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13 de noviembre de 2010

¿Qué hacer con las pilas usadas?

Las pilas vivieron un apogeo en la década de los sesenta y setenta, esto se debió en parte a los pequeños receptores de radio que empleaban pilas. Recuerdo que de niño jugabamos en mi barrio con las pilas usadas, incluso agunos amigos coleccionaban pilas de distintas marcas y tamaños, recuerdo a Ray-O-Bak y a LUX (pila peruana que por influencia de Velasco, y el nacionalismo de los setentas, pasó a llamarse "la pila chola"), también habían pilas National, que creo eran las más vendidas. Pero ninguno de nosotros sabiamos que estabamos jugando con veneno. Y sospecho que muchos niños en la actualidad también lo ignoran. Lea este interesante artículo sobre las pilas.

Se ha preguntado alguna vez ¿Qué pasa con las pilas que tiramos a la basura? ¿Por qué se dice que contamina las fuentes de agua? Pues bien, debe saber que las pilas que usa en diversos artefactos de su casa y desecha con la basura doméstica, terminan en botaderos, liberando sustancias altamente tóxicas, contaminando, agua, suelo y aire. Ahora más de una persona se preguntará entonces ¿Qué hacemos con la pilas después de usarlas? Ana Luz Ramirez, especialista en residuos electrónicos de la empresa Perú Waste Innovation, estuvo en el programa Rotativa del Campo de RPP y nos absuelve ésta y otras interrogantes.

¿De qué esta compuesta una pila?

Existen varios tipos de pilas, tenemos las de óxido de mercurio que se utilizan para aparatos médicos, partes de computadoras o elementos electrónicos especializados, tienen la particularidad de tener un periodo de duración muy largo, pero su composición es altamente tóxica. Posee 30% de mercurio, una sustancia que en contacto con las personas puede afectar el sistema nervioso central, provocando parálisis, problemas visuales o auditivos.

En el caso de las pilas de botón que usamos para relojes, algunas cámaras fotográficas, entre otros, poseen níquel y cadmio que no tienen proceso de biodegradación, en contacto con el medio ambiente son absorbidas por el suelo y si están cerca de cultivos, la planta absorbe estas sustancias y pasa al animal que lo consumo y luego a las personas, es decir no se biodegrada en la cadena alimenticia.

Las pilas comunes que se usan en los juguetes, para las radios o linternas, están compuestas de carbón y zinc. Este último es un componente altamente tóxico para la salud y tiene un mecanismo de bioacumulación es decir, si es arrojado al campo va a penetrar al suelo incluso hasta llegar a las aguas subterráneas que muchas poblaciones van a consumir.

¿Entonces es potencialmente peligrosa para nuestra salud?

Según los análisis que hemos practicado, los componentes de cadmio, mercurio, níquel y zinc, que poseen las pilas, pueden generar células cancerígenas. El nivel de personas con cáncer en el Perú se ha incrementado y ello es reflejo que estos elementos están presentes en la naturaleza.

¿Qué pasa si una pila es arrojada a un cuerpo de agua, como ríos, mares o lagos?

Una pila común puede llegar a contaminar hasta 3,000 litros de agua. Estudios de la Unión Europea dan cuenta que una pila que contiene 30% de mercurio puede finalmente contaminar la cantidad de agua que va a consumir una persona durante toda su vida.

Es por eso que al realizarse estudios en fuentes de agua cercanas a poblaciones, encontramos grandes cantidades de metales pesados y es por una inadecuada disposición de estos metales.

¿Qué cuidados debemos tener al manipular una pila?

Cuando dejamos la pila en casa después de su ciclo de vida, vamos a ver que emana una sustancia y pareciera que se sulfata, esa sustancia es muy peligrosa en contacto con las personas debido a los componentes químicos antes mencionados. Es por eso que debemos disponerla separada de la basura doméstica y no dejar por ejemplo que los niños se las lleven a la boca o jueguen con pilas en desuso.

¿Existen en el Perú lugares donde podemos disponer de las pilas usadas?

Algunas empresas intentaron implementar el reciclaje de pilas pero lamentablemente no existe la colaboración de la población. Por ello es importante que las empresas productoras de pilas o los fabricantes de productos que utilizan pilas, como parte de su responsabilidad social y ambiental, deberían generar conciencia en la población sobre el peligro que representa la inadecuada disposición de estos productos y la necesidad de tener un proceso de acopio y recolección.

¿Mientras tanto qué podemos hacer? ¿Cómo debemos desechar las pilas?

Lo más práctico es colocar las pilas usadas en botellas de plástico con tapa hasta llevarlos a centros de acopio de pilas. Lo que nunca debe hacerse es desecharla junto con la basura doméstica.

¿Es posible darle un segundo uso a las pilas usadas?

De una tonelada de pilas se puede sacar 600 kilos de metales, pero es importante señalar que deben realizarse bajo un sistema técnico operativo, en el cual no haya un contacto directo de una persona con el producto.

Ahora que ya lo sabe, tenga cuidado, las pilas no son biodegradables, pueden demorar 1,000 años en descomponerse. No la mezcle con los desechos domésticos y no las deje al alcance de los niños.

Conoce más, escucha la entrevista:

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Cuida el agua RPP

Así funciona una impresora 3D


Así funciona una impresora en tercera dimensión. Aunque estas imágenes han sido filmadas en cámara rápida, el proceso es sencillo y limpio.

Está máquina, de la empresa estadounidense Stratasys, utiliza un tipo de plástico para imprimir esta herramienta, que luego será usada en industrias como la aeronáutica o automovilística.

Vea en estas imágenes de BBC Mundo cómo se imprime un objeto real.




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El Mundo Ciencia

Dos burbujas gigantes en el centro de la Vía Láctea

El Telescopio espacial Fermi de rayos Gamma de la NASA ha desvelado la existencia de una enorme y hasta ahora desconocida estructura en el centro de la Vía Láctea. Se trata de dos burbujas, de 25.000 años luz de diámetro cada una, que se extienden hacia el norte y hacia el sur de la galaxia.

La estructura abarca más de la mitad del espacio visible, desde la constelación de Virgo hasta la constelación de la Grulla. Aunque los astrónomos no están aún seguros de su origen, sospechan que podría tratarse de los restos de una erupción en un antiguo agujero negro supermasivo ubicado en mitad de la Vía Láctea, según publican hoy en la revista Astrophysical Journal. Otro posible explicación es que las burbujas se formaran a partir del gas de procesos masivos de formación de estrellas cerca del centro galáctico hace varios millones de años. En cualquier caso, la forma de las burbujas sugiere que fueron generadas por una gran cantidad de energía liberada rápidamente.

"En otras galaxias hemos detectado destellos con salidas de gas", ha explicado David Spergel, científico de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey (EE UU) y coautor del estudio. "Cualquiera que sea la fuente de energía detrás de estas enormes burbujas, está relacionada con muchas incógnitas de la astrofísica", puntualiza.

"Fermi escanea el cielo entero cada tres horas, y a medida que la misión continúa y nuestra exposición se profundiza, vemos el Universo extremo a un nivel de detalle progresivamente mayor", asegura Julie McEnery, investigadora en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA.

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Muy Interesante

Annie Leonard: "La cara oculta del consumismo"


Como la Luna, la Tierra tiene una cara oculta que casi nunca vemos. Todos los reflectores apuntan –24 horas al día- hacia el lado radiante de la sociedad de consumo. Pero una mano negra se empeña en esconder bajo la alfombra los estragos que le estamos causando al planeta.

“El estilo de vida americano es innegociable”, dijo Bush (padre) en los preámbulos de la cumbre de Río. “Nuestro estilo de vida ha tocado fondo y todo el sistema está en crisis”, replica Annie Leonard, la activista que se ha atrevido a hacer “visibles” los efectos de la sociedad de consumo, así la tachen de “antiamericana”.

Ni antiamericana, ni anticosumista”, replica ella. “Lo único que intento es que la gente se replantee su relación con las cosas. Nuestra sociedad está llena de incentivos perversos que nos llevan a acumular y acumular, y a producir toneladas de desechos, sin pensar mínimamente en las consecuencias”.

Más de ocho millones de internautas han seguido los viajes de Annie Leonard –arropada por los monigotes de los Free Range Studios- al fondo de la sociedad de consumo en “La historia de las cosas”. La película de animación se ha convertido ahora en un manual práctico, publicado en español por el Fondo de Cultura Económica y traducido simultáneamente a doce idiomas.

Pese al apremiante mensaje de fondo –“¡estamos dilapidando el planeta!”-, Annie Leonard tiene la virtud de contagiarnos su optimismo y su sentido común: “Creo realmente que el cambio ya está en marcha. El afán por adquirir más y más está dejando paso a un sistema basado en el “acceso”. Compañías como Netflix o ZipCar nos están demostrando que todo se puede compartir, del vídeo hasta el coche. Y lo bueno de esté proceso no es sólo que vamos a necesitar menos cosas, sino que vamos a comunicarnos con la gente que comparte nuestros intereses: vamos a crear comunidad”.

Lea el artículo completo en:

En la ruta verde (El Mundo)

Psicología: Alucinaciones cotidianas

Carl Seashore en 1985 decidió realizar un sencillo experimento: Se puso al final de un pasillo completamente a oscuras, los voluntarios se situaban al otro lado con una orden, cada vez que el experimentador encendiera una vela debían dar un paso adelante en el pasillo.

Los resultados de este experimento fueron inesperados: un porcentaje alto de los voluntarios avanzó hasta la mitad del pasillo. Esto no sería sorprendente si no fuera por que el investigador no llegó a encender ninguna vez la vela, todo había sido producto de su imaginación.

Cuando nosotros observamos algo, la imagen es recogida a través de los ojos, para viajar por el nervio óptico al cerebro y ser procesado por la corteza cerebral, en ese momento tenemos consciencia de lo que vemos; y a partir de ahí, el estimulo es derivado a otras áreas cerebrales: el hipocampo para recordar ese objeto, formando nuestra memoria fotográfica; el córtex prefrontal para razonamiento lógico y tomar decisiones frente a ese objeto, etc.

Sin embargo, a veces nuestro cerebro falla y produce una percepción visual sin ningún estimulo externo. Para la persona de repente ve algo que no esta ahí en la realidad, y entonces decimos que sufre una alucinación.

Y estas alucinaciones no tienen por que ser visuales, también puede ser auditivas, olfativa, gustativa, táctil, proprioceptiva, equilibrioceptiva, nociceptiva, termoceptiva o varias mezcladas.

Hay casos de alucinaciones producidas por consumo de drogas, privación del sueño, y trastornos mentales como esquizofrenia, epilepsia…

Sin embargo, aunque siempre se haya pensado que las alucinaciones van unidas a la locura no es así. Durante años diferentes psicólogos han ido realizando encuestas a gente mentalmente sana sobre si tienen alucinaciones. Ante la pregunta ¿Ha tenido usted alguna vez la vívida impresión de ver, o haber sido tocado, o haya sido tocado, o haya oído una voz; para que tal impresión, como haya podido averiguar, no fuera debido a una causa externa?” la respuesta afirmativa en diferentes estudios son:

Sidgewick (1894): 9,9 % ven alucinaciones (n= 17000)

Ohayon (2000): 27% ven alucinaciones diurnas (n = 13057)

Las alucinaciones están presentes en una proporción grande de la población mentalmente sana, incluso actualmente hay paginas web creadas para que la gente normal cuente sus alucinaciones. Por ejemplo la pagina I have had an hallucination, que incluye relatos de gente y una estadística de las personas que han contado su caso, según señalan un 52 % ha sufrido alucinaciones en su infancia y adolescencia, un 21 % en la treintena y un 15 % en la veintena. Ademas, en su mayoría son mujeres. (67%)

Estas alucinaciones espontaneas no están asociadas a ninguna enfermedad y únicamente son un error fugaz de nuestro cerebro a la hora de procesar la información. Volviendo al experimento de Seashore del comienzo, comprobamos que a menudo estas alucinaciones se producen a la espera de algún estimulo (la luz de la vela, ver a alguien conocido…), intentamos buscar dicho estimulo, pero al final nos lo inventamos (nos parece ver encendida la vela, todo el mundo se parece a la persona que buscamos).

Fuente:

Cultivando cultivos

Árboles con nanopartículas de oro podrían iluminar las calles

El Dr. Yen-Hsun Su del Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas de la Academia Sinica en Taiwan, han logrado crear farolas de iluminación naturales con árboles y nanopartículas de oro.

En la búsqueda para crear una iluminación de alta eficiencia sin el uso de productos químicos tóxicos – como el polvo de fósforo utilizado en los LEDs blancos – ha logrado colocar nanopartículas de oro en las plantas de Bacopa caroliniana, de esta manera indujeron clorofila en la hojas para producir una emisión de color rojo. Cuando las hojas eran expuestas a luz ultra violeta, las nanopartículas de oro producían un color azul-violeta fluorescente que emite un resplandor rojizo luminoso de la clorofila alrededor.

De acuerdo Yen-Hsun, el bio-LED podría utilizarse para hacer árboles luminosos en carretera durante la noche. Esto ahorraría energía y absorbería el CO2, por que la luminiscencia de bio-LED haría que el cloroplasto realice la fotosíntesis.

Fuente:

Fayer Wayer

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