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3 de julio de 2011

Física Extraña: Soplar para enfríar, soplar para calentar...

Sopa de nido (fisherwy.blogspot.com, cc-by-sa)

Como Rantamplan nos ha recordado a menudo, intentamos que esta serie sea comunitaria, así que vamos a escribir algo.

Había un pasaje de un libro que me obligaron a leer en mi niñez en el que un personaje soplaba sobre la sopa porque quemaba, y un par de párrafos más adelante se echaba el aliento sobre las manos para calentárselas porque hacía frío. Y el protagonista (parece ser que con pocas luces) decía que ese tipo no era de fiar, porque soplaba para enfriar y soplaba para calentar. No recuerdo si era en El Lazarillo de Tormes, o en El Buscón o dónde. Si alguno de nuestros lectores lo recuerda, que deje un comentario y lo añadimos aquí.

El caso es que la experiencia nos dice que el sistema funciona, pero si lo pensamos un poco, va contra la intuición. Quiero decir que… el aire sale de nuestros pulmones, con lo cual estará aproximadamente a 37º… ¿cómo es posible que a veces lo utilicemos para enfriar y otras para calentar?

¿Cuál es la base física de eso?

Existen varios mecanismos que hacen esto posible.

PRECAUCIÓN: vamos a usar el término “calor” en su significado coloquial, no en su significado físico. Por si quieres profundizar, has de saber que cuando aquí decimos “calor”, el término físico correcto es “energía“.

Efecto “pues claro, menuda estupidez”

El primero de los efectos es tan tonto que alguno podrá decir que ni siquiera merece explicación: cuando soplamos para enfriar es porque la “cosa” está caliente; y cuando soplamos para calentar es porque la “cosa” está fría.

De perogrullo.

Si estamos soplando la sopa, es que la sopa está a 80º o 90º, recién salida de la olla. Si el aire que sale de nuestros pulmones está a 37º, está más frío que la sopa, y por lo tanto, la enfría.

En cambio, si estamos en la nieve y nuestros dedos están helados, les echamos el aliento encima y se calientan. Claro. Nuestros dedos están a la intemperie, fuera hace -5º, están fríos. Si el aire que sale de los pulmones está a 37º, los calentará.

Pues claro, menuda estupidez.

Pues eso, ya lo decía yo en el título.

Un efecto parecido (basado en experiencia personal): estás en la calle, pintando una pared al aire libre, en invierno. Las manos se quedan frías, muy frías, pero bueno, haces el esfuerzo, terminas de pintar la pared y te metes a lavarte las manos. Te las lavas con “agua fría”, pero… ¡Au! ¡Quema! Claro, es que las manos se han enfriado mucho mucho en la intemperie, y si el agua está a 10 ó 12 grados, a tus manos les parece muy caliente.

Pero solo esto no es suficiente. Compruébalo ahora mismo. Échate el aliento en los dedos y notarás que se calientan… luego sóplales y verás que se enfrían. Y ni la temperatura de la “cosa” (tus dedos) ni las condiciones de entorno han cambiado…

Efecto Joule-Thomson

El segundo efecto es el efecto Joule-Thomson.

Veamos lo que ocurre cuando soplamos para calentar: expulsamos el aire de los pulmones, pero con la boca relativamente abierta… el aire sale despacito por la boca. Así que sale a unos 37º.

Pero, ¿qué ocurre cuando soplamos para enfriar? Lo que hacemos es cerrar la boca casi del todo, para que salga un chorro fuerte, con mucha presión, por un agujerito relativamente pequeño. El caso es que en cuanto ese chorro de aire sale de nuestra boca se encuentra a mucha menos presión, de modo que se expande rápidamente (es lo que se conoce como efecto Venturi).

El efecto Joule-Thomson dice entre otras cosas que cuando el aire se expande, se enfría.[1] Eso causa que el aire, que en nuestra boca está a 37º, rápidamente se enfría unos cuantos grados cuando sale a través de los labios semicerrados.

Un efecto parecido a este es el que aprovecha el extremo enfriador de un aparato de aire acondicionado (el otro extremo, que es el que se calienta, es el que se pone fuera de la vivienda) o un refrigerador: primero comprimimos un gas, que se calienta, y tiramos ese calor a la calle; luego lo metemos en la vivienda, lo expandimos y se enfría, enfriando la habitación.

Otro sitio donde se nota mucho es en esas bombonitas de gas azul que se usan para cargar los mecheros de gas: el gas está dentro de la bombona, a presión. A través de la válvula lo metemos en el mechero, pero casi siempre se nos mueve un poco y se acaba escapando un poco de gas, que nos da en las manos, ¡y está muy frío! Al salir a la atmósfera ha disminuido su presión y se ha enfriado.

Efecto Venturi

Esquema del efecto Venturi (HappyApple, dominio público)

El efecto Venturi tiene todavía otro efecto en nuestro problema del soplido (valga la redundancia). Aunque conocía el efecto Venturi, hasta que no me he puesto a escribir este artículo no me había dado cuenta de que efectivamente tiene también su efecto sobre este soplido frío, gracias a que Pedro me lo ha señalado. Las fuentes que yo conocía para explicar el enfriamiento al soplar no le daban la importancia debida a este efecto (probablemente porque yo las estaba entendiendo mal), pero una vez que Pedro me lo ha señalado me resulta tan obvio que afecta que tengo que contarlo también.

Cuando el aire sale de nuestros labios semicerrados, como hemos visto, sufre una rápida descompresión. Al estar a menos presión, “absorbe” el aire de los alrededores, que se mezcla con el aire que está saliendo de nuestra boca y sale disparado hacia donde esté apuntando nuestro soplido (es decir, nuestra sopa).

En el esquema de la derecha vemos un típico tubo de efecto Venturi: el aire viene por nuestra garganta y boca (que es la parte gorda del tubo y el primer tubito vertical); sale por los labios semicerrados (que es la parte estrecha); y se vuelve a expandir, reduciéndose la presión, y absorbiendo el aire del segundo tubito vertical (que representa el aire que rodea nuestra cara).

La gracia está en que ese aire alrededor de nuestra cara está a menos de 37º, por lo que se mezcla con el aire de nuestros pulmones, enfriándolo. Este efecto se produce a la vez que el aire caliente interior se va expandiendo y enfriando por culpa de Joule-Thomson, hasta que se equilibran la presión y la temperatura.

Contribución de darkdead: además, el aire de nuestro interior es muy húmedo, de modo que difícilmente contribuye a la evaporación del agua de la sopa. Pero al mezclarse con el aire más seco del exterior, su humedad relativa baja, y es capaz de aceptar más humedad de la sopa. No olvidemos que la evaporación es un mecanismo de refrigeración muy efectivo, pues el cambio de fase del agua de líquido a gas necesita mucha energía.

Efecto convección forzada

Sabemos que otra forma de transmitir calor de un sitio a otro es por convección de fluidos (cuidado con el cuadro rojo del artículo de Pedro, que es precisamente al que nos referimos ahora): el aire que está en contacto con la sopa se está calentando debido a ella. Sabemos que los gases calientes tienden a subir (al calentarse, se expanden ocupando más volumen, son menos densos, y flotan más), por lo que ese aire caliente acabará subiendo, alejándose de la sopa (y llevándose el calor con él) y dejando entrar a otro aire que no estará tan caliente.

Y esto, ¿qué tiene que ver con nuestro soplido? Esto ocurre tanto si soplamos como si no…

Pues sí, pero ocurre muy despacio. Esto es lo que hace que la sopa se enfríe simplemente por estar ahí en el plato, sobre la mesa… pero tarda un poquito.

La sopa está a 90º, y el aire a 30º (si hace más calor que eso, ya no apetece tomarse la sopita), así que la sopa empieza a transmitirle calor al aire que está justo sobre ella. Ese aire se va calentando, lentamente, pasa a estar a 31º, 32º, 33º… despacito. Y a la vez se va expandiendo. Despacito, poco a poco… cuando va estando a 40º ese aire ya se ha expandido mucho y sube, dejando entrar aire nuevo a 30º. Os podéis imaginar que esto no ocurre a trompicones, sino que es algo progresivo… el aire se va calentando, expandiendo, subiendo, renovando… todo a la vez. Pero despacio.

Convección "natural"

Cuando soplamos, como hemos visto antes, el efecto Venturi hace que el aire salga muy rápido, de modo que nuestro soplido remueve rápidamente el aire que hay sobre la sopa. Fijaos en que antes, cuando el aire se calentaba lo suficiente, se alejaba… pero ahora, al soplar, el aire se mueve aunque se haya calentado poco, aunque la expansión producida por su calentamiento no lo hubiera hecho subir aún. Así el aire se renueva, llevándose el calor incluso antes de que “le toque”. Se lleva menos en cada movimiento, porque no le ha dado tiempo a calentarse mucho, pero se mueve más a menudo. El resultado neto es que se lleva el calor más rápido (la sopa se enfría más rápido).

Convección forzada

Esto es básicamente lo que hace un ventilador: nuestra piel calienta el aire a nuestro alrededor y el movimiento del ventilador se lleva ese aire tibio. Y también lo que hace que el frío con viento sea más frío que el frío sin viento (lo que se conoce como “sensación térmica”, que puede ser la temperatura real o no, dependiendo del viento, la humedad…).

Efecto “conducción forzada”

Queda un efecto más, que creo que es minúsculo, pero bueno. Lo he llamado “conducción forzada”, porque no sé si tiene nombre.

En el efecto anterior, convección forzada, hemos visto que el aire que hay junto a la sopa se calienta al estar en contacto con ella. Es decir, el calor pasa de la sopa al aire por conducción: simplificándolo mucho, cuando una molécula de sopa entra en contacto con una molécula de aire, le da su calor.

Pero claro, comparado con la sopa el aire es muy “tenue”, muy poco denso, tiene pocas moléculas, así que este efecto es relativamente lento, porque relativamente pocas moléculas de aire llegan a entrar en contacto con las de sopa.

Pero, por lo visto cuando soplamos sobre la sopa, durante un pequeño instante estamos aumentando la presión sobre esa película de aire que cubre la sopa, de forma que el aire se “espachurra” contra la sopa, habiendo más moléculas de aire que tocan a moléculas de sopa, capturando su calor.

Soplar para enfriar la sopa

¿Quién iba a pensar que soplar iba a resultar tan complicado, cuando hasta los niños de dos años saben hacerlo, verdad? Obviamente, el resultado final depende de una mezcla de todos esos efectos. Dependiendo de las condiciones del entorno, unos serán más importantes y otros menos (o incluso despreciables).

Ahora que ya sabemos un montón de física, ¿podemos soplar para enfriar la sopa?

Pues no, porque es de mala educación. Un truco es sorberla de la cuchara, dejando entrar aire a la vez que sopa, como si la sopláramos hacia adentro, pero… eso es aún más maleducado.

Así que lo mejor es removerla suavemente, esperar unos minutos, y coger la sopa de los bordes del plato, que estará más fría… ¡qué hambre me está entrando!

Fuente:

El Tamiz

Cómo fabricar biodiésel casero

Por: Clemente Álvarez

Garrafa de aceite Desde hace siete años, José Manuel Cano rara vez se detiene con su coche en una gasolinera. “Solo en alguna ocasión que estaba en la reserva y tenía mucha prisa, pero para echar únicamente 10 euros con los que salir del apuro”, cuenta este murciano. Para qué pararse en un surtidor, si en casa tiene su propia biogasolinera. Él mismo fabrica el biodiésel con el que llena el depósito de su coche a partir de aceite usado de las frituras.

Aficionado a los experimentos, empezó haciendo una pequeña prueba con aceite nuevo sin creérselo demasiado. Echó un poco de aceite de girasol en un vaso y preparó el reactivo: metanol con hidróxido sódico (NaOH, también conocido como sosa caústica), que forman metóxido sódico. “Esto hay que manejarlo con cuidado, es inflamable, tóxico y corrosivo”, advierte el murciano. Tras juntarlo todo con precaución, removió la mezcla con una cuchara de acero durante varios minutos y luego la dejó reposar. Al cabo de una hora, ya tenía carburante para el coche: En la parte superior del vaso estaba el biodiésel y en el fondo había quedado la glicerina. Siete años después, en lugar del vaso utiliza en un patio de su casa un reactor para 150 litros de biodiésel.

Aunque tiene sus riesgos, el proceso es bastante sencillo y existe mucha información detallada en Internet. El siguiente paso de Cano tras probar con aceite nuevo era intentarlo con el aceite usado. Esto resulta un poco más complicado, pero obviamente es también mucho más interesante. En este caso, la materia prima no depende de cultivos que puedan competir con alimentos, como puede suceder con otros biocarburantes, sino que se trata de un residuo: el aceite de las freidoras o de las sartenes.

El propio Cano describe también en Internet el proceso seguido. Lo primero con el aceite usado es filtrarlo para retirar los restos de alimentos y calentarlo para quitar el agua que pueda contener. Luego hay que preparar el metóxido extremando las precauciones. Antes de llegar al actual tanque de 150 litros, este murciano se construyó primero un pequeño reactor hermético para trabajar de forma más segura con un bote de pintura, un motor-bomba de una lavadora y una resistencia eléctrica. De esta forma, una vez juntado el metóxido con el aceite usado podía mantener la temperatura requerida y remover bien la mezcla sin que se escapasen vapores tóxicos. Como en la prueba con el vaso, durante el proceso –llamado de transesterificación– los ácidos grasos se separan de la glicerina y el metanol se une a ellos para obtener el biodiésel. Ya sólo queda un último paso: lavar ese biocarburante con agua para eliminar los restos de otros compuestos.

Con los coches actuales no hay que realizar ningún cambio para poder utilizar biodiésel. Pero hay que pensárselo un par de veces antes de meter en el depósito un biocarburante fabricado por uno mismo con aceite de freidora. Cano probó primero con una mezcla pequeña cercana al 10%: añadió a 20 litros de gasóleo en el depósito de su automóvil dos litros de su biodiésel casero. Arrancó el coche y empezó a moverse por su barrio. ¿Resultado? El carburante que echa hoy en su automóvil es 100% biodiésel. “Nunca he tenido un problema mecánico, es maravilloso”, cuenta por teléfono este entusiasta del biocarburante casero, que ha estimado que el biodiésel que fabrica en casa le sale a 18 céntimos el litro. Según explica, lo más complicado es conseguir un suministro estable de aceite usado: Algún bar o restaurante que le ceda suficiente materia prima de forma regular.

Claro que tampoco es necesario asumir riesgos preparando el combustible en casa. Como explica APPA Biocarburantes, en 2010 se fabricaron de forma industrial en España 196.000 toneladas de este tipo de biocarburante elaborado a partir de aceites usados, lo que supone cerca del 20% de todo el biodiésel producido en el país.

“Cualquiera puede fabricarlo en la cocina de su casa, la transesterificación es fácil y está todo en Internet, pero lo que es ya más complicado es que cumpla con la normativa de calidad, la N14214, exigida para su venta al público”, incide Miguel Vila, consejero delegado de Stocks del Vallés, el principal fabricante de este tipo de biodiésel en el país.

El proceso seguido por esta empresa catalana emplea hidróxido de potasio (KOH) para la transesterificación, además resulta algo más complicado por utilizar, aparte de aceite usado, grasas animales. Como explica Vila, para conseguir el suministro de aceite usado de fritura tienen que comprar a empresas de recogida de toda España y de países como Francia. No hay suficiente y la demanda es muy grande. “Todavía se podría recuperar mucho más”, incide el consejero delegado de Stocks del Vallés, que cuenta como su precio se ha disparado. "Ya se paga casi tanto por el aceite usado como por algunos aceites crudos", asegura Vila. Según la empresa de recogida de este residuo Cavisa-Recicla, la tonelada de aceite usado, ya limpio y tratado, cuesta entre 750 y 800 euros. Un precio ya cercano a los 900 euros de la tonelada de aceite de soja o a los 1.000 euros de la tonelada de aceite de girasol. Demasiado valioso para ser tirado por el desagüe de la cocina.

Fuente:

Blogs de El País (España)

Dos comentarios del blog original:

1. En segundamano.es hay una persona que anuncia una de estas máquina de hacer biodiesel a pequeña escala. Os dejo la dirección: http://www.segundamano.es/alicante/maquina-de-hacer-bidiesel/a27538520/?ca=3_s&st=a&c=13

2. Aqui tambien lo explica detalladamente:

http://www.pescamediterraneo2.com/foros/topic/53505-elaboracion-casera-de-biodiesel/page__st__15__gopid__736988#entry736988

2 de julio de 2011

Descubren hormiga "ganadera" que cría insectos para comerlos

Especial: Reino Animalia

Científicos descubrieron que muchas hormigas habitantes de Madagascar practican una escabrosa actividad, la crianza de diferentes tipos de insectos para posteriormente, comerlos.



¿Suena familiar? Los humanos solían ser la única especie del planeta en realizar este tipo de práctica conocida comúnmente como ganadería.

Muchos tipos de hormigas comunes se organizan de tal forma que algunos de los elementos del grupo son considerados como jardineros ya que reúnen fragmentos de hojas en las que cultivan trozos de un hongo muy apetitoso. Otras son consideradas como lecheras ya que "ordeñan" una dulce secreción conocida como melaza de algunas especies como pulgones, cochinillas y otros insectos.

Científicos descubrieron que muchas hormigas habitantes de Madagascar practican una escabrosa actividad, la crianza de diferentes tipos de insectos para posteriormente, comerlos.

¿Suena familiar? Los humanos solían ser la única especie del planeta en realizar este tipo de práctica conocida comúnmente como ganadería.

Muchos tipos de hormigas comunes se organizan de tal forma que algunos de los elementos del grupo son considerados como jardineros ya que reúnen fragmentos de hojas en las que cultivan trozos de un hongo muy apetitoso. Otras son consideradas como lecheras ya que "ordeñan" una dulce secreción conocida como melaza de algunas especies como pulgones, cochinillas y otros insectos.

Fuente:

IB Times

Las hormigas practican la agricultura sostenible desde hace más de 50 millones de años

Especial: Reino Animalia



Uno de los avances más importantes de la civilización humana ha sido la práctica de la agricultura sostenible. Sin embargo, los humanos no fuimos los primeros. Un nuevo estudio ha demostrado que las hormigas llevan practicando la agricultura sostenible desde hace más de 50 millones de años. Al igual que la agricultura ayudó a los seres humanos a convertirse en una especie dominante, ésta también ha permitido a las hormigas convertirse en uno de los insectos sociales más exitosos de la naturaleza. Estas son las principales conclusiones de un artículo publicado en 'Microbiology Today', que señala que las hormigas han desarrollado un sistema para mantener sus 'huertos' libres de plagas.

Esta capacidad de mantener el jardín sano comienza cuando las hormigas cortadoras de hojas depositan sus hierbas recíen cortadas en el jardín, de donde nace un hongo especial. Este nuevo materual es incorporado continuamente a los jardines para que crezca el hongo mientras los viejos materiales son removidos por las hormigas y colocados en un vertedero especial de residuos fuera de la colonia.

El estudio también ha demostrado que cuando las hormigas obreras detectan una plaga de microbios, enseguida el resto de las hormigas empiezan a peinar todo el 'área de cultivo' en busca de malas hierbas. Cuando las encuentran, las hormigas tiran de ellas y las depositan en vertederos.

"Las hormigas están sistemáticamente expuestas a un gran número de agentes patógenos que podrían infectarlas. De hecho, muchas de las colonias de hormigas empezaron llenos de maleza con hongos patógenos, que en ocasiones llegaron a matar a la colonia", explica Cameron Currie, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.), en declaraciones a 'Microbiology Today' y recogidas por otr/press.

Una bacteria similar a la cera

Los investigadores también observaron en este estudio que algunas hormigas obreran tenían una sustancia blanca en sus cuerpos, similar a la cera. Pero al mirar a través de un microscopio, los científicos descubrieron que se trataba de una facteria que forma parte del grupo Actinobacteria (que producen más del 80% de los antibióticos utilizados por los seres humanos). En el caso de las hormigas, estas bacterias producen compuestos antifúngicos que detiene los patógenos que atacan el jardín. Este descubrimiento fue el primero que demostró claramente que un animal distinto al ser humano utiliza bacterias para producir antibióticos que hagan frente a agentes patógenos.

"La investigación en nuestro laboratorio ha puesto de manifiesto una serie de interesantes relaciones entre las bacterias y los hongos patógenos. Las bacterias pueden ser especialmente adecuadas para la inhibición de hongos patógenos que infectan los jardines de las hormigas", explica Currie.

La interacción entre las hormigas y sus cultivos de hongos y de las hormigas y las bacterias se conocen como 'relación de mutualistas', donde ambos miembros se benefician. En la relación entre las hormigas y sus cultivos de hongos, las hormigas obtienen alimentos de los hongos, de manera que si el hongo se pierde, toda la colonia de insectos puede morir. A cambio, el hongo recibe un suministro continuo de material y protección contra las enfermedades que causan las plagas.

En el caso de las bacterias, éstas encuentran en las hormigas un entorno protegido en el que crecer, lejos de la intensa competencia que tendrían que sufrir si viven en otros ambientes como el suelo.

Carrera química

"Curiosamente, en la estrecha relación entre hormigas, bacterias y agentes patógenos a veces gana el patógeno. Esta interacción ha sido descrita como una carrera química entre las bacterias y los hongos", explica Currie. "En este momento, estamos empezado a comprender la guerra química a nivel genético, y es probables que este tipo de interacciones sea más frecuente en la naturaleza de lo que se había pensado", concluye.

Pero todavía nadie sabe a ciencia cierta como una hormiga se asocia con el hongo y la bacteria. Con los nuevos avances en genética molecular y en tecnologías, el profesor Currie mantiene la esperanza de descubrir cómo se han establecido estas asociaciones y entender como estas interacciones generan el crecimiento de estos hongos beneficiosos para las hormigas.

Fuente:

Europa Press

El "pene cantor" es el animal más ruidoso de la Tierra

Especial: Reino Animalia

Micronecta scholzi, el pequeño insecto cantor más ruidoso de la Tierra

Este pequeño insecto acuático de dos milímetros es el animal más ruidoso en relación a su tamaño corporal.

Un pequeño insecto acuático es el animal más ruidoso del mundo en relación a su tamaño corporal, según un nuevo estudio.

Científicos de Francia y el Reino Unido grabaron el canto del pequeño animal, que alcanzó 99,2 decibeles, el equivalente al sonido de una gran orquesta captado desde la primera fila de una sala de conciertos.

El canto del insecto más ruidoso

Escuche cómo un Micronecta scholtzi macho emite sonidos frotando su pene para atraer a las hembras.

Escuchemp3

El insecto, Micronecta scholtzi, produce este canto frotando su pene contra el abdomen, en un proceso conocido como "estridulación".

Los investigadores aseguran que el sonido es parte de los rituales de cortejo para atraer hembras.

Micronecta scholtzi mide apenas dos milímetros y es común en Europa.

Más que ballenas y elefantes

Los científicos grabaron al insecto utilizando micrófonos sumergibles.

Los cantos de M. scholtzi registraron un promedio de 78,9 decibeles, un sonido comparable al producido por un tren de carga desplazándose a gran velocidad.

"La grabación nos sorprendió mucho. Al principio pensamos que el sonido provenía de otras especies acuáticas de mayor tamaño", dijo el ingeniero James Windmill, de la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, Escocia.

"Cuando indentificamos la fuente del sonido, dedicamos mucho a tiempo a verificar que los niveles registrados fueran absolutamente correctos".

Si bien el 99% del ruido se pierde cuando las ondas viajan del agua a la atmósfera, el canto aún era perceptible para el oído humano.

"El sonido es tan fuerte que si una persona pasa caminando por la orilla puede escuchar estos insectos cantando desde el fondo del río".

La mayoría de los animales más ruidosos son de gran tamaño, como las ballenas que alcanzan 188 decibeles, y los elefantes, con 117 decibeles.

"Pero si uno toma en cuenta la razón entre el sonido y el tamaño corporal, podemos decir que Micronecta scholtzi es el animal más ruidoso de la Tierra", concluye Windmill.

Misterio

Micronecta scholtzi, el pequeño insecto que es el animal más ruidoso de la Tierra Foto: J. Sueur

Es un misterio cómo el insecto logra amplificar el sonido. Foto: J. Sueur

Los científicos creen que el insecto logró alcanzar estos extraordinarios niveles acústicos debido a un proceso de selección sexual.

"Los machos tratan de competir por las hembras y buscan emitir sonidos lo suficientemente fuertes como para opacar el canto de sus competidores", le explicó a la BBC Jerome Sueur, del Museo de Historia Natural de París.

Otros insectos controlan el volumen para evitar atraer depredadores, pero éste no parece ser un problema para M. scholtzi.

Para producir el sonido, los insectos frotan crestas en su pene contra elevaciones similares en su abdomen.

"Hay por lo menos otro insecto que produce ruido con sus genitales. Se trata de un tipo de polilla, Syntonarcha iriastis, que emite señales ultrasónicas", señaló Sueur.

"Los insectos parecen ser capaces de utilizar cualquier parte de su cuerpo para generar sonidos. Algunos usan sus alas, otros sus patas, o la cabeza o el abdomen o el tórax etc”.

Lo que hace extraordinario a M. scholtzi es que la superficie utilizada para producir el canto mide cerca de 50 micrómetros o micras (millonésima parte de un metro), el equivalente al grosor de un cabello humano.

"Realmente no sabemos cómo logra emitir un sonido tan fuerte utilizando un área tan limitada", agrega Windmill.

El mecanismo por el que el sonido es amplificado es aún un misterio. De acuerdo a Windmill, "entender cómo estos insectos tan pequeños pueden emitir sonidos tan fuertes podría ayudar a desarrollar sistemas de comunicación ultrasónica en el futuro".

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica online PLoS ONE.

Fuente:

BBC Ciencia

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Las tarántulas tienen corazón... con doble latido

Especial: Reino Animalia

El estudio se llevó a cabo en Edimburgo.

Una picadura suya puede ser dolorosa. Pero, aunque pareciera que no tiene sentimientos, sí tiene corazón. Y uno que late, como lo demostró un equipo de científicos que se adentró en el cuerpo vivo de una araña tarántula.

Por medio de imágenes de resonancia magnética, los expertos visualizaron cómo funciona el interior de una tarántula.

Los escáneres muestran el fluido sanguíneo que corre hacia el corazón del invertebrado.

Las imágenes también revelan lo que parece ser un doble pálpito que tiene como misión bombear sangre alrededor de su cuerpo.

Los detalles de la investigación fueron dados a conocer en un encuentro de la Sociedad de Biología Experimental (Society for Experimental Biology), que se desarrolla en Glasgow, Escocia en el Reino Unido.

Investigadores de la Universidad de Edimburgo usaron escáneres de imágenes de resonancia magnética, que habían sido previamente utilizadas por los científicos para examinar roedores en el marco de una investigación médica.

Pero, al aplicar ese método a las arañas, los expertos pudieron explorar cómo funciona el interior de un arácnido de gran tamaño.

"En los videos, se puede ver el fluido sanguíneo que corre hacia el corazón y se puede percibir un latido doble, una contracción muy particular que nunca antes había sido advertida", señaló el investigador de la Universidad Glasgow, Gavin Merrifield.

Veneno

Una araña

Las arañas fueron examinadas con un escáner.

Los científicos también pudieron medir la frecuencia cardíaca con mucha mayor precisión que cuando usaron otros métodos, algunos indirectamente invasivos y otros altamente invasivos.

El equipo de expertos esperan usar la técnica para explorar con mayor profundidad la fisiología y el comportamiento de las arañas.

"Un uso potencialmente práctico de la investigación es llegar a determinar la composición química del veneno de la araña", explicó Merrifield.

"El veneno tiene aplicaciones en la agricultura como un potencial pesticida natural".

"Desde una perspectiva más académica, si lograramos vincular imágenes de resonancia magnética cerebrales con el comportamiento de una araña y combinar esa información con datos similares de vertebrados, podríamos aclarar cómo la inteligencia evolucionó", concluyó el especialista.

Fuente:

BBC Ciencia

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