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12 de agosto de 2010

Sólo entre el 18 y 45% de los ecosistemas de los bosques tropicales subsistirá en 2100

El estudio se publica en ‘Conservation Letters’

Un estudio dirigido por el Instituto Carnegie (EE UU) ha combinado por primera vez nuevos datos de deforestación y tala selectiva con 16 proyecciones de cambio climático para los bosques tropicales de todo el mundo, que comprenden más de la mitad de todas las especies de plantas y animales que viven en el planeta. Los resultados demuestran que para 2100 entre el 18 y el 45% de las plantas y animales de los ecosistemas de bosques tropicales permanecerán tal cual los conocemos en la actualidad.


Wikipedia


“Se trata de la primera recopilación global de la proyección de impactos en los ecosistemas de los bosques tropicales afectados por la deforestación, la tala y el cambio climático”, afirma Greg Asner, autor principal del estudio e investigador en el Instituto Carnegie.

“Para las áreas en las que se prevé un mayor sufrimiento debido al cambio climático, los que gestionan las tierras deberían enfocar sus esfuerzos a reducir la deforestación para ayudar a las especies a adaptarse al cambio climático”, añade el científico.

Al combinar las imágenes por satélites, los mapas de tala y deforestación y los modelos climáticos, los científicos obtuvieron escenarios de cómo las especies se reorganizarán para 2100.

Para Centroamérica y Sudamérica, el cambio climático podría alterar cerca de dos tercios de la biodiversidad de los bosques tropicales. Según los expertos, se podrán apreciar cambios en la biodiversidad en el 80% de la región, incluida la cuenca amazónica.

En el área del Congo (África), el cambio climático y la tala afectarán entre el 35 y el 74% de la zona. A escala continental, cerca del 70% de la biodiversidad de los bosques tropicales africanos se verán afectados.

En Asia y en las islas del centro y sur del Pacífico, la deforestación y la tala son las causas del cambio. El cambio climático desempeñará un papel inferior que en los casos de África o Sudamérica. El estudio, que se publica ahora en Conservation Letters, demuestra que entre el 60 y el 77% de esta área es susceptible a la pérdida de biodiversidad debido a los cambios del uso del suelo de la región.

Luchar contra los cambios

“Este estudio es la mayor evidencia de que los ecosistemas naturales del mundo sufrirán profundos cambios –incluyendo alteraciones severas en la composición de las especies- a través de la influencia combinada del cambio climático y el uso del suelo”, señala Daniel Nepstad, coautor del trabajo e investigador en el Centro de Investigación Woods Hole.

“La conservación de la biota mundial, tal y como la conocemos, dependerá del declive rápido y considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero”, advierte el investigador.

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Tendencias 21

¿Por qué canta el gallo?


¡Cocoroco! canta el gallo y, en la sociedades rurales, la gente no necesita ver el reloj para saber que ha llegado un nuevo día. Pero ¿por qué canta el gallo?


Los gallos son aves territoriales
que muestran su poderío y dominancia mediante los desafiantes cantos, que amedrentan a otros machos y atraen a las hembras. Si después de arrancarse con un potente cocoricó no hay respuesta, quedará claro quién es el amo. Sin embargo, como otro individuo del mismo corral conteste el reto vocal mostrando su candidatura al trono del harén, habrá pelea musical y, luego, física.

Los gallos repiten su canto muchas veces a lo largo de la jornada, sobre todo a mediodía, a media tarde y de madrugada, aunque es al amanecer cuando dan el do de pecho, para dejar clara su altiveza. También emiten un cacareo similar al de las gallinas, sobre todo cuando se disponen a copular o si encuentran comida, para avisar a las hembras.

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Muy Interesante

Entrevista con el primer ciborg: “O nosotros, o las máquinas”

Hace doce años, Kevin Warwick, profesor de cibernética, se convirtió en el primer cyborg. Actualmente, está convencido de que si no aumentamos nuestro potencial cibernético, los robots algún día nos ganarán. El profesor es el de la derecha, por si hay dudas. Historias como las de Terminator, los cuentos de Asimov o el relato que cuenta Morpheo a Neo sobre cómo vencieron las máquinas, quizá sean improbables, pero no son imposibles. Tras el salto puedes ver el vídeo con la entrevista.

El profesor Warwick no ha sido sólo el primer hombre en tener un implante RFID (que le permite encender luces con un chasquido de dedos, por ejemplo), también es profesor de cibernética de la Universidad de Reading. Su visión de futuro es muy clara: “algún día encenderemos esa máquina, y no podremos apagarla“. Por eso tenemos que armarnos y potenciar nuestras habilidades igual que hacemos con las propias máquinas, afirma.

¿Realidad? ¿Ficción? Si atendemos al progreso natural que está siguiendo esta rama de la ciencia, es improbable que se ocurra accidentalmente y a gran escala. No hay un único cerebro informático que lo controle todo, al igual que no hay más máquinas y mejor armadas que solados. La pregunta es si algún día los habrá; si, digamos, que un virus informático pueda usar la red entera para “tomar el control”.

¿Pensáis que es realmente posible, siguiendo un razonamiento lógico? No está todo escrito aún, ni sobre armas ni sobre virus informáticos. Los artículos de hoy, hablan precisamente de ello. — Javier G. Pereda [Motherboard vía BoingBoing]

Fuente: Gizmodo

El primer IBM PC

Ibm-Pc-1989

Mientras los grupos Menudo y Parchis conquistaban los públicos infantiles y juveniles y estaba a punto de estrenarse Superman y En busca del Arca perdida, los geeks de la época podían comprar en el frío agosto de 1981 el primer IBM PC, con el nombre de IBM 5150.

Casi seguro que no había colas por las noches en las tiendas, pero quién sabe… Esta fabulosa tostadora que para la época parecía más bien una prometedora máquina para-un-futuro-mejor incluía:

  • Procesador Intel 8088 a 4,7 MHz (8 bits)
  • 16 KB de memoria RAM, ampliables a 256 KB
  • Dos unidades de disquetes flexibles de 5,25" / 160 KB
  • Sistema operativo PC-DOS 1.0
  • IBM BASIC (¡en ROM!) para programar
  • Altavoz de pitidos
  • Tarjeta gráfica CGA (hasta 320×200 en cuatro colores)
  • Opcionalmente, monitor en color

Una de las cuestiones relativamente avanzadas para la época era que en la tarjeta CGA podías pinchar un segundo monitor y trabajar con el monitor monocromo y el de color a la vez. AutoCAD se hizo bastante popular gracias a esto.

El cacharro se vendía por unos 1.565 dólares sin disqueteras y sin monitor. El precio de un IBM PC completo con el que pudieras hacer algo, con sus discos y monitor monocromo era más bien de unos 3.000 dólares (5.200 dólares de hoy, ~ 4.100 euros).

(Vía GeekDad.)

Vía Microsiervos

¿Por qué no vemos el centro de nuestra galaxia?

Muchas personas aficionadas a la astronomía, han tenido esta curiosidad. Siempre que hablamos de nuestra galaxia (la Vía Láctea), la representamos como una galaxia espiral con un gran bulbo central brillante. Nuestro sistema solar se encuentra en el que hemos llamado brazo de Orión, entre el brazo de Perseo y el brazo de Sagitario.

Pero, ¿qué es exactamente ese bulbo?

En astronomía se llama bulbo al grupo central de estrellas situado en el centro de las galaxias espirales. Es la zona donde se acumula más masa en la galaxia, también es la zona donde se acumula mayor número de estrellas y la zona donde se sospecha que puede haber un agujero negro supermasivo de alrededor de 2,6 millones de masas solares (ahí queda eso).

No cabe duda de que esa zona, donde seguramente tengan lugar algunos de los fenómenos naturales más violentos que se puedan imaginar (y otros que se hacen difíciles de imaginar), debe ser la que más energía luminosa emita, y por tanto la más brillante. Sin embargo, desde nuestro planeta no observamos ningún resplandor especial. Sí es cierto que la zona de las constelaciones de Sagitario, Ofiuco y Escorpio es la zona de la Vía Láctea es algo más brillante que el resto, y es la dirección que marcan estas constelaciones la que hay que seguir para encontrar el centro de nuestra galaxia.

Cuando miramos a la Vía Láctea, lo que vemos es nuestra galaxia pero de perfil, uno de sus brazos. Cuando miramos hacia el centro galáctico, cabe pensar que deberíamos verlo como algo muy brillante. Tal vez nos hagamos esta idea porque cuando miramos otras galaxias similares a la nuestra (en astrofotografías o a través del telescopio), el ejemplo más claro es M31, vemos claramente un “bulbo” mucho más brillante que los brazos exteriores.

El problema está, en que hay que cambiar el punto de vista. Tenemos que tener en cuenta que nuestra galaxia la estamos viendo desde dentro. Entre el centro galáctico y nosotros, hay tal cantidad de gas y polvo que la luz visible al ojo humano, que proviene del centro galáctico, no llega a atravesar esas zonas (o es muy dispersada) y por lo tanto, no consigue llegar hasta nosotros o lo hace de forma muy débil. Es más, casi todas las radiaciones electromagnéticas quedan “atrapadas” a excepción principalmente de las radiaciones infrarrojas y de ondas de radio.

Debido a que el polvo y gas interestelar bloquea la línea visual que lleva hasta el centro de la galaxia, los científicos, para estudiar el centro de nuestra galaxia, utilizan habitualmente los infrarrojos, las ondas de radio, rayos X de alta potencia o incluso el ultravioleta.

Es cierto que el argumento del polvo y el gas puede ser bastante poco convincente si uno es algo escéptico, lo cuál es bueno. Si nos atenemos a los datos, veremos que todo cobra más sentido. La galaxia Vía Láctea es un objeto con forma de disco que tiene unos 100.000 años luz de diámetro y sólo unos pocos años luz de grosor, eso quiere decir que toda la materia está más o menos repartida en un mismo plano. Para que te hagas una idea, coge dos o tres CDs o DVDs y colócalos apilados, ya tienes una representación aproximada de la Vía Láctea. Si miramos la pila desde cualquier posición, vemos claramente el agujero del centro. Ahora imagina por un momento que fueses una de las moléculas que forman parte de la pila de CDs, formamos parte del disco, sin embargo, hemos perdido la visión directa del agujero, ya no podemos verlo debido a que hay otras moléculas como nosotros y otros elementos entre el agujero y nosotros mismos. En este último caso, si quisiéramos observar el agujero, tendríamos que hacerlo captando algunas ondas que “sortearan” las moléculas que tenemos a nuestro alrededor. Eso es lo que hacemos cuando decimos que el centro galáctico se puede observar utilizando infrarrojos, ondas de radio o rayos X de alta potencia.

Esta fotografía está realizada utilizando una longitud de onda de 90cm y es una representación de una zona bastante amplia del cielo alrededor del centro galáctico:

Dependiendo de la longitud de onda utilizada, veremos una imagen u otra, lógicamente, la señal se traslada al espectro visible para que podamos ver qué es lo que se ha recibido.

Vía: Astrofotografía

Un lago argentino alienta nuevas hipótesis sobre la vida en Marte y otros planetas

La 'super' bacteria polyextremo vista a través de un microscopio. | Reuters

La 'super' bacteria polyextremo vista a través de un microscopio.

Un lago de la provincia de Catamarca, al noroeste de Argentina, puede dar pistas sobre cómo comenzó la vida en la Tierra y cómo se podría vivir en otros planetas, ha explicado un equipo del Consejo Nacional de Investigación Científica de Tucumán. Sus integrantes encontraron millones de "super" bacterias en el interior de un espejo de agua, situado en el centro de un cráter volcánico gigante, a más de 4.700 metros sobre el nivel del mar y que posee muy poco oxígeno.

El hábitat de las bacterias es similar al de la Tierra primitiva, antes de que los organismos vivieran y respiraran en una protectora atmósfera con oxígeno por todo el planeta. Las condiciones de esta laguna, llamada 'Diamante', incluyen altos niveles de arsénico y alcalina y podrían también dar una luz sobre la vida fuera del planeta.

"Además de ser una ventana para mirar hacia nuestro pasado, estas lagunas y las bacterias que sobreviven en ellas, guardan el secreto de mecanismos de resistencia a condiciones extremas que pueden tener muchas aplicaciones biotecnológicas", dijo María Eugenia Farías, parte del quipo que descubrió las formas de vida en el lago Diamante a principios de este año.

Si las bacterias pueden sobrevivir aquí, añade la investigadora, podrían sobrevivir en un lugar como Marte. Los llamados "extremófilos" han sido descubiertos en otros lugares del mundo y podrían tener un significativo valor comercial. Las bacterias que descomponen los lípidos se utilizan en los detergentes, por ejemplo.

Características de las bacterias

Las características de estas bacterias, sin embargo, denominadas "poliextremófilas", son excepcionales ya que prosperan en las más difíciles circunstancias. "Lo que tenemos aquí es una serie de condiciones extremas todas juntas y es eso lo que hace al hallazgo único en el mundo", dijo Farías, microbióloga del Consejo Nacional de Investigación Científica.

El lago tiene un nivel de arsénico 20.000 veces superior al considerado seguro para el agua potable y su temperatura a menudo está bajo el nivel de congelamiento. Pero, como el agua es tan salada, cinco veces más salada que el agua de mar, el hielo nunca se forma.

"Por ejemplo, estas bacterias están muy expuestas a la radiación ultravioleta y su DNA se muta mucho, entonces los mecanismos que usan ellas para sobrevivir a estas mutaciones pueden ser aplicados en la industria farmacéutica", señaló Farías. Incluso podría tener futuras aplicaciones comerciales en productos como bloqueadores solares, agregó.

Farías y su equipo están buscando financiamiento argentino para producir un metagenoma de las bacterias, un avanzado estudio que proporciona una secuencia de ADN de toda la colonia de microbios. Esta investigación permitiría estudiar la bacteria en Argentina y que el país sudamericano tenga el dominio de las potenciales patentes lucrativas para los nuevos antioxidantes o enzimas que pudieran derivar de esta bacteria.

Vía El Mundo Ciencia

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