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5 de mayo de 2011

El impacto (negativo) de los montañistas en la vegetación

Según el estudio, los escaladores ponen en peligro pequeñas plantas que habitan en los acantilados.

Los escaladores de montañas están teniendo un impacto negativo en las plantas que crecen en los acantilados, aseguran un grupo de ecologistas.

En áreas donde existe una intensa actividad de montañismo, se deben poner en práctica planes de conservación de modo que algunos acantilados estén protegidos de escaladores, afirma la investigación publicada en la Revista de Ecología Aplicada del Reino Unido.

Las sierras de Jura de Suabia y Jura Francón son pequeñas cadenas montañosas en el este de Alemania y dos de las más importantes zonas de escalada del país.

Pero también estas sierras son el último reducto europeo de la Draba azoides (conocida popularmente como draba o hierba panadiza), una rara y pequeña planta de flores amarillas o blancas que crece en los acantilados de piedra caliza, donde forma rosetas como amortiguador.

Para saber cómo la escalada en la zona estaba afectando a la planta, los investigadores Frank Vogler y Reisch Christoph de la Universidad de Ratisbona, Alemania, compararon el número y la distribución de la draba en ocho acantilados que se han sido muy visitados durante los últimos 50 años, y en otros ocho acantilados "vírgenes", de similar tamaño y aspecto.

Los investigadores también evaluaron el ADN de las plantas para saber si los escaladores habían afectado a su variación genética.

Cambios genéticos

Instrumentos de escalar

Los instrumentos de escalada podrían erosionar los acantilados.

Según la Sociedad Ecológica Británica, los investigadores encontraron que en los acantilados con activa presencia de escaladores, las plantas eran más pequeñas y menos numerosas en la pared del acantilado pero más frecuentes en el pedregal, que son los fragmentos de roca quebrada en la base.

"La escalada afecta negativamente a estas plantas de manera directa. La erosión por el uso de cuerdas de escalada, repisas, así como tomas de pies y manos, obviamente lleva a una disminución en la abundancia de la especie", afirma el doctor Reisch.

Las pruebas genéticas también mostraron las huellas de los escaladores.

En los acantilados que han sido escalados existen mayores diferencias genéticas entre las plantas que viven a diferentes alturas que en los acantilados vírgenes, lo que significa que los escaladores no solo desplazan las plantas, sino que también se están moviendo sus genes por la roca.

Estos cambios genéticos podrían, a largo plazo, afectar la aptitud de las plantas para sobrevivir en un entorno al que se han ido adaptando por miles de años, asegura el estudio.

Montañistas ambientalistas

Básicamente este estudio propone que, para proteger la vegetación autóctona de los acantilados, algunos deben quedar fuera del alcance de los montañistas.

En países como el Reino Unido ya se toman medidas para minimizar el impacto de los escaladores sobre áreas protegidas.

El Consejo Británico de Montañismo (BMC, por sus siglas en inglés) explicó a BBC Mundo que ellos se aseguran de que sus miembros no ocasionen un impacto perjudicial en las áreas de escalada.

"Hay restricciones, como por ejemplo en áreas donde la vegetación es sensible a la escalada o en ciertas zonas donde anidan aves migratorias, entonces el acceso puede quedar prohibido", aseguró a BBC Mundo Tina Gardner, vocera de la organización.

"Además, los escaladores suelen ser muy conscientes de los problemas y bien informados sobre lo que pueden hacer para minimizar su impacto. De hecho muchos escaladores son expertos en conservación y vida silvestre", agregó la organización británica.

Debido a su inaccesibilidad, los acantilados se encuentran entre los pocos ecosistemas relativamente poco afectados por los seres humanos durante los últimos siglos.

Albergan una multitud de especies de plantas raras y en peligro de extinción y hacen una contribución importante a la biodiversidad regional.

Fuente:

BBC Ciencia

4 de mayo de 2011

Existes, luego piensas



Homo sapiens (ma non troppo) piensa. Al menos para el obsesivo pensador René Descartes esa era la única certeza. Cogito ergo sum. Pienso, por lo tanto existo. Descartes dudaba de todo y necesitaba de alguna certeza primera inamovible sobre la que desarrollar el edificio de una interpretación ajustada de la realidad y sólo encontró esa constatación de saberse compulsiva y obsesivamente, inevitablemente, pensante.

No somos gran cosa como prototipo físico pero suplimos las deficiencias con nuestra facultad pensante. Sobrevivimos, existimos, porque pensamos. La mollera es lo que nos ha librado de la extinción... de momento. Puede que sea también lo que nos lleve a extinguirnos en el futuro.

Pensar es una actividad continua. No existe el no pensamiento como no existe la no respiración, la no circulación de sangre, el no filtrado renal de la sangre. El cerebro rebobina continuamente el material de sus sistemas de memoria para extraer conocimiento. Pasado, presente y futuro se funden en esa actividad rumiante. Uno de los temas fundamentales es el de la supervivencia física. El cerebro construye una teoría sobre probabilidad de supervivencia y funcionalidad del organismo que gestiona. Hace cábalas sobre su estado: cómo están huesos, articulaciones y músculos; qué posibilidad existe de que se produzca un infarto, surja un cáncer, Alzheimer. La duda metódica cartesiana se cierne sobre la salud y el bienestar. Nada nos garantiza estar y sentirnos bien. Sólo tenemos la certeza de que pensamos sobre salud y bienestar, pasados, presentes y futuros...

Pensarse como organismo es inevitable pero el individuo no ve más allá de la piel. No puede monitorizarse conscientemente el interior opaco con los sentidos. Sólo percibe alarmas, síntomas: dolor, hambre, sed, mareo, cansancio, desánimo. Han pitado los monitores. ¿Qué puede estar sucediendo..?

Los padecientes tienden a aplicar una conclusión aparentemente fiable: me siento mal luego no estoy bien. Es una premisa poco recomendable. Tampoco es aconsejable la contraria: me siento bien luego estoy bien.

Estar y sentirse son dos verbos muy distantes en su significado. Podemos estar razonablemente bien y sentirnos fatal y podemos sentirnos estupendos con unas arterias a punto del infarto.

Los profesionales ofrecen sus poderes sensores e interpretativos para dictaminar cómo estamos. Análisis, escáneres, resonancias, el iris o cualquier otro superpoder permiten emitir un diagnóstico.

El ronroneo pensante continuo sobre salud y bienestar incorpora los dictámenes y las propuestas culturales del entorno. El cerebro teje y desteje una idea de organismo socializada, poderosamente influida por cuanto se dice de él en consultas y fuera de ellas.

Curiosamente la idea socializada de organismo no incluye la existencia del órgano pensante, el constructor del organismo virtual, probabilístico. Los pensadores profesionales de organismo no contemplan al pensador interno. No ven más allá de huesos, articulaciones, músculos y contratiempos personales. Si consideran un sujeto pensante como responsable de los síntomas ese sujeto sólo puede ser el individuo, no el órgano, su cerebro.

Todo síntoma, toda percepción somática es un producto del órgano pensante, evaluativo, el cerebro. Debiéramos saber y creer que es así. Los tejidos no segregan percepción. No duelen ni rezuman cansancio. Se limitan a exteriorizar señales moleculares que deben ser interpretadas, valoradas en el órgano pensante continuo, en el integrador de señales actuales, de aquí y ahora con predicciones teóricas probabilísticas también referidas al mismo momento y lugar.

¿Qué proporción hay de suceso real y de imaginado? Nunca sabemos. Hay que indagar siempre sobre la base de que son inevitables ambos compartimentos: el de las señales somáticas del cuerpo real y las predicciones del también real órgano virtual, el cerebro.

Cuando pensamos sobre interioridades de organismo debemos saber que lo que pensamos proviene del órgano pensante y no dar por cierto lo que únicamente lo parece.

Es ergo cogita. Existes luego ¡Piensa! Piensa que hay algo que piensa el organismo en el que existes...

Fuente:

Arturo Goicochea

Científicos prueban con éxito anticonceptivo masculino que dura 10 años

Con una jeringa se inyecta un gel en el conducto que une el testículo con la uretra, el cual inutiliza los espermios que pasan a través de él.

Una inyección podría ser una nueva opción para aquellos hombres que no quieren tener más hijos y un segundo pinchazo podría devolverles la posibilidad de ser papás. Ese es el objetivo del ingeniero biomédico Sujoy Guha, quien trabaja en el desarrollo de un nuevo anticonceptivo masculino de largo plazo y que ha llamado inhibición reversible del esperma dirigido (Risug).

Mientras el procedimiento de la vasectomía se basa en el corte del conducto deferente, que transporta los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra peneana, el Risug consiste en la aplicación de un gel sintético con carga eléctrica positiva al interior del conducto, el cual "desactiva los espermatozoides", según explicó Guha a La Tercera. Así, los espermatozoides son expulsados en la eyaculación, pero no tienen la capacidad de fecundar un óvulo.

El sistema anticonceptivo tiene una duración de 10 años y después o antes de eso puede ser revertido por el paciente. "Hasta ahora, hemos visto que el método dura hasta 10 años, pero puede durar más en sujetos que han recibido una dosis completa, como se ha probado en voluntarios que participaron en los primeros estudios clínicos en 1991", dijo Guha.

Aunque no existe claridad acerca de la acción que el gel ejerce sobre los espermatozoides, se cree que podría reducir el PH al interior del conducto, lo cual provocaría la muerte de los espermatozoides. Para hacer esto, el médico debe hacer un pequeño corte en el escroto, la piel que recubre el testículo, y extraer el conducto para aplicar la inyección. Luego, la estructura es reincorporada dentro del escroto y se aplica sutura en la piel. ¿Efectos secundarios? Aproximadamente, la mitad de los pacientes sufre un abultamiento del escroto tras la operación, lo cual puede durar entre dos y tres semanas, pero no produce fiebre u otros efectos.

Proceso reversivo

Para revertir la vasectomía es necesario realizar una nueva intervención, llamada vasovasostomía, en la cual se unen las dos secciones del conducto deferente que habían sido cortadas. Cristián Palma, urólogo-andrólogo del Hospital Clínico de la U. de Chile, dice que la tasa de éxito de esta microcirugía es alta y que sólo un 1,5% de los pacientes sufren dolores testiculares después de la intervención.

En el caso de un paciente que se sometió a un Risug y decide volver a ser padre, el médico debe abrir nuevamente el testículo y aplicar una segunda eyección con un solvente que diluye el gel y permite que los nuevos espermatozoides sean funcionales. Según Guha, la eficacia del procedimiento ha sido probada con éxito en animales y unos 200 humanos, razón por la cuál, actualmente, se encuentran realizando un gran estudio clínico en hombres cuyo objetivo es obtener la venia de la FDA. "Ninguna parte del tubo es cortada, por lo que la zona permanece intacta y los procesos internos de los órganos permanecen normales, y eso al parecer es una ventaja, ya que se mantiene la libido intacta", destaca Guha entre las ventajas de su procedimiento y agrega que evita la ocurrencia de presión extra en los testículos, ya que los espermatozoides que producen pueden salir de él.

Tanto para Palma como para Pablo Bernier, urólogo de la Clínica Alemana, el sistema Risug requiere aún de mayor evidencia científica para probar su efectividad.

Pese a esto, en su edición online, la revista Wired plantea que "si este estudio resulta, el Risug podría representar el mayor avance en control de la fertilidad masculina desde la invención del condón moderno".

La publicación destaca que en 2010, la fundación norteamericana Parsemus, dedicada a financiar soluciones médicas de bajo costo, compró los derechos internacionales de la tecnología Risug por US$ 100 mil, acuerdo que ha permitido inyectar nuevo financiamiento a una investigación que se extiende por 30 años.

Fuente:

La Tercera (Chile)

El ojo humano en números

Ante todo, un saludo a todos los seguidores de Óptica por la Cara después de un mes de parón. Tras esta ausencia debida a los exámenes, publico un post que llevo un tiempo queriendo hacer y que he estado terminando estos últimos días. Se trata de una gran recopilación de cifras referentes al ojo humano, siendo algunas bastante curiosas, que es otra de las intenciones de esta nueva entrada. Intentaré tocar la mayoría de las partes del ojo, desde las pestañas a la retina, pasando por la visión de los objetos, los colores, y todo lo relacionado con el sentido de la vista.



Para hacerlo todo más sencillo y ordenado, os dejo un pequeño índice de las estructuras anatómicas del ojo en las que divido el post, así como una imagen muy clara de dichas estructuras. Aparte, he tocado otros temas interesantes como la visión, acomodación, anexos del globo ocular (párpados, sistema lagrimal…), etc.

Dividiremos el ojo en 3 partes:

1) Túnica externa (esclerótica y córnea)
2) Túnica media (coroides, cuerpo ciliar y iris) *Incluimos aquí el cristalino.
3) Túnica interna (retina y nervio óptico)



Sin más que decir, os dejo la lista completa con las recopilaciones del ojo humano:

Generalidades del ojo:


- El ojo humano está formado por 6 músculos que permiten su movimiento (4 rectos y 2 oblicuos).

- El ojo humano representa el 1% del volumen craneal total.

- El dioptrio que forma el ojo tiene una distancia focal de 17 mm en reposo, lo que equivale a unas 60 dioptrías (D), siendo la córnea la que mayor poder dióptrico ofrece (70%), seguido del cristalino (casi 30%). Un pequeñísimo tanto por ciento corresponde a los humores del ojo.

- Es básicamente una esfera llena de líquido transparente (humor acuoso) y un liquido gelatinoso (humor vítreo). Ambos humores tienen una concentración muy alta en agua, 99 %.

- Tiene 3 cámaras: la anterior, la posterior y la vítrea.

- El campo visual temporal (es decir, a la derecha en el ojo derecho y a la izquierda en el ojo izquierdo) es de 90º a 100º. En el caso del campo visual nasal (lado de la nariz) es de unos 60º.

- Su presión intraocular (PIO), en condiciones normales, se encuentra entre unos límites de 10 a 21 mmHg siendo su valor medio de 15 a 16 mmHg. Una presión alta puede favorecer la aparición de glaucoma.

Fuente:

Óptica por la cara

Ciencia y Cine: La relatividad y el planeta de los simiso (1968)

Cornelius

La teoría de la relatividad de Albert Einstein es uno de los desarrollos científicos más recurridos en el cine y la literatura de ciencia ficción (regreso al futuro, 1985, Star Gate, 1994, el abismo negro, 1978, Contacto, 1997, …). Pero a pesar de tener más de cien años de antigüedad y ser Einstein, con permiso de Newton y Galileo, el científico más popular de la historia, dicha teoría no siempre ha sido tratada con el rigor que merece.

En 1968, Fralkin J. Schaffner dirigió a Charlton Heston en una adaptación cinematográfica de la novela homónima de Pierre Boulle, de 1963, “el planeta de los simios”. En la primera escena de la película, Charlton Heston, interpretando a un astronauta en un viaje por el espacio y el tiempo, explica muy acertadamente el efecto relativista de la dilatación temporal como consecuencia de viajar a velocidades cercanas a la de la luz.



Uno de los efectos más sorprendentes de la teoría de la relatividad es que la medida de distancias y tiempos no es la misma para dos observadores diferentes, si estos se mueven el uno con respecto al otro. En el caso de la película, un observador situado en la Tierra, vería que el reloj de Charlton Heston avanza muy lentamente, como consecuencia de viajar a altas velocidades. Se trata de un efecto físico real que nada tiene que ver con la manufactura del reloj.

Es el tiempo en sí el que se ralentiza, y con él las manecillas del reloj, el latir del corazón o el mismo movimiento de los astronautas por la nave. Este efecto es sólo apreciable para velocidades relativistas, es decir, comparables a la de la luz en el vacío (aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo). De ahí que en nuestra vida cotidiana no podamos apreciarlo. No obstante se ha medido y comprobado con gran precisión a lo largo de los últimos 100 años, estando de acuerdo las observaciones con la teoría.

El protagonista de la película argumenta que “llevamos 6 meses en el profundo espacio, … mientras que la Tierra ha envejecido cerca de 700 años”. El primer aspecto que llama la atención del monólogo de Charlton Heston es que hace referencia a la teoría de un tal profesor Heinsley, nombre inventado para la película, cuando hubiesen estado más acertados mencionando al verdadero autor de la dicha teoría, el profesor Einstein.

Según la película, los astronautas llevan apenas 6 meses en la nave, mientras que para la Tierra han pasado casi 700 años. Esto está en perfecta sintonía con la relatividad. Pero si hacemos los números pertinentes, resulta que el tiempo en la nave transcurre 1400 veces más despacio que en la Tierra, y para que se haya producido tal dilatación temporal, la nave debería estar viajando al 99′99997% de la velocidad de la luz. Y es aquí cuando la película no se sostiene. La energía necesaria para mover una nave a tal velocidad es impensable (un billón de kilotones), por no hablar de la tecnología que haría falta.

Pero, aún suponiendo que la agencia espacial encargada dispusiese de dichas tecnología y energía, puesto que la nave parte del reposo y ha de alcanzar tamaña velocidad, ha de acelerar, junto con los astronautas, los cuales, pese a estar mejor preparados para dicho viaje que el resto de los humanos, no dejan de ser de carne y hueso, con las limitaciones que ello conlleva.

Para que se pueda producir la diferencia en tiempos necesaria para el argumento de la película, los astronautas deberían soportar una aceleración 18 veces superior a la de la gravedad terrestre, durante 6 meses seguidos. Lamentablemente, dicha aceleración hubiese matado a los astronautas en los primeros segundos del viaje.

No obstante, se trata de una interesante película que explica de forma rápida pero acertada el concepto relativista de la dilatación temporal.



Fuente:

E Ciencia

3 de mayo de 2011

Sobre el rapidísimo test de ADN de Osama Bin-Laden


Las fuentes norteamericanas afirman haber confirmado la identidad de la persona abatida en la noche de ayer como Osama Bin-Laden mediante múltiples vías:

  • Identificación visual por los agentes que realizaron la operación.
  • Una de sus esposas que sobrevivió al ataque lo identificó por su nombre.
  • Los agentes compararon el cuerpo con fotos y dijeron estar al 95% seguros de la concordancia.
  • Y el lunes por la mañana (hora de EEUU) se llevaron a cabo "pruebas que muestran una corcondancia de virtualmente el 100% con ADN tomado a otros miembros de la familia Bin Laden".

Aparte de todo esto, pienso que si se lanza una operación como la que dicen haber lanzado, tendrían pruebas más que sólidas de parte de agentes infiltrados, drones espías, etc...

Pero el objetivo de esta entrada es otro: desde que se abatió a Bin-Laden en Abbottabad (Pakistán) en la madrugada (hora española) del lunes, hasta que se difundía la noticia de la confirmación de su identidad mediante ADN, han pasado unas 12 horas. Siendo generosos, pongamos 24 horas por dar un margen entre el verdadero ataque y la difusión de las primeras noticias.

Si a esas 24 horas les volvemos a restar un mínimo de ~8 horas para contar el tiempo que se pudo tardar en: sacar las muestras al cuerpo, enviarlas al laboratorio y, una vez terminadas las pruebas, dar a conocer la noticia a sus superiores, nos queda un máximo de 16 horas para realizar la prueba de identidad por ADN.

La pregunta que uno se hace inmediatamente es: ¿Realmente es posible que les haya dado tiempo a realizar la prueba tan rápido, si laboratorios comerciales hablan de un plazo mínimo de tres días?

Probablemente el método usado habrá sido el de comparar Short Tandem Repeats (STRs) tras una amplificación del ADN mediante PCR.

Según este estudio, en donde se comparan varios métodos para la extracción y amplificación de ADN mediante PCR a partir de muestras de saliva o de tejido, se concluye que existen diferentes técnicas que toman desde 1 hora hasta 36 horas.

De hecho, existen tres métodos que llevan menos de 3 horas y aunque no parecen recomendarse en casos de que exista degradación del tejido, y no parecen funcionar el 100% de las veces ni de lejos, bien pudieran ser la respuesta a cómo han podido resolver tan rápido el caso de Bin-Laden. Los tres "extractores" rápidos son: el método Chelex, InstaGene o un filtro de fibra de vidrio.

Una vez extraidas las partes de interés del ADN, se analizan mediante, por ejemplo, electroforesis en gel, que pueden requerir un tiempo de entre unos minutos a unas pocas horas.


Una vez obtenidos estos resultados, compararlos con los marcadores extraídos del familiar de Bin-Laden que analizaron hace años es cuestión de minutos. Probablemente en todo el proceso se fijaron en los 13 loci estándar usados en EEUU como marcadores, aunque podrían ser otros, no es relevante.

Por lo tanto, mi conclusión es que sí, por sorprendente que pueda parecer, ¡es posible que le hayan hecho la prueba de ADN al cuerpo de Bin-Laden de un día para otro!


Ampliación 00:21am: Veo que no he sido el primero al que se le ha ocurrido escribir sobre el tema. Os recomiendo este post de Christie Wilcox en ScientificAmerican, donde se dan muchos más detalles técnicos sobre el proceso.


Fuente:

Ciencia Explicada
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