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9 de agosto de 2010

Sufrir problemas en la vida ayuda a personas con problemas en la espalda

Las personas con dolor crónico de espalda pueden obtener efectos protectores y beneficiosos para su enfermedad de las pequeñas adversidades de su vida, según han afirmado investigadores de la Universidad de Buffalo y de la Universidad de California, en Estados Unidos, en un estudio publicado en 'Pain'.


De este modo, "estos pacientes experimentan un menos impedimento físico y además invierten menos tiempo en la consulta médica" , ha afirmado el doctor Mark Seery, profesor de Psicología en la Universidad de Buffalo, que ha añadido que la clave de este beneficio se encuentra en que los pacientes priorizan estos eventos adversos al resto de problemas.

El estudio realizado sobre 396 adultos con dolor crónico de espalda, ha determinado que los pacientes con dificultades en su vida referían menos impedimentos físicos, invalidez y una menos utilización de recursos sanitarios que aquellos que no experimentan adversidades.


Además, los datos sugieren que "esta exposición a la adversidad puede proteger también de los problemas psicológicos derivados del dolor", ha afirmado Seery. Pero según ha señalado, los análisis adicionales no han encontrado explicaciones alternativas a estas conclusiones.


Los sujetos que participaron en el estudio, que contaban con un historial de dolor crónico de espalda, rellenaron un cuestionario acerca de su exposición a lo largo de su vida a 37 eventos adversos diferentes como enfermedades propias o de sus parejas, violencia sexual o de otro tipo, estrés, muerte de alguien cercano o relaciones de pareja problemáticas.


Asimismo, aportaron datos sobre sus impedimentos funcionales, el estado laboral, la frecuencia con que reciben tratamientos, qué tipo de medicación utilizan y si necesitan tratamiento para síntomas psiquiátricos relacionados con la enfermedad.


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¿Es el Bosón de Higgs lo que necesita la física?



Ahora que el LHC, el gigantesco acelerador de partículas de Ginebra, lleva funcionando una par de meses; es momento de preguntarse qué es lo que esperamos que consiga este mastodonte franco-suizo.



Pese a que no es el motivo principal de la construcción del ciclotrón, cada vez que se habla de esta máquina, resulta inevitable hablar del tan cacareado Bosón de Higgs; renombrado de manera incongruente como Partícula de Dios por algunos periodistas demasiado sensacionalistas.
Es cierto que la determinación de la masa de esta partícula, o la demostración de su existencia al fin y al cabo; es uno de los experimento más importantes que se están llevando a cabo en el CERN, pero… ¿de verás sería tan maravilloso encontrar a este esquivo bosón? En realidad, este asunto no está tan claro.



Entendamoslo, el mecanismo de Higgs es un pegote mal puesto, un parche añadido al modelo estándar para poder explicar porqué algunas partículas tienen masa y otras no, es decir, la ruptura de simetría (una palabra que nos gusta mucho a los físicos) entre fermiones y bosones y porqué en las ecuaciones aparecen ciertos términos. Sin embargo, el bosón de Higgs no es la única solución posible a este problema, ni mucho menos la más elegante.




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La historia del hombre en dos pasos


Me complace comparar dos fotografías: las de las huellas de los australopitecos encontradas en cenizas volcánicas en Tanzania, que datan de tres millones y medio de años, y las de los primeros hombres que hollaron con su pie el suelo de la Luna, en el curso de la misión Apolo.


Si yuxtaponemos ambas fotos, disponemos, en resumen, de una visión completa de la historia de la humanidad: el camino que va desde las cenizas de Tanzania al polvo de la Luna en tres millones y medio de años.


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Superantibiótico para superbacterias

Un nuevo compuesto abre la vía a tratamientos para burlar las resistencias


Los científicos han dado un paso más en la lucha contra las superbacterias, aquellas resistentes a gran parte de los antibióticos actuales y que causan unas 400.000 infecciones anuales, matan alrededor de 25.000 personas y consumen 2,5 millones de días de hospitalización anuales en Europa, mientras que en Estados Unidos se cobran la vida de aproximadamente 19.000 personas cada año.


Investigadores del laboratorio GlaxoSmithKline (GSK) y del Wellcome Trust, han conseguido un nuevo tipo de antibiótico experimental que puede acabar con aquellas bacterias resistentes a los tratamientos existentes, según detallan en la revista «Nature». A partir de una técnica de imagen llamada rayos X cristalográficos, el equipo de investigadores obtuvo una instantánea del nuevo compuesto aferrado a la enzima topoisomerasa. Esta enzima forma parte de la maquinaria interna de la bacteria y ayuda a ésta a producir proteínas y a replicarse. Por tanto, bloqueando esta enzima se impide que la bacteria se reproduzca, pero las bacterias cada vez desarrollan una mayor resistencia a los antibióticos de mayor espectro, conocidos como quinolonas.
Gracias a los rayos X el equipo ha demostrado que su tratamiento experimental se acopla a la enzima en un lugar diferente a las quinolonas, capacitándole para bloquear esas bacterias resistentes a los antiguos tratamientos.
Diseño de nuevos fármacos


Para uno de los científicos participantes en la investigación, Michael Gwynn, del grupo de enfermedades infecciosas de GSK, «estas imágenes y los datos que muestran la eficacia de este compuesto frente a una serie de bacterias validan nuestro enfoque». Por su parte, Ted Bianco, de Wellcome Trust, afirma que «entender cómo actúan estos compuestos abre la puerta al diseño de nuevos antibióticos».


El estudio también revela la eficacia del nuevo compuesto, llamado GSK 299423, sobre las cepas resistentes a antibióticos de bacterias como el Staphylococcus aureus (SARM), una de las más temidas y protagonista de numerosas infecciones intrahospitalarias, y contra las bacterias gram negativas (aquellas con una membrana exterior que rodea la pared celular y que impide la penetración de los antibióticos) como E. colli, Pseudomonas, Klebsiella y Acitenobacter. El nuevo compuesto no sólo es tóxico para el patógeno, sino que primero es capaz de superar las barreras para entrar en la célula.


Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte para el conjunto de la población española. Un buen número de factores ambientales influyen en este proceso, entre ellos son de destacar los hábitos dietéticos, la actividad física y el consumo de alcohol o de tabaco. Sin embargo, todos ellos combinados definen hasta el 50% de los niveles de lípidos circulantes, quedando el 50% restante en manos de factores genéticos.


Hasta este momento, no podíamos explicar más allá del 5-10% del efecto genético sobre el colesterol. La publicación que aparece hoy en «Nature» precisamente reúne todos los elementos mencionados de nuevas tecnologías, experiencia investigadora y grandes poblaciones alrededor del mundo unidos para reconstruir el rompecabezas (puzle) de la genética de los lípidos.


El trabajo ingente de cientos de investigadores que hemos escudriñado el genoma (más de 2,6 millones de variantes genéticas por individuo) de más de 100.000 individuos en lo que es el estudio más completo que se ha realizado hasta el momento, ha dado como resultado la identificación de unos 100 genes responsables del componente genético de los niveles de lípidos en sangre.


Los beneficios de este conocimiento son múltiples. Desde el punto de vista de medicina translacional, permitirá el descubrir nuevos blancos terapéuticos. Desde el punto de vista de la medicina preventiva, nos dará las herramientas para una identificación temprana de los individuos en riesgo. También nos abre las puertas a la medicina personalizada bien sea a base de la farmacogenómica como de la nutrigenómica, que tendrá como resultado tratamientos preventivos o terapéuticos mucho más eficaces.

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6 de agosto de 2010

La muña puede eliminar bacterias causantes de la gastritis

Pero, ¿sabe usted lo qué es la muña?

En la tradición campesina andina, su nombre ha sido evocado en toda actividad cotidiana. En los matinales chupes que preceden las jornadas rurales, en la aplicación casera de alivio a luxaciones, así como también alejando a los insectos nocturnos. La omnipresente utilidad de la muña la convierte en aromática y protectora matriarca de las comunidades campesinas. Veamos por qué.

Su alto contenido alimenticio ha equilibrado durante milenios la dieta peruana y con su modesta presencia aromatiza los nuevos platos de la cocina novo andina. Se sabe que es una especie de múltiples y, por ende, potenciales aplicaciones, muchas de las cuales permanecen aún en el misterio. Los médicos de una sociedad ágrafa como la Inca, los galenos amautas, se las llevaron por lo visto consigo.

El número de sus variedades que eran 12 se ha incrementado después que los biólogos recorrieran lugares recónditos, no estudiados aún, de ciertos pisos ecológicos andinos. Es la Minthostachys Mollis de la familia de las Lamiáceas, conocida ampliamente en el mundo andino como muña. Y se le nombra también en los departamentos del sur del Perú como huayco, coa, chancua, así como poleo.

La muña es una herbácea perenne de tallos semileñosos, de altura variable, que ostenta flores de colores violáceos, púrpuras ó blancas, y tiene hojas opuestas de dos a tres centímetros de largo. Su fragancia, que recuerda al penetrante olor de la menta, la vuelve también inconfundible. Y sus principios básicos, químicos, poderosamente bactericidas, contienen Pulgona, Mentona, Mentol, Isometona Ácido Pipérinico, 1-8cineol, Carvona, B-pineno, C-pineno.

Pudiendo ser hallada en casi todos los pisos ecológicos de la costa y la sierra, crece a partir de los 500, hasta los 3500 metros sobre el nivel del mar, como una simple planta silvestre. Más información en El Portal Perú. Ahora los dejamos con el artículo:



Investigación mereció premio a Mejor Tesis Doctoral en Ciencias de la ANR
    • Mario Carhuapoma expone en Encuentro Científico Internacional. Foto: ANDINA/Josimar Cóndor.
      Mario Carhuapoma expone en Encuentro Científico Internacional. Foto: ANDINA/Josimar Cóndor.
    • Lima, ago. 06 (ANDINA). La investigación de un científico peruano sobre las propiedades medicinales de la muña descubrió que un aceite esencial que contiene esta planta que crece y se consume como digestivo en la sierra de nuestro país puede eliminar del organismo al Helicobacter pylori, bacteria causante de la gastritis y que afecta al 90 por ciento de peruanos.

      Así lo comprobó Mario Carhuapoma en su investigación, que mereció el premio a la Mejor Tesis Doctoral en Ciencias, certamen convocado por la Asamblea Nacional de Rectores (ANR).

      Durante su participación en el Encuentro Científico Internacional (ECI) 2010, que se realiza en nuestra capital, Carhuapoma explicó que el aceite esencial denominado “urcu muña” tiene la propiedad de evacuar la bacteria y ayuda a proteger las paredes del estómago.

      “Nos preguntábamos por qué las personas tomaban infusiones de muña para aliviar dolores en el estómago. Por eso decidimos comprobar si esta planta podría curar la gastritis.”

      En diálogo con la Agencia Andina, el científico peruano indicó que la referida bacteria se encuentra en los reservorios de agua e ingresa al organismo por consumirla sin antes hervirla o al estar en contacto con personas que padezcan de gastritis.

      “Normalmente, las personas de bajos recursos económicos de la costa que carecen de servicios de agua potable padecen esta enfermedad. En la sierra es menor la incidencia, porque las personas están acostumbradas a consumir muña.”


      Tratamiento


      Los resultados de la investigación de Carhuapoma permiten establecer un tratamiento de infusiones diarias de muña durante 30 días, para expulsar del organismo humano al Helicobacter pylori.

      “Cuando tengamos el medicamento elaborado con el aceite esencial urcu muña, el tratamiento sería más efectivo y rápido.”

      Destacó que la muña (Minthostachys mollis) también posee propiedades antioxidantes que renuevan las células del ser humano.


      Fase clínica


      Por otro lado, Carhuapoma señaló que luego de la etapa de laboratorio, su proyecto de investigación ingresará a una fase clínica para demostrar a la comunidad científica internacional que el aceite esencial contenido en la muña puede curar la gastritis.

      “Hay muchos antecedentes históricos y experiencias que nos respaldan. Ahora tenemos que demostrarlo en una fase clínica con pruebas y ensayos clínicos en seres humanos.”

      Estimó que las pruebas serán realizadas en un período de tres años a un millar de personas agrupadas en conjuntos ordenados de acuerdo con los rigurosos criterios que exige el método científico.

      “He recibido algunas propuestas de empresas privadas para continuar con la investigación en fase clínica, pero estoy esperando que alguna institución estatal muestre interés para que los beneficios puedan llegar a más personas.”

      Carhuapoma refirió que el trabajo científico fue desarrollado durante cinco años para obtener el grado de doctor en farmacia y bioquímica por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

      Carhuapoma es, además, autor de las publicaciones Sacha inchi y Maíz morado, que recibieron importantes reconocimientos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec) en los últimos dos años.

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Agencia Andina

4 de agosto de 2010

Leche materna: La mejor opción (siempre)

Una gran parte de la leche materna no puede ser digerida por los bebes y parece tener un propósito completamente diferente de la nutrición infantil: influir sobre la composición de las bacterias que viven en el intestino de los infantes.



Los detalles de esta relación de tres sentidos entre madre, hijo y microbios intestinales han sido develados por tres investigadores -Bruce German, Carlito Lebrilla y David Mills- de la Universidad de California en Davies, Estados Unidos. Ellos y sus colegas han hallado que una cepa específica de bacterias, una subespecie de Bifidobacterium longum , posee una combinación especial de genes que les permiten prosperar en los componentes indigeribles de la leche.


Esta subespecie se encuentra habitualmente en las heces de los bebes alimentados a pecho. Recubre las paredes del intestino de los bebes, protegiéndolos de bacterias nocivas. Se cree que los bebes adquieren esas cepas de bifidobacterias de sus madres, pero extrañamente no han sido detectadas en adultos. "Nos preguntamos dónde se esconden", dijo el doctor Mills.

Proteger y distraer


La sustancia indigerible que favorece el desarrollo de las bifidobacterias es una gran cantidad de azúcares complejos derivados de la lactosa, el principal componente de la leche. El azúcar complejo consiste en una molécula de lactosa a la que se adosan otras unidades de azúcar.

El genoma humano no contiene los genes necesarios para descomponer esos azúcares complejos, pero sí las bifidobacterias, afirman los investigadores en una revisión de su trabajo publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences .


Los azúcares complejos son lo suficientemente largos como para no tener significación biológica, aun cuando constituyen hasta el 21% de la leche. Además de promover el crecimiento de cepas de bifidobacterias, también sirven de señuelo a las bacterias nocivas que podrían atacar el intestino del bebe.


Esos azúcares son muy similares a los que se encuentran en la superficie de las células humanas y son elaborados en las mamas por las mismas enzimas. Muchas bacterias y virus se adhieren a las células humanas al engancharse en los azúcares de superficie. Pero en vez de eso se pegarán a los azúcares complejos de la leche.


"Pensamos que las madres evolucionaron para permitir que estos elementos pasaran a sus bebes", dijo el doctor Mills.


Su colega el doctor German ve la leche como "un asombroso producto de la evolución", algo que ha sido vigorosamente moldeado a través de la selección natural debido a que es tan crítico para la supervivencia de la madre y del niño.


"Todo lo que está en la leche le cuesta a la madre. Ella literalmente disuelve sus propios tejidos para generarla", dijo.


El bebe nace a un mundo lleno de microbios hostiles, con un sistema inmune sin entrenamiento y carente del cáustico ácido estomacal que en los adultos mata a la mayoría de las bacterias.
Cualquier elemento de la leche que lo proteja será fuertemente favorecido por la selección natural.


"Nos asombra que la leche contenga tanto material que el bebe no pueda digerir -dijo el doctor German-. Hallar que selectivamente estimula el crecimiento de bacterias específicas, que son protectoras para el bebe, nos permite ver lo genial de la estrategia: las madres están reclutando otra forma de vida para cuidar de su bebe."


El doctor German y sus colegas están tratando de "deconstruir" la leche, con la teoría de que ese fluido ha sido modelado a través de 200 millones de años de evolución mamífera y de que contiene abundante información sobre cuál es la mejor forma de alimentar y defender el cuerpo humano.


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