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28 de febrero de 2011

Cómo imprimir piel



En la recién realizada reunión anual de American Association for the Advancement of Science, en Washington DC, la palabra clave fue bioimprenta.

Y es que todo apunta a que el próximo paso en la revolución de la imprenta en tercera dimensión serán partes corporales, incluyendo cartílagos, hueso e, incluso, piel.

La imprenta en tercera dimensión es una técnica para fabricar objetos sólidos con aparatos muy parecidos a una impresora de computador.

La construcción se hace línea a línea, y, después, en forma vertical, capa a capa.

Mientras que este enfoque funciona con polímeros y plásticos, las materias primas de la imprenta en tercera dimensión se han estado diversificando significativamente.

Las impresoras han sido cooptados incluso para producir alimentos, experimentos en biología llamados Biotecnología de Garage, y empleados más recientemente para reparar un molde de la escultura El Pensador, de Rodin, que resultó estropeado en un robo fallido.

La idea entonces es utilizar la misma técnica para producir nuevas partes del cuerpo humano.

Impresión de piel

James Yoo, del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Forest Wake, presentó una ponencia de este grupo sobre la impresión de piel de manera directa sobre las heridas de víctimas de quemaduras.

"Lo que nos motivó a empezar este programa, y a desarrollarlo, fueron las guerras de Afganistán e Irak", dijo.

"Hasta un 30% de todas la heridas y accidentes que ocurren en la guerra involucran la piel. Se nos ocurrió que con la bioimprenta podríamos encarar algunos de los desafíos que tienen respecto al cuidado de las quemaduras".

El grupo de Yoo está trabajando en un sistema portátil que puede ser transportado directamente a donde estén las víctimas de quemaduras.

"Lo que es único respecto a este recurso es que tiene un sistema de escáner que puede identificar la extensión y la profundidad de la herida, ya que cada herida es diferente", anotó.

Luego, agregó, "ese escán es transformado en imágenes digitales de tercera dimensión; eso determina cuántas capas de células se necesitan para restaurar la configuración normal del tejido herido".

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BBC Ciencia

Sin hogar y con enfermedad mental

Las personas 'sin techo' están aumentando por la crisis. | Antonio Heredia
  • Aumenta el número de personas sin techo y con patología mental
  • También crece el número de los que abusan de sustancias y alcohol
  • Psiquiatras, psicológos y educadores les diagnostican y tratan en la calle

Se visten, comen, duermen y, también, sufren en las calles. Y aunque son invisibles para muchos ciudadanos, cada vez son más en número. Son las personas sin hogar (PSH).

"Con la crisis económica está aumetando la cifra de los que se quedan en la calle. Les rodea una gran problemática, pero la situación se complica aún más si, también, padecen una enfermedad mental porque su riesgo de exclusión social se multiplica", reconoce María Fe Bravo Ortiz, jefa del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz (Madrid) y presidenta de la Asociación de Neuropsiquaitría (AEN).

La doctora Bravo habla con conocimiento de causa. Lleva 20 años dedicada a ellos. "Se ha producido un incremento en la proporción de sin techo con patología mental, sobre todo esquizofrenia, adicción a las drogas y al alcohol en las grandes ciudades de los países desarrollados".

Dos ejemplos. Cerca de 700 personas viven en las calles de Barcelona y otras 900 en Madrid. Entre un 4% y un 10% de ellos sufre esquizofrenia, trastorno bipolar y de la personalidad, depresión grave y estrés postraumático. Además, un 30% abusa de sustancias o de alcohol.

Asistirlos y tratarlos es una tarea ardua. Su desconfianza, su rechazo a recibir tratamiento y su negativa a ser ingresados en los momentos más graves de la enfermedad son los mayores obstáculos a los que se enfrentan los equipos de salud mental y sociales que les atienden.

Tienen que convencerles para que acepten los recursos de los que pueden beneficiarse. Dos décadas lleva Salud Mental y Exclusión Social (SMES)-Madrid, una asociación que aglutina a varias instituciones, trabajando para y por todos ellos.

Con ella colabora también "la Consejería de Sanidad de la comunidad a través de dos equipos, uno perteneciente al Hospital Clínico San Carlos y el otro, La Paz", aclara la psiquiatra Bravo.

Esta especialista comenta que la entidad se "engloba dentro del proyecto europeo que en 2001 quedó constituido como una asociación sin ánimo de lucro SMES-Europa. Somos un ejemplo para muchos países vecinos. En varias ocasiones han venido a visitarnos para ver cómo funcionamos y copiar nuestro modelo". Cerca de 14 profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores, rehabilitadores...) trabajan a pie de calle por las personas sin hogar con enfermedad mental.

Ganarse su confianza

"No podemos asistirlos por la fuerza. Los estudios han constatado que ingresar los casos graves en contra de su voluntad no aportan ningún beneficio. Se trata de ganarse poco a poco su confianza", aclara la presidenta de AEN. Son los servicios sociales los que alertan si detectan a una persona sin hogar con enfermedad mental.

"En ese momento las enfermeras y los psiquiatras acuden hasta donde están para trabajar con ellos, diagnosticarlos y conseguir que acepten el tratamiento".

María Vázquez, coordinadora del grupo de personas sin hogar con problemas mentales del Hospital Clínico San Carlos, explica "que es muy complicado que estos enfermos acudan a un hospital o a una consulta. No tienen recursos para coger un autobús, no quieren perder su cola en el comedor o tiempo porque tienen que pedir pero, sobre todo, sus necesidades y prioridades son otras, por eso somos nosotros los que tenemos que buscarles en la calle y seguir su tratamiento ahí".

Una segunda parte de la rehabilitación pasa por su adherencia a la terapia así como por realizar una labor de acompañamiento.

Se trata, en definitiva, de desestigmatizarles y de ayudarles a volver a vivir en sociedad. Y se está logrando. "Hemos tratado a más de 400 personas y hemos logrado que cerca de un 80% se trate, mejore y viva en residencias", recalca María Vázquez.

La doctora María Fe Bravo apunta que la razón por la que un alto porcentaje de personas sin hogar tiene trastornos mentales hay que buscarla en su mayor suceptibilidad, sobre todo si se trata de enfermedades como la esquizofrenia.

"Hay dificultades añadidas en esta patología que les hacen más vulnerables a terminar en la calle. Son personas que no suelen tener trabajo, poseen pensiones mínimas y con pro blemas para mantener relaciones personales".

Queda mucho por hacer. La prevención no es una "una utopía. Hay que mejorar muchos los recursos disponibles y, sobre todo, ir en busca de las personas con más probabilidades de poder acabar sin casa", agrega la psiquiatra María Vázquez.

Fuente:

El Mundo Ciencia

La música y el cerebro

Cómo te afecta una canción

DESCÁRGATE AQUÍ cuatro canciones para cuatro estados de ánimo

Un día cualquiera no sabes qué hora es...” ¿A que ya estabas cantando La chica de ayer (Nacha Pop) para tus adentros? Pues ya has experimentado uno de los aspectos más intrigantes de los que desde hace poco tienen en danza a los neurocientíficos: ¿por qué no podemos sustraernos al estímulo musical? Un ejemplo lo tienes a tu izquierda: hay investigadores que creen que llevamos el ritmo con el pie como mecanismo automático para aligerar el aumento de circulación sanguínea que se produce en nuestras piernas cuando escuchamos un disco.

La otra nueva gran pregunta que resuena últimamente en el oído de los científicos también tiene bemoles: ¿por qué el ser humano tiene una habilidad especial para codificar la música y distinguirla de otros sonidos? Podríamos tomarla como una de tantas capacidades de disfrute que tiene el Homo sapiens, si no fuera por algo que apunta el neurocientífico Francisco Mora Teruel: por economía evolutiva, el cerebro no conserva ninguna habilidad o mecanismo que no le sea imprescindible para la supervivencia. Así que si a través de los siglos –el instrumento más antiguo es una flauta de hace 44.000 años– nos hemos quedado con esa copla, será porque nos sirve para algo importante.

De gira por Barcelona

En Montreal (Canadá), aparte de un maravilloso y añejo festival de jazz hay una universidad (la McGill) desde donde un equipo de investigadores ha explicado en la revista Nature Neuroscience algunos mecanismos cerebrales que desata el acto de escuchar música. Encontramos en Barcelona a Robert Zatorre, un miembro de la “banda”, y antes de que empiece a cantar todo lo que sabe sobre su estudio le preguntamos qué es música. Es decir: ¿hay algo que trascienda culturas y gustos, y que todo ser humano considere melódico? “Sí, hay algunos patrones muy, muy básicos de ritmo y acordes sencillos, estructuras que todos reconocemos como música”, contesta, “pero es cierto que, más allá, la distinción entre ruido y música depende mucho de las culturas, del aprendizaje previo. Quizá la ópera china le parezca horrible a un occidental”.

Esa estructura básica se aprecia en parte al descubrir que miles de canciones como La Bamba (Ritchie Valens), Twist and shout (Isley Brothers) y Like a rolling stone (Bob Dylan) obedecen a la llamada “teoría de los tres acordes”, muy conocida entre los músicos: se trata de conjuntos de tres notas que, en un momento u otro, acaban apareciendo en la partitura. Por ejemplo, en el 95% de las canciones que comienzan en un acorde de do acaba apareciendo un fa y resolviéndose en un sol. No falla.

Bach y la canción del verano

Pero el trabajo de Zatorre y los demás versaba sobre el poder excitante de las melodías que más nos gustan (mira también el cuadro de arriba, a la derecha). Detectaron mediante técnicas de neuroimagen que cuando está a punto de llegar el momento cumbre de una melodía segregamos cerca de un 6% más de dopamina, el neurotransmisor de la recompensa cerebral (la cocaína logra hasta un 12%). Y lo mejor de todo es que Bach, sin ser neurólogo, ya lo sabía. Los experimentos realizados en Montreal descubrieron que las piezas más atractivas del músico alemán –y de muchos otros genios– juegan al despiste con las neuronas: exponen una espléndida melodía que luego parece estar a punto de relucir varias veces, pero que casi nunca se consuma.

Logran una especie de feliz ansiedad e incertidumbre. Es algo que le discutimos a Zatorre por teléfono, porque los “éxitos del verano” triunfan precisamente a base de repetir el mismo estribillo cien veces y sin ocultaciones. “Sí, pero son como los dulces: te acabas cansando de tanto comerlos y los olvidas pronto. Lo que realmente produce un placer duradero y las que retiene mejor el cerebro son melodías y estructuras más complejas, con más capas”, rebate.

O sea, que exista una cierta complejidad nos aúpa a un mayor disfrute porque hace trabajar al cerebro, lo estimula. Y aquí viene la gran peculiaridad evolutiva de la música: “Representa a la vez lo más elaborado de la mente humana en cuanto a cultura y cognición [que reside en la corteza cerebral], y lo más emocional [el núcleo accumbens]”. Y eso es algo que muy pocas cosas logran con tanta eficacia como el escuchar una canción.

Pero el buen oído y/o la capacidad para entender y disfrutar de un buen disco de Ella Fitzgerald nada tiene que ver con la inteligencia, tal como la conocemos. Se trata más bien de un tipo de habilidad distinta, como la de la facilidad de palabra, por ejemplo. Y de hecho, los enfermos de síndrome de Williams, con la capacidad mental de un niño, suelen estar dotados para este arte. Varias investigaciones han descubierto que existen circuitos neuronales especialmente dispuestos para descifrar el ritmo y la melodía.

Quienes tienen mejor sentido musical presentan un mayor grosor en las zonas de la corteza cerebral encargadas del oído, pero ahora el reto de los investigadores es saber qué porción de ese grosor se adquiere gracias al ambiente (un entorno en el que se escucha o se estudia música) y qué parte la aportan los genes. Aunque a los neurocientíficos más bien les suena que tiene más que ver la experiencia, lo que se ha oído.

Eso sí, parece que a partir de los 18 años, aproximadamente, es muy difícil educar el oído. Se sabe porque quienes empiezan muy pequeños su formación musical adquieren frecuentemente la habilidad de saber qué nota está sonando, sin más (oído absoluto). Pero si esta formación empieza en la adolescencia, lo más que se obtiene es oído relativo (saben qué nota suena si antes se les da una referencia tonal).

El ritmo y el rito

En un último, pero importante, detalle confluyen las dos preguntas iniciales de toda esta milonga: la influencia de la música en el ser humano y su posible función evolutiva. El influjo de tocar un instrumento es tal que “refuerza conexiones cerebrales entre el procesamiento auditivo y el proceso motor; y a la inversa, cuando vas a tocar una nota con un dedo, predices cuál va a ser su sonoridad. Además, cuando la escuchas, comparas esta nota con la esperada”. Nos lo cuenta el psicólogo Antoni Rodríguez Fornells desde el grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y de la Universidad de Barcelona. De ahí el origen de las terapias musicales (véase el cuadro de la izda.).

¿Y qué tiene que ver esto último con la función evolutiva? Muy fácil: si das con algo a lo que nadie puede sustraerse, que logra disparar la euforia y que activa algunos mecanismos motores, tienes una herramienta inmejorable para aglutinar grupos sociales. ¿Por qué, si no –se preguntan los antropólogos–, las letanías y cantos aparecen en tantos rituales a lo largo y ancho del mundo? Una muestra: en su libro Blues. La música del delta del Mississippi (Turner, 2010) Ted Gioia cuenta cómo esa música racial nació en parte de las canciones de trabajo con las que el capataz mantenía, con una fórmula de incitación y respuesta, el ritmo de trabajo de la plantación.

Ya ves que hoy hay más preguntas que respuestas. Pero la más difícil es: ¿cómo es que triunfa Raphael?

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QUO

Echarle menos sal al pan "salvaría miles de vidas"

¿Cuál es la primera causa de muerte en América Latina? No es la violencia, tampoco los accidentes de tránsito. Cada año cientos de miles de personas en la región pierde la vida a causa de un problema cardíaco o un accidente cardiovascular (ACV).

Evitar esta grave situación, o por lo menos minimizarla, es el objetivo de la comunidad científica no sólo en América Latina, sino en el mundo.

Y un investigador argentino afirma que él y su equipo creen haber logrado producir un método que podría salvar decenas de miles de vida. En la mira tiene al alimento que debe estar entre los más consumidos del continente, el pan.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en los últimos tres años al menos un millón de latinoamericanos murió a causa de estas enfermedades cardiovasculares.

"Hicimos una evaluación del impacto de las intervenciones que se pueden hacer para reducir las muertes por infartos, problemas del corazón o ACV, y una de ella es reducir la cantidad de sal que se le agrega al pan", explicó a BBC Mundo Adolfo Rubinstein, presidente del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), en Argentina, quien lideró la investigación que luego fue publicada en la revista especializada BMC Public Health.

De acuerdo a los cálculos del estudio si se redujese un gramo de sal por cada 100 gramos de pan, la proyección indica que se podría evitar 60.000 muertes en un lapso de una década.

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BBC Ciencia

El polo Norte: ¿Geogräfico o Magnético?

Ya hemos visto las características geográficas de la zona sobre la Tierra, a la que denominamos polo Norte. Pero ¿por qué los científicos afirman que el polo Norte exacto, como un punto sobre la superficie, no existe? Resulta que cuando nos referimos al polo Norte podemos estar hablando del polo Norte geográfico o del polo Norte magnético, y cada uno está en puntos diferentes sobre la Tierra. Entonces, ¿dónde esta el verdadero Norte? Veamos qué es lo que pasa.


¿Qué es el magnetismo?



El magnetismo se puede definir como un fenómeno que ocurre a todos los átomos en desequilibrio, es decir, a aquellos que no tienen igual número de electrones y protones para contrarrestar las fuerzas electromagnéticas positivas y negativas. Un elemento en la naturaleza que contiene una cantidad considerable de átomos en desequilibrio es el hierro (Fe), por lo que la acumulación de este en un lugar puede generar un alto magnetismo a su alrededor.


Campo magnético de la Tierra

La manera más fácil de describir lo que sucede con el campo magnético de la Tierra es imaginándose que ésta funciona como un imán gigante. Todos los imanes contienen dos polos magnéticos opuestos denominados Norte y Sur, y entre ambos polos se crean líneas de fuerza que siempre van cerradas. En el caso de la Tierra, los polos Norte y Sur magnéticos no corresponden exactamente a las zonas geográficas con el mismo nombre. Se cree que el origen de estos campos magnéticos puede ser una combinación entre los efectos de la rotación y las corrientes de convección que se originan por el calor del núcleo de la Tierra.



El Norte Magnético



Hoy en día el polo Norte magnético de la Tierra se localiza a 1.600 km del polo Norte geográfico, es decir, del que hablamos en nuestro artículo anterior. Actualmente este polo magnético se encuentra en una isla denominada Bathurst en la parte septentrional de Canadá. El norte magnético es aquel que marca cualquier brújula, y si estuvieras parado justo encima de él, una brújula puesta horizontal comenzaría a dar vueltas incesantemente, mientras que una vertical marcaría hacia abajo.


Cuando el polo Norte magnético estuvo en el Sur



¡Sí! ¡El Norte estuvo alguna vez en el Sur! ¿Cómo así? Pues resulta que el campo magnético de la Tierra no siempre ha sido el mismo, y ha variado durante el curso de las eras geológicas. A esto se le llama variación secular. Según estudios realizados en rocas muy antiguas que guardan registro de la orientación magnética de la Tierra, han existido épocas en las que el magnetismo planetario se ha reducido a cero y luego se ha invertido. Es así como en algún momento, el polo Sur actual fue el Norte de nuestro planeta. Estas inversiones del campo magnético han ocurrido por lo menos veinte veces, y la más reciente fue hace 700.000 años. Se calcula que la próxima inversión del magnetismo terrestre se producirá en unos 2.000 años, ya que lentamente se ha venido reduciendo la fuerza del actual campo magnético de la Tierra.

Fuente:

DINI

El iPad que cambió la vida de Leo, un niño con autismo

Imagen (c) 2010 Shannon Des Roches Rosa

Shannon Des Roches comenzó a escribir su blog Squidalicious en el 2003, cuando su hijo Leo contaba con tres años de edad.

Leo padece autismo y Shannon estaba convencida que el plasmar todas sus dudas, vivencias, visitas a especialistas y el día a día junto a su hijo ayudaría a llevarlo mejor, a la vez que abría un puente de comunicación con otros padres de niños autistas.

Como cualquier otro progenitor, con un hijo en esas circunstancias, Shannon se esforzaba por conocer más a fondo este trastorno que afectaba a los vínculos de comunicación de Leo con los demás.

Ese ánimo por investigar y conocer más profundamente el autismo desde otras muchas perspectivas la llevo a publicar los libros Can I Sit With You? y ‘Can I Sit With You Too?

A principios de mayo de 2010, Shannon observó como el iPod Touch recién adquirido despertaba interés en su hijo, aunque la torpeza del niño con las tareas motoras hacía que el manejo de éste fuese dificultoso.

Pero dos semanas después un boleto de 5 dólares para una rifa escolar cambió la vida de Leo y toda su familia al completo.

Ese boleto fue agraciado con un iPad y al recibirlo Shannon decidió dejárselo usar a Leo.

Al contrario que el iPod Touch, el Ipad parecía hecho a la medida de Leo y sus dedos. En tan solo un día descubrió la infinidad de posibilidades que tenía con el dispositivo y como se desenvolvía con él.

Tareas tan básicas como las de escribir o dibujar habían sido complicadas hasta aquel momento, mientras que con el iPad realizaba sencillos dibujos utilizando su dedo sobre la pantalla táctil. Programas de aprendizaje para niños pequeños eran de una gran utilidad y en pocos días los dominaba a la perfección.

El hecho de poder realizar todo a través de la pantalla y no tener que utilizar un teclado o lápiz hicieron que Leo desarrollase rápidamente nuevos intereses por aprender, quedando en muchos momentos absorto en su distracción con el dispositivo.

Lea el artículko completo en:

Blog "Ya está el listo"

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