Latest Posts:

2 de junio de 2010

Las montañas que crecen de la nada


Miércoles, 02 de junio de 2010

Las montañas que crecen de la nada

Las montañas que crecen de la nada

El sur de la Meseta Central se formó por la presión del flujo del manto terrestre, según la investigación.


Volcanes que surgen de la nada o que entran en erupción lejos de los límites de las placas tectónicas. Montañas que crecen espontáneamente en lugares donde no se las espera. ¿Qué ha pasado bajo nuestros pies para que se produzcan estos drásticos cambios en el paisaje? Científicos norteamericanos afirman que algunas montañas, entre ellas el sur de la Meseta Central española y otros ejemplos del Mediterráneo, pueden crecer por la presión del manto semilíquido de la Tierra, que empuja la corteza terrestre desde abajo. La investigación ha sido publicada en Nature.

«El ascenso y el hundimiento de diferentes puntos de la Tierra no se limita a la ubicación exacta del límite de placas. La actividad tectónica puede producirse lejos», explica Thorson Becker, investigador de la Universidad del California del Sur y uno de los responsables del estudio.

El artículo conecta el flujo del manto con la elevación y el vulcanismo en los llamados «cinturones móviles», fragmentos de corteza que flotan entre las placas continentales. El modelo podrá predecir la aparición de puntos volcánicos en este tipo de zonas, como la Cordillera de Norteamérica ( incluidas las Montañas Rocosas y Sierra Nevada) y los Himalayas.

Detectado por los GPS


Los científicos ya habían relacionado previamente el manto y el vulcanismo, pero este es el primer estudio que propone la conexión con los «cinturones móviles». Becker y su colaborador Claudio Faccenna, de la Universidad de Roma, creen que el manto que se hunde en el límite de las placas fluye de regreso más rápido, empujando la corteza y causando una elevación y un movimiento de la corteza que incluso puede ser detectada por los GPS. Este lento pero inexorable movimiento puede desplazar montañas, tanto gradualmente como por terremotos o erupciones. El estudio ha identificado dos cadenas montañosas formadas casi en su totalidad por el flujo del manto: El sur de la Meseta Central española y el Macizo Central francés.

La teoría de Becker y Faccena se deriva de la interpretación de la tomografía sísmica del manto, que proporciona una imagen de las profundidades de la Tierra como si fuera un TAC, utilizando ondas sísmicas en lugar de rayos X. Teniendo en cuenta que la velocidad de las ondas depende principalmente de la temperatura de la corteza y del manto -las ondas viajan más lentamente a través de la materia más caliente-, los autores utilizaron las diferencias de temperatura para modelar la dirección del flujo del manto.

Fuente:

ABC.es

«La Luna es romántica, aunque cuando la veo sé por qué está ahí»

Miércoles, 02 de junio de 2010

«La Luna es romántica, aunque cuando la veo sé por qué está ahí»

Perosnajes.
Pedro Duque

Astronauta y presidente de la empresa Deimos Imaging


-Está empeñado en salvar al planeta del impacto del asteroide 'Apophis', que pasará rozando la Tierra en 2029...

-El peor desastre que le pudiera ocurrir a la Tierra es el impacto de un asteroide como éste, de un par de cientos de metros. No hay tsunami, ni terremoto ni volcán que pueda producir esos efectos tan devastadores. Y, sin embargo, es el único desastre natural que podemos prever y evitar. Así que habría que ponerse a ello.

-La Agencia Europea del Espacio aprobó un proyecto de Deimos Space. ¿Cómo están las cosas?

-Un poco empantanadas. Sólo aprobó la fase preliminar. A ver qué pasa.

-¿Ha colgado el traje de astronauta?

-Renuevo la licencia todos los años por el mes de marzo.

-¿Espera hacer algún otro viaje espacial?

-Eso depende de cómo me lo planteen. De momento, está todo parado. Estados Unidos se está replanteando el programa espacial, ha cambiado de rumbo, ahora va a ir más hacia la Estación Espacial, que es donde iba más Europa, pero ésta solo pone el 5% de presupuesto, lo que se traduce en el mismo número de oportunidades para que los astronautas europeos puedan volar. Va a ver muy pocas.

-China avanza.

-Es una enorme potencia, pero desde luego no van a pedir que vaya un español a la estación china.

-¿Alguna misión a Marte?

-Ya se verá, aunque a mí no me va a tocar, está claro.

-¿Es imposible limpiar la basura espacial?

-No, no se puede, aunque se han pensado varias cosas.

-¿Hay vida afuera?

-Con 5.000 millones de planetas en cada galaxia y 1.000 millones de galaxias, pues a saber. Puede haber un millón de civilizaciones y nunca nos vamos a enterar. De momento, eso es así.

-¿Usted no considerará romántico besarse a la luz de la Luna o contemplar un atardecer o un amanecer?

-Bueno, soy ingeniero. A veces cuanto más sabes de las cosas... Puedes pensar dónde está la Luna, cómo está aquello. Es otra manera de emocionarse. Sí puedo ser romántico, pero con el matiz de que cuando la miro sé por qué está ahí. Apreciar la belleza es un placer tremendo, y es diferente a lo que pueden sentir otras personas. A quien no ha estudiado, la Luna le sigue pareciendo un misterio. Hay quien piensa, por ejemplo, que la caída de un rayo deja una señal de misterio al destrozar el pino. Pues no, el pino cae porque era el más alto y la concentración de electricidad estática se produce en la punta del pino. Así, investigando, poco a poco vamos descubriendo misterios, aunque queden muchos. Creo que para sentir emoción hay que apoyarse mucho menos en los misterios y más en la realidad. La velocidad a la que circula el AVE nos sigue sorprendiendo, pero no lo han hecho las meigas. Emociona mucho saber las cosas, no sólo imaginarlas.

Fuente:

El Diario Montañes

"Es algo grave que la gente no sepa entender la ciencia"

Miércoles, 02 de junio de 2010

Personajes: Harold Kroto

"Es algo grave que la gente no sepa entender la ciencia"


El Nobel de Química Harold Kroto hablará hoy sobre su filosofía empírica de la realidad


EL NOBEL Harold W. Kroto, ayer en Santiago. FOTO: F. Blanco
EL NOBEL Harold W. Kroto, ayer en Santiago.
FOTO: F. Blanco

Hombre de ciencia convencido, defiende el empirismo hasta el máximo exponente y afirma que para él nada es verdadero o válido a menos que se haya constrastado con pruebas. De esto precisamente tratará buena parte de la conferencia de hoy de Harold Walter Kroto, premio Nobel de Química que participa en Santiago en el programa Conciencia, organizado conjuntamente por la USC y el consoricio con el apoyo del Xacobeo. En este marco impartirá hoy la conferencia Ciencia, Sociedade e sustentabilidade (Centro Sociocultural Caixa Galicia 20.00 horas). El acto podrá seguirse por videoconferencia desde la sala de prensa de la vicerrectoría de Coordinación del Campus de Lugo.

Kroto, que recibió el galardón de la academia sueca junto a los investigadores Robert Curl Jr. y Richard Smaley señaló ayer que hoy hablará de visión de la ciencia como una construcción filosófica que nos permite acceder a la realidad. El químico británico, ganador del Nobel por el descubrimiento de los fullerenos, una nueva forma de carbono, afirmó que puede entender que para otras personas haya otras formas más místicas o más basadas en las creencias pero que no es su caso, y apeló al enorme conflicto existente con el enfrentamiento de valores entre religión y ciencia.

El profesor británico añadió que en su intervención también abordará aspectos como Educación o la iniciativa de poner Internet a disposición de profesores para enseñar ciencia y pensamiento crítico para afrontar problemas desde una perspectiva racional.

El profesor británico consideró fundamental hacer más atractiva la ciencia hacia la gente y declaró que pelea en su tarea por una divulgación rigurosa, que ahora mismo no atrae a muchos jóvenes en la actualidad. "La ciencia es muy importante para el día a día y el hecho de que la gente no sepa entenderla es grave", señaló.

En este sentido, manifestó que el verdadero problema radica en el lenguaje "En ciencia, el lenguaje no es fácil de dominar". El químico apuntó que para entender la naturaleza es preciso entender su lenguaje y el lenguaje de la naturaleza son las matemáticas. El problema que hay es que la mayoría de la gente no tiene los conocimientos matemáticos necesarios para entender las cosas y si no hay una formación científica de la gente no va a haber forma de hacerles ver los avances científicos", manifestó.

Harold Walter Kroto (Wisbech, 1939) obtuvo su licenciatura en Química en 1961 y su título de doctor tres años después, ambos en la Universidad de Sheffield. Está calificado como uno de los mayores expertos de su disciplina y en el marco del programa Conciencia está llevando a cabo una serie de reuniones con investigadores gallegos.

Fullerenos

Kroto explica su descubrimiento al afirmar que antes se conocían dos formas del carbono: el diamante y el grafito. El fullereno es una tercera forma, cuyas aplicaciones de momento son lejanas y se limitan a células solares y a aplicaciones médicas. Hasta que se descubrió el fullereno, los químicos pensaban que los átomos de grafito se distribuían en láminas, lo que ocurre es que cuando hablamos de hojas muy pequeñas, los bordes son inestables y forman estructuras en jaula.

Fuente:

El Correo Gallego

“Es deber de quien hace una afirmación demostrarla, es deber de quien escucha una tontería hacerlo notar”

a
Miércoles, 02 de junio de 2010

Personajes: Javier Armentia

“Es deber de quien hace una afirmación demostrarla, es deber de quien escucha una tontería hacerlo notar”

Hoy contamos como invitado en La Ciencia y sus Demonios con Javier Armentia, astrofísico y divulgador científico. Fue investigador y profesor en la Universidad Complutense de Madrid entre 1984 y 1990 y en la actualidad dirige el Planetario de Pamplona desde 1993. También es administrador de una interesante página de blog llamada “Por la boca muere el pez” donde de tanto en tanto nos cuenta sus inquietudes.

1. Fuiste profesor de astrofísica y ahora estás al frente del planetario de Pamplona. ¿Por qué dejaste la docencia y orientaste tus pasos hacia la divulgación científica?

El cambio fue más drástico en lo de abandonar la vida académica e investigadora en la universidad y lanzarme a la aventura de dirigir una empresa pública que debería gestionar un planetario que aún estaba sin hacer. Un salto un poco sin red, pero terriblemente apetecible. Se trataba de poder crear un centro de cultura en donde la ciencia, y en concreto la astronomía, se convirtieran en protagonistas de una oferta para un público muy amplio. A comienzos de los 90 se gestaban varios proyectos, nacidos del empuje de la Casa de las Ciencias de A Coruña y del equipo de su director, Moncho Núñez. La idea de emplear propuestas llamativas, provocadoras, para hablar de ciencia, del Universo, intentar documentar una realidad compleja en la que todas las miradas son necesarias, era un reto apasionante. Y en él seguimos desde hace 20 años.

2. ¿Cuáles piensas que son los retos de la astrofísica para esta década que acabamos de inaugurar?

Como siempre, convendría despiezar esos retos, porque abarcan todas las escalas. Tenemos los de las grandes preguntas del quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos: la astrobiología, la cosmología, son ciencias en las que están pendientes muchas preguntas. No conocemos aún otro planeta similar a la Tierra, ni sabemos si la vida es un fenómeno que se da fuera de nuestro planeta. En la escala cósmica seguimos sin entender por qué el 97% de la masa y la energía del Universo son diferentes del 3%, en el que nos incluimos nosotros y todo lo “convencional”: estrellas, nebulosas, materia y luz… Pero en la escala local seguimos necesitando entender mejor cómo funcionan las estrellas, o cómo se formó y de qué manera evolucionará el sistema solar. Vamos cerrando incógnitas, entendiendo los procesos constructivos del Universo, pero aún queda mucho por detallar, y sin duda, en el tintero de lo ignoto habrá numerosas sorpresas que ni siquiera podemos aún imaginar.

Por supuesto, en ese reto se incluye también el desarrollo de nuevas tecnologías: esos grandísimos telescopios que llegarán al final del segundo decenio, la interferometría óptica de larga base, nuevos telescopios espaciales… y nuevos tipos de detector que permitirán aún más eficiencia en la recolección de la información que nos llega del Universo en forma de luz.

3. ¿Qué puede aportar un blog “colgado” en Internet que no haga un libro o una publicación científica?

Por un lado la inmediatez: un libro exige un tiempo exageradamente largo desde que se comienza a pensar en el proyecto hasta que sale a las librerías. Y luego en un par de semanas desaparecerá y nadie sabe nada. La información digital fluye más liviana, y permanece más (gracias a los buscadores, evidentemente). El problema es que a veces olvidamos que tiene que existir también un proyecto detrás, una idea, una búsqueda. Personalmente opino que esto se descuida porque se cae fácilmente en la ilusión de que consiguiendo una posición centrada en la red social, adquiriendo el privilegio de ser visitado, citado (también “meneado”) ya se tiene todo. Ojalá fuera así de sencillo.

A ello añadiría un criterio personal, o de personalidad: me gustan los blogs con nombre propio, con voz definida, que toman partido. Las publicaciones deben mantener un criterio más periodístico o informativo. Los blogs permiten, por el contrario, que la opinión sea parte esencial. Y a mí me encanta hablar con (o leer a) gente que tiene criterio y opinión.

4. Generalmente, el trabajo de divulgación científica está poco reconocido, cuando no desacreditado. Es difícil, no ya ganarse la vida, sino simplemente poder mantener la propia actividad divulgativa. Sólo algunos elegidos consiguen convertir la divulgación en su trabajo. Con tan pocas expectativas, ¿que crees que impulsa a un divulgador a seguir trabajando en la difusión de la ciencia?

Es un reto y una búsqueda personal. Si no estás convencido de que tú puedes hacer algo independientemente de lo mal que va el mundo apaga y vámonos. Desde luego, sería mucho mejor que la labor de comunicación científica se tuviera en cuenta como parte del trabajo de los científicos, que contar a la gente lo que se va aprendiendo del mundo fuera algo que nadie duraría en considerar parte de su trabajo. Me da la sensación de que poco a poco se va consiguiendo algo de esto, y a ello no es ajeno el que la publicación de la información en Internet es mucho más sencilla que el mucho más lento proceso de la información de la ciencia.

5. El argumento de la mayor parte de medios de comunicación masiva con respecto a la programación de espacios-basura, se basa en que hay que dar al público lo que éste quiere ver, y la gente quiere prensa rosa, ¿qué opinas de esta justificación?

Es mentira. Es una profecía autocumplida, en el que las audiencias son simplemente la excusa para corroborar una política que viene de los programadores y de los intereses empresariales de los medios. Y la prensa está cayendo más o menos en lo mismo con la tiranía de la portada digital y de la cita o los impactos. Por supuesto, podemos creernos que esto es una especie de democracia audiovisual, pero en tanto en cuanto no se ofrecen contenidos variados en igualdad de condiciones, lo que tenemos es justo lo contrario, la tiranía de eso que llamaban “entetanimiento” (tittytainment): basura de fácil consumo emotivo que nos aparta, y ese es el peligro de fondo, de un uso crítico de los media.

6. Fantasmas, OVNIs, apocalipsis el año 2012, chemtrails…, la pseudociencia con todas sus variantes ¿Por qué crees que la gente cree en cosas raras?

Primero porque somos crédulos realmente, o suspendemos el juicio fácilmente ante temas que nos parecen llamativos, o simpáticos, o esperanzadores.

Ser crítico implica además más trabajo (no simplemente negar algo, sino convencerse de que algo es de una manera diferente a la que nos cuentan, exige mirar fuentes, aplicar criterios, razonar… eso cansa).

Apuntaría otra tercera razón: vivimos en la falacia de que es de buen rollo que cualquiera pueda decir cualquier cosa impunemente, y que es de mal rollo meterse con lo que alguien dice. Y no es así: es deber de quien hace una afirmación demostrarla, es deber de quien escucha una tontería hacerlo notar.

Lea el artículo completo en:

La Ciencia y sus Demonios

La imposibilidad de imaginar números grandes o cosas grandes


Miércoles, 02 de junio de 2010

La imposibilidad de imaginar números grandes o cosas grandes


Nuestro cerebro
no está diseñado para imaginar números demasiado grandes, ni tampoco espacios u objetos de dimensiones gigantescas (o liliputienses), porque simplemente nuestros antepasados nunca tuvieron que preocuparse de cosas así. Bastaba con poder contar a los miembros del clan o del clan enemigo, por ejemplo.

Pero no tuvieron que enfrentarse nunca al tamaño del universo, o al número inabarcable de estrellas.

De modo que el único atajo que tenemos para enfrentarnos a conceptos semejantes es el uso de analogías que nos permitan establecer formas de visualizar las cosas de un modo diferente a la experiencia habitual.

Siempre digo, por ejemplo, que empecé a asimilar mínimamente el tamaño descomunal del Universo cuando leí la novela de ciencia ficción Tau Cero, de Poul Anderson, en la que se narra de forma convincente los efectos de la dilatación temporal einsteniana en una misión interestelar en la que se cruzan, cada vez a mayor velocidad, sistemas solares, galaxias y hasta cúmulos globulares.

Para entender el mínimo tamaño de un átomo, siempre me gustó la analogía de imaginar un átomo del tamaño de un estadio deportivo internacional. Los electrones se encuentran en la parte alta de las gradas; se ven tan pequeños como la cabeza de un alfiler. El núcleo del átomo está en el centro del campo y tiene el tamaño aproximado de un guisante. El átomo, pues, está casi vacío.

Plasmar los números de las cosas en estado puro es algo más complicado, pero una manera de visualizar un millón es usar un papel cuadriculado. Una hoja DIN-A4 de papel cuadriculado (con cuadraditos de 2 mm de lado) contiene unos 15.540 cuadraditos, por lo que con 65 hojas saldrán más de un millón. Otra opción es valernos del azúcar: un millón de granos de azúcar pesan alrededor de 700 gramos, mientras que un billón ascenderá a un poco más de tres cuartos de tonelada.

Una vez establecido esto, por ejemplo se puede imaginar más fácilmente las posibilidades que se tienen de acertar la combinación ganadora de una lotería primitiva estándar, que es de 1 entre 13.983.816 (un número que no podemos imaginar). Bien, mediante la analogía de la hoja cuadriculada, la cosa se aclara un poco más: acertar los seis números correctos de la lotería es como coger uno de los cuadraditos de 2 mm entre un fajo de 900 hojas.

En la escala del azúcar sería el equivalente a buscar un único grano negro entre 10 kg de azúcar.

Podéis seguir explorando números inimaginables en sendos artículos que ya escribí dedicados a los números muy, muy grandes y a los números muy, muy pequeños.

En Genciencia | Números muy, muy, muy grandes / Números muy, muy, muy pequeños

Tomado de:

Gen Ciencia

El 90% de las proteínas humanas repetitivas compartidas con mamíferos se mantienen por selección

Miércoles, 02 de junio de 2010

El 90% de las proteínas humanas repetitivas compartidas con mamíferos se mantienen por selección


El 90 por ciento de las proteínas humanas que presentan estructuras repetitivas, en las que un mismo aminoácido se repite varias veces seguidas, y que al mismo tiempo se encuentran conservadas en otras especies de mamíferos, se conservan por selección y por tanto su razón de ser sería funcional para el organismo, según un estudio.

El trabajo, desarrollado por el grupo de investigación en Genómica Evolutiva del Programa de Investigación en Informática Biomédica (Grib) del Instituto Municipal de Investigación Médica (Imim-Hospital del Mar) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), se publica ahora en la revista 'Genome Resarch'.

Los investigadores han estudiado los genomas de once especies de vertebrados, incluyendo animales más próximos a los humanos como el ratón y la vaca, y otros más alejados como los peces, y observaron que la repetición de las proteínas está relacionada con el papel desarrollado por la selección natural en su preservación.

El estudio comparó el grado de conservación de los motivos repetitivos --las estructuras de un mismo aminoácido que se repiten, y que se encuentran en cerca del 20% de las proteínas humanas-- con el grado de conservación de una colección de motivos que no desarrollan ninguna función aparente.

"La mayoría de motivos repetitivos en las proteínas humanas podrían tener una función, ya que observamos una huella importante en la selección natural", señaló la coordinadora del grupo de investigación, Mar Albà.

Fuente:

Eco Diario

google.com, pub-7451761037085740, DIRECT, f08c47fec0942fa0