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22 de marzo de 2011

Astronauta ruso se inmoló en la primera tragedia espacial en favor de su amigo Gagarin

El cuerpo calcinado de Komarov en un ataúd abierto.

El 24 de abril de 1967, se vivió una de las historias más trágicas y ocultas de la carrera espacial, para el lanzamiento de la cápsula rusa Soyuz 1. Al ser designado como su único tripulante, el astronauta Vladimir Komarov sabía que no volvería a la Tierra. Mucha más gente también estaba en conocimiento de que era altamente probable de que así fuera, incluido su amigo Yuri Gagarin -el primer cosmonauta en ir al espacio exterior- e incluso gente en la KGB y el gobierno. Era una misión suicida.

Sucede que el presidente ruso Leonid Brezhnev estaba empecinado en celebrar los 50 años de la Revolución Rusa con este proyecto aeroespacial, donde la cápsula sería lanzada para luego conectarse con otra nave en el espacio y así Komarov volver en la nueva nave con sus dos colegas. Pero tanto éste como su amigo Gagarin sabían que el Soyuz 1 no aguantaría el viaje, convirtiéndose en la primera tragedia de los vuelos espaciales.

Gagarin y un grupo de capacitados técnicos inspeccionaron la nave y el informe fue concluyente: 203 problemas estructurales graves que hacían muy peligroso llevarla al espacio. Entonces el astronauta redactó un memo de 10 páginas, sugiriendo que la misión fuera postergada y se lo entregó a su amigo en la KGB Venyamin Russayev, pero nadie se atrevió a hacerlo llegar a manos de Brezhnev y todos los agentes que estuvieron en conocimiento del documento fueron degradados o mandados a Siberia.

Con la información del informe, Komarov estaba seguro de que moriría, pero ¿por qué no decidió marginarse de la misión suicida? Porque el segundo cosmonauta en la lista era el propio Gagarin, y él no iba a permitir la muerte de su amigo.

Como era de esperar, la nave comenzó a fallar apenas llegó al espacio; sus antenas no abrieron correctamente, se quedó sin potencia y se tornó innavegable. Ante ello, el lanzamiento del día siguiente de la nave de trasbordo fue cancelado y con ello, las últimas chances de que Komarov pudiera sobrevivir. Pronto la nave comenzó a caer de vuelta a la tierra y fallaron sus paracaídas, por lo que cruzó la atmósfera en llamas, estrellándose en suelo soviético.

NPR publica la historia completa con un audio de los últimos segundos de comunicación entre la base y el Soyuz 1, con Komarov notificando que el calor comenzaba a hacerse insostenible en la cápsula. Se despidió de su esposa en medio de llantos y le dedicó gritos de rabia a quienes lo mandaron a morir al espacio.

Dura historia. Y todo esto porque el próximo mes se lanza “Starman”, un libro conmemorativo -de Jamie Doran y Piers Bizony- con un completo detalle de la verdad detrás de la fallida misión rusa. Historia terrible y lección de amistad, de la cual recién ahora comienzan a conocerse todas sus realidades.

Fuente:

Fayer Wayer

Asus e Intel lanzarán una netbook barata para competir con las Tablets



Asustek Computer, en cooperación con Intel, lanzará en junio una nueva netbook con un precio entre 200 y 250 dólares. El objetivo es enviar en 2011 cerca de seis millones de netbooks con procesadores Atom single-core para para competir contra las Tablets que regularmente tienen un precio alrededor de 299-499 dólares.

Las fuentes de la empresa creen que la netbook de Asus podría adoptar Android 3.0 o Google Chrome OS para alcanzar el nivel de precio esperado, con lo suficiente para poder realizar trabajo de oficina, reproducir multimedia y navegar por Internet.

Esta estrategia servirá para promover la venta de netbooks, antes de que lleguen Tablet PCs con procesadores Atom de plataforma Oak Trail y el sistema operativo Windows 8 para tablets, ya que en teoría permitirán hacer mucho más de lo que actualmente se puede hacer en una Tablet con chips ARM o Nvidia Tegra.

Link: Asustek to launch US$200-250 netbook in June (Digitimes, vía Muycomputer)


Fuente:

Fayer Wayer

¿Entraña algún peligro dormir en una habitación con plantas?


Desde pequeño me han metido en la cabeza este miedo. Uno de esos miedos tipo “si miras muy de cerca la televisión te quedarás ciego”. Me refiero a que las plantas deberían sacarse de una habitación para dormir, sobre todo si hablamos de una habitación de hospital.

La razón de ello parece lógica: las plantas absorben dióxido de carbono y lo transforman en glucosa, liberando a su vez oxígeno. Pero al llegar la noche, hacen justo lo contrario: es decir, nos roban el oxígeno.

El primer proceso es la fotosíntesis, y necesita luz para llevarse a cabo. El segundo proceso es parecido al de otros seres vivos, es el metabolismo: usar los
nutrientes para producir energía. Consume oxígeno de la atmósfera y produce dióxido de carbono.

Hoy en día, al mirar atrás, recordamos con una sonrisa a tanta gente que sacaba sus geranios del dormitorio, olvidando dentro a enormes perros, hermanos y hermanas o compañeros de cama, los cuales, evidentemente, consumían mucho más oxígeno y hacían mucho más ruido que el pobre geranio que no se había metido con nadie.


Las plantas no son dañinas para la salud, usted no botaría a sus hijos fuera de la casa porque le roban el oxígeno ¿verdad? Entonces ¿por qué hechar afuera a una linda planta que "nos roba" muchísimo menos oxígeno?

Tomado de:

Xataca Ciencia

20 de marzo de 2011

Registran niveles de yodo radiactivo tres veces superior a lo permitido

Devastación en Nobiru tras el terremoto que arrasó Japón. | Efe

Devastación en Nobiru tras el terremoto que arrasó Japón. | Efe

  • Los niveles se sitúan en 965 bequerelios por kilogramo de agua, frente a los 300 permitidos
  • El Gobierno recomienda a la población de Litatemura no beber agua 'por precaución'

Las autoridades han registrado niveles de yodo radiactivo tres veces superior al límite legal en una población situada a 40 kilómetros de la central nuclear de Fukushima, según ha comunicado el Gobierno, que también ha explicado que este hallazgo no implica un riesgo inminente para la salud.

En la localidad de Litatemura, con alrededor de 4.000 habitantes, los niveles de yodo se han situado en los 965 bequerelios por cada kilogramo de agua, frente a los 300 bequerelios por kilo establecidos como límite a partir del cual no es aconsejable beber agua.

"No hay efectos inmediatos para la salud si el agua se consume de forma temporal", ha declarado un responsable del ministerio de Salud, Shogo Misawa. Sin embargo, "por precaución, recomendamos a los habitantes de la localidad abtenerse" de tomar agua. La prefectura de Fukushima les proporcionará agua potable durante los próximos días.

No es la primera vez que las autoridades detectan un nivel de yodo radiactivo por encima de los permitido. Días atrás, la presencia de yodo radiactivo fue detectada en el agua del grifo en las prefecturas de Tokio, Tochigi, Gunma, Saitama, Chiba y Niigata.

Además, el Gobierno nipón anunció que había niveles elevados de radiactividad en la leche y otros productos agrícolas cerca de la central nuclear de Fukushima, aunque aseguró, a través de su portavoz, Yukio Edano, que la contaminación "no supone riesgo inmediato".

Fuente:

El Mundo Ciencia

Física para mi madre: El reactor nuclear

Una de las cosas que me gustaban de mi profesión es que nadie te daba la murga con preguntas. Si te presentas en un grupo y dices que eres médico, puedes apostar a que al menos uno te hará alguna pregunta sobre un dolor de espalda, o si debe tomar tal medicamento contra la tendiditis. Si eres abogado, lo mismo alguien te intenta sacar una consulta gratis sobre cómo protestar una multa. Y si eres político, prepárate a oir "qué hay de lo mío" hasta la extenuación. Pero cuando digo que soy físico, nadie me viene con ah, qué bien, precisamente tengo un cuerpo en caída libre con aceleración aproximadamente constante, y me preguntába cuánta energía cinética acumula a los tres metros, despreciando rozamientos.

Llegó Fukushima, y menuda semanita llevo. Entre este blog y Twitter (donde acecho bajo el nick de @elprofedefisica), he tenido consultas a montones. Compañeros, conserjes, extraños totales, todos buscando información (salvo algunos que buscaban bronca). No siempre he podido responder a todos, lo siento.

Incluso mi propia madre me llamó hace un par de noches para preguntarme qué estaba pasado. Para que entiendan el alcance de este último detalle, me limitaré a decir que me pasé años intentando convencerla inútilmente de que las bombillas de bajo consumo son una buena idea; sólo cambió de idea cuando su cuñada le dijo lo bien que le iban las que compró para el chalé. Así que, si hasta mi madre pide información, es que el panorama informativo está muy mal.

He intentado calmar esa sed de información. Mis seguidores de Twitter darán buena fe de ello, así como mis lectores en Amazings y en este mismo blog. A pesar de ello, los acontecimientos se precipitaban y he estado demasiado ocupado en seguir la crisis japonesa para poder dar una visión de conjunto. Ahora voy a hacerlo. De modo que aquí comienza el primer artículo de la serie Física para mi madre (y sí, ya sé que suena demasiado parecido al título del artículo La física de los tsunamis explicada para abuelitas, de Sergio Palacios, pero como no lo ha registrado, que se chinche).

Comenzaré por explicarte, mamá, cómo es el reactor nuclear de Fukushima; luego pasaré a narrarte lo que sucedió y cómo hemos llegado hasta hoy; por último, te diré lo que creo que va a pasar. Antes, un aviso: ni se te ocurra leer los comentarios que hay más abajo. En el debate nuclear, hay detractores con argumentos, pero también muchos talibanes con mala leche. Y esos tiran con bala. Ahora que pienso, voy a desactivar los comentarios de este artículo, así que si después de leerlo tienes dudas, me llamas y te lo explico.

¿Lista, mamá? Pues allá vamos.

Hay dos centrales en Fukushima: Fukushima Daiichi (uno) y Fukushima Daini (dos). Fukushima Daiichi es una central nuclear ubicada en Japón, que consta de seis reactores. Está al nordeste de la principal isla, dando al Océano Pacífico. Un reactor nuclear es como una central de gas o de carbón: produces calor, calientas agua, y su vapor alimenta las turbinas que producen electricidad. La diferencia está en cómo lo hace. En un reactor nuclear, lanzas neutrones contra átomos de uranio. Cada átomo se separa en dos trozos (que forman los famosos residuos radiactivos) y produce energía. Sencillo. También funcionan así las bombas atómicas, pero con dos importantes diferencias. La primera es que lo que tenemos en un reactor es una reacción controlada, para que no se nos vaya de las manos. (la explosión de Chernobil fue química, no nuclear). La segunda, muy importante, es que un reactor nunca puede explotar en un estallido nuclear. El uranio (o plutonio) que contiene no está lo bastante enriquecido.

Aquí tienes un diagrama del reactor nuclear de Fukushima, en corte:


Como ves, hay muchos elementos y muchos numeritos, pero tranquila, que te iré comentando lo más relevante. Fíjate en esas barritas rojas marcadas con el número 1. Ahí se alberga el combustible, hecho por pequeñas pastillas de óxido de uranio encapsuladas en barras. Las barras están rodeadas por el refrigerante (en este caso agua), que se lleva el calor para transferirlo a los generadores de electricidad, que no aparecen en el dibujo. Las barras constituyen lo que suele llamarse núcleo del reactor.

Por supuesto, ya sabemos que los residuos radiactivos son peligrosos. Por eso, hay diversas medidas de protección, que funcionan en capas, como una cebolla. En primer lugar, las pastillas de combustible nuclear, cuya temperatura de fusión 2.800ºC. Esas pastillas, del tamaño de una moneda, están selladas dentro de tubos de Zircaloy, una aleación capaz de soportar temperaturas de hasta 1.200ºC; son, repito, las barritas rojas con el número 1. En tercer lugar, tenemos la vasija del reactor (o vasija de presión), que aparece en amarillo. Es una especie de olla a presión, de grueso acero, capaz de resistir grandes presiones. Eso es útil porque este reactor usa agua en ebullición.

La vasija de presión, a su vez, está contenida en la estructura de confinamiento, la cuarta capa. Está mostrado con los números 10 y 19. Se trata de una estructura de acero y cemento de enorme grosor, diseñado para mantener la radiactividad confinada en caso de una ruptura de la vasija. En la parte inferior (número 20) tenemos la quinta línea de defensa, la base: varios metros de cemento para contener el núcleo del reactor incluso si se hubiese fundido. Alrededor de la base está una piscina circular llamada toro, esos dos círculos en la parte inferior, con el número 18. No es que haya corridas allí. Lo que pasa es que es una estructura en forma de donut (recuerda que el dibujo es un corte), y los matemáticos llaman toro a la forma de un donut. !Y luego nos llaman raros a los físicos!

Todo lo anterior está encerrado en el edificio del reactor, cuyas paredes aparecen con el número 21. Fíjate que en la parte superior, por encima de la estructura de confinamiento, se encuentra un hueco abierto. Es donde está la grúa (26). Es donde sucedieron las explosiones de hidrógeno, pero no adelantemos acontecimientos.

Hay otros elementos de seguridad que debo mencionarte. Uno de ellos son las barras de control (número 39), que se usan para detener la reacción nuclear cuando sea necesaria. Luego tenemos los sistemas de refrigeración, un conjunto de bombas hidráulicas. Si has oído algo esta semana, ha sido de esos sistemas. No aparecen en el dibujo, pero estarían a la derecha de la pared 21 (bueno, o a la izquierda, tanto da). Es muy importante que el sistema de refrigeración funcione bien, no sólo para extraer el calor en condiciones normales, sino para extraer el calor residual en caso de emergencia. De otro modo, todo podría calentarse hasta que la vasija se fundiera, y eso no es bueno. Por eso hay el sistema es redundante: hay bombas de emergencia por todos lados.

Finalmente, fíjate en la piscina rotulada con el número 5. Es la piscina de refrigeración. Allí se guardan las barras con el combustible nuclear gastado, que se almacenan durante varios años para que vayan soltando el calor residual sin peligro para la gente. En su momento, se empaquetan y se trasladan a un almacén de residuos nucleares de alta actividad.

A excepción del búnker subterráneo de Obama, un reactor nuclear es la estructura más sólida del mundo. A pesar de ello, en este momento Fukushima concentra las miradas y la preocupación del mundo entero. En el siguiente artículo, te explicaré lo que sucedió.

¿Puede un reactor nuclear explotar como una bomba atómica?

reactor nuclear y bomba nuclear ¿Puede un reactor nuclear explotar como una bomba atómica?

Esta pregunta me la hizo ayer un alumno, y creo que es importante contestarla para no alarmar más a la gente (que pueda pensar lo mismo) tal y como está la situación en Japón y los problemas que están surgiendo con los reactores nucleares.

Si la palabra nuclear se relaciona con “accidente”, “problema”, “repugnante”, “peligrosa” o “radiación”, a partir de ahora aumentará el número de personas que piensen así. Algo lógico porque sólo nos acordamos de hablar de ciencia cuando hay un desastre de estos y llevamos a expertos a los debates para que nos expliquen lo que ha ocurrido. Pero ya es tarde, porque utilizamos la palabra nuclear en un contexto desfavorable. Vayamos a la pregunta.

Desde el punto de vista de la física, los reactores nucleares son muy similares a las bombas nucleares. En ambos casos, la fuente de energía es la reacción en cadena de uranio 235 y/o plutonio 239. Las bombas se sirven de las duplicaciones para lograr que toda la fisión tenga lugar en millonésimas de segundo, (ver Las matemáticas de la bomba nuclear) mientras que los reactores utilizan una reacción en cadena “sonstenida”, sin duplicaciones. Aunque en los reactores la fisión libera dos o tres neutrones, lo normal es que sólo uno de ellos impacte contra otro núcleo y provoque otra fisión, luego la tasa de reacción no aumenta. La energía se libera a un ritmo constante, calienta agua y produce vapor, lo que a su vez alimenta una turbina que alimenta un generador de electricidad.

Reacción en cadena del uranio 235

reaccionCadena ¿Puede un reactor nuclear explotar como una bomba atómica?

Los reactores de las centrales nucleares entrañan otros peligros, como estamos viendo, pero no el de explotar como una bomba atómica. La razón física por la cual un reactor nuclear es seguro es que, dada la gran cantidad de uranio 238 contenida en su núcleo, si los neutrones no están moderados, la reacción en cadena se detendrá. Es decir, a menos que se ralenticen los neutrones, el uranio 238 los absorberá y la reacción en cadena se verá interrumpida.

Los neutrones moderados son aquellos que, al pasar por un moderador de neutrones, disminuyen su energía hasta el rango de neutrones térmicos (neutrones lentos).

fig30 ¿Puede un reactor nuclear explotar como una bomba atómica?

Aunque tanto una bomba atómica como un reactor nuclear pueden usar uranio como combustible, el nivel de pureza que requiere cada uno es completamente diferente. El uranio natural es un 99,3 % de uranio 238 y sólo un 0,7 % de uranio 235. Para que en una bomba se dé la reacción en cadena, es necesario eliminar el uranio 238, un agente contaminante que absorbe demasiados neutrones. En los reactores es diferente.

Se puede dar una reacción en cadena con neutrones moderados, de hecho, eso es lo que ocurrió en el accidente de Chernóbil. Pero cuando se usan neutrones moderados, la energía se ve sustancialmente limitada, puesto que la explosión destroza el reactor mucho antes de que se haya liberado una gran cantidad; en dos palabras, la explosión va más rápido que los neutrones. En las bombas nucleares, en cambio, no se da tal limitación, ya que, al usar uranio 235 puro, la reacción en cadena puede proseguir a base de neutrones rápidos.

Es decir, si un reactor nuclear moderado se descontrola, la energía resultante de la fisión aumentará hasta tal punto que hará saltar en pedazos la estructura. En el caso de Chernóbil, la energía liberada bastó para destruir el edificio e incendiar el moderador de carbono. Los reactores nucleares pueden explotar, sí, pero como la dinamita, no como una bomba atómica. La explosión de un reactor es peor que la de la dinamita por los residuos radiactivos que libera, no por el estallido en sí.

Si el combustible utilizado fuese uranio o plutonio apto para armas, el reactor sí explotaría igual que una bomba atómica.

Fuente consultada: Física para futuros presidentes. Richard. A. Müller

Tomado de:

Ciencia On Line

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