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10 de abril de 2011

Nueva versión del punto azul pálido de Sagan


Adam Winnik es un joven estudiante de bellas artes que a través de diferentes plataformas en la red, blogs y tumblr, ofrece desde diseños gráficos hasta animaciones y videos tan geniales como este. Se trata de una nueva y personal visión del ya mítico monólogo de Carl Sagan “The pale blue dot” que además incluye uno de mis temas cinematográficos favoritos, el “you’re so cool” de Hans Zimmer, incluido en la Bso de Amor a Quemarropa. (Aquí en Spotify). Lo encontré en Scienceblogs, y personalmente, me ha encantado.

Arturo Quirantes se ha puesto manos a la obra y en un periquete ya lo tenemos disponible con subtítulos. Gracias!





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Amazings

¿Dónde viajará la basura arrastrada por el tsunami?


Coches, casas, trozos de barcos... El tsunami que arrasó el noreste de Japón el pasado 11 de marzo se llevó por delante la vida de miles de personas y decenas de localidades. Dejando por un momento a un lado la tragedia humana, ¿dónde irá a parar todo ese amasijo de escombros y restos de la destrucción? Nikolai Maximenko y Jan Hafner de la Universidad de Hawai han realizado un modelo basado en el estudio sobre la deriva de las boyas en los océanos durante los últimos años.


Como veréis en el esquema, el modelo predice que la basura se extenderá lentamente por el Pacífico hacia el este y llegará a costas hawaianas en aproximadamente un año. Para dentro de tres años, calculan, los restos de la destrucción provocada por el tsunami llegarán a la costa occidental de EEUU y terminarán incorporándose, en trozos cada vez más pequeños, a la gran mancha de basura del Pacífico. Lo más tremendo es pensar que en apenas unos años, algunos de los objetos personales de aquellos que lo han perdido todo en Japón pueden aparecer en las playas de California o Alaska, como testigos de una desgracia sucedida mucho tiempo atrás.

Más info: ¿Dónde irán a parar los escombros provocados por el tsunami de Japón? [Via]

Para saber más de la gran mancha: Un monstruo de plástico devora el Pacífico / “Hay televisores y frigoríficos flotando en mitad del océano” (lainformacion.com)

Tomado de:

Fogonazos

9 de abril de 2011

Chernobil contamina todavía los alimentos en Ucrania

  • Hay alta radiactividad en la leche, las setas y las bayas silvestres
  • Un informe de Greenpeace detecta cesio-137 en productos de consumo local
  • Hay zonas lejanas a Chernobil más contaminadas que otras cercanas al reactor
  • Los campesinos saben que el terreno es radiactivo, pero no tienen recursos
Análisis de leche realizado por Greenpeace en el laboratorio de Rokytne. | Robert Knoth/Greenpeace

Análisis de leche realizado por Greenpeace en el laboratorio de Rokytne. | Robert Knoth/Greenpeace

Cuando han pasado 25 años desde el accidente de la central nuclear de Chernobil, ocurrido el 26 de abril de 1986, el efecto de la radiactividad sobre el área circundante está muy lejos de estar superado. La atención se ha fijado en el entorno más inmediato a la planta atómica, donde cientos de miles de personas fueron desalojadas en un radio de 30 kilómetros y donde todavía se mantiene una Zona de Exclusión para restringir la permanencia en ella.

Pero la radiactividad llegó mucho más lejos. Unos 200.000 kilómetros cuadrados de Ucrania, Bielorrusia y Rusia fueron contaminados con altos niveles de radionucleidos, entre ellos cesio-137, un material altamente tóxico cuyo periodo de semidesintegración es de 30 años y cuya permanencia en el medio ambiente llega a los 300 años. Depositado en el suelo, se incorpora a las plantas y animales y luego llega al hombre a través de la cadena alimenticia, convirtiéndose en una fuente de radiación interna. La nube radiactiva afectó también a todos los países de Europa, como muestran los mapas de la ONU.

Un informe radiológico recién elaborado por Greenpeace y disponible por completo en su página web asegura que hay amplias zonas rurales de Ucrania, alejadas cientos de kilómetros de Chernobil, en las que el cesio-137 y otros materiales contaminan el suelo y el agua pasando a plantas y animales y a los alimentos, según explicaba a elmundo.es la científica de Greenpeace responsable del estudio de laboratorio, Iryna Labunska.

Alimentos contaminados en Ucrania

En su inspección, la organización ecologista recogió 117 muestras de comida en decenas de localidades de las regiones ucranianas de Rivnenska Oblast y Zytomyrska Oblast y las sometió a análisis de laboratorio.

Los análisis probaron la presencia de radiactividad en muchas de esas muestras en niveles muy superiores a los permitidos por las autoridades sanitarias.

La contaminación afecta especialmente a ciertos productos como la leche, ya que las vacas pastan en terrenos contaminados por radiación. Otros productos altamente tóxicos son las bayas y las setas silvestres, ya que los arbustos y los hongos absorben de forma muy rápida la radiación depositada en la parte superficial del terreno.

Setas y frutas silvestres son parte importante de la dieta de los campesinos ucranianos, que aprovechan estos recursos del bosque a lo largo de todo el año, pues hay una tradición de guardarlos en conservas. Otras muestras de patatas, remolachas, zanahorias o carne también analizadas mostraron niveles altos de radiactividad.

Greenpeace aclara que su trabajo no pretende ser una evaluación completa, sino sólo de una prospección que sirve para mostrar la gravedad de la situación. Como ejemplo, en un pueblo de la región de Rivnenska Greenpeace ha encontrado cesio-137 en el 93% de las muestras de leche recogidas. Las muestras tienen un nivel de cesio-137 que supera entre 1,2 y 16,3 veces la norma ucraniana para la presencia de ese contaminante en los productos lácteos. En el caso de las setas, una muestra de hongos listos para el consumo analiza en la comarca de Zhytomyrska Oblast arrojó una medición de 288.000 bequerelios por litro, es decir, 115 veces más de los valores permitidos para el consumo.

Olvido de la administración

Greenpeace recuerda que las autoridades no deben hacer caso omiso de la situación, como está ocurriendo ahora. "Después de 25 años, la población que vive a cientos de kilómetros de Chernóbil continúa expuesta a niveles de radiación peligrosos en la comida de origen local. Exigimos al Gobierno ucraniano que continúe realizando controles", afirma Aslihan Tumer, responsable de energía de Greenpeace Internacional.

En realidad, lo que hace que las poblaciones rurales se expongan al riesgo de consumir alimentos contaminados es la falta de recursos de muchos paisanos, pues es de sobra conocido que los terrenos están contaminados.

Muy poco después de la catástrofe se realizaron completos mapas de radiactivad de todo el país que mostraban qué tierras y bosques no eran aptos para producir alimentos. Los terrenos se caracterizaron en cuatro categorías según la gravedad de la contaminación. La nube radiactiva se dispersó durante días a merced de los vientos y las lluvias, de modo que la contaminación se dispersó de forma muy heterogénea. De este modo, hay zonas junto a la central de Chernobil que tienen mucha menos radiación de fondo que otras que están a cientos de kilómetros.

El problema en Ucrania es que, 25 años, después del accidente, muchos campesinos de zonas depauperadas del país hace caso omiso de las recomendaciones y llevan su ganado a pastar a terrenos que saben están contaminados, dice Greenpeace.

En los últimos años, el Gobierno ucraniano ha reducido las ayudas que otorgaba a los campesinos residentes en las zonas afectadas. Tenían derecho a recibir una ayuda mensual para comprar alimentos y no tener que recurrir a sus tierras contaminadas, pero estas ayudas han pasado de ser de 40 euros mensuales a 20 céntimos de euro mensuales, según han denunciado a elmundo.es responsables municipales del concejo de Rokytne, una de las áreas más contaminadas al oeste de Chernobil.

Responsables de los servicios médicos de la misma zona explican que continuamente atienden a ciudadanos con altos niveles de radiación en su cuerpo debido al consumo de alimentos contaminados y que intentan que los niños pasen al menos 100 días fuera de su comarca para intentar que en ese periodo se alimenten con productos sanos y puedan limpiar en parte los radionucleidos de su cuerpo.

Desaparición de las ayudas

Greenpeace también denuncia que, hace dos años, el Ministerio de Emergencias de Ucrania dejó de realizar los análisis de alimentos que llevaba a cabo año tras año en esas áreas y de publicar los datos. Según la organización, dejar de realizar esos análisis supone un riesgo para la salud pública.

Otras fuentes ucranianas lamentan que los esfuerzos para paliar los efectos de Chernobil estén mal enfocados. Según el doctor Valery Kashparov, director del Instituto Ucraniano de Agricultura y Radiología, es lamentable que se dediquen cientos de millones de euros a las obras de contencion del dañado reactor de Chernobil cuando bastaría un millón de euros anuales para evitar que los campesinos de las zonas más afectadas tuvieran que consumir alimentos contaminados. Según él, bastaría con proporcionar piensos limpios para su ganado y fertilizantes especiales que permiten la progresiva limpieza de los suelos contaminados. Sin embargo, estas tareas han sido olvidadas, asegura.

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El Mundo Ciencia

¿Qué hacer con los 57 millones de litros de agua radiactiva de Fukushima?

Agua radiactiva de la central vertiéndose al mar. | Reuters

Agua radiactiva de la central vertiéndose al mar. | Reuters

57 millones de litros de agua radiactiva se acumulan en la central de Fukushima a los que cada día se suman cientos de litros que los trabajadores de la planta vierten sobre los reactores en su intento por enfriar su núcleos.

Pero, ¿qué se puede hacer con ellos? Después de que los técnicos lograran este miércoles cerrar la fuga por la que se estaban filtrando litros de este agua al mar, el problema que se plantea ahora en Fukushima es dónde van a ir parar los que se siguen acumulando.

Según publica el diario 'Los Angeles Times', el agua que se utiliza para tratar de enfriar los reactores y las peligrosas barras de combustible se está filtrando a través de fisuras dentro de la planta, a través de túneles y pasadizos de los niveles más bajos, donde se está acumulando un mar de residuos letales.

El problema: nadie sabe qué hacer con ellos. "No hay ningún precedente similar a esto que pueda ayudar a buscar una solución", asegura al diario Robert Álvarez, ex secretario adjunto del Departamento de Energía de EEUU.

El alto nivel de sustancias radiactivas en el agua tendrá que ser almacenado de forma segura, procesadas y solidificadas. Un trabajo que los expertos afirman que casi seguro se tendrá que realizar en un complejo especialmente diseñado para ello. Además, el proceso de limpiar el agua podría tardar muchos años, incluso décadas y el coste podría llegar a las decenas de miles de millones de dólares.

El problema inmediato al que enfrenta a los japoneses es cómo almacenar todo este agua, teniendo en cuenta que tanques de almacenamiento están casi llenos.

Barcazas y contenedores

Con ello, Tepco está considerando llevar en barcazas y tanques alrededor de 9 millones de litros de este agua radiactiva. Japón también ha pedido informes a Rusia para enviar una planta flotante de tratamiento de residuos llamada Suzuran que se utilizó para desmantelar los submarinos nucleares rusos en el puerto del Pacífico de Vladivostok. El Suzuran fue construido en Japón hace diez años.

Sin embargo, incluso utilizando barcazas y tanques para almacenar temporalmente el agua se genera un problema futuro que pasa por cómo deshacerse de los recipientes contaminados.

EEUU y los expertos japoneses dicen que la clave para resolver el problema consiste en reducir el volumen de agua mediante la concentración de los elementos radiactivos para que puedan ser solidificados en un lugar más seguro. Pero los expertos de residuos no se ponen de acuerdo en cómo hacerlo.

La dificultad de concentración y solidificación de los contaminantes depende de la cantidad de radiactividad en el agua, el tipo de isótopos y si el trabajo se puede realizar en Fukushima.

La mayoría de los expertos coinciden debe ser almacenado en algún contenedor donde se concentre el líquido. Sin embargo, otros consideran muy peligrosa esta opción ya que con el paso de los años al final los materiales radiactivos saldrían a la atmósfera.

Ampliar la zona de evacuación

Mientras tanto, el Gobierno japonés ha indicado este jueves que estudia ampliar la actual zona de evacuación de 20 kilómetros a 30 kilómetros alrededor de la central de Fukushima debido al peligro de exposición a la radiación durante largos períodos de tiempo.

El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, dijo que las autoridades están considerando ordenar la evacuación a algunos residentes de la zona de entre los 20 y 30 kilómetros alrededor de la planta, a los que ahora sólo se les recomienda permanecer a resguardo.

Edano sugirió que el Gobierno podría modificar los valores límite con los que se ordena una evacuación, ya que esas guías "se establecen asumiendo un accidente que libera un alto nivel de radiación en un corto espacio de tiempo".

El Gobierno nipón ha pedido a expertos que estudien medidas para evitar el riesgo a la población de una exposición prolongada, debido a que la crisis de Fukushima Daiichi sigue sin tener visos de terminar pronto por las dificultades para contener filtraciones radiactivas.

Fuente:

El Mundo

¿Por qué se nos duermen las piernas?

Lleva media hora sentado en el sofá, con las piernas cruzadas, mientras lee un libro. Llaman al timbre y se levanta para abrir. Inmediatamente nota una incómoda sensación de hormigueo en una pierna. Se la toca con la mano y la impresión es de acorchamiento. Se le ha dormido una pierna.



"Se produce por la compresión de los nervios de una zona y por el bloqueo transitorio de la microcirculación", explica a RTVE.es Javier Cudeiro, catedrático en fisiología de la Universidad de A Coruña.

"Al tener las piernas cruzadas los nervios de la parte posterior del miembro quedan aplastados, empiezan a inflamarse y como consecuencia se altera la transmisión del impulso nervioso", señala.

Hay varios tipos de nervios, los motores, que envían la señal del cerebro hasta un músculo para que se mueva, los sensoriales, que captan los estímulos que llegan del exterior y los envían al cerebro para procesarlos y los nervios mixtos, que hacen las dos cosas. Por eso, cuando se duerme una pierna hay dos tipos de efectos.

Por un lado, al estar interrumpida la señal de algún nervio sensorial, no percibimos adecuadamente los estímulos del exterior y tenemos esa sensación del hormigueo.

Por otro, si el nervio afectado es motor no podemos mover la pierna. Pero no hay nada de qué preocuparse, porque “al ser una compresión transitoria la sensibilidad se recupera rápidamente cuando cambiamos de postura y dejamos de presionar”.

A veces cuesta más recuperarse

En cambio, hay situaciones en las que recuperar la sensibilidad no es cuestión de minutos. Es el caso del síndrome del túnel del carpo y afecta a las manos.

"Los síntomas son un dolor inespecífico acompañado de pérdida de fuerza y adormecimiento de la mano", comenta el especialista.

Suelen padecerlo personas que escriben mucho con el ordenador, que fuerzan la muñeca al teclear, o personas que se dedican a limpiar, y utilizan con frecuencia la fregona y otros instrumentos de limpieza que requieren movimientos constantes de la muñeca.

En este caso sucede lo mismo que cuando se nos duerme una pierna, pero con los nervios que discurren por el canal del carpo, una zona estrecha limitada por los huesecillos de la muñeca y un ligamento.

Lesiones crónicas

Si se fuerza constantemente la lesión puede terminar siendo crónica y el paciente no recupera la sensibilidad. Sucede porque desaparece parte de la mielina de los nervios.

La mielina es una sustancia que recubre los axones de las neuronas. Si los axones son los 'cables' que unen diferentes neuronas, la mielina es e 'aislante' que evita pérdidas y optimiza la transmisión del impulso nervioso. Cuando no hay mielina o hay poca, el impulso nervioso se desvanece por el camino.

Fuente:

RTVE

Si estás de mal humor, toma el sol al menos media hora


El sol es capaz de mejorar sustancialmente nuestro estado de ánimo, como si en los rayos solares viajara una pequeña dosis de Prozac. Algo que la sabiduría popular considera de perogrullo pero que la ciencia está confirmando.

La relación entre el sol y las emociones ha sido analizada por Matthew Keller y sus colegas del Virginia Institute for Psychiatric and Behavioral Genetics, cuyos resultados han sido publicados en Psychologic Sciencie del 2005 bajo el título de “A Warm Heart and Clear Head. Te contingent Effects of Weather on Mood and Cognition”.
El estudio sugiere que las personas tenían mejor humor y mejor memoria si el tiempo era caluroso, caracterizado por temperaturas y presión barométrica alta. Sin embargo, este efecto sólo se observaba si la persona había pasado más de 30 minutos en el exterior.
Si pasaba menos de media hora, entonces el humor no cambiaba.
Los rayos ultravioleta aumentan la producción de serotonina, asociada con la sensación de bienestar, la regulación del sueño, la temperatura del cuerpo y la conducta sexual. Una exposición moderada también beneficiará al sistema inmunitario, además de aportarle vitamina D.
La influencia de la luz es tan poderosa en los neurotransmisores cerebrales, que se recurre a ella en tratamientos para aliviar ciertos casos de obsesión, ansiedad, bulimia y, por supuesto, depresión. La técnica que la emplea se denomina lumino terapia, y consiste en aplicar luz blanca artificial a través de lámparas especiales con filtros ultravioleta o infrarrojos, de intensidad de 2500 lux (500 watts de potencia) al menos durante dos horas al día, un mínimo de dos semanas.


Fuente:

Xataca Ciencia
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