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8 de septiembre de 2010

Así nació el "Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono"

La creación del 16 de septiembre como “Día Internacional de la Capa de Ozono”, responde a una idea que se me ocurrió a comienzos de octubre del año 93, como ambientalista preocupado por el creciente deterioro de la capa de ozono, el agujero de la capa ozono que medía en 1985 aproximadamente 7.000.000 Km2, en el referido mes alcanzaba un record de 25 millones de km2




La información pública sobre el tema en ese entonces era muy puntual, consideré oportuna la creación de un “Día Mundial dedicado a la Capa de Ozono” para crear una fecha en cual se pudiese cada año, hacer público un inventario sobre los logros del “Protocolo de Montreal” y sus Partes, y se alertara sobre los graves efectos del deterioro de la capa de ozono, en especial su relación con el incremento del “Cáncer de Piel”.

La fecha escogida fue el 16 de septiembre, por ser la fecha aniversaria de la firma del “Protocolo de Montreal” (16/09/87), como homenaje al “mas útil Acuerdo Internacional para la Defensa de la Vida en Nuestro Planeta” al poner de acuerdo a Gobiernos, Ambientalistas, Industriales y Científicos, en acordar fechas para la eliminación de las substancias agotadoras de la capa de ozono” y crear mecanismos de ayuda a los países más pobres para tales logros como el “Fondo Multilateral”.

La propuesta inicialmente citada, la hice a la Cancillería Venezolana el 23 de 0ctubre de 1993, como Presidente del Club Amigos de la UNESCO de Venezuela, contando con apoyo de la UNESCO y en especial de su Director General Federico Mayor, fue gestionada y llevada a las Naciones Unidas por la Cancillería Venezolana, apoyada por el Grupo Latinoamericano y del Caribe (GRULAC), finalmente la resolución que crea el referido día internacional, fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 19 de Diciembre de 1994 (Resolución 49/114). La mencionada resolución fue publicada el 23/01/95.

Es a partir del 16 de septiembre de 1995 cuando las Naciones Unidas comienzan a promover el “Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono”.

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Analitica

6 de septiembre de 2010

Dos miembros de Greenpeace condenados por robar carne de ballena

Dos activistas japoneses de la asociación ecologista Greenpeace fueron hoy hallados culpables de robar carne de ballena y fueron condenados a un año de prisión, aunque no tendrán que cumplir la sentencia, informó la agencia local Kyodo.





Un tribunal de Aomori (norte de Japón) condenó hoy a los dos ecologistas, Junichi Sato, de 33 años, y Toru Suzuki, de 43, a un año de cárcel, pero conmutó esa pena por la de tres años en libertad condicional.

Los hechos se remontan a abril de 2008, cuando los miembros de Greenpeace robaron una caja con 23 kilos de carne de ballena capturada por un ballenero, traspasando los límites de una propiedad privada, para demostrar que esos cetáceos eran cazados con fines comerciales y no científicos.

La fiscalía pedía un año y medio de cárcel para cada uno de los activistas, mientras su defensa reclamaba la absolución.

Greenpeace pretendía demostrar que esa carne de ballena, que teóricamente es cazada por los barcos japoneses con objetivos científicos, es en realidad utilizada para el consumo y no con una finalidad de investigación.

En abril de 2008, Sato, coordinador de Greenpeace Japón, y Suzuki se apoderaron de una caja de carne de ese cetáceo cazado por el ballenero Nissin Maru, valorada en 59.000 yenes (550 euros).

La caja estaba en un almacén de la compañía transportista Seino Transportation en Aomori y, según los fiscales, iba a ser enviada a la tripulación del Nissin Maru como regalo.

Sato y Suzuki mantienen que actuaron de esa forma con el objetivo de acusar a doce tripulantes del ballenero Nisshin Maru de contrabando de carne de ballena, lo que ha sido desestimado por los fiscales.

Greenpeace denunció que "Los dos de Tokio", como llama a sus activistas, fueron retenidos bajo custodia policial durante 23 días después de ser detenidos.



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El Mundo Ciencia

Descubren como las bacterias sobreviven a los jugos gástricos

Investigadores del Colegio Universitario de Cork en Irlanda describen en un trabajo reciente cómo las bacterias utilizan diferentes trucos que ayudan a su supervivencia dentro del organismo y que ayudan a explicar por qué las intoxicaciones alimentarias son impredecibles. Los resultados de la investigación se han hecho públicos en la reunión de la Sociedad de Microbiología General que se celebra en Nottingham (Reino Unido) Uno de los retos más grandes que afrontan las bacterias que proliferan en los alimentos es sobrevivir a los ambientes ácidos, en particular en el estómago y los intestinos, donde mueren la mayoría de microbios que se encuentran en la comida contaminada.



El trabajo, dirigido por Colin Hill, revela que la bacteria Listeria, que se encuentra en los quesos blandos y los alimentos fríos preparados para su consumo, puede superar las duras condiciones acídicas al explotar los ingredientes clave de la comida. Las bacterias Listeria que sobreviven pueden causar infecciones graves y algunas veces mortales, en particular en los mayores y las mujeres embarazadas.


Ciertos elementos de la comida como el aminoácido glutamato puede ayudar a las bacterias a neutralizar el ácido, lo que permite a las bacterias pasar a través del estómago indemnes.

Hill señala en relación a esto que las personas que consumen alimentos que están contaminados con listeria y tienen alto el glutamato, como en el caso de los quesos blandos o los productos cárnicos, tienen una mayor probabilidad de desarrollar una infección grave que alguien que coma la misma cantidad de bacterias en un alimento bajo en glutamato. El investigador señala que esto se complica si un alimento contaminado bajo en glutamato se come en combinación con otro alto en este elemento como el zumo de tomate, que podría también aumentar el riesgo de infección.

La listeria puede también aprovecharse para sobrevivir del procesamiento de los alimentos y de las condiciones de almacenamiento. "Las bacterias que están expuestas a un pH bajo antes de entrar en el organismo podrían volverse más tolerantes al ácido y por ello estar mejor equipadas para afrontar las condiciones acídicas del organismo. Por ejemplo, la Listeria que contamina alimentos ácidos por naturaleza como el queso podrían ser más propensa a provocar una infección que aquella que se encuentra en un agua con un pH más neutral".

Hill explica cómo el trabajo de su grupo podría ayudar a reducir la incidencia de las infecciones de Listeria. "el número de casos de listeriosis casi se ha doblado en la última década en Europa. Esto se debe a que la bacteria es muy buena en superar los retos presentes en la comida y el organismo".

Para el investigador el trabajo de su grupo muestra que el consumo de Listeria en un alimento podría ser bastante seguro mientras que consumir la misma cantidad en otro alimento podría ser letal. "Al conocer el papel de la configuración del alimento podremos identificar y eliminar los alimentos de mayor riesgo de la dieta de las personas susceptibles".

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Una galaxia en todo su esplendor


NGC 4911 es una galaxia espiral que se nos muestra en todo su esplendor, con ricos corredores de polvo y gas cerca de su centro. Localizada en lo profundo del Cúmulo Galáctico de Coma, está a unos 320 millones de años luz de distancia en la constelación septentrional de Coma Berenices.
En la imagen se aprecian con claridad los brillantes cúmulos de estrellas recién nacidas y las nubes rosas de hidrógeno, que indican la existencia de zonas de formación estelar. Claramente visibles están la parte exterior de los brazos espirales, así como multitud de otras galaxias de diversos tamaños.

Tanto esta galaxia como otras cercanas al centro del cúmulo están siendo transformadas por los tirones gravitatorios de sus vecinas. En el caso de NGC 4911, los exteriores de sus brazos espirales son estirados y distorsionados por las fuerzas de una galaxia compañera situada arriba a la derecha en la imagen, NGC 4911A. Es posible que el material desgajado se disperse por el centro del cúmulo galáctico, donde se convertirá en el combustible de poblaciones intergalácticas de estrellas y cúmulos estelares.

Créditos imagen: La galaxia NGC 4911 tomada por el Telescopio Espacial Hubble. (NASA, ESA y el equipo Hubble Heritage –STScl/AURA–. Agradecimientos a K. Cook –Lawrence Livermore National Laboratory–)


Una investigación concluye que los recuerdos “reprimidos” no existen

La idea de que las personas traumatizadas, especialmente las víctimas de abusos sexuales infantiles, reprimen deliberadamente memorias horrorosas se remonta al siglo XIX y las teorías del propio Sigmund Freud.


Pero ahora algunos expertos sostienen que las pruebas apuntan justo a lo contrario.
El profesor Grant Devilly, de la Universidad de Griffith, dice que la memoria hace lo opuesto a la represión, las personas traumatizadas reviven experiencias que preferirían olvidar.

“Es lo contrario. Desean tener la capacidad de borrarlo de su memoria”, comentó.


En un informe realizado a petición del Tribunal Supremo de EEUU, el profesor Richard McNally de la Universidad de harvars describió la teoría de los recuerdos reprimidos como “el aspecto de folklore que más daño ha hecho jamás a la psiquiatría y a la psicología”.


Mantiene que las falsas memorias pueden crearse fácilmente por culpa de terapeutas ineptos.
“Las hormonas de estrés que se liberan durante un trauma tienden a consolidar la memoria, hacerla más fuerte y a veces más intrusiva, como se puede ver en el desorden de estrés postraumático”, comentó.


Pero el profesor McNally dice que algunas víctimas de abusos sí que sufren cuando rememoran eventos de su infancia una vez que son adultos.


“Al ver el suceso desde los ojos de un adulto, se dan cuenta de lo que les ocurrió y es entonces cuando experimentan la confusión derivada del trauma”, explicó.


La buena noticia para McNally es que ahora la mayoría de las víctimas pueden encontrar ayuda.
“Las cosas han cambiado, afortunadamente. Ahora tenemos tratamientos que funcionan”, comentó.


Los soldados que vuelven de zonas en guerra, las víctimas de crímenes violentos y abusos sexuales, pueden encontrar ayudar gracias a las terapias de comportamiento cognitivo, en las que aprenden a asignar las memorias horribles al pasado, en vez de hacer que se mantengan en su presente y su futuro.


“Ahora podemos conseguir, al final de 8 o 12 sesiones, que el 90% de la gente no sufra estrés postraumático”.


Actualmente los psicólogos ahuyentan el estrés de los soldados enseñándoles a desarrollar una cierta resistencia.


Este artículo ha sido traducido de ABC News y publicado bajo licencia CC by-sa


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El hombre que se inyectó la sangre de sus pacientes para demostrar que una enfermedad era fruto de la pobreza

Joseph Golderberg (1874-1929) fue un médico húngaro que desarrolló la mayor parte de su carrera investigando el origen de numerosas enfermedades en varios países (EEUU, México o Puerto Rico). Era uno de los mejores médicos del país -habiéndose graduado antes de los 21 años-, se unió al ejército americano para luchar en la Guerra hispano-estadounidense y, posteriormente se unió al Servicio Público de
Salud.


En 1914 su Gobierno le solicitó que investigase la creciente epidemia de Pelagra que se estaba dando en los estados del Sur. Según cálculos del Gobierno, entre 1907 y 1911 se habían dado 16.000 casos de esta enfermedad que, en la época, era altamente mortal.




La idea de los médicos del momento era que la pelagra era una enfermedad contagiosa, sin embargo, los intentos de demostrarlo que se realizaron con animales habían fallado. Además, hubo una cosa que llamó la atención de Golderberg desde el principio: en los orfanatos los niños contraían la enfermedad, pero los trabajadores no. Para una persona que ya había estudiado otras enfermedades infecciosas, como la enfermedad de Schamberg, estaba claro que el problema no era una enfermedad contagiosa.



Rápidamente Golderberg pensó en la alimentación como el principal problema, sin embargo, en principio, los trabajadores y los internos se alimentaban de lo mismo, así que nada indicaba que esa pudiese ser la causa. Pero en una investigación más exhaustiva, Golderberg se dio cuenta de que los trabajadores comían primero, llevándose así los trozos más grandes de carne y la comida que mejor pinta tenía. Además, la leche no se solía servir a los pacientes, pero los trabajadores la tomaban dos veces al día.


Por otro lado, Golderberg se fijó en la gran incidencia que la enfermedad tenía sobre la población más desfavorecida fuera de los orfanatos, concluyendo así que el problema era la mala alimentación.


Esta teoría sentó muy mal en el stablishment del sur -donde más incidencia tenía la enfermedad- ya que no podían aceptar la idea de que en sus gloriosos estados existiese la pobreza. En un telegrama que recibió el senador Tom Watson se podía leer: “si esta zona de Georgia sufre hambruna, el resto del mundo debe haber muerto ya”.


No ayudó a su causa el hecho de que, según sus cálculos, se necesitarían $700 de la época por orfanato y año para acabar con la epidemia de pelagra.


Pero Golderberg no se rindió y realizó un experimento en dos hospitales, proveyéndoles de comida más saludable y de mayor calidad, consiguiendo así que los casos remitiesen.
Cuando Golderberg presentó sus estudios en una conferencia en Harvard, todos sus colegas le felicitaron por el gran trabajo realizado e incluso algunos de ellos le propusieron para el Nóbel. Sin embargo, cuando los presentó en la Southern Medical Association no le fue tan bien, los médicos que apostaban por un origen infeccioso de la enfermedad eran mayoría y sus resultados fueron desechados.



Para convencer a los escépticos, con la ayuda de un gobernador progresista de Mississippi, Golderberg realizó un experimento en un grupo de internos de una cárcel en la que no había ningún caso de pellagra. Los aisló de los demás internos y les dio una dieta muy pobre. En 8 meses, 6 de los 11 pacientes contrajeron la enfermedad. Sin embargo, los escépticos seguían pensando que se trataba de una enfermedad contagiosa.


Así que Golderberg hizo algo sorprendente: se inyectó a sí mismo, a su mujer y a sus colegas con sangre de enfermos de pelagra, también se introdujo fluidos de la garganta y la boca para intentar contraer la enfermedad. Los únicos síntomas que presentaron fueron diarrea y dolores de cabeza.


Aunque a pesar de todo seguía habiendo médicos que no creían la teoría de Golderberg, este decidió dejar de intentar convencerles y pasar a buscar una cura, consiguiendo así establecer que una carencia de Vitamina B era la causante de la enfermedad.



Fuente:



Ciencia Traducida
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