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12 de marzo de 2011

Las contraseñas en nuestra vida diaria (y actual)

Esta mañana pensaba en el Superagente 86, que es como se conoció en América Latina la serie Get Smart. Pensaba en que nadie se atrevería a concederle esos aires proféticos que suelen otorgársele a las obras de Julio Verne o H. G. Wells, y sin embargo en muchos de sus capítulos abunda una práctica, por entonces reservada sólo para los temibles operarios del recontraespionaje, que hoy se ha vuelto de una cotidianeidad abrumadora. Hablo del uso de contraseñas.

En varios episodios, para franquear una puerta y acceder a algún sitio, el agente Maxwell Smart debía consignar una contraseña. Se abría una pequeña ventanita, donde un hombre membrudo de bruscos modales esperaba el santo y seña, Maxwell Smart decía algo incorrecto y la ventanita se cerraba. Eventualmente conseguía ingresar, a veces mediante imprevistos garrotazos o disparos a traición.

Uso el término “contraseña” de modo amplio, en el sentido de palabras, números, construcciones alfanuméricas, que permiten autentificar información o posibilitan el acceso a algún recurso. Y me preguntaba con qué regularidad, cuando Get Smart se puso al aire por primera vez (entre 1965 y 1970), las personas usaban contraseñas. Una caja fuerte o un candado, no se me ocurrió mucho más.

Cuando me desperté, esta mañana, alguien había dejado un mensaje en el contestador automático del teléfono. Para escucharlo, marqué el número y una señorita robótica me pidió que por favor ingresara la contraseña. Fue la primera del día y sólo llevaba despierto dos minutos. Anoté la clave que activa la configuración de mi cuenta de usuario del ordenador. Revisé mis cuentas de correo electrónico y para ello introduje contraseñas. Entré a este blog para aprobar comentarios, vía plataforma de Wordpress, y para eso escribí una contraseña. También escribí contraseñas para acceder a mis cuentas de Facebook y de Twitter, para leer las versiones electrónicas de algunos periódicos, para seguir un debate en un foro de fútbol y para actualizarme de las novedades en un portal de noticias científicas. Ingresé una contraseña para hacer un trámite en mi cuenta bancaria y tuve que reingresarla al cargar mi celular. Antes de salir a la calle, tecleé la clave de activación de la alarma. Pasé por el cajero automático a retirar efectivo. Introduje la clave numérica y luego la clave alfabética. Hice una parada en la farmacia y pagué con tarjeta de débito. Debí ingresar la contraseña y luego presioné la tecla verde. Un momento antes, mientras aguardaba en la fila, había ingresado contraseñas en el iPod.

Y fue entonces cuando se me ocurrió que en una hora había ingresado más contraseñas que muchas personas, contemporáneas al estreno de Get Smart, en todas sus vidas. La observación era trivial, pero no por ello menos pertinente. Necesitamos claves para ingresar a casi todo, y si no “a casi todo”, sí a muchos recursos cotidianos que se nos antojan imprescindibles. Hay cada vez más hombres membrudos de bruscos modales que esperan el santo y seña, que ya están alertados de los imprevistos garrotazos y de los disparos a traición.

Actuamos como temibles operarios del recontraespionaje, aunque más no sea para tontear en Facebook o para pagar los ungüentos en la farmacia. Será que cada época engendra sus héroes, y que a la mayoría de nosotros nos toca el papel de meros mortales. Tan ordinarios, tan triviales, como una clave alfanumérica.

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Nerds All Star

10 de marzo de 2011

Así perdieron los humanos las espinas del pene


La pérdida de ADN durante la evolución dejó a los humanos sin un pene óseo.

Las espinas del pene son comunes en otros animales, incluyendo los chimpancés.


La mayoría de los mamíferos macho tienen el pene cubierto de espinas de queratina, similares a las uñas, que utilizan para desechar el esperma de otros competidores e irritar a la hembra para propiciar la ovulación. Un estudio realizado por científicos de las universidades de Standford y Pensilvania, en Estados Unidos, revela que esta característica desapareció en el hombre con un fragmento de ADN que se eliminó durante nuestra evolución. Los investigadores también han identificado una región del genoma que ha permitió que nuestro cerebro se expandiera, según publica hoy la revista Nature.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores, dirigidos por Gill Bejerano, partieron de la hipótesis de que, en lugar de que el ADN humano tenga ventajas sobre el del chimpancé, "en algún momento de la evolución perdimos algunas cadenas de información genética". Así encontraron 510 secciones de código perdido. A continuación eligieron las regiones eliminadas de ADN relacionadas con hormonas masculinas, así como con el desarrollo del cerebro. Después introdujeron estas regiones de código dentro de ratones para averiguar cómo se expresaban y descubrieron que eran responsables de la pérdida de los bigotes sensoriales y de las espinas del pene, así como del crecimiento del cerebro.

Las espinas del pene son comunes en otros animales, incluyendo a chimpancés, macacos y ratones, pero una morfología más simplificada tiende a asociarse con la conducta monógama de ciertos primates.

Muchos estudios han intentado resolver la cuestión de qué hace al ser humano distinto al resto de organismos buscando características extra frente a las de los familiares evolutivos más cercanos. Esta es la primera vez que se descubren características específicas humanas examinando lo perdido a lo largo de la evolución.

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Muy Interesante

El Mundo Ciencia

La NASA advierte de que los Polos se deshacen más rápido de lo previsto

Fotografía donde se aprecia una vista de deshielo en el oeste de Groenlandia. | Efe

Fotografía donde se aprecia una vista de deshielo en el oeste de Groenlandia.

Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida están perdiendo su masa a un ritmo más acelerado de las predicciones hechas hasta ahora que repercutirá en la subida del nivel del mar mundial, según un estudio difundido este miércoles por la NASA.

Los resultados del estudio sugieren que las capas de hielo se están deshaciendo más rápido que los glaciares de las montañas y serán el principal factor que contribuya a una subida global del nivel del mar, mucho antes de lo previsto.

Como ejemplo, en 2006 los polos perdieron una masa combinada de 475 gigatoneladas al año en promedio, una cantidad suficiente para elevar el nivel global del mar en un promedio de 1,3 milímetros al año frente a las 402 gigatoneladas que perdieron de promedio los glaciares de la montaña.

LA NASA ha analizado datos de sus satélites entre 1992 y 2009 y ha descubierto que cada año durante el curso del estudio, las capas de hielo de los casquetes polares perdieron un promedio combinado de 36,3 gigatoneladas más que el año anterior.

"Que las capas de hielo serán la principal causa del aumento del nivel del mar en el futuro no es sorprendente, ya que poseen una masa de hielo mucho mayor que los glaciares de montaña", señaló el autor del estudio, Eric Rignot, de la Universidad de California.

"Lo sorprendente es que esta mayor contribución de las capas de hielo ya está sucediendo", advirtió el científico que llevó a cabo la investigación con la colaboración del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

Las mediciones realizadas indican que "si continúan las tendencias actuales, es probable que el aumento del nivel del mar sea significativamente mayor que los niveles proyectados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático en 2007", agregó.

Consecuencias

"No es sorprendente que las capas de hielo dominen el futuro incremento del nivel del mar, ya que tienen una masa de hielo mucho mayor que los glaciares de montaña", dijo el autor principal de la investigación, Eric Rignot, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la agencia espacial estadounidense, NASA, en Pasadena, California.

"Lo que sí es sorprendente es que esta contribución creciente de las capas de hielo ya está ocurriendo", añadió.

Si se realiza una proyección de ese ritmo de pérdida de hielo hasta 2100, la contribución a la subida del nivel del mar solamente de las dos capas de hielo se calcula en 56 centímetros.

Como contraste, el IPCC proyectó en 2007 una subida máxima de 59 centímetros, aunque reconoció que probablemente era una subestimación debido a que el conocimiento de los procesos que tienen lugar en las capas de hielo era insuficiente para permitir hacer estimaciones confiables.

Desde 2007, varios otros grupos de investigación, usando métodos diferentes, han concluido que una cifra entre uno y dos metros es probable, lo que tendría graves consecuencias para las islas y países con costas largas y bajas, como Bangladesh.

"Si continúan las tendencias actuales, es probable que el nivel del mar sea perceptiblemente más alto que lo proyectado por el IPCC", dijo el Dr. Rignot.

"Nuestro estudio ayuda a reducir la incertidumbre en las proyecciones a corto plazo de la subida del nivel del mar", agregó.

Metodologías

En la nueva investigación se utilizaron dos metodologías diferentes.

Una calcula el aumento y la pérdida de hielo, mediante la combinación de varios tipos de lecturas satelitales y datos adquiridos en el terreno, por ejemplo el grueso de la capa de hielo y la velocidad de desplazamiento de los glaciares.

El segundo grupo de datos proviene de la misión "Grace" de la NASA, que utiliza satélites gemelos para medir variaciones en la gravitación de la Tierra.

La pérdida de hielo causa una reducción fraccionaria de la gravedad en ese punto de la superficie terrestre.

Hace dos años, esta misión sorprendió a algunos en la comunidad de investigación al mostrar que incluso la enorme y frígida capa de hielo del este antártico estaba perdiendo parte de su masa en los océanos.

Fuentes:

El Mundo Ciencia

BBC Ciencia

Argentina: Realizará el 1º inventario nacional de sus glaciares

Glaciares argentinos Fotos gentileza Pierre Pitte, IANIGLA-CONICET.

El inventario es parte del proceso de protección de los glaciares.

Se cree que en Argentina existen decenas de miles de glaciares, pero no se sabe con exactitud cuántos porque hasta ahora el país nunca ha realizado un recuento de sus ríos de hielo

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A comienzos de marzo, el gobierno de Cristina Fernández reglamentó una ley, aprobada por el Congreso en octubre de 2010, que prevé la realización del primer Inventario Nacional de Glaciares.

Será el primer paso para que se instrumente la Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglaciar –conocida como Ley de Glaciares– cuyo objetivo es limitar la actividad minera que pueda dañar las zonas de los hielos.

Pero ¿cómo se realiza la tarea titánica de hacer un inventario de glaciares?

BBC Mundo se lo preguntó a uno de los expertos que trabajará en el proyecto: el geógrafo Pierre Pitte, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), el organismo estatal responsable del estudio.

Un rompecabezas en fotos

Glaciar Fotos gentileza Pierre Pitte, IANIGLA-CONICET.

Los organismos internacionales que monitorean a los glaciares actualizan la información cada cinco años.

Según Pitte, la tarea se divide en tres etapas. La primera –y la que más tiempo requiere– es la selección de imágenes que ayudarán a crear mapas de las zonas que se investigan.

"Usamos lo que se conoce como 'sensores remotos': imágenes satelitales y fotos aéreas", explicó.

Esas imágenes son tomadas, en su mayoría, por organismos extranjeros, en especial de Estados Unidos y Japón, por lo que la primera tarea de las autoridades argentinas es coordinar con ellos el envío del material.

Luego, los expertos deben elegir cuidadosamente cuál de las fotos usar, una tarea nada fácil.

"Hay dos obstáculos que impiden ver los glaciares con claridad: las nubes y la nieve", señaló Pitte.

La nieve es un elemento particularmente complejo: si bien parte de las nevadas pasan a formar parte de la masa del glaciar en forma de hielo, otra sección de la nieve se derrite completamente.

Para obtener una medición precisa del glaciar, los especialistas realizan su trabajo al final del verano (en Argentina, en febrero y marzo), cuando la mayor parte de la nieve más fresca se ha derretido.

Verificación en el terreno

Una vez que se ha armado el rompecabezas de imágenes que conforman las regiones glaciares comienza la segunda etapa de la tarea: el trabajo de campo.

Según el Cronograma de Ejecución, establecido por el Ianigla, unas 15 personas se dedicarán a recorrer las zonas de glaciares para tomar medidas y constatar lo que muestran las tomas desde el aire.

Glaciar Guanaco Fotos gentileza Pierre Pitte, IANIGLA-CONICET.

Los plazos para concluir el inventario dependerán de que el gobierno libere los recursos.

"De esta forma se valida el mapeo aéreo", dijo Pitte.

Para tener datos actualizados de su tamaño, el Inventario prevé una tercera y última etapa de trabajo: el monitoreo.

Los organismos internacionales que se dedican a inventariar glaciares actualizan los datos cada cinco años, debido a los cambios en los hielos por el calentamiento global y otros factores.

Tiempos

El cronograma establecido por el Ianigla para realizar el Inventario estipula que se tardará unos cuatro años para finalizar el trabajo.

La Ley de Glaciares sancionada por el Congreso incluía un artículo que establecía un plazo de 180 días para inventariar la zona de glaciares donde en la actualidad operan grandes minas a cielo abierto, como Pascua Lama o Veladero, en la provincia de San Juan.

Sin embargo, la reglamentación de la ley, publicada la semana última, dejó fuera ese artículo, lo que organizaciones ecologistas cuestionaron duramente.

Según Pitte, para que se dé prioridad al relevamiento de glaciares en zonas donde se realizan actividades mineras, primero es necesario que las autoridades nacionales informen cuáles son esas áreas prioritarias, algo que no ha ocurrido.

Además, el experto aclaró que los plazos establecidos por el Ianigla para concluir el inventario dependerán de un factor clave: que el gobierno argentino haga disponibles los recursos presupuestados para la tarea, establecidos en unos US$1.125 millones.

Fuente:

BBC Ciencia & Tecnología

9 de marzo de 2011

Argentina: Zoológico deja morir animales para "recortar gastos"

En este caso... ¿quiénes se comportan como animales?


El periódico El Diario de Madryn publicó un reportaje en el que acusan un extremo caso de negligencia en el zoológico de Rawson, la capital de la provincia de Chubut, al sur de la república Argentina. Según la información que entrega el medio, gran parte de los animales del zoológico perecieron de hambre y sed.

Hace más o menos un año, la intendencia de Rawson entregó el zoológico a la municipalidad, para que se hicieran cargo de él con la promesa de convertirlo en uno de los mejores zoológicos del país, para lo que recibirían un subsidio de 60mil pesos argentinos. Los habitantes de Rawson esperaban que en poco tiempo el zoológico fuera uno recomendable a nivel internacional, pero a poco después se encontraron con la sorpresa de que los animales empezaron a desaparecer.

Con la nueva administración empezaron a pasar cosas como que alimentaban a los animales con carne de guanaco, producto prohibido en Argentina, y desaparecían las mejores partes de esa carne, como el lomo. Los empleados del parque comenzaron a cazar palomas para dar de comer a las águilas, que podían pasar hasta 20 días sin alimento.

Los veterinarios dejaron de atender a los animales con la nueva administración, por lo que muchos animales enfermos murieron, como el ciervo blanco. Otro ciervo, el rojo, se golpeaba contra las rejas haciéndose heridas en la cabeza, las que se infectaron sin que nunca fuera atendido. Empezaron a desaparecer chivos y a proliferar asados. Ovejas y carneros fueron faenados en el mismo zoológico. Los tigres, flacos como palos, comen carne podrida y fétida de color verde. Los guanacos asomaban la cabeza por entre los alambres para comer el pasto que alcanzaran. Uno de ellos murió en esa posición.

Todas esas acusaciones las hicieron empleados del zoológico, quienes aseguraron que los administrativos les exigían que dijeran que el tigre había sido regalado a otro parque, cuando en realidad había muerto. Según los empleados, se alegraban cuando moría un animal pues así recortaban gastos.

En todo caso, si bien este es un caso extremo, hay quienes pensamos que los animales no deberían en ningún caso vivir en cautiverio. Excepto por contadas excepciones, como el BuinZoo, los animales encerrados sufren de enfermedades mentales que los llevan a tener conductas obsesivas y repetitivas, producto del infinito aburrimiento que enfrentan en el encierro. Pero dejarlos morir de hambre para recortar gastos, eso es simplemente maldad.


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Actúa, es el momento

Un millón de sardinas aparecen muertas en California



Las autoridades estadounidenses temen un problema de salud pública después de que alrededor de un millón de sardinas literalmente atascaran una marina en California (EE.UU.). Pero ¿por qué no se preguntan qué llevó a estas sardinas al suicidio?

La marina de playa Redondo, a 26 kilómetros al sur de Los Ángeles, amaneció el martes con una alfombra de peces plateados, sardinas muertas que llegaron a formar pilas de hasta 46 centímetros.

Fuentes oficiales señalan que la explicación más plausible es que llegaran hasta allí buscando refugio y que pronto perecieron por la falta de oxígeno. Ahora pretenden convertir los restos en fertilizante.

"Necesitamos deshacernos de esto. Va a dejar una contaminación terrible y un problema de salud pública si no lo hacemos", dijo el sargento de la policía local Phil Keenan, citado por el Daily Breeze.

Empieza a oler

Sardinas muertas en playa Redondo

Las temperaturas por encima de los 20ºC han hecho que las sardinas muertas comiencen a desprender malos olores.

Según el corresponsal de la BBC en Los Ángeles, Rajesh Mirchandani, aunque docenas de personas trabajan en la tarea de limpieza, ésta va a tardar varios días en completarse.

"Los funcionarios creen que puede haber unas 150 toneladas de peces muertos", comenta Mirchandani desde playa Redondo.

Con las temperaturas el martes por encima de los 20ºC, las sardinas muertas ya están empezando a oler.

En la marina, hay alrededor de 1.400 barcos. Además, unas 500 personas viven en algunos de ellos.

El espesor formado por la cantidad de peces muertos llegó a ser tal, que los barcos no podían salir.

Funcionarios locales dijeron que no hay restos de toxinas ni agentes contaminantes y que consideran que los peces se quedaron sin oxígeno suficiente.

"Confiamos en que haya sido un hecho de origen natural, aunque inusual", dijo Andrew Hughan, portavoz del departamento de Pesca y Vida Salvaje de California.

Fuente:

BBC Ciencia

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