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5 de abril de 2011

La destrucción de la capa de ozono alcanza los peores niveles de su historia

La Organización Metereológica Mundial afirma que este invierno se destruyó el 40% de la capa de ozono sobre el Ártico, muy por encima del 30% del año anterior y lo que supone el peor récord del que se tiene historia.

El daño se ha producido por el efecto de los químicos industriales que han resultado más destructivos que de costumbre debido a las temperaturas inusualmente altas de la parte alta de la atmósfera.

La capa de ozono sirve para proteger la vida en la Tierra de los efectos dañinos de los rayos ultravioletas.

Las autoridades en Escandinavia y Groenlandia están vigilando de cerca la capa por si se producen situaciones peligrosas para la salud.

El uso de químicos que destruyen el ozono está siendo eliminado de forma gradual según un tratado de Naciones Unidas.

Sin embargo el corresponsal de medioambiente de la BBC, Richard Black, afirma que llevará décadas reparar por completo el daño que se ha producido en la capa.

Fuente:

BBC Ciencia

4 de abril de 2011

De Bangkok a Durban: un camino difícil

La primera ronda de negociaciones a nivel mundial sobre cambio climático del 2011 patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas se celebra esta semana en Bangkok, la capital de Tailandia, inaugurando así una nueva discusión internacional acerca de este tema que está íntimamente relacionado con el futuro de la humanidad.

Los delegados de 200 países discuten en Bangkok sobre el Fondo Verde de ayuda a los países pobres y el peligro del aumento de la temperatura del planeta en dos grados.


La primera ronda de negociaciones a nivel mundial sobre cambio climático del 2011 patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas se celebra esta semana en Bangkok, la capital de Tailandia, inaugurando así una nueva discusión internacional acerca de este tema que está íntimamente relacionado con el futuro de la humanidad. Hoy les invitamos a escuchar una entrevista exclusiva de nuestra emisora con Huang Huikang, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de China para las negociaciones sobre el clima.

Los delegados de casi 200 países iniciaron el domingo en Bangkok la primera reunión previa a la Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU en Durban, para definir la agenda de negociaciones de este año y avanzar en las medidas concretas para ejecutar la Hoja de Ruta de Bali. Al comentar la perspectiva de las negociaciones del año, Huang Huikang, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de China para las negociaciones sobre el clima, resumió:

"La negociaciones del 2011 empiezan en Bangkok y finalizan en Durban. Esperamos obtener buenos resultados, pero no será fácil".

Huang recordó que las negociaciones sobre el clima siempre han sido complicadas. En Bangkok se debatirán todos los temas clave, por ejemplo, las metas a largo plazo, el compromiso de la reducción de emisiones, las medidas de adaptación, el apoyo financiero y la transferencia de tecnología. El negociador chino exhortó a los países industrializados a asumir sus responsabilidades al respecto, pero con una mayor sinceridad política:

"Las negociaciones se encuentran en una fase que llamamos 'aguas profundas', en la que todos los problemas chocan y se resuelven al final. Insistimos en que las naciones en vías de desarrollo y los países desarrollados tienen diferencias en la responsabilidad histórica, ética y jurídica. La asistencia que éstos deben brindar no se trata de un favor, sino una obligación legal y una deuda histórica que tienen que pagar, ya que son los países industrializados los que provocaron el cambio climático".

En cuanto a la Conferencia de Cancún, celebrada en 2010, el representante chino la calificó como "un acontecimiento importante":

"La Conferencia de Cancún resultó más o menos satisfactoria. Ajustándose al sistema multilateral de participación amplia y democrática, se adhirió a las demandas de la Hoja de Ruta de Bali y a los principios fundamentales de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, así como al mecanismo de negociación de doble vía. Cabe destacar los acuerdos alcanzados en algunas áreas importantes, los cuales consideramos justos y equilibrados".

Sin embargo, Huang reconoció que la Conferencia de Cancún prácticamente no consiguió ningún éxito en los temas fundamentales, como el futuro del Protocolo de Kioto, la meta de los países desarrollados para su reducción de emisiones de dióxido de carbono y la ejecución de las transferencias financiera y tecnológica. El encuentro en Cancún avanzó hacia un rumbo correcto, pero dejó muchos temas complicados sin resolver, concluyó el negociador chino.

Huang señaló que la comunidad internacional tiene que resolver tres cuestionamientos al respecto: cómo superar el impacto de la crisis financiera global; cómo garantizar el establecimiento del segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto, y cómo poner en práctica la Hoja de Ruta de Bali y los acuerdos de Copenhague y de Cancún.

Para el representante chino, la colaboración y la conciliación son indispensables para responder dichas preguntas.

"Todos los países deben cumplir sus compromisos y ejecutar cabalmente los acuerdos alcanzados. No pueden hacer solamente lo que les guste. Debemos tratar el tema del cambio climático de una manera responsable, integral y equilibrada. Espero que todos unan sus fuerzas para afrontar al fenómeno con una actitud cooperativa y transigente".

Al referirse a la conferencia que tendrá lugar en la ciudad sudafricana de Durban a finales de este año, Huang Huikang manifestó que todos los asistentes deben recordar los problemas pendientes en las negociaciones, como por ejemplo el segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto. Por último, reiteró la postura del gobierno chino con respecto al cambio climático:

"Todo el mundo es testigo de los esfuerzos de China en la lucha contra el cambio climático. En este sentido, no creo que hayamos hecho menos que los países industrializados. Podemos asumir las obligaciones correspondientes a nuestra capacidad y hacemos compromisos. Pero no podemos aceptar ningún deber irracional que supere nuestro nivel de desarrollo".

Fuente:

CRI

Además:

40 000 camisas rojas protestan en capital de Tailandia



Cerca de 40.000 'camisas rojas' se han manifestado en las calles de Bangkok para celebrar el primer aniversario de las protestas de 2010, que se extendieron durante diez semanas y llevaron a Tailandia a una situación de caos político. La manifestación ha sido la más multitudinaria desde las de los meses de abril y mayo de 2010, en las que murieron 91 personas y más de 1.800 resultaron heridas.

Los 'camisas rojas' han señalado que continuarán con sus protestas pese al anuncio realizado por el primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, quien aseguró que se celebrarán elecciones durante la primera semana de julio de este mismo año, después de que se disolviera el Parlamento en mayo de 2010. La convocatoria de elecciones era la principal exigencia que sostuvieron los manifestantes el año pasado.

El ex mandatario Thaksin Shinawatra, líder de los 'camisas rojas' y que actualmente se encuentra en el exilio después de ser derrocado por un golpe de Estado y ser sentenciado en ausencia a dos años de cárcel por corrupción, ha indicado que las elecciones pondrán a prueba la fortaleza de la democracia tailandesa.

Fuente:

Europa Press


3 de abril de 2011

Hallados muertos dos trabajadores de la central de Fukushima


Los dos operarios estaban desaparecidos desde el 17 de marzo.

21 trabajadores sufren alteraciones genéticas porla radiación.

TEPCO fracasa en su intento de tapar la grieta del reactor 2 con hormigón.



Un operario de Tepco muestra un agujero en el suelo cercano al edificio en el que se encuentra el reactor número dos de la central de Fukushima.- EFE

La pesadilla nuclear que vive Japón desde el terremoto y el tsunami que el 11 de marzo devastaron la costa noreste será larga. El Gobierno ha asegurado que la radiación continuará saliendo de la central durante meses. "No hemos escapado de la situación de crisis, pero en cierto modo está estabilizada", ha dicho en la televisión Goshi Hosono, diputado del gobernante Partido Demócrata de Japón y consejero del primer ministro, Naoto Kan. "¿Cuánto llevará (detener la fuga de radiactividad)? Creo que varios meses (...) Esta va a ser una batalla larga". Hosono ha advertido de que "el mayor desafío es que hay más de 10.000 barras de combustible usado en la planta" y que "se tardará mucho tiempo en reprocesarlas".

Cada día que pasa los ingenieros que intentan estabilizar la central nuclear de Fukushima se enfrentan a nuevos retos, que sitúan el fin de la peor crisis atómica que ha sufrido el mundo desde Chernóbil (Ucrania, 1986) en un horizonte lejano. Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía propietaria de la planta japonesa, aseguró el sábado pasado que había descubierto una grieta de 20 centímetros en un foso de contención de hormigón en el segundo reactor de los seis que tiene la central, por la cual se está fugando agua con gran radiactividad al mar. Los intentos de sellar el foso han fracasado hoy. Tras rellenarlo de hormigón, el agua ha continuado filtrándose al océano, y los técnicos están intentando ahora bloquear con polímeros absorbentes las tuberías a través de las cuales llega el líquido a la estructura.

Y cada día que pasa, la ira crece contra Tepco. Desde el inicio de la crisis, la empresa ha sido acusada de falta de transparencia, de lentitud en la respuesta, de no haber tenido en cuenta las advertencias de los expertos sobre el riesgo que los terremotos suponían para Fukushima y de cometer numerosos errores en las labores de emergencia. Hoy ha habido un nuevo motivo. La compañía ha declarado que el miércoles pasado fueron encontrados en un sótano del edificio de turbinas del reactor número 4 los cadáveres de dos trabajadores que estaban desaparecidos desde el terremoto y el tsunami que dañaron irreparablemente el complejo atómico. Ha afirmado que no habían comunicado la noticia hasta ahora por deferencia con sus familias.

Tepco ha declarado que se trata de dos jóvenes de 21 y 24 años, que habían sufrido múltiples heridas externas y que probablemente habían fallecido a causa de la pérdida de sangre. "Es doloroso que estos dos jóvenes trabajadores estuvieran intentando proteger la planta cuando fueron golpeados por el terremoto y el tsunami", ha dicho Tsunehisa Katsumata, presidente de la compañía eléctrica. Los cuerpos han tenido que ser descontaminados, debido a los altos índices de radiación existentes en la central, que han obligado en numerosas ocasiones a los equipos de emergencia a retirarse y suspender los trabajos.

La prensa ha arremetido contra Tepco y pregunta por qué no habían sido encontrados los trabajadores hasta pasadas casi tres semanas del desastre y cómo es que fallecieron mientras realizaban chequeos en la central después de que se produjera el terremoto, cuando otros sobrevivieron.

Cientos de personas trabajan en turnos en la central de Fukushima para atajar el flujo de agua contaminada al mar y enfriar los reactores e impedir una fusión de las barras de combustible, que podría provocar una gran nube radiactiva.

Los equipos de emergencia han sido reacios a hablar en los medios de comunicación sobre las difíciles condiciones en las que trabajan y en las que viven, pero uno de los técnicos, que pasó varios días en la central, describió el sábado pasado su experiencia de forma anónima en el diario Mainichi. "Siento con intensidad que no hay nadie salvo nosotros para hacer esta labor, y no podemos regresar a casa hasta que esté finalizado", explicó este hombre. El técnico contó que cuando le llamaron a mediados de marzo para restablecer el suministro eléctrico en la planta dijo que lo ocultó a su familia para que no se preocupara, pero se lo confió a un amigo a quien le pidió que se lo comunicara a sus padres si no regresaba en dos semanas.

Tepco ha sido acusada de no atajar con celeridad el desastre, al haber retrasado, por ejemplo, el vertido de agua de mar sobre los reactores para enfriarlos porque quedarían dañados irremediablemente. También han sido criticadas las medidas de seguridad con sus empleados. Hace 10 días, tres técnicos se vieron expuestos a grandes cantidades de radiación, y dos de ellos tuvieron que ser hospitalizados con quemaduras tras meterse en agua muy radiactiva con vestimenta de protección inadecuada. Al inicio de la crisis, los equipos no contaban con suficientes contadores Geiger para controlar la radiación y no tenían suficientes trajes de protección contra la contaminación, lo que obligó a algunos trabajadores a improvisar con nailon forros para cubrir el calzado.

Una de las prioridades ahora de los ingenieros es cerrar la grieta del foso de contención para evitar que continúe llegando la radiactividad al mar. "No podemos bajar la guardia porque la situación en la planta nuclear es impredecible", ha manifrestado hoy Yukio Edano, portavoz del Gobierno.

Se da por hecho que el agua que se fuga del foso es la responsable de los altos niveles, hasta 4.385 veces el límite legal, de radiación que han sido detectados en el océano junto a la planta. Especialmente, después de que Tepco afirmara hoy que, en contra de lo que se temía, esta es la única fuga de agua radiactiva al mar.

Alrededor de 18.000 soldados japoneses y 7.000 estadounidenses, apoyados por aviones, helicópteros y barcos, han cerrado en el día de hoy una intensiva operación de búsqueda de las más de 15.000 personas que continúan desaparecidas. En los tres días que ha durado el dispositivo, han encontrado 306 cadáveres. Se teme que la mayoría nunca serán encontradas. El terremoto y el tsunami han dejado además, 12.020 muertos.

Fuentes:

El País (España)

TeleSur

Contaminados de la central de Fukushima con zapatos de calle y bolsas de plástico

La noticia del Washington Post, no se ha visto reflejada en la prensa española. Los trabajadores que se quemaron en Fukushima por la radiación del agua (máxima encontrada hasta ahora por “filtraciones de calzado”), llevaban ZAPATOS DE CALLE CON BOLSAS DE PLÁSTICO!!

Estos han sido los grandes medios utilizados para combatir la catástrofe por el capitalismo tecnológico superior, del que Japón es máximo exponente.

Aún puede recordarse la arrogante superioridad que demostró Occidente respecto a la URSS en el accidente de Chernóbil. Por entonces se aseguraba que los soviéticos recogían el combustible nuclear con las manos desnudas…

La incapacidad 25 años después de una empresa privada, TEPCO, (y del estado japonés y las potencias tecno-nucleares USA, Francia..) para resolver cuestiones básicas y primordiales en una catástrofe de alcance mundial resulta poco más que demencial.

Existen robots diseñados para hacer frente a accidentes nucleares que permanecen en “stand by” en Europa, mientras que los japoneses se preguntan: ¿dónde están los nuestros?

¿Dónde están los robots?

En Japón, donde la crisis nuclear de Fukushima Daiichi arrastra ya su tercera semana, la pregunta es: dónde están los robots?

La respuesta no deja de ser inquietante, teniendo en cuenta que Japón es el país que más ha destacado en el campo de la robótica. En lugar de construir robots para enviarlos a lugares donde los humanos nunca podrían ir o para desempeñar tareas de alto riesgo para las personas, el país nipón se ha centrado más en invertir sus conocimientos de robótica en máquinas y en humanoides que hacen cosas que los seres humanos ya pueden hacer - como hablar, bailar, tocar el violín o presidir bodas-.



“El gobierno nunca creyó que este accidente pudiese ocurrir”, dijo Shigeo Hirose, investigador de robótica del Instituto de Tecnología de Tokio. “La mayoría de los expertos de este campo se han centrado en el robot humanoide para uso casero o doméstico”

Fuente:

Dromedarius

De Fukuyama a Fukushima

Algo sobe Fukuyama...

Francis Fukuyama
(nacido el 27 de octubre de 1952 en Chicago) es un influyente politólogo estadounidense de origen japonés. En la actualidad es miembro del Consejo Presidencial sobre la Bioética y catedrático Bernard L. Schwartz de Economía Política Internacional en la School of Advanced International Studies, Universidad Johns Hopkins en Washington, DC.

Muy criticado por sectores progresistas y alabado por conservadores, es su obra "El Fin de la Historia", donde plantea que en 1989, luego de la caída del muro, los seres humanos pasamos del mundo bipoar al mundo unipolar, o sea a la cúspide de "la civilización y el progreso". Y, por ende, aquí se acaba la historia de la evolución social de nuestra especie.



No obstante, nuevas y nuevas evidencias salen a negar esta pseudo teoría. Al punto que el pobre Fukuyama a tenido que retroceder y desdecirse innumerables veces.

Los dejo, ahora sí, con el artículo en cuestión:


El principal miedo colectivo de los terrícolas de la generación de la Guerra Fría era la bomba atómica. Dan testimonio de ello innumerables libros, películas, canciones, productos culturales y documentos políticos. Aquel temor, incubado en Hiroshima y Nagasaki, recorrió la médula de los pudorosos años cincuenta, de los desgarbados y más tarde psicodélicos sesenta –con su crisis de los misiles entre Krushev y Kennedy-, de los conflictivos setenta, de los neoconservadores ochenta’ y al final de esa década comenzó a disiparse tras la caída del Muro de Berlín y del Telón de Acero.

Apenas unos cuantos nostálgicos, los últimos, realizaron su última marcha de protesta entre los últimos vapores de las últimas pruebas atómicas occidentales en el atolón de Mururoa, ya entrados los noventa.

Es que de alguna manera el fin del mundo bipolar, de ese mundo de teléfonos rojos y maletines negros que en cualquier momento podía estallar gracias a las ojivas de la OTAN y del Pacto de Varsovia, supuso (nos hizo suponer, engañosamente) que el peligro atómico había sido conjurado de forma definitiva. El fantasma del hongo pasó a ser, entonces, cosa del ayer o del anteayer, y Francis Fukuyama pudo darse el lujo de proclamar a los cuatro vientos el fin de la Historia.

Como me decía un amigo, ahora habría que mandar a Fukuyama a Fukushima; topónimo este último que quedará registrado como un memento de que los humanos nunca terminamos de asimilar las lecciones de nuestro pasado, pues tendemos invariablemente a repetir los errores propios y a no aprender de los ajenos. En este caso, por seguirnos permitiendo la manipulación de una poderosísima fuente de energía que puede muy fácilmente escapar de nuestras propias y limitadas capacidades de control, sea que la estemos empleando con fines utilitarios: para producir electricidad; con fines nobles: para diagnosticar y curar enfermedades; o con fines perversos: para aniquilar al otro; pues llegado el caso todos estos usos, con independencia de su calidad moral, pueden llegar a resultar casi igualmente riesgosos.

Por otra parte, el hecho, bastante poco analizado en la prensa internacional, de que este accidente nuclear –si no el más grave, uno de los tres más graves de la historia y el primero de gran magnitud ocurrido en el mundo de la posguerra fría y en el siglo XXI- haya tenido lugar en el mismo país donde cayeron las primeras bombas atómicas hace casi 65 años, no deja de ser muy significativo.

Desde luego, el que una central nuclear quedara dañada y temporalmente fuera de control tras un evento natural de magnitud, en este caso un terremoto y un tsunami combinados, es algo que pudo haber ocurrido en cualquier otra parte de la Tierra, pero uno no puede menos que lamentar (y reflexionar acerca de ello) que haya sucedido precisamente en la misma nación que supo levantarse de sus cenizas en 1945, y que con toda dignidad y esfuerzo logró convertirse en la tercera economía del planeta y en el puntal de la innovación tecnológica mundial.

Pero este hecho, precisamente, es el que encierra la lección más valiosa que podríamos extraer del doloroso episodio de Fukushima: que toda la voluntad y toda la inventiva humana no alcanzan para controlar las fuerzas de la naturaleza; fuerzas cuya más profunda dimensión, causa y destino desconocemos, y que ni todos los grandes cerebros, ni todos los grandes iluminados, ni todos los grandes ordenadores han podido y acaso podrán jamás descifrar y domesticar.

Fuente:

Eju (Bolivia)

2 de abril de 2011

Los heroes que trabajan en el reactor de Fukushima “esperan morir”

En Japón los llaman los samuráis de Fukushima y no es para menos porque los 300 trabajadores de la central nuclear están dispuestos a morir en su intento por controlar la radiación. Los operarios, que arriesgan su vida desde el pasado 11 de marzo, fecha del terremoto y posterior tsunami, han analizado su situación y se han resignado a la muerte.

La madre de uno de los héroes de Fukushima ha narrado en el diario Daily Telegraph que los 300 trabajadores, entre bomberos y personal de Tepco, que están dispuestos a dar su vida en la central. “Mi hijo y sus colegas han analizado detenidamente su situación y se han resignado a morir si es necesario a largo plazo”, ha afirmado la mujer.

Esperan “la muerte” porque conocen mejor que nadie las condiciones en las que están trabajando y los elevados niveles de radiación a los que están expuestos. Han llegado a la conclusión de que, dado el nivel de contaminación que soportan, su única posibilidad a largo plazo es la muerte, narra esta madre.

Además, una serie de correos electrónicos publicados en la prensa ponen de relieve las condiciones de trabajo y el miedo de los empleados. “Si estamos en el infierno ahora todo lo que se puede hacer es trepar hasta el cielo. Por favor, tengan cuidado con la fuerza oculta de la energía nuclear. Me aseguraré de que vayamos a recuperarnos”, recoge uno de los mails.

Esta semana se revelaron las condiciones extremas a las que deben someterse estos trabajadores, que intentan salvar al pueblo de Japón de un desastre radiactivo. No siempre tienen agua ni los alimentos necesarios, duermen en el piso sobre láminas de plomo, expuestos a la radiactividad y no pueden contactarse con sus familiares tan seguido como quisieran.

La amenaza nuclear está cada vez más latente, dado que los niveles de contaminación aumentan sin descanso. El jueves se supo que el nivel de radiación en las aguas cercanas a Fukushima es más de 4 mil veces lo permitido.

Fuente:

Ser Peruano

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