Si nada se pega al teflón, ¿Cómo se adhiere él a las sartenes?
¡En primer lugar!
Primero hay que explicar que es el teflón. El teflón, es el nombre comercial registrado por DuPont para referirse al politetrafluoretileno.
Lo que se oculta debajo de ese producto que parece repeler todos los restos de comidas se encuentra alrededor de sus moléculas. El flúor que las envuelve repele casi cualquier material y evita que estos se adhieran al teflón. No en vano, tiene el coeficiente de rozamiento más bajo de los materiales que conocemos. Otra característica fundamental es su impermeabilidad.
Su historia es bien curiosa: Roy J. Plunkett(derecha en la imagen) y su ayudante Jack Rebok (izquierda en la imagen) realizaban experimentos para la empresa DuPont allá por el año 1938. En uno de ellos, querían conseguir mayores cantidades de tetraflouretileno (TFE). Este material, después de un sencillo tratamiento, era vaporizado y pasaba a través de unos tubos y medidores de flujo, para posteriormente acabar en una cámara donde se le aplicaban otros productos químicos para que reaccionase. Como en muchos otros inventos de la historia, el hallazgo fue fortuito. Detectaron un error en el sistema y no se explicaban el motivo. Al desmontar algunas válvulas se dieron cuenta de que había una sustancia blanca en forma de polvo. El TFE se había polimerizado. Probaron con muchísimos ácidos y disolventes, pero no consiguieron que afectase a ese polímero. Luego, la historia ya la conocemos. La DuPont se interesó y pasó a formar parte de su gama de polímeros.
Pero...
¿Pero como se fija el teflón a las sartenes entonces? ¿No debería repeler igualmente a estas? Existen dos técnicas para cubrir de teflón las superficies de ollas y sartenes.
El método de la sintetización, que es parecido a la fundición. Se trata de elevar la temperatura del teflón hasta más o menos 400ºC y una vez hecho esto, se imprime con fuerza en la superficie que nos interesa. No obstante, hay que decir que cuando este se enfría, puede saltar con el tiempo y separarse de la sartén.
Sin embargo, otra opción es la del “bombardeo”. Se modifica químicamente el lado del teflón que queremos pegar a la sartén, bombardeándolo con iones en un campo eléctrico y en el vacío, con lo cual, conseguiremos arrancar o quitar muchos átomos de flúor de la parte que queremos enganchar en la sartén u olla, luego esa parte se puede enganchar ya que lo que hacia que el teflón repeliese materiales era –como hemos dicho antes- el flúor alrededor de las moléculas. Una vez eliminados o arrancados esos átomos, podemos modificar esa cara añadiéndole cualquier otro material que favorezca la adición, como por ejemplo, el oxígeno.
Como veis, esta segunda opción es la que da mejores resultados, lo que explica el motivo por el cual es el método más utilizado para adherir el teflón a otro tipo de materiales.
Aunque es muy conocido por el recubrimiento que acabamos de explicar, lo cierto es que el teflón se usa en muchas otras cosas: aislamiento de cables de comunicación de datos, en ropas y tapicerías (para repeler agua y manchas), en revestimientos de aviones, cohetes, naves espaciales, en prótesis, en componentes electrónicos, pinturas, etc.
Sylvester Ellis fue un prolífico autor de historias de ficción del siglo XIX, publicó cientos de novelas de diez centavos que fueron leídas con gran entusiasmo por un público joven hasta la década de 1950. Además de los ciento cincuenta y nueve libros publicados con su nombre, el trabajo de este autor estadounidense fue reeditado en numerosos seudónimos como Capitan Bruin Adams, Charles E. Lasalle, Seelin Robins, entre otros…
Su primera novela de ficción y una de las más populares fue Steam Man, “el hombre de vapor de las praderas“, un ejemplar original que fue reimpreso seis veces desde 1868 hasta 1904. La historia trata de un enano adolescente llamado Johnny Brainerd, que inventó un artilugio de hojalata de tres metros de altura formado por válvulas y tuberías que se movía a vapor. El rostro era de hierro, pintando con un color negro, un par de ojos temerosos, un sombrero y una boca con una enorme sonrisa. El veloz Steam Man era capaz de sacar de algún que otro problema al pequeño Johnny,… unas aventuras que tuvieron una enorme popularidad entre los adolescentes de finales del siglo XIX.
Una ejercicio de ficción histórica que se realzó aun más de la mano de Paul Ginnan, un historiador amateur, que con ilustraciones y fotografías truncadas dio vida a numerosos hombres hojalata inmersos de lleno en la historia. Unas imaginativas y casi reales historias como la del robot guerrero Boiler Plate, que encabezó un grupo de asalto junto a Pancho Villa en el ataque a Columbus el 27 de marzo de 1916…quien lo diría, y la que se montó en el mundo del hoax.
Pero…, la verdadera historia de los artilugios de robótica ya existía mucho antes que las geniales novelas de ficción de Ellis. Tal vez sus novelas no eran un preludio del futuro, sino una inspiración de gente como el matemático griego Arquitas que en el siglo IV antes de Cristo construyó un ave mecánica que funcionaba con vapor y al que llamó “La paloma”. O también el ingeniero Herón de Alejandría que creó numerosos dispositivos automáticos que los usuarios podían modificar, objetos descritos como máquinas accionadas por presión de aire, vapor y agua.
Otro gran personajefue Al Jarazi, un destacado erudito islámico que vivió durante la edad media en la edad de oro del Islam. Jarazi, es conocido por escribir en 1206, el libro del Conocimiento de ingeniosos aparatos mecánicos, donde describe 50 dispositivosjunto con instrucciones de como construirlos.
Jarazi
O inclusoTanaka Hisashige, un ingeniero e inventor japonés que a mediados de 1800 se dedicó a construir muñecos mecánicos del periodo Edo, representando la historia de Japón.
Unas muñecas autómatas capaces de movimientos relativamente complejos, incluso de escritura…,éstas fueron rápidamente solicitadas por los grandes aristócratas de Kyoto, que fue la antigua capital imperial de Japón. Hisashige, ha sido llamado el Tomas Edison de Japón, y a sus 21 años ya estaba realizando por todo el país, festivales de muñecas con mecanismos de relojería. Fue uno de los fundadores de lo que más tarde se convertiría en Toshiba Corporation.
Y no olvidemos hablando del gran Tomas Edison, de sus geniales más de mil inventos que a lo largo de su ajetreada vida consiguió producir cada 15 días. Como por ejemplo sus famosas muñecas parlantes, que en 1890 fueron la sensación de grandes y pequeños.
El posterior comienzo del renacimiento, fue el resurgir de gente que comenzaban a despuntar por todo el mundo con una enorme vocación para la creación de dispositivos mecánicos. Unos dispositivos que parecían salir de unas mentes fuera de lo común,..como también es el caso de la famosa Máquina del juicio de Salomón, un artilugio que narraba la decisión Salomónica en la mímica, destacando la sabiduría para juzgar el rey, todo un amasijo de originalidad creado por un joven relojero holandés llamado Jan Elzinga en 1900.
Pero quizás no todo fue inspiración y si alguna premonición futurista del gran Sylvester Ellis, …ya que en 1868 un maquinista de Newark inventó un curiosa maquina en forma de hombre movida por vapor. Un mecanismo muy similar al Steam Man de la novela de ficción.
Una idea que el Sr. Zadock Deddrick intentaba promocionar como el gran invento mecánico. La idea se basa en un conocido principio mecánico que, si un gran peso se coloca en la parte superior de un montante ligeramente inclinado respecto a la vertical, la gravitación se tiende a producir en horizontal, así como el movimiento en vertical. La idea no tuvo éxito.
Fue un duro golpe para Deddrick y su hombre de vapor que para evitar el miedo que sentía mucha gente a ser transportado por tal artilugio, fue vestido y decorado para estar lo más cerca posible del resto de la humanidad.
El coste de este primer hombre de vapor fue de 2000 dólares, sus responsables esperaban una producción en cadena que lamentablemente para Deddrick nunca se produjeron y su invento paso a buen reposo en el museo de Newark en Ohio.
Curiosamente la palabra Robot fue conocida por primera vez por el público, a través de la obra RUR, del dramaturgo checo Karel Capek estrenada en 1921, la palabra se escribía como Robotnic.
La palabra robótica, en el sentido de disciplina científica encargada de construir y programar robots, fue acuñada (aunque de forma accidental) por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov.
Realidad o fantasía a lo largo de la historia muchas han sido las mentes inquietas que han creado infinidad de artilugios mecánicos, todas creadas con un único fin, el bienestar humano y como no, el progreso.
Las mujeres con curvas producen el mismo efecto que las drogas en los hombres
Un estudio ha demostrado que la visión de una mujer con curvas puede causar una sensación similar en el cerebro masculino.
Podría estar vinculado al hecho de que los hombres disfruten más con la pornografía que las mujeres.
Un reciente estudio asegura que la visión de una mujer con curvasproduciría el mismo efecto en el cerebro de los hombres que el que experimentan al consumir alcohol u otras sustancias estupefacientes, según publican en Livescience.
Las curvas en la mujer se relacionan con la fertilidad y la salud en general; tradicionalmente, y en todas las culturas, los hombres encuentran más sexy la figura de una mujer algo voluptuosa.
Para la realización de este estudio, los investigadores trabajaron con catorce hombres, con una media de edad de 25 años, a los que mostraron las fotografías de un grupo de mujeres que, tras someterse a intervenciones estéticas, habían conseguido un cuerpo con marcadas caderas. En estas intervenciones, no se produjeron variaciones en el peso de las mujeres pero sí en la distribución de la grasa de su cuerpo.
Al mirar las mencionadas fotografías, los expertos observaron, en el cerebro de los hombres, una actividad similar a la registrada con el consumo de alcohol o drogas. Los mismos expertos apuntaron que no debería sorprender que la evolución esté vinculada al hecho de que el cerebro masculino reaccione ante la visión de una mujer atractiva.
"Hugh Hefner -fundador de la revista Playboy- nos lo diría enseñándonos los ceros de su cuenta bancaria", bromea el investigador Steven Platek, del Georgia Gwinnett College en Lawrenceville, Georgia; "Basta con comprar revistas como Playboy, Maxim o FHM", continúa.
Platek insinúa también que esta investigación podría arrojar alguna pista sobre la infidelidad.
El prototipo de mujer que representan los medios de comunicación contradice este descubrimiento. Y es que, parece que esta sociedad prefiere el físico de una mujer con pocas curvas y, en ocasiones, excesivamente delgada.
El mismo estudio ha demostrado que las variaciones en el índice de masa corporal de la mujer sólo afectan realmente a las áreas del cerebro vinculadas a las evaluaciones de la talla y la forma; lo que podría suponer una evidencia de que los actuales cánones de belleza responden tan sólo a dictados de la sociedad.
Punset, fotografiado en el aula Miguel de Guzmán de la Facultad de Matemáticas de la Complutense de Madrid
Olvídese del dinero, las armas, la política... El verdadero poder está a su alcance: en su mente. Eduardo Punset ha dedicado los últimos años a investigar lo que pasa en nuestro cerebro y ha descubierto todo un universo en el que abundan las sorpresas... y las buenas noticias. Atrévase a descubrir todo lo que hay en su cabeza.
Abracadabrante, dice Punset, cuando los adjetivos empiezan a quedársele pequeños: alucinante, apasionante, increíble... no le bastan. No son suficientes para expresar su entusiasmo ante los avances científicos que ha descubierto mientras investigaba para escribir su libro El viaje al poder de la mente (ed. Destino), que sale a la venta el 14 de marzo.
Se suponía que iba a cerrar una trilogía: primero, la felicidad; luego, el amor; y, ahora, el poder. Pero, más que cerrar, lo que esta entrega plantea es una apertura a un nuevo mundo lleno de posibilidades. «En los próximos 25 años van a ocurrir cosas que van a revolucionar nuestra forma de ser –arranca Punset–. Para empezar, después de tres mil millones de años, vamos a dejar de ser depredadores, es decir, no vamos a necesitar comernos a otros para sobrevivir, como sucede ahora.» Gran noticia, sin duda. ¿Y de qué vamos a vivir? «¡De la luz del Sol! Ya hay un animal, una babosa marina, llamada Elysia chlorotica, que es la primera planta-animal: supo extraer el gen adecuado a partir de las algas que ingería para hacer ella misma la fotosíntesis y vivir del Sol. Lo increíble es que, hace dos mil millones de años, cuando estaba a punto de producirse la mayor extinción masiva que ha habido en el planeta, las cianobacterias ya descubrieron eso para sobrevivir: aprendieron a hacer la fotosíntesis. ¡Los microbios descubrieron algo que nosotros hemos aprendido 2.300 millones de años después!» Vale, pero eso –que los humanos vivamos haciendo la fotosíntesis– no va a pasar en 25 años, conviene reconvenirle. «Sí va a pasar. O en poco más. Ya lo verá: los leones dejarán de perseguir a los ciervos [ríe].» Viendo su convicción y leyendo la investigación en la que se sostienen sus afirmaciones, la verdad es que dan ganas de adentrarse en la ciencia ficción, pero hoy estamos aquí para hablar de algo más cercano, en el tiempo y en el espacio: nuestra mente.
XLSemanal. Pensábamos que, al abordar el poder, iba a hablar de por qué nos gusta tanto mandar y, sin embargo, ha optado por centrarse en el poder de la mente. Eduardo Punset. Es que nunca me interesó el poder de Zapatero. El de los gobiernos o los banqueros no es el poder de verdad. Bin Laden no tiene poder porque tenga dinero. Hay muchos con mucho más dinero que él. Tiene el poder de controlar la mente de mucha gente. Y es curioso que el poder del cerebro sea tan determinante cuando, en el fondo, está basado en cosas muy poco consistentes: en unos mensajes que le llegan a través de unos sentidos mediocres. Por ejemplo, sólo ve una parte pequeña del espectro luminoso, oye fatal y ya no hablemos del gusto... nuestros sentidos son un mero apaño evolutivo. Es apasionante descubrir cómo, a pesar de ello, su poder es omnímodo. A veces, glorioso; a veces, nefasto.
XL. Uno de los puntos centrales de su libro es la reivindicación de la intuición, lo que no deja de ser curioso desde el punto de vista ‘científico’: primar la intuición sobre la razón. E.P. Éste ha sido uno de los grandes descubrimientos de los últimos cinco años: no se necesitan procesos reflexivos muy sofisticados y conscientes para tomar una decisión importante.
XL. Incluso va más allá. Dice que si me dejo llevar por mis corazonadas, tengo tantas posibilidades de acertar en mis decisiones como si me guío por la razón. ¿No es así? E.P. Más, tienes más posibilidades de acertar. Ahora sabemos que, dentro de la historia de la evolución, la conciencia o los pensamientos conscientes son algo muy reciente. Durante millones de años, este ‘animalejo’ que somos ha vivido sin consciencia, así que el pensamiento inconsciente tiene tanta experiencia o más que el consciente a la hora de garantizar su validez. Cuando yo decido acatar lo que me dice mi inconsciente, sin darme cuenta siquiera, en realidad estoy tomando una decisión que es el fruto de una experiencia de miles de millones años. Pero, además, sabemos que la corteza cerebral, que es la que supuestamente controla las decisiones conscientes, es la última en formarse en el cerebro, lo hace cuando ya tenemos unos años de vida.
XL. ¿Y por qué, evolutivamente, en un momento dado no fue suficiente la intuición para sobrevivir y desarrollamos la conciencia? ¿Para qué sirve? E.P. Pues para situarnos en el tiempo. Yo esto, además, lo he comprobado con mis nietas: hasta los cuatro años no son capaces de distinguir entre el pasado, el presente y el futuro. Han tenido que esperar hasta que la conciencia se formase para poder diferenciarlos.
XL. ¿Por eso los niños son más intuitivos que los adultos? E.P. Claro, no tienen conciencia.
XL. Pero será mejor tenerla para sobrevivir. ¿No es mejor tener más información? E.P. Depende de los casos. Está el famoso experimento de Milwaukee y Detroit. A la pregunta de qué ciudad es mayor, el 60 por ciento de los norteamericanos acertó: Detroit. A la misma pregunta, el 9o por ciento de los alemanes acertó. ¿Por qué aciertan más los alemanes? Sencillamente, porque no tienen ni idea de Milwaukee. Cuando puedes disponer de toda la información necesaria, entonces es mejor la decisión racional; ahora bien, cuando no dispones de toda la información, es mejor tomar decisiones inconscientes.
XL. Dice usted que la distinción entre cautelosos e intuitivos es que los primeros intentan no equivocarse y los segundos intentan acertar. Y reivindica la osadía... E.P. Ante la falta de información, sí. Y eso en una época de crisis como la que vivimos es fundamental. Se lo explico a mis amigos empresarios: en época de crisis hay que arriesgar; dad el poder a los jóvenes; cambiad de opinión. Si te quedas quieto, estás muerto.
El psicólogo estadounidense Stephen Christman asegura en un estudio que el talento del mejor guitarrista de la historia está relacionado con su condición de ambidiestro y la forma en que su cerebro coordinaba los movimientos.
La guitarra se estremece, canta, aúlla. Los dedos de Jimi se deslizan de un traste a otro, como si bailaran por el mástil. De pronto, se detienen: “disculpadme, mientras beso el cielo”. El talento musical de Jimi Hendrix, su capacidad para convertir el instrumento en una parte de su cuerpo es objeto de un estudio del psicólogo estadounidense, Stephen Christman, de la Universidad de Toledo.
El artículo, publicado en Laterality y reseñado por el diario The Guardian, trata de aclarar muchos de los mitos sobre la forma de tocar del músico y profundiza en su talento desde el punto de vista neurológico. El genio de Hendrix, resume Christman, se explica por su capacidad para usar las dos manos indistintamente y la coordinación de sus dos hemisferios cerebralesa la hora de tocar y componer.
Su condición de zurdo y su particular forma de tocar – atrapando el mástil y deslizando su dedo pulgar por la parte superior - ha dado lugar a muchas especulaciones sobre su técnica. El mito del talento zurdo se ha visto alimentado por la nómina de músicos que usan preferentemente la izquierda (desde Mark Knopfler a Bob Dylan o Kurt Cobain) y por algunos estudios que destacan la presencia de los zurdos por encima de la media a la hora de tocar instrumentos de cuerda como el violín o la guitarra.
Pero la realidad, como aclara Christman en su artículo, Hendrix no era un verdadero zurdo: utilizaba la mano derecha para otras acciones cotidianas como escribir, comer o coger el teléfono. Y era esta capacidad de manejar ambas manos, según el artículo, la que "le permitía integrar sus accciones", así como "integrar las melodías y las letras de sus canciones".
Hemiferios activos
Desde el punto de vista neurológico, la hipótesis del artículo es que "la mayor interacción entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro" beneficia el desarrollo y funcionamiento del cuerpo calloso en zurdos y ambidiestros. Y a la hora de tocar la guitarra, esto les confiere una clara ventaja.
Por si fuera poco, según Christman, el hecho de que el hemisferio derecho sea el que se ocupe del ritmo y la armonía también otorga a los ambidiestros una ventaja a la hora de escribir canciones e integrar letra y música.
El artículo de Christman también tumba algunos mitos, como la leyenda que dice que tocaba con una guitarra de diestro puesta del revés. En realidad, explica, la guitarra estaba adaptada y las cuerdas cambiadas de posición, para que tocara como todo el mundo. Sin embargo, sus biógrafos nunca olvidan aquel episodio, en 1960, en que le robaron la guitarra poco antes de un concierto con The Rocking Kings y se puso a tocar con la de un músico diestro sin que nadie advirtiera la diferencia.
¿Estaba el genio de Jimi Hendrix en su cerebro de ambidiestro? El talento de un músico de su talla proviene probablemente de una confluencia de muchos factores: la longitud de sus dedos, su capacidad para jugar con el pedal y los controles de la guitarra para crear sonidos extraordinarios, su don para improvisar sobre el escenario... y el consumo de drogas que el artículo no menciona.
La explicación que dio Jimi a su padre cuando era un niño en mucho menos complicada. Por aquel entonces, el chico pasaba el día construyendo guitarras con cajas de cigarros, tratando de sacar algo de música. Un día probó a cambiar el orden de las cuerdas y tocar con la otra mano. ¿Por qué tocas así, Jimi?, le preguntó su padre."Lo encuentro mucho más sencillo", fue la respuesta del niño.
Roger Schank es un experto en Inteligencia Artificial que investigaba cómo educar a los ordenadores y acabó descubriendo que a los humanos nos educan mal. Schank fue profesor de Ciencias de la Computación yu Psicología en la universidad de Yale y, posteriormente, director del Proyecto de Inteligencia Artificial de la misma institutión. En 1989 fue contratado por la universidad de Northwestern para crear el Instituto de Ciencias de la Educación. Ha sido también profesor en Standford y Carnegie Mellon, pero ha tenido que esperar hasta los 64 años para que una institución académica le permitiese poner en práctica sus teorías: la Escuela de Negocios de La Salle presenta en marzo una serie de másters en Internet basados en la revolucionaria visión educativa de Schank.
Por si tu conexión va lenta aquí tienes el texto de la entrevista (gracias a Lautaro Ferrada):
Entrevista a Roger Schank (por Eduard Punset)
Eduard Punset: Roger, te voy a hacer una pregunta que por una parte parece trivial, casi banal, pero que por otra parte sigue pareciendo un misterio fascinante. ¿Cómo aprende un niño la lengua materna, o cómo funciona la memoria, o cómo es el proceso de aprendizaje? ¿Cómo aprende la gente? ¿Es banal o un misterio?
Roger Schank: Creo que no es ni banal ni un misterio. Es complejo pero bien conocido. ¿Quieres que te explique el proceso?
Eduard Punset: Sí.
Roger Schank: Los seres humanos son una colección de expectativas, nos imaginamos como serán las cosas según la forma en que fueron. Los niños pequeños se encuentran con que una cosa sigue a la otra: viene la madre y le cambia el pañal, y entonces le da un poco de leche. Si en lugar de leche una vez le da zumo de manzana, entonces llora. Los niños saben que las cosas suceden en un cierto orden, es una habilidad innata. Y años después, nos encontramos con que la gente tiene unas ciertas expectativas sobre el orden de cualquier cosa, por ejemplo el tomar un avión: se espera pasar la seguridad, embarcar, tomar asiento, … Se tienen expectativas, y si entras en el avión un día y las cosas son diferentes —nadie comprueba el billete, o las personas están sentadas en el suelo—, preguntarás qué es lo que sucede. El aprendizaje es comprender el orden en que suceden las cosas, y ser capaces de tratar las excepciones, ya que la vida está llena de excepciones. Pero fijémonos en la educación. La educación que nosotros conocemos es casi lo contrario de todo esto. La educación podría permitir a la gente tener una experiencia del mundo, comprender las cosas que no van bien e intentar reaccionar. Pero si en la escuela se hace esto, se tendría a toda una clase de niños cada uno con una experiencia diferente. No estaría organizado ni dirigido por el estado. ¿Qué es lo que sucede cuando el gobierno intenta dirigir la educación? Que no enseña que a veces las cosas no son así, sino que enseña que todo siempre es así, y evalúa para comprobar que se ha aprendido.
Eduard Punset: O sea que llegamos a esta paradoja en la que algunos dicen que estamos en plena revolución del sistema educativo, y los otros dicen que esto son tonterías, que lo que estamos viviendo es una crisis terrible en el sistema educativo. Tu obviamente estás del lado de los que piensan que hay demasiadas cosas que van mal en nuestro sistema educativo actual.
Roger Schank: Creo que todo está mal en nuestro sistema educativo actual, no algunas cosas, todo.
Eduard Punset: Vamos a ver algunas.
Roger Schank: Las dos preferidas son: lo que enseñamos está mal, y cómo lo enseñamos también. Voy a darte un ejemplo. En 1892 hubo una reunión presidida por el director de Harvard para determinar cuál debería ser el currículo de los Institutos. Y este mismo currículo es el que está implantado hoy en día, palabra por palabra. Entonces se decidió que primero se enseñaría la biología, luego la química, y luego la física. Primero literatura inglesa y luego americana. Todo en 1892, cuando se decidió sobre económicas o el álgebra. Pero me gustaría hacerte una pregunta: ¿para qué hay que aprender álgebra? Parece como una religión. A veces oímos que por ejemplo los coreanos tienen unos buenos cursos de matemáticas, y rápidamente todos pensamos que deben estar haciendo algo importante. Pero ¿sabes por qué el álgebra se puso en el currículo en 1892? Porque el presidente del comité de matemáticas que había elegido el director de Harvard, era el director del departamento de Princeton, y en esos momentos tenía un libro en venta sobre álgebra. Pero este no es un buen motivo para que mi hijos tengan que aprender álgebra.
Eduard Punset: También dices que… En esto estás ganando la batalla, porque este es un sentimiento que también tienen en otros lugares, en otras mentes: cuando dices que se aprende haciendo, es decir que o lo haces personalmente o no lo aprendes. Hay un proverbio chino que probablemente es de Confucio, o si no no se de quién es, y que dice: dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, pero hazme partícipe de algo y lo aprenderé.
Roger Schank: Yo diré algo muy simple: no hay otra forma de aprender. No se puede aprender de lo que te dicen, cuando doy conferencias yo pregunto: ¿Cuántas salidas de emergencia hay en un avión 757? ¿Cuántos salvavidas hay en un 757? Porque todos hemos escuchado estas explicaciones cien veces… y sin embargo nadie lo sabe. Y después pongo el video y la gente dice: Ahhhhhh!, hay 7. Pero no lo saben, porque decirle las cosas a la gente no es una buena manera de aprender. El aprender haciendo es un concepto que siempre ha existido. En este país había un educador, John Dewey, que era un gran defensor del aprender haciendo, y en 1916 se lamentó de que había estado intentando cambiar la metodología de aprendizaje en las escuelas y que nadie le hacía caso, y después añadía: quizá es porque yo sólo lo digo…
Eduard Punset: Y se han olvidado.
Roger Schank: Y no se acuerdan de lo que han oído. Nadie que nos esté escuchando es un experto en algo que no haya aprendido haciéndolo una y otra vez. Hay un chiste en este país: un hombre joven le pregunta a un señor mayor en Nueva York cómo se llega a Carnegie Hall, y el viejo le responde: por la práctica. Y así es como se consigue cualquier cosa. Si entiendes la educación como otra cosa que no sea práctica y experiencia, te has equivocado en tu percepción de la educación. Y todos los filósofos famosos, como Eisntein o Wittgenstein, han dicho exactamente lo mismo, pero las escuelas no lo hacen.
Eduard Punset: Increíble. En las escuelas en realidad los profesores explican lo que ellos creen que es importante, y no tiene nada que ver con el aprendizaje.
Roger Schank: Esto tiene unos orígenes muy interesantes, y es obvio por qué las escuelas son así. En 1600 un monje tenía un libro y lo leía porque tú no podías leer: esto era una buena idea en 1500. Lo que pasa es que no hemos cambiado el sistema desde entonces, y hoy sigue entrando un señor que da una clase, y como nadie recuerda lo que se dijo en clase, hay que hacer un examen. Así se estudia y se coloca todo en la cabeza. Yo les pregunto a mis estudiantes ¿cuántos podrían pasar el examen del año pasado ahora mismo? Ellos me preguntan: ¿podemos estudiar? Y les digo que no. Que se supone que tenían que haberlo aprendido. La respuesta es que no…
Eduard Punset: Porque lo aprendieron de memoria.
Roger Schank: No recuerdan los exámenes del año pasado. Yo no podría aprobar los exámenes de mi universidad, no sé si tú podrías.
Eduard Punset: Y hay otra cosa, y es que cuando nos modernizamos y utilizamos ordenadores, a menudo, por lo que tu dices y yo veo, es una paradoja la clase con ordenador. Se hace como las viejas clases, pero con un ordenador.
Roger Schank: El ordenador en realidad no está ayudando. Podría hacerlo pero no lo hace. ¿cómo podría ayudar? Si proporcionara experiencias permitiría que los estudiantes pudieran hacer cosas en el ordenador. Pero el sistema educativo está inherentemente en contra de ésto, y ahora te daré un ejemplo. Yo hice un programa para enseñar geografía donde los alumnos podían ver videos de lo que les interesaba, si eran deportes podían viajar por el país para ver partidos, si les gustaban las películas, podían ir a Filadelfia a ver a Rocky…, hicimos pruebas y vimos que los chicos aprendían geografía. Pero las escuelas no lo querían Y ¿sabes por qué? Porque un niño iba a California mientras el otro iba a Nueva York, y no podían controlar qué era lo que estaban aprendiendo.
Eduard Punset: Roger, ¿podemos poner un remedio a todo esto en los próximos años, con un aprendizaje creativo, o con ordenadores, sea lo que sea lo que eso quiera decir? ¿De qué manera puede el ordenador ayudar a salir de este desastre?
Roger Schank: Los ordenadores son una solución, pero no tienen por qué ser “la” solución. La clave es el sistema. Lo que permiten los ordenadores es tener una experiencia individual que les permite a los alumnos comunicarse con un compañero, o trabajar en equipo, o comunicarse con alguien al otro lado del mundo, o investigar algo que les interese, o hacer las experiencias que de otra forma no podrían hacer, pero cada uno en su propio campo. El ordenador en si no tiene ninguna relevancia, es un aparato que permite tener experiencias si se crea un buen software que lo acompañe; la mayor parte del software educativo que existe en estos momentos es malísimo. Es: lee este párrafo y responde las preguntas, es como si fuera un libro de texto, o peor que un libro de texto.
Eduard Punset: Hace un momento has dicho que los profesores se concentran en lo que saben en lugar de concentrarse en… ¿en qué se deberían concentrar?
Roger Schank: Los profesores deberían concentrarse en intentar comprender qué es lo que los estudiantes pueden hacer, y en ayudarles a hacerlo. Si yo quisiera aprender sobre fotografía ¿cómo lo harías? ¿me darías un libro sobre historia de la cámara de fotos, o me enseñarías cientos de fotografías buenas y malas? ¿o me darías una cámara de fotos y me dirías: ve a hacer fotos y cuando vuelvas veremos cómo hacerlas mejor. Esto es lo que yo creo que debe ser la educación, hay que tutorizar a los estudiantes a mejorar lo que hacen, mientras practican y mejoran. Y esto es cierto para cada aspecto de la educación, sea lo que fuere tiene que girar de alguna manera sobre cómo hacerlo.
Eduard Punset: Vamos a intentar dar un camino hacia el éxito a nuestra audiencia. ¿Existe algún consenso sobre cómo hacerlo? Una cosa que ha quedado clara es la de aprender haciendo, esto ya es algo; es posible que la gente no sepa cómo hacerlo, pero debería hacerse. Aprender debería ser divertido, y esto ya te lo he oído a ti y a otras personas. ¿Qué más hay que estemos seguros de que…?
Roger Schank: ¿Sabes cuándo las escuelas no están tan mal? Con asignaturas prácticas. Una vez me llamaron de una escuela que enseñaba asignaturas técnicas y tenían una escuela de cocina, y allí había 20 cocinas y 20 estudiantes. Les dije que no me necesitaban porque ya cocinaban. Cuando se trata de asignaturas que no son académicas no lo hacemos tan mal: no enseñamos a los pilotos a volar por medio de teorías de aviones, los ponemos delante de un simulador de vuelo y hacemos que lo intenten, y luego les hacemos volar primero en un avión pequeño, y luego en otros más grandes. Porque sabemos que un examen teórico en pilotar no los hace necesariamente buenos pilotos. Todas las asignaturas que no son teóricas ya sabemos cómo enseñarlas: si quieres enseñar cómo presentar un programa de TV hay que hacer todo tipo de trabajos como aprendiz, desde electricidad, iluminación, … No es difícil, esto ya lo sabemos como sociedad, el problema es que las escuelas no lo saben, no están al tanto de cómo enseñar.