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7 de octubre de 2010

Así se fabrican las obleas de silicio para hacer microchips


En el suelo, por todo el planeta, la arena está constituida fundamentalmente de sílica u óxido de silicio (IV). También conocido como cuarzo, en su forma cristalina. Por supuesto, el proceso para pasar de esta arena:

a tener una oblea de silicio:

hay un interesante proceso químico por medio que no es del todo trivial. Pero primero, pongámonos un poco en antecedentes.

¿Qué es el silicio y por qué es importante en electrónica?

Un tercio del peso de la corteza terrestre es debido al silicio. Es el segundo elemento más abundante en ella después del oxígeno.

En la naturaleza, el silicio se compone en un 92.2% de Silicio 28, 4.7% de Silicio 29 y 3.1% de Silicio 30, todos ellos estables. El silicio puro es un semi-metal y sus propiedades son similares a las del germanio, siendo su característica de semiconductor la que más interesante lo hace para la fabricación de circuitos electrónicos. Pero de eso hablaremos más adelante. En la corteza terrestre, el silicio representa un 27.7% del total de elementos, solo por detrás del oxígeno (que es un 46.6%) y por delante del aluminio (un 8.13%).

Por sus características químicas el silicio es capaz de formar compuestos con 64 de los 96 elementos estables aunque los más frecuentes son con el oxígeno, hidrógeno y carbono.


Normalmente en la corteza terrestre los encontramos formando parte de silicatos y de óxido de silicio, que es el cuarzo. En esta forma el silicio tiene una estructura de red cristalina transparente con cristales en forma de prisma hexagonal.

En esta forma, el dióxido de silicio, presenta propiedades muy interesantes. El cuarzo es piezoeléctrico, es decir, produce una diferencia de potencial eléctrica al aplicarle una tensión mecánica y viceversa. Además, se da la circunstancia de que si la tensión que se le aplica es alterna el cristal de cuarzo es capaz de resonar con el campo eléctrico y oscila de acuerdo a la frecuencia de éste con una precisión extraordinaria. Esto fue lo que permitió desarrollar el reloj de cuarzo que siendo más sencillo era más preciso que los demás contemporáneos a su desarrollo en los años 60 cuando se consiguió fabricar el primer reloj de cuarzo de pulsera, 40 años más tarde de la fabricación del primero.

La estructura atómica del silicio es lo que lo hace tan interesante por poder combinarse con multitud de otros elementos para formar compuestos. De acuerdo con el modelo de capas, el silicio posee 4 electrones en su última capa. Los elementos tienden, según la regla empírica conocida como “regla del octeto” a tener 8 electrones en su última capa a fin de alcanzar la mayor estabilidad posible.

Como tiene 4 electrones en su última capa puede tanto ganarlos como perderlos en enlaces químicos con otros elementos, de ahí que pueda combinarse con tantos de ellos.

Aunque tiene muchas otras aplicaciones, como por ejemplo formando parte del vidrio, cerámica y también de polímeros más complejos como la silicona aquí vamos a hablar de su comportamiento como semiconductor.

Un semiconductor es un material que se comporta como dieléctrico a la temperatura del cero absoluto, es decir, no tiene electrones libres que puedan hacer que circule la corriente eléctrica pero que sin embargo a temperaturas más elevadas la agitación térmica permite que algunos electrones se liberen y circulen con libertad entre la red cristalina. No hay tantos electrones libres, ni mucho menos, como hay en un metal y por tratarse de un caso intermedio se le llama semiconductor.

Los semiconductores se pueden “dopar” con sustancias químicas que añadan electrones libres o los quiten, dependiendo de la aplicación en particular. Esto permite fabricar multitud de dispositivos electrónicos.

El silicio es un semiconductor intrínseco. Es decir, no necesita impurezas para ser semiconductor. históricamente fue utilizado después del germanio, que era mucho más caro de obtener.

¿Cómo se produce el cristal de silicio?

Pues bien, para poder obtener el silicio apropiado para fabricar materiales electrónicos hace falta un proceso químico que permita obtener a partir de la arena de silicio un silicio muy purificado y hacerlo crecer en la forma apropiada para trabajar con él.

El inventor del proceso que se utiliza para hacer crecer monocristales de silicio fue el químico polaco Jan Czochralski en 1916. Lo descubrió, según cuentan, por accidente. Supuestamente se equivocó al dejar su pluma en un crisol de estaño fundido en vez de en el tintero y al sacarla observó que de la punta de la pluma colgaba un hilo de metal solidificado. Con este método primitivo era capaz de generar filamentos de un milímetro de grosor y de más de un metro de longitud.

El proceso se perfeccionó cuando en los años 50 los Laboratorios Bell lo emplearon para hacer crecer monocristales de germanio. Era cuestión de tiempo que se empleara con otros semiconductores, como el silicio.

El esquema es el siguiente:

- Se dispone un contenedor con silicio altamente purificado (más de un 99.9999%) en polvo, con las impurezas.
- Se introduce una “semilla” en el silicio fundido, lo cual sucede a unos 1500ºC.
- Se genera el monocristal a partir de la semilla, que rota, creando un lingote cilíndrico.

El esquema, en imágen es así:


La semilla es una pequeña muestra de monocristal de silicio que se coloca sobre una sonda, que va a rotar. Esta parte es clave puesto que tal como sea la semilla así será el monocristal que crezca a partir de ella. Una vez se introduce en el crisol de silicio fundido se va elevando muy lentamente mientras rota, a la vez que se va formando el monocristal a partir de la punta.

Después de este proceso perfeccionado en la actualidad se habrá obtenido un monocristal cilíndrico de entre 200-300 mm de diámetro (aunque se espera alcanzar los 400 mm en el futuro) y hasta dos metros de longitud.

Finalmente con el monocristal enfriado se puede proceder a su laminado en obleas de 100 a 300 micras de grosor si son, por ejemplo, para fabricar paneles solares. Si se emplean en circuitería una vez fabricada la oblea, sobre ésta se puede imprimir el circuito deseado. La impresión de los circuitos puede hacerse por deposición química.

Y finalmente os dejo con un video sobre el proceso de Czochralski.



y este otro extraído de un documental de Discovery Channel sobre cómo se hacen los paneles solares. ¿Podéis adivinarlo? :)



Fuente:

Migui.com

¿La homosexualidad tiene un origen genético?

Primera Parte:

Existe una fuerte reticencia, sobre todo entre creyentes de orientación conservadora y algunos otros en el extremo de la derecha política, hacia cualquier investigación que sugiera que la orientación sexual tiene un componente biológico, sea éste de orden genético o epigenético, o guiado por señales biológicas que no están determinadas genéticamente como, por ejemplo, los niveles de hormonas en el feto. Para ellos, la orientación sexual surge de la educación o de las influencias externas.

Por el contrario, los activistas del movimiento homosexual y buen parte de la izquierda política prefieren creen que la orientación sexual es como el color de los ojos: un rasgo con el que se nace y no una opción que se escoge.

¿Quién tiene razón?

Primero analicemos objetivamente las pruebas que existen hasta el momento.

Desde un punto de vista estadístico, el hecho de tener un hermano homosexual aumenta de manera drástica la probabilidad de ser homosexual. Al parecer, en torno al un 15 por ciento de las hermanas de mujeres lesbianas son también lesbianas (comparadas con el 2 por ciento de la población general), y el 25 por ciento de los hermanos de hombres gais son también homosexuales (comparados con el 4 por ciento de la población general). Resulta interesante señalar que el hecho de tener un hermano gay no hace aumentar las probabilidades de que una mujer sea lesbiana ni viceversa.

Sin embargo, de estas estadísticas no debemos inferir que la homosexualidad es heredable per se, porque los hermanos también comparten educación y entornos similares. Así que hay que recurrir a pruebas más convincentes, como las llevadas a cabo con gemelos monocigóticos (idénticos) y dicigóticos (fraternales).

Al parecer, en el caso de los hombres, tener un hermano gemelo monocigótico homosexual hace que aumente en torno a un 30 por ciento la probabilidad de ser homosexual (una probabilidad similar a la que hay de serlo cuando se tiene un hermano homosexual no gemelo). Un estudio similar realizado con mujeres demostró que el hecho de tener una hermana gemela monocigótica lesbiana confiere un 40 por ciento de probabilidades de que sea también lesbiana, en tanto que con una gemela dicigótica lesbiana ese porcentaje se reducía al 16 por ciento (de nuevo, un valor similar al que se obtenía en el caso de tener una hermana no gemela lesbiana).

¿Qué conclusión, pues, debemos extraer de estos estudios? Al menos que un significativo número de casos, las parejas de gemelos monocigóticos son discordantes: uno es homosexual, y el otro es heterosexual. Eso indica que, a diferente del color de ojos, la homosexualidad no se hereda al cien por cien. Sin embargo, los estudios también sugieren que una parte de la orientación sexual está genéticamente determinada.

Pero debemos preocuparnos por las limitaciones que afectan a los estudios de gemelos que se han criado juntos: si los gemelos monocigóticos son criados de una forma más similar que los gemelos dicigóticos, esto podría contribuir a fomentar una mayor incidencia de la homosexualidad entre los primeros. Un mejor estudio, sin duda, analizaría el caso de gemelos que han sido criados por separado (en el momento de cerrar la edición de este volumen se están llevando a cabo trabajos en este sentido).
Vía Gen Ciencia


Segunda Parte:


¿Entonces, la parte genética de la homosexualidad a qué gen en concreto se debe? El comportamiento humano complejo no puede atribuirse a un único gen sino a muchos genes sino a un factor poligénico: la variación en múltiples genes es la responsable del componente heredable del rasgo. Esto también ocurre con la orientación sexual.

Con todo, el peso de la herencia materna en la homosexualidad masculina hace que sea razonable buscar en el cromosoma X uno o más genes que podrían influir en ella.

Dean Hamer y sus colegas de los Institutos Nacionales de Salud examinaron el ADN de un grupo de gais y lesbianas que por lo menos tenían un hermano homosexual del mismo sexo, así como el de un grupo de control formado por hombres y mujeres heterosexuales. Lo hicieron analizando tramos de ADN en posiciones espaciadas de forma aproximadamente regular en todo el cromosoma X. Hallaron que una región particular de este cromosoma, la denominada Xq28, tenía una tendencia significativa a diferir entre los hombres heterosexuales y los homosexuales, pero no así en las lesbianas comparadas con las mujeres heterosexuales.

La variación genética puede que no sea suficiente para explicar todo el componente biológico de la orientación sexual. Hay que sumar los factores epigenéticos, como el estrés materno o el estado inmunológico durante el embarazo, así como los efectos hormonales derivados de la presencia de hermanos en el útero.

Cabe suponer que los hombres homosxuales tienen cerebros parecidos a las mujeres heterosexuales, y que las mujeres lesbianas tienen cerebros parecidos a los hombres hetersoexuales. Algo que trató de constatar en 1991 Simon LeVay, del Salk Institute, midiendo el volumen de núcleo hipotalámico INAH3 en muestras de tejidos post mórtem procedentes de hombres hetero y homosexuales, así como de mujeres heterosexuales.

LeVay se dio cuenta de que el volumen del INAH3 era entre 2 y 3 veces mayor en el caso de los hombres heterosexuales que en el de las mujeres heterosexuales.

El hallazgo realmente interesante fue que el volumen medio del INAH3 en los varones homosexuales eran similar al de las mujeres heterosexuales, es decir, entre dos o tres veces menor que el de los hombres heterosexuales. Estas diferencias en los núcleos hipotalámicos contiguos, que no son dimórficos desde un punto de vista sexual en personas heterosexuales, por ejemplo, el INAH 1, 2 y 4.

La comisura anterior también es amyor en las mujeres que en los hombres, y otro estudio liderado por Laura Allen y Roger Gorski, en UCLA, se dedicaron también a medir el área transversal de este fajo de axones que conectan los hemisferos derecho e izquierdo del cerebro. Los resultados fueron parecidos: los cerebros homosexuales se parecían más a los cerebos del sexo hacia el que se inclinaban.

Debemos tener en cuenta que estos estudios sólo son correlacionales, y no demuestran de ninguna manera que la orientación sexual esté determinada genéticamente. Todos los estudios fueron de cerebros muertos, y no sabemos cómo son los cerebros de las personas homosexuales cuando nacen o poco después de venir al mundo, antes de que los factores socioculturales tengan ocasión de ejercer mayor influencia. Así pues, parece claro que hay componentes genéticos y culturales en la orientación sexual, pero no se pueden establecer porcentajes aún: quedan muchos estudios por llevarse a cabo. Una falta de estudios que debería evitar que nos inclinimos hacia una u otra posición del espectro político.

Vía: Gen Ciencia

¿Por qué un trozo de cuarzo es capaz de mantener los relojes en hora?

A pesar de que a día de hoy existen personas que usan el cuarzo para actividades tan pueriles como quitarse el dolor de cabeza, los científicos han empleado el cuarzo para cosas más útiles y reales: mantener en hora un reloj con mayor precisión.

Esto es posible gracias al efecto piezoeléctrico del cuarzo y otros cristales, descubierto en 1927 por el ingeniero Warren Marrison de Bell Laboratories. Este efecto consiste en que, cuando se comprimen o estiran determinados tipos de cristal, sus átomos producen un campo eléctrico.

Para los relojes de cuarzo, se emplea una parte diferente de dicho efecto: la aplicación de campo eléctrico al cristal logra que éste cambie de forma.

Marrison descubrió que, al aplicar una tensión alterna a este tipo de cristales, éstos vibraban entre 33.000 y 4.000.000 de veces por segundo, con un índice de precisión asombroso.

Mediante la ingeniería mecánica y electrónica, Marrison consiguió crear un reloj de cuarzo con un margen de error de un segundo por decenio.

Esto suponía multiplicar por 10 la fiabilidad del mejor reloj eléctrico disponible en la época.

Para conseguir introducir todas las piezas necesarias en algo que pudiera llevarse en la muñeca se tardaron otros cuarenta años: los primeros relojes de cuarzo los puso por primera vez a la venta la empresa japonesa Seiko el día de Navidad de 1969.

Con todo, la mayor parte del cuarzo empleado hoy en día en electrónica es sintético, y se pueden crear cuarzos específicos con frecuencias determinadas para funciones concretas.

Fuente:

Gen Ciencia

6 de octubre de 2010

Tres científicos reciben el Nobel de Química por su trabajo con moléculas

¿Creadores de la piedra filosofal?

No, no transformaron cosas en oro, como pretendían los antiguos alquimistas… o bueno, sí. Pero el camino es más complejo y ese oro sería el de las reservas que respaldan a las monedas de diversos países.

Hoy, el premio Nobel de Química fue atribuido dos japoneses y un estadounidense por haber creado las herramientas más sofisticadas de la química orgánica, abriendo así el camino para la elaboración de moléculas fundamentales para, por ejemplo, tratamientos contra el cáncer, diversos productos electrónicos y plásticos revolucionarios.

El comité Nobel galardonó a Richard Heck (de 79 años), Ei-ichi Negishi (75) y Akira Suzuki (80) por sus investigaciones sobre “el acoplamiento cruzado del paladio catalizado”, un conjunto de reacciones químicas del carbono obtenidas gracias a un catalizador que utiliza ese metal.


La gama infinita

La química orgánica es la química del carbono y es tan diversa y compleja que merece estar apartada de las químicas de cualquier otro de los elementos que se encuentra en la tabla periódica.

De entrada, se llama orgánica porque es la química que, en un principio, estudió de qué estamos hechos los seres vivos. Y descubrió que en esencia estamos hechos de carbón.

Así que si usted se pregunta cuál es su relación con una bacteria, los diamantes, el grafeno por cuya síntesis le dieron el Nobel ayer a dos físicos, la gasolina con la que se mueve su coche, el gas con el que calienta el té, el té mismo y la bolsita que lo contiene y la vida que casi con toda seguridad existe en el planeta similar a la Tierra que se encuentra a 20.5 años luz de distancia, la respuesta es:

Todos estamos hechos de carbono


Desde luego que formar el material más duro que se conoce, un gas, una película monoatómica, un cuaderno o todo un bicho, los átomos de carbono se juntan entre sí y con átomos de otros materiales en una gama tan inmensa de posibles combinaciones que prácticamente se puede considerar infinita.

Lo que hicieron los tres ganadores del Nobel de Química fue encontrar la forma de producir algunas de esas combinaciones de forma ordenada y dirigida, es decir, permitieron sintetizar moléculas específicas bajo diseño.

Qué hacen estos nuevos alquimistas

Cada uno de los laureados dio su nombre a un tipo de reacción química. “La reacción Heck, la reacción Negishi y la reacción Suzuki tienen una gran importancia para los químicos, ya que permiten la creación de elementos químicos cada vez más complejos”, señaló el jurado.

Pero los tres tipos de reacciones tienen algo en común, la catálisis con Paladio, que podría entonces considerarse la piedra filosofal con la que, gracias al trabajo de los premiados, los químicos elaboran moléculas.

Un proceso catalizado es aquel que requiere mucha menos energía para obtener los mismos resultados que uno no catalizado.

Por ejemplo, cada vez que usted respira lleva a cabo varios procesos catalíticos para quemar azúcar hasta transformarla en agua y dióxido de carbono y no necesita llegar siquiera a la temperatura a la que pone un sartén para hacer caramelo en lo que sería una combustión mucho menos completa.

Otra ventaja de la catálisis es que puede ser dirigida, específica. Si usted, en lugar catalizar, alcanzara la temperatura necesaria para quemar el azúcar acabaría totalmente convertido en dióxido de carbono, agua, óxidos nitrosos y cenizas.

Así pues, las reacciones Heck, Negishi y Suzuki (que por cierto, son bastante más toscas que las que usted realiza al respirar) permiten sintetizar compuestos orgánicos específicos como, por ejemplo, la diazomanida A, eficaz en el tratamiento de las células cancerosas del colon y que, de no ser sintetizada habría que extraer de un pequeño invertebrado marino de Filipinas, y de la dragmacidina F, un antiviral utilizado en tratamientos de herpes y SIDA y que, además de los químicos orgánicos, sólo la elabora una esponja marina italiana.

Y esos son sólo dos ejemplos de la multitud de sustancias que el trabajo de estos tres químicos ha permitido elaborar

Al fin y al cabo, sí es oro

“Los descubrimientos de Richard Heck, Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki son ya de gran importancia para la humanidad. No obstante, si se toman en cuenta los desarrollos en curso en los laboratorios de todo el mundo, esas reacciones serán probablemente todavía más importantes en el futuro”, vaticinó el jurado del Nobel.

Si ayer se hacía énfasis en la multitud de aplicaciones posibles del grafeno, hoy no podríamos multiplicarlas por 100, ya que las reacciones catalizadas con paladio han permitido obtener sustancias útiles en áreas como la farmacéutica, la agronomía, la industria del vestido y, por supuesto, las pantallas planas.

Por cierto, el profesor Suzuki, que fue felicitado junto a Negishi por el primer ministro japonés Naoto Kan, exhortó a su país a invertir más en el ámbito de la ciencia ya que “sólo puede prosperar gracias a los esfuerzos de su población para acrecentar sus conocimientos”… Sí eso lo dicen para la prosperidad de Japón que no podríamos decir acá.

Fuentes:

El Economista (México)

El Comercio (Perú)


La producción de oxígeno pudo haber comenzado 270 millones de años antes

Las bacterias productoras de oxígeno pudieron haber evolucionado cientos de millones de años antes de lo que se pensaba, según sugiere un nuevo estudio de antiguas formaciones rocosas en el oeste de Australia.


Fósiles bien conservados de estromatolitos en la Formación Tumbiana, en la región de Pilbara, han sido datados en 2720 millones años de antigüedad, más de 270 millones de años antes que la evidencia anterior más antigua de fotosíntesis oxigénica, dijo el estudiante de doctorado en la Universidad de Nueva Gales del Sur, David Flannery, en un simposio en Perth.

Flannery y otros investigadores del Centro Australiano de Astrobiología (ACA) de la Universidad de Nueva Gales del Sur y de la Universidad de Macquarie presentaron sus resultados en el Quinto Simposio Internacional Arqueano, en un artículo titulado (“Does the Neoarchaean Fortescue group record the earliest evidence for oxygenic photosynthesis?” “¿Es el registro del grupo Fortescue Neoarqueano la primera prueba de fotosíntesis oxigénica?”)

Indican que la mayoría de los científicos aceptan que la atmósfera de la Tierra se oxigenó – y por lo tanto se hizo habitable para otras formas de vida – durante un período conocido como el Gran Evento de Oxidación hace alrededor de 2450 y 2320 millones años. Se cree que las algas verdiazules, o cianobacterias, fueron los primeros organismos en hacerlo, y vivían en colonias que dejaron tras de sí los fósiles de estromatolitos.

Pero cuándo evolucionaron los primeros organismos productores de oxígeno y cuánto tiempo llevó la oxigenación resultante de la atmósfera ha sido incierto. Los nuevos resultados pueden sugerir que el proceso no sólo comenzó antes, sino que fue más extenso y gradual de lo que se pensaba previamente, de acuerdo con el coautor, profesor Malcolm Walter, director de la ACA.

“La anteriormente clara historia del Gran Evento de Gran Oxidación no parece estar ahora tan clara, después de todo”, dice el profesor Walter. “La idea de que la atmósfera de la Tierra se volvió oxigenada de repente hace unos 2450 millones de años ahora parece demasiado simple”.

Advierte que el nuevo estudio todavía se encuentra en sus primeras etapas, apoyándose en estructuras de roca fosilizada y en pruebas químicas, más que en estructuras celulares definitivas: “Es pronto todavía y lo que hemos encontrado no es una evidencia inequívoca, pero los estromatolitos son muy distintivos y estas estructuras son idénticas a las de los estromatolitos vivos que estamos estudiando en Shark Bay, en Australia Occidental. Estoy bastante seguro de lo que hemos encontrado”.

Fuente:

Ciencia Kanija

Joseph Priestley: el descubridor del oxígeno


A los 16 años ya dominaba el griego, el latín y el hebreo. Después decidió aprender por su propia cuenta francés, italiano y alemán. Una vez hubo terminado sus estudios, intentó satisfacer a su familia probando suerte en el sacerdocio, pero su mente despierta le hizo compaginarlo con el mundo académico. Al conseguir un puesto como profesor de idiomas abandonó por completo el sacerdocio trasladándose a Warrington. Para aquel entonces Priestley ya estaba bien entrado en la veintena y no había mostrado ningún interés por la ciencia.


I: Joseph Priestley por Ellen Sharples (1794)

Fue en Warrington donde Priestley conoció a John Seddon, quien consiguió despertar en él un creciente interés por los temas científicos. De hecho, gracias a Seddon, se embarcó en un proyecto para escribir la historia de la electricidad. La gran ambición de Priestley en su proyecto y la ausencia de personas cualificadas en Warrington le motivaron a hacer periódicos viajes a Londres, donde tuvo la suerte de conocer a influyentes experimentadores científicos de la talla de John Canton, William Watson, y Benjamin Franklin.

El hecho de saber poco acerca de la electricidad, no le amedrentó lo más mínimo, y gracias a su sinceridad se ganó el fuerte apoyo de Franklin. Éste animó a Priestley a continuar con su proyecto, ayudándole con todos sus conocimientos sobre la electricidad. El resultado final fue publicado en 1776 bajo el título “The History and Present State of Electricity”, siendo uno de los libros sobre electricidad más fiables de la época.


II: The History and Present State of Electricity

Pero si por algo pasó a la historia Joseph Priestley no fue por este gran libro, sino por uno de los muchos experimentos en los que empleaba su tiempo libre. El 1 de Agosto de 1774, decidió ver qué ocurriría si extraía aire del mercurio calcinado. Siguió la misma rutina que había establecido con experimentos anteriores sobre aires, primero bañando la sustancia con la luz del sol, intensificada con su lupa, hasta calentarla lo suficientemente como para emitir gas. Después añadió agua para ver si se disolvía, pero no lo hizo.

Hasta ese momento nada parecía fuera de lo normal, hasta que Priestley se percató de que si introducía una vela encendida en el recipiente donde se encontraba el aire, la llama de la vela se quemaba de una forma extraordinariamente vigorosa. Priestley sabía que había descubierto un gas, pero aún no era del todo consciente de qué era lo que tenía exactamente entre manos. Tras muchos meses dando vueltas a la posible utilidad del gas recién descubierto, repitió de nuevo el experimento con la intención de exponer directamente a un ser vivo a él.


III: Equipamiento utilizado por Priestley en sus experimentos con gases

En marzo de 1775, introdujo un ratón adulto en un aparato de cristal lleno del aire procedente del mercurio calcinado. Su primera hipótesis fue que el ratón no sobreviviría más de quince minutos, el tiempo que tardara en agotarse el aire. Pero su sorpresa fue máxima al comprobar que el ratón se mantuvo consciente una hora y media, resultando el aire descubierto tan bueno o mejor que el aire común respirado por animales y humanos.

Con sus experimentos sobre la mesa, Priestley dio por hecho en seguida que este aire que había descubierto se trataba el responsable de la respiración de los humanos y animales, así como de la combustión. Pero pese a esto, los conocimientos limitados de química de Priestley le jugaron una mala pasada en los razonamientos, haciéndole pensar que el aire descubierto se trataba de aire deflogisticado.


IV: Átomo de Oxígeno

No fue hasta que los experimentos de Priestley llegaron a Antoine Lavoisier a finales de 1775 cuando todo comenzó a tomar un poco más de sentido. Lavoisier repitió los experimentos de Priestley y ante los resultados no tuvo duda de que el aire descubierto no era aire deflogisticado, sino el “principio activo” de la atmósfera. Con una serie de experimentos demostró que este aire se encontraba en el aire común en una proporción del 20%, y demostró que era el culpable de la combustión, la oxidación y la respiración. Finalmente, le dio el nombre de oxígeno en 1789.

Todo esto sitúa a Priestley como el hombre que descubrió el oxígeno, ¿pero realmente lo pretendía con su experimento? La realidad es que no. Como el mismo confesó años después de su descubrimiento, fue un mero golpe de suerte:

Sé que no esperaba lo que sucedería realmente. Por mi parte, reconoceré con franqueza que, al inicio de los experimentos […] me hallaba tan lejos de haber formulado ninguna hipótesis que condujera a los descubrimientos que hice al realizarlos, que me hubieran parecido muy improbables si me lo hubieran dicho; y cuando finalmente los hechos decisivos se me hicieron manifiestos, fue muy lentamente, y con gran vacilación, que me rendí ante la evidencia de mis sentidos.



Fuente:

Recuerdos de Pandora
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