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11 de mayo de 2011

¿Qué es una electrolinera? El futuro del vehículo eléctrico

Signo europeo de electrolineraCon la llegada de los automóviles eléctricos, llegan también las estaciones de servicio con dispensadores de energía para recargar las baterías de estos nuevos vehículos. Para referirse a ellas inicialmente se las han denominado como estación de carga o estación de carga eléctrica aunque en los últimos tiempos comienza a emplearse la palabra electrolinera.

La palabra electrolinera surge de los términos eléctrica y gasolinera y constituye un neologismo para denominar a las estaciones de servicio que dispensan energía para recargar las baterías de los automóviles eléctricos.

Hoy en día el desarrollo de estas instalaciones está dividido en dos conceptos diferentes: los sistemas de recarga de baterías y los sistemas de cambio de batería.

Sistemas de recarga de baterías

Estaciones en las que el vehículo se conecta directamente a la red eléctrica (vehículos enchufables).

Estos sistemas tienen todavía que superar grandes problemas como son el tiempo de recarga, que con las infraestructuras eléctricas actuales puede llevar varias horas y la estandarización de los mismos, ya que serán necesario que los sistemas empleados por toda la industria sean compatibles.

Tiempos de recarga

Una electrolinera relativamente sencilla con 3,6 kilovatios de potencia (230 voltios a 16 amperios) requiere varias horas para recargar completamente un vehículo eléctrico. Por ejemplo, el Nissan Leaf, con una batería de 24 kilovatios-hora tardará aproximadamente 7 horas en recargar.Electrolinera instalada en Madrid por Ciete S.A. 3,6 kW

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la mayoría de los usuarios recargarán todos los días, por lo que raramente necesitarán recargar totalmente la batería. Así pues, 3,6 kilovatios de carga pueden ser suficientes para recargar un vehículo aparcado en el hogar o el trabajo, pero nunca para “repostar” en medio de un viaje.

Salvando las limitaciones impuestas por la gestión electrónica de la potencia de recarga y de la química de la batería, la mayor potencia de recarga de una electrolinera puede reducir estos tiempos de manera significativa. Actualmente empresas en todo el mundo están desarrollando sistemas en base al estándar internacional sobre conectores eléctricos y modos de recarga, IEC 62196, desarrollado por la International Electrotechnical Commission (IEC):

- El conector SAE J1772-2009, puede suministrar 16,8 kW (240V, 70A)
- VDE-AR-E 2623-2-2, desarrollado en Alemania por la empresa Mennekes proporciona hasta 43,5 kW (400V, 63A, de tres fases)
- CHAdeMo, “Charge de move” (carga para moverse), es un estándar de carga rápida que puede suministrar hasta 62,5 kW (500 V DC, 125)

Este último sistema podría reducir el tiempo de recarga del Nissan Leaf en un 80%, dejándolo en aproximadamente 30 minutos.

Pero estos sistemas deben seguir desarrollándose, ya que es comúnmente aceptado en la industria que para que un usuario medio pueda aceptar realizar un repostaje en mitad de un trayecto éste debe poder realizarse en menos de 10 minutos, son los llamados “sistemas de recarga rápida”.

Aspectos técnicos

Una consecuencia directa de la implementación de electrolineras de recarga rápida es la necesidad de una infraestructura eléctrica capaz de suministrar las potencias demandadas ya que la carga rápida requiere un servicio eléctrico de tipo industrial.

El ejemplo siguiente ilustra las necesidades de potencia para un vehículo eléctrico tipo:

- Batería del vehículo: 50 kWh
- Eficiencia del cargador: 100%
- Tiempo de recarga: 10 min (carga rápida)
- % de recarga: 70 % (del 10% al 80%)

Con estos datos, la potencia requerida por la red es de (0,7 x 50) / (10 / 60) = 210 kW.

A modo de comparación, se estima que la potencia media contratada por hogar en España es de 4,4 kW, por lo que 210 kW equivalen a la potencia de unos 50 hogares.

Una electrolinera diseñada para la carga rápida de varios vehículos a la vez, similares a las estaciones de servicio de hidrocarburos actuales, puede requerir picos de potencia del orden de varios megavatios.

En la práctica, la eficiencia energética de una carga rápida de menos de diez minutos es probable que se reduzca significativamente debido a las pérdidas resistivas o pérdidas óhmicas causadas por las altas corrientes requeridas en el interior del vehículo. La energía perdida se convierte directamente en calor, lo que podría perjudicar a la propia batería y a los equipos electrónicos del vehículo por lo que sería necesaria una potencia eléctrica adicional para refrigerar el equipo. El más que probable futuro aumento de la capacidad de las baterías requerirá un aumento de la potencia de carga, de la corriente y de las pérdidas en forma de calor de forma lineal por lo que la carga rápida requerirá nuevas innovaciones conforme se desarrollen vehículos con mayor autonomía.

Las altas potencias requeridas por los sistemas de recarga rápida también pueden suponer un problema para la red eléctrica pudiendo provocar bajadas de tensión o incluso apagones durante las horas punta si demasiados vehículos deciden cargar al mismo tiempo. Para tratar de optimizar la red se puede incentivar la recarga de vehículos en horas valle mediante tarifas eléctricas reducidas. Otra solución es el empleo de sistemas de almacenamiento de energía que permitan reducir la diferencia entre la demanda de la estación de recarga y la red eléctrica, aunque esto supondría una reducción de la eficiencia del sistema debido a las inevitables pérdidas de carga. Otra posibilidad es la generación in-situ, bajo demanda, de potencia eléctrica.

Comunicación Vehicle-to-grid (V2G)

La recarga de las baterías de los vehículos eléctricos suponen una gran carga para las redes eléctricas por lo que se hace necesario que, para mitigar esta carga, se trasladen estas demandas a las horas valle de consumo. Con el fin de poder programar estas recargas, ya sea la estación de recarga o el vehículo, deben comunicarse con la “red inteligente”. Estos sistemas, denominados Vehicle-to-grid (V2G) permitirán a los vehículos recargar en horas valle y vender la electricidad a la red en horas punta.

Estandarización en Europa

El 29 de junio de 2010 las organizaciones de normalización europeas, CEN, CENELEC y ETSI recibieron el mandato M-468 de la Comisión Europea para que elaboren un sistema común de carga para el vehículo eléctrico.

A raíz de este mandato se ha formado un grupo de trabajo con los siguientes objetivos:

- Asegurar la interoperabilidad entre los cargadores y la red en los países miembros.
- Asegurar la interoperabilidad entre los cargadores y los vehículos.
- Considerar las posibilidades de carga inteligente de los vehículos eléctricos (V2G)
- Garantizar la seguridad para el usuario y la compatibilidad electromagnética.

De acyerdo a los términos del mandato, en marzo de 2011 debería haberse presentado ya un informe preliminar.

Sistemas de cambio de batería

Son estaciones de servicio en las que los vehículos eléctricos pueden cambiar las baterías. El objetivo es que el conductor no tenga que bajarse siquiera del vehículo y que todo el proceso dure menos de lo que dura actualmente un repostaje tradicional.

Estas estaciones pretenden completar las necesidades de abastecimiento de los coches eléctricos para largas distancias.

La idea de estas electrolineras es que un dispositivo robotizado cambie enteramente la batería del vehículo por otra cargada. El proceso consiste en entrar en un riel tipo lavado de autos que nos sitúa sobre un mecanismo que extrae la batería que se encuentra por debajo del auto y posteriormente monta la nueva para salir finalmente por una rampa. El cliente sigue su viaje conociendo en cualquier momento la autonomía del vehículo. La estación conecta a la red la batería descargada para volverla a llenar de electricidad y ponerla a disposición del próximo cliente. En ningún momento hay flujo de corriente eléctrica hacia el coche. Se pretende que toda la infraestructura necesaria para el funcionamiento de una estación de cambio automático de baterías se instale bajo tierra, dejando la superficie únicamente para el acceso de los vehículos.

El mayor problema de este sistema es la estandarización ya que los fabricantes tendrían que homologar sus baterías y sistemas de acople a los vehículos para que cualquiera pueda conectarse.

Sustitución del electrolito

Una variante de este tipo de sistemas lo constituye la última generación de baterías redox de vanadio. Estas baterías tienen una densidad de energía similar a las baterías de plomo-ácido. Sin embargo, la carga es almEnlaceacenada únicamente en un electrolito líquido con base de vanadio que puede ser bombeado y sustituido por electrolito cargado.

Este sistema de baterías de vanadio puede ser una tecnología apta para estaciones de carga rápida de vehículos eléctricos debido a su alta densidad de potencia y resistencia en el uso diario. Su principal inconveniente es su precio, ya que las baterías de vanadio cuestan actualmente entre 350 y 600 $/kWh.

Autor: César García Villalonga. Ing. de Caminos Canales y Puertos

Tomado de:

Ciete S.A.

En el 2010 se han descubierto más de 100 isótopos

Yo no lo sabía pero me acabo de enterar gracias a la revista Nature. En el año 2010 se descubrieron más de 100 isótopos nuevos. En los últimos 100 años se han descubierto más de 2700 isótopos y las predicciones teóricas afirman que quedan por descubrir unos 3000 más (las previsiones más optimistas elevan el número a 5000 y las más pesimistas lo reducen a 2000). Un campo muy activo que augura el descubrimiento de unos 1000 nuevos isótopos durante la presente década. La verdad es que yo no sabía que este campo de la física nuclear fuera tan activo. Me he enterado gracias a Michael Thoennessen, Bradley Sherrill, “From isotopes to the stars,” Nature 473: 25–26, 05 May 2011.

Fuente:

Francis Science News

10 de mayo de 2011

¡Salve usted a mi hijo, Monsieur Pasteur!


El 6 de Julio de 1885, una mujer llegó llorando con su hijo de 9 años al laboratorio donde investigaba Louis Pasteur. El chico se llamaba Joseph Meister y había había sido mordido dos días antes por un perro rabioso en 14 sitios diferentes. De puro dolor, casi no podía andar y su muerte en breve plazo estaba prácticamente asegurada.

¡Salve usted a mi hijo, Monsieur Pasteur! – rogaba insistentemente aquella madre.

Pasteur había probado un remedio en animales pero jamás en personas. ¿Debía inocular aquel remedio al muchacho o no? Gran dilema. Pero antes de continuar, he de poneros en precedentes. Vamos al principio de nuestra historia de hoy, 3 años antes, en 1882.

Pues bien, por aquel año trajeron al laboratorio de Pasteur un perro rabioso bien atado y con gran riesgo para todos. Fue introducido en una gran jaula donde había varios perros sanos para que los mordiese. Por otro lado, Emile Roux y Charles Chamberland sacaron baba de la boca del furioso animal, la inyectaron a conejos y conejillos de Indias, y esperaron que hicieran su aparición los primeros síntomas de la rabia.

El experimento tuvo éxito unas veces, pero otras muchas no, de cuatro perros sanos mordidos, dos amanecieron, seis semanas después, recorriendo furiosos la jaula y aullando, y, en cambio, transcurrieron meses sin que los otros dos presentasen el menor síntoma de hidrofobia al igual que con los conejillos de Indias. Dos conejos empezaron a arrastrar las patas traseras y terminaron muriendo en medio de horribles convulsiones, mientras que otros cuatro siguieron tranquilamente royendo las hortalizas. En el proceso no había ritmo, ni medida, ni regularidad.

La rabia es una de las enfermedades que más espanto han producido a la humanidad. Pasa al ser humano a través de la saliva en las mordeduras. Afecta al sistema nervioso provocando espasmos musculares dolorosísimos y posterior parálisis que, al llegar a los músculos que permiten la respiración, conduce a la muerte. Cuando quedan afectados los músculos de la boca y cuello hacen imposible cualquier deglución y resulta extraordinariamente dolorosa. Por eso, los animales que la padecen aparecen con la boca llena de saliva espumosa y rehuyen la ingestión de agua. De ahí que se la conozca también como hidrofobia (odio al agua). La cura en aquellos tiempos consistía en un hierro candente en la herida que dejaba la huella en la carne de por vida. Y sólo quedaba esperar.

Desde la inoculación por la mordedura hasta la aparición de los síntomas, hay un período de tiempo en función de lo lejos que haya sido la mordedura de la cabeza, puesto que el virus va por los nervios hasta llegar al cerebro. Durante ese tiempo todavía se puede actuar. Una vez aparecidos los síntomas era mortal en todos los casos incluso hoy en muchos a pesar de los avances médicos.

La rabia es un virus y no se podía ver al microscopio óptico. ¿Cómo detectar dónde estaba? Pasteur pensó que, por los síntomas, tenía que atacar al sistema nervioso y era allí donde había que buscarlo. Si se inyectaba bajo la piel el virus podía extraviarse antes de llegar al cerebro y para comprobarlo había que inyectarlo directamente en el cerebro. Había que hacer un pequeño agujero en el cráneo de un perro e inocularlo sin causarle daños. Roux le dijo que no había problema, pero Pasteur se negó a hacer ese experimento:

- Pero ¿qué me está diciendo? ¡Taladrar el cráneo a un perro! Le haría un daño tremendo al pobre bicho, y además, le estropearía el cerebro, le dejaría usted paralítico. ¡No! ¡No puedo consentirlo!

Suerte que, para Pasteur y la humanidad, Roux fue desobediente. Aprovechando una ocasión en que nuestro héroe tuvo que salir del laboratorio para asistir a una reunión, anestesió un perro sano con cloroformo, le hizo un pequeño agujero en la cabeza, puso en una jeringuilla una pequeña cantidad de cerebro machacado de un perro recién muerto de rabia, y por el agujero practicado en el cráneo del perro anestesiado metió la aguja de la jeringuilla y lentamente inyectó la mortífera substancia rábica.

A la mañana siguiente Roux contó a Pasteur lo que había hecho. Aún no habían transcurrido dos semanas, cuando el pobre animal empezó a lanzar aullidos lastimeros, a desgarrar la cama y a morder los barrotes de la jaula muriendo a los pocos días. Ahora tenían una forma segura de inocular la rabia.

Un día, uno de los perros inoculados con la substancia procedente del cerebro virulento de un conejo, dejó de ladrar, de temblar y, milagrosamente, se puso bien por completo. Pocas semanas más tarde, inyectaron en el cerebro a este mismo animal, una nueva dosis. La pequeña herida de la cabeza sanó rápidamente; Pasteur vigilaba muy atentamente pero durante meses enteros el perro siguió viviendo, juguetón, en su jaula. Fue el primer animal que había sobrevivido a los efectos del virus fatal, Estaba inmunizado por completo.

En aquel momento abrió los ojos: cuando un animal había estado rabioso y curado, no volvía a recaer. Ahora tenían que encontrar el modo de atenuar el virus. Sus ayudantes dijeron que sí a todo lo que propuso el maestro, aunque estaban perfectamente seguros de que no existía manera de poder atenuar el virus. Pero el tesón de Pasteur pudo con ellos. Descubrieron que si ponían a secar durante catorce días, en un matraz especial a prueba de microbios, un pequeño fragmento de médula espinal de un conejo muerto de rabia; al inyectarlo en el cerebro de perros sanos, estos no morían. Luego, pusieron a secar otros fragmentos de la misma substancia virulenta, durante doce, diez, ocho, seis días, y ver si podían contagiar a los perros nada más que un poco de hidrofobia.

Tal como los perros así tratados saltaban y olfateaban en sus jaulas sin dar señales de anormalidad alguna, los otros que no habían recibido las catorce dosis preventivas de cerebro desecado de conejo, lanzaban los postreros aullidos y morían rabiosos. Pasados tres años, Pasteur escribía a su amigo Jules Vercel:

Ni uno solo de mis perros ha muerto a consecuencia de la vacuna. Todos los mordidos han quedado perfectamente protegidos. Tiene que suceder lo mismo con las personas, tiene, pero … me siento muy inclinado a empezar conmigo mismo, a inocularme la rabia y tener después las consecuencias, porque empiezo a tener mucha confianza en los resultados.

Y aquí es cuando llegó la madre del principio de nuestra historia.

- ¡Salve usted a mi hijo, Monsieur Pasteur!

Pasteur le dijo que volviera aquella misma tarde a las cinco. Fue a ver a dos médicos, grandes admiradores suyos, Vulpian y Grancher, que habían estado en el laboratorio y sido testigos de cómo podía preservar de la rabia a los perros gravemente mordidos. Por la tarde fueron al laboratorio para examinar al niño mordido, y al ver Vulpian las sangrientas desgarraduras, dijo:

- Empiece usted. Si no hace usted algo, es casi seguro que el niño muera.

Y en aquella tarde del 6 de julio de 1885, fue hecha a un ser humano la primera inyección de microbios atenuados de hidrofobia. Consistía en extractos de médula espinal de conejos conservada en un frasco abierto durante 15 días. Se le aplicaron otras 12 inoculaciones en los 10 días siguientes con extractos de virulencia progresivamente mayor. Día tras día, el pequeño Joseph Meister soportó las restantes inyecciones. El muchacho jamás presentó el menor síntoma de la espantosa enfermedad.

Una vez que salió indemne de la prueba, Pasteur perdió el miedo y dijo al mundo que estaba dispuesto a defender de la hidrofobia a todos sus habitantes. El 26 de octubre de 1885 leyó ante la Academia de Ciencias “Un método para prevenir la rabia después del mordisco”. El mundo no tardó en aprovecharse de su descubrimiento. Muchas personas pasaron por el laboratorio de la rué d’Ulm. Los encargados del laboratorio no paraban de preparar cultivos y más cultivos para las inyecciones y hubo que suspender todo trabajo de investigación en aquellas series de habitaciones pequeñas y abarrotadas, mientras Pasteur, Roux y Chamberland iban clasificando muchedumbres políglotas de mutilados que en una veintena de lenguas diferentes suplicaban:

- ¡Pasteur, sálvanos!

Un total de 2.500 víctimas de mordeduras recibieron la vacuna en los 15 meses siguientes.

Todo el mundo reconoció abiertamente sus méritos. Empezó a llegar dinero en sumas que alcanzaron millones de francos para contribuir a la construcción de un laboratorio donde Pasteur pudiera disponer de todo el material necesario y seguir la pista a otras enfermedades. Los trabajos empezaron inmediatamente. El arquitecto se negó a percibir los honorarios y los constructores sólo aceptaron el pago de los gastos. El laboratorio fue construido pero nuestro héroe tenía entonces 63 años y salvar esas vidas liberó la tensión que había acumulado durante cuarenta años de incesante investigación.

Y no era para menos. Os recuerdo que durante su vida aclaró a Biot el problema de la polarización del ácido racémico, introdujo la pasteurización para salvar a los viticultores franceses; postuló la existencia de los gérmenes vapuleando a la generación espontánea; salvó a Francia del problema de su industria de la seda; tuvo un ataque de parálisis casi a los 50 años que había estado a punto de acabar con él y aun así quiso alistarse como voluntario para la guerra de Francia contra Prusia pero, como no le dejaron, observó las peligrosas condiciones de los hospitales militares y utilizó su fama para conseguir que los médicos, enfrentándose públicamente a ellos, hirviesen sus instrumentos y pasaran las vendas por vapor para matar los gérmenes y prevenir las muertes por infección recordándonos las enseñanzas de Semmelweis; obtuvo vacunas eficaces contra el cólera de los pollos, el carbunco y la erisipela del cerdo; estableció unos métodos de trabajo para la investigación bacteriológica rigurosos, exigentes y exactos que han permitido seguir con los estudios en este campo sin superar sus fundamentos. La era de las vacunaciones y antibiótica son gracias a él, así que ya sabéis a quién dar las gracias por vuestra salud y bienestar. De hecho, más de 40 enfermedades contagiosas son curables hoy día como resultado directo de los métodos que dijo. Por si fuera poco, se la jugó una vez más para salvarnos a todos de la rabia. Y todo esto en una sola vida.

En 1888 finalizó la construcción del Instituto Pasteur para curar casos de rabia. Se inauguró el 14 de noviembre de aquel año. Pasteur no pudo pronunciar una sola palabra en la ceremonia de inauguración e hizo que la leyera su hijo mientras él se secaba las lágrimas. Hoy día es el centro más famoso del mundo en investigaciones biológicas y trabajan científicos de todas las nacionalidades. Allí se han desarrollado numerosas vacunas y se continúa en el estudio de virus y microbios intentando controlar miles de enfermedades. Uno de los últimos logros de estos laboratorios fue el hallazgo del VIH, causante del SIDA, por parte de Luc Montagnier.

El día en que cumplió 70 años fue declarado el hijo más insigne de Francia en una celebración con carácter de fiesta nacional que tuvo lugar en la Sorbonne. Asistieron todos sus estudiantes y discípulos. Pasteur entró al recinto del brazo del Presidente de la República mientras la guardia republicana tocaba una marcha triunfal. El ministro de Instrucción Pública, M.Charles Dupuy, tomó la palabra y después de enumerar los trabajos de Pasteur, agregó:

¿Quién puede valorar en este instante lo que la humanidad os debe y lo que os deberá con el tiempo?. Hasta Joseph Lister se trasladó expresamente desde Inglaterra al evento para decirle: Usted ha levantado el velo que cubrió a las enfermedades infecciosas durante siglos; usted ha descubierto y demostrado su naturaleza microbiana.

El gran hombre estaba muy débil para hablar a los delegados que habían llegado de todas partes del mundo. Volvió a ser su hijo quien leyera el discurso, en el que expresaba su creencia invencible de que la ciencia y la paz triunfarían sobre la ignorancia y la guerra, así como su fe de que el futuro no pertenecería a los conquistadores, sino a los salvadores de la humanidad. Lástima que en este punto estuviera equivocado pensando que las generaciones venideras serían mejores.

Louis Pasteur murió en 1895, en una modesta casa próxima a las perreras donde conservaba los perros rabiosos; en Villenueve l’Etang, a las afueras de París. Su fin fue el de un católico ferviente, el de un místico, tal como lo había sido toda su vida: un crucifijo en una mano y la otra estrechada por madame Pasteur, su colaborador más paciente, más desconocido y más importante. En torno del lecho se agrupaban Roux, Chamberland y otros investigadores a los que había inspirado; hombres que habían arriesgado la vida ejecutando fantásticas correrías contra la muerte, y que, de ser posible, hubieran dado sus propias vidas ahora para salvar la del maestro. Sus últimas palabras fueron: “Uno debe trabajar, uno debe trabajar. Hice lo que pude”. Impresionante.

Su funeral fue el propio de un jefe de estado en la Catedral de Notre Dame. En su lápida se leen hoy sus palabras: Feliz aquel que lleva consigo un ideal, un Dios interno, sea el ideal de la patria, el ideal de la ciencia o simplemente las virtudes del Evangelio.

Es dudoso que en toda la historia de la humanidad haya otro científico haya sido honrado de esa manera. Hasta la profesión médica que tanto se había molestado por ser un “simple químico” le ofreció homenaje. Y no podría hacer otra cosa: aplicando sus métodos antisépticos la mortalidad descendió en los hospitales en un 55% y los de maternidad también de forma espectacular. Está reconocido como uno de los científicos más grandes de la Historia. Y ya sé que las comparaciones son odiosas pero si queréis hacerlo, en lo que a ciencias biológicas se refiere, tendréis que tirar de gigantes de la talla de Aristóteles o Darwin.

Joseph Meister, el niño al que había salvado, creció y acabó trabajando de portero de dicho Instituto en cuyos sótanos estaba enterrado el gran hombre que le había salvado la vida de niño. En 1940, con 64 años y siendo todavía portero, los nazis tomaron París. Por curiosidad, un oficial nazi le ordenó que abriese la cripta de Pasteur. Antes que hacerlo prefirió suicidarse.

Te animo a que te intereses por esos dominios sagrados llamados expresivamente laboratorios. Ten en cuenta que son los templos del futuro, la salud y el bienestar. En ellos la humanidad crecerá, se fortalecerá y mejorará. Allí, la humanidad aprenderá a progresar entendiendo la armonía de la naturaleza, evitando así su tendencia hacia la barbarie, el fanatismo y la destrucción (Louis Pasteur).



En Conocer Ciencia le dedicamos dos programas al gran Louis Pasteur. Vea las presentacionbes de los dos programas:

Louis Pasteur - Primera Parte



Louis Pasteur - Segunda Parte



Conocer Ciencia: Ciencia sencilla, ciencia divertida, ciencia fascinante...


Fuente:Enlace

Historias de la Ciencia

Lloyd Olivier, codificador navajo de los marines


Sirvió en la unidad que aseguró las comunicaciones contra los japoneses

Se ha dicho que sin los indios navajos los marines de Estados Unidos no hubiera tomado Iwo Jima. Probablemente es una exageración, pero hace justicia a un puñado de soldados miembros de esa tribu que con su esforzada labor como codificadores, operadores de radio y mensajeros contribuyeron a ponérselo bien difícil a los japoneses durante los momentos más decisivos de la II Guerra Mundial en el Pacífico. En su peripecia se basó, muy libremente, la violenta película de John Woo Windtalkers (2002), con Nicholas Cage.

El cabo Lloyd Olivier (Shiprock, Nuevo México), fallecido el pasado 16 de marzo de pancreatitis a los 87 años en un hospicio de Phoenix, Arizona, era uno de esos hombres. Y uno de los más relevantes: el penúltimo superviviente del grupo original de los Navajo Code Talkers, una leyenda de la criptología, los primeros 29 soldados navajos que constituyeron el núcleo de una unidad secreta en el seno del Cuerpo de Marines de EE UU y que desarrollaron un código basado en su idioma tribal. Distribuidos en los diferentes contingentes de marines, los operadores navajos enviaban y recibían los mensajes en su idioma para desesperación de los escuchas nipones que jamás pudieron descifrarlos. A ver, si oyes “has-clish-nih” en la radio lo último que se te ocurre es que significa “pelotón”.

El lenguaje navajo, de la familia atabascana, hubo de ser adaptado para su rol militar. Como no existían las palabras “granada” y “torpedo”, por ejemplo, se utilizaron “patata” y “pez concha”, respectivamente. Los cazas Zero eran “da-he-tih-hi”, “colibrí”. El nuevo vocabulario militar, como puede imaginarse, añadió complejidad al código, que además introducía diversas variantes. “Ne-ahs-jah”, “lechuza”, significaba “avión de reconocimiento” pero también la letra “o”, dependiendo del contexto. De hecho, aunque fueras navajo, si no estabas adiestrado no pillabas una -los japoneses torturaron a un navajo prisionero, Joe Kieyoomia, pero este no formaba parte de la unidad y desconocía el código, el pobre-.

En total sirvieron como “arma secreta” lingüística unos 400 navajos que fueron desplegados en todas las operaciones de los marines -incluidos los peores fregados- en el sangriento combate isla por isla contra los japoneses. Aunque uniformados como marines, su fisonomía les causó más de un problema al ser a veces confundidos con japoneses: el único navajo de los 29 originales muerto durante la guerra fue Harry Tsosie, al que le disparó otro marine. Usualmente, a los Code Talkers se les asignaba un soldado que les protegía de ese y otros riesgos. Según algunas fuentes -y en la película citada-, debía además eliminar al navajo si había peligro inminente de que cayera en manos de los japoneses, aunque varios estudiosos consideran que eso es solo un mito.

Olivier sirvió en Guadalcanal, Saipan y Peleliu. En la primera isla, quedó inconsciente en su trinchera durante un bombardeo para despertar y encontrarse rodeado de camaradas marines y soldados japoneses muertos a su alrededor. Provenía de una familia muy humilde. Abandonó la reserva a los 19 años para alistarse y ayudó a sobrevivir a su madre y hermanos con su paga. Su hermano pequeño Willard Varnell, fallecido en 2009, fue también Code Talker. Tras licenciarse del ejército en 1945, Lloyd Olivier se dedicó a trabajar de platero, confeccionando joyería. Hombre parco al que las explosiones habían vuelto bastante sordo, estaba orgulloso de su servicio aunque se mostraba perplejo de que lo consideraran un héroe.

El papel de los codificadores navajos fue material clasificado hasta 1969. Y solo en 1982 comenzaron a ser reconocidos y honrados públicamente. En 2000, Clinton firmó el decreto por el que se concedía a los 29 Code Talkers originales -de los que ahora solo queda Chester Nez de Albuquerque- la Medalla de Oro del Congreso y la de plata a los demás.

La idea de emplear indígenas norteamericanos para las comunicaciones militares es anterior a la II Guerra Mundial; los primeros Code Talkers fueron indios choctaws de Oklahoma que sirvieron en la 36 división de infantería de EE UU en la Gran Guerra. En la II Guerra Mundial, además de a los navajos, los EE UU utilizaron, a más pequeña escala y en el frente europeo, a los comanches (!). Operadores comanches (el último superviviente, Charles Chibitty, falleció en 2005) entraron en acción en la playa Utah de Normandía el Día D.

Tomado de:

Imperio RomanoEnlace

9 de mayo de 2011

Ahora se puede ordenar por tema en Google Images

Google ahora permite ordenar las búsquedas de imagenes por temas (sort by subject). Una clasificación nueva que permite encontrar fotos e imagenes por asociación. Por ejemplo, para la búsqueda de Venezuela nos aparecen diferentes temas relacionados: Venezuela Caracas, Miss Venezuela, Venezuela Margarita, Venezuela beaches, etc. Si alguien no recuerda el nombre de la isla más grande de este país y necesita ver unas fotos, para decidir un viaje de vacaciones, ahora será simple encontrar todos esos datos, sin tener la información completa.

También se puede utilizar la función para explorar las categorías de un tema general que puede ser más fácil de aprender visualmente, como variedades de flores, razas de perros o cuerpo humano . Por ejemplo, si necesitas recordar el nombre de un hueso del cuerpo, y ver cómo es, la forma más fácil es usando esta nueva característica. Si no puedes ver estos ejemplos prueba saliendo de tu cuenta de Google y buscando nuevamente en Google.com, no en el dominio de tu país.

La nueva forma de ordenar imagenes por temas será lanzada a nivel mundial durante la próxima semana. Pero desde ya se pueden hacer búsquedas y probarlo en inglés. El siguiente video te explica bien como es su funcionamiento:




Fuente:

Alt1040

Se podrá observar una conjunción planetaria en los próximos días


(cc) Conjunción celeste en Paranal

Durante estos días es posible ver antes del amanecer una alineación conjunción celeste poco común en el horizonte, donde los planetas Mercurio, Venus, Marte y Júpiter serán visibles en la misma zona del cielo por escasos 30 minutos antes de la salida del Sol.

Desde el pasado 1 de mayo estos planetas han cambiado su configuración en el cielo pero del 10 al 12 de mayo ocurrirá la máxima proximidad entre ellos. Durante estos días será posible ver a Venus y Júpiter coquetear por apenas unos centímetros de separación, siendo los astros más brillantes en el cielo después de la Luna. El 11 de mayo en particular podrá observarse lo que se conoce como “flor celestial” gracias a la cercanía de Mercurio, Venus y Júpiter.

De acuerdo a la Sociedad Astronómica Urania en el Estado de Morelos (México), los cuatro planetas permanecerán en el cielo durante todo mayo antes de que Mercurio se pierda en el resplandor solar.

Links:
- The Dance of the Planets (Space Daily)
- Conjunciones planetarias, visibles para México (El Universal)

Enlace
Fuente:

Fayer Wayer
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