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17 de marzo de 2011

La basura que guardaba la central es ahora un riesgo de fugas de alta radiactividad

Humo saliendo del edificio en ruinas del reactor 3, cuya piscina de combustible gastado ha perdido nivel de agua. | AP

Humo saliendo del edificio en ruinas del reactor 3, cuya piscina de combustible gastado ha perdido nivel de agua. | AP

Las piscinas de combustible gastado de la central de Fukushima son ahora una bomba de relojería que los técnicos intentan desactivar. En esas piscinas se almacenaban los desechos producidos por los reactores durante años. Son toneladas de material de alta actividad que es, incluso, más peligroso que el combustible del reactor.

Esa basura nuclear es una mezcla de elementos generados en el proceso de fisión y ya no sólo contiene uranio, sino también elementos pesados como el plutonio, el americio, el neptunio y el curio. Son de alta radiactividad y permanecen activos hasta decenas de miles de años.

Ese combustible gastado mantiene un calor residual de cientos de grados y debe permanecer meses y años bañado en agua para que no se caliente más, se degrade y lance emisiones. El agua, además, sirve de pantalla de las radiaciones. Si la piscina se queda sin agua, el combustible se deteriora rápidamente y arroja altas dosis de radiactividad al ambiente.

Y lo que está ocurriendo en Fukushima es que las piscinas de combustible se están calentando y quedando sin agua. Eso supone un riesgo grave de que la basura nuclear entre en mayor actividad, se desestabilice y emita su contenido a la atmósfera.

De hecho, gran parte de los esfuerzos de refrigeración que se llevan a cabo durante las últimas horas, como ese despligue desesperado de helicópteros y camiones con mangueras, va destinado a enviar agua a las piscinas de almacenamiento de combustible gastado. Este es ahora el punto de mayor peligro en Fukushima.

En Fukushima había seis reactores, cada uno con su propia piscina de almacenaje de combustible gastado. Según los últimos informes, como los que remite JAIF (Japan Atomic Industrial Forum), que es la patronal del sector nuclear nipón, hay problemas en cuatro de las seis piscinas. La piscina 3 y la 4 están perdiendo nivel de agua y se está intentando llenarlas de líquido desesperadamente. En las piscinas de los reactores 5 y 6 también está aumentado la temperatura del agua. Estos reactores apenas habían causado alarma, ya que apenas han sufrido percances desde el terremoto porque no estaban funcionando, pero sus piscinas de basura nuclear se están viendo afectadas por la falta de medios para mantenerlas operativas de forma correcta.

Desde que comenzó el accidente el pasado viernes, toda la atención se dirigió a lo que pudiera ocurrir en el núcleo de los reactores. En los primeros días, apenas se habló de las piscinas cargadas de combustible usado. En las últimas horas, la cuestión se ha puesto en primera línea del frente de batalla.

Para entender lo que ocurre sería conveniente responder a algunas preguntas.

¿Qué es esa basura nuclear?

El combustible gastado de los reactores nucleares, cuyo aspecto es igual al del combustible nuevo, emite radiación alfa, beta y gamma, además de generar calor como consecuencia de la desintegración radiactiva.

La diferencia entre ambos es su composición química. Mientras que el combustible nuevo está constituido únicamente por óxido de uranio, tras su paso por el reactor el combustible gastado presenta una composición en la que, además del óxido de uranio inicial, están presentes casi todos los elementos de la tabla periódica.

Esta es la definición textual de combustible gastado que ofrece Enresa, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, el organismo público español que tiene la responsabilidad de gestionar los residuos de alta, media y baja actividad.

Enresa añade: Durante el tiempo que el combustible está en el reactor tienen lugar reacciones , dando lugar a productos de fisión, productos de activación y a la generación de plutonio y actínidos minoritarios. Una proporción típica del combustible gastado es la siguiente: uranio, 94,7% (siendo el 0,7% U-235); productos de fisión, 4,1%; plutonio, 1,1%; actínidos minoritarios, 0,1%.

Estos residuos duran miles de años. Y la exposición a sus radiaciones incluso en cantidades pequeñas puede provocar daños letales para la salud.

¿Qué hace esa basura ahí?

Los residuos de alta actividad, la basura nuclear, o el combustible gastado, como quiera llamársele, es la patata caliente de la industria nuclear.

Todavía no se sabe bien qué hacer con ellos. No existe forma de eliminarlos o de reducir su actividad. Sólo cabe mantenerlos a buen recaudo, enfriados en agua primero y contenidos luego en estructuras aislantes.

Y donde se los suele guardar es en las propias instalaciones de las centrales atómicas. Esto es lo que se hace en España, por ejemplo. Todas y cada una de las plantas atómicas españolas tienen una piscina de residuos de alta actividad donde han ido guardando el combustible gastado.

Con el paso del tiempo, esas piscinas se han ido llenando y están al límite de su capacidad. Ese es uno de los motivos por los que hace años que está abierto el asunto del ATC o Almacén Temporal Centralizado. Se trata de un edificio especial que el Estado va a construir con fondos públicos para guardar la basura de cada una de las plantas atómicas de las compañías privadas.

Como su nombre indica, es centralizado, pues recogerá la basura de todos los puntos, y es temporal. Está previsto para funcionar 60 años. Aún no está construido porque ha habido una fuerte polémica con municipios y comunidades autónomas que se niegan a acoger esa instalación.

España tiene operativo un almacén también, pero en él se guardan sólo los residuos de baja y media actividad (como los que provienen de aparatos médicos). Ese almacén está en El Cabril (Córdoba). Los de alta actividad, todavía, siguen en la centrales atómicas a la espera de destino.

Y aquí hay que volver a Japón, porque ese país lo hace igual que España. Fukushima guardaba su propia basura. Estaban dentro del edificio de la central, localizadas encima del reactor.

La cadena de acontecimientos que han ocurrido en Fukushima ha dejado esas piscinas en situación de riesgo. La falta de corriente eléctrica, las explosiones que han deteriorado los edificios que las albergaban y el deterioro de los sistemas de operación de la planta hacen que el parte de situación sea el siguiente.

Piscina 1: no hay información. Piscina 2: no hay información. Piscina 3: nivel bajo de agua. Iniciando inyección de agua. . Piscina 4: Nivel bajo de agua. Preparando inyección de agua. La temperatura alcanzó 84 grados los días 14 y 15 de marzo. No hay datos de hoy ni del día 16. Se teme que las barras contenedoras de combustible estén dañadas. Piscinas 5 y 6: temperatura del agua subiendo. Ha alcanzado 60 grados.

La temperatura del agua en circustancias normales de operación debe estar en 25 grados.

La piscina más problemática es la del reactor 4, que ha llegado a los 80 grados en ciertos momentos. En ella se redoblan esfuerzos para aportar agua. En torno al reactor 4 se vienen regitrando, además, las mayores mediciones de radiactividad de Fukushima, que dan entre 400 milisieverts / hora y 100 milisieverts / hora. Para hacerse una idea, 50 milisieverts en todo un año es la dosis que la autoridad de EEUU permite recibir a un trabajador de la industria atómica de EEUU. En un año.

Esta radiactividad presente junto al reactor 4, reconoce el Gobierno japonés, está dificultando las tareas de aporte de agua a las piscinas. Los operarios sólo pueden permanecer breve tiempo e ir protegidos. Además, los escombros que hay entre un reactor y otro dificulta más las operaciones.

¿Qué pasa si la piscina se queda sin agua?

El agua es una barrera contra la radiación y también es un refrigerador. Si el agua desaparece, lo primero que sucede es que el combustible gastado queda expuesto. Emite ya radiaciones.

Además, en ausencia de agua, el combustible gastado, que ya está a cientos de grados, empieza a deteriorarse. Se dañan las vainas de metal que lo sujetan y también puede dañarse la piscina revestida de acero que los alberga.

El calentamiento del combustible gastado libera vapores y emisiones de los productos de alta actividad de ese combustible gastado.

En última instancia, el combustible puede entrar de nuevo en fase crítica, y comenzar a tener reacciones de fisión, aseguran fuentes técnicas.

Todo esto es lo que ha convertido las tareas de aporte de agua a las piscinas en la máxima urgencia ahora mismo en Fukushima. Hay que confiar en que las decenas de personas que luchan a brazo partido logren el objetivo de rellenar esas piscinas con agua o productos que frenen el calentamiento. Las informaciones que han ido llegando en las últimas horas es que, de momento, sí están consiguiendo aportar ese líquido tan necesario.

También se ha comunicado que parte del servico eléctrico de Fukushima se ha recuperado. Eso es otro motivo para confiar en que haya solución a la urgencia actual.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Japón: lo cierto y lo falso de las "píldoras antirradiación"

Ante la crisis nuclear que se vive en Japón, en varios países se han desatado compras de pánico de tabletas de yoduro de potasio por los temores de sufrir un envenenamiento por radiación.

Tabletas de yoduro de potasio

El KI protege a la glándula tiroides del yodo radiactivo.

El yoduro de potasio (KI) es una sal que se utiliza como tratamiento para la radiación porque actúa evitando que la glándula tiroides absorba el yodo radiactivo que se libera en la contaminación.

Las farmacias, por lo general, no tienen KI disponible en sus almacenes porque las empresas farmacéuticas lo producen por encargo.

Pero ahora varios fabricantes han informado que sus reservas están agotadas, principalmente en Estados Unidos, China y otros vecinos de Japón.

"Es una locura", le dijo a la BBC Debby Fleming Wurdack, copropietaria de Fleming Pharmaceuticals, que produce la solución de KI por encargo. Esta empresa agotó sus reservas del fármaco en un día.

Varios gobiernos, como el de Estados Unidos, tienen reservas disponibles de yoduro de potasio para utilizar en casos de emergencia

Las recomendaciones de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de ese país indican que los estados que cuentan con plantas nucleares tengan suficiente cantidad de KI disponible para repartir a los residentes que viven en un radio de 16 kilómetros de estas instalaciones.

En Japón, tras la primera alerta de una posible contaminación nuclear el gobierno repartió unas 230.000 tabletas de yoduro de potasio a los residentes de las inmediaciones de la planta de Fukushima.

Pero para quienes no están bajo un riesgo directo de radiación, la utilidad del KI no sólo es muy limitada sino el fármaco también puede ser peligroso.

Lo que es el KI y lo que no es

El yodo es un elemento químico indispensable para el ser humano, necesario para que el organismo, en este caso la glándula tiroides, produzca hormonas esenciales para el metabolismo.

Este tipo de yodo estable proviene en su mayoría de los alimentos que consumimos y cuando hay una deficiencia de este compuesto se receta el yoduro de potasio, que es el yodo estable en su forma sintética.

En un evento nuclear o radiológico como el que vive Japón se libera en el aire yodo radiactivo, uno de los isótopos que resultan de los procesos de fisión nuclear.

Estos isótopos pueden ser aspirados por el ser humano hacia los pulmones y el compuesto también puede contaminar los abastecimientos locales de alimentos o entrar al organismo con la comida o las bebidas.

Cuando este yodo radiactivo entra al organismo humano la glándula tiroides comienza a absorberlo, igual que absorbe el yodo estable. Y si esto ocurre pueden ocurrir lesiones en la tiroides que pueden resultar en cáncer.

Sin embargo, tal como explica en la revista Scientific American el profesor John Boice, experto en epidemiología del cáncer del Instituto Internacional de Epidemiología, en Estados Unidos, el yoduro de potasio puede bloquear al yodo radiactivo para evitar que la glándula lo absorba, pero esto ocurre cuando el material radiactivo ya ha entrado al organismo.

Es decir, el KI no evita la contaminación interna de yodo radiactivo.

"Una píldora es útil durante 24 horas, pero después se debe tomar otra píldora. Pero no deben tomarse dos píldoras a la vez porque consumir demasiado yoduro de potasio no es bueno".

"Como todo lo demás, el fármaco no es 100% efectivo. Pero sí puede bloquear la absorción de yodo radiactivo", agrega el experto.

Daños a la tiroides

Personal antiradiación en Japón

Las autoridades japonesas distribuyeron unas 230.000 tabletas de yoduro de potasio.

Otra creencia errónea es que el KI puede proteger a todo el organismo.

Según el profesor Boice, "el KI se concentra únicamente en "ayudar" a la glándula tiroides a los efectos del yodo radiactivo. Pero en un evento como Chernobyl, donde los reactores liberaron también otros elementos radiactivos, como el cesio y el estronio, el KI no puede hacer nada".

El yoduro de potasio tampoco protege contra otras lesiones que pueden resultar en otros órganos por la contaminación por radiación.

"Estas tabletas de yoduro de potasio no son píldoras mágicas", dice el profesor Boice.

"Protegen contra el cáncer de tiroides, pero no ,contra otras posibles formas de cáncer", agrega.

El experto dice, además, que la evidencia científica muestra que los más vulnerables a los efectos de la contaminación radiactiva -y al cáncer de tiroides- son los niños.

"Algo que aprendimos estudiando los efectos del desastre de Chernobyl, es que los niños que vivían en las áreas contaminadas por la radiación y que bebieron leche que seguía contaminada años después, mostraron un incremento enrome en cáncer de tiroides vinculado al yodo radiactivo".

"Por eso es que las autoridades en Japón están distribuyendo el KI. Sin embargo, los estudios demuestran que no se recomienda que los adultos mayores de 40 años tomen el yoduro de potasio", afirma el profesor Boice.

"Los beneficios entre este grupo son minúsculos porque con la edad nuestra glándula tiroides ya no es tan sensible", completa el experto.

Fuente:

BBC Ciencia

El día D de Fukushima

Hoy es el día clave de la central de Fukushima. O TEPCO logra controlar los reactores más dañados,-el 3 y el 4- o la situación será de extrema gravedad. Así lo ha asegurado esta madrugada un portavoz de la empresa al afirmar que el reactor número 3 tiene que enfriarse "hoy mismo".


La cifra oficial de muertos y desaparecidos supera los 15 000.

  • Casi 80.000 edificios y viviendas han sido destruidos
  • Más de medio millón de evacuados vive en unos 2.500 refugios temporales
  • Unos 100.000 militares japoneses peinan la zona devastada en busca de supervivientes
  • EEUU operará hoy un avión no tripulado para observar el daño en los reactores
  • Helicópteros de las Fuerzas Aéreas han vertido agua para enfriarlos
  • Se teme que las barras de combustible se fundan y emitan gases radiactivos
  • El reactor número 3 presenta graves daños en su sistema de contención

Hoy es el día clave de la central de Fukushima. O TEPCO logra controlar los reactores más dañados, los 3 y 4, o la situación será de extrema gravedad. Así lo ha asegurado esta madrugada un portavoz de Tokyo Electric Pover (TEPCO) al afirmar que el reactor número 3 tiene que enfriarse "hoy mismo".

El nivel de radiación en la central nuclear de Fukushima no se ha conseguido controlar, pese a las tareas de refrigeración realizadas esta madrugada con helicópteros de las Fuerzas Aéreas que han vertido agua de mar sobre los reactores 3 y 4, los más peligrosos actualmente. Una operación que según la cadena NHK ha fracasado por el momento.

La gravedad de la situación en el reactor 3 se debe a que éste es el único de los seis que se abastece de un combustible especial procedente del uranio ya gastado y que contiene plutonio, por lo que los gases radiactivos son más peligrosos.

[foto de la noticia]

Hasta cuatro veces han vertido agua sobre el reactor número 3, el único con plutonio, en un intento por enfriar las barras de combustible de su núcleo tras detectar graves daños en su estructura de contención. Sin embargo, parece que ha sido en vano ya que los altos niveles de radiación registrados en torno a estos dos reactores no han descendido.

Según la compañía TEPCO, la radiactividad se encuentra en los 300 milisievert a la hora. Una persona puede soportar sin que se produzcan daños en la salud hasta 100 milisievert en un año.

El miedo, por tanto, continúa. Se teme que un aumento de la temperatura, en torno a los 40º centígrados, y la escasez de agua en las piscinas de los reactores fundan las barras de combustible y liberen materiales radiactivos de alta intensidad.

Además, un camión cisterna provisto de un cañón de agua está también preparado para repetir la operación en el caso de que no se logre enfriar los reactores, aunque por el momento es inviable debido a los altos niveles de radiación. Asimismo, TEPCO tiene previsto colocar una fuente temporal de energía eléctrica para intentar volver a bombear agua a los reactores.

Los reactores 3 y 4 han centrado la preocupación de los expertos que trabajan en la zona, por la temperatura que está alcanzando el combustible nuclear gastado en las piscinas de estas unidades. Las explosiones e incendios en ambos reactores han dejado sin agua la piscina de la unidad número 4, mientras que la unidad 3 presenta daños similares a los que el martes se confirmaron en la estructura de contención del reactor 2.

"Creemos que la muralla secundaria de confinamiento ha sido destruida [en el reactor 4], que no hay más agua en las piscinas con los combustibles gastados y que los niveles de radiación son extremadamente elevados", advirtió este miércoles el director de la Comisión Regulatoria Nuclear estadounidense (NRC), Gregory Jaczko, hablando de unos daños en este reactor mucho mayores de los reconocidos hasta ahora las autoridades niponas.

Además, el Gobierno japonés ha informado de que posiblemente hoy militares de EEUU operen un avión no tripulado Global Hawk de reconocimiento a gran altura, para tomar imágenes del interior del edificio que alberga el reactor 4 y ver sus daños.

20.000 personas evacuadas

Varios minutos antes de que los helicópteros comenzaran a operar sobre la central nuclear de Fukushima, las autoridades japonesas han aumentado en unas 28.000 personas el número de evacuados desde el miércoles en las localidades cercanas a la central para evitar ser expuestos a la radiación, según ha informado la televisión NHK.

Casi todos los nuevos desplazados están siendo reubicados en refugios de la provincia de Fukushima, aunque otros podrían ser alojados en provincias cercanas como Niigata y Tochigi, ante la avalancha de personas sin hogar.

Las autoridades de Fukushima están enviando centenares de personas a hoteles y refugios provisionales de provincias vecinas, mientras que algunas personas se quejan de que la situación está comenzando a desbordarse.

El Gobierno de Japón descarta por el momento ampliar el área de evacuación más allá de los 20 kilómetros. El ministro portavoz Yukio Edano, señaló también que "entiende" la recomendación de EEUU de que sus ciudadanos se alejen de la central en un radio de 80 kilómetros, aunque insistió en que no creen que de momento sea necesario ampliar el perímetro.

Desde que el pasado viernes Japón se vio sacudido por un terremoto y posterior tsunami, las explosiones e incendios se han sucedido en la central de Fukushima Daiichi. Al día siguiente del seísmo, se produjo la primera explosión en la planta, en su reactor número 1 (el primero que mostró problemas de calentamiento y elevada presión), que aparentemente sólo produjo daños en el edificio.

La madrugada del domingo al lunes, fue el reactor número 3 el que registró una explosión de hidrógeno. Hace dos noches, el reactor número 2 sufrió una nueva explosión (a las 6.10 del martes en Japón, 22.10 horas del lunes en la Península). Unos minutos después, registraba una explosión en el número 4 y, tres horas después, se declaraba un incendio en este edificio. Esta noche, han sido de nuevo los reactores 3 y 4 los que han mostrado problemas.

En el caso del reactor 2, los daños parecen especialmente importantes. Según reconocieron este martes las autoridades niponas al OIEA, la estructura primaria de contención (una estructura de acero y hormigón preparada para frenar una posible fuga radiactiva) se vio dañada y es posible que también haya daños en la vasija del reactor.

Fuente:

El Mundo Ciencia

¿Qué pasa si se funde el núcleo? - Preguntas y respuestas sobre Fukushima


Imagen aérea de la central nuclear de Fukushima

Núcleos que empiezan a fundirse, estructuras de contención dañadas y piscinas de combustible en riego. Sepa qué significa todo ésto.

Fukushima está en alerta nuclear. En tres de sus seis reactores se teme que el núcleo con el combustible se esté fundiendo y se piensa que la vasija de contención de dos de ellos está dañada. Además, el combustible gastado que estaba en las piscinas del almacenaje está fuera de control o desaparecido. Damos algunas claves para entender cómo se ha llegado a esta situación y lo que puede suponer que continúe.

¿Qué tipo de combustible se usa?

De los seis reactores, cinco utilizan óxido de uranio. El reactor número 3, sin embargo, emplea una mezcla de uranio y plutonio conocida como MOX. Este reactor preocupa a los técnicos porque es un material más letal y que se funde más fácilmente.

¿Cómo funciona la planta?

La central usa una tecnología llamada reactor de agua en ebullición o BWR (Boiling Water Reactor), que es la misma de las centrales españolas de Garoña y Cofrentes. Garoña es un modelo idéntico al reactor 1 de Fukushima. Los construyó General Electric y abrieron en 1971. El combustible o núcleo del reactor se calienta dentro de una vasija llena de agua y protegida por una estructura llamada de contención. El combustible alcanza hasta 2.000 grados y hace hervir el agua. El vapor es conducido por tuberías hasta una turbina que genera electricidad.

¿Cómo se mantiene el sistema?

El mecanismo es como una olla. Para que el proceso sea estable hay que controlar la presión, el vapor y la temperatura. El combustible debe estar tapado por agua para que no se sobrecaliente.

¿Cómo empezó todo?

Los edificios resistieron al seísmo y al tsunami, pero se dañó el abastecimiento eléctrico del exterior. La central activó entonces el sistema de emergencia autónomo, pero la inundación lo estropeó. Sin electricidad, fallaron los sistemas de refrigeración y los núcleos empezaron a sobrecalentarse. Se recurrió a agua del mar para evitarlo, pero no bastó.

¿Qué ocurre cuando el núcleo empieza a calentarse?

El sistema se desestabiliza. En el núcleo hay muchos materiales. Está el combustible de uranio o plutonio y las vainas de metal de circonio que lo protegen. También están las barras de control, hechas de yoduro de boro, un material que frena las reacciones atómicas. Además, hay acero y cemento. Cuando sube la temperatura, todos esos materiales reaccionan sin control. A altas temperaturas el vapor oxida los metales con rapidez. Las vainas se deterioran y el combustible libera partículas radiactivas volátiles. Además, el proceso de oxidación libera hidrógeno, que es explosivo.

¿Qué ha pasado en los núcleos?

En los reactores 1, 2 y 3 ha habido explosiones de hidrógeno y escapes de vapor con esas partículas volátiles. También se han hecho liberaciones controladas de gases para disminuir la presión.

¿Cuál es el parte de daños?

En las vasijas 1, 2 y 3 el combustible está expuesto al aire y el agua sólo cubre hasta la mitad. Esto hace que el proceso de calentamiento del combustible avance. Puede llegar a alcanzar 3.000 grados. El núcleo se convierte en una amalgama de materiales. El uranio o el plutonio, a miles de grados, quedan revestidos de acero y cemento. Como una brasa atómica, es muy difícil enfriarlo. Además, aumenta el riesgo de que la estructura de contención, que es la barrera clave de protección, no aguante y se abra liberando el contenido. De hecho, en los reactores 1 y 2 se cree que esa estructura de contención ha sido dañada y puede tener fugas. Por encima de la estructura de contención está el edificio en sí de la central. Están muy dañados los del 1,3 y 4 y bastante tocado el del 2.

¿Puede haber un Chernobil?

Al parecer no. La diferencia con Chernobil es que aquel reactor no tenía estructura de contención. Cuando el núcleo se descontroló saltó por los aires y destrozó el edificio exterior liberando casi todo el contenido. Esto incluía materiales volátiles y las partículas pesadas del combustible. La nube alcanzó miles de metros lo que ayudó a su dispersión a larga distancia. En Fukushima, la presencia de estructuras de contención es clave. Si resisten, se evitará el mal mayor al estilo Chernobil. Sin embargo, los técnicos creen que quedan todavía muchos días de lucha para evitar la fusión completa del material radiactivo. Y que seguirá habiendo fugas.

¿Qué pasa con las piscinas?

Es un gran problema extra. El combustible gastado durante años se guardaba en la central de Fukushima en piscinas situadas en la parte alta del edificio del reactor. El combustible gastado mantiene un calor residual de cientos de grados y debe estar tapado con agua para enfriarlo. Tiene una altísima radiactividad. En el reactor 4 la piscina está sin agua y el combustible ha empezado a calentarse. Lo mismo ocurre en la piscina 3. Y se ignora el estado de las piscinas del reactor 1 del 2.

¿Qué sustancias se han emitido?

Han salido las partículas más ligeras. Gases nobles como el kriptón y el radón y elementos como el yodo, el cesio, el estroncio, el rutenio y el tritio. La radiación ha alcanzado en algunos instantes 400 milisieverts / hora, 400 veces más de la dosis anual recomendada.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Mapa del tsunami en Japón


El terremoto de magnitud 8.9 que golpeó a Japón el pasado viernes 11 de marzo provocó tsunamis que devastaron la costa nipona y que cruzaron el Pacífico en menos de 21 horas. El tsunami alcanzó la primera boya de monitorización unos pocos minutos después del terremoto, y poco después los científicos prepararon un pronóstico de la altura que alcanzarían las olas y su hora de llegada a las costas. Los colores en la imagen superior indican los picos en la altura de las olas. Cerca de la fuente subterránea del temblor, a unos 375 kilómetros al norte de Tokyo y al sudeste de ese epicentro, donde se concentró buena parte de la energía liberada, la altura de las olas superó los 2.5 metros (en negro en la imagen). Pero a lo largo de buena parte del Pacífico, la altura de las olas en mar abierto, que atravesaron el océano a la velocidad de un avión de pasajeros, probablemente permaneció por debajo de los 20 centímetros (amarillo y naranja).

Lo vi en Scienceshots.

Fuente:

Mailkenais Blog

Comprobado: Las elefantas mayores son más sabias

elefantas

Las elefantas vivien en grupos sociales organizados.

Si en muchas culturas las personas mayores son muy respetadas, también lo son en el reino animal. Pero los elefantes parecen prestar más atención a las elefantas de más edad, según sugiere un estudio.

Los científicos encontraron que los elefantes siguen a las hembras, especialmente cuando escuchan el sonido de un depredador que se acerca.

El equipo de investigación supervisó las reacciones de los elefantes africanos cuando oyeron el sonido de leones rugiendo.

Cuando se trataba de un grupo de animales con una líder femenina o matriarca, los elefantes se organizaban muy rápidamente a la defensiva formando un grupo, al oír a un león macho.

Los hallazgos fueron publicados en la revista especializada Proceedings of the Royal Society B.

Los investigadores ya sabían que las elefantas más viejas juegan un papel muy importante en sus grupos sociales.

Pero en este estudio, dirigido por Karen McComb y Shannon Graeme, de la Universidad de Sussex en el Reino Unido, los científicos lograron poner esto a prueba en un entorno natural.

El experimento

Para llegar a este hallazgo, los investigadores grabaron los rugidos de leones, y separaron los sonidos de leones machos y leonas hembras.

leon

Las elefantas más viejas pueden distinguir entre el rugido del león macho y de las leonas.

Luego utilizaron altavoces para reproducir estos sonidos a 39 grupos de elefantas en el Parque Nacional de Amboseli, en Kenia.

Los grupos con líderes femeninas de mayor edad, o matriarcas, respondieron muy rápidamente a los rugidos de los leones machos. Los animales se detuvieron a escuchar con atención, y a continuación, se amontonaron para defenderse.

"Los leones machos representan una amenaza muy real para los elefantes", afirma la doctora McComb. "Son capaces de derribar a una cría, incluso cuando atacan solos".

En cambio, es poco probable que las leonas hembras ataquen a un elefante, a menos que estén en un gran grupo, y los investigadores encontraron que las elefantas mas viejas eran capaces de distinguir entre el sonido de un león macho y de una leona.

Los grupos compuestos por elefantas de más edad eran mucho más hábiles a la hora de formar esta especie de "pelotón defensivo", e incluso, de acercarse agresivamente al altavoz cuando se les proyectaban los rugidos de los leones machos.

En cambio, "las matriarcas más jóvenes no parecía tan preocupado por los leones machos como deberían," comenta la investigadora Karen McComb.

"Creemos que esto se debe a que las más jóvenes no han tenido suficiente contacto con esta amenaza, ya que los leones no atacan a los elefantes muy a menudo", agrega.

Edad y experiencia

El equipo de científicos británicos tiene ahora el reto de descubrir qué hacen exactamente las elefantas más experimentadas, para desencadenar esta respuesta tan coordinada.

"No emiten señales de voz fuerte. Creemos que aplican señales muy sutiles con su cuerpo y su postura, y también estamos buscando vocalizaciones suaves", agrega.

En investigaciones previas el equipo había encontrado que las elefantas mayores, y al parecer más sabias, eran más capaces de saber si otros elefantes eran "amigos" o intrusos en sus grupos sociales.

Josh Plotnik, de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, quien ha estudiado el complejo comportamiento social de los elefantes asiáticos, dijo que los resultados eran "muy emocionante" y que tenía implicaciones para futuros estudios sobre una gran variedad de especies que viven en grupos.

"Mi experiencia con elefantes asiáticos sugiere una tendencia similar," dijo a la BBC.

"Las elefantas más viejas parecen mucho más alerta de las amenazas potenciales que las más jóvenes, lo que probablemente es debido a una mayor experiencia con una mayor variedad de presiones ambientales".

Lo más interesante de este estudio fue, según su investigadora principal, la capacidad de los elefantes de establecer, con rapidez y precisión, la diferencia entre el rugido de un león macho y un león hembra.

"Las diferencias son muy sutiles. Para nosotros los humanos es muy difícil distinguirlos".

Según la científica, este estudio también demostró la necesidad de conservar y proteger a los animales de más edad.

Fuente:

BBC Mundo

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