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3 de agosto de 2011

Clases sociales, Inteligencia y Evolución (primera parte)

Sthepen Jay Gould escribió “La Falsa Medida del Hombre” en 1981,donde realiza un amplio estudio sobre las diferencias entre las jerarquías sociales y como las clases superiores han buscado, a lo largo del tiempo, excusas para perpetuarse en los peldaños superiores de la jerarquía, son los inteligentes.

Sthephen Jay Gould se doctorò en paleontología en 1967 en la Universidad de Columbia, estudiando los fósiles de caracol de la época del Pleistoceno. Su contribución al conocimiento de la teoría de la evolución es una de las más importantes y polémicas. A lo largo de su vida escribió más de 20 libros, 100 comentarios a publicaciones, cerca de 500 trabajos científicos y 300 artículos en Natural History, revista mensual en la que publicó ininterrumpidamente durante más de veinticinco años. Recibió más de cuarenta grados honoríficos, además de haber sido presidente de la AAAS, de la Paleontologicac Society.

Alineación al centro

Gould puede considerarse como un intelectual, pues su campo de conocimiento no solo incluía la paleontología y la biología evolutiva sino también la historia de la ciencia, el arte, la ciencia política e incluso beisbol. Una de sus pasiones era difundir el conocimiento científico al público no especializado. Varios de sus libros como El pulgar del Panda, La falsa medida del hombre, La vida maravillosa fueron premiados.

Fue un científico polémico, sus trabajos de investigación podían ser apreciados o criticados, pero nunca fueron ignorados. Podría considerarse a Gould como el sucesor de Darwin. Amplió, junto con su colega Niles Eldredge el concepto de evolución, con su teoría del equilibrio punteado.

La teoría del equilibrio punteado cuestiona el concepto de evolución como un proceso gradual y continuo, tal como puede esperarse de la teoría de Darwin. Gould y Eldredge proponen un modelo en que la evolución puede producirse a saltos. Llegan a esta conclusión después de analizar los registros fósiles que muestran a menudo unas sustituciones bruscas de especies o explosiones evolutivas en periodos concretos, como la conocida explosión cámbrica.

La explicación es sencilla. Por alguna circunstancia se produce una pequeña variación genética que afecte al organismo, pero no a su capacidad de reproducción, al cabo del tiempo la población permanece estable hasta otro cambio. De esta manera la selección natural queda en un segundo plano y es la modificación del genoma la clave de la evolución. Es la teoría del equilibrio punteado, la evolución es la adaptación a los ambientes cambiantes, no significa progreso.

Resumiendo, la evolución no es lineal y progresiva, sino abrupta. Existen grandes períodos de equilibrio donde evolutivamente no sucede nada, las especies no cambian. Pero de repente (a escala geológica millones de años) se producen cambios rápidos y sustanciales, las puntas del cambio evolutivo.

Esta manera de considerar la evolución como un cambio a saltos y no como un proceso gradual le hizo enemistarse con los representantes de la sociobiologia, el creacionismo y la teoría del diseño inteligente. Y es que Gould era consciente que cualquier actividad humana ocurre dentro de un contexto social y por tanto las influencias culturales repercuten en el trabajo científico.

Para comprender los misterios del mundo en que vivimos es necesario que la investigación científica se adentre en el campo de la historia de la ciencia. Pues evaluar las causas que permitieron que la historia siguiera un camino y no otro nos ayuda a comprender que preguntas tenemos que hacer y que respuestas buscamos.

Stephen Jay Gould escribió por primera vez “La falsa medida del hombre” en 1981 como respuesta al auge del determinismo biológico. Gould analiza y critica las distintas formas que a lo largo del tiempo se han utilizado para medir la inteligencia. Y como estas medidas se han utilizado para justificar de forma científica los derechos de la clase dirigente para perpetuarse en su escala social dominante.

S.J.Gould a lo largo de todo el libro muestra una gran preocupación por los desastres a que han conducido las falsedades argumentadas en clave científica. Se propone desenmascarar estas falacias de la ciencia utilizada con propósitos injustos, dice textualmente hablando del determinismo biológico:

“Pasamos una sola vez por este mundo. Pocas tragedias pueden ser más vastas que la atrofia de la vida; pocas injusticias, más profundas que la de negar una oportunidad de competir, o incluso de esperar, mediante la imposición de un límite externo, que se intenta hacer pasar por interno”

Desde muy antiguo se ha intentado mantener una sociedad jerarquizada, los justos y sabios formando la clase dominante y dirigente. Los mendigos e ignorantes en la clase más baja. Gould empieza contando como Sócrates propone una sociedad construida artificialmente y ex profeso según la condición impuesta a sus ciudadanos por la clase gobernante. Esta sociedad se dividiría en tres clases: clase mandataria, clase ayudante y clase obrera. La condición de pertenencia a cada clase será debida a la educación y cada clase recibirá una educación diferente desde la infancia.

Platón en “La República”, escrito en forma de dialogo entre Sócrates y otros personajes, discute la organización del Estado ideal. Sócrates aconseja que se diga a los ciudadanos que Dios ha dado a cada uno una forma diferente, a los que tienen la capacidad de mandar, les ha puesto oro; a los ayudantes plata; a los obreros bronce y hierro. Gould considera que no hay mucha diferencia entre este cuento sobre metales al cuento actual del determinismo biológico sobre genes.

“Los metales han sido reemplazados por los genes (aunque conservemos algún vestigio etimológico del cuento de Platón en el uso de la palabra “temple” para designar la dignidad de la persona. Pero la argumentación básica sigue siendo la misma: los papeles sociales y económicos de las personas son un reflejo fiel de su constitución innata. Sin embargo, un aspecto de la estrategia intelectual ha variado. Sócrates sabía que estaba mintiendo.”

Gould, consciente de la importancia de la historia cultural, quiere desmitificar a la ciencia como una empresa objetiva.

“Lo que pienso es, más bien, que la ciencia debe entenderse como un fenómeno social, como una empresa valiente, humana, y no como la obra de unos robots programados para recoger información pura.”

En este aspecto, el científico se encuentra influenciado por su cultura. Dentro de un contexto cultural, el científico hace preguntas y encuentra respuestas. Las condiciones culturales impondrán inconscientemente la forma de hacer las preguntas y esta condiciona la forma de obtener las respuestas. De esta manera Gould exculpa a los científicos que se han equivocado, lo han hecho con la mejor voluntad científica, pero desconociendo sus propios intereses que han sido condicionados por su educación cultural.

Según Gould se comenten dos graves errores o mentiras, la reificación y la gradación.

Reificación: tendencia a convertir los conceptos abstractos en entidades reales.

Gradación: tendencia a ordenar la variación compleja en una escala gradual lineal ascendente.

La aplicación de estas mentiras ha conducido al extremo de aplicar un único criterio para medir uno de los parámetros más difundidos de nuestra especie, la inteligencia. Se mide utilizando el denominado test o coeficiente de inteligencia (CI). Así pues, la inteligencia deja de ser una laboriosa complejidad cerebral y pasa a ser solamente lo que mide el test de inteligencia. Gould lo considera un reduccionismo absurdo.

Estas falacias han sido propagadas por diferentes científicos que creían firmemente en ellas como verdades empíricas. Incluso le dieron nombre, poligenia. Consideran que las diferentes razas humanas han sido creadas por separado.

Louis Agassiz (1807-1873) consideraba que los negros deben ser adiestrados para el trabajo manual y los blancos para el intelectual. Samuel George Morton (1799-1851) quería demostrar la jerarquía entre las razas basándose en la característica física del cerebro, sobretodo en su tamaño. Para ello midió el tamaño del cráneo de diferentes tipos, como caucásicos, americanos, judíos, asiáticos y africano. Curiosamente obtuvo un valor alto para el caucásico respecto todos los demás.

Stephen Jay Gould demuestra que estos resultados son fruto de errores de medición y cálculos estadísticos. Gould lo disculpa parcialmente, diciendo que Morton estaba culturalmente condicionado a obtener y creer en este resultado. La subjetividad cultural del científico falsea el resultado objetivamente científico.

En la segunda mitad del siglo XIX el afán científico por obtener resultados numéricos a partir de la experimentación condujo a creer que los resultados obtenidos a partir de mediciones rigurosas eran incuestionables. Uno de los primeros en realizar extensas mediadas fue Francis Galton (1822-1911), primo de Darwin, padre de la eugenesia y precursor de la estadística moderna. Creía firmemente que con suficiente empeño e inventiva, todo podía medirse y cuantificarse para un fin científico. Aprovechando la Exposición Internacional de 1884, instalo un laboratorio en la exposición donde por poco dinero se efectuaban mediciones del cráneo y tests a las personas que pasaban por allí. El laboratorio se hizo famoso y atrajo a muchas personas. Naciendo de esta manera lo que podríamos considerar una fiebre científica en la medida del cráneo. Llegando hasta nuestros días como determinismo biológico. Así defienden que las jerarquías sociales existentes entre los grupos más y menos favorecidos obedecen a los dictados de la naturaleza; la estratificación social constituye un reflejo de la evolución biológica.

Una o mentiras más difundidas es el de la relación de la inteligencia con el tamaño del cerebro. Su impulsor fue el cranometrista Paul Broca (1824-1880), profesor de cirugía clínica en la facultad de medicina. En 1859 fundó la Sociedad Antropológica de París, dando una gran importancia al tamaño del cerebro en el estudio de la antropología, decía:

“En general, el cerebro es más grande en los adultos que en los ancianos, en los hombres que en las mujeres, en los hombres eminentes que en los de talento mediocre, en las razas superiores que en las razas inferiores…A igualdad de condiciones, existe una relación significativa entre el desarrollo de la inteligencia y el volumen del cerebro.”

Mucho tiempo ha pasado desde entonces y con el auge del determinismo los argumentos craneométricos perdieron gran parte de su prestigio en el siglo XX. Pero fue solamente para pasar a otro argumento igualmente peligroso, las pruebas de inteligencia.

En 1970 el antropólogo surafricano P.V.Tobias denunciaba el mito según el cual el tamaño del cerebro tenía alguna relación con la inteligencia. Y por tanto la clasificación de los grupos humanos en este sentido carecía de sentido. En definitiva nunca se ha demostrado la existencia de tales diferencias independientemente del tamaño del cuerpo y de otros factores distorsionantes.

El concepto de evolución transformo el pensamiento humano a lo largo del siglo XIX, se usó y se abuso de la teoría de la evolución. Los creacionistas como Agassiz y Morton y los evolucionistas como Broca y Galton encontraron datos en el tamaño del cerebro para establecer distinciones entre los grupos humanos. Para finalmente darles una apariencia científica utilizando o mejor dicho mal utilizando la evolución darwinista.

Gould cita otros dos argumentos en la utilización indebida de la teoría de la evolución. El primero es el de la recapitulación, a menudo resumido en la frase poco inteligible de “la ontogenia recapitula la filogenia”. El segundo es la hipótesis acerca del carácter biológico de la conducta criminal. Ambas teorías buscan signos morfológicos que caractericen a diferentes grupos humanos para obtener la justificación científica para la discriminación de los marginados e indeseables. La clase dominante adquiere otra vez un mecanismo para su perpetuación en lo alto de la pirámide social.

El zoólogo alemán Ernst Haeckel utilizando la teoría biológica creacionista sugirió que el desarrollo embrionario de las formas superiores podía servir de guía para deducir el árbol de la vida. Creía que a lo largo de su formación embriológica cada individuo pasa por todos los estadios evolutivos de sus antepasados. Es decir, cada individuo en su creación embriológica escala su propio árbol genealógico. Así, las hendiduras branquiales que se observan en el embrión humano al comienzo de su desarrollo, representan el estadio adulto de un pez, en un estadio superior la aparición de una cola revela la existencia de un antepasado reptil o mamífero.

Esta idea se propago hacia otras disciplinas, ejerciendo una influencia decisiva. Tanto es así, que Sigmund Freud la utilizo en su teoría del psicoanálisis. El concepto parricida de Edipo en los niños pequeños debía corresponder a un episodio real protagonizado por unos antepasados adultos.

Pero donde más se aplico la recapitulación fue en la distinción entre negros y blancos. Los negros adultos, las mujeres y los blancos de las clases inferiores eran como los niños blancos varones de las clases superiores. La recapitulación se convirtió en una idea fundamental para la teoría del determinismo biológico. Tesis que permitía justificar el imperialismo.

El segundo argumento fue ampliamente desarrollado por Lombroso en su teoría del hombre criminal. Como medico que era, desarrollo la antropología criminal a partir de observar las diferencias anatómicas que podrían distinguir a los criminales de los locos. Creyó ver que los cráneos de los criminales se parecían a los de los simios, así pues, los criminales eran seres humanos que aun poseían caracteres ancestrales hereditarios que los hacían comportarse como un mono o un salvaje y en nuestra civilización moderna su conducta se considera criminal.

Según este concepto el crimen tiene raíces biológicas, los criminales pertenecen a un estadio evolutivo inferior al hombre blanco respetable. Incluso se llegó a relacionar la epilepsia con la criminalidad. Causando una gran consternación entre los epilépticos, al ser considerados gente moralmente reprochable.

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Abcienciade

¿Por qué los gemelos idénticos no tienen las mismas huellas digitales?

En la formación de las huellas no sólo interviene la herencia genética, sino que son el resultado de la interacción de la información genética con el medio ambiente.

Las diferentes huellas dactilares, como la diferente distribución de las manchas en la piel de animales clonados, son dos ejemplos claros de que la información codificada en nuestros genes no es inalterable. Es como la partitura de una sinfonía, la música está escrita, pero existe un margen de interpretación que puede dar lugar a un concierto mediocre o simplemente inolvidable. De la misma forma, la información de los genes puede ser interpretada de diferentes maneras.

En el desarrollo de las huellas dactilares en el embarazo influyen factores como la presión sanguínea

Los gemelos idénticos comparten exactamente la misma herencia genética, es decir, los mismos genes, porque proceden de un único embrión que por diversas causas se divide dando lugar a dos individuos. Sin embargo, desde el mismo momento de la división, pasan a ser dos seres diferentes y cada uno interacciona de forma distinta con el medio que le rodea, es decir, pueden tener experiencias muy distintas. En el desarrollo de las huellas dactilares durante el embarazo influye de forma determinante la presión, tanto del líquido amniótico como la propia sanguínea del feto o el contacto con otras partes del cuerpo. Simplemente una diferente posición en el útero da lugar a diferentes presiones. Eso hace que la disposición de las crestas papilares adopte una distribución distinta que determina la aparición de huellas diferentes. Es por esta misma razón por la que no tenemos las mismas huellas en todos los dedos.

De la misma forma, las manchas de color en los animales no vienen determinadas exclusivamente por la herencia genética. La migración de los melanocitos, las células responsables de la pigmentación, se produce durante la gestación y en cada individuo los diferentes factores que controlan esta migración inter-accionan de forma distinta. Por esa razón los animales clonados, aunque comparten una misma información genética, presentan una piel en la que la distribución de las manchas puede ser muy diferente.

Nuestro fenotipo, es decir, la apariencia que tenemos y manifestamos, es el resultado de la traducción de nuestra herencia genética o genotipo. Pero esta traducción no es inamovible. La manifestación de los genes puede estar condicionada por diferentes circunstancias medioambientales. Cuando hablamos de factores medioambientales no debemos pensar exclusivamente en factores climáticos, hay que entenderlo desde una perspectiva mucho más amplia. No sólo son factores externos como la luz, la temperatura o la presión; también influyen de manera muy directa factores determinados por el ambiente interno del propio individuo. El sexo es posiblemente uno de los más relevantes y que actúa dando lugar a diferentes factores hormonales. También los niveles de nutrientes o elementos químicos pueden modular la expresión de los genes. Todos estos factores, de forma independiente o interactuando ente ellos, dan lugar a que un determinado gen entre o no en funcionamiento, y en caso de que se active, que lo haga a diferentes niveles haciendo que la información genética se desvíe en una u otra dirección. Por eso, en temas de salud, se habla tanto de enfermedades relacionadas con el estilo de vida.

La manifestación de los genes puede estar condicionada por circunstancias medioambientales

La epigenética es el término que se creó para referirse a todos los mecanismos que relacionan la herencia genética con el medio ambiente y que, sin modificar la secuencia de los genes, influyen en su expresión.

Los mecanismos de actuación de la epigenética aún no se conocen plenamente. El más frecuente funciona creando marcas en los genes de tal forma que un gen marcado de una forma determinada sufre un proceso llamado de silenciamiento. Este mecanismo tiene lugar durante el desarrollo embrionario y en muchos casos sigue una pauta concreta. Así, un determinado gen se silencia en un tejido y no en otro, con lo que se logra que un mismo gen tenga diferentes manifestaciones. Este mecanismo perfectamente establecido es heredable, pero también puede ser alterado por una condición ambiental, que de alguna forma modula la información genética dando lugar a los distintos fenotipos.

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Público

Algunas plantas duplican su ADN para superar la adversidad

Foto de la Noticia

Foto: ALBERTO SALGUERO QUILES/WIKIMEDIA COMMONS


Investigadores de la Universidad de Illinois exponen en un nuevo estudio, publicado en la revista 'Ecology', que uno de los secretos del triunfo post-traumático de las plantas que han sido parcialmente comidas por animales de pastoreo radica en su capacidad para duplicar sus cromosomas una y otra vez, sin someterse a la división celular, ya que crecen más y más rápido y se reproducen con más éxito.

Si bien este proceso, llamado endorreduplicación, no es nuevo para la ciencia, ningún estudio anterior lo había examinado en relación con el crecimiento y capacidad reproductiva que se produce en muchas plantas, después de haber sido dañadas, según ha explicado el profesor de biología Ken Paige, de la Universidad de Illinois, responsable del estudio con el estudiante de doctorado Daniel Scholes.

"Si usted habla con un biólogo molecular, puede saber lo que es la endorreduplicación, pero no lo ha visto nunca desde la perspectiva del éxito reproductivo de las plantas", ha señalado Scholes. "Hemos tratado de vincular ambos y hemos descubierto de que existe una relación", ha detallado.

Los investigadores estudiaron la Arabidopsis thaliana (en la imagen), una planta de flores perteneciente a la familia de la mostaza, que en repetidas ocasiones duplica sus cromosomas en algunos tipos de célula. La planta comienza su crecimiento con sólo diez cromosomas --cinco de cada padre-- pero después de las duplicaciones, algunas células llegan a contener hasta 320 cromosomas.

Los investigadores compararon el contenido de ADN de dos cultivares de A. thaliana que suelen ser ingeridos por animales de pastoreo. De las 160 muestras de cada cultivar estudiado, la mitad fueron de pasto artificial (por recorte de sus tallos centrales) y la otra mitad no. Uno de los cultivares, llamado "Columbia", se recuperó notablemente, sus tallos y hojas crecieron rápidamente y produjeron más semillas que las plantas sin recortar. En el otro cultivar, llamado "Landsberg Erecta", el crecimiento se mantuvo estable después de cortar y se redujo el nivel de producción de semillas.

Un análisis de la cantidad de cromosomas en los tejidos de cada tipo de planta antes y después del recorte de Columbia reveló que fue capaz de recuperarse en parte por la aceleración de la endorreduplicación en algunos tejidos. Su hermana cultivar, "Landsberg Erecta" sin embargo, no lo hizo.

"El contenido de ADN total se eleva en una de las variedades después de cortar, pero esto no cambia en la otra", ha señalado Paige, que ha añadido que "ese impulso adicional es lo que aumenta su éxito reproductivo".

El contenido de ADN adicional podría permitir que las plantas aumenten la producción de proteínas necesarias para el crecimiento y la reproducción, ha indicado Schole. Más ADN también significa mayores células. "Si existe más ADN en el núcleo, habrá un mayor volumen nuclear, lo que hace que las células consigan ser mayores", añade. El aumento en el tamaño de las células individuales puede dar lugar a un aumento en el tamaño de la planta entera.

En los primeros estudios llevados a cabo a lo largo de 30 años, Paige encontró que, incluso en entornos naturales, las plantas pueden desarrollar la capacidad de recuperarse después del pastoreo. "Hemos observado a plantas de generación en generación, así que sabemos que las que sirven de pasto en realidad obtienen ventaja reproductiva tres veces más que las que no", ha detallado. "Ahora estamos empezando a comprender los mecanismos moleculares que hacen esto posible", ha concluido.

Fuente:

Europa Press

Cómo 've' el cerebro la belleza

Un visitante observa la estética de un cuadro en el Museo de Orsay (París, Francia). | AP

Un visitante observa la estética de un cuadro en el Museo de Orsay (París, Francia). | AP

  • Una disciplina de reciente creación intenta descubrir cómo procesamos el arte

Definir una obra de arte no es sólo una cuestión humanística, también la neurobiología tiene algo que decir, más concretamente una rama denominada neuroestética, creada hace apenas unos 10 años por el científico Semir Zeki, catedrático de Neuroestética de la Universidad College de Londres. Según este experto, el arte es aquello que "satisface más partes del cerebro, a más cerebros y a lo largo de más tiempo". En definitiva, tal y como argumentan los especialistas en esta materia, el comienzo y el final del arte están en este órgano del sistema nervioso.

Aunque belleza y arte existen desde tiempos inmemorables, aún se desconoce cómo el cerebro es capaz de crearlos y percibirlos. Aquí es donde entra en juego la neuroestética, cuyo fin es descubrir cómo se procesa la información que el cerebro recibe e identificar qué áreas del mismo se activan ante un estímulo considerado como 'bello'. Es decir, profundizar en la interacción del sistema nervioso con la pintura y el arte en doble sentido: "Cómo influye el arte en el sistema nervioso y cómo el sistema nervioso crea el arte", señala Teresa Moreno, del servicio de Neurología, del Hospital 12 de Octubre (Madrid) en un libro titulado Neuroestética, en el que participan otros expertos como Zeki.

En otras palabras, "intentamos encontrar la base científica de la creación del arte", resume a ELMUNDO.es Antonio Martín Araguz, neurólogo del Hospital central de la Defensa de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). Se trata de un proceso muy complejo en el que intervienen distintos parámetros como los colores, el movimiento, las formas (si es creación visual) y también existe un componente emocional.

"Todavía no se sabe cómo un único estímulo, por ejemplo, un cuadro, puede desencadenar diferentes emociones", subraya la doctora Moreno. Podrían influir los conocimientos previos, la formación artística, el nivel intelectual, incluso el sexo y la edad.

Y en esta línea trabajan actualmente los especialistas en neuroestética, a través de resonancias magnéticas que detectan las áreas cerebrales que se estimulan con la acción de distintos estímulos. "Los artistas nos ayudan a estudiar cómo funciona el cerebro visual", recalca la experta.

Neuronas y dolor crónico

En la última década "hemos visto que, a pesar de existir una teoría que dice que las neuronas no se regeneran a partir de cierta fase de maduración, sí se producen nuevas interconexiones y esto origina cambios en el cerebro", desvela el neurólogo español. Por ejemplo, "los músicos de alto nivel tienen un crecimiento de este órgano que afecta al procesamiento de los sonidos de la música". Es decir, su desarrollo artístico a lo largo de los años puede derivar en el aumento de algunas zonas cerebrales y cambios en el arte musical. Esto podría suponer en el "futuro avances en algún tipo de enfermedad neurológica".

Otro de los parámetros que influyen en la creación y la percepción del arte es el dolor crónico. "Probablemente Van Gogh tuviera un trastorno psicótico que hacía que su forma de percibir los colores y los movimientos fuera absolutamente genial o que Mozart sufriera síndrome de Gilles de la Tourette (trastorno neurológico caracterizado por la emisión involuntaria de tics fónicos y motores) y alcanzara [así] un desarrollo musical como el que logró". Hay enfermedades cerebrales que pueden modular su actividad y hacerla genuina.

En España hay tres grupos de trabajo que analizan estos y otros componentes de la creación de arte. Araguz participa en uno de ellos, desarrollado por la Sociedad Española de Neurología (SEN). "Trabajamos en la historia del arte y patologías neurológicas y también hacemos seguimiento de pacientes concretos, observando cómo evolucionan los trastornos mentales y cómo va cambiando su creatividad".

Queda mucho por entender del cerebro humano y la investigación al respecto "es muy reduccionista (se estudia por pequeñas partes). Nosotros lo analizamos de forma más global. Recibimos millones de estímulos que tenemos que filtrar para sobrevivir y a partir de ahí el cerebro construye una realidad exterior. Ser creativos podría ser una necesidad que siempre hemos tenido a lo largo de la historia para adaptarnos a todo y alcanzar la supervivencia, algo que también tenemos que hacer en la actual crisis económica".

Tomado de:

El Mundo Salud

El telescopio espacial "Chandra" capta nítidas imágenes de gas fluyendo hacia un agujero negro

El telescopio espacial "Chandra" capta nítidas imágenes de gas fluyendo hacia un agujero negro

El observatorio orbital "Chandra" de la NASA captó por primera vez imágenes nítidas de gas fluyendo hacia un agujero negro, lo que ayudará a los astrofísicos a entender cómo crecen los agujeros negros y cómo se comporta la materia en condiciones de un campo gravitatorio extremadamente intenso, informó la NASA.

El agujero negro supermasivo que ha sido objeto de atención de "Chandra" se encuentra en el centro de la galaxia NGC 3115, situada a 32 millones de años luz de la Tierra. Los datos anteriores demostraban que ese agujero negro absorbía materia pero no había pruebas directas de ese efecto.

Durante las observaciones del comportamiento del gas caliente a diversas distancias del centro de la galaxia, un grupo de astrónomos encabezado por Ka-Wah Wong de la Universidad de Alabama (EEUU) encontró el límite crítico tras el cual el gas empezaba a moverse, dominado por la gravedad del agujero negro, y caía hacia su interior. Esa distancia recibió el nombre de "radio de Bondi", o radio de la atracción gravitatoria.

A medida que el gas fluye hacia el agujero negro se comprime, se calienta y aumenta de brillo. Las observaciones mostraron que la temperatura del gas comienza a crecer a una distancia de 700 años de luz del agujero negro, lo que permitió determinar el "radio de Bondi".

La masa del agujero negro en el centro de NGC 3115 supera 2.000 millones de veces la masa del Sol. Es el agujero negro más cercano a la Tierra con esa masa.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista "Astrophysical Journal Letters".

Fuente:

RIA Novosti

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Flores usan iridiscencia para atraer insectos

Un estudio revela que que las abejas pueden distinguir la iridiscencia de las flores y sospechan que los insectos prefieren las flores más llamativas

  • Foto: Vanguardia/ Archivo

Científicos de la Universidad de Cambridge están mostrando una cualidad hasta ahora desconocida de algunas flores comunes de jardín: la luz brilla en ellas como lo hace en burbujas de jabón o en la parte trasera de un CD.

Los investigadores dicen que la iridiscencia de tulipanes y otras flores tiene como función atraer la atención de abejas y otros insectos polinizadores.

Esas flores crean ese resplandor a causa de minúsculas estrías en su superficie, en las que la luz cambia de tono de acuerdo con el ángulo de incidencia.

Hasta ahora los científicos han demostrado que las abejas pueden distinguir la iridiscencia de las flores y sospechan que los insectos prefieren las flores más llamativas.

El principio fue uno de varios descubrimientos mostrados esta semana en la exposición de Ciencia de Verano la Royal Society, en Londres.

Fuente:

La Vanguardia

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