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13 de noviembre de 2010

Dos burbujas gigantes en el centro de la Vía Láctea

El Telescopio espacial Fermi de rayos Gamma de la NASA ha desvelado la existencia de una enorme y hasta ahora desconocida estructura en el centro de la Vía Láctea. Se trata de dos burbujas, de 25.000 años luz de diámetro cada una, que se extienden hacia el norte y hacia el sur de la galaxia.

La estructura abarca más de la mitad del espacio visible, desde la constelación de Virgo hasta la constelación de la Grulla. Aunque los astrónomos no están aún seguros de su origen, sospechan que podría tratarse de los restos de una erupción en un antiguo agujero negro supermasivo ubicado en mitad de la Vía Láctea, según publican hoy en la revista Astrophysical Journal. Otro posible explicación es que las burbujas se formaran a partir del gas de procesos masivos de formación de estrellas cerca del centro galáctico hace varios millones de años. En cualquier caso, la forma de las burbujas sugiere que fueron generadas por una gran cantidad de energía liberada rápidamente.

"En otras galaxias hemos detectado destellos con salidas de gas", ha explicado David Spergel, científico de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey (EE UU) y coautor del estudio. "Cualquiera que sea la fuente de energía detrás de estas enormes burbujas, está relacionada con muchas incógnitas de la astrofísica", puntualiza.

"Fermi escanea el cielo entero cada tres horas, y a medida que la misión continúa y nuestra exposición se profundiza, vemos el Universo extremo a un nivel de detalle progresivamente mayor", asegura Julie McEnery, investigadora en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA.

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Muy Interesante

Annie Leonard: "La cara oculta del consumismo"


Como la Luna, la Tierra tiene una cara oculta que casi nunca vemos. Todos los reflectores apuntan –24 horas al día- hacia el lado radiante de la sociedad de consumo. Pero una mano negra se empeña en esconder bajo la alfombra los estragos que le estamos causando al planeta.

“El estilo de vida americano es innegociable”, dijo Bush (padre) en los preámbulos de la cumbre de Río. “Nuestro estilo de vida ha tocado fondo y todo el sistema está en crisis”, replica Annie Leonard, la activista que se ha atrevido a hacer “visibles” los efectos de la sociedad de consumo, así la tachen de “antiamericana”.

Ni antiamericana, ni anticosumista”, replica ella. “Lo único que intento es que la gente se replantee su relación con las cosas. Nuestra sociedad está llena de incentivos perversos que nos llevan a acumular y acumular, y a producir toneladas de desechos, sin pensar mínimamente en las consecuencias”.

Más de ocho millones de internautas han seguido los viajes de Annie Leonard –arropada por los monigotes de los Free Range Studios- al fondo de la sociedad de consumo en “La historia de las cosas”. La película de animación se ha convertido ahora en un manual práctico, publicado en español por el Fondo de Cultura Económica y traducido simultáneamente a doce idiomas.

Pese al apremiante mensaje de fondo –“¡estamos dilapidando el planeta!”-, Annie Leonard tiene la virtud de contagiarnos su optimismo y su sentido común: “Creo realmente que el cambio ya está en marcha. El afán por adquirir más y más está dejando paso a un sistema basado en el “acceso”. Compañías como Netflix o ZipCar nos están demostrando que todo se puede compartir, del vídeo hasta el coche. Y lo bueno de esté proceso no es sólo que vamos a necesitar menos cosas, sino que vamos a comunicarnos con la gente que comparte nuestros intereses: vamos a crear comunidad”.

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En la ruta verde (El Mundo)

Psicología: Alucinaciones cotidianas

Carl Seashore en 1985 decidió realizar un sencillo experimento: Se puso al final de un pasillo completamente a oscuras, los voluntarios se situaban al otro lado con una orden, cada vez que el experimentador encendiera una vela debían dar un paso adelante en el pasillo.

Los resultados de este experimento fueron inesperados: un porcentaje alto de los voluntarios avanzó hasta la mitad del pasillo. Esto no sería sorprendente si no fuera por que el investigador no llegó a encender ninguna vez la vela, todo había sido producto de su imaginación.

Cuando nosotros observamos algo, la imagen es recogida a través de los ojos, para viajar por el nervio óptico al cerebro y ser procesado por la corteza cerebral, en ese momento tenemos consciencia de lo que vemos; y a partir de ahí, el estimulo es derivado a otras áreas cerebrales: el hipocampo para recordar ese objeto, formando nuestra memoria fotográfica; el córtex prefrontal para razonamiento lógico y tomar decisiones frente a ese objeto, etc.

Sin embargo, a veces nuestro cerebro falla y produce una percepción visual sin ningún estimulo externo. Para la persona de repente ve algo que no esta ahí en la realidad, y entonces decimos que sufre una alucinación.

Y estas alucinaciones no tienen por que ser visuales, también puede ser auditivas, olfativa, gustativa, táctil, proprioceptiva, equilibrioceptiva, nociceptiva, termoceptiva o varias mezcladas.

Hay casos de alucinaciones producidas por consumo de drogas, privación del sueño, y trastornos mentales como esquizofrenia, epilepsia…

Sin embargo, aunque siempre se haya pensado que las alucinaciones van unidas a la locura no es así. Durante años diferentes psicólogos han ido realizando encuestas a gente mentalmente sana sobre si tienen alucinaciones. Ante la pregunta ¿Ha tenido usted alguna vez la vívida impresión de ver, o haber sido tocado, o haya sido tocado, o haya oído una voz; para que tal impresión, como haya podido averiguar, no fuera debido a una causa externa?” la respuesta afirmativa en diferentes estudios son:

Sidgewick (1894): 9,9 % ven alucinaciones (n= 17000)

Ohayon (2000): 27% ven alucinaciones diurnas (n = 13057)

Las alucinaciones están presentes en una proporción grande de la población mentalmente sana, incluso actualmente hay paginas web creadas para que la gente normal cuente sus alucinaciones. Por ejemplo la pagina I have had an hallucination, que incluye relatos de gente y una estadística de las personas que han contado su caso, según señalan un 52 % ha sufrido alucinaciones en su infancia y adolescencia, un 21 % en la treintena y un 15 % en la veintena. Ademas, en su mayoría son mujeres. (67%)

Estas alucinaciones espontaneas no están asociadas a ninguna enfermedad y únicamente son un error fugaz de nuestro cerebro a la hora de procesar la información. Volviendo al experimento de Seashore del comienzo, comprobamos que a menudo estas alucinaciones se producen a la espera de algún estimulo (la luz de la vela, ver a alguien conocido…), intentamos buscar dicho estimulo, pero al final nos lo inventamos (nos parece ver encendida la vela, todo el mundo se parece a la persona que buscamos).

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Cultivando cultivos

Árboles con nanopartículas de oro podrían iluminar las calles

El Dr. Yen-Hsun Su del Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas de la Academia Sinica en Taiwan, han logrado crear farolas de iluminación naturales con árboles y nanopartículas de oro.

En la búsqueda para crear una iluminación de alta eficiencia sin el uso de productos químicos tóxicos – como el polvo de fósforo utilizado en los LEDs blancos – ha logrado colocar nanopartículas de oro en las plantas de Bacopa caroliniana, de esta manera indujeron clorofila en la hojas para producir una emisión de color rojo. Cuando las hojas eran expuestas a luz ultra violeta, las nanopartículas de oro producían un color azul-violeta fluorescente que emite un resplandor rojizo luminoso de la clorofila alrededor.

De acuerdo Yen-Hsun, el bio-LED podría utilizarse para hacer árboles luminosos en carretera durante la noche. Esto ahorraría energía y absorbería el CO2, por que la luminiscencia de bio-LED haría que el cloroplasto realice la fotosíntesis.

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Fayer Wayer

12 de noviembre de 2010

Despejar bosques para cultivar, más dañino en los trópicos


En los trópicos, la limpieza del terreno libera más CO2 que en las zonas templadas y el rendimiento de los cultivos por hectárea es menor.

Cuando se despeja una zona boscosa para hacer lugar a la agricultura se libera, inevitablemente, una cierta cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, uno de los gases con efecto invernadero que contribuye en mayor medida al calentamiento global.

Sin embargo, este problema es mucho más marcado en los trópicos que en las zonas templadas, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

"En comparación con las regiones templadas, los trópicos liberan cerca del doble de carbono por cada unidad de tierra despejada", le explicó a BBC Mundo Paul West, principal autor del estudio.

Además, señalan los investigadores, los cultivos en esta región del planeta rinden menos de la mitad, cuando se compara su rendimiento con el de los cultivos de zonas templadas.

Por esta razón, para cumplir con la creciente demanda de alimentos perjudicando lo menos posible el medio ambiente, es importante "invertir más recursos en aumentar la producción en las tierras agrícolas ya existentes que en expandir la producción hacia nuevas tierras", aseguró West.

Para llegar a eta conclusión, los investigadores analizaron cómo sería el rendimiento de 175 tipos de cultivo -desde el trigo, el maíz y el arroz hasta frutos exóticos como el quinoto- se plantasen en diferentes partes del mundo y luego estimaron cuánto CO2 se liberaría en la atmósfera, si tuviesen que limpiar esos terrenos para hacerles lugar.

Manejo de tierras

Una de las razones -casi obvia- que explica por qué este fenómeno es más agudo en el trópico, es que muchos de los bosques tropicales están cubiertos por una densa masa de vegetación, que almacena una cantidad enorme de carbono.

Pero en términos de la cosecha, el rendimiento más bajo se debe a las prácticas agrícolas que se emplean en la zona, más que a las características del suelo o a las condiciones ambientales.

Actualmente, el 20% de la tierra en las regiones templadas está dedicada a la agricultura, mientras que en los trópicos este porcentaje es del 11%.

Sin embargo, es en los trópicos donde la expansión de tierras cultivables se está extendiendo más rápidamente. Según los investigadores, el 80% de los nuevos campos eran anteriormente bosques.

De ahí la importancia de maximizar el uso de las tierras cultivadas, "ya sea introduciendo distintos cultivos, variedad dentro de las cosechas, utilizando de manera más eficiente el agua o los fertilizantes y, posiblemente, rotando los cultivos dentro de los campos", dice West.

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BBC Ciencia

La selva amazónica debe su biodiversidad a los Andes

La selva amazónica debe su riqueza en especies a la aparición de las montañas de los Andes, según un estudio dirigido por la Universidad de Amsterdam en Países Bajos que se publica en la revista 'Science'. El análisis subraya descubrimientos recientes que determinan que el lento ascenso de las montañas de los Andes es la fuerza principal que subyace a la extraordinaria biodiversidad de la región.

Desde una variedad de disciplinas que incluyen la filogenia molecular, la ecología, la geología estructural y la paleontología, los autores proporcionan una visión general tanto de los habitantes históricos como de los procesos geológicos ancestrales de la selva del Amazonas a través de la Era Cenozoica, que se extiende a lo largo de los pasados 65,5 millones de años.

Los investigadores, dirigidos por Carina Horn, explican cómo la aparición de los Andes dio lugar a un proceso geológico complejo y por fases que finalmente condujo a la biodiversidad de la selva actual.

Otro estudio del Instituto de Investigación Tropical Smithsonian de Balboa, en la República de Panamá, investiga los efectos de uno de los episodios de calentamiento global más fuertes de los pasados 65 millones de años, el Máximo Termal del Paleoceno-Eoceno (MTPE), sobre los bosques tropicales de Colombia y Venezuela. Los descubrimientos muestran que los bosques tropicales en realidad proliferaron bajo las altas temperaturas y los elevados niveles de dióxido de carbono que asolaron la región hace aproximadamente 55 millones de años.

Estos investigadores presentan registros de polen, esporas y otra materia orgánica fosilizada procedentes de tres localizaciones tropicales que revelan un aumento distintivo en la diversidad vegetal, en su mayor parte en las plantas con fruto, durante el MTPE. Sus descubrimientos contrastan con los planteamientos clásicos de que los ecosistemas tropicales se ven afectados negativamente por el estrés del calor.

Fuente:

Europa Press
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