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9 de septiembre de 2010

El optimismo influye en el funcionamiento del cerebro

La forma de ver el futuro afecta directamente el funcionamiento del cerebro. El optimismo, es decir la convicción de que se tendrá éxito en una tarea y que se obtendrá la recompensa correspondiente, afecta directamente el nivel de actividad neuronal de áreas claves del cerebro, concluyó una nueva investigación.

La forma de ver el futuro afecta directamente el funcionamiento del cerebro. El optimismo, es decir la convicción de que se tendrá éxito en una tarea y que se obtendrá la recompensa correspondiente, afecta directamente el nivel de actividad neuronal de áreas claves del cerebro, concluyó una nueva investigación.

Los científicos del Instituto de Tecnología de California (Estados Unidos) detallaron que el optimismo modifica el trabajo de las neuronas relacionadas a los circuitos de planeamiento, ubicadas en la corteza del cerebro.

Este estudio demuestra que el proceso de planeamiento y acción está influenciado por la idea subjetiva de cuan bien se está realizando la actividad y cual será la pérdida o ganancia, aún si esta autoevaluación es incorrecta, dijo Richard Andersen, el autor principal.

Optimistas con actitud

Esta investigación fue publicada en la revista PLoS Biology. El autor principal, Richard Andersen, utilizó un equipo de resonancia magnética funcional para analizar la actividad de la corteza parietal posterior y de otras regiones cerebrales mientras los voluntarios realizaban una tarea. La actividad fue a propósito muy difícil.

Los participantes debían mover el cursor de la computadora a través de una serie definida de lugares en el monitor. Contaron con un segundo para memorizar la secuencia, 15 segundos para planear sus movimientos y 10 segundos para completar la tarea. Los voluntarios recibieron dinero al comenzar el experimento, y podían ganar más o perder el que ya tenían según el éxito o fracaso conseguidos.

Al finalizar los ejercicios (antes de recibir el dinero) los voluntarios comentaron cuan bien o mal habían desempeñado su tarea. En muchos casos su autoevaluación no se correspondió con la realidad. Y de hecho, la actividad observada en la corteza parietal posterior se relacionó con su autoevaluación y con la expectativa de ganar o perder dinero pero no con los resultados objetivos en la tarea.

Además, la convicción de que les iba a ir bien o mal hizo que los voluntarios encararan la tarea de una manera diferente. "Los sujetos que son optimistas y creen que lo están haciendo bien son los que más se esfuerzan y muestran un aumento en la actividad de su corteza parietal posterior cuando esperan recibir una gran recompensa por su éxito", dijo Andersen. Por el contrario, los pesimistas exhibieron una mayor actividad cuando hay un mayor costo por perder. "Están intentando evitar pérdidas por lo cual parecen pensar menos en las ganancias potenciales", explicó el especialista.

Fuente:

Neo Mundo

Punset: "Los científicos tiene todas las de ganar"

El último asalto en la vieja batalla entre Ciencia y Religión ha sido protagonizado por Stephen Hawking, que en su próximo libro descarta la existencia de Dios en la creación del Universo. "El Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la Física y se creó de la nada". Así de tajante se muestra el científico británico en su último libro, 'The Grand Design' o 'Magnífico Diseño' en el que desgrana una serie de teorías sobre la creación del Universo.

El escritor y divulgador científico Eduard Punset resume para rtve.es esta lucha en "dos tipos de pensamiento básico: el pensamiento dogmático que ha prevalecido hasta ahora y que sigue ocupando o influenciando la mayor parte de los mecanismos de decisión social por una parte, y el método o pensamiento científico que ha contestado mediante la comprobación y la prueba experimental algunos de los postulados anteriores."

El director y presentador del programa de TVE Redes añade que a lo largo de la historia la batalla ha sido "desigual" ya que el pensamiento científico "se caracteriza por ser reciente, tierno y solo consolidado en determinadas cuestiones"

Punset ve en las últimas afirmaciones de Hawking que poco a poco el pensamiento científico ha ido ganando "el espacio ocupado por el dogmático" y poco a poco "mediante la experimentación y la prueba científica se ha visto que la solución de determinados problemas no es la que mantenía el pensamiento dogmático sino otra bien diferente".

La lucha continua

El divulgador recuerda otros momentos en los que el pensamiento científico ha rebatido creencias dogmáticas sostenidas durante siglos, como por ejemplo que la Tierra tenía unos cinco mil años. "Los geólogos y la teoría de la diversidad de las especies pudieron comprobar que la vida del Planeta era superior a los dos mil millones de años", explica.

Asímismo, añade que "hasta hace cuatrocientos años se asumía por el pensamiento dogmático que la Tierra era el centro del universo y que todo giraba alrededor de ella; Copérnico pudo demostrar, en cambio, que la Tierra no era el centro del universo y otros científicos demostraron luego que ni siquiera podía afirmarse que teníamos domicilio fijo, puesto que nuestra galaxia se expansionaba con el Universo".

Punset señala que esta batalla constante entre los dos tipos de pensamiento "lejos de ser despiada es casi amorosa" y aunque hoy en día todavía sigue prevaleciendo el dogmático, "el científico tiene todas las de ganar".

Tomado de:

RTVE

¿Está la religión en contra de la investigación antienvejecimiento?


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En un reciente artículo publicado en el periódico de los profesionales sanitarios, Diario Médico, teníamos ocasión de leer las reflexiones de Vicente Bellver acerca de los últimos avances de la investigación biomédica del envejecimiento, aprovechando su participación en el curso de verano que la Universidad Católica de Valencia celebró este mes de Agosto en Santander, con la ponencia titulada “Aspectos éticos en la lucha contra el envejecimiento”.

Vicente Bellver es profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Católica de Valencia (UCV) y director general de Política Científica de la Generalitat Valenciana. Esto último refuerza la relevancia de sus opiniones en lo relativo a la investigación biomédica del envejecimiento, puesto que hablamos de un cargo público con poder para guiar el sentido y la dirección de la investigación científica en una comunidad autónoma del peso científico de la Comunidad Valenciana.

Foto de Vicente Bellver tomada de diariomedico.com

En el artículo, Bellver expresa su preocupación ante las investigaciones destinadas a descubrir las bases moleculares del envejecimiento y el potencial uso derivado de ellas, en búsqueda de estrategias e intervenciones para alargar la vida. Una de sus conclusiones es que “deberíamos imponernos la prohibición moral de extender la vida más allá de nuestro límite biológico”. Curioso concepto el de imponernos prohibiciones morales, puesto que cabría preguntarse la moral de quién o de qué ideología es la que debemos “imponernos”. Y curioso también plantear no extender la vida más allá de un supuesto “límite biológico”. ¿Quién define cuál es el límite biológico de la especie humana? ¿Qué límite biológico deberíamos usar, el de una persona de principios del siglo XX? Si analizamos las curvas de supervivencia humana y los datos derivados de expectativa de vida a lo largo del último siglo, observaremos un hecho apabullante: ¡hemos duplicado nuestra expectativa de vida! Vivimos ahora el doble que nuestros antepasados gracias a la mejora en las condiciones higiénicas y de alimentación, por un lado, y gracias de los avances de la medicina, por otro.

Asegura además que “pensar que podemos aspirar a ser inmortales es el inicio de la pérdida de la identidad humana, que se fundamenta en la idea de la muerte”. Sin embargo, si atendemos a la historia de la humanidad, yo diría que si algo distingue la identidad humana es precisamente su afán de superación de todos los límites, su inconformismo y rebeldía. Este espíritu nos ha llevado siempre a la búsqueda utópica de la Fuente de la Eterna Juventud como ideal máximo de victoria sobre la muerte. En contraposición, la aceptación sumisa de la muerte sólo se da en los individuos con convicciones religiosas, convencidos de la existencia de una vida espiritual infinita más allá de la muerte, exenta de los rigores de la enfermedad y del dolor, en definitiva, de la inmortalidad.

Más revelador resulta a continuación cuando propone que “es una ingenuidad empeñarse en negar tanto el dolor como la muerte”. No creo que la biomedicina esté intentando negar el dolor; creo que es una necesidad, y un deber, buscar métodos que permitan paliar el dolor y el sufrimiento de todas las personas. Cuando hablamos de envejecimiento y búsqueda de métodos que lo retrasen, estamos hablando fundamentalmente de proponer intervenciones que nos permitan evitar desarrollar enfermedades asociadas al envejecimiento que son las que causan sufrimiento de manera innecesaria, salvo que los gustos personales o las convicciones religiosas le lleven a uno a buscar el goce en el dolor; pero eso tiene un nombre, masoquismo.

Lea el post completo en:

La Eterna Juventud

8 de septiembre de 2010

Juan Pablo II le pidió a Hawking no investigar el origen del Universo

Ya han dado la vuelta al mundo las afirmaciones del famoso astrofísico Stephen Hawking, respecto a que Dios no sería en absoluto necesario para explicar cierto fenómeno científico, que muchos llaman “la Creación”. De hecho, recibió una airada respuesta de Benedicto XVI, quien apuntando a la existencia de una especie de teoría de la conspiración, denunció la existencia de una “corriente laicista” que quiere destruir a la divinidad. Pero otra confidencia del teórico inglés ha sido menos publicitada. Hawking asegura que el papa Juan Pablo II llegó en una ocasión a pedir privadamente a un grupo de connotados científicos que no investigaran el origen del Universo, puesto que éste sería un asunto sólo de Dios.



El escritor y estudioso británico señaló que el difunto Papa realizó ese comentario en una conferencia sobre Cosmología celebrada en El Vaticano.

Hawking, que no dijo cuándo tuvo lugar el encuentro, citó textualmente las palabras de Juan Pablo II: ” Está bien estudiar el Universo y dónde se originó. Pero no se debería profundizar en el origen en sí mismo, puesto que se trata del momento de la Creación y de la intervención de Dios”.

El científico bromeó sobre el tema durante unas conferencias celebradas en Hong Kong.

“Me alegró saber que él no se había percatado de que había presentado una ponencia en la que teorizaba sobre cómo empezó el Universo. No me hacía gracia la idea de ser entregado a la Inquisición como Galileo”.

Eterno desencuentro

La Iglesia condenó a Galileo en el siglo XVII por defender la teoría heliocéntrica de Copérnico , que establecía que la Tierra y los demás planetas giraban en torno a un Sol estacionario, mientras que la doctrina de la Iglesia defendía que la Tierra era el centro del Universo.

Sin embargo, en 1992 el Papa Juan Pablo II firmó una declaración en la que reconocía que la Iglesia se equivocó al acusar a Galileo, y que todo fue un error motivado por una “trágica y mutua incomprensión”.

Tomado de:

The Clinic

‘Cachimbos’ de EE.UU. creen que Beethoven es un perro y que Miguel Ángel es un virus

Sí. La noticia es del mes pasado (agosto de 2010) pero es una nota reveladora del grado de ineptitud en que el sistema establecido de los EE. UU. mantiene a su juventud. Jueventud que saldrá a aplaudir, e incluso a combatir, en las próximas guerras imperiales y de opresión que desat el Imperio contras los países del tercer mundo.





La mayoría de universitarios de los primeros ciclos o ‘cachimbos’ de Estados Unidos creen que Beethoven es un perro, que Miguel Angel es un virus electrónico, que Clint Eastwood es director de cine y no interpretó a “Harry el Sucio”, no pueden escribir en cursiva y piensan que Checoslovaquia nunca existió.

Así lo determinó la Universidad Beloit en su denominada Lista Mindset (modo de pensar), elaborada por primera vez en 1998 con las promociones que egresarían en el 2002, a iniciativa del profesor de Humanidades Tom McBride y el ex director de relaciones públicas de dicha casa de estudios, Ron Nief.

El estudio busca demostrar a las autoridades educativas que las referencias culturales pierden vigencia rápidamente entre las nuevas generaciones.
DATOS ANTERIORESListas anteriores, determinaron que, por ejemplo, los nacidos en 1980 creían que
Juan Pablo II era el primer y único Papa. En tanto, los que nacieron en 1984 desconocen qué fue el Apartheid en Sudáfrica.

Por su parte, para los que egresarán este año, Alemania nunca estuvo dividida y los atletas profesionales compitieron siempre en los Juegos Olímpicos.

¿Cómo se elaboró la lista?

Según informa la agencia de noticias AFP, Nief y McBride recolectaron durante un año contribuciones externas, estudiaron minuciosamente diarios, trabajos literarios y medios populares del año de nacimiento de los ingresantes a las universidades en este mes de agosto y en el de setiembre en Estados Unidos.

“Luego presentamos las ideas a todos los de 18 años a los que logramos atraer la atención”, explicó Nief a la citada agencia internacional.
Por su parte, Nief agregó que “hace dos años, había algunos estudiantes (que contestaban) que aprendieron mecanografía en una máquina de escribir”, mientras que hoy, algunos que tienen 30 años, no saben que IBM fue fabricante de máquinas de escribir.
Fuentes:

Las matemáticas salvan vidas


El mismo día que Diario UNO publicó que el 40% de los estudiantes de la secundaria y el 30% de los primarios tienen muy bajo rendimiento en matemáticas me topé con una entrevista reveladora que había publicado la revista dominical del diario español El País.

En ese artículo, el escritor nigeriano Wole Soyinka, premio Nobel de Literatura de 1986, contaba cómo las matemáticas le habían salvado la vida.


La tabla
A fines de la década del '60 la dictadura que dejó la guerra civil nigeriana metió preso a Soyinka durante 27 meses.

Los sátrapas decidieron que el escritor no sólo debía estar privado de su libertad, sino que además había que prohibirle leer y escribir.

Más o menos como cuando los pinochetistas decidieron que al músico Víctor Jara había que destrozarle las manos para que no volviera a acariciar una guitarra.

Soyinka cuenta que se propuso que esa doble crueldad de negarle la lectura y la escritura no lo iba a doblegar. Y buscando una tabla de salvación para no enloquecer encontró un rayo de luz en las matemáticas.


¿Números?... Paso
Soyinka siempre había despreciado esa materia. Pero cuando en la cárcel empezó a hacer ejercicios matemáticos con su mente entendió que ahí podía haber algo fascinante.

Con pasión el Nobel le relata al periodista cómo, por ejemplo, halló efectos estéticos sorprendentes en las ecuaciones o en la exposición de fórmulas matemáticas. Y cómo logró soportar el encierro en compañía de los números.

Lea el artïculo completo en:

Diario UNO
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