura Solano. Como estos asteroides están relativamente cerca y van a alta velocidad, su detección no será difícil, explica el experto, que recuerda el caso del famoso asteroide Apophis.

Este asteroide fue descubierto el 19 de junio de 2004 y las observaciones previas señalaron que había un 2,7% de probabilidades de colisión con la Tierra en 1929, un índice sin precedentes, dado que la mayoría no pasan del 0,5%. Sin embargo, cuando se analizaron imágenes de archivo tomadas en marzo de 2004 se comprobó que la órbita no seguía la trayectoria que se pensaba y, por tanto, no había tal peligro.

"Con la colaboración del público en el análisis de las múltiples imágenes del objeto tomadas en distintas épocas, obtendremos un cálculo preciso de su órbita. Además, pensamos que es una buena fórmula de potenciar la participación general en la ciencia", argumenta Solano.

Como ejemplo, baste el de un usuario que ha sido de los 20 primeros en apuntarse a la iniciativa y que ha identificado asteroides en más de 800 imágenes en poco más de dos semanas. Todo está en ponerse.

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El Mundo Ciencia


Descubren dos nuevos tipos de olas desconocidas hasta ahora

Especial: Planeta Tierra

La primera daba lugar a dos crestas simétricas, como una imagen en el espejo, y la segunda también generaba dos crestas, pero una era mayor que la otra.

Descubren dos nuevos tipos de olas desconocidas hasta ahora

Entre todas las cosas del mundo físico que creemos conocer bien, el agua ocupa un lugar destacado. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Nice-Sophia Antipolis, en Niza, acaba de realizar un descubrimiento sorprendente: dos nuevos tipos de olas de las que no se tenía noticia hasta ahora.

En un estudio recién publicado en Physical Review Letters, Jean Rajchenbach, Alphonse Leroux, y Didier Clamond explican cómo se toparon con las nuevas olas. Primero confinaron agua en una celda Hele-Shaw, un contenedor hecho de dos placas paralelas de cristal separadas por un estrecho vacío, y lo montaron sobre una plataforma capaz de vibrar a frecuencias determinadas y de realizar con exactitud los movimientos programados. Después hicieron vibrar el contenedor con el agua dentro, controlando la frecuencia y la amplitud de las vibraciones y grabaron las deformaciones (las olas) que se producían sobre la superficie del agua con una cámara.

A medida que los científicos iban incrementando las oscilaciones, empezaron a formarse "olas solitarias", las llamadas "olas de Faraday", que se forman sobre la superficie de un fluido que vibra cuando la frecuencia de esa vibración excede unos valores determinados y la superficie se vuelve inestable.

Una ola simétrica y otra no

Entonces los investigadores observaron dos tipos diferentes de olas, una simétrica y otra no. La primera daba lugar a dos crestas simétricas, como una imagen en el espejo, a izquierda y derecha del experimento. La segunda también generaba dos crestas, pero una era mayor que la otra. El primer tipo de ola nunca había sido observado en el agua, pero sí en otros experimentos sobre la superficie de una capa de pequeñas cuentas de bronce en vibración. El segundo tipo, sin embargo, jamás había sido observada por científico alguno.

"Hasta ahora -explica Jean Rajchenbach- habían sido descritas dos clases principales de olas solitarias. Las que hemos visto pertenecen a una nueva categoría".

Cuando Rajchenbach y su equipo trataron de comprender de qué forma la inestabilidad de la superficie del agua había podido crear estas olas, se encontraron con serias dificultades y su mecanismo no ha sido aún comprendido del todo. Pero la investigación se aplicará de inmediato al estudio de las olas marinas. "Obviamente -asegura Rajchenbach- el interés principal de nuestro trabajo es aplicarlo a las olas no lineales que tienen que ver con la formación de olas oceánicas de gran amplitud (olas gigantes y tsunamis)".

Las olas gigantes, que surgen inesperadamente en alta mar y que pueden llegar a medir hasta treinta metros, no tienen que ver con tormentas ni con terremotos y constituyen una seria amenaza para la navegación, incluso para las embarcaciones más grandes.

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ABC Ciencia

Las impurezas de los diamantes revelan el incio del choque entre continentes

Especial: Planeta Tierra

Un estudio en la revista «Science» explica cómo actúan a modo de «cápsulas del tiempo» aportando información de hace más de 3.500 millones de años.

Protegidas en el interior de los duros diamantes, las impurezas son minerales inalterados que pueden contar la historia del pasado lejano de La Tierra. Los investigadores han analizado los datos de más de 4.000 de estas inclusiones minerales para encontrar que los continentes iniciaron el ciclo (llamado ciclo de Wilson) de separación y choque hace unos 3.000 millones de años.

La investigación, que se publica este viernes en la revista 'Science'. El autor principal, Steven Shirey del Department of Terrestrial Magnetism de la Carnegie Institution, ha explicado que "el ciclo de Wilson es responsable del crecimiento de la corteza continental de La Tierra, las estructuras continentales que vemos hoy, la apertura y cierre de las cuencas oceánicas a través del tiempo, la formación de montañas y la distribución de los minerales y otros materiales de la corteza. Pero hasta hoy ha habido equívocos sobre cuándo comenzó dicho ciclo. Utilizamos las impurezas de los diamantes porque estos son cápsulas de tiempo perfectas, ofrecen información de hace más de 3.500 millones de años, información sobre la evolución de la atmósfera, el crecimiento de la corteza continental y el inicio de la tectónica de las placas"

El coautor del estudio, Stephen Richardson, de La Universidad de Ciudad del Cabo, ha señalado que "es asombroso que podamos usar las partículas minerales más pequeñas que pueden ser analizadas para revelar el origen de algunas de las principales características geológicas de La Tierra".

Los cratones, el origen de los diamantes

Los diamantes más grandes proceden de cratones, las formaciones más antiguas de las zonas continentales interiores. Los cratones contienen las rocas más antiguas del planeta y se extienden hacia el manto a más de 200 kilómetros, donde las presiones son lo suficientemente altas y las temperaturas suficientemente bajas para formar y almacenar diamantes durante miles de millones de años.

Los diamantes llegaron a la superficie accidentalmente durante las erupciones volcánicas de magma de las profundidades, que se solidificaba en roca llamada kimberlita. Las inclusiones en los diamantes se encuentran en dos variedades de roca: peridotíticas y eclogíticos.

La peridotita es el tipo de roca más abundante en el manto superior, mientras que la eclogita parece ser el remanente de la corteza oceánica reciclada en el manto por el hundimiento de las placas tectónicas. Shirey y Richardson, utilizando sus propio trabajos con otros investigadores publicados en más de 20 documentos durante un período de 25 años, revisaron los datos de más de 4.000 inclusiones de silicato -el material más abundante de la Tierra- y más de 100 inclusiones de sulfuro de cinco antiguos continentes. Se centraron en investigar cuándo fueron encapsuladas las inclusiones y la tendencia de composición asociada.

Las composiciones varían y dependen de la transformación geoquímica que los componentes sufrieron antes de ser encapsulados. Se compararon dos sistemas utilizados para fechar inclusiones, las técnicas del renio-osmio y del samario-neodimio. Ambas se basan en isótopos naturales que se desintegran lentamente, pero de forma predecible, lo que los convierte en excelentes relojes atómicos para determinar edades absolutas.

Los investigadores encontraron que hace 3.200 millones de años, solo se encuentran diamantes con composiciones peridotíticas, mientras que después de dicha fecha, son más abundantes los diamantes eclogíticos. "La explicación más simple es que este cambio se produjo a partir de la subducción inicial de una placa tectónica bajo el manto profundo de otra, puesto que los continentes comenzaron a chocar a una escala similar a la del ciclo actual. Esta transición marca el inicio del ciclo de Wilson", ha concluido Richardson.

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ABC

Colonizar otros mundos o morir en la Tierra

Especial: Planeta Tierra

La vida en el planeta será imposible en algún momento del futuro, ¿qué hará entonces la humanidad?

Colonizar otros mundos o morir en la Tierra

Recreación de la colonización a otros planetas

Tarde o temprano la Tierra dirá basta. Un meteorito, la superpoblación, condiciones atmosféricas cambiantes o, simplemente, la propia mano del hombre pueden suponer el fin de la vida en el planeta. Y será entonces cuando la raza humana deba, si puede, buscar otro lugar donde perpetuarse. Como es habitual en él, el científico Stephen Hawking ya advirtió sin pelos en la lengua que "entre los 1.000 años que le llevará a la humanidad hacer inhabitable el planeta y los 1.000 millones de años que le tomará al sol convertir en árida a la Tierra, está la posibilidad de que una supernova cercana, un asteroide o un agujero negro nos liquide a todos". Pero "si se establecen colonias de humanos en el espacio nuestro futuro como especie estaría seguro", afirma. Recientemente Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, abundó en la misma idea: "Existen cientos de razones para mudarnos de nuestro planeta"

En cualquier caso la humanidad está muy lejos de poder llevar a cabo una colonización. A día de hoy la tecnología no permite ni tan si quiere establecer una base en la Luna ni llegar a Marte, principal objetivo en este momento. Para ello será necesario superar barreras físicas como la de alcanzar la velocidad de la luz, pero aún así, llegar a otros planetas podría llevar un tercio de la vida de una persona o incluso toda ella. Hawking, aún así, es optimista al respecto: "Los avances teóricos podrían revolucionar la velocidad con la que podríamos realizar un viaje espacial, haciendo posible la colonización de otros planetas".

Al margen de lo tecnológico se presenta otro problema no menor. ¿En qué planeta asentarse? Pese a la infinidad de ellos que orbitan en el universo debe hallarse uno con similitudes con la Tierra. Por supuesto que contenga agua, pero también se debe tener en cuenta temperaturas -Venus o Marte serían inhabitables por ser demasiado caliente o demasiado frío, respectivamente- , climatología –un mundo de tormentas continuas o de fuerza salvaje sería imposible para la vida- atmósfera –una composición que permita la oxigenación- o el campo magnético –sin el cual se estaría expuesto a una radiación estelar mortal-. El pasado mes de febrero la NASA hizo público el censo de planetas indentificados por el telescopio Kepler. De 1235 hallados, 54 podrían tener las características necesarias para ser habitables. Pero existe un problema, se encuentran a cientos o miles de años luz de la Tierra.

A todo ello se sumaría un problema moral, si lo hubiera. Si un planeta alberga condiciones para vivir en él, lo más probable es que hubiera desarrollado su propia forma de vida. ¿Qué harían los humanos con ella? ¿Y si el caso fuese al revés y nosotros fuésemos los colonizados".

Hasta el momento la supervivencia de la humanidad "ha sido más bien una cuestión de suerte», afirma Hawking. Es por ello que ahora debemos dejar de confiarnos al azar y empezar a labrar nuestro propio futuro. "La raza humana no debería apostar solo al planeta", sentencia Hawking.

Tomado de AQUÍ
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