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14 de mayo de 2011

IPv6: La resistencia es fútil

Internet funciona actualmente bajo un protocolo llamado IP (concretamente, IP versión 4 o IPv4). Tanto visitando Youtube desde nuestro ordenador, escribiendo en Twitter desde nuestro móvil o nevera, como comprando libros desde un lector de ebooks, estamos utilizando unas normas definidas desde el año 1984.

Cableado de red: Varios cables azules y uno rojo conectados a un router

Estas normas indican que cualquier dispositivo que se conecte a Internet, debe adquirir una dirección IP -una especie de DNI- que nos identifica (no como persona, sino como usuario único) y diferencia de otros usuarios.

Pero si tenemos en cuenta la velocidad a la que avanza la tecnología, la velocidad a la que ha crecido Internet y la velocidad media de una golondrina sin carga, nos tropezamos con un problema que ha aparecido repetidamente durante estos años: la escalabilidad (o lo que es lo mismo, "esto ha crecido más de lo que esperábamos").

Probablemente, alguna vez hayas leído o escuchado en los medios algún título apocalíptico como "La sequía ha llegado: se acaban las IPs de Internet" o "IPs en peligro de extinción". Se refieren al hecho de que, con el actual esquema IPv4, se han llegado a los límites de diseño del protocolo.

Para hacernos una idea más exacta de lo que es una dirección IP y la cantidad de IPs que se pueden generar con este sistema actual, veamos el siguiente gráfico:

Esquema de información de una dirección IPv4: Octetos, representación decimal y binaria y posibles direcciones.

La dirección IP está formada por 4 octetos (grupos de 8 bits -hablando en sistema binario- o números del 0 al 255 -hablando en sistema decimal-).

Pero centrémonos en las posibles direcciones que se pueden generar. 4.294.967.296 direcciones IP. Un número considerable para el momento en el que fue creado. Sin embargo, insuficiente para dar una dirección IP a cada persona del planeta con la población mundial actual (6.900.000.000 habitantes aproximadamente). Y ni hablar si quieres también una dirección IP en el móvil, iPad, consola, etc...

Para intentar evitar este agotamiento de IPs, se fueron desarrollando algunos "parches", entre otros, que lo frenaban en la medida de lo posible:

  • Redes privadas: Empresas, organizaciones, o incluso hogares con ciertas IPs reservadas como una "Internet local".
  • DHCP: Posibilidad de establecer direcciones IP estáticas, o por otra parte, IP dinámicas, que permiten ser reutilizadas cuando no están en uso.
  • NAT: Traducción de IPs entre dos redes. Generalmente usada para interconectar redes privadas e Internet.
  • CIDR: Debido a la mala distribución de IPs, se ideó un sistema de división de rangos de IPs más eficiente y flexible.

Pero la resistencia es inútil. Las direcciones IP en IPv4 se han agotado y hay que prepararse para el cambio a su nueva versión (IP versión 6 o IPv6), que solucionará el problema del límite de IPs, aprovechando la ocasión para introducir cambios de diseño muy interesantes:

  • Auto-configuración: Posibilidad de que los propios dispositivos se configuren solos al conectarse a una red.
  • Seguridad: El cifrado y autenticación mediante IPSec es obligatorio (en IPv4 es opcional), por lo que las comunicaciones serán más seguras.
  • Optimización: El diseño de la información enviada ha sido optimizada y simplificada, de forma que tanto los envíos como los procesos que se realizan en los dispositivos de red (como routers o similares) es mucho más eficiente.

Lo primero será acostumbrarse al nuevo sistema. Veamos como será IPv6, con un gráfico similar al anterior (la siguiente dirección IPv6 es utilizada para fines de documentación. Aquí asignaciones oficiales):

Esquema de información de una dirección IPv6: Grupos hexadecimales, representación hexadecimal y binaria, representaciones alternativas, grupos comprimibles y posibles direcciones.

Parece complejo, pero da esa impresión sólo por dos razones:

  • La longitud de la nueva dirección IP, que pasa a ser considerablemente larga. Esto es necesario para asegurar un alto número de IPs.
  • El uso del sistema hexadecimal en lugar de los números decimales de la dirección IP en IPv4. Esto consigue que la dirección IP sea más corta que si la representamos con números decimales.

La nueva dirección IP está formada por 8 grupos de 4 dígitos en hexadecimal. Esto es así porque, de ser representados en decimal como en IPv4, los grupos serían de 0 a 65535, en lugar de 0 a 255, algo excesivamente complejo.

Además, como se ve en el gráfico, existen varias formas alternativas de representación de una IP, reduciéndola a un formato más manejable. Todas las siguientes IPs son equivalentes:

:0000: :0: Grupo reducible a un sólo 0.
:0DB8: : DB8: Ceros a la izquierda pueden eliminarse.
:0483:0000:4563: :483::4563: Un grupo vacío (sin dígitos), significa que los grupos faltantes pueden rellenarse con ceros en esa situación. Sólo puede usarse una vez.
:1:0000:0000:453: :1::453: Ídem al anterior, incluso con varios grupos.
:48::56A::85: Incorrecta Esta dirección es incorrecta, puesto se usa el recurso :: dos veces, y sólo debe usarse una vez.
3:0000:0000:0000 3:: Si el final de la IP está formado por grupos de ceros, se puede reemplazar por :: (siempre y cuando no se haya usado anteriormente)

La siguiente hipotética dirección IP (del ejemplo del gráfico) es equivalente a las representaciones siguientes:

  • 2001:0DB8:F181:0000:0000:0000:0000:0000
  • 2001:0DB8:F181:0:0:0:0:0
  • 2001:DB8:F181:0:0:0:0:0
  • 2001:DB8:F181::0:0:0:0
  • 2001:DB8:F181::0:0
  • 2001:DB8:F181::

Como hemos visto, el cambio de una IP de 32 bits (IPv4) a una IP de 128 bits (IPv6), nos proporciona una increíble cifra de 340 sextillones de posibles IPs, o lo que es lo mismo ¡670 mil billones de IPs por mm² de la superficie del planeta!

IPv4: Menos de una IP por persona en el planeta. IPv6: 670.000 billones de IP por mm cuadrado.

Así que, aunque Chuck Norris ya utiliza sin ningún tipo de problema direcciones IP de IPv6, estamos en el momento perfecto para organizarnos y plantearnos el cambio a este nuevo sistema sin que nos pille desprevenidos.

El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha lanzado IPv6.es, una plataforma con información clara y abundante sobre el tema, y algunas herramientas interesantes, como un test de conectividad IPv6 para saber si estamos preparados para el cambio.

¡A prepararse!

Los usuarios son los que más fácil lo tienen. Los sistemas operativos soportan desde hace varios años IPv6 (¡incluso Windows 98!). Las empresas y los proveedores, por otra parte, tienen una carga de responsabilidad mayor.

  • Routers y dispositivos: Los routers mediante los que acceden a Internet deben soportar IPv6. Si disponemos de routers de código abierto, es posible que se realicen actualizaciones para soportar IPv6. Si adquirimos uno nuevo, ya conviene ir mirando estos detalles. Lo mismo con smartphones, tablets, etc. Afortunadamente, la mayoría de ellos ya tienen soporte para IPv6.
  • Proveedor de Internet: Nuestro proveedor de conexión a Internet también debe estar preparado y ofrecer soporte para IPv6.
  • Aplicaciones o servicios web: Esto afectará sobretodo a las empresas, ya que son los responsables de que su aplicación funcione correctamente en IPv6. Es posible que exista software diseñado específicamente para IPv4 y tenga que ser reescrito. Lo mismo con productos que ofrecen servicios como podrían ser páginas web.

No obstante, este paso desde IPv4 a IPv6 no será un cambio drástico, sino que existirá, durante varios años, un proceso de transición a IPv6.

El próximo 8 de junio de 2011, se celebrará el World IPv6 day, un evento en el que varias empresas (Google, Facebook, Yahoo y Akamai entre ellas) ofrecerán sus servicios utilizando IPv6, como una primera prueba mundial a gran escala.

Espero que todo esto sirva para tener un poco más claro este tema y ayude en la medida de lo posible a irnos adaptando al nuevo "formato" de Internet.

¿Qué le está haciendo Internet a tu cerebro?

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¿Lees articulos interesantísimos de los que luego no recuerdas nada?¿Zapeas de enlace en enlace y te olvidas de dónde o porqué empezaste? ¿Pierdes interés después del tercer párrafo?¿Has cambiado la ficción por el ensayo o hace más de seis meses que no lees un libro?¿Se te va la mañana en Facebook,Twenty, Twitter, Flickr, eBay, Tumblr, Myspace o Youtube? ¿Compruebas la bandeja de correo constantemente? ¿Comes delante del ordenador?

Si la respuesta a tres o más de esas preguntas es sí, bienvenido al club: Internet te ha vuelto hiperactivo. Si no desaceleras y empiezas a leer libros de nuevo, te condenarás a un modelo de pensamiento superficial, basado en las decisiones instantáneas y la falta de concentración.

Eso es lo que dice Nicholas Carr, miembro de la liga All Star de periodistas de Nueva Economía y reciente autor de The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains, donde explica que nuestros hábitos en la Red son lo suficientemente sistemáticos, repetitivos e instantáneos para reamueblar nuestro mapa neuronal y reprogramar nuestro proceso de pensamiento de manera casi irreversible. Cuando leemos en Red, explica Carr, nuestro cerebro está demasiado ocupado decidiendo si pincha o no en los enlaces, ignorando los anuncios y valorando el interés de los otros titulares para prestar atención a lo que lee, sin mencionar la interrupción constante de nuestros avisos de actualización (RSS, correo, SMS, etc). Al segundo párrafo nos impacientamos porque el navegador nos recompensa con deliciosas endorfinas cada vez que descubrimos algo nuevo, aunque sea irrelevante. O, en lenguaje psiquiátrico, cada vez que pinchamos un enlace recibimos una sardina. Leemos más que nunca pero no nos enteramos de nada, porque, como le ocurre al protagonista de Mad Men, ya sólo nos gustan los principios de las cosas. Todo lo que no nos proporciona la satisfacción inmediata de lo fresco, el subidón de lo nuevo o la velocidad de una introducción nos resulta insoportablemente aburrido.

Hay quien piensa que Carr es un ludita viejuno y que, al dejar que la tecnología dictamine nuestros hábitos de trabajo y de ocio, aumenta nuestra capacidad para utilizar dicha tecnología, somos mejores en Google, más rápidos encontrando lo que buscamos, más efectivos encontrando agujas entre la paja. ¿Para qué saber cuando se puede encontrar? Pero en esa carrera loca, advierte Carr, sacrificamos nuestra capacidad de hacer algo con esa información, abandonando los procesos congnitivos que llegaron a nosotros con la popularización del libro y que tienen que ver con la adquisición de conocimiento, la creatividad, el pensamiento crítico, la originalidad, el análisis y la reflexión.

Paradojicamente, The Shallows se lee en un suspiro porque salta de la historia del libro a lo último en neurología como quien va de pestaña en pestaña, y ejecuta perfectamente la habilidad de decirte algo que ya sientes que es verdad, que el navegador se está quedando los mejores años de nuestras vidas y que todo lo que antes era importante -lo íntimo, lo reflexivo- ahora lo es menos, todo lo que antes era accesorio -lo popular, lo social- se ha vuelto esencial. Pero el tono también resulta incómodamente familiar: siempre que una tecnología altera nuestros paradigmas sociales, alguien se marea y vomita en el coche.

Jose Luis Brea celebraba, en su muy imprescindible cultura_RAM (Gedisa, 2007), la transición de una memoria ROM (de almacén, de disco duro, estática) a la memoria RAM (de proceso, activa, de interrelación, producción y análisis) donde todos los monumentos del conocimiento caerán destronados por “la carga de potencia del instante presente”. Pero Jose Luis Brea no pasaba ni la décima parte del tiempo navegando que paso yo.

Será que Internet es como todo: si te pasas, no vale.


MAS: El articulo que origino el libro, Is Google making us stupid? (y tambien en cristiano)

Tomado de:

La Petite Claudine

Un mapa de los genes que regulan la formación de los órganos

Siguiendo con el descubrimientos de las funciones del mal llamado ADN basura, ahora toca el turno de un mapa de zonas del genoma en la que no hay genes pero que resultan fundamentales para poder regular la formación de tejidos y órganos.

Proteína represora uniéndose al ADNYa sabemos que apenas el 5% del ADN son genes y que el resto es fundamental para determinar qué genes se convierten en proteínas en cada momento concreto. Algo esencial para que, con la misma información genética, se forme un hígado o un riñón. El problema, explica José Luis Gómez Skarmeta, desde el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo de Sevilla, “es que estas regiones reguladoras son difíciles de identificar ya que se desconoce su lenguaje en el código de ADN”.

Es su último trabajo, el grupo de Gómez Skarmeta ha conseguido hacer un mapa de las diferentes regiones del genoma que regulan un grupo de genes fundamentales para la formación de multitud de tejidos y órganos (desde los ojos hasta las extremidades). Pero no sólo han identificado estas regiones, sino que han descubierto que llegan a interaccionar físicamente con los propios genes.

Y es que, aunque los genes puedan encontrase alejados unos de otros, el ADN se dobla y adopta una forma que hace que se lleguen a juntar consiguiendo así que las enzimas encargadas de que a partir de cada uno de los genes se fabrique una proteína determinada puedan actuar sobre todo un grupo de genes al mismo tiempo. Los genes que se encuentran más alejados (“un tercer gen” en la figura de abajo) darán lugar de este modo a una menor cantidad de proteínas. Un mecanismo bastante sencillo para conseguir que la cantidad de proteínas sea diferente en unos tejidos o en otros.

Aunque todavía no se sabe muy bien cómo se dobla el ADN, en este trabajo han demostrado que existe una proteína que favorece el plegamiento, formando el ADN una estructura tridimensional que han visto en una enorme cantidad de seres vivos (el punto verde de la figura de abajo).

Mecanismo de regulación de la expresión de los genes Irx

Referencia:
Tena, J., Alonso, M., de la Calle-Mustienes, E., Splinter, E., de Laat, W., Manzanares, M., & Gómez-Skarmeta, J. (2011). An evolutionarily conserved three-dimensional structure in the vertebrate Irx clusters facilitates enhancer sharing and coregulation Nature Communications, 2 DOI: 10.1038/ncomms1301


Fuente:

¡Cuánta Ciencia!

12 de mayo de 2011

Un laboratorio de estrellas

Nuevas imágenes del telescopio espacial Hubble

Vista de la galaxia NGC 4214 .| Agencia Espacial Europea.

Vista de la galaxia NGC 4214 .| Agencia Espacial Europea.

  • La galaxia NGC 4214 es idónea para estudiar la formación de estrellas

Tras la instalación de la cámara WFC3 el telescopio espacial Hubble ha recogido imágenes de la galaxia NGC 4214. Se observa que la galaxia brilla intensamente, y, que está compuesta por jóvenes estrellas y nubes de gas. A pesar de sus pequeñas dimensiones, se detectan porciones de gas de hidrógeno ionizado y cavidades sin gas formadas por el viento estelar y los brillantes cúmulos estelares.

La galaxia, situada en la constelación `Canes Venatici´(perros cazadores) se encuentra a aproximadamente 10 millones de años luz de distancia. Su relativa proximidad a la Tierra y las distintas etapas evolutivas de las estrellas convierten a esta galaxia en un idóneo laboratorio para la investigación de las estrellas.

Una cavidad en forma de corazón que se distingue en el centro de la imagen es lo que más llama la atención. En su interior, se encuentra un importante cúmulo de jóvenes estrellas cuya temperatura oscila entre los 10.000 y los 50.000 grados centígrados. Los intensos vientos estelares son los causantes de estos huecos.

La galaxia NGC 4214 está compuesta por una importante masa de gas, necesario para la formación de las estrellas. En la parte superior de la imagen se encuentra la zona con la mayor cantidad de gas de hidrógeno, y, por lo tanto, el cúmulo de estrellas más jóvenes. Se ha podido visualizar el área gracias a la ionización del gas circundante por la luz ultravioleta de un cúmulo cercano de estrellas jóvenes.

Las imágenes muestran cúmulos antiguos de gigantescas estrellas rojas. También se observan estrellas más viejas repartidas alrededor de la galaxia. La variedad de las estrellas en las distintas etapas de su evolución indica que no es la primera vez que se dan explosiones de los astros. Las numerosas regiones ionizadas de hidrógeno de la galaxia indican que probablemente tampoco serán las últimas.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Demasiados terremotos caen en día 11...¿y si tuviera una explicación racional?

Antes de nada, desde aquí mi ánimo y mensaje de apoyo a los que están sufriendo las consecuencias del sismo de ayer en Lorca (Murcia, España), especialmente a los familiares de las víctimas mortales.

Sin duda ha sido uno de los terremotos más graves ocurridos en el país desde hace décadas. Éste ha coincidido precisamente con el día en que muchos aparentemente esperaban ver si se cumplía una vieja profecía sobre "un terremoto que arrasaría la ciudad de Roma el 11 de Mayo de 2011", lanzada al aire por un tal Rafaelle Bendandi a medidos del siglo XX. Sobra decir lo absurdo de la predicción, pero si alguien tiene sus dudas razonables puede leer este esclarecedor artículo.

En el caldo de cultivo de rumores que bullen en Internet, donde algunos creen que en 2012 ocurrirá algún tipo de desastre galáctico y que el mundo se va a acabar (y van 44 veces...), no han tardado en aparecer mensajes en las redes sociales poniendo el grito en el cielo por una increíble coincidencia: ¡muchos de los últimos grandes terremotos han caído todos en día 11!

Esta es la lista que he visto, incluyendo las magnitudes de cada terremoto:

  • 11-1-2010: Colombia 6.5
  • 11-3-2010: Chile 7.5
  • 11-4-2010: Granada 6.2
  • 11-2-2011: Chile 6.8
  • 11-3-2011: Japón 9.2
  • 11-5-2011: Murcia 5.2

Seis terremotos que caen en día 11 en un período de sólo 16 meses. No está nada mal, parece increíble para tratarse de una casualidad...¿o no?

Dejaremos de lado la verificación de que realmente los sismos ocurrieran en dichas fechas (no he podido contrastar alguno de ellos, por lo que sospecho incluso de que se hayan manipulado las fechas para obtener más "días once").

¿Qué nos dicen las matemáticas y la estadística de esta coincidencia?

Para empezar, necesitamos delimitar qué contamos como terremoto a efectos del análisis. Ya que el menor terremoto de los seis de arriba es de magnitud 5.2, tendremos en cuenta todos los de magnitud 5 o superior.

Según estadísticas oficiales, ocurren una media de 1469 terremotos con estas características al año, o una media de ~4 al día. Sí, has leído bien: hay unos cuatro terremotos cada día como el de ayer, o mucho peores.

Pero siendo generosos, no vamos a contarlos todos, ya que ninguno de los que ocurran en las fosas oceánicas o en mitad de un desierto, por ejemplo, apareceran en las listas de "desastres" ya que no afectarían a ninguna población.

Para tener una idea grosso modo de qué parte de la superficie de la Tierra vamos a tener en cuenta para que un terremoto "cuente", usaré el concepto de tierras empleables para agricultura, que suman 48,8M Km^2. Es cierto que habrá zonas de esa área en que viva muy poca gente, pero por otro lado no voy a contar ninguna zona costera próxima a poblaciones, así que creo que es una aproximación razonable.

Dividiendo este área por la total de la Tierra tenemos una probabilidad de que un terremoto "cuente" para nosotros:

p1 = 48,8M / 510M = 9,58%


Pero además de ocurrir cerca de poblaciones, queremos quedarnos sólo con los que caigan en un día número 11 del mes. En realidad podríamos decir cualquier otro día, el 11 no tiene nada de especial: simplemente debemos imponer otra probabilidad de 1 día entre los 30 días del mes, o p2=1/30.

La probabilidad de que dos hechos (supuestos independientes) ocurran a la vez es el producto de las probabilidades individuales, así que tenemos que la probabilidad de que un terremoto caiga cerca de zona poblada en día 11 es:

p = p1 · p2 = 0,319%


Para contar cuantos de estos eventos ocurren a lo largo de 16 meses, usamos la socorrida distribución de probabilidad Binomial, con función de masa de probabilidad es f(x;n,p), donde x es el número de coincidencias (la "variable"), n el número de repeticiones totales del "experimento" (en nuestro caso el número de terremotos, n=16 · 1469 / 12 = 1959) y p la probabilidad de "éxito" de cada "experimento" (en nuestro caso, p=0.319%)

Sustituyendo nuestros datos y representando los resultados en una gráfica obtenemos:
(clic para ampliar)
Como se ve, el número más probable de terremotos que nos podemos esperar es el de seis, ¡justo los que puse en la lista de arriba!. Se puede ver que realmente cualquier número de terremotos entre 3 y 10 hubiera sido muy probable igualmente. Si el número de terremotos caídos en día 11 hubiera sido de 30 o 40, valor muy lejos de cualquier intervalo de confianza estimado con este modelo, entonces sí que podríamos sorprendernos (¡o desconfiar del modelo!), pero evidentemente no es eso lo que ha pasado.

Repito que todo esto es válido para cualquier otro día del mes. Quien quiera puede ponerse a buscar cuántos terremotos de magnitud 5 o superior han caído en el día del mes que más le apetezca, y a buen seguro la gráfica de arriba seguirá dando una explicación racional al resultado.

Obviamente hay parámetros estimados sólo a grosso modo, y los criterios de si un terremoto "cuenta o no" también pueden discutirse, pero espero haber transmitido mi mensaje:

Antes de asombrarse por hechos insólitos, pregúntale a la estadística qué tienen realmente de insólitos.


Fuente:

Ciencia explicada

¿Se pueden predecir los terremotos?

El 11 de Mayo de 2011 ha comenzado con varios periódicos haciéndose eco de una predicción hecha hace varias décadas por Raffaele Bendandi, según la cuál hoy Roma debería haber sido destruida por completo por un terremoto de una magnitud. Se acaba el día y el terremoto no ha tenido lugar, y seguramente no lo tendrá.



I:
Terremoto de San Francisco (1906)

Hoy para mofarme un poco de Bendandi he escrito esto, con la mala suerte de hacerlo justo en el momento en el que tenía lugar el segundo terremoto en Lorca. A causa de eso he tenido que aguantar como alguno me ha llamado gafe (¿?), y lo peor de todo, tener que ver luego como algunos medios (y muchas personas) decían que Bendandi había acertado en fecha, aunque se había equivocado por unos pocos kilómetros.

Pues bueno, en primer lugar hay que tener en cuenta que terremotos de magnitud 5.1 (y mayor) hay muchos en el mundo todas las semanas, una media de unos 28 que superan la magnitud 5 en todo el planeta, según las observaciones llevadas acabo desde 1900. Prácticamente todas las semanas un terremoto de magnitud mayor que 5 tiene lugar en Europa, y de hecho esta misma semana un terremoto de magnitud 5.1 ya había tenido lugar entre Grecia y Turquía.

Sabiendo esto, ¿qué sentido tiene creer que la predicción de un terremoto totalmente destructivo en Roma sí que ha tenido lugar, pero en Lorca y sin ser tan destructivo? Ninguna. Y para mostraros un poco más, os voy a hablar del hombre que predijo este suceso que no ha acontecido: Raffaele Bendanti.



II:
Raffaele Bendandi

Raffaele Bendandi fue un italiano nacido en 1893 que desde que era pequeño se vio atraído por la astronomía, la astrología y los terremotos, sobre todo a raíz del gran terremoto de Messina el 28 de diciembre de 1908, que alcanzó la estremecedora cifra de casi 100.000 muertos. Fue en ese momento cuando se volcó completamente al estudio de terremotos en el pasado para intentar predecir los futuros terremotos.

Bendandi tenía una teoría particular sobre por qué sucedían los terremotos. Creía que se ocasionaban a causa de los movimientos de las placas tectónicas (algo que es cierto), pero teorizaba sobre el hecho de que estas placas se movían a causa de una combinación del movimiento de los planetas, de la luna y del sol, lo que les hacían perfectamente predecible el momento en el que las placas chocarían causando un terremoto.

Siguiendo su particular teoría y modo de predicción, algo que nunca confesó de forma detallada, llegó a realizar más de 300 predicciones de terremotos, más de la mitad de las cuales tendrían que acontecer en la zona Mediterránea. Sus predicciones habrían pasado sin pena ni gloria, de no ser porque acertó en dos de ellas en la zona de Italia. La primera aconteció el 13 de Enero de 1915 en Avezzano, pero en esa ocasión la única prueba de su predicción era su cuaderno particular de notas.

La segunda prediccion, fue la que le hizo saltar a la fama. El 23 de diciembre de 1923, registró ante notario que el 2 de enero del año siguiente un terremoto tendría lugar en la región de Marche. En efecto, el terremoto sucedió, pero de una magnitud mínima y dos días más tarde de lo que había predicho Bendandi. Aún así, el periódico Il Corriere della Sera anunció el éxito en su predicción a bombo y platillo.



III:
Mapa de placas tectónicas

Pero pese a estos dos aciertos (aunque únicamente deberíamos hablar de medio), Bendandi no consiguió ningún acierto más. Las mejores aproximaciones no mejoraban los varios centenares de kilómetros de proximidad, y nunca acertaba en las fechas. El gobierno de Mussolinni, preocupado por los alarmismos innecesarios que sus predicciones provocaban, censuró por completo su trabajo, perdiéndose la mayor parte de sus predicciones.

Bendandi murió el 3 de noviembre de 1979, y en su casa se encontraron algunas predicciones, de las cuales ha trascendido hasta nuestros días la de la completa destrucción de Roma el 11 de mayo de 2011. Ahora, ¿qué credibilidad debería tener esto? Ninguna. Bendandi nunca llegó a explicar de un modo científico cómo había predicho esas fechas y lugares, por lo cuál no debería de tenerse en cuenta, menos aún cuando su porcentaje de acierto en vida fue irrisorio.

Yendo un poco más allá, ¿se pueden precedir los terremotos en la actualidad? Hoy mismo lo dejaba muy claro Ramón Aragón Rueda, responsable de la delegación del Instituto Geológico y Minero de España en Murcia, en una entrevista al periódico El Páis:

No hay una predicción temporal. Hay predicciones espaciales: se puede saber qué áreas son más propensas a sufrir un terremoto. Pero la predicción temporal no se puede hacer en ninguna parte del mundo. Ni siquiera de manera aproximada.

Eso no quiere decir que científicos e instituciones no intenten encontrar la forma de hacerlo, ya que sería un grandioso avance a la hora de evitar grandes catástrofes como las acontecidas en Haití el año pasado, o más recientemente en Japón. Pero el hecho de que se esté intentando, no significa que se estén consiguiendo grandes avances.

Quizá uno de los intentos de prevención de terremotos más interesante tuvo lugar en Parkfield, una pequeño pueblo de California. La USGS (United States Geologic Survey, Servicio Geológico de los Estados Unidos) se había percatado de que la primera parte del siglo XX habían ocurrido terremotos de magnitud 6 con una periodicidad de entre 20 y 25 años en este pueblo, habiendo sido el último en 1966.



IV:
Mapa de terremotos de la USGS (25/4/2007)

Por ello predijo que un nuevo terremoto tendría lugar en Parkfield en la segunda mitad de la década de los 80. Para tener buenas mediciones de las condiciones justo antes del terremoto, estableció un centro de estudio en el pueblo, y espero a que el terremoto llegase. Pasó la década de los 80, y la década de los 90… y el terremoto no tuvo lugar. Finalmente, en el 2004 el terremoto sucedió, 38 años después del anterior rompiendo totalmente la periodicidad.

Lo peor fue que, estudiando los datos de los momentos anteriores al terremoto no encontraron nada que hubiera permitido predecir el terremoto, los niveles de temperatura del agua eran normales, las señales electromagnéticas también, ningún factor arrojó algo de luz sobre el asunto. Por lo que, si existe un modo de predecir los terremotos, está claro que no es fácil. Aún así, se sigue buscando y puede que algunos estén encontrando el camino.

Dicho todo esto, sólo deciros que lamento profundamente el terremoto de Lorca, pero os pido que no demos validez ni publicitemos este tipo de predicciones sin ningún tipo de rigor, ya que lo único que conseguimos con ello es tener miedos infundados y supersticiones innecesarias.

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