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20 de octubre de 2010

Impactante infografía demuestra el problema del e-waste en el mundo


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Libros digitales, gadgets verdes, celulares solares: la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso incluso en relación a la sostenibilidad. Sin embargo, este avance y recambio permanente acarrea un problema que viene creciendo a pasos agigantados: la basura electrónica.

Una infografía publicada por Good.is pone el problema en figuras visuales y datos para pensar.

El e-waste es mucho peor que los desechos orgánicos o de otros materiales más nobles como el papel, ya que los electrónicos están realizados con miles de piezas de metales, minerales y plásticos que son difíciles de separar para su rápido reciclado y nocivos para la salud.

Debido al alto costo del reciclado en los países industrializados, la tecnología obsoleta es entonces enviada a países en vías de desarrollo (varios de ellos en Latinoamérica), donde se ubican en depósitos que se vuelven extremadamente contaminantes para las personas que viven en sus alrededores.

¿Por qué? El reciclado en algunas de estas operaciones incluye la quema de plástico a cielo abierto, la fundición de metales y el vertido de líquidos tóxicos en cursos de agua, como muestra en forma bastante gráfica un video de Good.is.

Además, el contacto con materiales presentes en los electrónicos como el mercurio, plomo y el cobalto, por nombrar algunos, tiene efectos cancerígenos, radioactivos y nocivos al sistema nervioso.

La infografía debería ser un llamado de atención para entender mejor el problema y atacarlo. La forma más fácil de hacerlo: no recambiar electrónicos porque sí, extender su vida útil el mayor tiempo posible y manejar los residuos electrónicos en forma responsable (entregándolos a una empresa que tenga prácticas seguras de reciclado en tu país).

Fuente:

Discovery Verde Blog

19 de octubre de 2010

Mandelbrot, el matemático que creo la geometría fractal


El conjunto de Mandelbrot en…un campo

Benoit Mandelbrot, matemático polaco, falleció, como comentábamos el otro día, el pasado 14 de octubre, aunque hasta el día 16 no nos enteramos de esta triste noticia. Mandelbrot es, como a mí me gusta decir, el último grande, una de las pocas personas que ha sido capaces de crear una nueva rama de las matemáticas, la geometría fractal, con gran interés tanto por la teoría como por las aplicaciones de los resultados obtenidos.

Benoti Mandelbrot

Notas biográficas

Benoit Mandelbrot nació en Varsovia el 20 de noviembre de 1924 dentro de una familia con cierta tradición académica (aunque su padre se ganaba la vida con la compra-venta de ropa). Fueron dos tíos suyos quienes se encargaron de introducir a Mandelbrot en el mundo de las matemáticas. Uno de ellos, Szolem Mandelbrojt, se encargó de su educación cuando la familia Mandelbrot emigró a Francia en 1936.

El hecho de que Mandelbrot estudiara en la época de la Primera Guerra Mundial, entre otras cosas, provocó que su educación no fuera convencional. El propio Mandelbrot atribuye gran parte de su éxito matemático a esta educación poco convencional, ya que ello le permitió pensar de forma distinta a la que se le suele inculcar a quien sigue la educación habitual. Su gran visión e intuición geométrica también contribuyeron a ello.

Después de estudiar en Lyon y permanecer un día en la École Normale de París, Mandelbrot comenzó sus estudios en la École Polytechnique en 1944 bajo la dirección de Paul Lévy, quien también ejerció gran influencia en él. Más adelante se doctoró en la Universidad de París y viajó a Estados Unidos, donde, entre otras cosas, fue el último estudiante de postdoctorado de John Von Neumann. Echando un ojo a los mentores de Mandelbrot podemos ver que la lista no tiene desperdicio, si uno era bueno el siguiente era mejor.

A lo largo de su vida fue profesor en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Yale (donde terminó su carrera), entre otras instituciones. Pero posiblemente fue su trabajo en IBM en el Centro de Investigaciones Thomas B. Watson de Nueva York lo que más le ayudó en sus estudios, ya que allí le brindaron libertad total en sus investigaciones.

¿Cuánto mide la costa de Gran Bretaña?

Benoit Mandelbrot es el padre de la denominada Geometría Fractal, una nueva rama de la geometría que podemos decir que estudia los objetos tal como son. Mandelbrot pensó que las cosas en la realidad no son tan perfectas como las muestra la geometría euclídea: las esferas no son realmente esferas, las líneas no son perfectamente rectas, las superficies no son uniformes… Ello le llevó a estudiar estas imperfecciones, derivando estos estudios en la creación de esta nueva rama de la geometría.

Las primeras ideas sobre fractales de Mandelbrot fueron publicadas en la revista Science en 1967 a través de su artículo ¿Cuánto mide la costa de Gran Bretaña? En él da ciertas evidencias empíricas de que la longitud de una línea geográfica (como por ejemplo, la costa de Gran Bretaña) depende de la regla con la que la midamos. En líneas generales, la costa tendrá mayor longitud cuanto menor sea la unidad de medida utilizada, esto es, cuanto más cerca estemos mirando a la costa mayor longitud tendrá.

También habla de ciertas curvas autosemejantes, es decir, curvas que son semejantes a una parte de ellas mismas. Por ejemplo, las propias costas son un ejemplo de ello (no un ejemplo exacto, pero sí lo suficientemente aproximado como para comprender de qué estamos hablando), ya que la estructura quebradiza de las mismas hace que si vemos una porción de costa y después hacemos zoom en esa zona, lo que vemos en ese momento tiene una forma semejante a la primera porción que observamos.

El caso es que este tipo de objetos se salían de la concepción euclídea de la geometría. Es posible que por ello Mandelbrot buscara un nuevo término para designarlo: fractal (del latín fractus: quebrado, fracturado), que acuñó en 1975. Aunque ha habido diversos debates sobre cómo definirlo de forma clara y concisa, podemos decir que un fractal es precisamente eso, un objeto cuya estructura se repite a diferentes escalas. Y tanto se salen estos objetos autosemejantes de la geometría euclídea que generalmente tienen dimensiones no enteras. Por poner un ejemplo, una línea recta tiene dimensión 1 y un plano tiene dimensión 2, pero la costa occidental de Gran Bretaña tiene, aproximadamente, dimensión 1,25.

Mandelbrot publicó más tarde The Fractal Geometry of Nature, donde amplió y actualizó sus ideas sobre los fractales. La manera apasionada de escritura y el gran énfasis en la intuición visual y geométrica que impregnaba a esta publicación hizo que terminara por popularizarse tanto entre los estudiosos del tema como entre el público en general. El hecho de que Mandelbrot apoyara sus ideas con gráficos e ilustraciones también contribuyó a ello.

El conjunto de Mandelbrot

Es interesante comentar que fue su tío Szolem quien, posiblemente sin querer, le indujo a introducirse en el mundo fractal mostrándole unos estudios de Gaston Julia sobre 1945. En su momento a Mandelbrot ni siquiera le gustaron, pero más adelante se volvió a encontrar con ellos y comenzó sus estudios sobre el conocido como conjunto de Julia, y también del actualmente denominado conjunto de Mandelbrot.

Conjunto de Mandelbrot

Conjunto de Mandelbrot

Este conjunto es, en líneas generales, el conjunto de puntos para los cuales cierta operación matemática da siempre resultados menores que un cierto valor. Más concretamente:

Un número complejo z_0 (un punto del plano, vamos) está en el conjunto de Mandelbrot si la sucesión de puntos siguiente

\begin{matrix} z_0 \\ z_1=z_0^2+z_0 \\ z_2=z_1^2+z_0 \\ \ldots \\ z_{n+1}=z_n^2+z_0 \end{matrix}

está acotada, es decir, si esta sucesión no tiende a infinito (esto es, el valor de sus términos tiene un “tope” que ninguno de ellos sobrepasa).

Si esta sucesión de puntos no está acotada, o lo que es lo mismo, sus valores crecen y crecen indefinidamente, el punto no está en el conjunto.

Los puntos del conjunto de Mandelbrot son los que aparecen en negro en la imagen anterior. Los que no pertenecen al conjunto no tienen por qué representarse, aunque lo que le da ese tremendo juego a este conjunto es representar con colores la velocidad con la que la sucesión anterior se acerca a infinito, como aparece también en la imagen. Los puntos para los que su sucesión crece muy rápido están representados en color rojo intenso. El rojo va tornándose más suave conforme la velocidad de crecimiento es menor. Los puntos muy cercanos al conjunto (en blanco) son puntos para los que ha hecho falta calcular muchísimos valores de la sucesión asociada para ver que no está acotada. Este juego de colores provoca que al hacer zoom en el conjunto, las imágenes que se crean sean de una belleza inusitada (¿fórmulas matemáticas creando obras de arte? Que raro…¿o no?). Además, este zoom hace que nos demos cuenta de esa autosemejanza de la que hablábamos hace un rato, ya que al acercarnos vemos que el propio conjunto contiene copias exactas de si mismo.

Para comprobar estos dos apuntes os recomiendo ver este vídeo. Es algo largo (10 minutos), pero os aseguro que merece mucho la pena. Mucho cuidado con él, no os vayáis a marear:





Fuente:

Gaussianos

En el siguiente post usted aprenderá !a crear su propio fractal!

La apasionante historia del carbono 14




Hoy voy a contar la peculiar historia del carbono 14 (14C). Este raro y escaso elemento de la naturaleza es desde hace mucho tiempo un asiduo protagonista en las noticias sobre ciencia e historia. Gracias a las dataciones por el método del carbono 14 ha podido establecerse una cronología absoluta de las edades y la evolución del hombre desde la prehistoria hasta nuestros días. Esto lo convierte en una valiosísima herramienta para el estudio de nuestro pasado.

Pero empecemos desde el principio: ¿qué es el carbono 14? ¿de dónde procede? y sobre todo ¿cómo se utiliza para determinar la antigüedad de algo?

Representación esquemática de un átomo de carbono 14. | Imagen: Carlenton Colege

Para saber qué es el carbono 14, antes debemos conocer un poco la estructura de los elementos químicos: Los átomos se componen principalmente de un núcleo y una «nube» de electrones que gira alrededor de éste. Dentro del núcleo se encuentran los protones (que son los que realmente dan las características químicas al átomo) y los neutrones, que contribuyen a dar estabilidad al núcleo y que junto con los protones determinan la masa atómica del mismo.

En el caso del átomo común de carbono (C), el núcleo está compuesto por seis protones y seis neutrones, y su masa es, aproximadamente, de 12u (unidades de masa atómica, cuyo cálculo excede las pretensiones de este post). El carbono constituye el elemento esencial de toda la química de la vida, y se encuentra presente en gran abundancia en todos los organismos vivos del planeta, así como en el suelo y en la atmósfera.

Otro elemento que también se halla en abundancia tanto en el suelo como en la atmósfera es el nitrógeno (N), cuya masa atómica es 14. El ochenta por ciento del aire que respiramos es, básicamente, nitrógeno.

Estamos en realidad viviendo dentro de una gran sopa de moléculas de nitrógeno que es el aire, que constantemente entra y sale de nuestro organismo. Por suerte para nosotros, el nitrógeno, en su forma molecular N2 es incoloro, inodoro e insípido, y para nosotros es totalmente inocuo.

Pues bien, la apasionante historia del carbono 14 comienza precisamente con el nitrógeno atmosférico, especialmente a determinadas altitudes, donde los átomos de nitrógeno se encuentran expuestos a las radiaciones de partículas que constantemente bombardean nuestro planeta procedentes del espacio. Esta radiación, conocida como «rayos cósmicos» tienen la capacidad de alterar los núcleos de aquellos átomos que encuentran en su camino, liberando neutrones en estos choques (El proceso de formación de estos neutrones también excede el propósito de este post).

En ocasiones, un átomo de nitrógeno recibe el impacto de uno de estos neutrones liberados por los rayos cósmicos, que desplaza a un protón, lo expulsa del núcleo atómico y ocupa su lugar.

Pero como dijimos antes, son los protones los que proporcionan al átomo sus características químicas. Al perder el átomo de nitrógeno uno de sus siete protones, automáticamente se convierte en un átomo de carbono; un átomo de carbono muy especial, con seis protones y… ¡ocho neutrones! Acabamos de asistir al nacimiento de un átomo de carbono 14, a la transmutación de la materia por obra y gracia de la radiación emitida por moribundas estrellas lejanas hace miles, tal vez millones de años. De todo el carbono presente en la naturaleza, el 98,89% es «carbono 12» (C), un 1,11% es «carbono 13» (13C) (un isótopo estable del carbono que contiene un neutrón de más), y tan sólo un 1x10E-10 , o sea, un 0,0000000001% es «carbono 14» (14C). Como se puede ver, la proporción de carbono 14 es ínfima, pero aún así, perfectamente medible con la tecnología actual.

Estos nuevos átomos de carbono 14 se distribuyen por la atmósfera de forma regular, combinándose rápidamente con el oxígeno para formar dióxido de carbono que, en el ciclo natural de la biosfera terrestre, termina siendo procesado por las plantas en la fotosíntesis y absorbido por éstas. Luego, la cadena trófica hace que todos los animales (que de una u otra forma se alimentan de plantas o de seres que comen plantas) terminen absorbiendo en su organismo el mismo porcentaje de carbono 14 presente en la atmósfera. Mientras la planta o el animal siguen con vida, esta absorción se seguirá produciendo de forma constante, y sólo terminará cuando este ser vivo muera y concluya su intercambio con el resto de la biosfera (generalmente al quedar enterrado o aislado de la naturaleza).

Y ahora es cuando el carbono 14, este raro isótopo radiactivo del carbono, va a jugar su importante papel: como todos los isótopos radiactivos, el carbono 14 es un átomo inestable. Su equilibrio «natural» ha sido alterado y tarde o temprano lo recuperará de nuevo.

Uno de los neutrones del núcleo se convertirá espontáneamente en un protón, emitiendo un electrón y un antineutrino en ese proceso conocido como «desintegración beta». El átomo de carbono 14 se transmutará así de nuevo en un vulgar átomo de nitrógeno. Ese «tarde o temprano» quiere decir en realidad que en los siguientes 5568 años la mitad de los átomos de carbono 14 habrán vuelto a convertirse en nitrógeno. Cuanto más tiempo permanezca un resto orgánico enterrado, menor será la cantidad de carbono 14 que contenga.

Claro que una cosa es conocer los principios teóricos del ciclo del carbono 14, y otra muy distinta es medir con precisión la cantidad de carbono 14 de una muestra para determinar su edad. Hasta ahora, todos los métodos para medir la concentración de carbono 14 en una muestra implican la destrucción de la misma, o por lo menos de una parte de ésta. Además, se trata de unos métodos muy, muy caros. Los arqueólogos deben elegir con mucho cuidado qué muestra escogen para realizar la datación, ya que en el proceso van a perderla para siempre.

Como es lógico, y debido a este problema, los criterios de selección para datar una muestra son extremadamente cuidadosos. Se eligen muestras cuyo valor material sea el menor posible; a veces basta con un pequeño trozo de un resto orgánico para poder establecer la edad de un extenso conjunto de restos. Se procura escoger aquellas muestras que permitan la datación de un conjunto de restos de forma indirecta, por comparación con otros presentes en el mismo nivel de excavación del mismo yacimiento. En la datación por carbono 14 siempre se busca obtener la mayor cantidad de datos directos o indirectos con la menor cantidad posible de destrucción de restos.

Y en este preciso momento, es cuando la ciencia y la historia se van a dar la mano para alcanzar un mismo objetivo. La datación por el método del carbono 14 tiene su propia historia, digna de ser estudiada con detenimiento, y que yo resumiré aquí lo más brevemente posible. El origen de este procedimiento de datación se encuentra en las investigaciones realizadas durante la Segunda Guerra mundial sobre la separación de isótopos de Uranio para la fabricación de la bomba atómica.

Willard Libby. | Imagen

El químico Willard Libby, encargado de separar los isótopos de Uranio que posteriormente se emplearían para arrasar Hiroshima y Nagasaki, se convirtió después de la guerra en un experto en el estudio de la radiactividad en los tejidos vivos, y fue el primero en idear un método para utilizar el carbono 14 como «reloj atómico».

Su método consiste en quemar la muestra una vez limpiada de impurezas, de forma que el carbono contenido en la misma se convierta en dióxido de carbono (CO2). Un vez purificado este CO2, se introduce en un aparato llamado «contador proporcional». El contador proporcional cuenta el número de electrones emitidos por la muestra (cada descomposición atómica del carbono 14 emite un electrón).

Según la cantidad de electrones detectados en un plazo de tiempo concreto, puede determinarse la cantidad de carbono 14 presente en la muestra y, por lo tanto, determinar cuánto tiempo ha pasado desde la muerte de la muestra biológica.

Aunque Libby obtuvo el premio Nobel por su procedimiento de datación, éste método es el menos preciso y el que requiere una mayor cantidad de material para obtener una datación fiable. Hay que tener en cuenta que depende del número de desintegraciones del carbono 14, que tiene un importante componente aleatorio. Aún así, el método de Libby consigue dataciones con un error aproximado de sólo +-200 años, lo que para muestras muy antiguas puede ser suficiente.

Posteriormente se desarrolló un nuevo sistema, basado en el anterior, para aumentar la precisión de la detección de desintegraciones y reducir el margen de error en la datación. Se trata del «contador de centelleo líquido». Básicamente, se disuelve la muestra en benceno y se utiliza un líquido que emite centelleos de luz al recibir los electrones resultantes de la desintegración del carbono 14. A pesar de la mejora, este procedimiento sigue dependiendo de la imprevisibilidad de la desintegración atómica, de la cantidad de muestra analizada y de posible contaminación externa.

Finalmente se desarrolló un método para medir directamente la cantidad de átomos de carbono 14, y no la desintegración de los mismos por métodos indirectos: se trata de la «espectrometría de masas». Aunque este método es el más costoso de todos, también es el que ofrece una mayor precisión en las dataciones, reduciendo el margen de error a +-40 años. Su funcionamiento es el que sigue: después de calentar la muestra y separar los átomos de carbono, estos son ionizados (separados de sus electrones, con lo que se convierten en partículas cargadas de electricidad) y una vez ionizados se introducen en un acelerador de partículas.

A estos átomos de carbono cargados y acelerados a gran velocidad se las desvía mediante potentes electroimanes, de manera que describan una curva. Mientras el carbono «normal» se desvía más por su menor masa, los isótopos del carbono (C13 y C14) siguen trayectorias distintas (tienden a desviarse menos de su trayectoria por su mayor masa e inercia) y terminan en detectores distintos. De esta forma puede medirse con exactitud la cantidad de átomos de la muestra independientemente de su actividad radiactiva, y con mucha menor cantidad de material. Mientras el método original de Libby precisaba de muestras de hasta 1kg, la espectrometría de masas puede obtener resultados satisfactorios con sólo 1mg de material.

A pesar de todo, el proceso de datación no termina aquí: resulta que a lo largo de los siglos y los milenios, la radiación cósmica no ha sido siempre la misma, lo cual significa que hubo periodos de mayor concentración de carbono 14 en la atmósfera y otros de menor concentración, y esto puede aumentar el error de la datación. Además, la muestra podría haber sido contaminada desde su depósito original, recibiendo aportaciones de carbono 14 extra que impedirían una datación correcta. Por otro lado, el cálculo de la vida media del carbono 14 aún no ha sido establecido con toda exactitud, y se mantiene un margen de error de +-30 años, por lo que las dataciones realizadas en la actualidad posiblemente tengan que ser revisadas en un futuro.

Para concretar las dataciones por carbono 14, la comunidad científica debe realizar además un proceso de «calibración» que les permita afinar los resultados y establecer una tabla cronológica. Para ello se utilizan, entre otros métodos, la datación por carbono 14 de muestras de edad conocida, como las de los milenarios pinos de Colorado o las secuoyas. Estas tablas de calibración son establecidas por consenso por la comunidad científica y publicadas en la revista Radiocarbon.

Existen otros métodos de datación radiológica además del carbono 14: el del uranio, del del potasio/argón, la termoluminiscencia, etc, y otros de tipo físico-químicos, como el paleomagnetismo, la racemización de aminoácidos y muchos otros. Siempre que es posible, estos métodos de datación se usan de forma complementaria para obtener la mayor precisión posible en cada caso.

Gráfico de concentración de 14C a partir de 1950 | Wikipedia Commons

Todas las dataciones radiológicas se miden en años hasta 1950, expresándose como años BP (por la expresión inglesa before present, «antes del presente»). A partir de la década de los cincuenta del pasado siglo la proliferación de pruebas de armas nucleares en la atmósfera alteró gravemente los porcentajes de isótopos radiactivos de todo tipo presentes en la atmósfera (y por ende en todos los organismos vivos); un problema más que nuestro mundo dejará a las generaciones futuras.

Fuente:

Amazings

Digemid: Uña de gato no cura cáncer, sida ni otras enfermedades sean leves o terminales

Solo tiene efectos antiinflamatorios. Señalan que para que tenga efecto debe consumirse o procesarse únicamente en extracto.


La uña de gato es un producto natural que no cura ningún tipo de enfermedad, sea leve como los procesos infecciosos o graves como el cáncer, sida y otras enfermedades terminales, pues está científicamente comprobado que su consumo como parte de un tratamiento sólo tiene efectos antiinflamatorios, señaló la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid).

La especialista del Equipo de Autorizaciones Sanitarias de la Digemid, Noemí La Torre Paredes, sostuvo que, contrariamente a lo que mucha gente cree, la uña de gato, en su variante de Uncaria tomentosa, solamente sirve como coadyuvante en procesos antiinflamatorios, fundamentalmente para el proceso de artrosis de rodilla o gonartrosis.

“Tanto el uso tradicional como el conocimiento científico le reconocen sólo esta propiedad, porque es la única que ha sido comprobada”, añadió la especialista.

La química farmacéutica agregó que esta desinformación se debe a que muchas personas tratan de promocionar la uña de gato como un producto natural capaz de curar tanto un simple resfriado como enfermedades complejas semejantes al cáncer o el sida.

“Esto no es cierto. La uña de gato, en su forma natural –es decir tronco– o procesada, no cura enfermedad alguna. Aquellos mitos se difundieron con el fin de incrementar las ventas, pero no tienen asidero científico.”

Refirió que desde 1950 se han recopilado evidencias del uso del producto; pero es en 1970 cuando comienzan a realizarse los estudios científicos que demuestran que la uña de gato tiene actividad antiinflamatoria no específica.

Consumo sólo en extracto

La Torre explicó además que para que tenga efecto, ya sea de manera natural o procesada (en cápsulas), debe ser consumida en extracto, de lo contrario no tendría efecto antiinflamatorio alguno.

“El tronco debe ser hervido antes de ser consumido o encapsulado, pues ingerir o envasar tronco molido no causará beneficio alguno.”

En tal sentido, dijo que la Digemid, basada en estas evidencias científicas y ancestrales, sólo otorga registros sanitarios para el uso tradicional de la uña de gato como antiinflamatorio.

“Pese a que se le ha dado diversos usos como para controlar resfríos, inflamaciones de uso tópico, cataplasmas (calmantes) o catarros, la uña de gato no produce efecto alguno”, argumentó.

Nuevos estudios

Respecto a los estudios realizados para determinar otros posibles usos de la uña de gato, la especialista aclaró que estos se encuentran en etapas iniciales, por lo tanto no se puede hablar todavía de resultados científicamente comprobados.

“Cuando se trata de productos naturales, la ciencia da sus aportes de manera progresiva, porque son pocas las evidencias que tenemos. En general, se llevan a cabo ensayos preliminares en animales, pero no en humanos, para determinar su toxicidad y establecer dosis. Debe quedar claro que no hay dosis ni usos específicos ni especificaciones precisas para determinado uso, como sucede en los fármacos”, concluyó.

Brebajes, pócimas, ungüentos, entre otros productos que utilizan los llamados curanderos o chamanes que son un peligro para la salud, advierte el Ministerio de Salud. Foto: MINSA.

Fuente:

Agencia Andina


Lea en los Archivos de Conocer Ciencia:

Maca: 1º estudio prueba que nos dañina

Tips fotográficos de Nokia

El Nokia N8

Lo principal para destacar del Nokia N8 es su cámara, tanto en sus facetas de vídeo como a la hora de tomar fotos,que que es de 12 megapíxeles, con óptica Carl Zeiss, y Flash de Xenon. Todo funciona en un sistema operativo Symbian^3.

Se puede tambien en el n8 grabar vídeo en alta definición (formato 720p), y editarlo con un software que incorpora (este software es un completo desastre, en la opinión d ela mayoría de sus usuarios). Por otro lado cabe destacar su pantalla capacitiva de 3.5 pulgadas con la salida HDMI .

El Nokia N8 cuenta con 16GB de memoria interna, expandible hasta 48GB. Además de pantalla tactil, radio FM y GPS (Nokia Maps).

Nokia decepcionó, en todo el planeta, a gran parte de sus admiradores con el lanzamiento de este teléfono. Pero siempre hay algo rescatable. Lea.




Para promocionar la excelente cámara del Nokia N8, el primer celular que la marca está lanzando con Symbian^3 (por cierto, Engadget tiene uno de los primeros análisis del equipo aquí, citando a la cámara y el diseño como lo mejor del N8), la empresa finlandesa ha lanzado, a través de su canal NokiaConversations en YouTube, el primer episodio de su “Camera School”.

La idea de este primer episodio es mostrarnos cómo, utilizando sólo una cartulina blanca, algunas luces, y papel para calcar, podemos crearnos un mini estudio fotográficos para conseguir excelente fotos.

Por supuesto, las fotos tomadas son con el N8, pero nada nos impide utilizar estos tips con cualquier tipo de cámara.

No se olviden de revisar Nokia Conversations para ver los capítulos siguientes!

Fuente:

Arturo Goga

Tecnología: las cinco tendencias que marcarán el 2011

Como cada año, la Asociación de Consumidores de Electrónicos (CEA, por sus siglas en inglés) presentó un informe en el que revela las cinco "tendencias tecnológicas que se espera influyan en los productos electrónicos de consumo" en el 2011.

Según la CEA estas tendencias tienen que ver con: 1) tecnología y privacidad, 2) el futuro del video, 3) la banda ancha móvil y 4G, 4) la tecnología "verde" y, 5) el futuro de las apps.

"La industria tecnológica siempre está cambiando, evolucionando e innovando", aseguró Gary Shapiro, presidente de CEA, quien agregó que dichas ideas "están revolucionando nuestra vida e impactando el mercado".

El informe también asegura que nuestra vida están tan interconectada con la tecnología que es difícil determinar si ésta nos está manejando o si es al revés.

"Con cada nueva generación de usuarios que usen tecnología en forma rutinaria desde una edad temprana, esta relación se hará cada vez más cercana, haciendo que en un futuro ambas partes sean indivisibles", dice el reporte.

Entre los grandes ausentes de las tendencias del 2011 se encuentran las tabletas electrónicas, la tecnología en 3D y los libros electrónicos.

A continuación un vistazo a las tendencias que podrían marcar el próximo año.



Fuente:

BBC Ciencia & Tecnología
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