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19 de julio de 2011

El "boom" de lasgallinas ponedoras en los EE.UU.

Especial: Seres Vivos:

La gallina y la ciudad


Fotos: Isaac Hernández

Vuelven las gallinas a la ciudad. Nueva York reclama a sus viejas y cacareantes moradoras, que andan picoteando alegremente en los jardines comunitarios y en los patios traseros, del todo ajenas a la cacofonía de las ambulancias y los coches de bomberos...

“Tenemos la idea equivocada de que las gallinas no pertenecen a la ciudad”, admite Owen Taylor, “padrino” de la nueva generación de ponedoras neoyorquinas. “Durante cientos de años, las gallinas han sido siempre parte del paisaje urbano. Al menos así fue hasta los años cincuenta, cuando las ciudades cedieron definitivamente el espacio al coche”.

Owen, 30 años, se crió en una zona rural de Connecticut. Fue profesor de ecología y diseño urbano antes de pasar a la práctica con el Chicken Project, el programa lanzado por la organización Just Food para promover la crianza de las gallinas en el fragor de la gran urbe y allá donde no llegan los alimentos frescos.

Quedamos con Owen en el Jardín La Unión, en Sunset Park, uno de tantos “desiertos alimenticios” de Brooklyn donde no es posible encontrar más que comida enlatada y “fast food”. Con el gallinero recién concluido, Monica Vega, Leslie Velasquez y otras voluntarias del jardín confían en sacar de sus diez gallinas al menos 40 huevos a la semana...

“Las gallina son las únicas mascotas que nos dan de comer”, atestigua Owen. “Y si tenemos un huerto cerca, fertilizan la tierra y mantienen a raya a la población de insectos. Los niños tienen además una conexión muy directa con ellas. Es cierto que son muy huidizas y difíciles de coger, pero hay pocos animales tan divertidos”.

Eso sí, criar gallinas “es una responsabilidad diaria”, advierte el experto. “Hay que darles agua y comida todos los días, y hay que mantener limpio el gallinero para evitar problemas de olores. Cualquiera puede cuidar gallinas en su patio trasero, es perfectamente legal. Pero los vecinos pueden denunciarte si causas “molestias”. Aunque hay una forma infalible para convencerlos: ofréceles huevos”.

Dejamos a Owen en Brooklyn y con su bicicleta, y saltamos a otro de los gallineros predilectos de Just Food. Salimos al encuentro del afromaericano Abu Talib, nacido hade 77 años en Carolina del Sur y “renacido” como agricultor urbano en la Taqwa Community Farm, a la sombra del estadio de los Yanquees. Estamos en el corazón del Bronx neoyorquino, con sus tristes bloques de ladrillo descolorido, a donde llega de pronto el olor al campo...

“Esto fue como volver a mis orígenes, en 1934 y en el sur. Entonces había aún muchas granjas en las ciudades; a todos nos despertaba el canto del gallo y los pollos correteaban por las calles... Yo también di el salto a la jungla asfalto, y he trabajado en todos los oficios imaginables en Nueva York, incluido el de taxista. Pero por fin he encontrado un propósito. Esta no es mi pasión, es mi “misión” en la vida”.

“Imagina que no existe el hambre”... Lo lleva escrito Abu Talib en su camiseta negra, con la estampa de John Lennon. Y ésa es la “misión” a la que se entrega con devoción religiosa: traer verdura, fruta y huevos frescos a estas barriadas pobres invadidas por la “comida basura”.

El gallinero anda hoy alborotado. Abu Talib entra sigilosamente y se lleva cuatro huevos de rigor. Vuelve luego, con la intención de atrapar a una gallina, pero todas huyen, y además suelen aprovechar cuando las tienes en tus brazos: “Cagan mucho y en cuanto te descuidas...”.

La “fiebre” de las ponedoras arrancó hace dos d'ecadas en dos ciudades de la costa oeste. Oakland y Portland (récord nacional de pollos per cápita) marcaron una tendencia que ha arraigado ya entre las autopistas de Los Angeles y entre el cemento neoyorquino. El Ministerio de Agricultura se ha visto desbordado y no dispone de momento de un censo siquiera aproximado de gallinas urbanas. A falta de estadísticas oficiales, lo más fiable es la web Backyard Chickens, que reúne a 60.000 criadores.

En algunas ciudades, como Madison, la cría comenzó clandestinamente, a través de grupos como The Chicken Underground. Cada vez son más las ciudades que se suman a la imparable tendencia, con ordenanzas que fijan un número máximo de gallinas por familia (el auténtico “paraíso” gallináceo es Albuquerque, hasta 15 polluelos por cabeza).

El “lobby” de las gallinas, encabezado por la Yellow House Farm de Nueva Jersey, está intentando ahora seducir a la mismísima Michelle Obama para que incorpore unas cuantas “mascotas” ponedoras al famoso huerto urbano de la Casa Blanca, para mayor deleite de Sasha y Malia.

Fuente:

El Mundo (España)

Redescubren hongo luminoso en Brasil

Especial: Seres vivos


Neonothopanus gardneri

Aunque a los pobladores locales nunca se les perdió y lo conocen desde siempre, el hongo "flor de coco", que emite luz, a los científicos se les había desaparecido: habían pasado más de 170 años desde la última vez que había sido estudiado.

Pero ahora, un grupo de científicos e investigadores de universidades estadounidenses y de la Universidad de San Pablo (USP) redescubrió la llamativa seta en Piauí, estado del nordeste de Brasil.

Neonothopanus gardneri

A la luz del día no se aprecian sus propiedades.

El Neonothopanus gardneri es el hongo bioluminiscente (es decir, que emite luz propia) más grande de Brasil y uno de los más grandes del mundo.

"En los últimos años vi hongos que emiten luz en Brasil, pero más pequeños, algunos del tamaño de un cabello", le señala a BBC Mundo Cassius Vinicius Stevani, profesor de Química de la USP y participante del estudio.

"Éste es el más grande y emite una cantidad considerable de luz", dijo.

La primera vez que el hongo fue descubierto por la comunidad científica fue en 1840, cuando el botánico británico George Gardner vio a unos niños jugando con lo que él pensaba que eran luciérnagas enormes en las calles de un pueblo que hoy es la ciudad de la Natividade, en Tocantins, estado de Goiás, en el centro-oeste de Brasil.

"Flor de coco"

Llamado por los locales "flor de coco" por crecer bajo una palmera, este hongo bioluminiscente se clasificó como Agaricus gardeni y no había sido vuelto a ver.

"Me enteré de que todavía había hongos alrededor de 2001. En los años siguientes, me llegaron informes de Tocantins y Goiás de un hongo grande y amarillo, que emitía una luz", dice Stevani.

"Pero sólo pude verlos en 2005, en fotos tomadas en Piauí", dice el científico, que ha participado en expediciones nocturnas para recoger setas.

Agaricus gardeni

Aún no se sabe el porqué de la fluorescencia.

"Las búsquedas tienen lugar en las noches oscuras, de luna nueva, con las linternas apagadas", explica.

Hay 71 especies de hongos que emiten luz, de los cuales 12 están presentes en Brasil.

La ciencia aún no ha resuelto el proceso químico que le permite al hongo producir luz, ni se sabe para qué le sirve.

Una teoría, dice Stevani, considera que la luz es emitida para atraer a los insectos nocturnos que les ayudan a los hongos a dispersar sus esporas para reproducirse. Otra dice que la luz atrae a los insectos depredadores que se alimentan de pequeños insectos que atacan al hongo.

Otros seres vivos que emiten luz son las luciérnagas y ciertos moluscos, peces, crustáceos y algas. En todos los casos las luz se produce cuando una enzima llamada luciferasa oxida a un sustrato llamado comúnmente luciferina (del latín lucifer, "que trae luz").

El hallazgo fue publicado en el último número de la revista Mycologia.

Fuente:

BBC Ciencia

El caparazón antiincendios de las tortugas mora

Especial: Seres vivos


Un ejemplar de tortuga mora tras el incendio de la Sierra de la Carrasquilla.| Andrés Giménez

Un ejemplar de tortuga mora tras el incendio de la Sierra de la Carrasquilla.| Andrés Giménez

  • Un incendio en Murcia acabó con todas las tortugas menores de 4 años
  • Las tortugas mayores pueden sobrevivir un incendio cada 30 años

"Las tortugas de tierra pueden resistir altas temperaturas, pero eso no significa que su caparazón sea un armazón a prueba de incendios". Son las palabras de Ana Sanz-Aguilar, la autora de un reciente estudio que ilustra que la reacción al fuego de estos animales varía en función de la edad que tengan.

El 1 de agosto de 2004, uno de estos incendios arrasó la Sierra de la Carrasquilla en Murcia calcinando un área de 250 hectáreas en la que vivía una importante población de estos longevos reptiles. Hace una década que los responsables de este hallazgo decidieron estudiar el comportamiento de más de 1.000 tortugas.

El estudio, que refleja la importancia de la edad en la supervivencia de las tortugas moras ('Testudo graeca'), ha sido publicado en la revista 'Biological Conservation'. Es el fruto de la colaboración entre el Centro de Ecología Funcional y Evolutiva de Montpellier (Francia), la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA-CSIC).

Las benjaminas: las más vulnerables

Los investigadores constataron que el incendio de la Sierra de la Carrasquilla acabó con el 100% de los animales menores de 4 años y provocó un aumento de la mortalidad del 62% en subadultos (entre 4 y 8 años) y del 12% en adultos (mayores de 8 años). Según la experta, "para la dinámica de la especie, es más grave que un incendio incremente la mortalidad de los adultos en un 12% que desaparezcan todas las tortugas jóvenes".

El trabajo recoge que la viabilidad de las poblaciones de estos animales depende de la baja mortalidad y de la longevidad de los adultos. Los autores señalan que cualquier factor que haga aumentar la mortalidad de los adultos, como la mayor vulnerabilidad a los incendios en terrenos rocosos, "aumenta las probabilidades de extinción de una población".

No obstante, según los modelos confeccionados por los investigadores, si estos fuegos ocurren cada 30 años, frecuencia similar al ritmo natural en paisajes mediterráneos, las poblaciones de tamaño mediano-grande de tortuga mora no se extinguirían. Los expertos advierten de que si se sobrepasa ese límite, "las probabilidades de extinción aumentan de forma estrepitosa".

Refugios insuficientes

Las tortugas más jóvenes corren menos suerte ya que ninguna de ellas sobrevive el paso de las llamas debido al tipo de refugios que escogen. Optan por sitios que están bajo la vegetación y en agujeros muy superficiales. Además, puesto que su caparazón aún no ha sido osificado, resisten menos a las altas temperaturas.

Pese a que el fuego acabó con decenas de animales, los científicos encontraron ejemplares vivos en refugios que ellos mismos habían excavado en la tierra para pasar los períodos de mayor 'estrés térmico': invierno y verano. Durante las otras estaciones, su comportamiento cambia y su ritmo de actividad aumenta. Sanz-Aguilar lo confirma: "en primavera, las tortugas están ocultas bajo algún arbusto por lo que, si en ese momento se produjera un incendio, acabaría con todos los ejemplares".

La tortuga mora se puede encontrar en Europa, África y Asia. En el continente europeo, las poblaciones más numerosas se localizan en el sureste ibérico, entre Murcia y Almería donde ocupan una extensión de 2.600 kilómetros cuadrados. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la ha catalogado como 'vulnerable', y cree que podría desaparecer a medio plazo, mientras que el Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles Españoles la clasifica 'en peligro'.

Fuente:

El Mundo Ciencia

18 de julio de 2011

MONIAC o la máquina de predecir la economía

¿Sería bonito, verdad, poder predecir el devenir de la economía mediante una máquina? Bonito, simple y terriblemente práctico. Con sólo echarla a andar desaparecerían del mundo las recesiones, las crisis y los cracks, las ideologías morirían con la feliz naturalidad con la que murió Operación Triunfo y se revelarían inútiles las agencias de calificación, la CNMV, el BCE, el FMI y otras grandes BPV –burras pintadas de verde– de la precognosciencia financiera. ¡Ah, qué mundo! Los terráqueos habitantes podríamos dedicar el tiempo a propósitos más estéticos que el matarnos constantemente los unos a los otros, por ejemplo. Que no es poco.


Esa máquina tan prodigiosa llegó a inventarse. Se llamaba MONIAC –Monetary National Income Analogue Computer–, convencionalmente denominada ordenador hidráulico de Phillips o, atiendan, finanzafalógrafo. Fue ingeniada en 1949 por el economista neozelandés William Phillips, medía dos metros de alto y se suponía teóricamente capaz de simular –y lo más importante, predecir– los movimientos intestinos de la economía del Reino Unido con un margen de error, según su inventor, del 2%. Nunca llegó a predecir nada, por supuesto, pero la intentona seguramente sea lo más poético que ningún economista haya hecho jamás por la humanidad.

Bill Phillips

De William Phillips se recuerda sobre todo el apellido. Sería él quién describiera por primera vez en 1958 la relación inversa proporcional entre la tasa de desempleo y la de inflación de una economía, desde entonces conocida como curva de Phillips. Sus logros, no obstante, fueron mucho más allá.

William Phillips nació en Nueva Zelanda en 1914, pero abandonaría pronto la nación kiwi para instalarse en Australia, donde desempeñó puestos de trabajo tan variopintos como cazador de cocodrilos o productor de cine. Durante su estancia en China se vio sorprendido por la invasión japonesa de 1937, escapando a Rusia y cruzándola en el transiberiano hasta llegar un año después a Gran Bretaña. Allí estudiaría ingeniería eléctrica y se enrolaría en la Royal Air Force para ser reenviado a Asia durante la II Guerra Mundial. Escapó de la invasión japonesa de Singapur en el acorazado Empire State y llegó a Java, donde sería finalmente apresado por los japoneses para acabar confinado en un campo de concentración indonesio. Durante los tres años de cautiverio aprendió chino, construyó una radio a partir de piezas de desguace e inventó un sistema para hervir agua que enchufaba secretamente al sistema eléctrico del campamento. También fue allí donde, preocupado por la organización de los cautivos, descubrió su vocación por la sociología.

En 1946 fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico y empezó a estudiar sociología en la London School of Economics, aunque pronto se interesaría por las teorías de Keynes, cambiando sus estudios a los de económicas. Tres años más tarde presentó a sus profesores la MONIAC.

La MONIAC

El ordenador hidráulico de Phillips era un chisme espectacularmente simple. Esencialmente consistía un circuito de tuberías y recipientes transparentes por el que el agua, que representaba el dinero, debía circular. El número de recipientes, su tamaño o su orden se disponían según fuera el modelo económico a representar y la cantidad de agua, su presión o su velocidad variaban gracias a un sistema de bombas y válvulas que se ajustaban en proporción al montante financiero.

En lo alto del aparato se disponía una gran cubeta que representaba al Tesoro y en ella se vertía una cantidad variable de agua coloreada. El agua económica manaba así del Tesoro e iba cayendo directa o indirectamente en otras áreas de gasto del Estado, representadas por cubetas como la de educación, sanidad o defensa. Estas cubetas retenían parte del flujo hasta que, cubiertas sus necesidades o cuando el agua alcanzase el nivel marcado por una boya, empezaban a drenar agua a otras, emulando las interacciones del caudal financiero en una economía real. El agua –o la ausencia de– iba así descendiendo por la máquina, alimentando o drenando otros circuitos que, a su vez, interactuaban con el principal; el de importación –que drenaba agua fuera del modelo–, el de exportación –que lo añadía– o los de ahorro e inversión –que conducían a un tanque considerado representativo del nivel de superávit–. Al final del sistema una bomba revertía parte del agua del balance final de nuevo en el Tesoro –en representación de la fiscalidad–, al que suplementariamente se le añadía más agua en representación de la emisión de efectivo, y el circuito volvía a comenzar. El quid, por supuesto, residía en que el flujo del agua podía abrirse, cerrarse o moderarse en cualquier punto del sistema para poder representar así cualquier propuesta económica. Y la idea, lógicamente, era que el modelo no se inundase –señalando un proceso de hiperinflación– ni se secase –anticipando una quiebra–, sino que presentase un caudal equilibrado y estable. Si así lo hacía, la propuesta era sostenible.


La primera MONIAC costó 400 libras, que en aquella época eran muchas libras. Phillips la construyó en el garaje de su casera en el barrio londinense de Croydon a partir de piezas de desguace de, entre otros, los bombarderos Avro Lancaster de la RAF. Años después cedería el prototipo a la Universidad de Leeds, en cuya Bussiness School se exhibe actualmente. No se sabe con certeza cuántas otras copias del ingenio existen, aunque se especula con que sean entre catorce y veinte en todo el mundo. La única operativa es propiedad de la Universidad de Cambridge, mientras que Harvard, el Roosevelt College de Estados Unidos o el Science Museum de Londres disponen de una cada uno. También las hay en la Universidad de Estambul, en Australia y en Nueva Zelanda, y se cree que tanto la compañía Ford como el Banco Central de Guatemala disponen de sendas MONIACs.

Fue bonito mientras duró

La economía no es ni remotamente una ciencia exacta, aunque con frecuencia nos la presenten concluyente e impepinable como la ley de la gravedad. Sufre complejo científico, como cualquier disciplina social, y además ocurre que el económico es, como el artístico, un discurso reduccionista: pretende para sí y sin salirse de sí mismo poder dar la explicación a cuanto ocurra en el mundo, desde la inflación al origen del universo. Y cualquier entendido en sistémica, especialmente si es muy fan, les dirá que para predecir un resultado basta sí o sí con conocer con exactitud el número de variables.

La máquina de Phillips era, desde luego, mucho más compleja que como aquí se describe, aunque aun así lo era mucho menos de lo que exige una economía real. Desde un primer momento el modelo se reveló incompetente a toda predicción fiable o, al menos, no exenta de una espectacular dote de idealismo matemático.

Seguramente su gran error, no obstante, no fue cuantitativo sino de concepto; partía del presupuesto, muy estilado tras el funcionalismo británico de la década de los treinta, de que la economía era una fenomenología reductible al paradigma matemático. Hoy día tenemos presente, qué remedio, las muchas otras variables que interceden determinantemente en economía sin pertenecer, en puridad, a la res económica; plusvalías que no son tal, burbujas y tulipomanías varias, por ejemplo. Por no hablar de la evasión fiscal, la especulación, la corrupción y otros males más endémicos de la humana condición que contaminan el tejemaneje económico a la inversa del rey Midas.

Aun así, y aunque sólo fuera por pasiva, la máquina de Phillips ya arrojó hace sesenta años una interesante conclusión; la economía capitalista es impredecible, querida amiga, y me da igual como te pongas. Un pequeño memento mori que quizás cabría instalar cual recordatorio en los halls respectivos de Fitch, Moody’s, Standard & Poor’s y demás gabinetes astrológicos de Maricarmen. Para que lo vean cuando entren y que no se les olvide, quiero decir. Ni a ellos ni a nosotros.

Fuente:

Jot Down Cultural Magazine

¿Qué es el bosón de Higgs?

Un video didáctico, y de muy corta duración que explica qué es el bosón de Higgs (o la partíciula de dios, para los más huachafos).



Conocer Ciencia: Ciencia sencilla, ciencia divertida. ciencia fascinante...

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Los 7 misterios del universo

Tormentas en Saturno y el Sol, retratos imposibles de agujeros negros y supernovas... Siete fotones cósmicos, siete hallazgos recientes que iluminan el universo pero también abren nuevos enigmas.



NASA.- El Universo está lleno de contradicciones, tantas como la naturaleza humana. Hay certezas, pero también incógnitas. Un vistazo a las noticias de última hora confirma lo predecible y extraño que puede llegar a ser. Ejemplo de certeza: los científicos rinden tributo a Albert Einstein con observaciones que confirman su teoría de la relatividad general, ese exótico concepto que aúna espacio y tiempo como una sola cosa. Un satélite lanzado en 2004, Gravity Probe B (GP?B), dotado de cuatro ultrasensibles giroscopios, acaba de demostrar en uno de los experimentos más elegantes, delicados y complejos de la física, que la Tierra, al girar, arrastra al espacio tiempo con ella, tal y como se deduce de los trabajos de Einstein. "Hay que imaginarla como si estuviera inmersa en miel. A medida que el planeta gira, la miel que está alrededor también lo hace con él. Ocurre lo mismo con el espacio-tiempo", ha comentado Francis Everett, principal investigador de la Universidad de Stanford, quien ha dedicado tres décadas de su vida a probarlo. Ejemplo de incógnita: en el mismo mes de mayo donde se ratificaba a Einstein, astrónomos de la NASA descubrían una serie de diez extraños planetas flotando en medio de la oscuridad del espacio sin ninguna estrella alrededor. Estos mundos, situados entre 10.000 y 20.000 años luz de distancia de la Tierra, tienen el tamaño de Júpiter, y representan una nueva clase de planeta, que no tiene ningún sol al que rendir tributo ni órbita a su alrededor. El equipo de David Bennet, de la Universidad de Notre Dame en South Bend (Indiana, EE UU), especula con que quizá estos mundos han sido expulsados de los sistemas planetarios, convirtiéndose en una suerte de renegados cósmicos. Su número podría ser incluso más astronómico, ¡doblando el de las estrellas de nuestra Vía Láctea!

Vivimos una época gloriosa de la observación; nunca en la historia reciente ha habido tantos telescopios terrestres, radiotelescopios y observatorios en órbita. El universo enseña estas dos caras: una visible, que muestra la violencia de las explosiones estelares, fenómenos que sugieren la existencia de los agujeros negros, o estrellas en su nacimiento, y otra oculta, como la materia oscura, un exótico material no identificado que hace que en el universo actual detectemos muchísima menos materia de la que debería tener, o la energía oscura, en referencia a un extraño fenómeno que está haciendo que el universo se acelere cada vez más. Lo oscuro es un calificativo que se aplica en los artículos técnicos a las cosas de las que sencillamente no se tiene "la menor idea", admite el astrofísico español Antonio Ferriz Mas. Dos caras bien diferentes, pero igualmente fascinantes. Aquí recogemos siete de los últimos acontecimientos que por su belleza o su ciencia han cautivado a científicos y público.

1 Esperando la tormenta solar 'perfecta'

No por ser la estrella más cercana -a 150 millones de kilómetros- el Sol deja de intrigarnos. El pasado 7 de junio sufrió un estornudo, una erupción solar captada por el satélite Observatorio Dinámico Solar de la NASA (SDO): el sol vomitó miles de millones de toneladas de materia. "Nunca habíamos obtenido una imagen de tanta calidad, la verdad es que nos ha sobrecogido a todos", indica el astrofísico español Pere Lluís Pallé, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). La clave del fenómeno es el magnetismo. Parte de la materia solar expulsada volvió a caer sobre el Sol, conducida por las líneas magnéticas, las cuales, en palabras de Manuel Vázquez, decano de la astrofísica solar, se disponen en bucles o lazos en las capas exteriores de la estrella, la corona solar. Si estas estructuras magnéticas se hacen inestables, la radiación electromagnética y las partículas de alta energía escupidas por el Sol pueden escapar a la gravedad y formar una tormenta que afecta a nuestro planeta si se interpone en su camino. Los expertos conocen los ciclos de 11 años por los que el Sol sale de una calma profunda, casi sin manchas solares, para enfurecerse.

Y es lo que toca ahora. Ocurrirá a finales de 2012 y comienzos de 2013, cuando las posibilidades de una gran tormenta serán máximas. Afortunadamente, dice Vázquez, las personas de a pie están protegidas por el intenso campo magnético de la Tierra. Estas tormentas solares pueden tardar en llegar hasta tres días desde que se descubren. En marzo de 1989, una tormenta solar causó un apagón en la provincia de Quebec, dejando a millones de personas sin luz durante nueve horas, y causó auroras boreales tan intensas que podían contemplarse en Londres. Nuestra sociedad, señala Vázquez, es ahora más vulnerable: dependemos más de nuestras telecomunicaciones con los teléfonos celulares, Internet y las redes eléctricas, "próximas muchas veces a la saturación". España está en una zona de menor riesgo al encontrarse en una latitud media. Pero no es el caso de regiones como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Escandinavia.

2 La energía oscura nos 'acelera'

Los astrofísicos están perplejos. El universo se expande cada vez con más rapidez, transcurridos casi 14.000 millones de años del Big Bang. ¿Por qué? Se ha especulado con que estaría infiltrado por una "energía oscura" que ejercería una repulsión antigravitatoria. Chris Blake, de la Universidad de Tecnología en Swinburne (Melbourne, Australia), y su equipo afirman en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society que esta energía oscura es real, a partir de un muestreo de 200.000 galaxias (que abarcan un universo de 8.000 millones de años luz) y la velocidad con la que se alejan de nosotros. "Cuanto más lejos estén, más rápido lo hacen", asegura Blake por correo electrónico. "Si una galaxia que se encuentra a 100 millones de años luz de nosotros se aleja a 2.000 kilómetros por segundo, otra galaxia a 200 millones de años luz lo hará a 4.000 kilómetros por segundo".

El muestreo, llamado WiggleZ, trae a colación el famoso error de Albert Einstein, tras dibujar magistralmente la teoría de la relatividad general (por la que la gravedad no es una fuerza, sino una deformación en el tejido del espacio-tiempo, como la que produce una bola de plomo en una sábana de goma). De las ecuaciones de Einstein se deducía que el universo se expandía o se contraía. "Einstein creyó que el universo era estático, y por eso se inventó un término antigravedad, la constante cosmológica, para contrarrestar la gravedad. Diez años después, en 1930, las observaciones pusieron de manifiesto que el universo se expandía, y Einstein abandonó su constante cosmológica describiéndola como el mayor error de su vida. No podía pensar que las observaciones, 70 años más tarde, obligarían a recrear el concepto de "antigravedad". La energía oscura es un absoluto misterio. "No sabemos cuál es su naturaleza física, aunque nuestro trabajo sugiere que se trata de algo homogéneo, distribuido por todo el espacio", admite Blake.

3 Sorpresa en Saturno

Los expertos esperaban una gran tormenta en Saturno para 2020. El fenómeno se presentó mucho antes, y comenzó a gestarse a finales del año pasado. El astrofísico español Agustín Sánchez-Lavega, del grupo de ciencias planetarias de la Universidad del País Vasco, describe las insólitas características de la descomunal tormenta, cuyo vórtice alcanza los 8.000 kilómetros. "En estos momentos es uno de los fenómenos más espectaculares que se puedan observar en el sistema solar. Y es raro. Se da una vez cada año de Saturno, lo que equivale a 30 años terrestres". Cuando aquí en la Tierra lo normal es que una tormenta pueda durar horas, o un par de días a lo sumo, en Saturno se mantiene durante meses, hasta "incluso dar la vuelta al planeta".

Las incógnitas se acumulan. ¿Cómo es posible que una tormenta así dure tanto tiempo en un planeta helado, que está a 1.500 millones de kilómetros de la Tierra? ¿De dónde extrae el calor? Sánchez-Lavega y su equipo publicaron recientemente en la revista Science un meticuloso trabajo sobre el fenómeno. La tormenta provoca cambios químicos en la atmósfera; las nubes blanquecinas están formadas por cristales de amoniaco. Probablemente, argumenta este experto, la tormenta obtiene su energía de las nubes de vapor que se encuentran bajo la espesa neblina que cubre el planeta. Es posible que el vapor de agua actúe como el combustible que alimenta a este huracán.

Saturno es un planeta gigante que tiene diez veces el tamaño de la Tierra y representa un fabuloso laboratorio para desentrañar los mecanismos de fenómenos tan extraordinarios, con vientos de hasta 1.800 kilómetros por hora, lo que permite entender nuestra propia atmósfera. Además, Saturno es una bola de gas. "Si un astronauta viajara a través suyo, se encontraría en medio de un océano gaseoso en el que resultaría cada vez más difícil distinguir el gas del líquido", con un núcleo de hidrógeno en estado metálico de aspecto como el mercurio, pero a una presión un millón de veces la de la superficie terrestre, explica Sánchez-Lavega. La tormenta fue detectada por la sonda Cassini, de la NASA, y el telescopio VLT, en Chile.

4 El corazón caliente de la Vía Láctea

Nuestro viaje por el universo sigue en casa, en la Vía Láctea. El ojo del telescopio espacial Spitzer, de la NASA, está preparado para ver el infrarrojo. Y en esta ocasión ha enfocado al corazón de nuestra propia galaxia, a 26.000 años luz de la Tierra, según detalla la agencia espacial en la web del Spitzer. Un tratamiento por ordenador y un código de colores descubre lo invisible. El centro galáctico produce tanta luz por la acumulación de estrellas que resulta imposible discernir los detalles, y lo único que podemos ver es un borrón luminoso y nubes de polvo estelar. Sin embargo, la radiación infrarroja atraviesa sin problemas estos obstáculos y llega hasta nosotros. Las estrellas más jóvenes y centrales despiden un halo azul. Así, las nubes moleculares ricas en compuestos hidrocarbonados, que giran alrededor del centro galáctico, despiden un fulgor verdoso gracias al pincel informático. Las nubes de polvo calientes dejan un fulgor dorado. La imagen del centro galáctico tiene 2.400 años luz de anchura y 1.360 de altura. El Spitzer desvela la variada química de un universo donde en su mayoría solo hay vacío.

5 El mayor mapa del cosmos en 3-D

Los expertos del Sloan Digital Sky Survey (SDSS) vienen creando asombrosos mapas tridimensionales del universo que incluyen 930.000 galaxias y 120.000 cuásares. El equipo de observación SDSS-III desvela el último y más completo, un cuadro abstracto multicolor. "Hasta ahora, los mapas de distribución contenían galaxias que estaban a unos 8.000 millones de años de nosotros", afirma Andreu Font, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio en Barcelona, que ha participado en la elaboración del mapa. "Para observar objetos más lejanos no sirven las galaxias, por lo que incluimos los cuásares". Estos extraordinarios objetos podrían ser galaxias en formación en cuyo centro rugen agujeros negros, por lo que el mapa se enriquece y envejece en el tiempo hasta los 11.000 millones de años. Teniendo en cuenta que el universo conocido ha cumplido casi 14.000 millones de años, sería como contemplarlo cuando tenía una cuarta parte de su edad actual.

El mapa ha desvelado algunos misterios. El hidrógeno que hay entre estos lejanísimos objetos y nosotros absorbe en parte su luz, lo que da una idea de la distribución de la materia (en rojo, las más densas; en azul, las de menor densidad). "Nos ha sorprendido encontrar lo vacío que está el universo", dice Font. El universo además es finito, pero no tiene bordes. ¿Cómo es posible? "Imagine una hormiga que viviese sobre un globo enorme. Le costaría mucho decir si el globo es infinito o no, o saber si vive en un globo gigantesco o en un plano". De la misma manera, uno puede imaginarse el Big Bang como un globo que de repente se hincha. "Cualquier hormiga que esté en el globo verá que sus vecinas se alejan a gran velocidad, pero si vives sobre la superficie del globo, no verás ningún punto que sea especial a los demás". El espectrógrafo BOSS instalado en el telescopio de 2,5 metros que estos expertos manejan en el Observatorio Apache Point en Nuevo México recogió la luz fósil de estos cuásares.

6 Devorador de galaxias

Por definición, casi nada puede escapar de un agujero negro, ni siquiera la luz. ¿Cómo fotografiarlo? El poder combinado de nueve radiotelescopios ofrece una impresionante imagen de chorros de energía en el centro de la galaxia Centauro A, donde puede haber un agujero negro cuya masa es 55 millones la de nuestro Sol. Este sumidero galáctico está tragándose literalmente inconcebibles ríos de materia estelar, la cual se acelera hasta tal punto en su caída que emite radiación en forma de chorros de partículas despedidas a una velocidad que es un tercio la de la luz. "Los chorros de partículas surgen cuando la materia va cayendo hacia el agujero negro, pero aún desconocemos los detalles de cómo se forman y mantienen", ha indicado la astrofísica Cornelia Mueller, de la Universidad de Erlangen-Nuremberg (Alemania), autora principal del trabajo recogido en junio en Astronomy and Astrophysics.

Es posible que cada galaxia conocida tenga su agujero negro (que, en esencia, se traga el gas de sus estrellas). En este caso, los científicos estarían contemplando uno de los fenómenos más extraordinariamente violentos del universo. La región que recoge la imagen mide unos 4,2 años luz (un año luz equivale aproximadamente a 9,4 billones de kilómetros). Dimensiones colosales que desbordan nuestra imaginación. Los dos chorros verticales de la imagen podrían alcanzar una longitud de un millón de años luz.

7 Muerte gloriosa de un vampiro estelar

Terminamos con esta asombrosa imagen, del observatorio Chandra de la NASA; un retrato imposible de una supernova, una estrella que estalló en 1572 y fue observada por el astrónomo danés Tycho Brahe. Su aspecto casi recuerda el de un óvulo humano. Se encuentra a 13.000 años luz de la Tierra. "La imagen, creada por ordenador, combina el aspecto que tendría el remanente de la supernova si pudiéramos ver desde el infrarrojo los rayos X, pasando por el visible", explica el astrofísico español Antonio Ferriz Mas, de la Universidad de Vigo. "Como solo la radiación electromagnética correspondiente al visible es detectable por el ojo humano, jamás podríamos ver así la imagen, incluso observándola con ayuda del más potente telescopio. A los rayos X y al infrarrojo se les ha asignado un código de colores para que podamos contemplar una imagen tan original como bella, como si dispusiéramos de los ojos de Superman". Los tonos marrones y verdosos son turbulencias de la explosión, fenómenos hidrodinámicos como los que hacen que el humo de un cigarrillo se eleve y se vuelva turbulento. Probablemente, el origen de la supernova se debe a que estaba constituida por un sistema estelar binario, en el que una enana blanca, a punto de morir, empieza a vampirizar la masa de su compañera, una gigante roja. Y revive. "La enana blanca, que casi estaba dada por muerta, empieza a aumentar su masa", explica Ferriz. En este proceso de engorde estelar, puede llegar a colapsarse por su propio peso. Al comprimirse más y más, termina por estallar, despidiendo una cantidad increíble de energía.

La Vanguardia
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